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2012 - España

Navidad en el desierto

40 Minutos y 2 personajes + Extras. Se trata de una obra de Navidad en la que algunas partes narradas se realizan con luz negra. Un beduino recibe la visita de un amigo y le explica cuál es el motivo de vivir en el desierto: poder ver la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías.

NAVIDAD EN EL DESIERTO
Silvia Palos
 
PERSONAJES
BEDUINO
AMIGO
EXTRAS: Animales representados bajo luz negra

1.      PARTE: Presentación

BEDUINO. Hola amigos, bienvenidos a mi humilde morada. Supongo que os resultará extraño vivir unas fechas como éstas, alejados de la nieve y los vientos fríos. Aquí en mi casa ocurre todo lo contrario. La mayor parte del año vivimos rodeados de mucho calor, sobre todo durante el día, cuando el sol cubre toda la arena y la vista no alcanza a ver nada más que el reflejo de su luz. Es incluso difícil encontrar un lugar de sombra en el que poder cobijarse, por eso es tan importante tener un buen lugar donde poder resguardarse.
Yo vivo en un oasis, y aquí he instalado a mi familia, mis animales y mi jaima.
Pero no adelantemos los acontecimientos, os decía que vosotros venís de muy lejos ¿verdad? Venís de una cultura que está de celebración estos días, una celebración en la que tenéis regalos, las familias se juntan y son días de amor y amistad. Bien, bien… pues hoy aquí yo también estoy de celebración, no porque sea un concreto sino porque espero la visita de un buen amigo. Y no me malinterpretéis, en el desierto estamos acostumbrados a vivir solos… o al menos, eso puede parecer. El desierto está lleno de vida y únicamente hay que estar atento para poder descubrirla. Mirad, vamos a quedarnos callados y en silencio, y poco a poco descubriremos a los habitantes de este desierto…

LUZ NEGRA

(APARECEN ANIMALES UNO A UNO CON MÚSICA Y SONIDOS  DEL DESIERTO)

LUZ NORMAL

BEDUINO. ¿Habéis visto? El desierto no es un lugar desolado, simplemente es un lugar donde cada uno tiene su espacio.

Como os estaba diciendo hoy es un día muy especial para mí porque espero la visita  de un amigo en mi Jaima. ¿No sabéis lo que es una Jaima? La Jaima es el nombre de la casa en la que yo vivo. Una jaima está construida con palos y telas para que sea fácil de transportar. Aquí en el desierto solemos viajar a menudo buscando nuevos oasis en los que instalarnos cuando la hierba para el ganado se va acabando o cuando los pozos se secan. Por eso nuestras casas tienen que montarse y desmontarse fácilmente, porque viajamos muy a menudo.

(SE MONTA LA JAIMA CON TELAS)

BEDUINO. (Habla mientras se monta la jaima.) Una jaima es el lugar perfecto para cobijarse cuando el sol baña todas las horas del día y a penas hay una sombra en la que poder resguardarse. Las telas sirven como paredes y dejan pasar las corrientes de aire en su interior para que podamos refrescarnos dentro. Y por la noche, cerramos la entrada y  son una guarida perfecta para resguardarnos del frío y resguardarnos de los animales nocturnos. ¡Como veis aquí, en el desierto las temperaturas son muy extremas! Tenemos calor por el día y frío por la noche… ¡Pero mirad, ya está lista para recibir a mi amigo!

Siempre que tengo un invitado lo recibo con la máxima hospitalidad. Todas mis cosas están a su disposición. Preparo la mejor comida para él, reservo el mejor espacio para que pueda relajarse y ponerse cómodo. ¡Qué ganas tengo de que llegue! Juntos pasamos largas horas hablando y recordando viejas historias. Juntos hemos vivido muchas aventuras.

¡Mirad! ¡Creo que por allí se acerca!

 

2 PARTE. EL ENCUENTRO DE LOS BEDUINOS

 

BEDUINO. ¡Mi querido amigo!

AMIGO. ¡Amigo mío!

(Se abrazan.)

BEDUINO. Espero que hayas tenido un buen viaje sin altercados ni peligros.

AMIGO. He tenido un viaje largo pero tranquilo.  Te traigo un pequeño obsequio en agradecimiento por tu invitación.

(Le entrega un paquete que el primer beduino abre. Dentro hay un par de tazas o vasos.)

BEDUINO. ¡Muchísimas gracias, amigo! Unas tazas perfectas para compartir juntos un té  de menta que te reponga de tan largo viaje. Ven, sentémonos en mi jaima y bebamos un poco.

(Se acercan a la jaima y se sientan. Sirven el té en los vasos. El agua está teñida con pintura para que pueda verse el efecto de servir el té en las tazas.)

AMIGO. Muchas gracias, amigo. Esta bebida caliente me ayuda a recuperarme después de tanto caminar.

BEDUINO. Como ves, me he instalado en este oasis. Estoy muy bien viviendo aquí y quería que vieras con tus propios ojos la zona en la que estamos. ¡¡Es una zona muy rica!!

AMIGO. ¿¿Muy rica?? ¿¿Acaso hay minas de oro cerca de aquí??

BEDUINO. No, no, no… todo el territorio está cubierto únicamente por blanca arena.

AMIGO. Pues, ¿quizás hay por aquí alguna mina donde puedas encontrar piedras preciosas de gran valor?

BEDUINO. No hay ninguna mina cerca en la que poder buscar piedras preciosas.

AMIGO. ¿Sólo arena y ninguna mina cerca? Entonces, ¿quizás nos encontramos en una zona donde es abundante la caza?

BEDUINO. ¡Vuelves a estar equivocado, amigo mío! La caza no es especialmente buena por aquí, ya que todo el territorio es llano y las fieras no tienen dónde ocultarse.

AMIGO. Vaya, vaya… ni oro, ni minas de piedras preciosas, ni buenas piezas de caza… ¡La verdad es que no entiendo cómo puede ser rico este lugar si no hay ninguna cosa que tenga valor por aquí cerca!

BEDUINO. Mi querido amigo, esta zona es la más rica del desierto porque aquí podemos encontrar el bien más preciado de este lugar. Ni el oro, ni las piedras preciosas ni una buena pieza de caza tienen sentido si falta la cosa más importante para sobrevivir en el desierto…

AMIGO. ¡¡¡EL AGUA!!!

BEDUINO. (Riendo.) ¡Eso es! En el desierto es fundamental encontrar una buena zona con agua para poder sobrevivir y plantar la jaima cerca. Yo he encontrado este oasis y estoy muy contento de haberlo hecho.

(Se levantan y se acercan a la palmera y el oasis.)

AMIGO. ¡Tienes razón! Es fundamental encontrar un buen riachuelo lleno de agua o un pozo  para que la hierba crezca alrededor y los animales puedan alimentarse de ella. Y por supuesto, ¡es importantísima para poder beber en un lugar tan seco!

BEDUINO. Eso es. Aquí utilizamos este  riachuelo para beber y para asearnos. Y nos alimentamos de los frutos que dan las plantas y las palmeras de alrededor.

AMIGO. Pero, ¿cómo es posible que hayas encontrado un riachuelo desconocido hasta ahora? Ninguna persona conoce este lugar. ¿Cómo has llegado hasta él?

BEDUINO. Todo es una larga historia…

 

LUZ NEGRA

3  PARTE. El río y los peces.

 (Durante esta escena se representa lo que van contando los beduinos. Con las sábanas se hace el efecto del río. Hay peces que saltan para reforzar el efecto.)

BEDUINO. (Retomando la historia.) Todo sucedió hace algunos meses, cuando todavía vivía en la ciudad. Una mañana estaba comprando en el mercado  cuando escuché a un par de ancianas hablando. Me llamó mucho la atención la conversación que estaban teniendo porque hablaban de una palabra que yo jamás había escuchado antes.

AMIGO. ¿Y qué palabra era esa?

BEDUINO. Hablaban de una INUNDACIÓN.

AMIGO. ¿Cómo? ¿De una IN-UN-DA-CIÓN? ¿Y qué es eso?

BEDUINO. Pues las dos ancianas hablaban de que cuando ellas eran pequeñas viajaban con una caravana por el desierto y un día algo maravilloso sucedió.

AMIGO. ¿Qué fue lo que sucedió?

BEDUINO. Como todas las mañanas se levantaron y salieron  a buscar algo para el almuerzo, cuando de repente… ¡el sol desapareció!

AMIGO. ¿Cómo es posible? ¿No había sol?

BEDUINO. ¡No había sol pues una gran nube negra lo cubría! (Aparecen nubes sobre los beduinos.) Todo el cielo estaba cubierto por una masa gigante de nebulosa, y lo más extraordinario es que en un instante unas gotas de agua comenzaron a caer desde las nubes.

(Comienzan a caer gotitas de confeti o de algún material que brille.)

AMIGO. ¡Estaba empezando a llover!

BEDUINO. ¡¡Eso es!!

AMIGO. Pero, aquí la lluvia es rarísima, muy pocas veces se ve llover en un clima tan seco como éste.

BEDUINO. Pues estas ancianas me contaron que aquel día empezó a llover poco a poco, pero con el paso de las horas, la lluvia se fue haciendo más y más intensa. Llovía como nunca antes lo habían visto, y todas sus ropas y utensilios se empaparon de agua…

AMIGO. ¡Qué extraordinario!

BEDUINO. Pero todavía hay más… Ese día hubo una gran tormenta y la lluvia cayó en grandísimas cantidades. Las ancianas estaban acomodadas en un pequeño oasis en medio de su viaje, un oasis en el que sólo había un riachuelo.

(Efecto del río con la sábana.)

BEDUINO. Pero durante la tormenta, este riachuelo se convirtió en un río, y más tarde en un torrente caudaloso de agua hasta tal punto que toda la caravana en la que ellas viajaban tuvo que huir rápidamente de aquel lugar, porque aquel río había causado una enorme ¡INUNDACIÓN!

AMIGO. ¡Vaya! Así que una inundación es cuando un río sale de su cauce normal por un exceso de agua.

BEDUINO. Así es. Aquella historia de la inundación me dejó maravillado. No podía quitarme de la cabeza la imagen de aquel gigantesco río cargado de agua… Así que decidí buscar aquel lugar para poder instalarme allí.

 

LUZ NORMAL

AMIGO. ¡De modo que este oasis es el de la historia! ¡Lo encontraste!

BEDUINO. ¡Qué listo eres, amigo mío! Éste es el oasis, y el río de aquí es más caudaloso que los de los demás oasis, quizás porque todavía guarda un poco del agua de aquella tormenta.

AMIGO. ¿Pero decidiste dejar  todo lo que tenías para venir a este lugar? ¿Por qué?

BEDUINO. Cuando escuché la historia me di cuenta de que este lugar era un tesoro en la tierra. Así que decidí trabajar duro para conseguir el material necesario para la mudanza y el viaje. Vendí todo lo que tenía en la ciudad para conseguir llegar hasta este tesoro.

AMIGO. ¡Qué afortunado eres de vivir aquí!

 

4. PARTE. EL CAMELLO.

BEDUINO. Sí, la verdad es que me siento muy afortunado. Además quería enseñarte algo más.

AMIGO. Este lugar está cargado de sorpresas. Muéstrame lo que quieras.

BEDUINO. Es otro de los tesoros que guardo en mi oasis… ¡Sulimán ven!

(A la llamada del beduino un camello se acerca hasta los beduinos.)

AMIGO. ¡Qué maravilla de camello! ¡Es un ejemplar fascinante! (Se acerca para acariciarlo y el camello intenta morderlo.) ¡Ay! Oye, ¡qué ha intentado morderme una oreja!

BEDUINO. (Riendo.) Ten cuidado, querido amigo, mi camello no tiene muy buen sentido del humor. Es un animal tranquilo, es cierto, pero prefiere que le dejen a su aire, no serías el primero que recibe un escupitajo si le enfadas.

AMIGO. (Riendo también.) Entonces, le dejo tranquilo y dejo que seas tú el que se acerque a él.

BEDUINO. De acuerdo, de acuerdo. Pero quería contarte que con este camello he vivido muchísimas aventuras.  Un camello puede resistir sin beber agua 10 días y eso me ha permitido hacer largos viajes con él.

AMIGO. El camello es el mejor medio de transporte en estas tierras tan secas, ¿verdad?

BEDUINO. Efectivamente. No hay ningún otro animal que soporte tan bien el calor y la falta de agua. En uno de mis viajes los dos tuvimos que aguantar al límite de nuestras fuerzas debido a la falta de agua. Durante 12 días estuvimos vagando por el desierto perdidos de una ruta que solíamos seguir. Mi compañero se comportó como un compañero fiel y anduvo sin quejarse a penas por la falta de agua. Por los días caminábamos sin cesar y por las noches nos recostábamos juntos para compartir el calor. Fue mi guarida y mi jaima durante todo ese tiempo.

AMIGO. Tuvo que ser un camino largo y difícil, aunque fueras acompañado de un camello.

BEDUINO. Sí. Fue un camino largo y lleno de peligros. Como bien sabrás, el desierto está lleno de animales salvajes y viajar sólo te expone a todos ellos.

AMIGO. Sí, es muy importante quedarte fuera del territorio de todos ellos para no entrar en peligro.

BEDUINO. Sí, tienes razón. Y uno de los animales más peligrosos que podemos encontrar en el desierto es la serpiente cascabel. Es una serpiente pequeña, no muy grande de tamaño. Es  de color marrón y vive escondida en la arena.

AMIGO. La conozco. Es una serpiente venenosa. Su picadura te puede poner en graves problemas. Tiene un sentido del territorio muy marcado y cuando entras en él se puede sentir amenazada. Precisamente se llama serpiente cascabel, porque cuando va a atacar hace sonar una parte dura del final de su cola que tiene un ruido peculiar, como de sonajas.

(Se escucha el ruido.)

BEDUINO. Pues tengo que contarte algo más de mi historia.

LUZ NEGRA

BEDUINO. Como te he dicho, en el viaje con mi camello los días eran larguísimos y las noches tratábamos de dormir para continuar aquel viaje sin agua y soportando el abrasador sol. Un día, la noche nos alcanzó  y todavía no habíamos encontrado un buen lugar para dormir, así que decidí montar nuestro campamento en una zona rocosa en la que estábamos. Mi camello se tumbó y yo  derrotado por el cansancio y la falta de agua caí desplomado a su lado. No podía abrir los ojos por causa del cansancio y apenas podía escuchar lo que pasaba a mi alrededor. Cuando de repente… ¡lo escuché!

AMIGO. ¿Qué escuchaste?

BEDUINO. Era un sonido terrible… un ruido de cascabel, allí, cerca de mí…

AMIGO. ¡Estabais en el territorio de una serpiente!

BEDUINO. Así es, pero yo estaba tan deshidratado que apenas podía mover un dedo de mi cuerpo… Y la serpiente se acercaba y se acercaba cada vez más haciendo sonar su cascabel…

AMIGO. ¡Eso significa que os quería atacar!

BEDUINO. Yo estaba muerto de miedo pero no conseguía hacer que mi cuerpo respondiera para salir de allí…

AMIGO. ¿Pero qué pasó entonces? ¿Cómo sobreviviste a aquello?

BEDUINO. Pues entonces fue cuando mi amigo me salvó. Yo estaba completamente inutilizado por causa de la deshidratación y el miedo… Cuando  mi camello descubrió al enemigo que se acercaba. Se levantó sobre sus patas también con dificultad y se acercó a la serpiente con paso decidido… La serpiente no se esperaba un ataque tan directo, así que al ver a un camello gigantesco huyó con velocidad entre las piedras, y nos dejó tranquilos toda esa noche.

LUZ NORMAL

AMIGO. ¡Caramba! Qué suerte tener a alguien que te salvara cuando apenas podías moverte por ti mismo.

BEDUINO. Fue un regalo maravilloso. Sentí que alguien mucho más fuerte que yo se preocupaba por mí. La verdad es que todo eso me dio mucho qué pensar… Estoy muy agradecido por este acto de amor y amistad.

(Le da una palmadita al camello y el camello sale.)

AMIGO. Es una historia increíble. Me ha cautivado completamente. ¡Mira! Ya se ha hecho de noche, y seguimos aquí charlando sin darnos cuenta de que pasa el tiempo.

BEDUINO. ¡Tienes razón, amigo mío! Se ha pasado el tiempo hablando. Pronto iremos a dormir a nuestra Jaima. Pero antes, sentémonos aquí a descansar un poco.

(Se sientan.)

AMIGO. ¡Qué tranquilidad! Es muy relajante estar aquí con todo en silencio y casi sin luz del sol.

LUZ NEGRA

 

5. PARTE. CACTUS CANTARINES.

BEDUINO. ¡Ah! Pues todavía tengo que mostrarte una cosa más de este maravilloso oasis. Es una de mis aficiones nocturnas.  Después de un duro día de trabajo me siento aquí a escuchar… y miro los cactus que rodean mi jaima. El viento pasa rozando sus púas como un silbido y pienso que los cactus cantan para mí…

AMIGO. ¿Que los cactus cantan? Y, ¿cómo puede ser eso?

BEDUINO. Shhh, calla y simplemente escucha.

(Canto del coro.)

 

6. PARTE FINAL. ESTRELLA.

AMIGO. ¡Qué maravilla de lugar! No me extraña que estés contento de vivir aquí. El agua, tu camello, el viento y los cactus por la noche… Has conseguido encontrar un tesoro de tierra.

BEDUINO. Sí, valió la pena la búsqueda. En esta vida lo importante es buscar sin cesar las cosas buenas.

AMIGO. Sin duda eres una persona sabia. Has conseguido priorizar lo que realmente es importante. En las ciudades las personas viven soñando con acumular cosas, vestidos, joyas… pero son incapaces de reconocer el canto que les puede ofrecer una noche en el desierto. Sin duda nunca olvidaré este viaje.

BEDUINO. Agradezco tus palabras, amigo mío. Como bien sabes, no todo el mundo ha entendido bien mi decisión. En nuestra tierra, yo era una persona con riquezas y con una posición importante, y la vida que llevo ahora dista bastante de todo aquello.

AMIGO. Lo sé, y sé que éste es un lugar maravilloso para vivir. Pero no entiendo, cuál fue el motivo concreto que te hizo apartarte de aquella vida y venir a vivir aquí al desierto, en medio de la soledad y el silencio.

BEDUINO. ¡Tú lo acabas de decir, amigo mío! La soledad y el silencio fueron los principales motivos de mi salida de la ciudad.

AMIGO. ¿Necesitabas acaso meditar, pensar con tranquilidad?

BEDUINO. Qué bien me conoces, amigo mío. Precisamente eso es lo que necesitaba, pero fundamentalmente por una razón en concreto. Hace algunos años, unos manuscritos llegaron a mis manos, y comencé a leerlos con atención. Eran unos manuscritos que venían de occidente, redactados hace cientos de años por el pueblo hebreo, y comencé a estudiarlos profundamente. (Le enseña unos trozos de pergamino.)

AMIGO. ¿Y estos manuscritos qué tienen de especial?

BEDUINO. En esos manuscritos se recoge la historia de un pueblo. Un pueblo que ha sido escogido por Dios y que está esperando que su rey nazca.

AMIGO. ¿Así que decidiste venir al desierto a estudiar cuidadosamente esos escritos?

BEDUINO. En esos manuscritos se encuentra la VERDAD, amigo mío. Una verdad que puede cambiar las vidas de las personas. Estuve años estudiando el sentido de las palabras de aquellos textos, observando la filosofía  y sabiduría de cada idea. Y de repente encontré las palabras de un profeta llamado Balaam.

AMIGO. ¿Qué decía ese profeta  que te impactó tanto?

BEDUINO. Balaam habla del Mesías que tiene que nacer para su pueblo. Y concretamente dice que “Saldrá ESTRELLA de Jacob”.  De modo que al leer esta profecía decidí venir a vivir al lugar en el que mejor se observa el cielo, al desierto, donde todas las estrellas se ven con claridad.

AMIGO. De modo que por eso vives ahora aquí. Para observar el cielo y estudiar las profecías de los textos hebreos.

BEDUINO. Así es, este es un lugar tranquilo para reflexionar y… ¡esperar!

AMIGO. Pero esperar… ¿A qué?

BEDUINO. Pues no lo sé exactamente… únicamente puedo decirte que en los textos se habla de las profecías de Daniel, otro sabio antiguo, y sus escritos dicen que el mesías está cerca… ¡así que estoy esperando algo! Algo… como una señal.

AMIGO. Ciertamente hablar contigo de estas cosas me ha conmovido profundamente. Unos textos que pueden cambiar vidas… ciertamente el rey de este pueblo tiene que ser un tesoro en la tierra.

BEDUINO. Más que un tesoro… las palabras de las que te hablo lo describen como un Salvador.

AMIGO. Amigo, ¡me uno a tu búsqueda! Yo también deseo encontrar a ese Salvador que los profetas esperan. Y no sé si será por la importancia del mensaje que me estás dando… pero la verdad es que esta noche está más estrellada que nunca.

BEDUINO. ¡Tienes razón! Algo está sucediendo esta noche… ¡Hay más luz que ningún día entre las estrellas!

AMIGO. ¡Mira allí! Esa estrella es totalmente desconocida para mí. Es una estrella especial…
(Aparece la estrella.)

BEDUINO. ¡Y tanto que es especial! ¡Es la ESTRELLA de Jacob! ¡Es la señal de la que estábamos esperando!
AMIGO. ¿Y ahora qué hacemos?
BEDUINO. ¡Pues no sé! No podemos perderla  de vista… Debemos ponernos en camino sin tardanza para ver dónde nos lleva esta maravilla.
AMIGO. Pongámonos en marcha entonces. Pero… ¿crees que nos llevará muy lejos? Se dirige hacia occidente.
BEDUINO. (Riendo.) No sé si será cerca o lejos, pero de lo que estoy seguro es de que nos llevará a la verdadera LUZ  de e