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2012 - España

Una Navidad de verdad

30 Minutos y 18 Personajes. Una familia descubre el verdadero significado de la Navidad después de leer las escrituras. La lectura del texto bíblico, irá acompañada de escenas representadas en torno al nacimiento de Jesús.


UNA NAVIDAD DE VERDAD
Italo Frigoli


PERSONAJES
Familia moderna:
Papá. Guía espiritual, enfocado en el significado verdadero de la Navidad.
Mamá. Más traída por las tradiciones de la Navidad, vestir el niño.
Carla. El reventón, las fiestas.
Claudia. La moda, las amistades, verse bien.
Kati. Los reyes magos, los regalos.
Enrique. Cristiano.
Silvia. Esposa de Enrique.
Francisca. Hija de Enrique.


Familia bíblica:
Jesús
María
José
Jesús
Pastores
Reyes Magos


ESCENARIO

La mitad del escenario escena bíblica y la otra mitad escena de una casa moderna.



ACTO I
Escena I

(Pablo y su amigo Enrique están sentados tomando un café.)

Pedro. No puedo creer que ya en un par de días estaremos celebrando la Nochebuena. El tiempo vuela, ¿cierto?

Enrique. Sí, en realidad. La Navidad es un tiempo muy especial para mí y mi familia.

Pedro. ¿Sí? No, para nosotros es bien caótico, siempre lo mismo. A mis hijos, ya sabes, lo único que les importa son los regalos y escaparse de la casa para salir con sus amigos. Mi esposa lo único que quiere hacer es decorar la casa con adornos navideños. ¡Ojalá planchara mi ropa con tanto cuidado como decora la casa! Así podría ir a mi oficina un poquito más presentable.

Enrique. ¿Qué? ¿No te gusta la Navidad entonces?

Pedro. Es que... ¿Qué es la Navidad realmente? Como yo veo las cosas, es un tiempo cuando todas las tiendas ganan muchísimo, cuando a los estudiantes les encanta estar de vacaciones y cuando los padres entran en bancarrota por comprar muchos regalos para niños malagradecidos.

Enrique. Parece que tú no conoces realmente el significado de la Navidad.

Pedro. ¡Oh! ¿Cómo no? ¡Es cuando el viejito Pascuero lucha con los Reyes Magos a ver quién da más!

Enrique. ¿Y qué de Jesús?

Pedro. Sí, ya sé, Jesús nació.

Enrique. Sí, Jesucristo, el hijo de Dios nació.

Pedro. ¿Y cómo fue eso?

Enrique. Dios invadió la tierra, pero no en la forma que muchos esperaban. Dios se hizo carne, se hizo humano. Dios que hizo los cielos, las flores, los mares, que nos hizo a nosotros, nació como bebé en un establo para un día morir en una cruz y resucitar... y eso lo hizo para ofrecernos la salvación.

Pedro. (Pensando.) Enrique, ¡cómo quisiera que mi familia tuviera la misma perspectiva que la tuya!

Enrique. Pedro, ¿por qué no tratas de leer la Biblia? Leer lo que pasó esa primera Navidad hace tantos años...

Pedro. Sí, lo voy a intentar.

(Se despiden.)


Escena II

(Una casa moderna, decorada con luces navideñas, árbol de Navidad con regalos, mesa y sillas. Un letrero anuncia que es la Nochebuena. Los padres y Kati ya están sentados en la mesa.)

Papá. Carla, Claudia, vengan a comer. Las estamos esperando.

(Entran Carla y Claudia.)

Claudia. ¡Hum! ¡Huelo rico! Mamá, ¿qué preparaste?

Carla. Espero que no hayas hecho arroz otra vez porque yo no lo aguanto.

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Carla. Oigan, tengo que irme... Me van a venir a buscar unas amigas.

Mamá. Carla, hoy es Navidad. ¿Cómo vas a ir con tus amigas?

Carla. ¿Y qué voy a hacer aquí en la casa toda la noche?

Claudia. Oigan, papis, ¿me compraron el vestido que les pedí? Porque me gusta usar ropa nueva en estas fechas.

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Mamá. Kati, vamos a comer y luego vamos a ir a abrir los regalos.

Claudia. Mamá, ¿no crees que ya somos muy grandes para andar jugando con eso?

Papá. Tengo una idea.

Carla. Papá, la última vez que tuviste una idea en la Navidad fuimos al Cajón del Maipo buscando nieve y casi nos congelamos.

Claudia. Y cuando regresamos, pusimos harina por todo el patio para no admitir nuestra derrota.

Papá. No, creo que esta Navidad tengo una idea bastante mejorada.

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Carla. A ver papá, ¿qué es? ¿Subimos a la azotea y buscamos a Rodolfo el Reno?

Papá. (A Mamá.) ¿Oíste, mi amor? Un regalo menos para Carlita.

Claudia. A ver, papá… ¿Tu idea?

Papá. Bueno, quisiera que me dijeran en serio, ¿por qué celebramos la Navidad?

Carla. Vamos, papá, no te nos pongas serio y sentimental.

Papá. No, oigan, realmente quiero saber.

Carla. Las fiestas, ¡por supuesto!

Papá. ¡Hum!

Claudia. Mira, papi, a mí me gusta el árbol, me gusta dormir muy tarde en las mañanas porque no hay clases, y también la emoción de ver lo que me van a regalar.

Papá. Siempre sabes lo que te vamos a dar.

Claudia. Sí, pero de todas formas es divertido.

Papá. ¿Y tú, Kati? ¡Huy! Pensándolo bien, creo que ya sé lo que vas a decir.

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Papá. ¡Huyyyyy! Lo que pensaba. Mira, vamos a leer la Biblia, a ver lo que dice ella acerca de la primera Navidad.

Carla y Claudia. No, nosotras ya nos vamos (Se empiezan a ir.)

Papá. Si se van, no habrá ningún regalo para ustedes.

Carla y Claudia. ¿Sí, papá? ¿Qué decías? (Regresan rápidamente.)

Papá. Me preocupa que hemos perdido totalmente el significado de la Navidad, por eso vamos a leer sobre lo que realmente celebramos.

(Se bajan las luces... El papá empieza a leer.)

Papá. Lucas 2: “Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de Cesar Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta. Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento...”

(Se apaga la luz.)



ACTO II
Escena I

(José y María van llegando a la posada. Escena de noche.)

José. Perdóname, María, que no pudimos llegar más temprano. Con esto del censo todo el pueblo se llenó de visitas. No entiendo por qué no puedes dar a luz en un buen hotel... pero sé que el Señor nos va a proteger. Un establo... por lo menos aquí estaremos seguros y secos.

María. Sí, ¡qué bueno que encontramos este lugar! Porque siento que ya no se tarda mucho en llegar nuestro bebé.

José. Hay tantas cosas... el ángel nos dijo que su nombre será “Jesús” (pausa y reflexiona). Jesús significa “el Señor salva”. ¿No has pensado que tal vez...?

María. (Interrumpiéndolo.) ¿Que tal vez sea al Mesías, a quien cargo dentro? Sí, sí he pensado esto. Pero, ¿cómo puede ser que Dios se revele así, a través de gente humilde?

José. Creo que Dios es mucho más grande de lo que podemos imaginar. Él tiene un plan, un plan para salvar a la humanidad.

María. Mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador.

(Se apagan las luces.)


Escena II

(Se oye un bebé llorando suavemente. María y José ya tienen un bebé en sus brazos.)

María. ¡Oh! Gracias a Dios. Ha tenido misericordia para con nosotros y como prometió, nació un bebé. Le vamos a poner el nombre de Jesús, como nos instruyó el ángel del Señor.

José. Sí, su nombre será Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados.

María. ¿Qué curioso, no? Dios mismo, Dios encarnada... y somos los únicos testigos de este milagro, este hecho divino.

(Pasan unos momentos y entran los pastores con ansia, buscando al niño.)

Pastor 1. ¿Ya llegamos? Parece que el bebé está aquí.

Pastor 2. ¡Sí, sí! Miren todos. ¡Ahí está el bebé anunciado por los ángeles y sus padres!

Pastor 3. ¡Qué bueno! ¡Qué maravilloso! Justo como nos dijeron los ángeles: envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Pastor 2. ¡Ya ha llegado nuestro Salvador, nuestro Mesías, Cristo el Señor!

Pastor 1. ¡Vamos, vamos con prisa para adorarle!

(Llegan al establo, al pesebre, y se inclinan ante el niño Jesús.)

Pastor 1. ¡Exaltado sea Dios, que nos ha dado su único hijo, Emmanuel, Dios con nosotros!

Pastor 2. Padre, ¡gracias por tu amor tan grande! ¡Gracias por revelarte en carne humana!

Pastor 1. ¡Gracias, Padre, por recordar a tu pueblo! Gracias por mandarnos un Mesías, un Redentor.

Pastor 2. ¡A Dios sea la gloria! Ya tenemos esperanza.

Pastor 3. Este niño dará a su pueblo el conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados.

María. ¡El Mesías ha llegado! ¡Oh, Dios! Te damos tantas gracias por permitirnos ser parte de tu gran plan. Gracias por darnos el privilegio de ser testigos de este evento tan, pero tan importante. Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador.

José. De veras, un Salvador ha llegado, un Salvador para nuestra nación Israel, un Salvador para todo el mundo.

(Se bajan las luces... Se apagan.)



ACTO III
Escena I

Papá. ¿Qué creen ahora? ¿Que la Navidad es más que estar de fiesta?

Claudia. No, quizá la Navidad es más que eso.

Carla. ¿Ya terminaste, papá?

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Papá. Carla, no he terminado. Kati, déjame terminar de leer y te vas a dar cuenta de dónde vino esa costumbre de dar regalos.

Claudia. A ver, papi, ¿quién nos da los regalos? ¿Los Reyes Magos o el Viejito Pascuero?

Papá. Bueno, son los Reyes Magos pero, ¿no quieren saber dónde encontramos este evento por primera vez en la historia?

Mamá. Sí, mi amor, dinos.

Papá. Bueno, mi amor, encontramos a los primeros Reyes Magos en las páginas de la Biblia.

Carla. ¿En la Biblia? ¿Cómo si estuvieron ahí? Pero de todas formas, ya no creo en todo eso.

Papá. Tal vez debas de creer.

Carla. ¿Qué dices, papi? ¿Que debo de creer en todos esos mitos y tradiciones?

Kati. ¿A qué hora vamos a abrir los regalos?

Claudia. ¿De qué hablas, papá?

Papá. Lo que digo es que sí encontramos los Reyes Magos presentes en la Biblia. Ellos llegaron para dar sus regalos a otro gran Rey.

Claudia. ¿Qué es esto, papá? ¿Algún tipo de trabalenguas?

Papá. ¿Quieren seguir leyendo? Ahí vamos a encontrar la respuesta.

Mamá. Sí, vamos a seguir leyendo un poco más.

Papá. Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del Rey Herodes, he aquí unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén diciendo: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”. Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: “En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel”. Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: “Id y buscad con diligencia al niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore”. Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

(Las luces gradualmente se apagan.)


Escena II

(José, María y el niño Jesús en una casa humilde. Jesús ya siendo un niño de dos años. Escena de noche. Una lámpara iluminando la casa. Una estrella se ve arriba de la casa. Los reyes magos entran del lado derecho, hablando entre sí.)

Rey Mago 1. He aquí, mis amigos, la estrella que hemos seguido desde nuestra tierra se pone sobre esa casa. ¿Será que ya hemos llegado?

Rey Mago 2. ¡Alabado sea el Dios de los cielos, que nos ha guiado a este lugar sagrado!

Rey Mago 3. Vamos a ver a ese niño tan especial, tan divino que aún las estrellas anuncian su nacimiento.

(Los Reyes Magos avanzan a la casa de la familia.)

Rey Mago 1. Buenas noches. ¡Que la paz de Dios sea suya! Favor de no estar asustados. Hemos llegado desde muy lejos, desde ese primer día que vimos la estrella en el cielo. Esa estrella celestial nos ha guiado hasta acá.

Rey Mago 3. Hemos venido a adorar al niño Jesús.

Rey Mago 2. Favor de aceptar nuestros regalos, como símbolo de nuestro amor y lealtad hacia el niño Jesús.

(Los Reyes Magos presentan sus regalos a la familia.)

María. Pero, ¿de dónde vienen ustedes? Y, ¿cómo sabían que nació Jesús?

José. ¿Cómo puede ser que gente real como ustedes nos visiten?

Rey Mago 1. Venimos desde el Oriente, de una tierra lejana, pero estando allí Dios nos indicó que algo muy especial había pasado. Él hizo que una estrella, una estrella muy especial nos guiara hasta aquí.

Rey Mago 3. Somos reyes, sí es cierto, pero queremos reconocer con nuestros regalos y adoración que su hijo también es un Rey.

(Los Reyes Magos se arrodillan y adoran al niño Jesús.)

(Se bajan y se apagan las luces.)



ACTO 4
Escena I

(La familia sigue alrededor de la mesa, ya con actitudes cambiadas.)

Papá. Bueno, ya terminamos de leer. Gracias a todos por su paciencia.

Claudia. No, papá, la verdad yo nunca entendía que celebramos la Navidad por el nacimiento de Jesucristo.

Papá. Pues si nos damos cuenta, aún nuestro calendario recuerda su vida: 2000 años después de...

Carla. Después de Cristo. ¡Hum! Nunca había pensado en eso antes.

Mamá. A veces celebramos días y tenemos actividades y olvidamos el por qué de ello.

Kati. Papá, tengo una pregunta.

Papá. Sí, sí, Kati, ahora vamos a abrir los regalos.

Kati. No, lo que quiero saber es: ¿por qué daban los Reyes Magos regalos a Jesús?

Papá. ¿Por qué crees tú?

Kati. Pues, no sé, pero ese bebé Jesús tenía que ser alguien muy importante.

Papá. Así es, Kati, muy importante. De hecho, esos Reyes Magos viajaron como 600 kilómetros para llegar a Jesús.

Mamá. Con razón Jesús también se llama el “Rey de Reyes”.

Carla. Pero, ¿por qué vino Jesús? ¿Por qué nació así en un establo?

Papá. Mira, Carla, no sé exactamente por qué, pero mi amigo Enrique me estaba diciendo que Jesús vino a morir y también a resucitar para poder ofrecernos a nosotros la vida eterna.

(Suena el timbre. Todos miran hacia donde está la puerta.)

Mamá. Yo voy...

(Entran Enrique, su esposa Silvia y su hija de edad similar a la de Claudia y Carla, Francisca.)

Enrique. ¡Hola! ¿Cómo están? Quisimos venir a saludarlos en Nochebuena.

Papá. ¡Enrique! ¡Qué bueno que llegaste en este momento. Justamente le hablaba a mi familia acerca del real motivo de la Navidad y les contaba lo que tú me dijiste esta mañana Quizás ustedes nos puedan ayudar a entender mejor lo que celebramos en esta noche.

Kati. Sí, tío, explícanos por qué si Jesús es un rey tan importante, vino hasta a tierra para nacer así.

Enrique. Muy fácil, por amor.

Carla. ¿Por amor? ¿Amor a quién?

Enrique. A ti, a mí, a nosotros, al mundo entero. Todos nosotros como humanos estábamos separados de Dios por nuestras malas acciones y pecados, pero a pesar de esto, Dios nos amó y quiso enviar a su hijo a esta tierra para que a través de su sacrificio todos nosotros nos podamos acercar a Dios otra vez.

Claudia. ¿Qué tipo de sacrificio?

Enrique. La paga a nuestras malas actitudes, que son los pecados, era la muerte que significa estar separados de Dios para siempre. Pero Cristo pagó por nosotros muriendo en la cruz por nuestros pecados.

Francisca. Y resucitando de la muerte también.

Silvia. Y gracias a eso podemos acercarnos a Dios y disfrutar de una vida eterna.

Mamá. Pero, ¿cómo pudo suceder todo esto?

Silvia. Porque Jesús es Dios y tiene todo el poder para hacer todo esto.

Carla. Pero y entonces, ¿qué debemos hacer ahora?

Francisca. Simplemente aceptar a Cristo en tu corazón y reconocerle como Señor y Salvador si tú quieres, por supuesto.

Carla. (Reflexionando.) Sí, sí quiero.

(El resto de la familia se mira y dicen todos juntos.)

Todos. Nosotros también.

Silvia. ¿Quieren que oremos con ustedes?

Pedro. Sí, por favor.

Enrique. Repitan esta pequeña oración después de mí: “Señor Jesús”.

Todos. Señor Jesús.

Enrique. Te agradecemos por tu gran amor.

Todos. Te agradecemos por tu gran amor.

Enrique. Por pagar el precio que a nosotros nos correspondía pagar.

Todos. Por pagar el precio que a nosotros nos correspondía pagar.

Enrique. Reconocemos que hemos pecado.

Todos. Reconocemos que hemos pecado.

Enrique. Pero creemos que tu sangre nos limpia de aquellos pecados.

Todos. Pero creemos que tu sangre nos limpia de aquellos pecados.

Enrique. Te reconocemos como el Señor y Salvador de nuestras vidas.

Todos. Te reconocemos como el Señor y Salvador de nuestras vidas.

Enrique. Y te pedimos que entres en nuestro corazón.

Todos. Y te pedimos que entres en nuestro corazón.

Enrique. Gracias por tu perdón.

Todos. Gracias por tu perdón.

Enrique. Amén.

Todos. Amén.