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2012 - España

Me encantaría seguirte

5 Minutos y 3 Personajes. Una chica recibe la llamada de Jesús a lo largo de su vida pero nunca encuentra el momento adecuado para aceptarlo.


ME ENCANTARÍA SEGUIRTE


PERSONAJES

CAROLINA
2 PERSONAJES DE NEGRO


ESCENA I

(En la primera escena es complaciente y comprensiva, como una joven llena de ideales, pero obviamente cuando se ve enfrentada a decisiones espirituales se van al suelo sus ideales. Es dinámica, ejecutiva, de vida muy activa. Lleva una flor prendida en su pelo, que es lo que la caracteriza en las distintas etapas de la vida. Carolina sentada en su mesa de estudio. Es universitaria. Tiene una flor grande y vistosa prendida en el pelo. Jesús golpea su puerta y ella lentamente comienza a mirar hacia arriba.)

CAROLINA. (Sonríe.) Me encantaría seguirte, ¡en serio! Incluso me agrada la gente religiosa que se la cree, pero creo que no soy tan abnegada además, tengo tanto qué estudiar. ¡Tú sabes! La “U” consume casi todo mi tiempo y el poco que me sobra se me va en ser joven, ir a fiestas, salir con amigos... Es algo que no podría dejar de hacer. ¡Soy Vital! Me gusta el movimiento, la aventura, es algo propio de la juventud. Me he puesto metas, agradezco tanto lo que me has dado pero cuando tenga más edad estaré más reposada, ahí sí voy a seguirte.

(Se oscurece el escenario. Entran dos personajes vestidos de negros y cubren con un manto negro la situación pasada.)


ESCENA II

(En la segunda escena, es visiblemente más seca en cuanto a lo espiritual, aún conserva su modo ejecutivo, en lo natural es bromista. Su flor puede estar en el pelo. Esta escena se desarrolla en el living de la casa. Entra Carolina, que ya está casada, es mamá, está trabajando y se ocupa de su casa cuando llega del trabajo. Deja la cartera, se saca la chaqueta. El living está desordenado.)

CAROLINA. ¡Hola! Ya lleguééé... Sergio, mi amoooor, niñoooos. ¡Ooooh! Pero, ¿y este desastre? Por favooor (empieza a sacudir y a ordenar.) Bueno, así es la vida de nosotras las pobres mujeres (tono broma-serio). Lava, plancha, cocina, cría hijos, regalonea a tu marido y, más encima... trabaja. “La, la, la, la, la...”

(Jesús golpea a su puerta. Ella se detiene poniendo atención.)

CAROLINA. Ahora no, ¡IMPOSIBLE! Tanto que ya no sé cuándo vivo para mí... no sé qué soy primero: si madre o esposa, si mujer profesional (notablemente agotada) y más encima, ¿dedicarme a la religión? (Reflexiona.) Yo creo que cuando haya acabado el ajetreo de la crianza de mis hijos, que es lo más agotador, entonces te seguiré, porque igual encuentro bonito… Me gusta eso de “ser solidaria con el prójimo y ayudar al pobre”, aunque yo igual lo hago cuando se me presenta la oportunidad pero ahora no puedo seguirte.

(Se oscurece el escenario. Entran dos personajes vestidos de negros y cubren con un manto negro la situación pasada.)



ESCENA III

(La tercera escena, como anciana, es orgullosa, dura de corazón, llena de vanidad, aunque sus rasgos naturales ya está maduros, como: la placidez de una anciana. Es como tú ves a una viejita. De mirarla es una ternura, pero sus palabras pueden ser incrédulas y duras. Ella es culta y bien segura de sí misma. La flor la lleva colgada como un collar. Está con un chal y unos lentes ópticos. Carolina, anciana ya, está sentada en una mecedora leyendo un libro. Después de unos segundos de lectura, Jesús golpea a su puerta.)

CAROLINA. ¿Ahora? Ya no puedo, no tengo fuerzas. Ha llegado una etapa en que lo único que quiero es estar tranquila, estar en paz. A estas alturas de mi vida difícilmente podría cambiar lo que ha sido hasta hoy. Pero creo que he cumplido. Me esforcé lo suficiente como para quedar demasiado cansada para dar luchas... Aunque nunca he dejado de rezarte ¿Ah? desde que estaba en la universidad. En el fondo siempre he estado cerca de ti, a mi manera. He hecho un buen trabajo en esta vida. He sido buena con las personas, principalmente con mi familia, ¿qué más puedo hacer?

(Se oscurece el escenario. Entran dos personajes vestidos de negros y cubren con un manto negro la situación pasada.)



ESCENA IV

(Esta escena termina la obra. Se ilumina sólo la flor grande y vistosa que usaba Carolina, en el suelo.)