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2012 - España

El adorno familiar

25 Minutos y 5 Personajes. Unos hermanos están adornando el arbolito de navidad y deciden no incluir el adorno viejo del abuelo. Cuando el abuelo se da cuenta y quiere poner su adorno, la familia se enreda en una discusión.


EL ADORNO FAMILIAR


AMBIENTACIÓN

En el salón de una casa una familia está preparando el arbolito de Navidad. El abuelo está durmiendo en un sillón. Hay otras sillas, y en el suelo hay papeles tirados. Hay caja en la que están guardados los adornos navideños.



PERSONAJES

HAROLDO. Hermano mayor (13 años).
LISA. Niña madura para su edad (9años).
BETO. Hermano menor muy activo (6 años).
MADRE. Mujer joven, agradable que procura la paz.
ABUELO. Un poco rezongón pero no tanto como para que podamos llegar a odiarlo.



HAROLDO. (Coloca un adorno en el árbol, después da un paso atrás para admirar su trabajo.) ¿Y ahora? ¿Qué tal luce? El arbol está casi listo.

BETO. ¿Ya está listo? Si acabamos de comenzar...

LISA. (Mirando críticamente al árbol.) No, todavía no está listo.Necesitamos otro adorno por aquí (indica un lugar en el centro del árbol que no tiene nada).

MADRE. Es verdad, Lisa. Un pequeño adorno dorado va a quedar muy bien ahí y después podemos poner una guirnalda plateada a la derecha.

BETO. Está bien. Déjame que los coloque yo (pone la guirnalda plateada con poca delicadeza).

LISA. ¡No! Tienes que enroscarla primero de arriba. (Coloca el adorno dorado en el centro.) ¿Qué tal? ¿Queda bien en el centro?

MADRE. Está muy bien, Lisa. Ha quedado muy bonito.

BETO. ¿Y la guirnalda plateada? ¿Creéis que tenemos que poner otra más?

MADRE. Lo has hecho justamente como yo quería. El arbol está listo. No creo que necesite nada más.

HAROLDO. Eh... realmente ha quedado muy chulo.

LISA. Es el mejor árbol que hemos hecho juntos.

BETO. Ah... Siempre dices eso todos los años.

LISA. Deberíamos mejorar cada año. Tú deberías ser más inteligente cada año, ¡¡y nada!!

BETO. Pues anda que tú...

MADRE. Parad ya los dos. Hoy os habéis portado mejor que nunca. No lo vayáis a echar a perder todo ahora. ¡El árbol está precioso, de veras!

HAROLDO. Vamos a encender las luces a ver cómo queda.

BETO. (Corriendo hacia el enchufe.) ¡Déjame que lo encienda yo!

MADRE. ¡Cuidado! Vas a tirar el árbol.

BETO. ¡Ahora! (Enciende las luces del árbol).

TODOS. ¡Oh!

LISA. ¡Qué bonito! ¡Se me pone la piel de gallina!

BETO. Mamá, ¿nos vas a leer ahora alguna historia de Navidad como haces siempre?

MADRE. Sí, creo que ya es hora de que lo hagamos.

HAROLDO. ¿No sería bueno despertar al abuelo? Se ha quedado durmiendo cuando estábamos poniendo las luces...

BETO. Sí, vamos a despertarlo. Seguro que también quiere verlo y escuchar la historia con nosotros. Espera que lo despierto (abre la boca para llamarlo).

LISA. (Coloca la mano sobre la boca de Beto) ¡No! Ya lo verá más tarde y seguro que se sabe la historia. Si lo despiertas ahora se acordará de lo que ya sabemos...

BETO. ¿De qué?

HAROLDO. (Recordándolo.) ¡Ah, sí! Está bien. Déjalo que duerma. (A Beto.) ¿No te acuerdas de aquel adorno del abuelo?

BETO. ¡Ahora me acuerdo! Ya tuvimos un lío el año pasado por esto.

MADRE. Bueno, bueno, pero nosotros no vamos a pelear este año. Vamos a dejarlo dormir ahora.

ABUELO. (Despertándose.) ¿Estabais hablando de mí?

LISA. ¡Sonamos! Ahora comienza todo de nuevo.

ABUELO. Debo haberme quedado dormido. Parece que ya habéis decorado el arbolito.

HAROLDO. No sé cómo lo hemos hecho sin ti, abuelo, pero está listo.

LISA. Cada adorno en su lugar. Ya no queda sitio para poner nada más, ni siquiera una pequeña guirnalda más.

MADRE. Los chicos han hecho un buen trabajo, ¿no, papá?

ABUELO. Muy bien, muy bien... (levantándose), sólo falta encontrar un lugar para mi adorno.

LISA. ¡Oh, no!

HAROLDO. ¡Se ha vuelto a acordar de eso!

MADRE. Chicos... (Sacudiendo la cabeza).

ABUELO. Seguro que no os habéis olvidado de mi adorno especial, ¿verdad?

MADRE. No, no nos hemos olvidado pero hemos pensado que tal vez este año no iba a ser necesario. El árbol es muy pequeño y puede ser que tu adorno no pegue muy bien con los otros...

ABUELO. !Tonterías! Sacamos este adorno dorado de aquí adelante y colgamos el mío. Ya sabéis que mi familia trajo este adorno cuando vino de Checoslovaquia. Estuvo colgado en los árboles de Navidad de la familia Schmidt por 75 años.

BETO. Entonces sería hora de dejarlo descansar.

ABUELO. ¡No hables así, niño!

LISA. Abuelo, ¿qué te parece si por esta vez dejamos de colocar ese adorno? El árbol no va a quedar bien si ponemos ese adorno tan viejo.

ABUELO. ¿Que no va a quedar bonito? ¡Nada de eso! ¡Este adorno es el que le da sentido a nuestro árbol! Nadie en esta ciudad tiene un adorno como éste. Esperad todos aquí que voy a buscarlo. Nunca dejo que mi adorno se guarde con los otros no sea que se rompa o se pierda. Yo sé exactamente dónde está.

HAROLDO. (Amargamente.) ¡Estoy seguro de que él sabe exactamente dónde está!

LISA. Mamá, ¡no dejes que se arruine nuestro árbol otra vez!

HAROLDO. Aquel adorno viejo y feo...

(Beto hace gestos de desaprobación.)
MADRE. Lo sé, lo sé; pero significa mucho para él...

LISA. Está bien, pero es que también significaría mucho para mí si no lo colocásemos este año. Le voy a decir que no puede colgarlo esta vez. Cuando mis amigos vienen a casa para Navidad, siempre les muestra el adorno, y les quiere contar todo sobre la historia de la familia Schmidt y por qué salieron de Checoslovaquia... y todo eso.

HAROLDO. Pensando en esto, creo que podría contar toda esa historia. La he oído tantas veces...

BETO. ¡Ya lo tengo! Cuando el abuelo entre, voy y me tropiezo con él y así haré que se le caiga ese famoso adorno y se le rompa. Me va ni que pintado ya que siempre dicen que soy muy patoso y eso.

MADRE. Tú no vas a hacer eso. Quiero que os comportéis. Acordaos de que es Navidad.

LISA. Entonces, ¿por qué el abuelo no se acuerda también de que es Navidad?

MADRE. Él es un hombre mayor.

HAROLDO. ¿Y nunca fue joven? ¿Es que no se acuerda de cuando era joven y de cómo los mayores se metían en todo, queriendo hacer todo a su manera?

MADRE. Creo que nosotros nunca nos acordamos.

BETO. Yo voy a acordarme cuando sea viejo.

HAROLDO. Si no dejas de pelear en la escuela no vas a llegar a viejo.

BETO. ¡No te metas conmigo!

LISA. Creo que debemos dejar en claro una cosa: el abuelo actúa como un tirano en casa. Siempre quiere que se haga todo como él quiere. No tiene en cuenta la opinión de los otros. Alguien tiene que decirle eso, y esa va a ser yo, hoy mismo.

HAROLDO. Yo estoy de acuerdo.

BETO. Y yo también. A mí me van las buenas peleas.

MADRE. (Preocupada.) Hijos, hijos. Shhh, ¡escuchad! Está viniendo.

ABUELO. (Entra trayendo el adorno en la mano. Es un adorno grande, fuera de moda.) Aquí está. Siempre lo guardo muy bien. ¿No es bonito?

LISA. Para mí es horrible. Y creo que en nuestro árbol va a quedar fatal.

BETO. No queremos colgarlo este año en el árbol.

HAROLDO. No lo queremos, ya lo hemos decidido.

ABUELO. ¡Qué? ¿Qué es lo que estáis diciendo?

HAROLDO. Estamos diciendo que no vamos a arruinar la decoración de este año, colgando esa cosa vieja en el árbol.

LISA. Eso mismo. Nada de viejos adornos ni de historias interminables de la familia Schmidt este año.

ABUELO. Marta, ¿estás oyendo lo que tus hijos están diciendo?

MADRE. Claro que sí, papá. Yo no quiero que discutan contigo como lo están haciendo pero no quieren ese adorno este año. ¿Qué te parece si por este año no lo colgamos?

ABUELO. ¡Imposible! Si yo quiero que el adorno esté en el árbol, entonces habrá que ponerlo. Cuando yo era joven, los niños sabían respetar a los mayores. Esto es lo que está mal hoy en día. No se tiene respeto a la edad ni a las tradiciones.

HAROLDO. Nosotros te respetamos, abuelo, pero ¿es necesario respetar también a este adorno viejo, comido por las polillas?

ABUELO. ¡Comido por las polillas? Este adorno costó mucho cuando lo trajeron de Checoslovaquia hace 75 años. Es de una calidad superior a la de los que se fabrican ahora. Antiguamente sabían hacer las cosas para que durasen mucho.

LISA. Ellos sabían hacer bien las cosas, y nosotros tenemos que aguantar.

ABUELO. Mirad, ¿no entendéis lo que este adorno significa para mí? Cuando yo era joven, este adorno se colgaba cada año en el árbol. El árbol se iluminaba con muchas velas y éstas hacían que los adornos brillasen como la luz eléctrica no lo va a poder hacer nunca. Después de cenar, nos sentábamos alrededor de la mesa y mi padre, vuestro bisabuelo, nos leía la historia de Navidad de la Biblia. Luego, miraba el adorno y nos contaba cómo su familia salió de Checoslovaquia y vino a España (poner el país en que uno se encuentra). Son muchos los recuerdos que ese adorno despierta dentro de mí.

LISA. Sí, abuelo, pero Navidad es para hoy, no para el pasado. Queremos disfrutar nuestra Navidad y con ese adorno y con esas historias de no sé hace cuántos años, se arruina todo. ¿Es que no lo puedes entender?

ABUELO. Yo solamente veo que vosotros no tenéis respeto por el pasado. Aún así, el adorno va a ir en el árbol, en lugar de esa bola dorada. (Saca la bola dorada y coloca el adorno). Ahora sí que el adorno está en su sitio. Y quien lo toque le... le...

HAROLDO. ¿Le qué?

ABUELO. Le... ¡Le quitaré de mi testamento! ¡Y estoy hablando en serio! (Sale de escena, furioso.)

LISA. (Comienza a llorar.) Mamá...Ya se ha fastidiado todo: el árbol y todo lo demás.

HAROLDO. ¡Viejo gruñón! Por ese poco dinero yo lo desafiaba y sacaba el adorno. ¡Que se vaya al diablo con su testamento!

MADRE. Hijos, comportaos.

LISA. ¡Eso no es justo! ¡No es justo!

BETO. Voy a hacerle algo que le duela; ya se me va a ocurrir.

HAROLDO.No voy a hacerle ningún recado nunca más. ¡Que se las haga él mismo!

LISA. ¡Eso! Si quiere guerra, la va a tener. Tiene que sentir lo que nosotros estamos pasando.

MADRE. Pero os estáis olvidando de que es Navidad, tiempo de amor y de alegría.

LISA. El abuelo no nos ha mostrado mucho amor y alegría hoy...

MADRE. ¿Y creéis que está bien devolver con la misma moneda?

HAROLDO. ¿Y qué más podemos hacer? Nos ha dejado sin alegría esta Navidad. Y además, no tengo ganas de escuchar la historia de Navidad ahora.

BETO. Ni yo tampoco.

LISA. ¡Qué día más triste!

MADRE. Tengo una idea: ¿Qué tal si leemos una versión bien diferente de la historia de Navidad este año? Una bien corta.

HAROLDO. Bueno, está bien. ¿Limpiamos todo esto primero?

MADRE. No, la historia no es muy larga. Quizá os ayude a sentiros un poco mejor con lo que ha pasado. Beto, pásame la Biblia que está ahí. Dejadme ver... (Buscando en la Biblia.) ¡Ah! Aquí está. En Gálatas 4: 4 Es respecto al fin los tiempos.

HAROLDO. Creo que me acuerdo de ese texto.

BETO. Yo no lo conozco. Léelo, mamá. (Los niños se sientan en el suelo).

MADRE. Está bien. (Leyendo) "Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su hijo como un grande y terrible guerrillero, para castigar a su pueblo porque ellos habían sido malos con Dios y Él decidió ser malo también con ellos".

HAROLDO. ¡Mamá! ¡No es así!

LISA. Dios no mandó a Jesús como guerrillero: Jesús vino al mundo como un bebé en Belén.

BETO. Yo creo que Dios no nos odia: Él nos ama. Por lo menos, eso es lo que nos dijo la maestra en la escuela la semana pasada.

MADRE. Bien, me parece que nos os ha gustado esta versión de la historia de Navidad. A mí tampoco me ha gustado porque no es la verdadera. . Aunque los hombres sean malos, rebeldes, cabeza duras, Dios no nos paga con la misma moneda; al contrario, Él da amor a todos. Así es como Dios es.

BETO. Ya entiendo. Mamá está diciendo que es así como que tenemos que tratar al abuelo.

MADRE. ¿Estáis seguros de que estoy diciendo esto?

HAROLDO. Sí y creo que tienes razón. Tenemos que amarlo, aun cuando hace cosas que no nos agradan.

BETO. Mamá, ¿crees que debemos ir a pedirle disculpas? A mí no se me da muy bien.

LISA. Creo que debemos hacerlo. Por lo menos yo que he hablado más de la cuenta.

MADRE. Se me está ocuriendo algo. ¿Os acordáis de alguna de esas canciones en alemán que tanto le gustan? ¡"O Tannenbaum" ! (Aquí puede adaptarse a cada lugar o idioma más conveniente) Vamos a cantársela. Vamos a demostrarle así lo mucho que lo queremos.

BETO. ¿Crees que servirá de algo? Estaba muy enfadado.

MADRE. Vale la pena intentarlo.

HAROLDO. Comienza, mamá. Ya nos iremos acordando de las palabras mientras cantamos.

MADRE. Está bien. Comienzo yo. (Canta las primeras líneas sola, y poco a poco se le van sumando los niños, cada vez más fuerte).

O Tannenbaum, o Tannenbaum,
wie treu sind deine Blätter!
Du grünst nicht nur zur Sommerzeit,
Nein auch in Winter, wenn es schneit.
O Tannenbaum, o Tannenbaum,
Wie treu sind deine Blätter

(Se pueden cantar dos estrofas).
ABUELO. (Aparece en la puerta.) ¿Por qué estáis cantando esa vieja música de Navidad? Yo canté esa canción en un programa de Navidad en la iglesia cuando era niño.

LISA. Sabemos que éste es uno de los villancicos que más te gusta, abuelo. Y es la manera que hemos encontrado para decirte que te amamos. Sentimos mucho lo que ha pasado hoy.

HAROLDO. No nos habíamos parado a pensar lo que este adorno significaba para ti.

BETO. Yo casi lo rompo a propósito (abrazando al abuelo).

ABUELO. ¡Casi lo rompiste! ¡Buena idea! ¡Qué tonto he sido!. El amor de mis nietos es más importante que cualquier adorno de Navidad. Yo mismo voy a romperlo (coge el adorno).

MADRE. No, no papá.

ABUELO. Pero es que ha sido motivo de muchas peleas.

MADRE. Peleamos mucho porque cada uno quiere hacer su voluntad. Navidad debe ser un tiempo de amar y de respetar los sentimientos de los otros. Es como comenzar todo de nuevo, renovar nuestro amor por los demás e intentar que sea para todo el año.

ABUELO. Pero, ¿qué vamos a hacer con esto? (Mostrando el adorno que todavía tiene en sus manos).

MADRE. Creo que tengo una idea: vamos a ponerlo en el centro de la mesa como una decoración especial. Y como tiene 75 años, voy a llamar al periodista de la radio (aquí se puede poner un nombre de un periodista conocido en el medio) y le voy a pedir que te haga una entrevista; así le cuentas a todos la historia de este adorno. Seguramente que a ellos les interesará eso.

BETO. ¡Genial,mamá!

ABUELO. ¡Ya sabía yo que eras muy inteligente!

LISA. Mamá, ¡eres la mejor!

ABUELO. ¿Qué os parece si cantamos la primera estrofa de "O Tannenbaum"
otra vez todos juntos?

(Todos cantan mientras se corre el telón).