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2012 - España

Obedeced siempre

17 Minutos y 9 Personajes. Un joven desobedece a sus padres y consigue meterse en un buen lío. Las malas compañías con las que se junta casi consiguen que se meta en el mundo de la droga.

OBEDECED SIEMPRE
Jinmaris Murillo. Revisada y corregida por Andrés Varela

PERSONAJES

BRYAN
PABLO
LAURA
RONALD
JOAN
POLICÍA 1
POLICIA 2
JEFA DE POLICÍA

VOZ EN OFF


(Escenario. Sala de una casa.) En el segundo acto solo hay una banca o pollo de parque. En el tercero, es la oficina de la jefe de policía.


ACTO I

(Pablo y Laura están en la sala. Ambos están leyendo la Biblia, y comentándola entre ellos.)

BRYAN. (Entra por la derecha.) Pá', má' ¿Puedo salir con mis amigos?

PABLO. (Dejando de leer.) ¿Quiénes son tus amigos?

BRYAN. ¡Ay, pá! No te hagás. Son Joan y Ronald.

LAURA. Ya te habíamos dicho que no queremos que andés con ellos.

BRYAN. (Molesto.) Pero má'…

LAURA. Pero nada, ¿quedó claro?

(Bryan asiente de mala gana.)

PABLO. (Le extiende la mano) Vení hijo, sentate acá con nosotros.

(Bryan obedece, pero no de muy buena gana. Incluso en su rostro se dibuja una mueca de disgusto. Pablo y Laura se hacen a un lado para que Bryan se siente en medio de ellos.)

LAURA. Hijo, lo que estamos haciendo es buscando tu propio bien. Tal vez ahora no lo entendás pero algún día lo vas a comprender. Quizá ya tu papá y yo no estemos y nos lo vas a agradecer.

PABLO. Además, esos jóvenes no son una buena amistad.

BRYAN. (Molesto.) Ustedes no pueden hablar ni opinar de ellos porque ni siquiera los conocen.

LAURA. No es necesario. Ellos mismos lo demuestran, con su forma de vestir y hablar. Empezando porque ni siquiera van al colegio. Además, nos han contado muchas cosas negativas acerca de ellos.

BRYAN. Pero no porque los demás hablen mal de ellos, ustedes también lo van a hacer.

PABLO. Bueno, que hablemos mal o bien de ellos no es el punto, lo que queremos es que nos obedezcás, si no muy pronto vas a ver el resultado de tu desobediencia.

LAURA. Es mejor que te apartés de ellos. No que les dejés de hablar, sino que... No andés con ellos, así de simple.

BRYAN. (Molesto.) ¡Ay! Por favor. Ya entendí, no es necesario que me lo vuelvan a repetir.

PABLO. Bryan, es nuestro deber. Te corregimos porque te amamos, así como Dios nos corrige a nosotros. (Abre la Biblia y busca un pasaje.) Mirá lo que dice Proverbios 3:12 "Porque Jehová al que ama, castiga, como el padre al hijo quien quiere.”

LAURA. Hijo, entiendo que vos querés andar con ellos pero, ¿te has preguntado si es lo que Dios quiere para vos?

BRYAN. (Se pone de pie muy enojado.) ¡Ya! No más. Suficiente. Ya no quiero escuchar más sermones.

PABLO. (Poniéndose de pie le habla a Bryan muy enérgicamente.) Tu mamá y yo tenemos que salir. Espero que pensés muy bien las cosas y que no vayás a cometer una locura.

LAURA. (Se pone de pie y se acerca a su hijo pero éste la rechaza.) Recordá hijo: El avisado ve el mal y se esconde, solo los necios pasan y reciben el daño.

PABLO. Haznos caso, mejor aún, hazle caso a Dios, Él te ordena que debés obedecernos siempre, porque eso le agrada a Él. Además, si nos honrás, serás un hombre de larga vida sobre la tierra y todo lo que hagás va a ser prosperado.

BRYAN. La Biblia también dice que ustedes, padres, no deben exasperar ni provocar a ira a sus hijos.

LAURA. Nosotros en ningún momento buscamos hacerte enojar. Siempre ha sido nuestra intención buscarte el bien, y nada más.

BRYAN. (Reflexiona un momento.) Está bien. No voy a salir. Voy a llamarlos para cancelar todo.

LAURA. (Sonríe.) Me parece muy bien.

PABLO. (Le da la Biblia a Bryan.) Tomá, hijo, léela. Acá encontrarás las respuestas a tus preguntas.

LAURA. Bueno, nosotros nos vamos. Portate bien, que nada te cuesta.

PABLO. Adiós, hijo.

BRYAN. (Rehuyéndoles.) Sí, sí, adiós.

(Laura y Pablo salen por la izquierda.)

BRYAN. (Se cerciora de que sus padres se hayan ido. Toma la Biblia y la abre.) Bueno, vamos a ver qué tonterías dice este libro (La abre y lee en voz alta Proverbios 6:20, luego Efesios 6:23. Cierra la Biblia y la tira en el sillón.) ¡Bah! Éste libro solo babosadas dice. Si no honro a mis padres no tendré larga vida. Es lo más estúpido que he escuchado. Mejor me voy. Mis amigos ya deben estar esperándome. Según mis papás yo los iba a obedecer. (Sale caminando por la derecha.) Con tal de que se callaran, preferí mentirles. Pero ni loco me pierdo esta salida con mis amigos. (Sale.)



ACTO II

(En el escenario hay una banca o pollo de parque. Junto a ella hay dos adolescentes de más o menos 14 años. Están un poco impacientes. Bryan entra el medio del público.)

JOAN. (A Ronald y señalando a Bryan) Ahí viene.

RONALD. (Un poco molesto.) Ya era hora.

(Bryan los saluda cuando llega a dónde ellos están.)

RONALD. Pensábamos que no ibas a venir.

BRYAN. Ni que fuera tonto pero mis tatas se pusieron a hablar muchas tonterías, y a sermonearme, por eso me atrasé. Y ni loco me iba a quedar en casa haciendo el tonto.

JOAN. (Lo felicita.) Así me gusta. Como los grandes.

(Ronald saca una bolsa con un polvo blanco adentro.)

BRYAN. (Asustado.) ¿Qué es eso?

JOAN. Es azúcar de repostería (Le da una palmada por la cabeza.) No seás tan bruto. ¿Seguro que no sabés de qué se trata? Eso (señala la bolsa) es droga, mi amigo: Cocaína pura.

BRYAN. (Sorprendido y asustado.) ¿Qué?

RONALD. No te hagás el inocente, ya escuchaste. Vamos a volar un rato.

JOAN. (Saca un pequeño tubillo para inhalar. Saca un poco de polvo de la bolsa y le ofrece a Bryan.) ¿Querés?

BRYAN. (Temeroso.) ¿No es peligroso?

JOAN. Claro que no. Se siente rico y relajante.

RONALD. (Animándolo.) Vamos Bryan, no seás una niñita.

(Bryan toma tembloroso lo que Joan le ofrece. Por la izquierda entran dos policías.)

POLICÍA 1. (Saca su arma.) ¡Alto! No se muevan.

(Joan y Ronald salen corriendo por entre el público, solo Bryan se queda.)

POLICIA 2. (Toma a Bryan de los brazos.) ¿Qué pensabas hacer muchacho?

BRYAN. (Muy asustado.) Nada, se lo aseguro.

(El Policía 1 se inclina y comprueba que el polvo blanco que cayó al suelo es droga. Le hace una seña afirmativa a su compañero.)

POLICÍA 2. (Saca unas esposas y se las pone a Bryan.) Vamos amiguito, estás en serios problemas.

POLICÍA 1. (Recoge el pequeño tubito y la bolsa que dejaron botada Joan y Ronald.) Aquí hay suficientes pruebas como para encerrarte un buen rato en la cárcel.

BRYAN. (Casi llorando.) Se lo juro oficial, yo no hice nada, es más, ni siquiera probé de ese polvo.

POLICÍA 2. Bueno, por más que hables no puedes hacer nada. Así que, andando, mi amigo.

POLICÍA 1. Si tienes alguien a quien llamar, tus papás, un tío, tu abuelita en la comandancia tendrás oportunidad para hacer una llamada.

BRYAN. Mis papás. Ellos pueden ir a recogerme.

POLICÍA 2. ¿Recogerte? Lo dudo. Visitarte suena más coherente.

POLICÍA 1. Vamos.

(Salen por la izquierda. Bryan va llorando, pero no opone resistencia. Se apagan las luces.)



ACTO III

(Las luces se encienden. El escenario es la oficina de la Jefa de la comandancia. La Jefa está sentada, llenando algunos papeles. La acompañan los dos policías. Por la derecha entran Pablo y Laura.)

PABLO. (Muy triste.) Buenas noches. Somos los padres del niño Bryan Moreno Blanco.

JEFA. (Se pone de pie.) Muy buenas noches, tomen asiento, por favor.

LAURA. (También muy triste.) Gracias. Venimos en cuanto pudimos. La verdad, nos costó mucho entrar en razón.

(Pablo y Laura se sientan.)

PABLO. Como ahora se da mucho el hacer bromas por teléfono, creímos que nos estaban tomando el pelo.

LAURA. Pero al llegar a casa y no encontrar a Bryan caímos en razón.

JEFA. ¿Trajeron los papeles que les solicitamos?

LAURA. Sí, claro. (Saca unos papeles de su bolso y se los entrega a la Jefa.) Aquí tiene. La constancia de nacimiento de Bryan y la constancia de matrimonio de nosotros dos. Ah, y las cédulas de ambos, también.

JEFA. (Revisa los papeles.) Muy bien. (Le da la orden a los policías para que traigan al muchacho. Luego le habla a los padres) Disculpe que los incomodara tanto, pero es que queremos evitar que se roben más niños y adolescentes. Algunos de ellos son reclutados para vender droga o ser burros para llevarla a otros países.

LAURA. Tranquila oficial, nosotros entendemos y les agradecemos que nos hayan llamado.

JEFA. No se preocupe señora, estamos para servirle. (Pequeña pausa.) Dígame una cosa: ¿Ustedes tienen problemas en casa? ¿Se pelean o algo así?

PABLO. No, señora. Irónicamente ambos somos cristianos. Pero esta situación se nos salió de las manos. Bryan se metió con una barra de muchachitos mayores que él y lo estaban influenciando de manera negativa. Nosotros le advertimos que no se juntara con ellos, pero no hizo caso.

LAURA. Y vemos con buenos ojos que le haya sucedido esto para que aprenda la lección.

JEFA. Un poco extraña su forma de pensar, pero igual la respeto, es su hijo y ustedes verán lo que es bueno o no para él.

PABLO. Gracias, oficial.

JEFA. Por cierto. ¿Ustedes saben el nombre de los dos muchachos que estaban con su hijo?

LAURA. Sé que se llaman Joan y Ronald. Mi hijo siempre los mencionaba porque hablaba mucho de ellos en casa.

JEFA. (Pensativa.) ¿Joan y Ronald? Me suenan. Sí, creo que los conozco, varias veces los hemos detenido por la misma razón. Se dedican a distribuir droga entre los muchachos de las edades de su hijo. Pertenecen a la banda Los Rugrats, y son bastante peligrosos.

PABLO. Nosotros algo sabíamos de ellos y se lo dijimos a Bryan, pero él estaba tan embobado con esos muchachos, que no nos hizo caso. Casi eran sus ídolos.

JEFA. Ah, bueno. (Pequeña pausa.) A su hijo lo hemos tenido con una trabajadora social. Han estado hablando y al parecer era la primera vez que su hijo iba a consumir droga. También le practicamos algunos exámenes médicos y no encontramos rastro de alguna sustancia química ajena a su organismo.

LAURA. (Con un gesto de alivio.) Gracias a Dios.

PABLO. (También con un gesto de alivio.) Sí.

(Los dos policías entran acompañados por Bryan.)

BRYAN. (Al ver a su mamá corre hacia ella y la abraza. Ambos lloran.) No lo vuelvo a hacer, mamá, no lo vuelvo a hacer. Te lo prometo.

LAURA. (Lo abraza bien fuerte.) Tranquilo, hijo, ahora no es el momento para hacer promesas. (Lo mira.) Lo importante es que estás bien.

POLICÍA 1. Por suerte llegamos en el momento justo y no ingirió la droga.

POLICÍA 2. Creo que con el susto es más que suficiente.

PABLO. Sí y gracias por salvar a mi hijo. Solo Dios pudo llevarlos a ese lugar en el momento exacto.

JEFA. (A Bryan.) Bueno joven, espero que haya aprendido la lección y que se diera cuenta de que esos muchachos no eran tus amigos. Es bueno obedecer a los padres siempre. Eso sí, cuando te buscan el bien. ¿De acuerdo?

BRYAN. Sí, señora.

PABLO. Bueno, nosotros nos vamos. Muchas gracias.

JEFA. Fue un placer. Que pasen buenas noches.

(Los policías se despiden con un gesto de su mano. Bryan y sus papás salen por la derecha. Las luces se apagan.)

VOZ EN OFF. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros Padres, porque eso es justo. Honra a tu padre y a tu madre porque es el primer mandamiento con promesa. Todo lo que hagas te saldrá bien y sobre la tierra vivirás muchos años. El avisado ve el mal y se esconde, mas los necios pasan y reciben el daño. Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo quien quiere.