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2012 - España

Drama de Navidad

30 Minutos + Cantos y 26 Personajes + Ángeles. Historia que envuelve el nacimiento de Jesús: desde su anuncio en los diferentes libros proféticos, pasando por el embarazado de Elísabet, hasta la llegada de los Reyes Magos.





DRAMA DE NAVIDAD



PERSONAJES

NARRADOR
MARDOQUEO
DANIEL
MOISÉS
ISAÍAS
MIQUEAS
GABRIEL
MATÍAS
SARA
ZACARÍAS
ELISABET
MARÍA
JOSÉ
SAMUEL
JUAN
RUBÉN
GAD
BENJAMÍN
SIMEÓN
ANA
MAGO 1
MAGO 2
MAGO 3




MAGO 4
HERODES
ESCRIBA




ÁNGELES




PRIMERA ESCENA

Los profetas hablan del nacimiento de Cristo.

Especial “Oh Santísimo Felicísimo”

NARRADOR. Dios dijo a sus profetas miles de años antes lo que iba a suceder. Escuchemos mientras hablan de las profecías que recibieron.

(Están sentados alrededor de una fogata. Cada uno tiene su Papiro de las profecías.)

MOISÉS. Aún allí en el huerto cuando Satanás se metió y malogró todo, Dios ya tenía un plan. Él me dijo que debía escribir lo que él había dicho a la serpiente y hoy en día los hermanos lo encuentran en el libro de Génesis 3:14-15: "Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida, y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza y tu le herirás en el calcañar."

MARDOQUEO. No entiendo. ¿Quién es la simiente de la mujer? ¿Cómo es que le iba a herir en el calcañar y él va a herir su cabeza?

MOISÉS. El hombre apenas había pecado y Dios ya dijo que un día la mujer daría a luz un hijo que iba a aplastar a Satanás; éste le iba a herir en la cruz, pero no sería una herida mortal, solamente en el calcañar mientras que Jesús le iba a hacer una herida mortal, o sea, en la cabeza.

MARDOQUEO. Ya veo. Aún allá, en el huerto Dios prometió la cruz y que Satanás iba a ser destruido. Cristo fue herido y seguro que Satanás pensaba que había ganado, pero en realidad fue todo lo opuesto porque este día todo se acabó para Satanás.

MOISÉS. También Dios me tenía escribiendo en el libro de Génesis 12:3, hablando a Abraham: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Génesis 18:18: “Habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en el todas las naciones de la tierra”.

MARDOQUEO. ¿Y cómo se aplica esto a Cristo?

MOISÉS. Abraham y su familia recibieron la bendición de ser la familia que iba a tener a Jesús como su hijo. Y por medio de Abraham y su familia todo el mundo sería bendito porque Jesús el Salvador iba a nacer.

MARDOQUEO. Entonces, lo importante de ser un Israelita es que Jesús nació por medio de esta familia y ellos eran parte de todo esto.

ISAÍAS. Pues Dios me dijo que él iba a ser no solamente el hijo de Abraham o un judío, sino también hijo de David y que va a ser un día el rey de todo el mundo. No como cualquier otro rey, pues tendrá otras características. Escucha lo que dijo Dios: Isaías 9:6-7 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.

MARDOQUEO. Estos son nombres de alguien muy especial. De verdad, son los mismos nombres de Dios.

ISAÍAS. El será un rey como ningún otro. Todo esto empezó con la primera Navidad. El bebé que nace en Belén no es un diosito, mejor dicho, él es Dios todopoderoso, nacido en la carne. En estos versículos que apenas he leído tienes sus nombres: Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, y Príncipe de Paz. El Hijo que nace es el Hijo de Dios, es Dios hecho carne.

MARDOQUEO. Esto es decir mucho más acerca de Él de lo que piensa la mayoría. Dios hizo algo grande aquella primer Navidad.

MIQUEAS. Dios no sólo nos dijo que iba a nacer su Hijo sino que hasta nos dijo dónde iba a nacer. Escucha lo que él me tuvo escribiendo. Miqueas 5:2 “Pero tú, Belén, Éfrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

MARDOQUEO. En otras palabras, toda la Navidad o el nacimiento de Jesús estaba ya planeado, ¿no?

DANIEL. Sí, porque no solamente nos dijo dónde iba a nacer sino también cuándo. Escucha lo que él dijo en el libro que yo escribí: Daniel 9:25 “Sabe pues y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar Jerusalén, hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

MARDOQUEO. ¿Cómo dices que nos dice cuándo iba a nacer?

DANIEL. Pues cada judío que estudió las Escrituras sabía que la orden para restaurar y edificar Jerusalén fue dada el 14 de Marzo de 445 antes de Cristo. Usando estos datos sabemos cuándo debía nacer Jesús. Así como verás después, los escribas podrían decir a Herodes que los Magos sí tenían razón en buscar un rey que había de nacer.

ISAÍAS. Otra promesa que el Señor nos dio era que él iba a nacer de una virgen. Entonces María era la manera en que Dios cumplió la profecía. Mira lo que dicen las Escrituras. Isaías 7:14 “Por tanto el Señor mismo os dará señal He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamara su nombre Emmanuel”.

MARDOQUEO. Obviamente las Escrituras sí son inspiradas. Es imposible que meros hombres, aunque Santos como ustedes, hubieran podido escribir miles de años antes, lo que había de suceder.

Especial “Bellas Palabras de Vida” por Mardoqueo.





SEGUNDA ESCENA

Las visiones o los anuncios del nacimiento de Juan y entonces Jesús.

NARRADOR. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea un sacerdote llamado Zacarías de la casa de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijos porque Elisabet era estéril y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios, según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie, a la derecha del altar del incienso, y se turbó Zacarías al verle y le sobrecogió temor.

GABRIEL. Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída y tu mujer Elisabet dará a luz un hijo y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría y muchos se regocijaran de su nacimiento porque será grande delante de Dios. No beberá vino, ni sidra y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos e irá delante de él con el espíritu y poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y de los rebeldes, a prudencia de los justos para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

ZACARÍAS. ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada.

GABRIEL. Yo soy Gabriel que estoy delante de Dios y he sido enviado a hablarte y darte estas buenas nuevas y ahora quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se haga por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

MATÍAS. ¿Qué pasa? ¿Por qué se demora tanto Zacarías?

SARA. No sé, nunca se demora tanto ninguno. ¿Qué le habrá pasado?

NARRADOR. Pero cuando salió no les podía hablar y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet y se recluyó en casa por cinco meses.

ELISABET. Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se digno quitar mi afrenta entre los hombres.

Especial “Salmo 104:33-35” por Zacarías y Elisabet.

NARRADOR. Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José de la casa de David y el nombre de la virgen era María.

GABRIEL. ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres.

MARÍA. (Temblando y obviamente asustada.) ¿Qué me está pasando? ¿Qué quiere decir todo esto?

GABRIEL. María, no temas porque has hallado gracia delante de Dios y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.

MARÍA. ¿Cómo será esto pues no conozco varón?

GABRIEL. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril, porque nada hay imposible para Dios.

MARÍA. He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra.

Especial: “Haz lo que quieras” por María.

NARRADOR. Estando desposada María, su madre, con José antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido como era justo y no quería infamarla quiso dejarla secretamente y pensando él en esto he aquí un ángel del Señor en sueños.

GABRIEL. José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es y dará a luz un hijo y llamara su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta cuando dijo: “He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Emmanuel, que traducido es “Dios con nosotros”.

NARRADOR. Y despertando José del sueno hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer pero no la conoció hasta que dio a luz su hijo primogénito y le puso por nombre Jesús.




TERCERA ESCENA

María visita a Elisabet

NARRADOR. En aquellos días levantándose María fue deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet. Llena del Espíritu Santo Elisabet dice:

ELISABET. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre y bienaventurada la que creyó porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

MARÍA. Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva pues he aquí, desde ahora, me dirán bienaventurada todas las generaciones porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones; quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes, a los hambriento colmó de bienes y a los ricos envió vacíos; socorrió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres para con Abraham y su descendencia para siempre.

NARRADOR. Y se quedó María con ella como tres meses después se volvió a su casa.

Especial: “Salmo 138:4-6” por María y Elisabet




CUARTA ESCENA

Nacimiento de Juan el Bautista


NARRADOR. Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y Cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño y le llamaban con el nombre de su padre Zacarías pero respondiendo su madre:

ELISABET. No, se llamará Juan.

SAMUEL. ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.

NARRADOR. Entonces preguntaron por señas a su padre cómo le quería llamar y pidiendo una tablilla escribió diciendo: “Juan es su nombre” y todos se maravillaron, al momento fue abierta su boca y suelta su lengua habló bendiciendo a Dios.

ZACARÍAS. ¡Oh, alma mía! Bendice a Jehová, Alabado sea Jehová nuestro Dios.

JUAN. ¿Quién pues será este niño?

RUBÉN. No sé, ¿quién podría ser? Debe tener algo especial.

JUAN. Supongo que sí pero, ¿quién es este niño?

NARRADOR. Y la mano del Señor estaba con el.

ZACARÍAS. Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo pacto, del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días. Y tú, niño, profeta del Altísimo será llamado porque irás delante de la presencia del Señor para preparar sus caminos, para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por caminos de paz.

NARRADOR. Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.




QUINTA ESCENA

Nacimiento de Jesús


NARRADOR. Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria e iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea de la ciudad de Nazaret a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David, para ser empadronados con MarÍa su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

JOSÉ. Necesito dónde pasar la noche con mi esposa, por favor.

BERNABÉ. No hay lugar, ni un cuartito.

JOSÉ. Necesito dónde pasar la noche con mi esposa, por favor.

GAD. No hay lugar, ni un cuartito.

JOSÉ. Necesito dónde pasar la noche con mi esposa, por favor,

BENJAMÍN. No hay lugar, ni un cuartito.

JOSÉ. Por favor, no importa su tamaño, ni su condición.

BENJAMÍN. Pues siendo que no hay nada, podría darles un rincón en el establo.

JOSÉ. Muchas gracias.

NARRADOR. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón.

Especial: “Allá en el Pesebre”.

NARRADOR. Había pastores en la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño y he aquí se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los rodeó de resplandor y tuvieron gran temor.

GABRIEL. No temáis porque he aquí os doy nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo: que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

NARRADOR. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales que alaban a Dios y decían:

ÁNGELES “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.

Especial “La noticia sin igual”.


PASTOR 1. Pasemos pues hasta Belén y veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos ha manifestado.

NARRADOR. Vinieron pues apresuradamente y hallaron a María y a José y al niño acostado en el pesebre.

PASTOR 2. Estábamos guardando las ovejas allí en el campo cuando de repente vino una gran luz.

PASTOR 3. Entonces un ángel nos habló.

PASTOR 4. Y los ángeles del cielo se aparecieron y cantaron.

Especial “Venid fieles todos”

NARRADOR. Y todos los que oyeron se maravillaron de lo que los pastores les decían pero María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón. Volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto como se les había dicho.



SEXTA ESCENA

Presentación de Jesús en el templo

NARRADOR. Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor como está escrito en la ley del Señor: “todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor”, y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: “un par de tórtolas, o dos palominos”. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo para hacer por el conforme al rito de la ley…

Especial “Qué niño es este”

SIMEÓN. Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

NARRADOR. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él y Simeón los bendijo.

SIMEÓN. María, he aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha y una espada traspasará tu misma alma, para que sean revelados los pensamiento de muchos corazones.

NARRADOR. Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacia ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche, de día con ayunos y oraciones.

ANA. Dios, te doy gracias por tu hijo que ha nacido en este mundo. Escúchenme todos. La redención de Dios ha llegado. Jesús es el Cristo. Él nos salvará de nuestros pecados.



SÉPTIMA ESCENA

La visita de los magos

NARRADOR. Cuando Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.

MAGO 1. ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.

NARRADOR. Oyendo esto el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él.

HERODES. Traigan a todos los escribas del pueblo y a los Principales sacerdotes.

HERODES. ¿Dónde había de nacer el Cristo?

ESCRIBA. En Belén de Judea porque así está escrito por el profeta: “Y tú Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá porque de ti saldrá un guiador que apacentará a mi pueblo Israel”.

HERODES. Trae a los magos. (Vienen los magos.) ¿Cuándo es que se les apareció esta estrella?

MAGO 1. Nos apareció hace unos meses y sabíamos que algo raro estaba sucediendo y por nuestros estudios sabemos que un rey debe nacer a los judíos.

HERODES. Id allá a Belén y averiguad con diligencia acerca del niño y cuando le halléis, hacédmelo saber para que yo también vaya y le adore.

NARRADOR. Ellos habiendo oído al rey se fueron y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño y al ver la estrella se regocijaron con muy grande gozo.

MAGO 2. Te adoro y te presento oro.

Especial “Rey de Reyes”

MAGO 3. Te presento incienso.

Especial “Digno es el Cordero”

MAGO 4. Te presento mirra.

Especial “Dime la historia de Cristo”

GABRIEL. No volváis a Herodes. Él sólo quiere matar al niño. Volved por otro camino

Especial “Ve, dilo en las montañas”