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2012 - España

Un diálogo con mi iglesia

15 Minutos y 3 Personajes + Extras. En la graduación de joven la iglesia le pregúnta por qué no asiste a la iglesia. Se entabla una conversación entre los dos en la que el joven le abrirá su corazón sobre cómo se siente en la iglesia.

UN DIÁLOGO CON MI IGLESIA

PERSONAJES

NARRADOR
JOVEN
IGLESIA

INTRODUCCIÓN

Cada uno de nosotros tiene diferentes sentimientos con respecto a la iglesia. Algunos no tienen problemas, aman a la iglesia, y aunque algunas cositas no les gustan, no le dan mayor importancia. Estos son los que tienen una actitud positiva frente a la iglesia.

Otros, en cambio, sin tener una actitud negativa, no se sienten cómodos en la iglesia. Las razones son variadas, pero por lo general es porque piensan que “no es para ellos”.

Otros pueden ver fanatismo, hipocresía, frases hechas, respuestas centenarias. Como vemos, los seres humanos reaccionamos de diferentes maneras frente al mismo hecho.

Nuestra intención es analizar estos problemas, escuchar lo que nos dice la iglesia y encontrar un camino de comprensión que refuerce nuestra fidelidad a Dios y a su Iglesia.

OBRA

(Simular una graduación con la entrada de algunos alumnos graduandos acompañados por una marcha acorde al momento, seguido de palabras del director del colegio, entrega de diplomas y saludo de parientes y amigos. Pose para las fotos, etc. Todo esto no debe demorar mucho, porque el centro del programa debe ser la enseñanza espiritual. El alumno que tendrá el diálogo con la iglesia se va quedando solo en el escenario, mientras los demás se retiran entre saludos y fotos. La iglesia hace su aparición en escena.)

NARRADOR. Con su diploma en la mano, estuvo saludando a quienes formaban fila; familiares y amigos, y despidiéndose de los compañeros de clase. Entonces fue cuando la vio… Buscó una salida fácil, pero no había escapatoria. Allí, esperándole al final de la fila, estaba la iglesia.

IGLESIA. ¡Felicitaciones! ¡Mantente en contacto conmigo!

JOVEN. Espero hacerlo. Vamos a ver qué sucede…

IGLESIA. (Queda inmóvil y lo mira preocupada.) ¿Podemos hablar? No me había dado cuenta de que estabas abandonando a Dios.

JOVEN. ¡Ese es exactamente el problema! Siempre piensas que nuestra relación es la misma que mi relación con Dios. De hecho, Dios y yo nos llevamos muy bien. ¡Tú eres el principal problema! (Lo señala poniendo énfasis en las palabras.)

IGLESIA. ¿Yo soy el problema? Sí, definitivamente necesitamos hablar. ¿Qué es lo que no te gusta?

JOVEN. No es asunto de gustos. Llámalo desinterés. Ya no siento necesidad de ti. No es que no crea, yo creo. Pero si todo lo que necesito es un compromiso personal con Dios, ¿dónde entras tú? Por supuesto, hay algunas cosas que me gustan de la iglesia, e incluso hay algunas cosas que necesito de ti, pero no las estoy consiguiendo.

IGLESIA. ¿Cómo qué?

JOVEN. (Piensa por un momento y luego responde.) Tú debes mostrarme claramente a Cristo y su amor. Necesito una iglesia de la cual estar orgulloso, una iglesia…

IGLESIA. (Interrumpiendo.) ¿Sin hipócritas?

JOVEN. (Reflexiona y continúa lentamente.) No son sólo los hipócritas. Son también los cobardes y los fanáticos. Son también los cobardes y los fanáticos. Parece que cada vez que llegamos a un asunto importante “se necesita un estudio adicional” (lo dice con sarcasmo.)

IGLESIA. (Se sorprende.) Veo tu punto de vista. Francamente, no siempre soy el ejemplo que debiera ser…

JOVEN. (Sorprendido también.) ¿Lo admites?

IGLESIA. ¿Qué otra cosa puedo hacer? ¡No puedo rebajar mis ideales para adecuarlos a mis acciones! Además, las personas no siempre concuerdan en lo que yo debiera hacer. Algunos sacrificarán la unidad por la verdad, otros sacrificarán la verdad por la unidad. Lo que tú llamas hipocresía puede ser tan sólo la manera de mantenerme en equilibrio.

JOVEN. (Protestando.) ¿Y qué acerca de los fanáticos? Acudo a ti para preguntarte cómo debe vivir un cristiano en (decir el año en el que se está) y ¿qué obtengo por respuesta? ¡Frases hechas! ¡Clichés! ¡Fanáticos esgrimiendo respuestas viejas, centenarias!

IGLESIA. ¿Estás diciendo que no soy relevante?

JOVEN. (Con firmeza.) Estoy diciendo que demasiado a menudo pareces como si no hubieras hecho los deberes. A la defensiva.

IGLESIA. Quizás eso sea cierto. Y por supuesto, también existe el problema de la misión. Para ser honesta, la mayoría de los cristianos ven a su “Dios personal” como un ser bastante afable. Parte de mi trabajo es recordarte al Dios que desea tu compromiso, al Dios que presenta demandas. Toda vez que hago esto, me expongo a que me encuentren fanática y excéntrica.

JOVEN. (Reafirmando con voz más fuerte.) ¡Eso es lo que dicen los fanáticos!

IGLESIA. Ellos son también parte del problema (pausa.) Los fanáticos siempre piensan que hemos de temer a los fanáticos del otro lado de la calle. Nunca ven el daño que hacen de su propio lado. No sería malo que recordaras eso…

JOVEN. Y entonces, ¿qué se supone que debo hacer? No me encuentro cómodo, ¡realmente! La manera como haces las cosas, las preguntas que haces, incluso lo que haces en tu tiempo libre, simplemente ¡no son para mí! No estoy seguro de que quieras ser como tú, no estoy seguro de que me permitas ser diferente.

IGLESIA. ¡Bienvenido al mundo real! (Se altera y luego se controla.) lo siento. He enfrentado muchos problemas para ayudarte a que te encuentres cómodo, a mantenerte con quienes te sientes bien. Esta es la razón por la cual las clases del estudio de la Biblia están dividas por edad. ¿Has estado adorando con tus iguales en edad, educación e intereses?

JOVEN. No dirías eso si conocieras al grupo de jóvenes de mi clase.

IGLESIA. Quizás no, pero compáralo con la clase de adultos a la que asististe una vez. En el mismo grupo estaban reunidas toda profesión, contexto e intereses imaginables. No te sorprendas de sentirte como un extraño. Esta es la primera vez que has adorado con personas que tienen poco a nada en común contigo.

JOVEN. ¡Excepto que todos somos cristianos!

IGLESIA. (Alzando la voz.) ¡Eso no tiene nada que ver! ¡Ser cristiano no determina que prefieras las mesas redondas a las conferencias, que te guste la música religiosa, clásica, folclórica o popular, o incluso que tu temor más grande sea la muerte, el divorcio o los impuestos! ¡Por supuesto que no te cae bien! ¡A ningún adulto le cae bien! ¡No se supone que a ti te caiga bien! (Se serena, se pasa la mano por la frente como agotada.)

Sé que realmente no he respondido a todas tus preguntas. Lo que he tratado de hacer es mostrarte de dónde tendrán que venir las respuestas.

JOVEN. ¿De dónde?

IGLESIA. (Sonriendo enigmática.) ¿Todavía no lo descubres? ¿Recuerdas lo que Pablo escribió acerca de mí?

JOVEN. Seguro, tú eres el cuerpo y Cristo es la cabeza y nosotros somos las partes del cuerpo. Algunos son manos, otros son pies, y otros son el hígado, pero todos son necesarios. ¿Cómo puedo olvidar eso?

IGLESIA. (Lentamente.) Es triste decirlo, yo misma lo he olvidado una o dos veces. ¿Recuerdas la historia acerca de la mano que estaba enojada porque no era ojo?

JOVEN. Por supuesto. Sin embargo, es una parte del cuerpo.

IGLESIA. De manera que el hecho de que tú no te encuentres a gusto, que no te caiga bien, no significa que no eres parte del cuerpo. De hecho, si recuerdo bien mi Biblia, Pablo dice que quienes están en Cristo son parte del cuerpo, ¡aunque digan que no lo son!

JOVEN. (Se siente derrotado, aplastado.) Así que perteneciendo a Cristo, pertenezco a la iglesia.

IGLESIA. (Radiante.) No tienes salida en esto. Sólo falta considerar si tú serás un miembro productivo o no. La mano debe estar dispuesta a dejar que el cuerpo la use.

JOVEN. Eso significa también que el cuerpo debe estar dispuesto a usar a la mano.

IGLESIA. ¡Exacto! (Contesta sonriente y luego piensa un momento.) Y yo no puedo quejarme porque no seas uno de mis sólidos y confiables pies. Tienes necesidades diferentes y medios de servicio diferentes…

JOVEN. ¡Era tiempo de que alguien se diera cuenta de eso! ¿Y qué harás al respecto?

IGLESIA. Quizás debiera preguntártelo a ti. Difícilmente puedo esperar que apoyes decisiones que no hayas tomado. No haría daño si en todos los cuerpos en donde se toman decisiones tuvieran representantes por edad, antes que responsabilidades. Últimamente las cosas han tomado un color canoso por aquí…

JOVEN. Correcto, mientras no pongas simplemente un joven de muestra en esos cuerpos, las actividades a desarrollar no estarán completas. Todos los grupos de edad debieran estar representados.

IGLESIA. Está bien, quizás de esa manera comenzarás a responsabilizarte por el estado en que estoy.

JOVEN. ¿Qué quieres decir?

IGLESIA. Demasiado a menudo actúas como si tu única alternativa fuera amarme incuestionablemente o abandonarme completamente. ¡Eso no es justo! Amarme realmente significa ayudar a hacer de mí todo lo que debiera ser.

JOVEN. (Con cautela, con cierto temor.) ¿Estás diciendo que quieres que yo proponga cambios?

IGLESIA. (Encogiéndose de hombros.) El orden de mis cultos no fue entregado en el monte Sinaí. Si quieres que sea diferente, cámbiame.

JOVEN. Pero, ¿cómo?

IGLESIA. Empieza de a poco. Encuentra algunas personas con las que te sientas cómodo y reúnte con ellas.

JOVEN. ¿Estás diciendo que necesito comenzar una clase de estudio de la Biblia de jóvenes?

IGLESIA. No si ya la hay. Sino trata con alguna otra cosa. Vayan juntos a un picnic, o desayunen juntos antes de ir al culto. Lean la Biblia juntos, oren juntos. Es tu responsabilidad encontrar manera de hacer esto.

JOVEN. Esto suena como si estuvieras diciendo que encontrar o formar un grupo en el cual me sienta cómodo me ayudará a sentirme cómodo en el grupo en el cual no me siento cómodo.

IGLESIA. (Sonriendo.) No pude seguir todo lo que dijiste, pero creo que tienes razón, de todas maneras. Pero lo dices como si te molestara.

JOVEN. Es que todavía no has respondido a mis preguntas. Todavía necesito un ejemplo, ¿recuerdas? Todavía necesito ayuda relevante, consejo y… ¡respuestas! Todo lo que me estás diciendo es que de alguna manera necesito comprometerme.

IGLESIA. (Asintiendo lentamente.) Puede parecer simple, sin embargo, imagina a una persona que le han cortado las manos. Está en graves problemas, no puede tomar las cosas, no puede cuidar de sí misma. Pero si le vuelven a poner las manos, existe nueva esperanza para el cuerpo… y para las manos. (En son de ruego.) Te necesito. Necesito tu diferencia, tus preguntas, aún tu enojo. Sin ti no puedo ser sanada. Sin ti no estoy completa. (Se calla y queda pensativa. Después de un momento se va. El joven también queda callado y pensativo, después de un momento se va.)

NARRADOR. La iglesia calló. Él calló, asintió. Estaba pidiendo mucho. Estaba diciéndole a él y te dice a ti que no serás lo que debieras ser, sin ella. Te necesita por causa, no a pesar, del hecho de que no te sientas cómodo. No hay salida fácil. ¿Qué harás?