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2012 - España

La maravillosa estrella

20 Minutos y 9 Personajes. Obra muy sencilla de cuatro sabios que vieron la estrella. Uno, Claudus, no se creerá que les lleve al Mesías prometido y se perderá el nacimiento de Jesús. La obra es muy adecuada para aquellos que son escépticos sobre la verdad de Cristo y el sentido real de la Navidad.

LA MARAVILLOSA ESTRELLA
Escrito por Tracy Sue Gimpel y traducido con permiso por Loida Somolinos



PERSONAJES

EMAÚS
MARCOS
BENJAMÍN
CLAUDUS
DÉBORA
REY HERODES
SIRVIENTA
JOSÉ
MARÍA



OBRA
ACTO I – Escena 1

(Es de noche y las estrellas brillan.)

EMAÚS. (Mirando por un telescopio y hablando consigo mismo) ¡Mira que están bonitas las estrellas esta noche! El cielo parece un cristal transparente. ¡Débora! ¡Ven aquí y echa un vistazo!

DÉBORA. (Apresurándose.) Sí, maestro, ¿qué sucede?

EMAÚS. ¡Mira el cielo esta noche! ¿No te parece una maravilla?

DÉBORA. (Mirando.) ¡Sí! Está precioso… (Pausa.) Y, ¿esa estrella que brilla tanto al oeste?

EMAÚS. (Mirando.) Déjame ver… ¡Hum! Sí que es extraña. No me acuerdo del nombre de ninguna estrella que sea tan brillante y se encuentre en esa posición. Tendré que añadirla a mi lista de observaciones para las noches siguientes.

DÉBORA. Sí, bueno… Buenas noches, maestro. ¿Hay algo que pueda hacer por usted antes de que me vaya a dormir?

EMAÚS. (Todavía mirando.) ¡Hum! No… Esta estrella es MUY interesante…

DÉBORA. Buenas noches, maestro.

(Débora se marcha.)

EMAÚS. (Sigue observando y hablando consigo mismo.) Sí que es rara esa estrella… en realidad, no he visto ninguna estrella así antes. Mañana le preguntaré a Marcos para ver si él ha visto una estrella como ésta antes. Ahora estoy demasiado cansado para darle vueltas a este asunto. ¡Tengo mucho trabajo para mañana!



ACTO I – Escena 2

(Dos sabios, turnándose para mirar por el telescopio. Marcos está mirando por el telescopio cuando Emaús comienza a hablar.)

EMAÚS. ¿La ves? Centra la atención al oeste.

MARCOS. Sí, ya la veo. La he estado observando desde hace unas noches desde mi casa. Con todos mis años de estudios, nunca había visto una estrella como ésta.

EMAÚS. Ni yo tampoco. He estado todo el día buscando entre mis libros y todavía no lo tengo claro. De todas formas, le he echado un vistazo a un antiguo libro que quizá pueda ayudarnos en algo.

MARCOS. ¿Qué libro?

EMAÚS. Es uno de mis libros de historia. Comenta que se iba a dar una señal en los cielos para decir al mundo que un gran líder iba a nacer.

MARCOS. Nunca he oído una cosa así.

EMAÚS. Ni yo tampoco pero el libro decía que Dios le haría saber al mundo todos los eventos importantes con una señal en los cielos.

MARCOS. Muy interesante.

EMAÚS. Yo también pienso eso. (Mirando por el telescopio.) Está muy brillante esta noche, ¿no te parece?

MARCOS. Sí. Me pregunto si Benjamín o Claudus se han dado cuenta de la estrella.

EMAÚS. Deberíamos averiguarlo. Cuanta más gente esté ayudándonos a averiguar su significado, más información lograremos reunir.

MARCOS. Sí, mañana continuaremos con la investigación y a ver si podemos encontrar alguna respuesta para esta misteriosa estrella.



ACTO I – Escena 3

(Es de noche. Hay un telescopio. Los cuatros sabios están presentes. Emaús y Marcos están estudiando un libro juntos y discutiendo sobre éste. Benjamín y Claudus se turnan para mirar por el telescopio. Benjamín está mirando en este momento.)

BENJAMÍN. Es la misma estrella que había visto yo también. Ha estado brillando mucho durante las pasadas noches… ¡Es preciosa! Lo increíble es que parece brillar más cada noche.

CLAUDUS. No lo sé… A mí me parece una estrella normal.

BENJAMÍN. Esta estrella no es normal y en esa localización, todavía menos.

EMAÚS. Eso es exactamente lo que hemos estado discutiendo Marcos y yo. Este libro te cuenta las señales que con frecuencia se han dado cuando ha nacido un gran personaje.

MARCOS. No tengo ni idea de qué líder puede ser, o dónde está, pero podría ser un evento que podría cambiar la vida.

BENJAMÍN. ¡Sí! ¡Ahora me acuerdo! Mi padre, que era un gran astrónomo, me dijo hace muchos años que los misterios del cielo eran con frecuencia señales de Dios. Mis orígenes se remontan a los judíos, y ellos siguen los mandamientos de Dios. Esa es la razón de que me pusieran por nombre Benjamín.

CLAUDUS. Personalmente, creo que es sólo otra estrella más. Os estáis emocionando por nada.

EMAÚS. Hay algo especial en esta estrella y no queremos pasarlo de largo. Creo que tenemos que continuar observándola durante una semana más y ver qué pasa.

(Benjamín y Marcos asienten.)

MARCOS. Reunámonos en una semana y discutamos sobre lo que hemos observado.

(Claudus se encoge de hombros y se marcha solo. Los otros tres sabios salen hablando muy entusiasmados.)



ACTO I – Escena 4

(Una semana después. Es de noche. Está el telescopio. Los cuatro sabios están presentes.)

EMAÚS. No me puedo creer que la estrella brille de igual forma que al principio. Incluso me parece que brilla más.

BENJAMÍN. He hablado con mi hermano y él también se acuerda de cuando nuestro padre nos hablaba de unos escritos especiales de los judíos. Y finalmente hemos encontrado el libro hoy. Dice que una estrella saldrá de Jacob y un cetro saldrá de Israel.

MARCOS. Ese es el área exacta en el que la estrella está brillando. Esos escritos parecen decir que un gran rey o príncipe ha nacido.

EMAÚS. Los judíos sólo sirven a un Dios. Sus escritos profetizan que un Mesías los guiará y reinará sobre ellos. Esto es lo que la estrella nos puede estar diciendo. Este puede ser el mayor evento de la historia.

CLAUDUS. De acuerdo, de acuerdo, no os entusiasméis tanto. ¿Os habéis olvidado de que NO somos judíos? ¡Nosotros tenemos nuestros propios dioses! Los judíos se han separado siempre de nosotros. Ellos sirven sólo a un Dios, que supuestamente ha hecho muchos milagros por su pueblo elegido. Y si me preguntáis, me parece todo un poco exagerado.

BENJAMÍN. Sí, Claudus, pero no podemos negar la señal de los cielos. Las evidencias de que un rey ha nacido son más fuertes cada día. Es más, creo que tenemos que ir y verlo con nuestros propios ojos.

CLAUDUS. ¡No seáis ridículos!

EMAÚS. Estoy de acuerdo contigo, Benjamín. Todos somos lo suficientemente inteligentes para saber que esta es la oportunidad de nuestras vidas.

MARCOS. ¡Imaginad! ¡Nosotros yendo a ver al nuevo rey de Israel!

CLAUDUS. Y qué viaje tan largo y cansado sería. Sigo pensando que esta idea es absolutamente ridícula.

BENJAMÍN. Yo no pienso eso. No hay nada que nos impida ir a ver al rey.

EMAÚS. Todas las evidencias están delante de nosotros. ¡Vayamos!

CLAUDUS. ¡No contéis conmigo! No gastaré mi tiempo, ni mis energías en semejante viaje tan atolondrado.

MARCOS. Esa es una decisión tuya, Claudus, pero yo no me lo perdonaría si perdiera una oportunidad así.

CLAUDUS. Ya he tomado mi decisión y creo que es un viaje sin sentido. Estoy seguro de que todos vendréis muy decepcionados.

BENJAMÍN. Cuenta conmigo. Me habéis convencido ¿Cuándo nos vamos?

MARCOS. ¡En seguida! (Pausa.) ¡Esperad un minuto! ¡Nos olvidamos de algo muy importante! ¡No podemos ir a ver a un rey sin un regalo para Él!

EMAÚS. Tienes razón, Marcos. ¿Qué podemos llevarle a un rey?

CLAUDUS. Bien, yo me voy a casa. Podéis quedaros discutiendo sobre este ridículo viaje toda la noche. Espero que cambiéis vuestra opinión antes de que os aventuréis en este viaje tan ridículo.

BENJAMÍN. Buenas noches, Claudus. Nosotros nos vamos y espero que cambies de opinión.

(Claudus sale.)

EMAÚS. Bien, sobre los regalos… Creo que tendremos que llevar lo mejor para este rey… Yo llevaré oro. Eso es adecuado para un rey.

MARCOS. Incienso será un regalo aceptable para un rey. Es un incienso que todo el mundo busca. ¡No tiene precio!

BENJAMÍN. Estoy pensando que yo podría llevar mirra. ¡Es lo mejor en el mundo!

EMÁUS. Entonces, ya está. ¡Qué regalos tan maravillosos para un rey! Oro, incienso y mirra. ¡Estará muy contento con nosotros!

MARCOS. Con esto ya resuelto, planeemos cuándo vamos a marcharnos.

EMAÚS. Yo podré estar listo en dos días. ¿Y vosotros?

BENJAMÍN. Mis camellos estarán cargados y listos para el largo viaje.

MARCOS. Esto es tan emocionante. Os veo dentro de un par de días y empezaremos nuestro viaje.

(Salen todos.)



ACTO II – Escena 1

(Es de noche. Están de camino siguiendo a la estrella.)

EMAÚS. Este no es un viaje cualquiera, amigos míos. Es bastante difícil preparar las cosas para un viaje de mil millas en camello…

MARCOS. Pero tenemos arriba la hermosa estrella brillando para guiarnos.

BENJAMÍN. Estoy muy cansado. ¿Paramos aquí para pasar la noche?

EMAÚS. Sí, buena idea. Hemos estado viajando desde hace dos meses y todavía nos queda un largo camino.

(Desempaquetan sus mantas y las tienden.)

MARCOS. Buenas noches, amigos míos. Debemos alzarnos al rayar el alba para continuar con el viaje.

EMAÚS. Sí, Marcos, durmamos un poco. La mañana está a la vuelta de la esquina.



ACTO II- Escena 2

(Un año después. Los Tres Reyes Magos se levantan después de haber dormido.)

BENJAMÍN. ¡Señores! Es hora de levantarse. Un día menos para nuestro destino final.

MARCOS. Sí y la estrella continúa guiándonos.

EMAÚS. Ahora sabemos con toda seguridad que es una señal de los dioses. Realmente ha sido una estrella milagrosa, la que se nos ha enviado.

BENJAMÍN. Pongámonos de camino. Ya hemos casi completado la parte más larga del viaje.

(Salen todos y continúan su viaje.)



ACTO III – Escena 1
(Los magos están hablando enfrente de la puerta de Herodes. Están cansados pero muy entusiasmados.)

EMAÚS. ¡Por fin estamos en Jerusalén! Anoche estaba tan emocionado que no pude dormir. Me preocupa que la estrella no esté donde solía estar.

MARCOS. ¿Y no os parece extraño que ninguno sepa dónde está el rey recién nacido? Más bien, la gente parece un poco contrariada con la idea de otro rey.

BENJAMÍN. Creo que tendríamos que ir al rey de Israel y preguntarle dónde está el recién nacido rey.

EMAÚS. Si alguien lo sabe, ese debe ser Herodes. Es muy poderoso y ha construido aquí un gran reinado.

MARCOS. Aquí estamos.

(Llaman a la puerta.)

SIRVIENTA. (Abre la puerta y los ve con dificultad). ¿Sí?

EMAÚS. Buscamos el permiso del rey Herodes, señora. Somos magos que hemos viajado desde el lejano Oriente para ver al recién nacido rey.

BENJAMÍN. Hemos seguido una estrella que nos traído hasta aquí. Esperamos que vuestro rey pueda decirnos dónde está.

SIRIVIENTA. Bien, no lo sé. No estoy segura que el rey Herodes sepa de otro rey. No creo que le guste la idea de que otro rey le quite su lugar…

MARCOS. ¡Oh, vaya! ¿No cree vuestra gente en la llegada de un Mesías? Nosotros también queremos honorar a ese rey, le traemos costosos presentes.

SIRVIENTA. Pues no lo sé… Tendré que enviarle un mensaje ahora mismo al rey Herodes.

MARCOS. Gracias, es muy amable.

(La sirvienta los deja afuera y se marcha.)

EMAÚS. Nadie parece muy entusiasmado con la idea de este nuevo rey. No parece que Herodes sea un tipo muy agradable. Quizá no nos tendríamos que haber parado aquí…



ACTO III – Escena 2

(Se abre con la escena después de que Herodes ha escuchado el mensaje de la sirvienta.)

HERODES. (Furioso.) ¿QUÉ? ¿Un nuevo rey? ¡Completamente ridículo! ¿Y quieren ir a honrarle? ¿Y a mí no? ¿Me han traído algún regalo? Yo soy digno de honra y no otro rey…

SIRVIENTA. Lo siento, señor, pero desean hablar con usted ahora mismo.

HERODES. He escuchado algunos rumores similares en la ciudad. Parece que estos (sarcásticamente) “sabios” intentan mover a toda la ciudad con sus vanas palabras.

SIRIVIENTA. ¿Qué debo decirles, señor?

HERODES. Diles que vengan esta noche. Tengo que hacer algunas averiguaciones antes de recibirlos.

SIRVIENTA. Sí, señor.

HERODES. Y reúne a todos los sacerdotes y escribas de la ciudad. ¡Debo encontrar respuestas a varias preguntas antes de esta noche! ¡Todo esto es un ultraje!

SIRIVIENTA. Sí, señor.

(Las luces se apagan. Se vuelven a encender las luces. Los magos están esperando. La sirvienta está hablando con Herodes.)

SIRVIENTA. Ya están aquí los hombres del Oriente, señor.

HERODES. Muy bien, mándalos entrar. Me gustaría estar a solas con ellos.

SIRVIENTA. Sí, señor.

(Se marcha y vuelve a entrar con los magos. Se inclinan delante de Herodes. La sirvienta se marcha.)

EMAÚS. Muchas gracias por recibirnos, rey Herodes.

HERODES. ¿Qué les ha traído a mi gran ciudad?

EMAÚS. Hemos venido a ver al recién nacido rey, el Mesías de su pueblo. ¿Sabéis dónde está?

MARCOS. Nos gustaría adorarle y presentarle nuestros regalos.

HERODES. Ya veo… Bien, mis sacerdotes y escribas me han informado de que el Mesías ha de nacer en Belén. No está muy lejos de aquí. ¿Van a ir a verlo?

MARCOS. ¡Claro que sí! Creemos que va a ser un rey especial.

BENJAMÍN. Muchas gracias por ayudarnos. ¿Cómo podemos agradecérselo?

HERODES. Ha sido un placer. Pero me gustaría pedirles un pequeño favor. Cuando encuentren al Mesías me lo hagan saber para que yo también pueda ir a adorarlo.

EMAÚS. ¡Naturalmente! Es lo mínimo que podemos hacer. No nos gustaría abusar más de su tiempo. Tenemos que ponernos de camino a Belén.

MARCOS. De nuevo, muchas gracias por su ayuda.

(Los magos se van.)

HERODES. (Muy nervioso.) Si encuentro a ese recién nacido rey, yo mismo terminaré con él. En este país sólo hay sitio para un rey y ese soy yo.

(Las luces se apagan alrededor de Herodes. Se muestra cómo los magos se van marchando.)

EMAÚS. La verdad es que parecía muy majo. Y estoy muy contento por la información que nos ha dado. ¡Belén, allá vamos!

MARCOS. Sí, ha sido un viaje muy largo y ya estamos casi llegando a nuestro destino.

BENJAMÍN. ¡Mirad! ¡La estrella! ¡Ha vuelto!

(Los hombres se regocijan; gran alegría.)

EMAÚS. ¡Debemos estar en la dirección correcta! ¡La estrella nos guiará el resto del camino! ¡Alabado sea el Rey de los Judíos!



ACTO IV – Escena 1

(Los magos están en Belén.)

EMAÚS. ¡Mirad! ¡La estrella parece que se posa sobre esa pequeña casa!

MARCOS. Se ha parado y nos muestra exactamente cuál es la casa del nuevo Rey.

BENJAMÍN. ¡Daos prisa! Después de dos años, ya tengo ganas de ver a este importante Rey.

(Golpeando en la puerta. José responde.)

JOSÉ. ¿Puedo ayudarles?

EMAÚS. Señor, hemos venido aquí para honrar al Rey que vive aquí.

JOSÉ. ¿El Rey? Por favor, pasen. ¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen?

EMAÚS. Soy Emaús. Estos son mis amigos Marcos y Benjamín. Somos astrónomos del Oriente. La estrella que está brillando sobre su casa nos ha guiado durante todo el camino hasta aquí. Ha sido un viaje muy largo.

JOSÉ. Nos sentimos muy honrados de tenerlos a todos en nuestra humilde casa.

(María entra y se sorprende de ver a los extraños.)

MARÍA. Perdonen. No sabía que teníamos huéspedes.

JOSÉ. María, estos hombres han viajado miles de kilómetros desde el Oriente para honrar a nuestro hijo.

MARCOS. Sí, y hemos traído bonitos y costosos regalos para Él.

MARÍA. Todavía es un niño muy pequeño, pero el ángel me dijo que Él era el Prometido y ustedes son muy inteligentes de haber seguido la estrella hasta su casa.

JOSÉ. Por aquí está el niño. Se llama Jesús.

(Los tres reyes magos, susurrando su nombre, se inclinan de rodillas en reverencia y lo honran. Luego, toman sus regalos uno a uno para dárselos. Música de fondo durante esa parte de la escena.)



ACTO IV – Escena 2

EMAÚS. ¡Qué viaje tan excitante! ¡Hemos sido guiados por una estrella hasta el hogar de un Rey! ¡Es como un sueño!

MARCOS. Verdaderamente ha sido un milagro. Sólo desearía que Claudus lo hubiera creído también.

BENJAMÍN. Es una pena que no viniera con nosotros. Él no se lo creía… Es… Es una pena.

EMAÚS. Tengo la impresión de que muchos no van a comprender a este Rey. Hay algo diferente en este niño. ¿Os disteis cuenta?

MARCOS. Sí. ¡Era como estar en la misma presencia de Dios! No podía hacer otra cosa que adorarle.

BENJAMÍN. Quedamos en que informaríamos al Rey Herodes sobre todo, pero no estoy muy seguro…

EMAÚS. No podemos hacerlo. Un ángel me habló anoche mientras dormía y me avisó de que el Rey Herodes quería hacerle daño a este nuevo Rey. Aunque, no me cae de nuevas…

MARCOS. Entonces, todo está dicho. ¡Viajaremos a casa por otra ruta!

EMAÚS. ¿Sabéis? Realmente no importa el camino que cojamos de vuelta. Pienso que nuestras vidas han sido tocadas para siempre después de haber estado en la presencia del Rey. ¡Qué honrados hemos sido de haber visto al Mesías en persona! ¡Debemos decirle a todo el mundo las buenas nuevas!

(Los magos salen muy contentos.)


© Tracy Sue Gimpel, todos los derechos reservados.

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