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2012 - España

El sonido del segundo violín

15 Minutos y 13 Personajes + Ronda niños. Un abuelo cuenta la historia de la luna a unos niños. La luna, mal aconsejada por una estrella, decide alejarse del sol para brillar con luz propia. Se vuelve engreída y cuando los tiempos cambian se queda sin amigos. Decide volver con el sol que siempre le había tratado tan bien. El abuelito compara la luz del sol con la luz del mundo.


EL SONIDO DEL SEGUNDO VIOLÍN


PERSONAJES

ABUELO
NIÑO
NIÑA 1
NIÑA 2
NIÑA 3
HOMBRE
MUJER
NIÑOS RONDA
LUNA
SOL
ESTRELLA
ESTRELLA 1
ESTRELLA 2
VENUS


I ACTO

(Escena: en una plaza un abuelo caminando y niños jugando. En la galaxia, el sol, la luna, los planetas, las estrellas.)

NIÑO. Abuelo, ya es tarde para tomar sol, ¿qué anda haciendo?

ABUELO. Esperando para tomar un poco de luna...

NIÑA 1. ¿Tomar luna? Nunca había oído eso, ¿de qué se trata?

ABUELO. Es solamente para que la luna no se ponga celosa...

NIÑA 2. ¿Celosa? ¿La luna se pone celosa?

ABUELO. Sí, saben que una vez mi abuelo me contó una historia de cuando la luna se puso celosa del sol...

NIÑA 3. ¡Ah, yo quiero escucharla! ¡Cuéntenos Don Pedro!

ABUELO. ¿De veras quieren escucharla? Bueno, vamos a sentarnos y se la cuento...

NIÑOS. ¡Bieeeennn!

ABUELO. Durante miles de años, la relación había sido perfecta hasta donde cualquiera pudiese recordar: la luna había reflejado con fidelidad los rayos del sol en la oscura noche. Era el dúo más grandioso del universo. Otras estrellas y planetas se maravillaban ante la confiabilidad del equipo... Su reflejo cautivó a una generación tras otra de terrícolas. La luna se convirtió en símbolo de romance…

(Aparece una pareja caminando por la calle.)

HOMBRE. Bajo esta “luz de luna” te declaro mi eterno amor...

MUJER. Siempre recordaré este momento...

ABUELO. Esperanzas sublimes e incluso rimas infantiles...

(Aparece una ronda infantil.)

NIÑOS. ¡Allá está la luna comiendo tuna, le pedí un pedacito y no me quiso dar, tomé mi sillita y me puse a llorar!

ABUELO. “No dejes de brillar luna de la cosecha”, cantaba la gente y así lo hacía, es decir, lo hacía hasta cierto punto. Es que veréis... la luna en realidad no brillaba, reflejaba. Tomaba la luz que le daba el sol y la apuntaba hacia la tierra. Una simple tarea: recibir iluminación y compartirla... Se pensaría que semejante combinación duraría para siempre, pero...

LUNA. (Canta.) “Yo la haré brillar, brillará, brillará...” ¡Hola estrella! ¿Cómo estás?

ESTRELLA. Yo muy bien... sin embargo parece que tú no...

LUNA. ¿Por qué dices eso, estrellita?

ESTRELLA. (Mirándose las uñas.) Debe ser difícil ser luna ¿no?

LUNA. Pero, ¿qué dices? ¡Me encanta! Me toca realizar una tarea importante. Cuando oscurece, la gente me mira esperando recibir ayuda. Y yo miro al sol y él me da lo que necesito, y les doy a las personas lo que ellas necesitan. Dependen de mí para iluminar su mundo y yo dependo del sol.

ESTRELLA. Así que tú y el sol deben estar bastante unidos...

LUNA. ¿Unidos? Vaya, si somos como uña y carne, como Abbott y Costelo, los Pimpinela, ¡qué sé yo!

ESTRELLA. O... Chasman y Chirolita...

LUNA. ¿Quién?

ESTRELLA. Ya sabes, el ventrílocuo y el muñeco.

LUNA. Bueno, eso del muñeco, no sé.

ESTRELLA. Eso precisamente es lo que quiero decir: tú eres el muñeco, no tienes luz propia. Dependes del sol, eres el acompañante. No tienes fama propia.

LUNA. ¿Fama propia?

ESTRELLA. Sí, hace demasiado tiempo que tocas “el segundo violín”. Te hace falta dar un paso por cuenta propia.

LUNA. ¿A qué te refieres?

ESTRELLA. Me refiero a que es hora de que dejes de reflejar y empieces a generar. Haz lo tuyo. Sé tu propio jefe. Haz que la gente sepa quién eres en realidad.

LUNA. Y... ¿Quién soy?

ESTRELLA. Pues... Eres... Eh... Verás... ¡ejem...! Bueno, eso es lo que debes averiguar. Necesitas averiguar quién eres.

LUNA. Creo que lo que dices tiene un poco de sentido, nunca me puse a considerar las desigualdades de esta relación. ¿Por qué tengo que ser yo siempre la encargada de cubrir el turno de noche? ¿Por qué a mí primero tuvieron que pisarme los astronautas? ¿Por qué a mí siempre me acusan de causar olas? ¿Y por qué, para variar, no le aúllan al sol los perros y los lobos? ¿Por qué tiene que ser algo negativo “estar en la luna” mientras que “tomar sol” es una práctica que siempre está de auge? ¡Tienes razón! ¡Ya es hora de que haya una igualdad solar-lunar aquí arriba!

ESTRELLA. ¡Ahora sí que hablas! ¡Ve a descubrir la luna verdadera! (Se ríe.)




II ACTO

LUNA. ¡Venus querida! Por fin puedo conocer tu Spa... ¡Hoy comienzo a transitar el camino de la autosuperación! (Se besan.)

VENUS. ¡Bienvenida! ¡Qué gusto verte! ¿En qué puedo ayudarte?

LUNA. (La luna se mira a un espejo.) ¡Oh, mi cutis es un desastre! ¡Tan lleno de cráteres y cosas por el estilo! ¡Mi guardarropa se limita a tres tallas media, llena, y cuarto, y mi color! ¡Si es un amarillo anémico! ¿Podrás ayudarme, Venus?

VENUS. Por lo visto te has dispuesto a apuntar a metas altas. Bueno, comenzaremos con la aplicación de fomentos de glaciar en el cutis... Incluiremos nuevas formas para tapar esos cráteres, con triángulos y cuadrados, ya veremos... el color lo resaltaremos con el vestido, puedes elegir entre rojo, magenta, naranja...

LUNA. Bueno, el magenta me parece un poco más sobrio...

VENUS. Yo te recomendaría el naranja, es lo más “chic”, está de moda lo atrevido, lo osado...

LUNA. Está bien, con tal que ya nadie me llame “cara de queso”.

VENUS. Comenzaremos con una dieta y gimnasia para bajar de peso, en dos semanas ¡estarás bárbara!




III ACTO

ABUELO. La nueva luna había bajado de peso y mejorado su estado físico. Su superficie estaba tan suave como la piel de un bebé. Todo anduvo bien por un tiempo, su nuevo aspecto hizo que disfrutara de su propio brillo de luna...

ESTRELLA 1. Los meteoros que pasaban por aquí te querían saludar; escucharon de tu fama y querían pedirte autógrafos...

LUNA. ¡Ay lo siento tanto! Diles que no puedo atenderlos hoy, será en otra oportunidad, tengo una jaqueca terrible y tengo mi sesión de masajes, luego iré al agasajo que me prepararon las lunas de las galaxias vecinas, y de paso miro con ellas la novela...

ESTRELLA 2. Sra. Luna, llamaron las estrellas de la galaxia del norte, la más lejana, querían dejarle sus saludos y felicitaciones, por haber trascendido tanto su fama este último tiempo, por su belleza y sus talentos, my lady.

LUNA. Ay, muchas gracias...



IV ACTO

ABUELO. La luna estaba feliz, tenía amigos, gozaba de fama... No tuvo necesidad del sol... hasta que cambió la moda. De repente el estilo osado ya no estaba de moda entró la moda estilo colegial. Se detuvieron los elogios y comenzaron las risitas... La luna era lenta en darse cuenta que estaba pasada de moda. Cuando al fin se dio cuenta y cambió su naranja por finas rayas, la moda pasó a ser estilo campesino.

LUNA. Venus, te mandé llamar porque tú me ayudaste la otra vez cuando fui a verte.

VENUS. Ay sí, pero rápido porque estoy apurada...

LUNA. Tú resultaste una buena amiga en esa oportunidad. Estas piedras brillantes incrustadas me causan un dolor insoportable y estoy medio descolocada con la moda, pensé que... quizá... tú puedas ayudarme otra vez...

VENUS. Lo siento tanto, pero no puedo, tengo muchas lunas exitosas esperándome y no puedo atenderte ahora, tal vez después, dentro de uno, dos, o seis meses... ¡Mejor el año que viene! ¡Adiós!

LUNA. Y tú estrellita, me has servido tan bien.

ESTRELLA 2. Lo siento, my lady... digo... luna cara de queso, ¡yo no atiendo más que a estrellas! ¡Adiós!

ESTRELLA 1. Yo también me voy, me llamaron para que represente a la luna de la galaxia del norte, resultó toda una revelación, todas las luces van detrás de ella.

(La luna se queda sola.)

LUNA. Bueno, me he quedado sola... ¿Para qué sirve todo esto después de todo? Un día una figura en la portada de una revista para que al día siguiente la olviden... Vivir de elogios… ¡Qué error! ¿Y el sol? Es extraño, desde que inicié mi campaña en busca del yo, es la primera vez que pienso en él... ¡Qué buenos milenios pasamos juntos! Entonces los elogios no me preocupaban, ni lo que la gente decía... si recibía algún elogio, se lo pasaba a él, ¡al jefe! Creo que estoy comprendiendo su plan, quizá hasta me estaba haciendo un favor. Lo peor de todo es este frío... ¡Es insoportable! Debe ser por la ausencia del sol. ¿Dónde se fue el calor? Y ¿el resplandor? ¡Está muy oscuro! Pero este frío... Es como si viniera de adentro, los abrigos no sirven, este temblor helado sale de lo profundo de mi núcleo, y esta sensación de soledad... (Comienza a sentir algo tibio.) Pero... es como si estuviera calentando, ¿el sol? ¡No, no puede ser! Él me daba todo lo que necesitaba, cumplía un propósito, sentía calor, estaba contenta. Cumplía, cumplía el propósito para el cual fui creada, pero... ¡ahora ya es demasiado tarde... fui una tonta... Nunca me atrevería a volver a mirarlo a la cara... (Llora.)

SOL. ¡Luna! ¡Lunita! ¡Aquí estoy!

LUNA. ¿Qué? ¿Quién me llama?

SOL. Yo, el sol...

LUNA. No puede ser... ¿Estuviste allí todo el tiempo?

SOL. Todo.

LUNA. ¡Qué vergüenza! Estuve dando un buen show ¿no es cierto? Los terrícolas al menos se estaban divirtiendo, ¡hasta los apostadores de Las Vegas intentaban adivinar la próxima moda, si sería chic o colegial (se sonríe) en lugar de ser la luz de su mundo me convertí en el blanco de sus bromas... no te culpo, nunca podrás perdonarme. (Llora.)

SOL. No llores, siempre estuve esperando que volvieras, nunca me alejé de ti, no podías sentir el calor simplemente porque no me mirabas, ¡cómo no perdonarte, si hemos sido un equipo tanto tiempo, y me alegra que hayas regresado! ¡A trabajar se ha dicho!

LUNA. ¡Cómo no, jefe! ¡Gracias!

ABUELO. Así la luna se quitó su abrigo, volvió a ser redonda y nuevamente se vio una luz en el cielo oscuro. Una luz más llena. Una luz aún más brillante. Y hasta el día de hoy cuando el sol brilla, la luna refleja y se ilumina la oscuridad, la luna no se queja ni se pone celosa. Sólo hace lo que siempre debió hacer. La luna ilumina.

NIÑO. ¡Qué linda historia!

NIÑA 1. ¡Miren parece que la luna hoy ilumina más que nunca!

ABUELO. Niños, pero hay una lección que debemos aprender de esta historia.

NIÑA 2. ¿Cuál? Si nosotros no somos lunas, ni dependemos del sol...

NIÑA 3. Sí, pero Jesús dijo que nosotros somos la luz del mundo...

ABUELO. Exactamente, Jesús nos dijo que nuestra misión era iluminar este mundo, al igual que la luna, y saben, el Sol representa a Jesús. Solamente dependiendo de él vamos a poder llevar la luz al mundo, lejos de él, nuestra luz se apaga y ya no somos útiles, si queremos cumplir con el máximo propósito para el cual estamos aquí, tendremos que depender exclusivamente de Él, para no fracasar y sentirnos vacíos sin nada que hacer... a ver, a ver ¿cuántos quieren depender exclusivamente de Jesús, y ser la luz del mundo?...