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2012 - España

Moisés el futuro libertador


10 Minutos y 9 Personajes. La madre de Moisés tiene miedo de que maten a su niño recién nacido y decide dejarlo en una canasta en el río con la esperanza de que Dios lo guíe. El niño es rescatado por la hija de Faraón que lo adoptará como hijo.
 
 
MOISES EL FUTURO LIBERTADOR
© Ilva Monsalvo Peña
PERSONAJES
NARRADOR
FARAÓN
SOLDADO 1
SOLDADO 2
JOCABED
MARÍA
PRINCESA
DONCELLA 1
DONCELLA 2
NARRADOR. Nos encontramos en Egipto y el Faraón acaba de volver de inspeccionar las ciudades de Pitón y Ramesés que están aún en construcción. Pero el faraón está muy preocupado.
FARAON. (Hablando consigo mismo) ¡No es posible! He visto multitud de hebreos hoy. Parece que se multiplican cada día más... Ni el trabajo agotador que les impongo los debilita; se ven fuertes y sanos. Debo hacer algo pronto, usar otro método para eliminarlos… ¡Tengo una idea! Guardias, traed a mi secretario, necesito dictarle un nuevo decreto: todo varón que nazca de aquí en adelante debe ser arrojado al río.
NARRADOR. Unos meses después, en casa de Amram y Jocabed…
MARÍA. ¡Mamá, date prisa, vienen los soldados!
JOCABED. Pronto, hija, quédate en la puerta y ponte a barrer como te dije.
NARRADOR. Jocabed necesitaba tiempo para esconder a su hijo de tres meses en un hueco que había preparado dentro de la casa.
SOLDADO 1. Esclava, dinos si por aquí vive alguna pareja que haya tenido un niño hace poco.
SOLDADO 2. Nos han avisado de que por aquí muchas veces se oye el llanto lejano de un bebé. ¡No nos mientas o podrás morir!
MARÍA. Se lo aseguro, por aquí no he visto ni oído nada. Mi madre está sola en casa y se dirige a llevarle agua y comida a mi padre que está trabajando en la ladrillera.
SOLDADO 1. Pues estaremos atentos vigilando… Pronto regresaremos para ver si es verdad o no lo que dices, ¡muchachita!
NARRADOR. Los soldados se alejan murmurando. Jocabed sabía que algo malo iba a pasarle a su hijo si no actuaba pronto.
JOCABED. María, quédate en la puerta y me avisas en cuanto veas soldados o algún movimiento extraño. Debo tener tiempo para esconder a tu hermanito.
MARÍA. No te preocupes, mamá, de aquí no me moveré, estaré atenta, no quiero que a mi hermanito le pase lo mismo que a nuestros vecinos. Pobrecitos, todavía recuerdo los gritos angustiosos de sus madres… y el llanto desesperado de los bebés. Pero eso no le pasará a mi hermanito. Le he pedido a Jehová que nos ayude, Él nos dará alguna solución.
JOCABED. Yo también le pido a Jehová que nos ayude, pero ya no sé qué más hacer, hija. Tu hermanito cada vez es más grande y últimamente está muy llorón. Además, los soldados prometieron volver. Mira lo que he hecho (toma una canasta con su tapa). He hecho esta especie de camita con juncos del río y la he impermeabilizado con asfalto y brea.
MARÍA. ¿Y qué piensas hacer con eso? ¿No irás a dejar allí a mi hermanito abandonado a su suerte en el río…?
JOCABED. No precisamente, hija, pero algo así. Mira, se me ha ocurrido que podemos colocarlo durante el día allí a ver qué pasa y que tú lo vigiles para que nada le pase. En el río hay muchos peligros, pero Jehová proveerá.
MARÍA. Como tú digas, mamá.
NARRADOR. Juntas se fueron a la orilla del río a dejar la preciosa carga. Jocabed le dio un beso a su hijo y cerró la tapa de la cesta. Lágrimas corrían por sus mejillas al regresar a su casa para pedirle a Dios que protegiera a su hijito. Mientras tanto, María estaba escondida vigilando al bebé, pero no estaba sola, allí también había ángeles que lo protegían. Así pasó un buen rato sin que nada ocurriera cuando de repente sucedió algo inesperado: la princesa se acercaba asistida por varias doncellas.
PRINCESA. Doncella, tened aquí mi capa mientras me mojo los pies en la orilla del río. El agua se ve muy fresquita y hace mucho calor… Pero, ¿qué es eso que se ve allá? Pronto, ¡traedme esa canasta con mucho cuidado!
NARRADOR. Cuando la princesa abrió la cesta vio al hermoso niño que estaba llorando.
PRINCESA. Sin duda es hijo de algún hebreo que lo ha colocado aquí para salvarlo. Pobrecito, tiene hambre y es tan hermoso... No permitiré que le pase nada. No para de llorar, está hambriento. ¿Quién sabe cuánto tiempo habrá estado aquí?
NARRADOR. María, muy valiente, se fue acercando disimuladamente. Estaba dispuesta a todo por salvar la vida de su hermanito.
MARÍA. Perdóneme, alteza, ¿quiere que vaya a buscar entre las hebreas una nodriza para que críe al niño? 
PRINCESA. ¡Magnífica idea, muchacha! Corre, date prisa, ¡el bebé tiene hambre!
NARRADOR. María corrió como el viento para encontrar… ¡a su propia madre!
MARÍA. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Apresúrate! ¡Ven Conmigo!
JOCABED. ¡Ay, María! ¿No me digas que le ha pasado algo malo al bebé? 
MARÍA. Pues ¡que la princesa lo ha encontrado!
JOCABED. ¿Quéeeeee? No puede ser, ¡lo va a enviar a la muerte!
MARÍA. Te equivocas, mamá, ella quiere una nodriza para criar al bebé.
JOCABED. No puedo creer lo que me dices, hija, ¡Dios ha hecho un milagro! ¡Te lo dije!
NARRADOR. María y Jocabed pronto llegaron al río donde se encontraba la princesa apurada porque el bebé no paraba de llorar. Jocabed trató de aparentar calma para que la princesa no descubriera que ella era la verdadera madre del pequeño.
JOCABED. Su alteza, estoy para servirle.
PRINCESA. ¿Tienes leche para amamantar a un bebé?
JOCABED. Sí, su alteza.
PRINCESA. Pues bien, llévate a este niño y críamelo, y yo te daré un salario. Inmediatamente avisaré a los soldados para que sepan dónde vives y que no le puedan hacer daño porque de ahora en adelante será como mi hijo. 
JOCABED. Sí, su alteza.
NARRADOR. Mientras regresaban a casa, María y Jocabed sentían sus corazones rebosantes de agradecimiento a Dios, por la manera en que había salvado la vida de su precioso hijo.  
JOCABED. Todo es muy hermoso para ser verdad, María. No sólo tengo a mi bebé en casa, sino que los soldados ya no podrán matarlo por ser ahijado de la princesa. Además le podré proporcionar los mejores alimentos y cuidados ¡porque ella pagará todos los gastos!  Y después recibirá la educación de un príncipe. ¡Mi hijo es un príncipe!
MARÍA. Mamá, tengo una pregunta: ¿Ya has decidido qué nombre le vas a poner a mi hermanito? Pues ya tiene tres meses y nunca te decides.
JOCABED. Pues hija, la princesa lo ha salvado en la ribera del río. Se llamará Moisés, que significa “sacado de las aguas”.
 
NARRADOR. Todavía Jocabed ni María sabían lo que ese pequeñuelo llegaría a ser. Lo cierto es que ese niño aparentemente indefenso, pobre, hijo de esclavos y sin nada especial, sería utilizado por Dios para rescatar a su pueblo y conducirlo desde Egipto hacia la libertad.

La Historia de Ester

10 Minutos y 6 Personajes + Doncellas. La obrita presenta los precedentes y el desarrollo del edicto de matar a los judíos en los tiempos de la Reina Ester. La Reina jugó un papel primordial para salvar a su pueblo.
 
 
LA HISTORIA DE ESTER
© Ilva Monsalvo Peña

 
 
PERSONAJES
ESTER
MARDOQUEO
AMÁN
SIERVO
SERVIDOR
REY ASUERO
DONCELLAS
 
(Están sentados en el trono el rey y la reina. En un extremo de la sala están de pie el siervo, el servidor y Mardoqueo.)
NARRADOR. Esta historia aconteció en los días del rey Asuero, que reinó hace mucho tiempo desde la India hasta Etiopía, sobre ciento veintisiete provincias. Ester, la reina, de origen judío, había sido elegida entre muchísimas doncellas, por su gracia y hermosura.
(Sale paseando por la sala Amán. El siervo y el servidor se postran ante él –menos Mardoqueo- y luego sale.)
En esa época, el rey había elegido como primer ministro a un hombre llamado Amán, pero el rey no había hecho una buena elección, ya que Amán era un hombre hábil, orgulloso, cruel y despiadado. A Amán le gustaba que todos se postraran ante su presencia y todos lo hacían menos Mardoqueo que, aunque era en realidad primo de Ester, la había adoptado como su hija.
SERVIDOR. (Advirtiéndole a Mardoqueo.) Mardoqueo, te verás en dificultades si no te postras ante Amán; es una orden del rey y no te conviene contradecirlo.
MARDOQUEO. ¡No puedo, mi conciencia no me lo permite!
NARRADOR. Pasaron los días y el asunto seguía igual. Amán estaba lleno de furia con esta situación.
AMÁN. ¡Siervos!
SIERVO. Ordene, mi señor.
AMÁN. ¿Qué habéis podido averiguar de aquel hombre que no se postra ante mí?
SIERVO. Lo primero decirle, oh Señor, que su nombre es Mardoqueo y que es de origen judío.
AMÁN. Conque esas tenemos… (Se pasea por la sala.) ¡Ya sé lo que voy a hacer…! No solo voy a castigar a ese tal Mardoqueo, ¡sino que haré eliminar a todos los judíos sobre la faz de la tierra!
NARRADOR. Para asegurarse del éxito de su plan, Amán pensó involucrar al rey para que nada, ni nadie, se interpusiera en su plan malvado haciendo parecer, claro, que su proyecto iba en beneficio del rey y de su país.  Para cumplir con sus planes, Amán llega a palacio y pide audiencia con el rey.
AMÁN. Como venía diciendo, su alteza, hay en las provincias de tu reino un pueblo que tiene leyes diferentes a los otros pueblos y que no guarda las leyes del rey. No conviene a sus intereses dejarlos en paz. Si a su majestad le parece bien, escriba una orden para exterminarlos…
ASUERO. Pero, Amán, un proyecto tan abarcante puede costar mucho dinero al tesoro real…
AMÁN. Ya he pensado en eso, ¡oh rey! No debéis preocuparos pues me ofrezco a pagar todos los gastos.
ASUERO. Pues aquí tienes mi anillo. Escribe tú mismo el decreto y fírmalo a mi nombre.
NARRADOR. Amán estaba feliz. Sus planes marchaban mejor de lo que había soñado. Inmediatamente llamó a sus escribas y les dictó el decreto:
AMÁN. “Yo, rey de este país, ordeno destruir, hacer perecer y matar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres en un solo día, el día trece del duodécimo mes… y que sus bienes sean dados al pillaje”.
NARRADOR.  ¡Aquella era una orden terrible! Significaba el exterminio de toda la raza judía, pero Amán no había tenido en cuenta que el Dios de Israel siempre cuidaba a su pueblo, ni sabía que el Señor tenía una brillante estrella que resplandecía en el palacio. Pronto, la noticia corrió por todo el país y llegó a oídos de Mardoqueo.
      
SERVIDOR. Siento mucho lo que está pasando, Mardoqueo. Di en qué te podemos ayudar en estos momentos tan difíciles. Aunque vemos que el decreto es real y no hay nada que podamos hacer para ayudarte.
MARDOQUEO. Sí, amigo mío, en cada ciudad y aldea hay gran desolación entre los judíos. Sólo nos queda ayunar, llorar y clamar a nuestro Dios para que nos socorra. Necesito que le entregues esta carta a la reina Ester. ¡Date prisa!
NARRADOR. Mardoqueo le contó a la reina Ester lo que pasaba y le envió copia del edicto. También le rogó que fuera a ver al rey para pedirle que revocara el decreto.
ESTER. (Dirigiéndose al servidor que trajo la carta.) Dile a mi tío que no se me permite ver al rey a menos que me llame. Si desobedezco, ¡me pueden castigar con la muerte!
NARRADOR. Cuando Mardoqueo supo la respuesta de Ester, le mandó decir que si el decreto se cumplía, ella tampoco se salvaría y, ¿quién sabría si no era precisamente para un tiempo como éste para lo que ella había llegado a ser reina?
NARRADOR. Habían pasado muchos días y Ester no dejaba de pensar en cómo hacer para que el rey la recibiera y poderle pedir ayuda. Luego, se le ocurrió una brillante idea: mandó a sus doncellas preparar un banquete especial en su casa. Después se puso sus vestiduras reales con las que se veía más hermosa que nunca y, así, se dirigió hacia el palacio. Al llegar allí se encontró con Mardoqueo.
MARDOQUEO. Hola, hija, ¿cómo estás siendo tratada aquí? ¿Te tratan bien?
ESTER. Sí, padre. ¿Sabes? Desde que llegué, he sido de las mejores atendidas: tengo a siete doncellas que me ayudan en todo; nunca me hace falta nada; me dan todo hasta que me sobreabunde, pues he hallado gracia en los ojos del jefe de las doncellas.
NARRADOR. Cuando llegó allí, Ester se colocó en un lugar donde el rey pudiera verla y aguardó con impaciencia, esperando a ver qué iba a hacer el rey cuando la viera… ¿Le tendería el cetro indicándole que era bienvenida o la ignoraría enviándola así a la muerte?
Después de unos segundos que a Ester le parecieron horas, por fin el rey Asuero vio a Ester y, en seguida, le extendió el cetro.
ASUERO. (Sonriendo y tendiendo el cetro. Ester se acerca y toca el extremo del cetro). ¿Qué deseas, mi bella Ester? Algo te ha hecho venir a verme. Pero, anda, pide lo que quieras, ¡que hasta la mitad de mi reino te daría!
ESTER. Gracias, mi rey. Si he hallado gracia ante tus ojos, ven esta noche con Amán al banquete que les he preparado. Allí podremos hablar mejor.
ASUERO. Iremos, ¡por supuesto!
NARRADOR. Ester se retira y, en seguida, el rey avisó a Amán de la invitación. Este no cabía en sí de satisfacción, pues ir a comer a solas con los reyes era un honor con el que no había soñado.
AMÁN. ¡Hoy voy a comer con el rey y la reina! Sería el hombre más feliz, ¡si no fuera por ese judío Mardoqueo! Pero no va a arruinar mi felicidad. (Llamando a un siervo.) Les ordeno que construyan una horca muy alta. ¡Mañana mismo pienso pedirle al rey que me permita ahorcar en ella a ese tal Mardoqueo!
NARRADOR. Pasó el día y llegó la hora del banquete. Ester estaba un poco nerviosa pero confiaba en obtener el favor del rey. Amán, por su parte, comía alegremente, sin sospechar siquiera lo que se le avecinaba… Luego de un rato, el rey le preguntó:
ASUERO. Y, bien, reina Ester, ¿cuál es tu petición? ¿Qué es lo que deseas?
ESTER. Te ruego por mi vida y la de mi pueblo porque ¡estamos condenados a morir!
ASUERO. ¿Quién es? Y, ¿dónde está el que eso se propone hacer?
ESTER. El opresor, el enemigo, no es otro que Amán, ¡este malvado! (señalando a Amán.)
NARRADOR. Rojo de ira, el rey se levantó y se alejó del banquete, mientras que Amán sintiendo el peligro que corría su vida, se arrodilló al lado de la reina Ester.
AMÁN. (Abrazando las piernas de Ester.) Por favor, reina Ester, ¡perdóname! Dile al rey que no me envíe a la muerte, todo esto tiene una explicación… por favor, ¡¡¡lo suplico!!!
NARRADOR. En ese mismo instante el rey entra en el salón y, al ver la escena, pensó que Amán quería hacerle daño a Ester y se enfurece aún más:
ASUERO. ¡Siervo! ¡Quiten a este malvado de mi vista! ¡Llévenselo de aquí inmediatamente!
SIERVO. ¿Qué quiere que hagamos con él, majestad? Si está pensando en castigarlo, déjeme decirle que en casa del propio Amán hay una horca que él mandó preparar para Mardoqueo.
ASUERO. ¡Pues que cuelguen en ella a Amán!
NARRADOR. Y Amán fue colgado en la horca que él mismo había mandado hacer. Tal fue el fin del hombre que había planeado eliminar a todos los hijos de Israel en un solo día. Pero no contaba con que Dios, en su infinito amor, había hecho planes para que Ester estuviera en el lugar indicado, en el momento indicado y de ese modo, protegió una vez más a su pueblo de los malvados que planeaban su destrucción.
 

ESCENA 1

10 Minutos y 6 Personajes. Un hombre se deja atrapar por distintas tentaciones mundanas sin prestar atención a las advertencias de Jesús. El protagonista llega a un punto en el que está completamente atrapado y tiene que pedir ayuda a Jesús para que le libere de sus cadenas. (La obra es perfecta para realizarla en mímica)


 
ESCENA I
© Carlos Plaza
 
PERSONAJES

PERCE
TENTA 1
TENTA 2
TENTA 3
DE NEGRO
JESÚS

 

ACTO I

Una persona camina alegre, desprevenida y saludando. De repente, se oscurece (se apagan las luces generales) y se enciende una luz que ilumina al personaje: Perce. Se asombra al ver la luz  y al instante otra luz ilumina a Tenta 1. Tenta 1 es una mujer que seduce a Perce con coquetería y que lleva en sus manos una botella de alcohol. Al ver esto, Perce se acerca con cara de gustarle y trata de alcanzar todo, pero otro personaje, De Negro, le pone cadenas sobre el cuerpo. Cuando Perce mira las cadenas que le han puesto se apaga la luz de Tenta 1 y se enciende otra que ilumina a Jesús con los brazos extendidos hacia Perce.

  

Acto II

Perce le da la espalda a Jesús y seguido, se apaga la luz donde está Jesús. A continuación, trata de ir a donde estaba Tenta 1 pero no está e inmediatamente se enciende otra luz que ilumina a Tenta 2. Tenga es un personaje que le invita a ser famoso y a hacerse millonario de manera fraudulenta. Perce trata de acercar a Tenta 2 pero De Negro le coloca más cadenas a Perce. Nuevamente Perce mira las cadenas que le atan y desaparece Tenta 2. Cuando éste desaparece, aparece Jesús otra vez con las manos extendidas hacia él.

 

Acto III

Otra vez Perce le da la espalda a Jesús y Jesús desaparece. Perce  intenta ir donde estaba Tenta 2, pero ya no está. De repente, aparece una persona con los pelos parados y los ojos rojos de llevar 15 días en internet sin dormir, ni descansar. Éste invita a Perce a que se pongan en contacto permanente. A Perce no le parece mal y se acerca a este nuevo personaje que se llama Tenta 3 pero De Negro aparece y le coloca cadenas en las piernas. Al intentar caminar cae de rodillas e inmediatamente después desaparece Tenta 3. Perce dirige su mirada hacia donde había visto a Jesús, pero esta vez no aparece  y grita desesperado: “¡QUIERO SER LIBRE!”

 

Acto IV

En medio de la oscuridad, se oyen las voces de los Tentas burlándose, incitándolo a ir hacia ellos. Luego aparece Jesús, esta vez como crucificado y Perce se arrastra de rodillas hacia Él. Al llegar a Jesús se apagan las luces.



Acto V

Aparece Jesús abrazando a Perce, que ya no tiene las cadenas, porque éstas están en las manos de Jesús.

Navidad en el desierto

40 Minutos y 2 personajes + Extras. Se trata de una obra de Navidad en la que algunas partes narradas se realizan con luz negra. Un beduino recibe la visita de un amigo y le explica cuál es el motivo de vivir en el desierto: poder ver la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías.

NAVIDAD EN EL DESIERTO
Silvia Palos
 
PERSONAJES
BEDUINO
AMIGO
EXTRAS: Animales representados bajo luz negra

1.      PARTE: Presentación

BEDUINO. Hola amigos, bienvenidos a mi humilde morada. Supongo que os resultará extraño vivir unas fechas como éstas, alejados de la nieve y los vientos fríos. Aquí en mi casa ocurre todo lo contrario. La mayor parte del año vivimos rodeados de mucho calor, sobre todo durante el día, cuando el sol cubre toda la arena y la vista no alcanza a ver nada más que el reflejo de su luz. Es incluso difícil encontrar un lugar de sombra en el que poder cobijarse, por eso es tan importante tener un buen lugar donde poder resguardarse.
Yo vivo en un oasis, y aquí he instalado a mi familia, mis animales y mi jaima.
Pero no adelantemos los acontecimientos, os decía que vosotros venís de muy lejos ¿verdad? Venís de una cultura que está de celebración estos días, una celebración en la que tenéis regalos, las familias se juntan y son días de amor y amistad. Bien, bien… pues hoy aquí yo también estoy de celebración, no porque sea un concreto sino porque espero la visita de un buen amigo. Y no me malinterpretéis, en el desierto estamos acostumbrados a vivir solos… o al menos, eso puede parecer. El desierto está lleno de vida y únicamente hay que estar atento para poder descubrirla. Mirad, vamos a quedarnos callados y en silencio, y poco a poco descubriremos a los habitantes de este desierto…

LUZ NEGRA

(APARECEN ANIMALES UNO A UNO CON MÚSICA Y SONIDOS  DEL DESIERTO)

LUZ NORMAL

BEDUINO. ¿Habéis visto? El desierto no es un lugar desolado, simplemente es un lugar donde cada uno tiene su espacio.

Como os estaba diciendo hoy es un día muy especial para mí porque espero la visita  de un amigo en mi Jaima. ¿No sabéis lo que es una Jaima? La Jaima es el nombre de la casa en la que yo vivo. Una jaima está construida con palos y telas para que sea fácil de transportar. Aquí en el desierto solemos viajar a menudo buscando nuevos oasis en los que instalarnos cuando la hierba para el ganado se va acabando o cuando los pozos se secan. Por eso nuestras casas tienen que montarse y desmontarse fácilmente, porque viajamos muy a menudo.

(SE MONTA LA JAIMA CON TELAS)

BEDUINO. (Habla mientras se monta la jaima.) Una jaima es el lugar perfecto para cobijarse cuando el sol baña todas las horas del día y a penas hay una sombra en la que poder resguardarse. Las telas sirven como paredes y dejan pasar las corrientes de aire en su interior para que podamos refrescarnos dentro. Y por la noche, cerramos la entrada y  son una guarida perfecta para resguardarnos del frío y resguardarnos de los animales nocturnos. ¡Como veis aquí, en el desierto las temperaturas son muy extremas! Tenemos calor por el día y frío por la noche… ¡Pero mirad, ya está lista para recibir a mi amigo!

Siempre que tengo un invitado lo recibo con la máxima hospitalidad. Todas mis cosas están a su disposición. Preparo la mejor comida para él, reservo el mejor espacio para que pueda relajarse y ponerse cómodo. ¡Qué ganas tengo de que llegue! Juntos pasamos largas horas hablando y recordando viejas historias. Juntos hemos vivido muchas aventuras.

¡Mirad! ¡Creo que por allí se acerca!

 

2 PARTE. EL ENCUENTRO DE LOS BEDUINOS

 

BEDUINO. ¡Mi querido amigo!

AMIGO. ¡Amigo mío!

(Se abrazan.)

BEDUINO. Espero que hayas tenido un buen viaje sin altercados ni peligros.

AMIGO. He tenido un viaje largo pero tranquilo.  Te traigo un pequeño obsequio en agradecimiento por tu invitación.

(Le entrega un paquete que el primer beduino abre. Dentro hay un par de tazas o vasos.)

BEDUINO. ¡Muchísimas gracias, amigo! Unas tazas perfectas para compartir juntos un té  de menta que te reponga de tan largo viaje. Ven, sentémonos en mi jaima y bebamos un poco.

(Se acercan a la jaima y se sientan. Sirven el té en los vasos. El agua está teñida con pintura para que pueda verse el efecto de servir el té en las tazas.)

AMIGO. Muchas gracias, amigo. Esta bebida caliente me ayuda a recuperarme después de tanto caminar.

BEDUINO. Como ves, me he instalado en este oasis. Estoy muy bien viviendo aquí y quería que vieras con tus propios ojos la zona en la que estamos. ¡¡Es una zona muy rica!!

AMIGO. ¿¿Muy rica?? ¿¿Acaso hay minas de oro cerca de aquí??

BEDUINO. No, no, no… todo el territorio está cubierto únicamente por blanca arena.

AMIGO. Pues, ¿quizás hay por aquí alguna mina donde puedas encontrar piedras preciosas de gran valor?

BEDUINO. No hay ninguna mina cerca en la que poder buscar piedras preciosas.

AMIGO. ¿Sólo arena y ninguna mina cerca? Entonces, ¿quizás nos encontramos en una zona donde es abundante la caza?

BEDUINO. ¡Vuelves a estar equivocado, amigo mío! La caza no es especialmente buena por aquí, ya que todo el territorio es llano y las fieras no tienen dónde ocultarse.

AMIGO. Vaya, vaya… ni oro, ni minas de piedras preciosas, ni buenas piezas de caza… ¡La verdad es que no entiendo cómo puede ser rico este lugar si no hay ninguna cosa que tenga valor por aquí cerca!

BEDUINO. Mi querido amigo, esta zona es la más rica del desierto porque aquí podemos encontrar el bien más preciado de este lugar. Ni el oro, ni las piedras preciosas ni una buena pieza de caza tienen sentido si falta la cosa más importante para sobrevivir en el desierto…

AMIGO. ¡¡¡EL AGUA!!!

BEDUINO. (Riendo.) ¡Eso es! En el desierto es fundamental encontrar una buena zona con agua para poder sobrevivir y plantar la jaima cerca. Yo he encontrado este oasis y estoy muy contento de haberlo hecho.

(Se levantan y se acercan a la palmera y el oasis.)

AMIGO. ¡Tienes razón! Es fundamental encontrar un buen riachuelo lleno de agua o un pozo  para que la hierba crezca alrededor y los animales puedan alimentarse de ella. Y por supuesto, ¡es importantísima para poder beber en un lugar tan seco!

BEDUINO. Eso es. Aquí utilizamos este  riachuelo para beber y para asearnos. Y nos alimentamos de los frutos que dan las plantas y las palmeras de alrededor.

AMIGO. Pero, ¿cómo es posible que hayas encontrado un riachuelo desconocido hasta ahora? Ninguna persona conoce este lugar. ¿Cómo has llegado hasta él?

BEDUINO. Todo es una larga historia…

 

LUZ NEGRA

3  PARTE. El río y los peces.

 (Durante esta escena se representa lo que van contando los beduinos. Con las sábanas se hace el efecto del río. Hay peces que saltan para reforzar el efecto.)

BEDUINO. (Retomando la historia.) Todo sucedió hace algunos meses, cuando todavía vivía en la ciudad. Una mañana estaba comprando en el mercado  cuando escuché a un par de ancianas hablando. Me llamó mucho la atención la conversación que estaban teniendo porque hablaban de una palabra que yo jamás había escuchado antes.

AMIGO. ¿Y qué palabra era esa?

BEDUINO. Hablaban de una INUNDACIÓN.

AMIGO. ¿Cómo? ¿De una IN-UN-DA-CIÓN? ¿Y qué es eso?

BEDUINO. Pues las dos ancianas hablaban de que cuando ellas eran pequeñas viajaban con una caravana por el desierto y un día algo maravilloso sucedió.

AMIGO. ¿Qué fue lo que sucedió?

BEDUINO. Como todas las mañanas se levantaron y salieron  a buscar algo para el almuerzo, cuando de repente… ¡el sol desapareció!

AMIGO. ¿Cómo es posible? ¿No había sol?

BEDUINO. ¡No había sol pues una gran nube negra lo cubría! (Aparecen nubes sobre los beduinos.) Todo el cielo estaba cubierto por una masa gigante de nebulosa, y lo más extraordinario es que en un instante unas gotas de agua comenzaron a caer desde las nubes.

(Comienzan a caer gotitas de confeti o de algún material que brille.)

AMIGO. ¡Estaba empezando a llover!

BEDUINO. ¡¡Eso es!!

AMIGO. Pero, aquí la lluvia es rarísima, muy pocas veces se ve llover en un clima tan seco como éste.

BEDUINO. Pues estas ancianas me contaron que aquel día empezó a llover poco a poco, pero con el paso de las horas, la lluvia se fue haciendo más y más intensa. Llovía como nunca antes lo habían visto, y todas sus ropas y utensilios se empaparon de agua…

AMIGO. ¡Qué extraordinario!

BEDUINO. Pero todavía hay más… Ese día hubo una gran tormenta y la lluvia cayó en grandísimas cantidades. Las ancianas estaban acomodadas en un pequeño oasis en medio de su viaje, un oasis en el que sólo había un riachuelo.

(Efecto del río con la sábana.)

BEDUINO. Pero durante la tormenta, este riachuelo se convirtió en un río, y más tarde en un torrente caudaloso de agua hasta tal punto que toda la caravana en la que ellas viajaban tuvo que huir rápidamente de aquel lugar, porque aquel río había causado una enorme ¡INUNDACIÓN!

AMIGO. ¡Vaya! Así que una inundación es cuando un río sale de su cauce normal por un exceso de agua.

BEDUINO. Así es. Aquella historia de la inundación me dejó maravillado. No podía quitarme de la cabeza la imagen de aquel gigantesco río cargado de agua… Así que decidí buscar aquel lugar para poder instalarme allí.

 

LUZ NORMAL

AMIGO. ¡De modo que este oasis es el de la historia! ¡Lo encontraste!

BEDUINO. ¡Qué listo eres, amigo mío! Éste es el oasis, y el río de aquí es más caudaloso que los de los demás oasis, quizás porque todavía guarda un poco del agua de aquella tormenta.

AMIGO. ¿Pero decidiste dejar  todo lo que tenías para venir a este lugar? ¿Por qué?

BEDUINO. Cuando escuché la historia me di cuenta de que este lugar era un tesoro en la tierra. Así que decidí trabajar duro para conseguir el material necesario para la mudanza y el viaje. Vendí todo lo que tenía en la ciudad para conseguir llegar hasta este tesoro.

AMIGO. ¡Qué afortunado eres de vivir aquí!

 

4. PARTE. EL CAMELLO.

BEDUINO. Sí, la verdad es que me siento muy afortunado. Además quería enseñarte algo más.

AMIGO. Este lugar está cargado de sorpresas. Muéstrame lo que quieras.

BEDUINO. Es otro de los tesoros que guardo en mi oasis… ¡Sulimán ven!

(A la llamada del beduino un camello se acerca hasta los beduinos.)

AMIGO. ¡Qué maravilla de camello! ¡Es un ejemplar fascinante! (Se acerca para acariciarlo y el camello intenta morderlo.) ¡Ay! Oye, ¡qué ha intentado morderme una oreja!

BEDUINO. (Riendo.) Ten cuidado, querido amigo, mi camello no tiene muy buen sentido del humor. Es un animal tranquilo, es cierto, pero prefiere que le dejen a su aire, no serías el primero que recibe un escupitajo si le enfadas.

AMIGO. (Riendo también.) Entonces, le dejo tranquilo y dejo que seas tú el que se acerque a él.

BEDUINO. De acuerdo, de acuerdo. Pero quería contarte que con este camello he vivido muchísimas aventuras.  Un camello puede resistir sin beber agua 10 días y eso me ha permitido hacer largos viajes con él.

AMIGO. El camello es el mejor medio de transporte en estas tierras tan secas, ¿verdad?

BEDUINO. Efectivamente. No hay ningún otro animal que soporte tan bien el calor y la falta de agua. En uno de mis viajes los dos tuvimos que aguantar al límite de nuestras fuerzas debido a la falta de agua. Durante 12 días estuvimos vagando por el desierto perdidos de una ruta que solíamos seguir. Mi compañero se comportó como un compañero fiel y anduvo sin quejarse a penas por la falta de agua. Por los días caminábamos sin cesar y por las noches nos recostábamos juntos para compartir el calor. Fue mi guarida y mi jaima durante todo ese tiempo.

AMIGO. Tuvo que ser un camino largo y difícil, aunque fueras acompañado de un camello.

BEDUINO. Sí. Fue un camino largo y lleno de peligros. Como bien sabrás, el desierto está lleno de animales salvajes y viajar sólo te expone a todos ellos.

AMIGO. Sí, es muy importante quedarte fuera del territorio de todos ellos para no entrar en peligro.

BEDUINO. Sí, tienes razón. Y uno de los animales más peligrosos que podemos encontrar en el desierto es la serpiente cascabel. Es una serpiente pequeña, no muy grande de tamaño. Es  de color marrón y vive escondida en la arena.

AMIGO. La conozco. Es una serpiente venenosa. Su picadura te puede poner en graves problemas. Tiene un sentido del territorio muy marcado y cuando entras en él se puede sentir amenazada. Precisamente se llama serpiente cascabel, porque cuando va a atacar hace sonar una parte dura del final de su cola que tiene un ruido peculiar, como de sonajas.

(Se escucha el ruido.)

BEDUINO. Pues tengo que contarte algo más de mi historia.

LUZ NEGRA

BEDUINO. Como te he dicho, en el viaje con mi camello los días eran larguísimos y las noches tratábamos de dormir para continuar aquel viaje sin agua y soportando el abrasador sol. Un día, la noche nos alcanzó  y todavía no habíamos encontrado un buen lugar para dormir, así que decidí montar nuestro campamento en una zona rocosa en la que estábamos. Mi camello se tumbó y yo  derrotado por el cansancio y la falta de agua caí desplomado a su lado. No podía abrir los ojos por causa del cansancio y apenas podía escuchar lo que pasaba a mi alrededor. Cuando de repente… ¡lo escuché!

AMIGO. ¿Qué escuchaste?

BEDUINO. Era un sonido terrible… un ruido de cascabel, allí, cerca de mí…

AMIGO. ¡Estabais en el territorio de una serpiente!

BEDUINO. Así es, pero yo estaba tan deshidratado que apenas podía mover un dedo de mi cuerpo… Y la serpiente se acercaba y se acercaba cada vez más haciendo sonar su cascabel…

AMIGO. ¡Eso significa que os quería atacar!

BEDUINO. Yo estaba muerto de miedo pero no conseguía hacer que mi cuerpo respondiera para salir de allí…

AMIGO. ¿Pero qué pasó entonces? ¿Cómo sobreviviste a aquello?

BEDUINO. Pues entonces fue cuando mi amigo me salvó. Yo estaba completamente inutilizado por causa de la deshidratación y el miedo… Cuando  mi camello descubrió al enemigo que se acercaba. Se levantó sobre sus patas también con dificultad y se acercó a la serpiente con paso decidido… La serpiente no se esperaba un ataque tan directo, así que al ver a un camello gigantesco huyó con velocidad entre las piedras, y nos dejó tranquilos toda esa noche.

LUZ NORMAL

AMIGO. ¡Caramba! Qué suerte tener a alguien que te salvara cuando apenas podías moverte por ti mismo.

BEDUINO. Fue un regalo maravilloso. Sentí que alguien mucho más fuerte que yo se preocupaba por mí. La verdad es que todo eso me dio mucho qué pensar… Estoy muy agradecido por este acto de amor y amistad.

(Le da una palmadita al camello y el camello sale.)

AMIGO. Es una historia increíble. Me ha cautivado completamente. ¡Mira! Ya se ha hecho de noche, y seguimos aquí charlando sin darnos cuenta de que pasa el tiempo.

BEDUINO. ¡Tienes razón, amigo mío! Se ha pasado el tiempo hablando. Pronto iremos a dormir a nuestra Jaima. Pero antes, sentémonos aquí a descansar un poco.

(Se sientan.)

AMIGO. ¡Qué tranquilidad! Es muy relajante estar aquí con todo en silencio y casi sin luz del sol.

LUZ NEGRA

 

5. PARTE. CACTUS CANTARINES.

BEDUINO. ¡Ah! Pues todavía tengo que mostrarte una cosa más de este maravilloso oasis. Es una de mis aficiones nocturnas.  Después de un duro día de trabajo me siento aquí a escuchar… y miro los cactus que rodean mi jaima. El viento pasa rozando sus púas como un silbido y pienso que los cactus cantan para mí…

AMIGO. ¿Que los cactus cantan? Y, ¿cómo puede ser eso?

BEDUINO. Shhh, calla y simplemente escucha.

(Canto del coro.)

 

6. PARTE FINAL. ESTRELLA.

AMIGO. ¡Qué maravilla de lugar! No me extraña que estés contento de vivir aquí. El agua, tu camello, el viento y los cactus por la noche… Has conseguido encontrar un tesoro de tierra.

BEDUINO. Sí, valió la pena la búsqueda. En esta vida lo importante es buscar sin cesar las cosas buenas.

AMIGO. Sin duda eres una persona sabia. Has conseguido priorizar lo que realmente es importante. En las ciudades las personas viven soñando con acumular cosas, vestidos, joyas… pero son incapaces de reconocer el canto que les puede ofrecer una noche en el desierto. Sin duda nunca olvidaré este viaje.

BEDUINO. Agradezco tus palabras, amigo mío. Como bien sabes, no todo el mundo ha entendido bien mi decisión. En nuestra tierra, yo era una persona con riquezas y con una posición importante, y la vida que llevo ahora dista bastante de todo aquello.

AMIGO. Lo sé, y sé que éste es un lugar maravilloso para vivir. Pero no entiendo, cuál fue el motivo concreto que te hizo apartarte de aquella vida y venir a vivir aquí al desierto, en medio de la soledad y el silencio.

BEDUINO. ¡Tú lo acabas de decir, amigo mío! La soledad y el silencio fueron los principales motivos de mi salida de la ciudad.

AMIGO. ¿Necesitabas acaso meditar, pensar con tranquilidad?

BEDUINO. Qué bien me conoces, amigo mío. Precisamente eso es lo que necesitaba, pero fundamentalmente por una razón en concreto. Hace algunos años, unos manuscritos llegaron a mis manos, y comencé a leerlos con atención. Eran unos manuscritos que venían de occidente, redactados hace cientos de años por el pueblo hebreo, y comencé a estudiarlos profundamente. (Le enseña unos trozos de pergamino.)

AMIGO. ¿Y estos manuscritos qué tienen de especial?

BEDUINO. En esos manuscritos se recoge la historia de un pueblo. Un pueblo que ha sido escogido por Dios y que está esperando que su rey nazca.

AMIGO. ¿Así que decidiste venir al desierto a estudiar cuidadosamente esos escritos?

BEDUINO. En esos manuscritos se encuentra la VERDAD, amigo mío. Una verdad que puede cambiar las vidas de las personas. Estuve años estudiando el sentido de las palabras de aquellos textos, observando la filosofía  y sabiduría de cada idea. Y de repente encontré las palabras de un profeta llamado Balaam.

AMIGO. ¿Qué decía ese profeta  que te impactó tanto?

BEDUINO. Balaam habla del Mesías que tiene que nacer para su pueblo. Y concretamente dice que “Saldrá ESTRELLA de Jacob”.  De modo que al leer esta profecía decidí venir a vivir al lugar en el que mejor se observa el cielo, al desierto, donde todas las estrellas se ven con claridad.

AMIGO. De modo que por eso vives ahora aquí. Para observar el cielo y estudiar las profecías de los textos hebreos.

BEDUINO. Así es, este es un lugar tranquilo para reflexionar y… ¡esperar!

AMIGO. Pero esperar… ¿A qué?

BEDUINO. Pues no lo sé exactamente… únicamente puedo decirte que en los textos se habla de las profecías de Daniel, otro sabio antiguo, y sus escritos dicen que el mesías está cerca… ¡así que estoy esperando algo! Algo… como una señal.

AMIGO. Ciertamente hablar contigo de estas cosas me ha conmovido profundamente. Unos textos que pueden cambiar vidas… ciertamente el rey de este pueblo tiene que ser un tesoro en la tierra.

BEDUINO. Más que un tesoro… las palabras de las que te hablo lo describen como un Salvador.

AMIGO. Amigo, ¡me uno a tu búsqueda! Yo también deseo encontrar a ese Salvador que los profetas esperan. Y no sé si será por la importancia del mensaje que me estás dando… pero la verdad es que esta noche está más estrellada que nunca.

BEDUINO. ¡Tienes razón! Algo está sucediendo esta noche… ¡Hay más luz que ningún día entre las estrellas!

AMIGO. ¡Mira allí! Esa estrella es totalmente desconocida para mí. Es una estrella especial…
(Aparece la estrella.)

BEDUINO. ¡Y tanto que es especial! ¡Es la ESTRELLA de Jacob! ¡Es la señal de la que estábamos esperando!
AMIGO. ¿Y ahora qué hacemos?
BEDUINO. ¡Pues no sé! No podemos perderla  de vista… Debemos ponernos en camino sin tardanza para ver dónde nos lleva esta maravilla.
AMIGO. Pongámonos en marcha entonces. Pero… ¿crees que nos llevará muy lejos? Se dirige hacia occidente.
BEDUINO. (Riendo.) No sé si será cerca o lejos, pero de lo que estoy seguro es de que nos llevará a la verdadera LUZ  de e