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2012 - España

La maravillosa estrella de Judá

13 Minutos y 12 Personajes + Extras. Historia del viaje de los reyes Magos para ver al niño Jesús.

LA MARAVILLOSA ESTRELLA DE JUDÁ
Escrito por Loree Brown y traducido con permiso por Loida Somolinos

PERSONAJES

Zoroas
Melchor
Asar
Gaspar
Baltasar
Simeón
Judá
Ario
Junio
Herodes
María
Niño Jesús
OBRA

Localización: Ctesiphon, en el río Tigris, tierra de los Medos y los Persas.
Tiempo: Año 4 a.C.

ESCENA I

(Cuando la escena se abre hay doces hombres, ocho adultos y cuatro relativamente jóvenes sentados sobre cojines estudiando unos rollos en un cuarto. Uno de los hombres jóvenes se levanta y mira por la ventana hacia los cielos de la noche.)

ZOROAS. Melchor, ¡ven aquí a ver esto!

(Melchor se levanta y va hacia Zoroas. De igual forma mira los cielos.)

MELCHOR. ¡Ay va! ¡Mirad eso! ¿Qué se supone que significa? ¡Esa es la estrella más brillante que he visto nunca! ¡Ilumina todo el cielo!

ASAR. ¡Dejadme ver! (Se acerca y empuja a los otros dos a un lado y se asoma) ¡Tiene que ser la señal de algún suceso maravilloso! ¿Qué puede ser? Gaspar, ¿conoces alguna profecía que nos pueda esclarecer lo que podría estar sucediendo?

GASPAR. No, pero déjame ver qué es lo que te está entusiasmando tanto. Tengo un rollo aquí de las estrellas de esta época del año. Quizá pueda decirte qué estrellas están en esa área y podamos averiguar su configuración y lo que nos dice. (Habla mientras camina hacia la ventana, mira la estrella y se fija en su rollo. Los demás magos observan y después se van acercando a la ventana para ver la estrella.)

BALTASAR. (Se levanta, mira, y después se dirige a los otros.) Esa es Sirius. Significa, “nacimiento de un príncipe”. ¿Sabéis de algún príncipe del que se haya profetizado su nacimiento?

ASAR. El viejo Simeón es judío. Los judíos han estado esperando a un rey Divino ochocientos años. ¿Crees que esto puede significar que va a venir, Simeón?

SIMEÓN. ¡Eso espero! Dejadme ver otra vez. (Vuelve de nuevo a la ventana.) Los sagrados escritos de Moisés dicen: “Una estrella saldrá de Jacob y un cetro se alzará de Israel” ¡Es posible que sea! El Dios de Abrahán, Isaac y Jacob siempre ha sido fiel. ¡Esto podría ser el advenimiento de nuestro Santo Mesías! ¡Fijaos en la magnificencia de esa estrella! ¡Podría ser la estrella de Judá de la que se profetizó hace tanto tiempo!

ZOROAS. ¡Esto es emocionante! Alguien debe ser verdaderamente importante como para merecer una estrella como ésta en los cielos. Deberíamos ir y ver a ese Ser del que se ha anunciado con semejante luz celestial.

SIMEÓN. ¡Ojalá fuera lo bastante joven como para viajar porque me encantaría ver al Mesías largamente esperado por nuestra gente! El gozo mayor de mi vida sería poder verlo. He orado tantas veces por su venida y por la restauración de la nación de Israel…

MELCHOR. Entonces, vayamos y veamos a ese gran rey de los judíos. ¿Cuántos deberíamos ir? ¿Cuándo podemos salir? Yo puedo arreglarlo todo para salir mañana a la puesta de sol.

(Los hombres hablan entre sí. Hay mucho entusiasmo.)

SIMEÓN. Ya que yo no puedo ir, me gustaría que Judá pudiera ir. Además es el otro judío que hay entre nosotros.

JUDÁ. Me gustaría ir pero mi familia me necesita a su lado. Mi padre está enfermo y mi hermana se va a casar pronto y no me gustaría faltar a su boda.

GASPAR. Yo no soy judío, pero soy amigo de Judá. Iré yo. Me reuniré aquí mañana con todo aquel que quiera ir. Cargaré un camello con todo lo que necesitemos y llevaré otro para montarlo.

BALTASAR. ¡Estupendo! Yo también iré. ¿A quién más le gustaría venir con nosotros?

ZOROAS. No me lo quiero perder. Será un viaje muy interesante.

ASAR. Me encontraré mañana aquí con vosotros, preparado y con mis cosas. Esto va a ser algo que no quiero perderme.

ARIUS. Nunca antes he hecho un viaje tan largo pero estoy seguro de que va a merecer la pena. Estaré aquí mañana a la puesta del sol.

GASPAR. ¿Qué regalos deberíamos dar a ese Ser que es tan grande para que los cielos anuncien su nacimiento? Estoy seguro de que se merece lo mejor que tengamos.

MELCHOR. Oro será un regalo perfecto. Representa la riqueza, la realeza y la gloria y las personas de nuestra nación lo reciben muy contentos. Yo traeré oro.

ARIUS. Simeón, ¿qué nos sugieres? Seguramente él es el Rey Divino que vosotros, los judíos, habéis estado esperando durante tanto tiempo. ¿Qué sería apropiado para él?

SIMEÓN. Bien, no lo sé, pero si él es verdaderamente el ungido de Dios, del linaje de David, pienso que saber que Él es santo le honrará. En el lugar santo en nuestro templo, el incienso se quema diariamente como una ofrenda santa. Quizá sea esto un buen regalo para él.

GASPAR. Traeré incienso como regalo para hacerle saber que nosotros creemos que Él es santo.

BALTASAR. Yo traeré mirra. La mirra es un ingrediente importante del aceite sagrado del ungimiento de los judíos y ha sido considerado por mucho tiempo un regalo perfecto para los reyes.

ZOROAS. Besar, tú también quieres ir, ¿no? Tendremos que encontrar regalos adecuados antes de que salgamos mañana.

ARIUS. También Asar y yo tenemos que encontrar algo.


ESCENA II

(Seis hombres están sentados bajo palmeras en un oasis. Se les ve que están cansados.)

BALTASAR. Estoy tan contento de que al final hayamos encontrado un oasis. Estaba a punto de desfallecer. Nunca he estado tan sediento y cansado.

ARIUS. ¡Ni yo tampoco! ¡Nunca pensé que el viaje fuera tan difícil! Hemos viajado prácticamente dos meses. ¿Cuánto falta aún para llegar al templo de los judíos de Jerusalén?

GASPAR. Estoy seguro de que todavía tenemos que hacer muchas más millas. Estamos prácticamente a mitad del camino pero no estamos seguros de que Jerusalén sea donde encontremos al Mesías.

ARIUS. Lo único en lo que puedo pensar es en lo cansado que estoy. Es bastante difícil para mí porque no soy joven así que he decidido quedarme aquí unos días más para retomar fuerzas y después volveré a casa.

BALTASAR. Zoroas acaba de regresar. Cuando sus sirvientes empezaron a pelearse tanto y la situación fue difícil de controlar, se enfadó tanto que regresó a casa. Besar se unió a otra caravana cuando se enamoró de una de las mujeres de ese grupo y ahora tú deseas abandonar el viaje…

ASAR. Me volveré con Arius. Quizá me necesite en algo… Además echo mucho en falta a mi familia. No contaba con que el viaje fuera tan largo y difícil y no puedo imaginar que tenga que estar varios meses más lejos de ellos. Debo regresar.

MELCHOR. De verdad que te echaremos en falta. Ver al rey prometido de los judíos tiene que ser el evento más importante de la vida de una persona. El viaje es duro y largo pero quiero ver y adorar a esa persona cuya venida alumbran los cielos brillantemente de forma tal que nunca antes lo había visto. Escribiremos nuestras experiencias para ti y para todos aquellos que vengan después de nosotros para que todos puedan saber la grandeza de esa persona anunciada por una estrella.

ARIUS. Muchas gracias, Melchor. Estoy seguro de que aprenderemos mucho del santo gracias a ti.


ESCENA III

(Herodes está sentado en su trono. Junio se le acerca y se inclina.)

JUNIO. Su alteza, le presento a Gaspar, Melchor y Baltasar de la tierra de los Medos y Persas.

HERODES. Levantaos. ¡Bienvenidos a Jerusalén! ¿Qué os trae a nuestra noble ciudad?

MELCHOR. Señor, somos eruditos del este. Buscamos sabiduría de Uno que ha sido anunciado por una brillante estrella en el cielo. Hemos seguido a esa maravillosa estrella porque creemos que indica que el Mesías, el tan esperado rey de los Judíos, ha nacido. Hemos viajado cientos de kilómetros para adorarlo. Las últimas noches han sido muy nubosas y no podemos ver la estrella. ¿Nos podría dirigir directamente hacia donde podemos encontrarlo?

HERODES. ¿Qué es esto? ¿Ha nacido un nuevo rey de los Judíos? Bien, bien, bien. No había oído estas buenas nuevas. Debo aprender más. ¿Por qué no, buenos hombres, os quedáis en el palacio como mis invitados mientras yo investigo más y consigo la información que necesitáis?

(Los magos se inclinan)

BALTASAR. Gracias, su majestad. Aceptamos gustosos su amable hospitalidad.

(Los tres magos salen con Junio. Herodes da vueltas alrededor hablando consigo mismo, visiblemente furioso.)

HERODES. Un nuevo rey, ¡ah! Yo soy el rey. ¡Ninguno me quitará el trono! He luchado durante mucho tiempo y de forma muy dura como para perderlo con alguna estrella judía. He matado a algunos de mis hijos y mi esposa para asegurar mi reino y no voy a perderlo ahora. Y además, rey judío… Yo soy el rey de los Judíos ahora y el rey de los Judíos deberá permanecer. ¡Hum!

(Coge una pluma y una pieza de papel y escribe un mensaje, lo sella con su anillo y después da una palmada.)

JUNIO. (Entra y se inclina) ¿Señor?

HERODES. Junio, lleva este mensaje al sumosacerdote del templo. Demanda que pregunte a sus sacerdotes y estudiosos sobre el lugar del nacimiento del Mesías Judío. ¡Cuando obtengan una respuesta a mi pregunta, tráemelo a mí! Date prisa. ¡Es importante!

JUNIO. Sí, señor.

(Coge el rollo, se inclina y sale. Herodes continúa dando vueltas.)

HERODES. Me pregunto quién será ese Mesías y dónde estará. Debo deshacerme de él. Les diré a los magos que yo también quiero alabarle. Les ordenaré que me traigan toda la información sobre el Mesías. Después iré yo y lo mataré. Yo soy y yo debo permanecer como el rey de todos los habitantes de Galilea, Samaria, Idumea y Judea.

(Junio entra, se inclina y le pasa un rollo a Herodes. Herodes lee en voz alta.)

“El anciano profeta Miqueas escribió: Pero tú, Belén, de la tierra de Judá, porque de ti saldrá un pastor para mi pueblo Israel.” Junio, llama a los tres magos.

JUNIO. Sí, señor. (Se inclina y sale.)

(Junio y los tres reyes magos entran. Todos se inclinan ante Herodes.)

HERODES. Bien, mis buenos amigos, tengo la información que necesitáis. El Cristo está en Belén. Id. Adoradlo y regresad a mí. Me gustaría que me dierais un informe completo de cuándo visteis la estrella y de su exacta localización ahora para que yo también pueda ir a adorarlo.

BALTASAR. Sí, su majestad, gracias. Iremos en seguida.

(Los magos se inclinan y salen.)


ESCENA IV

(Fuera de escena los tres reyes magos cantan: “We three kinas”. Entran cuando están tocando el último verso del coro. Cuando la escena se abre, María, la madre, está sentada agarrando a su niño pequeño. Los tres reyes magos entran, caen de rodillas, presentan sus regalos y se inclinan tocando sus cabezas el suelo. Cada vez que uno da su regalo se pone de rodillas y se coloca de pie detrás de la madre y el niño. Después de que se ha ofrecido el último regalo los magos dirigen a la congregación cantando “Majesty”, “His name is wonderful”, o se pone la cinta de “Haleluya”. Los magos se preparan para salir.)

MELCHOR. Yo, un gentil, te adoro, con un presente de precioso oro. El oro representa la riqueza, la realeza y la gloria. Personas de todas las naciones lo reciben gustosamente. Te doy lo mejor.

(Se inclina y deja su regalo, después se levanta y se coloca a la izquierda)

GASPAR. Adoro a este rey de los judíos con este incienso. Se quema en el templo santo de los judíos como una ofrenda para el Dios Todopoderoso. Ahora se lo ofrezco yo a este niño que lleva por nombre Jesús, para demostrar que él es el escogido por los cielos. Él es santo porque sólo un ser santo y divino sería anunciado con una estrella semejante como la que ahora brilla en la oscuridad de la noche.

(Se postra. Entrega su regalo y se coloca al lado de Melchor)

BALTASAR. La mirra es uno de los ingredientes del aceite sagrado de los judíos que se usa para ungir a sus reyes. Le entrego esta mirra al rey de los judíos en señal de adoración, a su largamente esperado Mesías. Sin lugar a dudas él es la Luz del mundo.

(Le entrega su regalo y se coloca a la derecha de María y Jesús. Junio está a la derecha de los magos. Los otros dos deberán estar a la izquierda)

GASPAR. (Mientras los magos dejan el escenario) Se me ha anunciado en un sueño no volver a donde está Herodes. Tracemos un nuevo camino para volver a casa.

BALTASAR. Estoy muy contento de que hubiéramos visto la estrella, de que confiáramos en su guía y encontrásemos al Rey de reyes, al Señor de Señores y a la Maravillosa estrella de Judá. Nuestras vidas nunca serán las mismas. Marchemos y reflejemos esa luz para el resto de nuestros días.

Copyright 2000 Loree Brown.
Si usan esta obra, ¿serían tan amables de contactar con Loree y hacérselo saber? brownb003@hawaii.rr.com

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