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2012 - España

El valor del perdón

10 Minutos y 4 Personajes. Obra de títeres: El joven Bocota ha reñido con un amigo suyo aunque en realidad es él el que ha tenido un mal comportamiento. Su otro amigo Papanata, le comenta que no puede comportarse así y que tiene que aprender a pedir perdón y a cambiar de actitud.


EL VALOR DEL PERDÓN
Cristian Bertín




PERSONAJES

PAPANATA
BOCOTA
TINTÍN
MAESTRO

(El Maestro presenta la obra. Les pide a los chicos que estén atentos a lo que van a ver en esta representación. Es importante que el Maestro esté al lado del titiritero observando todo lo que sucede con los personajes.)

BOCOTA. (Bocota aparece sollozando.) Snif... snif... snif

PAPANATA. Bocota, ¿seguís resfriado?

BOCOTA. Snif... snif... snif, ya se me pasará. Y déjame, que estoy ocupado.

PAPANATA. ¿Si? ¿Qué te pasa?

BOCOTA. ¿No lo ves?, ¿que estás ciego? ¡Estoy llorando!

PAPANATA. Pero, ¿a qué se debe?

BOCOTA. ¡Es que nadie me quiere! Todos me dejan solo...

PAPANATA. Yo estoy a tu lado... y tenés un montón de chicos a tu alrededor.

BOCOTA. Sí, pero Tintín, mi compañero de banco, se enojó conmigo porque yo me llevé a casa su caja de fibras, ¡me las llevé porque él no quiso prestármelas!

PAPANATA. Bocota, ¡eso es robar!

BOCOTA. Entonces, tuve que pelearme con él... le dije de todo, hasta... (Papanata trata de hacerlo callar.) Encima ¡le di cinco trompadas y tres patadas!

PAPANATA. ¡Bocota, eso está mal!

BOCOTA. Y para colmo al llegar a casa, mi mamá se había enterado de todo lo que pasó. Me dio una flor de paliza, me obligó a devolver las fibras y me prohibió salir a jugar por dos semanas. ¡Buah! ¡Buah! ¡Buah!

PAPANATA. (A los chicos.) Chicos, ¿ustedes le darían un aplauso a Bocota?

NIÑOS: ………………………….

BOCOTA. ¿Lo ves? ¡Nadie me quiere!

PAPANATA. Bocota, creo que el que no quiere a nadie, sos vos. ¡Lo que hiciste estuvo muy mal!

BOCOTA. Y, sí... pero muchos chicos también lo hacen.

PAPANATA. Pero igual está mal. (Dirigiéndose al maestro.) ¿No es cierto, maestro?

MAESTRO. Sí, es cierto. Todas esas cosas malas que hizo Bocota, y que a Dios no le gustan, reciben el nombre de “pecado”. Y el pecado nos separa de Dios.

(Se enseña Romanos 3:23 repitiéndolo varias veces.)

PAPANATA. Espero que recapacites Bocota de que lo que hiciste no estuvo bien. Y recuerda lo que aprendimos recién, que las cosas malas que hacemos nos separan de Dios, como las que le hiciste a Tintín, por lo tanto estás lejos de Dios ¡Piénsalo!

(Papanata sale de escena. Bocota se queda solo meditando.)

BOCOTA. ¡Snif! ¡Snif! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? Si Tintín tuvo la culpa de que yo le pegara por no prestarme las fibras. Se tiene bien merecido las trompadas y las patadas que le di, así se le va lo egoísta. Si vieran, chicos, cómo le quedó la cara, ¡ja! ¡ja!

(En eso llega Tintín.)

TINTÍN. ¡Bocota! ¡Bocota!

BOCOTA. Eh, ¿quién me llama? ¿Quién está ahí?

TINTÍN. Soy yo Bocota, Tintín.

BOCOTA. ¡Qué quieres! Ahh ya sé, vienes a buscar la revancha, bueno dale vení... vení que tengo muchas trompadas y patadas más para darte... vení, vení.

TINTÍN. No, Bocota, no quiero pelear con vos.

BOCOTA. ¿Y entonces? ¿Para qué me llamabas?

TINTÍN. Fui un poco egoísta al no querer prestarte las fibras, por eso te traigo toda mi cartuchera con lápices de colores, microfibras, de todo para que puedas dibujar y pintar lo que quieras.

BOCOTA. Pero... pero yo.

TINTÍN. Usala todo lo que quieras. Eso sí, devolvédmela el lunes la voy a necesitar para la escuela.

BOCOTA. Tintín, pero yo no puedo, yo, yo...

TINTÍN. Te pido disculpas por mi egoísmo, ahora me tengo que ir al dentista, por los dientes que me sacaste ¿te acuerdas? Chau, nos vemos.

(Se va Tintín.)

BOCOTA. ¡Qué tonto que soy! ¿Cómo pude aceptar su cartuchera con todos sus colores? Si yo ¡no me lo merezco! Encima no tuve la valentía de decirle que yo también estuve mal. Se me cae la cara de vergüenza. (Agacha la cabeza y camina de un lado a otro.)

(Aparece Papanata.)

PAPANATA. ¡Bocota!, ¡Bocota! ¡Amigo mío! ¿Cómo estás?

BOCOTA. Déjame, Papanata, no quiero ver a nadie, no merezco nada... nada.

PAPANATA. No digas eso, Bocota, todos cometemos errores y hacemos bien cuando lo reconocemos y pedimos perdón.

BOCOTA. Pero yo no pude, estuve a punto de decirle a Tintín lo mucho que lo sentía y la vergüenza me ganó.

PAPANATA. ¿Cómo? ¿Tintín estuvo con vos?

BOCOTA. Sí, y no me animé a pedirle perdón. Y encima, Tintín me prestó su cartuchera con todas sus cosas. Ahora… ¿Qué hago?

PAPANATA. Lo primeo que tienes que hacer, Bocota, es arreglar tus cuentas con Dios.

BOCOTA. ¿Cómo?

PAPANATA. Tienes que pedirle perdón a Dios por todas las cosas malas que hiciste. Acordate que el pecado te separa de Dios, pero Él quiere estar cerquita tuyo. Es por eso, que envió a su único Hijo, el Señor Jesús, a morir en una cruz para pagar el castigo de todos tus pecados.

BOCOTA. ¿Y cómo hago para pedirle perdón a Dios?

PAPANATA. Simplemente haciendo esta oración conmigo y si ustedes chicos también quieren hacerla, repítanla con nosotros. Cerramos los ojos y agachamos la cabeza.
Oración: Señor Dios, te quiero pedir perdón por todas las cosas malas que hay en mi corazón. Gracias porque un día enviaste a tu Hijo, el Señor Jesús, a morir en la cruz por todos mis pecados. Yo le recibo en mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

BOCOTA. ¡Qué bien que me siento, Papanata! ¡Hay un alivio dentro mío, como si me hubieran quitado una carga!

PAPANATA. Es que… ¡Dios te perdonó! A partir de este momento sos un hijo de Él.

BOCOTA. ¡Qué lindo! ¡Un hijo de Dios!

PAPANATA. Así es. Y cada vez que hagas algo malo, Dios está esperando que le pidas perdón, porque Él es bueno para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

BOCOTA. Ya arreglé mis cuentas con Dios, ahora quiero arreglar mis cuentas con Tintín. Ya mismo le voy a pedir perdón. ¿Vos crees que me va a perdonar?

PAPANATA. ¡Por supuesto que te va a perdonar! Estás haciendo lo correcto, Bocota, porque dice la Biblia que tenemos que perdonarnos unos a otros así como Dios nos perdonó a nosotros por medio de Jesús. Si querés, yo te acompaño.

BOCOTA. ¡Dale, vamos! ¡Chau chicos!

(Se retiran. El Maestro termina con una reflexión final)