¿Quieres ver tu foto aquí?

¿Quieres ver tu foto aquí?
2012 - España
Mostrando entradas con la etiqueta conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conciencia. Mostrar todas las entradas

La libertad empieza con la verdad

10 Minutos y 7 Personajes. Satanás y sus siervos hacen todo lo posible por apartarnos de la lectura de la Biblia.

LA LIBERTAD EMPIEZA CON LA VERDAD



Tema: La importancia de la Biblia

PERSONAJES

NARRADOR
MALVADO
CHAMUQUILLO
CHAMUMALITO
CARLOS
JAZMÍN
DANIEL


ESCENA I

(Tres demonios vestidos de negro platicando en la calle.)

NARRADOR. Había una vez, dos demonios, Chamuquillo y Chamumalito. Eran los más feos y despreciados entre todas las huestes de Satanás. Sus deseos según su naturaleza tan pecaminosa eran hacer algo realmente malo, como destruir toda una ciudad o causar a un evangelista muy famoso pecar. Estaban llorando porque no habían hecho mucho mal en el mundo. De repente llegó el estimado demonio Malvado Maravillo.

MALVADO. ¿Por qué están llorando?

CHAMUQUILLO. Es que tenemos menos poder que todos los demonios y no podemos distinguirnos por hacer algo realmente horrible.

MALVADO. ¡Insensatos! ¡Ignorantes! Ustedes tienen el mismo poder que tenemos todos. Jesucristo nos venció en la cruz del Calvario pero la mayoría de los Cristianos ni saben esto. Por eso hay solamente un poder disponible para nosotros.

CHAMUMALITO. ¿Cuál es ese poder?

MALVADO. La decepción, la mentira y el engaño.

CHAMUMALITO. ¿Ese es el único poder que tenemos?

MALVADO. El único, pero es muy destructivo. Si una persona se cree una mentira, actuará según lo que cree. No hay límite de lo que puedes hacer con las mentiras. Puedes hacer a un creyente creer que no es salvo, que no tiene poder en contra del pecado, que no tiene la seguridad de ir al cielo o que no tiene razón de vivir. Son nuestras mentiras las que causan suicidios, matanzas, robos, violaciones y mucho más. Ustedes solamente necesitan aprender a usar las armas llamadas mentira y engaño. Ya me voy. Yo tengo el trabajo importante de convencer a los gobernantes de legalizar el aborto. ¡Adiós!

CHAMUQUILLO. Bueno, vamos a ver si es cierto lo que dice Malvado.

CHAMUMALITO. Pues, visitemos a Carlos. Él aceptó a Cristo anoche. Debemos encontrar una manera para hacer su vida miserable.

ESCENA II

(En casa de Carlos. Él está sentado en una mesa tratando de leer la Biblia.)

NARRADOR. Se encuentran a Carlos tratando de leer su Biblia.

CARLOS. Me dijo Daniel que debo leer el Nuevo Testamento. Esto dice el Santo Evangelio según San Mateo: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob...” aquí dice Jacob engendró a José, marido de María de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

CHAMUQUILLO. ¡Qué aburrida es la Biblia! Y además es un mito, estas personas nunca existieron.

CARLOS. (Leyendo la Biblia.) “Estando desposada María su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”.

CHAMUMALITO. ¿Y tú crees que todo esto fue solamente porque apareció un ángel? ¡Te daré una lección de biología gratis!

CHAMUQUILLO. Ni eres cristiano. ¿Cómo sabes que Cristo está en tu vida? No sientes nada diferente hoy que ayer, ¡a menos qué hoy tengas dolor de cabeza!

(Tocan a la puerta.)

CARLOS. ¡Jazmín!

JAZMÍN. (Muchacha bonita y coqueta.) Carlos, ¿qué pasa? ¿Estás leyendo la Biblia? ¿Quién se murió?

CARLOS. Pues, pues, nadie. Oye Jazmín, tengo que hablar contigo, creo que debemos terminar nuestra relación, ya no tenemos mucho en común.

CHAMUQUILLO. Carlos, ese hombre que te dijo que debes terminar con Jazmín es un loco. Ella es tan bonita. Si permites que Dios te escoja novia va a ser feísima. ¿No recuerdas la gordita que viste en la última banca anoche?

JAZMÍN. Amorcito, cierra tu Biblia para que puedas pensar, lo que me dices no tiene sentido. Mira, tengo boletos para la disco este sábado. Apenas los conseguí y están carísimos, porque se trata el tema de la fiesta en la playa, hasta cócteles de mariscos van a dar. Debemos ir todos en traje de baño. Va a estar súper divertido. Ya me compré un bikini nuevo y se me ve precioso.

CARLOS. Pues, no puedo ir. Tengo un compromiso.

CHAMUMALITO. ¡Carlos, eres un tonto, necio, sin cerebro, ni ojos!

CHAMUQUILLO. Jazmín, llora. Carlos es rico y tú necesitas un novio como él. Dile que si no va contigo no podrá verte ¡nunca jamás!

JAZMÍN. (Llorando.) Carlos, por favor, no puedes hacerme esto. Si no vas conmigo, sabré que no me amas y no tendré más remedio que ir con Jorge, y tal vez, aceptarlo como novio.

CHAMUQUILLO. Carlos, acepta ir con ella el sábado. Es la última oportunidad de salir con una muchacha bonita. Después de hacer esto, si quieres ser monje en tu iglesia, adelante.


ESCENA III

(Casa de Carlos.)

NARRADOR. Chamuquillo y Chamumalito se quedaron con Carlos toda la semana para atormentarlo. Llegó el sábado y Carlos se puso su traje de baño para ir a la disco. (Es mejor que tenga una camiseta puesta y una toalla.) Carlos ha olvidado por completo que Daniel le dijo que vendría antes de la reunión de jóvenes para darle un estudio Bíblico.

CHAMUQUILLO. Carlos ¡Aguas! ¡Daniel, está tocando la puerta! ¡Escóndete!

(Entra Daniel. Lleva su Biblia.)

CARLOS. Pues, Daniel, yo...

DANIEL. Hola Carlos, hace mucho calor, ¿fuiste a nadar?

CARLOS. ¿Ustedes creen que nadar es un pecado?

DANIEL. Claro que no, sólo que no es muy común que nos llevemos trajes de baño al templo para la reunión de jóvenes, pero te aceptamos como eres.

CHAMUQUILLO. Daniel, estás interrumpiendo en la vida privada de Carlos. Él está actuando muy raro. No quiere verte y por eso no ha sido convertido. Si sus papás te ven con una Biblia, te van a correr de la casa. Es mejor que vayas solo.

DANIEL. (Repitiendo en voz baja.) “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”, “Que prediques la palabra, que instes a tiempo y fuera de tiempo”.

CHAMUQUILLO. ¡Auxilio! Él tiene defensa contra todo lo que digo.

(Entra Jazmín vestida y en sandalias con una toalla grande que la cubre toda.)

JAZMÍN. Me escapé de casa de mi abuelita como lo había planeado, pero vine más temprano porque van a dar un premio a la pareja que baile mejor, y quiero enseñarte bien para que podamos ganar.

CARLOS. ¡Yo sé que en la disco está el tema de la playa, pero andar en la calle con esa toalla gigante parece ridículo! Y si regresa mi mamá y ve que traes un bikini...

DANIEL. Mucho gusto, me llamo Daniel.

JAZMÍN. ¿Por qué estás aquí con una Biblia?

CHAMUQUILLO. Daniel, esto es ridículo. Ella ni merece tu tiempo.

DANIEL. (En voz baja.) “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (A Jazmín.) Vamos a tener un estudio Bíblico y estás invitada. Los muchachos guapos, la música de la disco, ropa bonita y muchas otras cosas pueden darte satisfacción por un momento, pero la Biblia te dará el secreto de tener un gozo que nadie te puede quitar.

CHAMUMALITO. (A Jazmín.) Él está loco. Además, no le va a gustar tu bikini. Cuidado con Daniel.

JAZMÍN. Ya me voy. Carlos, ven conmigo o nunca más voy a salir contigo, porque voy a
decidirme por Jorge.

DANIEL. La Biblia dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo, si alguno ama al mundo, el amor del Padre no esta en él”.

CARLOS. Adiós Jazmín.

CHAMUQUILLO. Carlos, no pierdas tu última oportunidad.

DANIEL. La Biblia dice: “El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

JAZMÍN. (Llorando.) ¿Adiós? ¡No puede ser!

CARLOS. Adiós Jazmín.


ESCENA IV

(Los demonios Chamuquillo y Chamumalito en la calle están llorando.)

MALVADO. ¿Cuál es el problema?

CHAMUQUILLO. La verdad de la Palabra de Dios hizo pedazos nuestras mentiras. Si Carlos empieza a creer la Palabra de Dios como Daniel, no habrá ninguna posibilidad de atropellarlo.

MALVADO. Sí hay posibilidades; primero deben hacer todo lo posible para que no lea ni memorice nada de la Palabra de Dios. Y aún los mejores Cristianos tienen días difíciles en que se olvidan de aplicar la Palabra de Dios. Si nunca descansan de decir mentiras pueden hacer daño.

CHAMUMALITO. Pero no es justo, ellos tienen la verdad. Todo lo que necesitan hacer para vencernos es aplicarla.

Historia de una existencia

30 Minutos y 4 Personajes. Creación de la Humanidad y su descubrimiento del mal y del bien.
HISTORIA DE UNA EXISTENCIA
Esther Villanueva

PERSONAJES
HUMANIDAD
CONCIENCIA
VOZ
VOZ 2

HUMANIDAD. (Sabiendo, observando todo con curiosidad.) ¡Qué divertido es todo esto! De repente aquí estoy y tengo un sentimiento muy agradable: (Pensando.) Ya sé: Voy a ponerle nombre (Piensa.) Será... será... ¡claro! FELICIDAD. A partir de ahora voy a llamar a este sentimiento felicidad y yo voy a ser feliz. ¡Hum! Suena muy bien: soy feliz, muy feliz. (De repente.) ¡Ja, ja, ja! (Se tapa la boca.) ¿Qué es eso? Me gusta. ¡Ja, ja, ja! Además yo no lo provoco, me sale solo ¡Ja, ja, ja! También le pondré nombre. (Piensa.) Ya sé, se llamará: RISA.

VOZ. ¡Hola! ¿Cómo te encuentras ahora?

HUMANIDAD. ¿Sabes? He puesto nombre a mi sentimiento. Se llama FELICIDAD.

VOZ. Bonito nombre para una bonita sensación.

HUMANIDAD. ¡Ja, ja, ja!

VOZ. ¿Y eso?

HUMANIDAD. No sé lo que es pero lo he llamado RISA.

VOZ. Veo que te encuentras perfectamente. ¿Te alegras de ser como eres?

HUMANIDAD. Muchísimo. Has sido muy bueno. Te diré algo más: Gracias por todo lo que has hecho para mí, es todo muy hermoso.


HUMANIDAD. Y lo has conseguido. Pero además, capto otra sensación...

VOZ. ¿También le pondrás nombre?

HUMANIDAD. Claro, si no, ¿cómo voy a saber qué es?

VOZ. ¿Te puedo ayudar?

HUMANIDAD. Creo que ya lo tengo... PAZ.

VOZ. Así es; pero te advierto una cosa. Corres peligro.

HUMANIDAD. (Un poco triste.) Yo creía...

VOZ. Si estás conmigo no tienes problema.

HUMANIDAD. ¿Entonces?

VOZ. ¿Tú quieres conservar eso que has llamado FELICIDAD, RISA y PAZ?

HUMANIDAD. ¿Qué quieres decir?

VOZ. Que puedes perder todo eso que tanto te gusta.

HUMANIDAD. Eso no es posible. Ya estaban cuando yo llegué.

VOZ. No es cuestión de que estén o dejen de estar en este lugar; lo más importante es si están dentro de ti.

HUMANIDAD. ¿Quieres decir que puedo no sentir eso en algún momento?

VOZ. Eso es.

HUMANIDAD. Pero, ¿cómo?

VOZ. Si confías en mí conservarás esos sentimientos.

HUMANIDAD. Siempre he confiado.

VOZ. Pero puede llegar un momento en que no lo hagas.

HUMANIDAD. Puedes impedirlo.

VOZ. No, no puedo. Te di la libertad. No puedo impedir que tomes tu decisión.

HUMANIDAD. Pero yo te lo pido ahora, ahora la tomo, ahora elijo.

VOZ. Hijo... Cuando llegue el momento decidirás. Ahora no sabes qué debes elegir.

HUMANIDAD. Comprendo.

VOZ. Bueno, reflexiona en lo que he dicho y disfruta de este regalo.

HUMANIDAD. Sé perfectamente lo que haré y qué decisión voy a tomar. (Sigue buscando y se oye música.) Bueno, he encontrado nombre para muchas cosas pero yo no tengo nombre. Esto es más difícil que lo demás.

CONCIENCIA. ¡Hola!

HUMANIDAD. ¡Hola! ¿Podrías ayudarme?

CONCIENCIA. ¿Qué haces?

HUMANIDAD. Busco un nombre para mí pero, ¿tú quién eres?

CONCIENCIA. Un compañero inseparable.

HUMANIDAD. ¿Cómo te llamas?

CONCIENCIA. Conciencia.

HUMANIDAD. ¿Para qué sirves?

CONCIENCIA. Me ha mandado tu Padre. Tengo órdenes de no abandonarte nunca, bueno, excepto cuando tú me mandes lo contrario.

HUMANIDAD. Me alegro, así tendré un compañero.

CONCIENCIA. También tengo la misión de aconsejarte lo mejor que pueda.

HUMANIDAD. ¿Por qué necesito que alguien me aconseje?

CONCIENCIA. Porque conforme vayas conociendo irán surgiendo situaciones que no sabrás cómo tratar.

HUMANIDAD. Pero para eso tengo a mi Padre.

CONCIENCIA. Pero tu Padre ha querido que yo forme parte de ti y de esa forma tú sólo tomarás tus decisiones.

HUMANIDAD. ¿Sabes? He descubierto otra nueva sensación y no sé cómo llamarla.

CONCIENCIA. Recuerda que puedo ayudarte.

HUMANIDAD. Pues dame alguna idea.

CONCIENCIA. ¿Qué te parece AMISTAD?

HUMANIDAD. AMISTAD. ¡Estupendo! ¡Genial!

VOZ. ¿A qué viene ese entusiasmo?

HUMANIDAD. Es que acabo de encontrar algo nuevo. Es fantástico.

VOZ. ¿Le has puesto nombre?

HUMANIDAD. Sí. Conciencia me ha ayudado. Se llama AMISTAD.

VOZ. Me alegro.

HUMANIDAD. Y no pienso separarme de mi amiga nunca.

VOZ. Ojalá no lo hagas.

HUMANIDAD. ¿A qué te refieres? (Silencio.) ¡Padre! (Silencio.)

CONCIENCIA. Eso debes descubrirlo por ti misma. Podemos hacer muchas cosas juntas.

HUMANIDAD. Tienes razón. Es maravilloso lo que tengo: Soy feliz, tengo un amigo y vivo en paz.

CONCIENCIA. Eso es lo más grande que puedes poseer.

HUMANIDAD. Tengo algo más fuerte y no sé lo que es. Es algo hacia mi padre, mucho más intenso de lo que conozco. Eso me permite seguir confiando en él a pesar de que no lo comprendo. Es algo que no puedo expresar con palabras, que me llena hasta rebosar, en parte es agradecimiento es respeto, no sé exactamente... Si tú supieras...

CONCIENCIA. Ya lo creo. Sé exactamente lo que sientes. Recuerda que formas parte de ti.

HUMANIDAD. Ya no lo recordaba. Es algo que por mucho que lo intente retener me desborda y noto cómo se posesiona de todo lo que me rodea.

CONCIENCIA. Bien, pero, ¿qué buscas?

HUMANIDAD. Un nombre. Debe ser sencillo pero que pueda resumirse toda su grandeza... debe ser un nombre que lo condense todo... ¿tal vez...? AMOR.

CONCIENCIA. ¿Amor? Sí, es el nombre más bonito que he oído.

VOZ 2. (Ruda y burlona.) ¡Ja, ja, ja!

HUMANIDAD. ¿Qué es eso, conciencia?

CONCIENCIA. No lo sé. Se parece a la risa pero no está producida por la felicidad.

VOZ 2. Calla. ¿Qué sabrás tú? La RISA ya estaba inventada cuando llegaste: estaba inventada por mí. Todo lo que has descubierto ya estaba inventado por mí. ¡Ja, ja, ja!

HUMANIDAD. ¿Conoces más cosas?

VOZ 2. ¡Ja, ja, ja! Inocente criatura. No hay nada que yo no sepa.

CONCIENCIA. Su padre quiso que lo descubriera él mismo. Debe ir conociendo su medio progresivamente.

VOZ 2. ¡Cállate! ¿Por qué debe esperar si yo le puedo ayudar? Muchacho, ¿quieres hacer conmigo un curso intensivo?

HUMANIDAD. ¿Puedo?

CONCIENCIA. Eso no es lo que quiso tu padre.

VOZ 2. ¿Y vas a estar siempre obligado a sujetarte a tu padre? Tu padre te está utilizando para poder satisfacer su egoísmo.

HUMANIDAD. Eso no es cierto. Mi padre no es egoísta.

VOZ 2. Mira que eres ingenuo. ¿Por qué no quiere que sepas nada? ¿Por qué anda siempre con misterios? ¿Por qué te manda ese vigilante?

CONCIENCIA. Ayo no soy un espía.

VOZ 2. ¡Claro! No lo vas a confirmar. Sería descubrir a tu jefe. Vamos, ¿quieres que te ayude o no?

HUMANIDAD. Claro que quiero.

VOZ 2. Lo primero que debes hacer es alejarte de esas malas compañías.

CONCIENCIA. No pensarás hacerme eso, ¿verdad?

HUMANIDAD. Ni tú me necesitas ni yo te necesito. Puedes irte.

CONCIENCIA. Recuerda que si me expulsas completamente, yo ya no volveré.

HUMANIDAD. Eres un egoísta. Si te hago caso a todo, bien; si te llevo la contraria, ya olvidas lo que es amistad.

CONCIENCIA. Tú eres quién olvida su significado. Si te sientes mi amigo, si me amas desearías estar siempre conmigo.

HUMANIDAD. Pero, ¿acaso eres soportable? Siempre con “ten cuidado”, “piensa bien”, “hazme caso”.

CONCIENCIA. (Interrumpiendo.) Sí, soy sincera, esa es mi obligación.

HUMANIDAD. Pues olvídala si quieres seguir conmigo.

CONCIENCIA. Yo no puedo dejarte. Tú debes echarme.

HUMANIDAD. Como quieras: ¡Vete y dile a mi padre que yo te lo he dicho!

CONCIENCIA. Piénsalo, aún estás a tiempo.

HUMANIDAD. (Dando la espalda.) Ya está pensado.

VOZ 2. Muy bien. Has demostrado carácter. Ahora debo irme. Llámame cuando me necesites.

HUMANIDAD. Hasta pronto. Me encuentro satisfecho, pero muy pesado y cansado. (Se sienta y recuesta.)

VOZ. Hijo, ¿qué has hecho?

HUMANIDAD. (Incorporándose.) ¿Yo?... Nada.

VOZ. ¿Y tu amiga?

HUMANIDAD. Acabemos. Además es una chivata (a la voz) No está.

VOZ. Sólo podía irse si tú lo deseabas.

HUMANIDAD. ¿Acaso era yo su guardián? Era una pesada, presuntuosa y déspota. Siempre se había de hacer su voluntad. Yo no podía desarrollar mi personalidad.

VOZ. ¿Eso crees? Yo te la envié para que te ayudara; todo lo que ha hecho era por tu bien. Recógela otra vez.

HUMANIDAD. Si tú lo dices...

VOZ. Pero debes ser tú quién la llame y deberás pedirle perdón. Tú sabrás lo que haces. Me voy.

HUMANIDAD. (Espera.) Pues va listo si piensa que voy a llamar a esa estúpida. Y encima pedirle perdón. Estoy sintiendo una nueva sensación. No es tan pura ni tan inocente, señal que voy aprendiendo. Si lo pienso... me hace sentirme mal. Será mejor no pensar en ello. Pero le voy a poner nombre... debe ser apropiado... Sí, eso es. ODIO.

VOZ 2. Es el nombre más poético que he oído. Pero te voy a enseñar otro sentimiento.

HUMANIDAD. ¿Cuál es?

VOZ 2. Acércate a esa silla.

HUMANIDAD. (Se acerca.) ¿Ésta?

VOZ 2. Levántala (lo hace). Pon el pie debajo (lo hace). Ahora déjala caer con fuerza sobre el pie.

HUMANIDAD. ¡Ay! ¿Así?

VOZ. Perfecto. ¿Qué te parece?

HUMANIDAD. Horrible pero es divertido (lo repite). Ya sé cómo voy a llamarle: DOLOR.

VOZ 2. Por hoy ya basta.

HUMANIDAD. (Llora.) ¿Qué es esto? Sólo puedo llamarte LLANTO.

VOZ 2. Déjalo para luego. Ahora, sígueme.

(Entra en escena Conciencia.)

CONCIENCIA. Es muy triste esta situación, ¿verdad?

PADRE. Ya lo creo. Mira, he pensado en una cosa. Voy a hacerme visible a mi hijo. Deberé introducirme en su mundo para hacerle recapacitar.

CONCIENCIA. Pero eso es muy peligroso.

PADRE. Ya lo sé. Pero es mi hijo y le amo.

CONCIENCIA. Yo me voy. Mira, por ahí viene.

HUMANIDAD. (Entra muy decaído.) Se echa en el suelo.

PADRE. (Entra.) ¡Hola, hijo!

HUMANIDAD. ¿Quién eres?

PADRE. ¿No me reconoces?

HUMANIDAD. No.

PADRE. Soy tu padre.

HUMANIDAD. ¿De verdad?... Vamos... No lo creo.

PADRE. Pues puedes creerlo. He venido a hablar contigo.

HUMANIDAD. ¿Después de lo que he hecho?

PADRE. Nunca he dejado de amarte.

HUMANIDAD. Padre, ayúdame. Me encuentro mal.

PADRE. Veo que estás arrepentido. Pero yo debo volver a mi lugar. Te dejo a conciencia, pero sin que forme parte de ti. Será independiente.

HUMANIDAD. No, por favor. No tengo fuerzas.

PADRE. Cuando ganes a quien te ha hecho daño, formará parte de ti. ¡Conciencia!

CONCIENCIA. (Entra.) ¿Sí?

PADRE. Te dejo con él. Ayúdale (sale.)

HUMANIDAD. ¡No te vayas!

CONCIENCIA. He quedado yo. Algún día volverá y te llevará al lugar que corresponde.

VOZ 2. ¿Qué es eso? (Enfadado.) ¡Conciencia, vete!

CONCIENCIA. No. Ahora ya no me puede echar nadie.

VOZ 2. Muchacho, vamos, dile que se vaya. Tenemos mucho que hacer.

HUMANIDAD. No. Ya no tengo nada que hacer contigo.

VOZ 2. ¿Te niegas a obedecerme?

HUMANIDAD. Sí. He visto en mi padre algo que no veo en ti: AMOR. Esa fue la mayor experiencia que tuve. Conocer lo que es el amor. Eso no hace daño. Tú eres el egoísta y jamás cambiarás. Mi padre ha venido a abrirme los ojos.

VOZ 2. ¿De dónde sacas esa energía y ese valor?

HUMANIDAD. De mi amiga Conciencia. Sólo pienso en ser una sola cosa con ella, como fue al principio. Si en un tiempo ella tuvo que irse, ahora eres tú quien se irá.

VOZ 2. ¡Ja, ja, ja! Sigues tan ingenuo. De mí no escapa nadie. (Diapositivas de desastes con música.) ¿Vas a volver otra vez a mí?

HUMANIDAD. No. Ahora estoy seguro de lo que hago.

(Música potente.)

PADRE. Tu existencia ha acabado.

VOZ 2. ¡Noooooo! (Angustiado.)

PADRE. Tu poder ya no existirá jamás; la paz, la felicidad, la risa, el amor lo llenarán todo. Y tú, hijo mío, toma todo esto: te pertenece. Ya nada ni nadie te podrán vencer (Diapositivas.)

HUMANIDAD. Gracias, Padre.

CONCIENCIA. ¿Volvemos al principio?

HUMANIDAD. Sí, por favor.

CONCIENCIA. Si recuerdas cuando nos conocimos buscabas un nombre para tu vida, ¿lo has encontrado?

HUMANIDAD. Sí. Soy la HUMANIDAD.