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2012 - España

El payaso triste

5 Minutos y 2 Personajes. Detrás de las risas de un payaso se esconde una vida de sufrimiento y desilusión. El encuentro con Jesús le traerá felicidad.



EL PAYASO TRISTE
Christopher García Peñaranda

PERSONAJES
PAYASO
JESÚS

PAYASO. (Se despide de los niños y se acerca hacia una silla con un espejo.) Adiós niños, sí, adiós, pronto nos veremos. ¡Ay, qué cansancio! Estos niños eran muy revoltosos, no me dejaron en paz ni un momento, estoy muy cansado. ¡Qué vida que tengo! Si estos niños supieran todo lo que me ha pasado... Que detrás de estas pinturas mi corazón está triste y esta máscara sólo la uso para ocultar mis penas. Los recuerdos de mi niñez no me dejan vivir, hasta hoy recuerdo cuando mis papás llegaban borrachos todas las noches y en días de fiesta ni siquiera llegaban. Al día siguiente se aparecían diciendo que se habían perdido. Las golpizas que me daban cuando llegaban a casa me dolían mucho; eran tremendas. ¡Cuánto odio a mis padres! Hasta que llegó un día en que ya no pude aguantar más y decidí escaparme de mi casa. Fue mejor vivir en las calles que soportar los golpes y las borracheras de mis padres, ¡extraño a mis hermanitos! ¿Cómo estarán?Pero por otro lado, en las calles soporté el desprecio de las personas y dormía bajo los puentes. Empecé vendiendo dulces para vivir pero de todos lados me corrían. Después me regalaron una cajita de lustrar y me puse a lustrar zapatos; esto me permitió ganarme algunos pesitos, pero era un trabajo duro y a veces el grupo del Charly, un lustrabotas bastante mayor, me robaba el dinero. Recuerdo que fue en las calles cuando empecé con este negocio de ser payaso. Sufrí mucho y aprendí a no confiar en nadie, y también, a no amar a nadie, todos me fallaron yo crecí solo y llegué hasta donde estoy solo. Me hubiera gustado estudiar... Ahora duermo en un pequeño cuarto, que es mejor que dormir en los puentes. Vivo haciendo reír a los niños, pero cuando los veo reír junto a sus padres, mi corazón revienta de rabia porque mis padres nunca estuvieron conmigo en ninguno de mis cumpleaños. Pero siempre digo: “¡Vamos a jugar chicos con el payaso Chinchulín!” Pero mi corazón no deja de llorar. Ninguno de ellos se imagina mi sufrimiento y mi dolor ¡La función debe continuar!

JESÚS. Hijo mío, yo conozco tu sufrimiento.

PAYASO. ¿Quien está ahí? Salga de donde está.

JESÚS. Yo siempre estuve contigo y conozco tu dolor. ¡Ven a mí y yo sanaré tus heridas!

PAYASO. Ya, en serio ¿quién es? ¿Qué quiere?

JESÚS. Tu vida.

PAYASO. ¿Mi vida? ¡Uy! Ahora sí que estoy loco, ¿y cuánto pagaría por mi vida?

JESÚS. ¡Mi sangre!

PAYASO. ¿Quién eres tú?

JESÚS. Soy Jesús y quiero sanar tu corazón.

PAYASO. ¿Eres real o estoy soñando?

JESÚS. Soy real.

PAYASO. No puede ser que me hayas escuchado. Y si eres tan real, ¿por qué mi vida fue un desastre y nunca estuviste conmigo? ¿Dónde estabas cuando más me necesitaba?

JESÚS. Siempre intenté acercarme a ti y sanar tu vida.

PAYASO. ¿Cómo?

JESÚS. Sí, muchas veces mis hijos fueron a tocar la puerta de tu casa… Tú sólo eras un niño y tu mamá siempre les dijo: “estoy ocupada y no quiero oír nada de religión.”

PAYASO. Sí, ya recuerdo.

JESÚS. Quise llegar a ti, pero te burlaste de Óscar cuando se acercó a hablarte de mí.

PAYASO. Ah sí, el cristianito, siempre me burlaba de él.

JESÚS. Ahora quiero sanar tu vida.

PAYASO. ¿Cómo? ¿Eres mago? Además, yo hice cosas malas y no lo merezco.

JESÚS. Yo di mi sangre por amor a ti, pero tienes que creer en mí y dejarme entrar en tu corazón, y seguir mis enseñanzas.

PAYASO. ¡No sé qué hacer!

JESÚS. Te amo, no importa cómo seas, arrepiéntete de tus pecados y ábreme tu corazón y tus pecados serán perdonados. Te amo tanto que hasta di mi vida por ti.

PAYASO. ¿Así tan fácil?

JESÚS. Sí, yo ya pagué por tus pecados, sólo cree en mí.

PAYASO. Bueno, Jesús, (se hinca.) Señor Dios mío, perdóname, me arrepiento de mis pecados, soy un pecador, pero desde este momento te abro mi corazón para que tú guíes mi vida. ¡Te necesito, mi Dios! ¡Te necesito! (Cuando se levanta su rostro tiene alegría.) Gracias, Dios, ya no necesito una máscara, ya no necesito fingir, ahora en verdad soy feliz. ¡Gracias Padre mío tengo un nuevo amor y siempre te seguiré!


Nota del Editor. Al final es indispensable explicar que Jesucristo no nos habla de forma audible, sino que a través de la Biblia podemos conocer acerca de su amor y su sacrificio por nosotros y sería bueno dar un mensaje evangelístico más completo a los que vieron la obra, y hacer la invitación a aceptar a Jesucristo como su Salvador.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

rs una buena herramienta de evangelismo.... gracias x su trabajo.

oscar ivan dijo...

muy buen trabajo los felisito sobre todo grasias aDios por darlesa esta vision yo soy parte de un ministerio de payasitos y yebamos el evangelio a todas las colonias de tecoman y fuera de tecoman y me encantaria aser esta obra que se que sera de gran bendicio grasias