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2012 - España

¿Darías tu vida por amor?

20 Minutos y 9 Personajes. Son dos jóvenes. Uno de ellos se ha entregado a su amigo sin esperar nada a cambio. El otro sólo le interesa para algunas cosas y se aprovecha de su amistad. Al final el amigo que ama muere por salvarle la vida al otro.

¿DARÍAS TU VIDA POR AMOR?
Eliezer Rodríguez Nazario

Texto bíblico: Romanos 5:7-8

PERSONAJES

ANDRÉS
VICENTE
RAQUEL
AMIGO 1
AMIGO 2
AMIGO 3
LADRÓN 1
LADRÓN 2
ESTER



ESCENA 1

(Andrés y Vicente vienen caminando por las calles de la ciudad. Es de noche y se dirigen a la casa de Andrés. Desde allí partirán con la madre de Andrés para llevar a Vicente a su casa.)

ANDRÉS. (Riéndose.) ¡Guau! El juego de futbol estuvo grandioso, pero como siempre, estos árbitros están ciegos…

VICENTE. (Riéndose.) Fíjate, yo creo que ese es un mal del que padecen todos los árbitros. ¿Acaso será un defecto de nacimiento o son entrenados para ser así?

ANDRÉS. No estoy seguro, pero (con un gran grito de júbilo) ¡ganamos!

(Ambos dan gritos de júbilo y se dan palmadas y abrazos.)

ANDRÉS. (Un poco más calmado.) Ahora llegamos a casa y le decimos a mi madre para que te lleve a casa porque se está haciendo tarde.

VICENTE. Me parece bien.

(En ese momento a lo lejos se acercan tres jóvenes que conocen a Vicente.)

AMIGO 1. ¡Vicente! ¿Cómo estás?

(Se saludan con un apretón de manos.)

VICENTE. Pues aquí. Vengo del partido de fútbol.

AMIGO 1. Ah, sí. Vi algo por la televisión, pero me aburrí.

AMIGO 2. Sí, estaba aburrido.

VICENTE. (Con voz temblorosa.) Sí, estaba un poco aburrido, pero es que fui porque me invitaron.

(Andrés lo mira con desconcierto e indignación.)

AMIGO 3. Hermano, vamos para una fiesta en casa del Chango.

AMIGO 2. Sí, una fiesta.

VICENTE. (Emocionado.) ¿En casa del Chango? Allí se forman las mejores fiestas que he conocido. Pero lo mejor de todo son las chicas que asisten.

AMIGO 2. Sí, las chicas, chicas, chicas…

AMIGO 1. ¿Qué te parece si nos aparecemos por allí? Va a haber bebidas, chicas… ¿Quién sabe? A lo mejor te anotas una (Se ríe con sarcasmo.) Tú sabes.

ANDRÉS. (Se dirige a Vicente.) Ya es tarde y te íbamos a llevar a tu casa.

VICENTE. Vale, esta fiesta va a estar de lujo y para pelos. No me la pienso perder por nada del mundo. Yo me voy. (Se dirige a sus amigos.) Chicos, una fiesta nos espera.

(Entonces Vicente se va con sus amigos hacia la fiesta dejando solo a Andrés.)

VICENTE. (Mientras se aleja se da la vuelta.) Nos vemos después. Chao.

(Andrés se dirige solo hacia su casa.)



ESCENA 2

(Vicente se dirige con sus amigos a la fiesta y comienzan a hablar mientras van caminando.)

AMIGO 1. (A Vicente.) Hermano, ¿por qué no invitaste a tu amigo? ¿Qué pasó?

VICENTE. (Un poco nervioso.) Eh, eh… Él va a la iglesia y no sale mucho de fiesta.

AMIGO 3. ¿Es un religioso de esos que se la pasa por allí con una Biblia debajo del brazo enviando a todo el mundo al infierno?

VICENTE. No, no. Él no es así. Él es bien chévere.

AMIGO 1. ¿Chévere? No, tú estás loco. La iglesia es para niños y viejos. Él está fuera de esas categorías. Entonces no es chévere, es aburrido.

AMIGO 2. Sí, aburrido.

AMIGO 3. Mira, no sale a fiestas, no toma licor, no sale con chicas. Eso es ser aburrido.

AMIGO 2. Sí, aburrido. (Gritando.) ¡Aburrido!

VICENTE. Está bien. Sí es un poco aburrido, pero hay que verlo por el lado positivo. Cada vez que necesito algo voy a donde él y siempre me resuelve de alguna manera.

AMIGO 1. Muy bien, Vicente, pero cambiemos de tema. Espero que ya tengas el dinero que debes.

VICENTE. (Nervioso y asustado.) Sí, lo tengo.

AMIGO 3. Pues paga.

AMIGO 2. Sí, paga.

AMIGO 1. Hermano, si entraste en este negocio tienes que estar consciente de que existen responsabilidades. O pagas ahora o pagas con sangre. Así que paga.

VICENTE. Te dije que tengo el dinero, pero debo ir al banco a retirarlo, y ya es muy tarde. Si quieres el dinero espera hasta mañana a primera hora.

AMIGO 1. Trataré de hablar con el jefe, pero no te aseguro nada. Haré lo que pueda, pero recuerda que ya el jefe está muy molesto contigo porque no es la primera vez que sucede.

AMIGO 3. Amigo, estás metido en problemas, y ya es casi imposible que hagamos algo por ti.

VICENTE. Por favor, díganle al jefe que ya tengo el dinero, que solo tengo que retirarlo del banco mañana y tendrá lo que le debo.

AMIGO 1. Te lo repito, haré lo que pueda; pero cambia esa cara, vamos para una fiesta. ¿Recuerdas? Así que vamos a divertirnos.

AMIGO 2. Sí, a divertirnos.

(Vicente y sus amigos continúan caminando hacia la fiesta.)



ESCENA 3

(Andrés va caminando solo hasta que llega a su casa. Mientras él entra, su madre lo espera y observa.)

ANDRÉS. Bendición.

RAQUEL. Dios te bendiga, hijo (Le da un beso en la mejilla, mira hacia afuera de la casa y luego pregunta.). ¿Dónde está Vicente?

ANDRÉS. Ah, se encontró con unos amigos y lo invitaron a una fiesta en casa del Chango.

RAQUEL. ¿Se fue con ellos? (Algo molesta.) Él estaba contigo.

ANDRÉS. Sí, se fue. (Bosteza.) Me siento muy cansado. Me retiro a dormir. Bendición.

RAQUEL. Dios te bendiga y que descanses.

ANDRÉS. Hasta mañana y buenas noches.

(Andrés se dirige fuera de la escena como si se retirara a su dormitorio. Raquel se queda pensativa y algo molesta.)



ESCENA 4

(La mañana siguiente.)

RAQUEL. (Desde la cocina.) Hijo, despierta. Ya el desayuno está listo. No dejes que se te enfríe.

ANDRÉS. (Gritando.) Bajo en un minuto.

(Andrés llega al comedor. Raquel ya le está esperando sentada y el desayuno está servido. Andrés le da un beso a su madre, se sienta en la mesa y comienza a orar por los alimentos y el día que comienza. Luego de orar empiezan a comer. Pasan unos segundos y Andrés ya ha comenzado a comer. Raquel no ha probado el desayuno y mira a Andrés fijamente. Andrés se da cuenta de la actitud de su madre y deja de comer para hacerle una pregunta.)

ANDRÉS. (Preocupado.) ¿Qué sucede? No has probado tu comida.

RAQUEL. (Con voz pausada.) Estoy muy preocupada por ti. Ese amigo tuyo…

ANDRÉS. ¿Vicente?

RAQUEL. Sí, Vicente. Es que no veo nada bueno en él. Él es un buen chico, pero a veces hace ciertas cosas que no me inspiran confianza. Anoche mismo. Ustedes salieron juntos y llegaste solo. Como si no le importara nada. Además, fuiste tú el que le pagaste la entrada al juego. Eso me deja mucho qué pensar. Y me da mucha pena decirte esto, pero a veces pienso que se aprovecha de ti, y de la amistad que le brindas. Tú no te mereces a alguien que te trate de esa forma.

(Andrés en todo momento está muy atento a lo que su madre dice. Cuando Raquel termina Andrés se queda callado unos segundos y luego responde.)

ANDRÉS. (Con una sonrisa.) Madre, tienes razón en todo lo que estás diciendo, pero Jesús, siendo Dios, se despojó de toda su grandeza y toda su gloria para venir a este mundo a vivir como tú y como yo. No sólo eso. Se la pasaba sanando y haciendo toda clase de favores a las personas que luego le acusarían y crucificarían. ¿Acaso Jesús se merecía todo lo que le hicieron? No me tienes que responder. Pero, ¿sabes por qué hizo todo lo que hizo? Lo hizo por amor, por misericordia, y lo que hago con Vicente no lo hago sólo por obedecer a Dios, lo hago porque lo amo, y oro en todo momento para que un día se dé cuenta de que Dios también le ama y pueda recibir a Cristo como su Salvador y su Señor, y pueda ser contado como uno de los coherederos del reino juntamente con Cristo. Madre, tu preocupación es genuina, pero ¿no es esto lo que me has enseñado tú? ¿A hacer el bien sin mirar a quién?

RAQUEL. (Sollozando.) Hijo, estoy muy orgullosa de ti, y le doy gracias a Dios por ti. Te amo, hijo.

ANDRÉS. Yo también te amo.

(Ambos se funden en un abrazo. Mientras tanto Vicente se acerca a la casa de Andrés, se asoma por la ventana y llama a Andrés.)

VICENTE. (Desde afuera, nervioso y mirando hacia todas partes como si alguien le persiguiera.) ¡Andrés! (Grita más fuerte la segunda vez.) ¡Andrés!

RAQUEL. Te llaman afuera.

ANDRÉS. Es Vicente.

RAQUEL. (Sorprendida.) ¿Tan temprano? (Suspira.) Anda, ve a ver lo que necesita.

(Andrés se levanta de la mesa y le da un beso a su madre. Abre la puerta y allí estaba Vicente muy nervioso.)

ANDRÉS. Hola, Vicente. ¿Tan temprano? Son las nueve de la mañana.

VICENTE. Sí, sí, pero entremos. (Vicente entra a la casa y empuja a Andrés hacia adentro. Luego Vicente cierra la puerta.)

ANDRÉS. Te ves muy preocupado. Dime, ¿qué sucede?

(Mientras tanto Raquel recoge la mesa. Vicente mira hacia donde Raquel y luego dirige su atención a Andrés.)

VICENTE. Necesito un favor.

ANDRÉS. Dime, para eso somos amigos.

VICENTE. Sí, sí, es que necesito ir al banco a retirar un dinero.

ANDRÉS. (Riéndose.) Ah, vale… Tanta preocupación, lo hubieras dicho antes. Me tenías un poco asustado. Espera un minuto.

VICENTE. Ve a ver si doña Raquel me puede llevar.

ANDRÉS. Creo que no habrá problema. Sólo espera un tiempo en lo…

VICENTE. (Casi gritando.) No… (Con un tono más bajo.) Es que es una emergencia. ¿Podemos ir ahora?

ANDRÉS. Muy bien, le diré a mi madre.

(Andrés va hacia su madre. Raquel suspira y toma las llaves del auto.)

RAQUEL. Hola, Vicente.

VICENTE. Buenos días, Doña Raquel.

RAQUEL. Muy bien, vamos.

(Andrés, Raquel y Vicente salen de la escena como si salieran de su casa.)



ESCENA 5

(Vicente está en la fila del banco y es el próximo en ser atendido.)

ESTER. Próximo.

(Vicente da un paso y se asoma en la ventanilla.)

ESTER. Buenos días… ¡Eh, Vicente, tanto tiempo! ¿Cómo estás?

VICENTE. (Un poco nervioso.) Luego hablamos, vengo a retirar el dinero de mi cuenta. Necesito que te apresures, por favor.

ESTER. La fiesta de anoche estuvo súper, pero tú estuviste mejor.

VICENTE. Sí, Ester, pero date prisa.

ESTER. Nada más me falta que me des el número de tu cuenta.

(Vicente le entrega un papel con el número y Ester continúa con su trabajo.)

ESTER. ¿Vas a retirar todo o dejarás algo en la cuenta?

VICENTE. Deseo cerrar mi cuenta, sácalo todo.

ESTER. Muy bien. (Le entrega un sobre con el dinero.) Aquí está tu dinero. Gracias por haber sido cliente de nuestro banco. (Le susurra a Vicente en voz baja.) No va a haber nadie en casa esta noche… Te invito a cenar.

VICENTE. Veré lo que puedo hacer.

ESTER. Te estaré esperando a las siete.

(Vicente le sonríe, introduce el sobre con el dinero en el bolsillo de su pantalón y se retira. Mientras tanto Raquel y Andrés esperan sentados en la sala de espera. Tan pronto ven que Vicente termina se ponen de pie y se preparan para salir del banco.)

ANDRÉS. ¿Está todo en orden?

VICENTE. Listo. Ya podemos irnos a casa, Doña Raquel.

RAQUEL. Muy bien, entonces, vámonos.

(Los tres salen del banco.)



ESCENA 6

(Segundos después de haber salido del banco.)

VICENTE. ¿Doña Raquel?

RAQUEL. Dime, Vicente.

VICENTE. ¿Estamos lejos del automóvil?

RAQUEL. No, se encuentra en el próximo bloque.

(En esos momentos dos personas armadas con pistolas se acercan. Son ladrones y de repente corren hacia ellos.)

LADRÓN 1. (Gritando)¡Vicente!

(Los ladrones están apuntando con sus armas.)

LADRÓN 2. Paga lo que debes.

VICENTE. ¿Quiénes son ustedes?

ANDRÉS. Vicente, ¿qué sucede? ¿Quiénes son ellos?

(Raquel une sus manos y comienza a orar.)

LADRÓN 1. No importa, solo paga lo que debes o te rellenamos de plomo.

VICENTE. Muy bien, aquí está el dinero. (Saca un sobre que tenía en el bolsillo del pantalón.) Y díganle al jefe que cuente conmigo para lo que sea. Esto no volverá a suceder.

LADRÓN 1. (Tomando el sobre.) El jefe no da muchas oportunidades.

VICENTE. Por favor, díganle que no sucederá más.

LADRÓN 2. Tienes toda la razón cuando dices que no volverá a suceder.

(En ese momento el ladrón 2 le apunta con su pistola y se prepara para disparar y matar a Vicente. Andrés se percata y reacciona.)

ANDRÉS. (Grita mientras le empuja.) ¡Vicente, cuidado!

(Entonces se escucha una detonación y Andrés cae al suelo y Raquel grita del susto.)

LADRÓN 1. Larguémonos de aquí, vendrá la policía.

LADRÓN 2. Pero Vicente…

LADRÓN 1. Olvídate de Vicente, ya tenemos el dinero. Era lo que necesitábamos.

(Los ladrones huyen corriendo de la escena. Raquel se avalancha sobre su hijo, mientras que Vicente se ha quedado estupefacto mirando el cadáver de Andrés en el suelo.)

RAQUEL. (Grita desconsolada.) ¡Andrés, hijo! ¡Responde! (Llorando.) ¡Responde!

(Se encuentra Raquel en el suelo abrazando a su hijo.)

VICENTE. (Con voz entrecortada.) Fui yo el que debió haber muerto.