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2012 - España

El amigo de Moisés

5 Minutos y 6 Personajes. Después de ver el sufrimiento de su pueblo, Moisés sabe que algún día librará a ese pueblo de la esclavitud.



EL AMIGO DE MOISÉS




PERSONAJES

NARRADOR
MADRE
MOISÉS
PRINCESA
RAMSÉS
NATANAEL


NARRADOR. En los duros años de la esclavitud en Egipto los israelitas trabajaban para sus amos sin descansar con una monotonía que sólo se rompería para Moisés.

(Música. La Madre y Moisés están haciendo las labores de la casa.)

MADRE. Moisés, ya es la hora. ¿Te has arreglado?

MOISÉS. Sí, mamá.

(Moisés y su Madre van a Palacio.)

MADRE. Majestad, aquí está su hijo.

PRINCESA. A partir de ahora tú vivirás aquí conmigo y serás instruido como un príncipe.

(Moisés y su Madre se despiden.)

NARRADOR. El día siguiente supuso un cambio radical en la vida de Moisés. Estaría sólo en la corte de Faraón sin que nadie le apoyara y estuviera a su lado. ¿Olvidaría este niño en la corte todo lo que había aprendido de chiquitín? Moisés estudiaba duro y pronto destacó entre los jóvenes del reino tanto por su inteligencia como por su fortaleza física. No todo eran responsabilidades; tenía ratos libres y así es como conoció a Ramsés.

RAMSÉS. Te encuentro triste. ¿Te ocurre algo?

MOISÉS. Hoy he salido a pasear y he visto algunos israelitas que eran azotados por los capataces.

RAMSÉS. Pues sí, yo lo he visto varias veces pero no debes preocuparte por eso.

NARRADOR. Pero Moisés seguía pensando en que era injusto, cruel, el trato que se le daba a su pueblo.

PRINCESA. Moisés, ven conmigo. Vayamos a ver la última construcción. Es muy bonita, ¿no crees?

MOISÉS. Mamá, están maltratando a un anciano. Ordénales que paren.

PRINCESA. Hijo mío, es necesario, de lo contrario no habría nada de lo que tú ves: pirámides, esfinges, mausoleos…

MOISÉS. Pero yo… (Le corta una voz.)

NATANAEL. ¡Moisés! ¡Alabado sea nuestro Dios! ¡Qué alegría poder verte! ¡No sabes cuánto he orado por ti a Jehová!

MOISÉS. (Titubeando.) ¿Qué te ha ocurrido que estás tan delgado? (Llorando le abraza.) ¿Dónde están tus padres?

NATANAEL. Mi padre murió mientras hacía ladrillos, como tantos otros… Están matando a los bebés; tan apenas nos dan de comer, y trabajamos de sol a sol.

NARRADOR. La princesa observa conmovida la escena y guarda en su corazón un triste presagio que se habría de cumplir poco después.

PRINCESA. ¿Qué te ha pasado en la cara, muchacho?

NATANAEL. Me azotaron por intentar entrar en palacio para verte.

MOISÉS. Toma, amigo mío, con este pañuelo púrpura podrás entrar sin que nadie te toque, ¡guárdalo!

PRINCESA. Vamos a Palacio, Moisés, se está haciendo tarde.

MOISÉS. Adiós, Natanael. Me alegro mucho de verte. (Lo abraza.) Siento mucho todo lo que te ha pasado.

NATANAEL. Gracias, Moisés, gracias. No te olvides de nosotros. Adiós.

(La Princesa y Moisés salen de escena.)

NARRADOR. El tiempo pasaba y la mirada de aquel niño y los sufrimientos por la esclavitud se guardaron en lo más profundo del corazón de Moisés. Caminando entre las obras encontró un día un pañuelo púrpura ensangrentado en el cuello de un niño que estaba entre los escombros. En ese momento Moisés supo que algún día evitaría tanto dolor y libertaría a su pueblo de la esclavitud.