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2012 - España

Martín el zapatero

10 Minutos y 8 Personajes + Coro. Martín tiene un sueño que le anuncia la visita de Jesús al día siguiente. Ese día se prepará para recibirle y muchas personas pasarán delante de su negocio antes de que el esperado visitante llegue.


MARTÍN EL ZAPATERO


PERSONAJES

MARTÍN EL ZAPATERO
EXPRESIDIARIO
ANCIANO
MUJER
NIÑA
AMIGO
AMIGA
CORO DE NIÑOS
VOZ
NARRADOR



NARRADOR. Nuestro drama ocurre en un pueblecito de Francia. Hallamos a Martín, un zapatero, en su taller.

MARTÍN. (Sentado a la mesa, lee en voz alta, en Sn. Mateo 2: 9-11) ¡Ay!... ¡Qué cosas!... ¡Ver al niño Jesús! Si mañana fuera la primera Navidad, yo iría al pesebre también como los pastores y los magos, y mi regalo al Niño serían estos zapatos blancos de cuero fino. (Pone los zapatos sobre la mesa.) ¡Ay…! ¡Qué sueño tengo! (Se apoya en la mesa y se duerme.)

VOZ. Martín, Martín, tú quisiste verme, verás tu deseo cumplido; hoy, vendré a visitarte.

MARTÍN. (Despierta mirando a todos lados.) ¿Qué? ¿Qué? Oí la voz del Señor Jesús, pero nadie está aquí. Pero Él dijo que viene hoy... Tengo que prepararme... (Cierra la Biblia y comienza a barrer.)

AMIGO. (Golpea la puerta, Martín le abre y entra.) ¡Hola Martín! ¿Cómo estás?

AMIGA. ¡Feliz Navidad Martín! ¿Qué tal? ¿Hay mucho trabajo en estos días haciendo preparativos para la Noche Buena?

MARTÍN. Buenos días, bienvenidos amigos.

AMIGO. Hemos venido para invitarte a una fiesta esta tarde en mi casa; habrá pollo asado y todo lo necesario para una celebración alegre.

MARTÍN. Lo siento amigos, pero no puedo. ¿Saben qué pasó? Oí la voz del Señor diciendo, que Él va a venir a visitarme hoy. Tengo que quedarme aquí, porque no quiero perder esta ocasión tan maravillosa.

AMIGA. ¿Dices que el Señor Jesús viene aquí? Pero Martín, eso no puede ser; estabas soñando...

MARTÍN. ¡No... No...! ¡Él vendrá, bien lo sé!

AMIGO. Vamos, Martín, basta de bromas, y ven a la fiesta.

MARTÍN. No, muchas gracias por la invitación, pero no puedo ir.

AMIGA. (Mira al otro, señalando la cabeza con el dedo, y suspira.) Pues como tú quieras, hasta luego. (Salen sacudiendo sus cabezas tristemente.)

MARTÍN. (Hablando solo, poniendo las cosas en la mesa y el café en una olla.) Ahora, aquí hay pan y café y leche, no es mucho, pero con un poquito de queso, podemos almorzar... ¡Que gozo ver a mi Señor!... ¡Sus manos heridas por mí en la dura cruz!... Su cara tan compasiva... Bueno, estoy listo, puedo trabajar mientras espero. (Usa el martillo en un zapato; Un anciano toca y Martín va a abrir.) Pasa Samuel, ¿Cómo andas?...

ANCIANO. No muy bien Martín. Este viento frío y la nieva penetra hasta mis huesos. No he visto una Noche Buena tan fría, y además no hay trabajo para un anciano como yo. La vida es muy dura.

MARTÍN. Siéntate amigo, y toma este café calientito...

ANCIANO. (Bebe.) ¡Ay que bueno!... Eres muy bondadoso, si todo el mundo fuera como tú, que feliz sería la vida. La Biblia dice que Dios ama al dador alegre y como queréis que los hombres os hagan, así haced también vosotros.

MARTÍN. Hago lo que puedo, aunque no es mucho...

ANCIANO. Tengo que irme, pero muchas gracias por tu bondad; me siento mucho mejor. Feliz Navidad Martín... (Sale.)

MARTÍN. Feliz Navidad, Samuel... (Sigue trabajando, mientras afuera se oye un grupo cantando himnos de navidad.) Es verdad que hace frío hoy... (Se oye a una niña llorando.)
¿Cómo? ¿Una niña llorando? (Abre la puerta.) Ven acá hijita, ¿Cómo te llamas?

NIÑA. Fui al campo para buscar leña para mi casa y la nieve a cubierto todo y no puedo hallar nada; tengo frío y hambre... ¡Mi papá me va a pegar cuando regrese sin leña!... ¡Somos pobres, y no podemos comprar carbón!

MARTÍN. Pobrecita, calla, calla, te ayudaré. Toma este pan y queso, y aquí puedes tomar la mitad de la leña. (Envuelve el pan y el queso en un papel.)

NIÑA. Gracias, gracias señor, me voy... (Sale corriendo y sonriendo. Se oye cantar afuera.)

MARTÍN. Ya es tarde y no ha venido todavía el Señor Jesús, ahora no tengo ni pan, ni café, ni queso para ofrecerle... (Barre otro poco y se asoma a la calle.) Aquel hombre sin chaqueta en la nieve, esta temblando de frío... señor, señor venga...

EXPRESIDIARIO. (Parado en la puerta, habla con miedo.) ¿Qué quiere? No he hecho nada.

MARTÍN. Calma, amigo, solamente quiero que pase, entre para calentarse.

EXPRESIDIARIO. ¡OH gracias! Verdad que tengo frío. Es que me soltaron de la cárcel esta mañana, y no tengo ropa de invierno. Quiero vivir una nueva vida y ser un hombre honrado, pero nadie tiene confianza en un ex presidiario. No quieren darme empleo.

MARTÍN. Entiendo, quizás pueda ayudarle. Váyase al carpintero de la calle 14, y dígale que Martín le envió. A él le hace falta un obrero.

EXPRESIDIARIO. Muchas gracias, señor. Me acuerdo que mi madre cristiana solía decirme: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.”

MARTÍN. Aquí tiene una chaqueta que lo protegerá un poco. Obedezca al Dios de su madre, y Él le bendecirá.

EXPRESIDIARIO. Yo lo creo. Gracias, señor, adiós...

(Se despiden, sale y Martín sigue su trabajo. Luego tocan a la puerta)

MUJER. (Con un niño en brazos.) Señor, perdona la molestia, pero puede decirme usted,
¿Dónde está la calle del hospital?... (Casi se desmaya.)

MARTÍN. ¡Señora! Siéntese aquí. ¿Está enferma?

MUJER. Sí, estoy enferma y voy al hospital con mi niño. Mi esposo es marinero y está en alta mar. No tengo familia acá para ayudarme.

MARTÍN. Descanse un rato. ¡Que lindo niño! Pero no tiene zapatos y hace frío...

MUJER. No tengo zapatos, ni un centavo para comprarlos. El barco ha demorado tanto, que el dinero se acabó.

MARTÍN. Sírvase esta leche caliente. Pobrecito... Aquí tiene estos zapatos para él. Son de cuero suave, fino; protegerá sus piececitos del frío.

MUJER. ¡Que Dios le bendiga! Estoy muy agradecida. (Se levanta.) Dios nos promete: “dad y se os dará, medida buena, apretada, remecida y rebozando dará en vuestro seno.

MARTÍN. Siga esta calle y a tres cuadras doble a la derecha, ahí está el hospital.

MUJER. Muchas gracias, y feliz Navidad... (Sale.)

MARTÍN. (Se siente tristemente.) Ya la noche viene y el Señor no ha llegado. Quizás fue solamente un sueño como mis amigos dijeron... ¡Ay... no vino!... (Abre su Biblia para leer... afuera el coro canta el himno “Tu dejaste tu trono...”)

TODOS. (Los cuatro visitantes pasan uno a uno, diciendo al pasar.) “¿No vine yo a visitarte Martín?”

VOZ. “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me recogiste, estuve desnudo y me cubriste, en la cárcel y viniste a mí, de cierto te digo que en cuanto lo hiciste a uno de estos hermanos más pequeños, a mí lo hiciste.”

(El coro sigue cantando.)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

estoy buscando uno para esta navidad este me parece buenísimo es muy bíblico, que es lo mas importante, muchísimas gracias por tan valiosa ayuda bendiciones.

Anónimo dijo...

hola soy magy estoy buscando recursos cristianos para navidad y esta obra me parecio genial Dios bendiga grandemente su vida por compartirla

Anónimo dijo...

tambien estoy buscando obras para navidad y me parece muy linda gracias