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2012 - España

El buen samaritano de este tiempo

10 Minutos y 8 Personajes. Historia moderna de la parábola del Buen Samaritano.

EL BUEN SAMARITANO DE ESTE TIEMPO

Obdulia Alvarad


PERSONAJES


NARRADOR

NIÑA

HIJA
MAMÁ

NIÑO 1

NIÑO 2

CHÓFER

ACOMPAÑANTE


NARRADOR.
"Hubo un intérprete de la ley que se levantó un día y dijo a Jesús, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
Jesús le dijo: “¿Qué esta escrito en la ley? ¿Cómo lees?”

El intérprete de la ley respondiendo dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo."

Jesús le dijo: “Bien has respondido. Haz esto, y vivirás”.

(Se abre la cortina o se enciende la luz.)



PRIMERA PARTE

(Una niña entra por un lado del frente, montando una bicicleta, y llega hasta el medio y simula un repentino mareo, deja caer la bicicleta y poco a poco se deja caer como muerta. A un costado del altar se encuentra una ventana en la cual se encuentra asomando una mamá. Un poco atrás de ella se encuentra su hija hablándole en forma impaciente.)

HIJA. ¡Mamá! Hazme caso. Hace rato que te estoy llamando. ¿Qué tanto miras por la ventana?

MAMÁ. Me parece que alguien se cayó en la calle, pero no miro si se mueve.
¡Sabrá Dios si está con vida! Pero no te preocupes, hija. ¿Para qué me llamabas? Discúlpame, no te había escuchado. ¿Ya terminaste tu tarea? ¿Quieres que te ayude?

(Se cierra la cortina.)

NARRADOR. En muchas ocasiones nos damos cuenta de que alguien necesita ayuda pero nuestras ocupaciones nos hacen indiferentes al mal que está sufriendo nuestro prójimo.

Quizás podemos preguntar, como aquel intérprete de la Ley, que queriendo justificarse a si mismo, dijo a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”

Jesús le respondió de esta manera: "Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron e hiriéndole, se fueron dejándole medio muerto.

Pero, ¿qué está pasando en nuestra historia? No muy lejos viene alguien: una o dos personas que pueden auxiliar a esta niña que está desmayada. Veamos que pasa...


SEGUNDA PARTE:

NIÑO 1. ¡Mira! La bicicleta que tanto quiero.

NIÑO 2. Ahora es tu oportunidad. Está como caída del cielo. ¡Corre y llévatela! Apúrate, antes que te vean.

NIÑO 1. No me atrevo...Ahí, junto a ella hay alguien. Seguro que no me va a dejar llevármela. Debe ser de ella.

NIÑO 2. Tú no te fijes. ¡Es tuya! ¿No ves que ni siquiera se mueve? Si está dormida peor para ella. Ni cuenta se va a dar.

NIÑO 1. ¿Y si se despierta?

NIÑO 2. Pues la vuelves a dormir. ¡Ándale, apúrate! Así me llevas a mí también a mi casa cómodamente en bicicleta.

(Se suben a la bicicleta y dejan tirada a la niña que está inconsciente. Se cierra la cortina y continúa hablando el narrador.)

NARRADOR. ¿Con qué facilidad las cosas materiales nos ciegan para no darnos cuenta de que hay un Dios que nos está mirando? La actuación de estas dos personas es como la de aquellos ladrones de los que Jesús estaba hablando al intérprete de la ley. ¡Malvados ladrones!

Claro que no todas las personas son así. Me recuerdo que Jesús continuó su historia al intérprete de la ley así: "Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo....



TERCERA PARTE

(Aparecen por un lado del frente un carro con chofer y acompañante escuchando la radio en la estación cristiana y vienen comentando sobre la predicación que están escuchando, caminan hasta donde está la niña en el suelo.)

CHÓFER. ¿En verdad crees que la venida del Señor está tan cerca como dicen? ¿O será que sólo tratan de asustarnos para tenernos todo el tiempo metidos en la iglesia?

ACOMPAÑANTE. Pues, hay muchas señales, tú sabes... De lo que sí estoy segura es de que nadie puede saber el día ni la hora. Debemos ser muy, pero muy cuidadosos de llevar una vida buena y agradable a los ojos de Dios.
¿No crees?

Lo que pasa es que muchas veces nos asustamos porque no estamos preparados para ese gran día.

¡Espera!...Hay alguien tirado en la acera. Vamos a ayudarle.

CHÓFER. ¡Ah! ¡Será un borracho! Ya se levantará.

ACOMPAÑANTE. No, no... Está con la cara al sol y hace mucho calor. Detente, vamos a ver si podemos hacer algo para ayudarle.

CHÓFER. No, no nos corresponde. Además, ya nos pasamos.

ACOMPAÑANTE. Pero es alguien necesitado. No importa su situación. Dios también le ama y debemos ayudarle.

CHÓFER. Ya habrá quien le ayude. No te preocupes.

ACOMPAÑANTE. Vamos a llamar al 911 . . .

CHÓFER. Te digo que no. Podemos meternos en problemas. Los que viven ahí cerca son los que deben llamar a la policía. Nosotros... ¡como que no vimos nada!

ACOMPAÑANTE. No creo que esté bien, por favor, vamos a regresarnos. ¿Por qué no me contestas? Ah, ya sé... tú corazón se ha endurecido... ¡Qué triste! Yo me siento mal por no haberme bajado a ayudar a mi semejante.

(Acompañante se muestra cabizbaja mientras el narrador continúa hablando.)

NARRADOR. Todo cristiano puede ser movido a compasión, pero no actuamos. No obstante, en su relato, Jesús le dice al intérprete de la ley que un samaritano que iba de camino se acercó al herido y viéndolo fue movido a misericordia.



ULTIMA PARTE

ACOMPAÑANTE. (Levanta la cara al cielo.) Dios, no puedo ser yo quien le ayude a esta persona. Perdóname. Pero te pido que envíes pronto tu ayuda, envía ángeles, o... Sí, sí señor, ¡envía un buen samaritano! ¿Quién será ese buen samaritano?

(A este punto se unen todos los participantes y repiten, dirigiéndose al público y al mismo tiempo.)

TODOS. ¿Hay aquí entre ustedes un buen samaritano?

NARRADOR. ¿Quién es ese buen samaritano? Jesús dijo que ese samaritano, acercándose, viendo sus heridas, echándoles aceite y vino y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: “Cuídamelo y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese”.

Le preguntó Jesús al intérprete de la ley: “¿quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”

El intérprete de la ley le contestó: “El que usó de misericordia”.

Entonces Jesús le dijo: “Ve y haz tú lo mismo”.

(Aquí van de dos en dos los participantes a atender a la persona lastimada y devolverle su bicicleta. La levantan de la mano y se unen todos los participantes tomados de las manos y a lo largo del escenario y bajan sus cabezas en señal de terminar el drama).