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2012 - España

Como ángel de luz

15 Minutos y 4 Personajes. Dos demonios se acercan a una joven triste sin dirección en la vida para ofrecerle todo tipo de regalos a cambio de su alma. Un cristiano entrará en escena para defenderla de los ataques del enemigo.
COMO ÁNGEL DE LUZ
Lizeth Gómez Mata y Anthony Fernández
PERSONAJES

SATANÁS
AYUDANTE DE SATANÁS (DEMONIO)
CRISTIANO
JOVEN


I ACTO

(Se abre el telón y aparece Satanás hablando consigo mismo.)

SATANÁS. ¡Ja! Estoy un poco preocupado ya que aunque son muchos los que me siguen existen también los que son tan tercos y quieren irse con Jesús. Por miles de años he intentado convencerlos por medio de engaños. Y es que muchos son tan ingenuos que con una sonrisa se olvidan de su Dios y me siguen a mí… ¡Ja, ja, ja, ja! Por eso soy el príncipe de este mundo, llamado “el mentiroso y padre de mentira”. Disfrazándome de ángel de luz soy eficaz pero claro, nunca sobra ayuda y por eso he mandado llamar a mi mayor demonio: el espíritu de engaño. Es tan temible que hasta a mí me da miedo. Él es fuerte, grande demoníaco… ¡Ja, ja, ja, ja! (Cuando habla acerca de su demonio debe de hacerlo con orgullo y cuando dice “demoníaco” debe poner una cara de malo y misterio.)

(En eso entra el ayudante que es un demonio totalmente contrario de lo que habló. Entra cayéndose y tira a Satanás.)

SATANÁS. Y éste que es tan torpe, ¿quién es? ¿Ah?


AYUDANTE. (Poniéndose en posición firme como si estuviera en un ejército con la mano en la frente y con algo de orgullo.) Soy el demonio N° 13, señor, presentándose ante su presencia, señor, con malas y buenas noticias, señor.

SATANÁS. ¿Malas y buenas noticias dices? ¿De qué hablas?

AYUDANTE. ¿Cuál le digo primero, señor? ¿Las malas o las buenas, señor?

SATANÁS. Bueno, creo que dime las malas primero.

AYUDANTE. Las malas son que el demonio del que usted hablaba se enfermó, señor.

SATANÁS. ¿Se enfermó? ¿De qué?

AYUDANTE. En su ultima misión, señor, se enfrentó con la Biblia, que es la verdad y se tuvo que retirar, señor, ahora está pasando una depresión, pero no se preocupe señor, ya le dejé a un demonio que lo acompañe, señor.

SATANÁS. ¡Ah, qué bueno! ¿Y a quién le dijiste que lo acompañara?

AYUDANTE. Al espíritu de tristeza, señor.

SATANÁS. ¿Qué? ¿Estás loco?

AYUDANTE. Es que fue el único demonio que pareció compadecerse de él, señor.

SATANÁS. (Casi llorando.) ¿Y las buenas?

AYUDANTE. Las buenas son que como ese demonio está deprimido y usted necesita ayuda, yo se la conseguí, señor.

SATANÁS. Sí, ¿quién es alguien mejor que el primero? Dime, ¿quién?

AYUDANTE. Pues le diré, señor, que soy yo, señor.

SATANÁS. No, en serio, dime.

AYUDANTE. Soy yo, señor, el demonio N° 13, señor.

SATANÁS. Pero, ¿que no podía haber algo un poquito mejor?

AYUDANTE. Lo siento, señor, pero cuando di la noticia de que usted iba a ocupar un demonio nadie quiso venir al saber que le tocaría ser compañero de usted porque dicen que usted no pega ni una, señor, y que usted está aquí por tonto y por…

SATANÁS. Ya, ya, ya, te entendí, demonio. Pero dime, ¿que no tienes nombre o qué? ¿Acaso eres un demonio de las matemáticas para que tengas número en lugar de nombre, o qué?

AYUDANTE. No, señor, lo que sucede es que soy huérfano y no tengo nombre; sólo el numero 13 porque así me decían por mi mala suerte, pero usted me dice si quiere me cambio el nombre a mentira y así usted sería mi papá por eso de que usted es padre de mentira y no sé qué…

SATANÁS. ¡Ya, cállate! Te seguirás llamando 13 porque yo no soy como Dios que cambia los nombres de los hijos.

AYUDANTE. Bueno, papi, digo señor…

SATANÁS. Y dime nada más “amo” porque eso es lo que soy para ti: un amo.

AYUDANTE. ¿Qué dijiste: que te amo?

SATANÁS. ¡Ya, cállate! Y vámonos para la tierra a tomar algún bus para ir a la casa de alguien que no sé quién pueda ser.

AYUDANTE. ¿Bus pero tú eres el príncipe de este mundo y viajas en bus?

SATANÁS. Sí, porque eso es lo que me pasa por no ser omnipresente pero ya, vámonos y deja de hablar 13, que ya es tarde.


(Se cierra el telón.)


II ACTO

(Aparecen Satanás y el demonio 13 en la tierra.)

(Sería buena idea la de tirar un poco de humo en escenario y el sonido de un bus al arrancar para empezar.)

SATANÁS. (Ahogándose entre el humo.) ¡Ju, ju! Ya llegamos, ¡ju! ¡Vaya viaje en bus…!

AYUDANTE. ¿Verdad que sí?

SATANÁS. Las cosas cambian en este mundo y es el colmo que los buses estén tan caros, hasta para nosotros, ¿verdad?

AYUDANTE. No para mí.

SATANÁS. ¿Por qué lo dices?

AYUDANTE. Porque mientras viajábamos le robé unos cuantos colones al sujeto que iba al lado.

SATANÁS. ¡Oh, me sorprendes!

AYUDANTE. ¿Verdad que sí?

SATANÁS. Sí, sólo que la próxima vez que robes al que esté al lado asegúrate de que no sea a mí.

AYUDANTE. Perdón. (Sonríe ingenuamente mientras le devuelve el dinero.)

SATANÁS. Es que eres realmente tonto; acuérdame que al terminar esto te mande al cielo para no verte más y es…

(Entra una joven caminando y mirando a los lados como si estuviera perdida o confusa. El Demonio 13 al verla le intenta decir a Satanás que voltee para que la vea.)

SATANÁS. …Y es que eso me pasa por ser tan tonto, sólo a mí se me ocurre traerte a la tierra. (Voltea a ver y mira a la muchacha.) ¡oh, oh! ¿Ves lo que están viendo mis ojos 13?

AYUDANTE. ¿Tienes 13 ojos?

SATANÁS. No seas tonto, así es tu nombre, ¿no?

AYUDANTE ¡Ah, sí! ¿Qué me dijiste?

SATANÁS. Que si estás viendo lo que veo allá. (Señala.)

AYUDANTE. Sí, no lo puedo creer, tres pizzas por el precio de una y con coca cola gratis es tentador, ¿verdad? ¿Fue idea tuya?

SATANÁS. Sí, digo no, yo hablo de la muchacha con cara de no sé dónde estoy.

AYUDANTE. ¿Ya te perdiste también? Estás aquí al lado mío.

SATANÁS. No yo sino ella.

AYUDANTE. ¡Ah, ya!

SATANÁS. Ve y haz algo bien en tu vida.

AYUDANTE. OK.

(El demonio se acerca a ella por la espalda como si fuera un valiente y le toca el hombro fuertemente. Ella voltea enojada y le rocía un spray para dejar ciegos a los ladrones.)

AYUDANTE. ¡Ahh! ¿Qué haces? (Sale corriendo y se oculta tras Satanás.)

SATANÁS. ¿Y?

AYUDANTE. Me chilló los ojos.

SATANÁS. Sí que eres tonto, así no es mi estilo. Mira cómo lo hago y aprende. (Se acerca a la muchacha. Se pone una máscara con aspecto feliz por un lado y por el otro lado una cara de malvado.)

SATANÁS. ¿Qué te pasa hermosa niña, por qué estás tan triste?

JOVEN. (Casi llorando.) Es que ando buscando una razón de vivir, un estilo de vida y no lo encuentro… no encuentro la solución.

SATANÁS. Tranquila, no llores, yo tengo la solución para tus problemas, ¿no es así, queridísimo amigo? (Refiriéndose al ayudante 13.)

AYUDANTE. ¡Ah, sí, sí, claro, cómo no!

SATANÁS. Mira, muchacha, yo te puedo ofrecer cualquier cosa que desees, sólo pídemela.

JOVEN. ¿Cualquier cosa?

SATANÁS. Sí, cualquier cosa, sólo me tendrás que dar pues (dice esto como si no fuera gran cosa) tú alma, ¿qué te parece, ah?

JOVEN. ¿Mi alma?

SATANÁS. Sí, pero esos son pequeños detalles, aquí lo que importa es lo que tú deseas, lo que tú quieras te puedo dar; vamos, pídemelo.

JOVEN. Bueno yo deseo, deseo, deseo, ¡ay!, no sé lo que deseo…

SATANÁS. Bueno para esas ocasiones tengo un menú para escoger, ¡demonio! Digo, ¡amigo! Hazme el favor de traerme el menú de deseos.

(El ayudante al traer el menú lo tira por el suelo ya que son varias hojas.)

SATANÁS. Ten cuidado, baboso, con lo que haces.

(El ayudante recoge las hojas.)

SATANÁS. Bueno, como te venía diciendo, éste es el menú de deseos y te podemos dar unas muy buenas opciones como la de convertirte en una súper modelo anoréxica de 90-60-90 o ésta, de convertirte en una estrella de rock y poner unos cuantos mensajes subliminales en tus canciones entre otras, ¿qué te parece?

JOVEN. Sí, me parece buena la idea pero dime, ¿entonces te tengo que entregar mi alma?

(Entra Cristiano.)

CRISTIANO. ¡Satanás, apártate!

SATANÁS. Y a éste, ¿quién lo llamó?

CRISTIANO. ¿Qué mentiras le estás diciendo? ¡Joven, no le hagas caso a este engañador!

JOVEN. ¿Quién dijiste que era él?

CRISTANO. Su nombre es Satanás y es malo, muy malo, y no quiere nada bueno para ti ni para nadie.

JOVEN. Pero él me dijo que me iba a dar lo que ando buscando, una solución para mi vida.

CRISTIANO. No es cierto, pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados.

(Interrumpe el ayudante.)

AYUDANTE. (A la joven.) No hagas caso, ven con nosotros por el camino fácil y no te mortifiques la vida.

CRISTIANO. Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, ¡joven, no lo oigas!

JOVEN. (Señalando a Satanás.) Pero, mira qué amable se ve, mira qué rostro tan feliz… ¿Cómo podría hacer daño a alguien?

CRISTIANO. No me extraña que pienses así, porque no sabes que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

SATANÁS. Ya es suficiente. (Dirigiéndose al Cristiano.) Vete ya, ella creyó en mí, me pertenece, es mía.

CRISTIANO. No, Satanás, ella es de Dios, y te ordeno a ti, a tu demonio, que se vayan en el nombre de Jesús.

SATANÁS y DEMONIO. ¡Nooooo!

SATANÁS. Pero esto no se queda así; has ganado esta batalla pero no la guerra, seguiré engañando con mi máscara a más jóvenes. Vámonos 13 y no te juntes con esa chusma

(El ayudante corre a hacer como Kico en el Cahvo pero el Cristiano le enseña la Biblia y el demonio se retira escondiéndose detrás de Satanás.)

AYUDANTE. Jefecito, ¿nos vamos en bus otra vez?

SATANÁS. Sí y cállate.

(Salen de escena.)

JOVEN. Perdón, no sabía que él era tan malo…

CRISTIANO. No me pidas perdón a mí, pídeselo a Dios, cierra tus ojos y repite conmigo:

(La joven debe repetir la oración en voz alta.)

CRISTIANO y JOVEN. Señor Jesucristo, te pido perdón por todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo te acepto como mi único, verdadero y suficiente salvador personal, escribe mi nombre en el libro de la vida, en el nombre de Jesús. Amén.


FIN