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2012 - España

¿Qué estás predicando?

12 Minutos y 3 Personajes + Extras. Dos hombres están descontestos con lo que Noé predica pero se llevan una grata sorpresa cuando descubren que ha cambiado su mensaje para intentar alcanzar a más almas.


¿QUÉ ESTÁS PREDICANDO?
loidasomo@gmail.com




PERSONAJES

HOMBRE 1
HOMBRE 2
NOÉ
VOZ
EXTRAS

(Los dos hombres entran caminando.)

HOMBRE 1. La verdad es que me alegro de haber hablado esto contigo porque estaba muy preocupado.

HOMBRE 2. No es para menos. La gente nos mira como a bichos raros y no estamos alcanzando así a las almas.

HOMBRE 1. Tienes razón; en vez de concentrarse en el amor salvador de Dios está alarmando al mundo con sus predicaciones.

HOMBRE 2. ¡Y fíjate cómo está el mundo! Me agobia vivir así aquí: es deprimente ver la maldad de los hombres y lo que verdaderamente necesitan es saber del gran amor de Dios para que cambien.

HOMBRE 1. Porque, ¿cuánto tiempo lleva con esto?

HOMBRE 2. Ya le he perdido la cuenta pero muchos años.

HOMBRE 1. Y, ¿qué ha conseguido?

HOMBRE 2. ¡Nada! Las burlas de todo el mundo y el descrédito de los miembros de la iglesia.

HOMBRE 1. Tengo que confesarte que cuando la gente se entera de que voy a su iglesia me avergüenzo un poco y no quiero que me relacionen con él; quiero darles un buen ejemplo, que vean en mí el amor de Dios y no a un loco alarmista.

HOMBRE 2. Hombre, tampoco creo que sea un loco; es más, no dudo que lo que le mueve a predicar así sea el amor que siente por las personas pero lo que le mata son las formas…

HOMBRE 1. Y el mensaje mismo.

HOMBRE 2. Bueno, entiendo que esta situación no se puede mantener por mucho más tiempo, que la maldad se está incrementando a pasos agigantados en la tierra y que esto tiene que acabar… pero no sé si así.

HOMBRE 1. Pues no quiero disgustarte pero hoy va a predicar en la iglesia.

HOMBRE 2. ¡Huy, no! No lo sabía… sólo espero que no venga visitas para que no se espanten.

HOMBRE 1. A ver lo que pasa…


ESCENA II

(Noé está en el púlpito y está finalizando su sermón.)

NOÉ. Espero hermanos que el Señor haya tocado vuestros corazones, que sepáis reflejar su amor en cada momento de vuestra vida y que el Señor os bendiga siempre.

(La congregación asiente con unos amenes. Empiezan a levantarse, a hablarse y a saludarse. Las caras de los dos hombres muestras asombro y satisfacción.)

HOMBRE 1. ¡No me lo puedo creer!

HOMBRE 2. Ni yo, esto no es lo que esperaba oír hoy.

HOMBRE 1. ¿Qué le habrá pasado?

HOMBRE 2. No tengo ni idea pero vamos a saludarlo.

(Ambos se acercan a Noé y esperan a que termine de saludar a varias personas. Cuando se acercan, Noé les extiende la mano.)

NOÉ. ¡Dios los bendiga!

HOMBRE 2. Muchas gracias, hermano, y a usted también.

HOMBRE 1. Nos ha gustado mucho lo que ha predicado.

NOÉ. Gracias, pero la gloria es sólo para Dios.

HOMBRE 2. Así es. La verdad es que estamos gratamente sorprendidos.

NOÉ. ¿Y eso?

HOMBRE 1. Porque esperábamos escuchar otro tipo de sermón.

NOÉ. ¿Se refiere a lo del diluvio y lo del fin del mundo?

HOMBRE 1. Pues sí, usted lleva predicando la destrucción del mundo más de cien años y no ha predicado otra cosa.

NOÉ. Sí, tiene razón. Para ser exactos he predicado la destrucción del mundo 119 años y bueno, aún sigo creyendo en que un día el Señor destruirá la tierra. Este mundo está abocado a morir porque es terrible todo lo que está pasando.

HOMBRE. Sí, la gente necesita saber del amor de Dios, necesita mirar en su ejemplo y enamorarse de él para que cambien.

NOÉ. Eso es lo que creo y por eso estoy apostando por una nueva táctica de evangelismo.

HOMBRE 1. ¿Sí? ¡Díganos!

NOÉ. Creo que la base de la sociedad está en la familia y éstas se están desestructurando.

(Los dos hombres asienten afirmativamente.)

NOÉ. Una de cada dos parejas que se casan se divorcia y de esas parejas que siguen juntas, ¿cuántas se mantienen fieles? ¡Cuántas personas tienen una doble vida! Padres que han perdido el control y el respeto de sus hijos; hijos desorientados que desobedecen a sus padres y que son educados por la televisión y los amigos… Parricidios, violencia de género, etc., etc., etc… ¡Qué mundo tendríamos si la familia hubiese seguido el plan original de Dios en el Edén!

HOMBRE 2. Así es, hermano, así es.

NOÉ. Por eso he organizado unos seminarios para las parejas que tienen planes de matrimonio: que sean conscientes de lo que van a hacer para que no fallen en sus vidas. También hemos hecho algunos campamentos para familias para que padres e hijos puedan convivir en un ambiente tranquilo, aprendan a comunicarse y a conocerse mejor. Hemos abierto nuestras instalaciones para que los jóvenes encuentren un lugar para reunirse y charlar y así no deambulen por las calles expuestos a tantos peligros.

HOMBRE 1. Es fabuloso ese ministerio.

NOÉ. También he organizado unos cursillos de salud. Sabemos lo importante que es tener un cuerpo sano: cuerpo, mente y espíritu tienen una relación tan estrecha que no se pueden separar. Así que si nos centramos en uno de esos campos como es el cuerpo, influirá positivamente en los otros dos. Precisamente la semana que viene vamos a comenzar un seminario sobre alimentación. Queremos que las personas aprendan hábitos alimenticios sanos para evitarles sufrimientos.

HOMBRE 2. Me parece estupendo.

HOMBRE 1. Y, ¿ha pensado en hacer cursillos sobre el alcohol, el tabaco y demás drogas?

NOÉ. Sí, sí, claro. Ya hicimos uno sobre el tabaco y varias personas dejaron de fumar. Además estamos preparando uno sobre el alcohol y sus efectos.

(Con gran admiración los dos jóvenes se dirigen a él.)

HOMBRE 2. Hermano Noé, no se puede imaginar el asombro que nos produce escuchar sus palabras. Veníamos con una idea distinta sobre usted.

HOMBRE 1. ¡Que Dios lo bendiga, que bendiga sus proyectos y que sea un instrumento para su obra!

NOÉ. Amén, amigo, amén. Que la honra sea para él. (Pensando.) Hermanos, ¿no les gustaría participar en alguno de estos proyectos?

HOMBRE 1. Por supuesto, cuente conmigo.

HOMBRE 2. Y conmigo.

HOMBRE 1. Y, ¿qué pasa con el diluvio?

NOÉ. De momento lo aplazamos. Cuando llegue el tiempo ya volveré a retomar el tema. Ahora hay otras cosas más importantes que eso.

(Fin de la obra.)

VOZ. Un año después se extinguió la raza humana. (Pausa.) Querido amigo que me escuchas, ¿estás predicando lo que tienes que predicar en estos tiempos? Se acerca el Señor y mucha gente aún no lo sabe.