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2012 - España

No muy diferente de una cebolla

5 Minutos y 2 Personajes. Dos mujeres cortando vegetales para la comida del Domingo de Resurrección desvelan las razones por las que la crucifixión de Jesús no es diferente de pelar una cebolla.

NO MUY DIFERENTE DE UNA CEBOLLA
Escrito por Justyn Walker y traducido por Loida Somolinos con permiso


PERSONAJES
LUISA
OLGA

Hay dos mujeres en una cocina cortando vegetales para la comida del Domingo de Pascua. Una es una cristiana y la otra quiere saber más.

LUISA: Entonces Olga, ¿qué es lo que causó la muerte de Jesús?

OLGA: Bien, aquellos que directamente fueron los responsables por la muerte de Jesús fueron naturalmente los soldados romanos que lo crucificaron. Pero es más complicado que todo eso. (Sosteniendo una cebolla).
En realidad, no es muy diferente de una cebolla: quitas una capa y debajo hay otra. Los soldados estaban cumpliendo solamente las órdenes del Gobernador. Por lo que ellos no fueron los verdaderos culpables, aunque también participaron; entiendes lo que quiero decir, ¿no?

LUISA: ¿El Gobernador era Pilatos?

OLGA: Poncio Pilatos, sí señor. Puedes entender que fue el culpable porque dejó que un hombre inocente fuera crucificado.

LUISA: Entonces, él fue el responsable.

OLGA: No completamente, ¿ves?, si tomamos de nuevo la cebolla... Pilatos en realidad quería dejar libre a Jesús pero los judíos querían que lo crucificara y Pilatos, para evitar disturbios se lo concedió.

LUISA: Así que en realidad fueron los judíos el verdadero problema.

OLGA: Sí, bueno, pero no del todo...

LUISA: (Riéndose) ¡Vaya!

OLGA: Fue el pueblo judío el que pidió a gritos que Jesús fuera crucificado aunque detrás de todos ellos estaban sus líderes religiosos que los instigaban. Tenían envidia de Jesús porque muchos le seguían, así que lo arrestaron y lo llevaron hasta Pilatos para que lo crucificara.

LUISA: Vale, ¿ya estamos en el final?

OLGA: Todavía no.

LUISA: Estás bromeando, ¿no?

OLGA: No. Jesús es el Hijo de Dios. Él podría haberse salvado pero dejó que pasaran todas esas cosas porque sabía que era la voluntad de Dios.

LUISA: ¿Cómo puede ser la voluntad de Dios ver sufrir a su hijo hasta la muerte?

OLGA: Porque la verdadera razón por la que Jesús murió se remonta hasta Adán y Eva.

LUISA: ¿Cómo?

OLGA: Cuando las primeras criaturas de Dios pecaron, Dios les dijo que tenían sobre sí la maldición del pecado y que tendrían que morir ya que hasta ese momento estaban con Dios y podían vivir eternamente. Pero cuando pecaron, se separaron de Dios.

LUISA: Entonces, los verdaderos culpables son Adán y Eva.

OLGA: En realidad, tú y yo somos tan culpables por la muerte y sufrimiento de Jesús como Adán y Eva y los soldados que traspasaron sus manos con los clavos.
¿Ves? Hemos hecho lo mismo que Adán y Eva hicieron. Hemos pecado y hemos traído la maldición sobre nosotros. Pero Dios tenía un plan preparado para librarnos de la maldición y permitirnos volver a Él para no separarnos jamás.
Eso es lo que Jesús vino a hacer. Aunque era completamente inocente, él llevo el castigo de la maldición en nuestro lugar.

LUISA: ¿Por qué haría eso?

OLGA: (Encogiéndose de hombros). Sólo porque nos ama tanto que cree que merecemos mucho la pena. Es maravilloso pensar en la fuerza de su amor por nosotros, que es mayor que el dolor por ser colgado sobre una cruz y el temor de morir. Y lo hizo para que los que creemos en Él podamos nuevamente estar cerca de Dios como estábamos al principio; o incluso más cerca…
En realidad, eso es puro amor. (Riéndose). ¡Ojalá hubiera más hombres como Él!
(Luisa tiene lágrimas en sus ojos).
¿Estás bien?

LUISA: Sí, (riéndose-avergonzada). Me lloran un poco los ojos.

OLGA: ¡Ah! Las cebollas...

LUISA: ¿Eh?... ¡Ah, sí!

(Salen gradualmente).