¿Quieres ver tu foto aquí?

¿Quieres ver tu foto aquí?
2012 - España

Carlitos, el ángel heraldo

35 Minutos y 5 Personajes + Coro. Un joven y travieso angelito, está a punto de presenciar el nacimiento de Dios Hijo, algo que él aún no comprende. Sin embargo, tiene una tarea muy especial que cumplir en este acontecimiento.

CARLITOS, EL ÁNGEL HERALDO

PERSONAJES

CARLITOS
GABRIEL
DIRECTOR

ÁNGEL 1
ÁNGEL 2CORO
JOSÉ
MARÍA
NIÑO JESÚS


PRIMERA ESCENA

(Se escucha ruido de choque o golpe contra algo y entra a escena el ángel Carlitos todo maltrecho)

CARLITOS. ¡Huy! Pero, ¡qué golpazo! ¿Pero puede ser que siempre me tengo que chocar contra algo? Si no es un poste de luz, es un árbol, siempre lo mismo.... y lo peor de todo es que otra vez llego tarde al ensayo del coro.... ¿dónde se habrá metido el coro?

(Carlitos sigue buscando y sale por la otra parte del escenario. Rápidamente entra un ángel que es director de coro y cinco angelitos. El dirigente trae un atril y una batuta en su mano, se acomodan en formación de coro.)

DIRECTOR. Bueno, mis adorables angelitos, repasaremos una vez más el final y terminamos por hoy, ¿están listos para continuar?

CORO. Sí, ángel director.

DIRECTOR. Pues bien, comencemos… y uno, y dos... y un, dos, tres, va....

(Se dispara la pista del “Aleluya”, el coro hace mímica como si cantara.)

DIRECTOR. ¡Bravo! ¡¡¡Bravísimo!!! Digno de un coro celestial. Bueno, mis angelitos, ha sido todo por hoy, ya pueden ir a jugar.

(Entra Carlitos corriendo y algo retrasado al ensayo, interrumpiendo al director del coro. Se acomoda en su lugar.)

CARLITOS. ¡Un momento, no se vayan, falto yo...! (Se acomoda en el coro.) Y una, y dos, y tres..., Aleluya… Ale... ¿no?... ¿no cantan?...

DIRECTOR. Carlitos, llegas otra vez tarde al ensayo. ¿Qué voy a hacer contigo, pequeño diablillo?

CORO. ¡Ahhh! (Expresión de asombro.)

DIRECTOR. ¡Perdón! Quise decir… ¿qué voy a hacer contigo, pequeño angelito?

CARLITOS. Señor Ángel Director, por favor, disculpe la tardanza. Le prometo que no volverá a ocurrir. Además, ¿para qué ensayamos tanto?

DIRECTOR. En primer lugar, esa promesa la vengo oyendo desde hace mucho tiempo, Carlitos. Y en segundo lugar, ensayamos porque a Dios hay que ofrecerle la mejor alabanza: él se lo merece.

CARLITOS. En primer lugar le aseguro que cumpliré mi promesa... ¡Oh!, ¿o será en segundo lugar...?

DIRECTOR. Lo lamento mucho, Carlitos, pero hasta que no te discipline, tú continuarás haciendo tu voluntad. Por eso, no me queda otro remedio que llamar al Ángel Gabriel para que te lleve con él y abandones este ensayo.

CARLITOS. ¡Pero, señor ángel director! ¡No volveré a llegar tarde!

DIRECTOR. Lo siento Carlitos, ésta ha sido la última vez que te perdono. Esta vez tendré que disciplinarte. (Gritando y llamando al ángel Gabriel). ¡Gabriel, ¿sería tan amable de venir un momento, por favor?

(Entra el ángel Gabriel.)

GABRIEL. Dígame, Director, estoy a sus órdenes.

DIRECTOR. Gabriel, por favor, llévate al ángel Carlitos a dar un paseo disciplinario. Nuevamente ha llegado tarde al ensayo. (Toma el atril y se dirige al coro.) Bueno angelitos... es hora de retirarnos, aquí no hay nada que ver, circulen, circulen...

(El coro y su director se retiran, solo quedan Carlitos y Gabriel en escena.)

GABRIEL. Bien, Carlitos, creo que tenemos todo el tiempo del Cielo para que me expliques la razón por la que nuevamente llegaste tarde a tu ensayo.

CARLITOS. Señor Ángel Gabriel, resulta que… Bueno, lo que sucedió esta vez fue que… a ver, ¿por dónde empiezo?

GABRIEL. Supongo que por el principio.

CARLITOS. Es que si le digo la verdad, se va a enojar conmigo…

GABRIEL. Carlitos, será mejor que me digas la verdad. Recuerda que estamos en el Cielo y aquí no existe la mentira y mucho menos el encubrimiento de un pecado. Eso pondría a nuestro Dios muy, muy triste… así que te pido que seas honesto conmigo y prometo no regañarte y mucho menos castigarte.

CARLITOS. Bueno, está bien. Confío en usted. (Carlitos habla como si estuviera diciendo un secreto, en voz baja pero fuerte para que se escuche.) Ángel Gabriel, ayer cuando iba camino al ensayo sentí curiosidad por asomarme en el Salón de Reuniones Celestiales. Entonces, escuché cuando Dios Padre hablaba con Dios Hijo y con Dios Espíritu Santo sobre un plan que tendrían que poner en marcha.

GABRIEL. ¡Carlitos! No puedo creer que estuvieras espiando. Desde que fui creado ningún ángel ha tratado de meterse en asuntos que no son de su importancia.

CARLITOS. No se enoje conmigo, Señor Ángel Gabriel. Sé que no debí espiar una conversación ajena. Perdón. Por favor, no le diga nada a Dios para que no se ponga triste por mi culpa.

GABRIEL. (Se ríe por la inocencia de Carlitos.) No, Carlitos. Recuerda que Dios todo lo sabe que no hay ningún asunto que pase aquí en el Cielo o allá en la Tierra, que Él no sepa.

CARLITOS. ¿Eso quiere decir que Dios sabía que yo estaba espiando?

GABRIEL. Claro, Dios es Omnisapiente… o sea, todo lo sabe y todo lo conoce.

CARLITOS. Pues supongo que tendré que pedirle perdón a Dios por lo que hice. Pero Ángel Gabriel, tengo una curiosidad que me está matando…. ¿cuál es ese plan del que ellos estaban hablando?

GABRIEL. La verdad que no tengo idea. Además, todos nosotros somos ángeles que debemos seguir instrucciones y órdenes de Dios. Cuando Él lo decida, nos dirá de qué estaban hablando.


CARLITOS. Pero Gabriel, ¿no te da curiosidad saber?

GABRIEL. No, Carlitos. Y quiero advertirte algo. Durante el día de hoy estarás conmigo todo el tiempo. Irás donde yo vaya pero tienes que dejar de ser curioso, eso no está bien.

CARLITOS. (Desilusionado.) De acuerdo, Señor Ángel Gabriel.

GABRIEL. Bueno, entonces, acompáñame al Salón de Reuniones Celestiales. Debo reportarme.

CARLITOS. (Emocionado.) ¿Vamos a ir los dos?

GABRIEL. Sí. Los dos iremos pero sólo yo entraré al Salón y tú te quedarás afuera sin escuchar absolutamente nada. ¿Entendido?

CARLITOS. (Nuevamente desilusionado.) Está bien, Ángel Gabriel.

GABRIEL. Bien, en marcha…

(Se retiran de escena.)

Vídeo: Dios le pide a Gabriel que le anuncie a una Virgen de Israel el futuro nacimiento de su hijo.



SEGUNDA ESCENA

(Se enciende la luz, Carlitos ya está en escena, aburrido)

CARLITOS. ¡Huy!..., ¡Pero cómo tarda...! ¡Ah... ya sé...! (Saca un balero o Yoyo y hace algunos jueguitos mientras espera. Aparece Gabriel; Carlitos sorprendido deja de jugar.)

CARLITOS. Pero Gabriel, ¿no me puede decir por qué tardó usted tanto?

GABRIEL. Me tardé porque me estaban dando unas instrucciones.

CARLITOS. ¿Instrucciones para todo un siglo?

GABRIEL. No.

CARLITOS. Vamos, Señor Ángel Gabriel, no sea malito, por favor, dígame qué más le dijeron.

GABRIEL. Bueno, Carlitos, tienes suerte. Te diré qué me dijo la Trinidad.

CARLITOS. (Asombrado.) ¿Me va a decir?

GABRIEL. Sí, pero no creas que estoy cometiendo una falta. Te lo diré porque tú estarás envuelto en el asunto.

CARLITOS. ¡Ah! ¡Estoy envuelto en el asunto...! ¿En qué asunto?

GABRIEL. Bien, resulta que…

(Interrumpe el director del coro.)

DIRECTOR. ¡Gabriel, Ángel Gabriel!

CARLITOS. ¡Qué importunado!

GABRIEL. (Regañando a Carlitos.) ¡¡¡Carlitos!!!, Se dice inoportuno y no debes ser grosero con tus mayores.

CARLITOS. Bueno... Pero no se dice grosero, se dice... sin…ce...ro…

GABRIEL. ¡¡¡Carlitos!!!

CARLITOS. ¡Ay, perdón!

DIRECTOR. (Ignorando las palabras de Carlitos.) Disculpe la interrupción, Gabriel. Pero, ¿cómo se está portando Carlitos?

GABRIEL. Pues, en lo que va del día, se ha portado muy bien. Con problemas de curiosidad extrema y de grosería, pero en general se ha comportado bien.

DIRECTOR. Menos mal. Bueno, avíseme si tiene algún problema con él. (Hace gesto de que se va a retirar de escena.) ¡Ah!, se me olvidaba, tengo otro angelito que necesitará algo de disciplina y quería saber si…

GABRIEL. (Interrumpiéndole.) ¡Ni lo sueñe!

CARLITOS. ¡Ni lo sueñe! (Repite haciendo el eco de Gabriel.)

GABRIEL. Con Carlitos es más que suficiente.

CARLITOS. Con Carli... ¡ah eso no!

GABRIEL. Le sugiero que piense en otro método.

DIRECTOR. Pero, ¿y qué otro castigo le puedo poner al pequeño?

GABRIEL. Ángel Director, aquí en el Cielo, no se imparten castigos, se disciplina, que es muy diferente. Así que debe pensar de qué otra forma puede disciplinar a su angelito, pero conmigo no cuente porque fui encomendado para una misión y ya estoy por concluirla.

DIRECTOR. (Apenado.) Sí, Gabriel. Disculpe mi necedad, no volverá a ocurrir. Bueno, me retiro. Con permiso.

GABRIEL. No hay nada que disculpar. Adelante. (Se dirige a Carlitos.) Bueno, Carlitos, a lo que iba…

CARLITOS. Y a lo que va, señor…

GABRIEL. Sí, Angelito. Te contaré. Vamos a sentarnos mejor. (Se sientan.) Eres muy astuto. Tal como sospechabas, sucedió. Cuando fui a reportarme ante Dios, aparte de las instrucciones que me dieron, me comunicaron sobre un plan que están a punto de echar a andar para salvar a la humanidad.

CARLITOS. ¿Cómo dijo? ¿A la humanidad?

GABRIEL. Sí, como escuchaste, a la humanidad. Pronto el problema entre los seres humanos y nuestro Dios será resuelto.

CARLITOS. No entiendo…

GABRIEL. Y yo te explicaré. Dios Hijo irá a la Tierra en forma de humano para salvar al mundo de sus pecados.

CARLITOS. ¿Qué? ¿Por qué hará esa locura? Además, no entiendo cómo lo hará, eso es imposible…

GABRIEL. No, Carlitos, no es una locura. Dios no sólo nos ama a nosotros, sino que ama profundamente a los habitantes de la Tierra.

CARLITOS. Sí, eso lo sé. Pero, ¿cómo irá a la Tierra para salvarla? He oído que esa gente es muy mala, podrían hacerle daño y hasta matarlo.

GABRIEL. Precisamente, Carlitos, de eso se trata.

CARLITOS. Ahora entiendo menos…

GABRIEL. Dios Hijo se ofreció para encarnarse y así ser parte de los humanos. Es decir, Dios hará que su Hijo nazca como un bebé de una mujer recta y sincera que ya Él ha escogido.

CARLITOS. ¿Pero cómo puede el Hijo hacerse un bebé? Es más, ¿cómo puede Él hacerse un ser humano, cómo lo hará?

GABRIEL. Pues ése es y será un misterio eterno. Ellos le llaman el Misterio de la Encarnación. Dios se encarnará para salvar al mundo.

CARLITOS. Y, ¿de qué salvará a los humanos?

GABRIEL. Dios salvará a la humanidad de sus pecados. Adán y Eva decidieron pecar voluntariamente. Desobedecieron la orden de Dios y eso hizo que se rompiera la comunicación tan íntima que Dios y ellos tenían antes del pecado. Ya sabes que la consecuencia del pecado es la muerte. El ser humano, al pecar, debía morir para pagar sus pecados. Pero Dios no desea eso. Además hay otro inconveniente: Como Satanás, quien antes era Lucifer y vivía aquí en el Cielo con nosotros, es Pecador, todo el que elija pecar, se convierte en un hijo o seguidor de él.

CARLITOS. ¡Oh! Entonces, ¿significa que si Dios no hace algo pronto, los seres humanos se quedarán como hijos de Satanás y ya no podrán ser amigos de Dios?

GABRIEL. Exactamente. Y no sólo eso, sino que su destino será morir eternamente, o sea, para siempre. Dios desea que ellos vivan eternamente y a su lado porque los ama. Por lo tanto hará todo lo que pueda para salvar al hombre.

CARLITOS. Ángel Gabriel, ¿naciendo Dios Hijo como un bebé logrará salvar al mundo?

GABRIEL. No, Carlitos. De hecho, tristemente será muriendo como lo salvará y luego…

CARLITOS. (Exaltado y gritando) ¡No! Entonces Dios no puede hacer eso.

GABRIEL. Sí, sí puede hacerlo, pero no me dejaste terminar de explicarte. No sólo morirá sino que resucitará.

CARLITOS. ¿Y qué es eso?

GABRIEL. Significa que volverá a vivir. Así que no tenemos por qué preocuparnos.

CARLITOS. ¿Puedo hacerle una pregunta, Ángel Gabriel?

GABRIEL. Por supuesto, dime.

CARLITOS. ¿Cómo morirá?

GABRIEL. Confórmate sólo con saber que su muerte será muy violenta. Pero consuélate recordando que al tercer día de su muerte, volverá a vivir.

CARLITOS. Pero no entiendo cómo Dios Padre puede permitir que su Hijo muera de esa manera y a manos de una gente tan mala.

GABRIEL. ¿Te digo un secreto, Carlitos? Yo tampoco lo entiendo. Sólo entiendo que Dios ama a esa gente y tanto es ese amor que estará dispuesto a ofrecer a su Hijo para que muera en lugar de la raza humana y salvarla así para siempre.

CARLITOS. ¿Y cuándo sucederán todas esas cosas?

GABRIEL. Dios no dijo cuándo. Sólo me advirtió que muy pronto. Debemos estar listos para cuando Él nos avise, hacer nuestro trabajo.

CARLITOS. ¿Debemos? Es cierto, ¿y yo qué tengo que ver en todo esto?

GABRIEL. Muy simple. Dios quiere que el coro cante como nunca antes cuando el Hijo nazca. Por eso quiere que ensayen mucho y con empeño. Pero en especial, quiere que tú solito le cantes una canción al niño cuando nazca.

CARLITOS. ¿Yo?

GABRIEL. Sí, tú. Dios se ha dado cuenta de que eres un angelito muy especial y de que tienes la voz más hermosa y angelical de todo el coro.

CARLITOS. ¡Vaya! ¡Qué emoción! Yo cantarle al Hijo de Dios. Pero, ¿verdad que me vas a avisar cuando ya sea la hora del nacimiento?

GABRIEL. Claro que sí, Carlitos.

CARLITOS. ¡Ya verás la cara de todos los angelitos del coro cuando sepan que yo cantaré una melodía para el Rey de Reyes!

GABRIEL. Sí. Pero aún así no debes sentirte merecedor de ese privilegio. Recuerda que una característica de todo ángel debe ser la humildad.

CARLITOS. ¡Sí! Por eso me eligieron a mí... ¡Yo soy humilde...! (Agrandado)

GABRIEL. ¡¡¡Carlitos!!!

CARLITOS. Tiene razón, Ángel Gabriel. Bueno... pero vamos a avisarle al coro lo que tiene que hacer, ¿sí?

GABRIEL. Vamos en este instante. Pero luego, me tienes que prometer que te irás a descansar.

CARLITOS. Trato hecho, se lo prometo, Gabriel.

GABRIEL. Bien, entonces vamos...

CARLITOS. (Gritando efusivamente.) ¡¡¡Sí!!! ¡¡¡¡Vamos!!!!

(Se retiran de escena)
(Interludio musical o poesía, todo sobre navidad)

Vídeo (edición de escenas navideñas o fragmento de alguna película o dibujo animado del Ángel Gabriel anunciando a María que quedará embarazada.)



TERCER ESCENA

(Aparecen en escena el coro incluyendo a Carlitos.)

ÁNGEL 1. (Preguntando a otro ángel) ¿Será hoy el día en que el Hijo de Dios nacerá?

ÁNGEL 2. No sé, tal vez. Ya ha pasado casi un año humano desde que le avisaron a la tal María que sería la madre del Hijo de Dios.

CARLITOS. ¡Shhh! ¡Ya, no sean curiosos! Recuerden que Dios nos avisará cuando sea el tiempo. ¡Shhhh! ¡Silencio! Ahí viene el Ángel Director.

DIRECTOR. Bien, angelitos, aunque ya llevamos mucho tiempo ensayando, ¿están listos para el de hoy?

CORO. (Gritando efusivamente.) ¡¡¡Sí!!!

DIRECTOR. ¡Perfecto! Comencemos.

(Entra a escena el ángel Gabriel interrumpiendo, corriendo y agitado.)

GABRIEL. ¡Con su permiso, Director! ¿Me permite dirigirme a los angelitos?

DIRECTOR. Sí, por supuesto. ¿Pero es que acaso….?

GABRIEL. Permítame. (Alzando la voz.) ¡Angelitos! Presten mucha atención. El Hijo de Dios está a punto de nacer.

CORO. (Gritando y brincando emocionados.) ¡¡¡Yupi!!!

ÁNGEL 1. ¡Lo sabía!

GABRIEL. De modo que, todos deberán salir ordenada y tranquilamente hacia fuera. Allí verán una gran nube estacionada esperando por todos nosotros. Suban y acomódense. Ángel Director, usted se encargará de acomodarlos y disciplinarlos.

DIRECTOR. ¿Y yo por qué?

GABRIEL. (Regañándolo.) ¡¡¡Ángel Director!!!

DIRECTOR. Como usted diga, Gabriel. Bien, ángeles todos, ya oyeron a Gabriel. Salgan tranquila y ordenadamente.

(El coro sale gritando de alegría y desordenadamente pero Carlitos se queda con intenciones de ayudar al Ángel Director a cargar el atril.)

DIRECTOR. Ángeles, angelitos, con cuidado, por favor, pórtense bien. (Dirigiéndose a los angelitos.)

CARLITOS. Yo lo ayudo, Ángel Director... (Va directo a tomar el atril.)

DIRECTOR. No es necesario, Carlitos... ¡¡¡Noooo...!!! (Se agarra la cabeza)

(Carlitos levanta el atril torpemente y se caen todas las partituras, El Director lo mira fijamente, Carlitos mira a Gabriel luego mira al Director, todos se miran. El Ángel Director tomas sus cosas y hace algunos gestos, se retira sin decir nada. Todo esto de forma cómica. Carlitos mira a Gabriel y hace algunas señas como que debe irse con sus compañeros de coro.)

GABRIEL. (En voz alta.) ¡Carlitos, espera un momento!

(Carlitos se devuelve asustado.)

GABRIEL. Tú te quedarás siempre a mi lado. Tu tarea es muy especial.

CARLITOS. (Suspirando de alivio.) ¡Pues avancemos porque se llena la nube! (Toma de la mano al ángel Gabriel y salen apurados.)



Vídeo (edición de escenas navideñas o algo con la estrella o coreografía con niños, sobre una base musical)



CUARTA ESCENA

(Aparecen en un establo José, María, un bebe o muñeco, animales, y todos los ángeles. Todos observan tiernamente al bebe.)

CARLITOS. (En voz baja pero audible.) Mire Gabriel. El Hijo de Dios está dormidito. Y qué joven es su mamá…

GABRIEL. ¡Carlitos! Ese fue el plan de Dios. Esas cosas ya no importan, estamos aquí para alabarlo y para anunciar que El Rey de Reyes nació como un niño para salvar al mundo. Su nombre aquí en la tierra será JESÚS.

CARLITOS. ¡JESÚS! ¡Qué nombre tan bonito! Pero Gabriel, antes de cantarle a… JESÚS, quiero preguntarle algo.

GABRIEL. ¿Mas preguntas, Carlitos?

CARLITOS. Sí, Gabriel, no se enoje conmigo.

GABRIEL. Está bien, dime tu pregunta.

CARLITOS. ¿Valdrá la pena este sacrificio que Dios hizo?

GABRIEL. Siempre valdrá la pena. Así sean muy pocos los que acepten este plan de Jesús como su única solución para alcanzar la vida eterna y ser nuevamente amigos de Dios. Pero son los seres humanos quienes deben decidir si lo aceptan o no… Nada ni nadie podrá obligarlos, pues tienen libertad para elegir.

CARLITOS. Ojalá que muchos recuerden para siempre esto que está ocurriendo y lo que sucederá pronto. Voy a comenzar Gabriel.

GABRIEL. ¡Adelante, Carlitos!

(Carlitos canta solo. Entona la primera estrofa del himno “noche de paz”. Al terminar esa estrofa, el coro tararea el resto del himno mientras Carlitos se dirige al público.)

CARLITOS. ¿Saben? Yo no entendía bien, pero ahora lo comprendo. Ojalá todo el año fuera Navidad. Esto que acaba de ocurrir es la Navidad real. La Navidad no debe ser un solo día sino una época donde recordemos este gran sacrificio de amor. Muchos tratarán de celebrar el Nacimiento de Jesús comprando costosos regalos, adornando sus casas o haciendo grandes fiestas. Pero la Navidad no consiste en eso, sino en reconocer que una noche, el Hijo de Dios nació como un humano, sólo para salvar a la raza humana. Esa noche comenzó el plan de salvación. Por favor, acepten en su corazón a Jesús y compártanlo con otros…después de todo, ésa es la verdadera Navidad, ¿no creen?

(Carlitos vuelve a su lugar con los demás del coro y se une a ellos tarareando el himno. Cuando terminen de cantar, se apagan las luces o baja el telón y se concluye el programa).