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2012 - España

Una navidad diferente

30 Minutos y 16 personajes. Julián es un muchacho al que no le gusta la cena de Navidad con su familia porque por lo regular terminan peleándose pues no conocen su verdadero significado, David es un amigo que le dirá el porqué de la Navidad y Julián junto con su abuela descubrirán lo que Cristo puede hacer en sus vidas y esa noche lo compartirán con su demás familia.


UNA NAVIDAD DIFERENTE
Alma Ivonne Sánchez




PERSONAJES

NARRADOR
DAVID
JULIÁN
ABUELA
JULIETA
ROGELIO
LUCÍA
PABLO
AUGUSTO
ESTEFANÍA
JOSÉ FRANCISCO
MICHELLE
ANTONIO
VICTORIA
ELISA
MANUEL


Acto 1
Escena 1


NARRADOR. En la calle, Julián va muy triste y preocupado porque la cena de Navidad para él es aburrida y triste, pues por lo regular todos salen enojados. Se encuentra con su amigo David que es cristiano y éste quiere ayudarle a su amigo dándole ánimos compartiendo con él su fe.

DAVID. ¡Hola Julián! (Saluda contento y extendiendo la mano.)

JULIAN. ¡Hola David! (Serio. Se dan la mano.)

DAVID. ¿Qué te pasa? ¿Algo te preocupa?

JULIAN. No, lo que pasa es que hoy es la cena de Navidad.

DAVID. ¿Y qué? Eso debería darte gusto. Recuerda que aunque no es la fecha exacta, recordamos que un día el Señor Jesús vino a nacer para salvar al mundo.

JULIAN. Pues sí, y eso todos lo saben pero no le dan importancia porque sucedió hace muchos años y además, a ellos sólo les interesa la comida, el baile, los regalos, la bebida y eso no es todo, pues antes de la cena todos se felicitan como si se apreciaran de verdad y al terminar de cenar de seguro que todos estarán peleados, como sucede todos los años…

DAVID. No comprendo por qué tienen tantos problemas como familia y menos en un día tan especial.

JULIAN. Eso lo dices tú porque tu familia es sincera en todo tiempo, pero la mía sólo expresa amor estos días; no se preocupan uno del otro y se la pasan discutiendo.

DAVID. Siento que tú no tienes paz en tu alma por los problemas que tienes en tu casa, pero ¿sabes?, a Dios le interesas mucho y quiere ayudarte, por eso en La Biblia nos dice, en Juan que Él nos da la paz no como el mundo la da. También en Mateo nos invita a llevar a Él nuestras cargas y nos promete que nos dará descanso. Lo que tienes que hacer es buscarle de corazón, necesitas la paz con Dios.

JULIAN. Y… ¿Cómo puedo encontrar esa paz que dices? ¿Dónde está?

DAVID. Si lees la Epístola a los Romanos encontrarás que justificados por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; sólo por medio de Él tendrás la paz que necesitas. Para eso Dios envió a su Hijo, para que el hombre pueda hallar la paz que necesita. He ahí el verdadero significado de la Navidad: Cristo vino y nadie tuvo un lugar para que él naciera; ahora Él quiere que tú le abras tu corazón. (Se da cuenta de la hora.) Lamento no poder continuar la plática puesto que tengo un compromiso (saca una Biblia) pero voy a hacer algo por ti. Toma.

JULIAN. ¿Qué es esto?

DAVID. Es uno de los mejores regalos que te puedo dar: es una Biblia, te ayudará con tu problema, lee los versículos que te señalé y lo más importante, coméntale a Dios tu problema y Él te ayudará a resolverlo. Yo estaré orando por ti.

(Se despiden y Julián sale del escenario leyendo la Biblia. Fin de escena 1)


Escena 2

(Se desarrolla en la casa de Julián, quien se encuentra leyendo la Biblia en la sala. Rogelio haciendo cuentas.)

NARRADOR. Este año, la casa de Julián va a ser donde se reúna toda la familia así que Julieta, su mamá, quiere que todo quede bien para cuando lleguen los invitados, pero no todos en esta casa tienen el mismo propósito: a Lucía le preocupan solamente sus estudios, a Pablo su arreglo personal y a Rogelio todo lo que se gasta en estas fechas.

JULIETA. Apúrense, tenemos que arreglar la casa para cuando vengan sus tíos.

LUCÍA. (Pasa con un libro en las manos como leyéndolo.) No puedo distraerme, mamá, tengo que estudiar porque voy a hacer un examen en enero y no quiero tener un sólo error, el mes pasado tuve nueve de calificación y esta vez no puedo fallar, mamá, no puedo. (Atraviesa el escenario y sale.)

PABLO. Yo no puedo ayudarte, porque voy a empezar a arreglarme, tengo que lucir bien por si traen invitadas. Por cierto, tengo que llamar a algunas amigas. (Sale de escenario.)

ROGELIO. No uses tanto el teléfono, los precios andan por las nubes.

JULIETA. Déjalo, es un muchacho.

ROGELIO. Sí, pero no debe abusar.

JULIETA. Julián, deja de leer eso y ponte a hacer algo interesante.

(Entra la abuela.)

ABUELA. ¿Qué lee ese niño?

JULIETA. Ese amigo suyo que es cristiano le regaló una Biblia y parece que está muy emocionado.

ABUELA. Voy a ver. (Se sienta junto de Julián.) ¿Es una Biblia lo que lees?

JULIAN. Sí, abue, David me la regaló. Le platiqué de los problemas que hay con la familia en Navidad, de que solo cambian ese día y después siguen igual.

ABUELA. ¡Ay, hijo! No te preocupes, para eso es la Navidad, ¿no?

JULIAN. No, abue, David me dijo que en la Navidad recordamos que un día el Señor Jesucristo que es el mismo Dios vino a nacer de una virgen en medio de humildad, y eso mismo leí en Mateo. También leí que José por mandato de Dios le puso por nombre Jesús porque Él salvaría al pueblo de sus pecados y en Isaías leí que Emmanuel significa Dios con nosotros.

ABUELA. Tienes razón, hace mucho tiempo oí que por el gran amor que Dios le tiene al mundo había dado a su Hijo para que muriese por nosotros y que había resucitado al tercer día triunfando sobre la muerte para que nosotros tuviésemos vida junto con Él, pero en ese momento yo era muy joven y no me preocupaba mi salvación.

JULIAN. ¿O sea que ya lo sabías? ¿Por qué nunca lo dijiste?

ABUELA. Pues, no sé, todos estos años me he preocupado tanto por mí, luego por mis hijos, ahora mis nietos… que me olvidé que Dios me estaba invitando a aceptar su salvación. Cuando me iba mal, lo ofendía, decía que no había Dios y cuando todo estaba bien ni me acordaba de Él. No sé si ahora el Señor me quiera perdonar… Siento que no lo merezco.

JULIAN. Pues yo aunque no he vivido mucho, siento que también lo he ofendido porque siempre me burlaba cuando alguien hablaba de Él; ahora me arrepiento y quiero cambiar, no quiero seguir así, ¿y tú?

ABUELA. Yo también, quisiera componer muchas cosas pero siento que ya es tarde.

JULIAN. No es tarde, abuela, David me ha dicho que Dios es misericordioso con los que se arrepienten y no les niega su perdón. Si nos arrepentimos de corazón y le pedimos perdón, creo que nos perdonará.

ABUELA. Yo también creo que así será, y quisiera compartir esto con los demás, me gustaría que toda mi familia fuera salva.

JULIAN. Pues David me dijo que en la Biblia está escrito: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”. Así que tenemos que empezar nosotros y después lo compartiremos con los demás. Recuerda que nada es imposible para Dios. Empezaremos hoy.

ABUELA. Tienes razón, hijo, quiero aceptar la salvación que Dios ofrece, creo que Él vino a morir por mí y quiero que entre en mi corazón como mi salvador y redentor.


Escena 3

NARRADOR. En la casa del tío Augusto también se están preparando para la cena. Ellos son de una clase acomodada pues en los negocios todo va bien y tal vez eso los ha inducido a ser soberbios y presumidos. Piensan que todo lo que importa es el dinero y el vestir bien, y por supuesto en Navidad sólo piensan en regalos y vestidos lujosos; están muy lejos de saber el verdadero significado de esta celebración:

(Michelle se encuentra en la sala leyendo una revista.)

ESTEFANÍA. Hija, hija. (Entra a escena con un vestido en las manos.) Mira lo que acabo de comprar: es un modelo exclusivo de la casa de modas.

MICHELLE. Está bien, mamá, porque así mis tías no podrán llevar uno igual, si no, ¿te imaginas? ¡Qué vergüenza!

(Entra Augusto.)

AUGUSTO. Estefanía, quÉ bueno que ya llegaste, ¿fuiste por mi traje nuevo a la sastrería?

ESTEFANÍA. Oye, manda a la sirvienta, para eso la tenemos, porque yo soy la señora de la casa.

MICHELLE. Claro, papá, mi mamá tiene razón. Y a propósito, ¿cuál de los cinco carros vamos a llevar? porque el del diario ni lo pienses. ¿Te imaginas? Pensarían que sólo tenemos uno.

AUGUSTO. Ya veremos… Por cierto, ¿dónde está tu hermano?

ESTEFANÍA. Hijo, baja, te habla tu padre.

JOSÉ FRANCISCO. ¿Qué pasa, papá?

AUGUSTO. ¿Ya tienes tu ropa lista, hijo?

JOSÉ FRANCISCO. ¿Crees que no me preocupo de mis acciones? Claro que ya lo hice. ¿Y tú, ya compraste los regalos?

AUGUSTO. Pues no sé qué comprar porque ya ves que el año pasado llevamos los mejores regalos y nos dieron puras cosas baratas.

MICHELLE. Eso sí es cierto, pero a mí sí me tienes que dar un regalo carísimo; quiero que mis primas se pongan amarillas de envidia cuando sepan lo que me diste.

JOSÉ FRANCISCO. No te olvides de mi regalo tampoco, tiene que ser algo a mi altura.

AUGUSTO. ¿Y tú, qué quieres que te compre?

ESTEFANÍA. Me conformo con una gargantilla que acabo de ver en la joyería o un abrigo para la noche.

AUGUSTO. Bueno, pero, ¿vamos a llevar algo de comer?

JOSÉ FRANCISCO. ¿Qué te parece mejor si llevamos la bebida para que haya algo fino en la cena?

AUGUSTO. Me parece muy buena idea, hijo.


Escena 4

NARRADOR. En la casa del tío Antonio, no es que sean pobres, lo que pasa es que no se conforman con lo que tienen y quisieran tener más, pero tampoco hacen algo por remediar su situación. Ellos han tenido muchos problemas en educar a Elisa y Manuel, sus hijos, pues nunca están de acuerdo cómo hacerlo, y desgraciadamente para toda la familia Dios no es lo primero en sus vidas.

(Casa de la tía Victoria. Ella se encuentra sentada, mirándose a un espejo, arreglándose el cabello. Manuel está jugando con un juego electrónico y entra Elisa como sin ánimo de nada y se sienta.)

VICTORIA. (Mira a Elisa como despreciando su arreglo.) Hija, péinate, tienes que lucir bien, a la moda, como cualquier chica para la cena de Navidad. No voy a soportar que se vuelvan a burlar tus primos de ti, y por favor, sonríe.

ELISA. Mamá, a mí no me gusta; yo no quiero ir a esa fiesta, prefiero quedarme en mi casa.

VICTORIA. Tenemos que ir, así que arréglate.

MANUEL. Ya, déjala, total, ya sabes lo antipática y antisocial que es.

ANTONIO. No le digas así a tu hermana, deberías de aprender a ser como ella y no tan rebelde y desobediente.

VICTORIA. No sé por qué te molesta tanto que tu hijo sea como cualquier muchacho de su edad.

MANUEL. Sí, es cierto, papá, siempre me estás criticando por todo lo que hago y por lo que no hago.

ANTONIO. Yo sé lo que hago contigo, por eso soy tu padre.

ELISA. No te enojes, papá, ya sabes cómo es mi hermano.

VICTORIA. Mejor, váyanse a cambiar.

(Salen todos del escenario menos Victoria que se queda en la sala.)

MANUEL. Me conformo con que haya mucha comida y buena música.

ANTONIO. En eso sí estoy de acuerdo contigo. (Salen abrazados.)


Escena 5


NARRADOR. Ya es la hora, en unos momentos toda la familia llegará. La abuela y Julián tienen pensado compartir lo que hoy aprendieron, ¿cómo lo tomarán los demás?

(En la casa de Julián todos ya están listos: Lucía estudiando, Pablo arreglándose la ropa, esperando a los invitados, Rogelio haciendo cuentas, en eso tocan la puerta.)

ROGELIO. (En voz alta como sorprendido.) ¿Sabes en cuánto salió la cena?

(Todos lo ven y mueven la cabeza.)

JULIETA. Julián, abre, deben ser tus tíos.

JULIAN. (Abre) Hola, sean bien...

(Lo interrumpen y le dan los abrigos, sólo se saludan los mayores.)

JULIETA. Siéntense.

PABLO. (Sale.) ¿No traen invitadas?

MICHELLE. No, ninguna. ¿Y los regalos?

JULIAN. Ahí están. ¿Cómo estás, Paco?

JOSÉ FRANCISCO. Francisco, por favor, aunque te cueste más trabajo.

(Tocan a la puerta y abre nuevamente Julián.)

JULIAN. Buenas noches, pasen.

(Saludan todos. Manuel y Antonio van a la mesa a ver qué hay de comer. En un momento que todos están en silencio…)

JULIAN. Tengo algo que contarles… (Todos voltean a verlo.) Hoy la abuela y yo descubrimos el verdadero significado de la Navidad, descubrimos lo bello que es saber del amor de Dios hacia nosotros (todos siguen en su plática).

ABUELA. Escuchen a Julián, tiene que decirles algo muy importante.

MANUEL. Bueno, y según tú, ¿cuál es el verdadero significado de la Navidad?

JULIAN. Hoy, la abuela y yo, supimos que en la Navidad, recordamos que un día el Señor Jesús vino a nacer en medio de pobreza, en un pesebre…

MANUEL. ¡Ay, qué noticia! Eso todo mundo lo sabe.

JULIAN. Pero además dejó toda su gloria para salvar al mundo, porque vio a todos los hombres perdidos en sus delitos y pecados, sin esperanza alguna y tuvo misericordia y envió a su hijo por medio de una virgen, el cual sufrió y murió en una cruz para le redención de nuestros pecados. Al tercer día resucitó y subió a la diestra del Padre y hasta ahora, sigue intercediendo por nosotros.

PABLO. Ahí está, él está intercediendo, sigamos con la fiesta.

ABUELA. Sí, pero nos ofrece la salvación por medio de la fe, creyendo en Él y si reconocemos nuestros pecados, nos arrepentimos y le pedimos perdón por ellos, nos perdonará y nos promete vida eterna en la gloria con Él. Debemos de cambiar de dejar de ver la Navidad como un día para recibir regalos y comer mucho. Dios nos ha dado el mejor de los regalos: nos dio a su Hijo.

LUCÍA. Julián. ¿Y tú cómo sabes eso? Porque en la escuela nunca me lo han dicho y eso que siempre pongo mucha atención.

JULIAN. David me regaló una Biblia y allí fue donde leí todo y estoy convencido de que como es la Palabra de Dios no puede ser mentira.

MICHELLE. Bueno, y ¿cuándo abrimos los regalos? Julián sólo habla cosas de grandes y en este momento no me interesan.

JULIAN. Pues debería, porque necesitas el perdón de tus pecados para encontrar la paz.

MANUEL. Pues no sé ustedes, pero yo tengo hambre.

ELISA. Pero yo no he matado a nadie, no he robado, ¿por qué necesito el perdón? ¿De qué?

ANTONIO. Sí, es cierto. Mi hija es muy buena, de seguro se va al cielo.

ABUELA. Lo mismo pensaba yo, pero ahora sé que la salvación no es por obras, sino por fe.

VICTORIA. (Como pensando.) Si es así, puedo pedir ayuda a Dios para la educación de mis hijos confiando que Él suplirá todas nuestras necesidades.

PABLO. Suena interesante, creo que voy a pensar seriamente sobre esto, no quiero ver otra Navidad de igual manera.

LUCÍA. Sí, acepto, ¿puedo seguir estudiando como hasta ahora?

ABUELA. Claro, pero ahora también lo harías para el Señor.

JULIETA. Pues no sé ustedes, pero yo me he convencido de que sólo en el Señor Jesús puedo ser salva.

ROGELIO. Oye hijo y... ¿cómo puedo obtener eso que dices?

JULIAN. Reconociendo tus pecados, pedir perdón sólo a Dios creyendo en Él, dándole tu corazón.

JOSÉ FRANCISCO. No, no estoy muy seguro de poder seguir a Dios, es mucha responsabilidad y hay muchas cosas que me llaman la atención y no sé si pueda renunciar a ellas.

ABUELA. Piensa que Jesús dejó toda su gloria por venir a morir por ti y por todos, y si no te sientes capaz, Dios te fortalecerá y si fallas, Jesús intercede por ti.

ANTONIO. Sí, pero hubieran guardado su discurso para después de la cena.

MICHELLE. No, mejor después de abrir los regalos.

JULIAN. Ahora, todos lo han sabido, y será decisión de cada uno abrir el corazón y aceptar a Jesucristo como su único Salvador o seguir como hasta ahora lejos de Dios sin esperanza alguna. Ustedes sabrán lo que deciden.

(Todos se quedan pensativos y se cierra el telón.)

NARRADOR. Toda esta familia ha escuchado el verdadero significado de la Navidad, pero, ¿cuántos de ellos aceptarán esta noche al Señor Jesucristo? No lo sabemos, lo que sí sabemos es que para la abuela y para Julián esta Navidad será diferente a las demás porque en sus corazones esta noche ha nacido el Señor Jesucristo. Y queremos preguntarte a ti espectador: ¿Qué has decidido? ¿Esta Navidad será diferente para ti?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola somos encargados del Ministerio de Intermedios de la Iglesia "Dios es Luz" en Xochimilco hicimos esta obra en esta navidad 2013 y fue de gran bendición para nuestra iglesia y los invitados agradezco por compartir esta obra, esta maravillosa.Reciban saludos!!