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2012 - España

En vivo desde Jerusalén

35 Minutos y 20 Personajes + Voces. Asistimos a la retransmisión en directo por parte del Canal 31 de los últimos acontecimientos de la vida de Jesús.


EN VIVO DESDE JERUSALÉN



ESCENOGRAFÍA

Este drama, basado en el arresto y juicio de Jesús, vistos a través del lente de un noticiero de televisión, puede desarrollarse en un escenario casi vacío, iluminado por una sola luz. Esto enfatiza el diálogo, que trata de replicar las Sagradas Escrituras. Use grabaciones para simular las voces de la multitud, de manera que las escenas no requieran una multitud real de actores abarrotando el escenario. A la vez, otros actores fuera de la escena unen sus voces a las grabaciones, para hacer resaltar frases particulares. Tiene que existir un buen balance entre las grabaciones y las voces no grabadas para obtener el grado de autenticidad requerido y el impacto deseado; preste atención especialmente al volumen. Limitar el número de actores en la escena, también va encaminado a presentar la realidad que Jesús fue abandonado por todos en este momento crucial de su vida. Que sufrió, sangró y, finalmente, murió solo. El vestuario debe ser típico de los tiempos de Jesús, excepto los reporteros, que vestirán ropas modernas. La entrada y salida de los reporteros queda a decisión del Director.

PERSONAJES

JORGE MOLINA (Sólo su voz)
LAURA COLLINS (Reportera)
CAMARÓGRAFO 1
MARÍA TERESA RAMOS (Reportera)
CAMARÓGRAFO 2
JESÚS
PEDRO
SANTIAGO
JUAN
GUARDIA 1
GUARDIA 2
GUARDIA 3
GUARDIA 4
JUDAS
CAIFÁS
PILATO
LADRÓN 1
LADRÓN 2
MARÍA
MARÍA MAGDALENA
VOCES
Oscar
Iván
Sánchez
Miriam

SINOPSIS

Se acerca la primavera del año 30 a.C. Roma procura mantener la precaria paz en la provincia de Judea. A su vez, una facción de la jerarquía judía está alerta, para prevenir cualquier incidente iniciado por sus conciudadanos que comprometa la situación política en la región, impuesta por los conquistadores romanos. Este grupo está convencido, precisamente, que un humilde galileo, hijo de un carpintero de Nazaret, constituye una amenaza terrible al proceso de paz. Estos hombres han logrado reclutar a uno de los seguidores del nazareno, quien los ayudará a removerlo permanentemente de la escena política judía y mundial. Como era de esperarse, esta bomba de tiempo política ha atraído la atención y la presencia de la prensa internacional a Jerusalén.

Se desarrolla el libreto desde la Escena I hasta la Escena III, el viernes, día de Crucifixión, dejando inconcluso el libreto en la muerte de Jesús. La Escena IV se lleva a cabo el domingo, día de Resurrección, y después se repite el libreto nuevamente, a modo de recapitulación, hasta que comienzan los hechos de ese día realmente.




ESCENA I

(El arresto)

(El escenario está oscuro, de repente se escucha la voz en off de Jorge Molina)

JORGE MOLINA. Interrumpimos este programa para presentarles un reportaje especial del Canal 31. Ahora, desde nuestro estudio en Washington, Laura Collins.

(Luces sobre Laura Collins, que está sentada en una mesa a la derecha del escenario; ella tiene la vista fija en una cámara de televisión.)

LAURA. Buenas noches. El Noticiero 31 ha conocido que esfuerzos recientes para obtener algo de autonomía en Judea, a expensas de Roma, pueden estar en peligro. Con nosotros, en vivo, desde Jerusalén, nuestra corresponsal del Medio Oriente, María Teresa Ramos.

(Se apagan las luces sobre Laura Collins. Se ilumina la parte izquierda del escenario, donde María Teresa Ramos está de pie, en frente a una cámara de televisión, con un micrófono en la mano.)

LAURA. María, hemos recibido información acerca de ciertos incidentes ocurridos recientemente en la capital judía que pudieran... (Alarmada.) ¿Descarrilar la paz con Roma?

MARÍA TERESA. Así es, Laura. Me encuentro cerca del centro de Jerusalén, en un huerto de olivos, que los vecinos aquí llaman Getsemaní. Hace unos momentos esta fue la escena de un alboroto cuando representantes del concilio gobernante judío, el Sanedrín, como es llamado, capturaron a un Hombre que, ellos dicen, es una amenaza más grande para los diálogos de paz, que el movimiento independentista de los celotes. MEGAVISIÓN ha obtenido esta grabación exclusiva del arresto.

(Se apagan las luces sobre María Teresa Ramos y se encienden sobre el centro del escenario. Pedro, Juan y Santiago están acostados en el suelo durmiendo; Jesús se acerca y se agacha entre ellos.)

JESÚS. ¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para que no caigan en tentación. (Sonidos de gente acercándose por el lado derecho del escenario, el ruido aumenta gradualmente; se escuchan gritos individuales muy airados. Jesús y sus discípulos miran en la dirección del ruido y los gritos.)

VOVECES. ¡Sabemos que estás ahí! ¡Te tenemos rodeado! ¡Ríndete! ¡Sal ahora! ¡No tienes escape! ¡Sal pacíficamente!

JESÚS. ¡Levántense, vamos! (Los discípulos se incorporan.) ¡El que me traiciona se acerca! (El ruido de la muchedumbre acercándose ha llegado a su cénit y comienza a decrecer. Los discípulos rodean a Jesús, todos continúan mirando a la derecha del escenario, mientras la muchedumbre se acerca y Jesús les dice a la distancia.) ¿A quién buscan?

VOCES. ¡Jesús! ¡Jesús de Nazaret!

JESÚS. (Firmemente.) ¡Yo soy! ¿A quién buscan?

VOCES. ¡A Jesús!, ¡a Jesús de Nazaret!

JESÚS. ¡Les dije que Yo soy! Si me buscan a Mí, dejen a éstos irse. (Señala para sus discípulos.)

JUDAS. (Sale de la oscuridad, a la derecha del escenario, camina hasta la luz.) ¡Maestro! (Abraza a Jesús y le besa ambas mejillas; Jesús no se resiste.)

JESÚS. Judas, ¿entregas al Hijo del Hombre con un beso? (Judas no responde, baja la cabeza avergonzado y retrocede lentamente. Jesús continúa hablándole tiernamente.) Amigo, haz lo que viniste a hacer.

(Judas le da la espalda y huye corriendo por la derecha del escenario. Dos guardias romanos entran por la derecha del escenario, se acercan a Jesús y tratan de prenderle. Pedro saca su espada y golpea al Guardia 1 cortándole una oreja; éste da un grito de dolor, deja caer su arma al suelo y aprieta su herida con ambas manos, arrodillándose en el suelo. El Guardia 2 abandona a Jesús y va a socorrer al Guardia 1.)

JESÚS. ¡Pedro, guarda tu espada! ¿No tomaré la copa que mi Padre me ha dado? Todos los que viven por la espada, por la espada morirán ¿Tú no crees que Yo puedo clamar a mi Padre y Él me enviaría más de doce legiones de ángeles? (El Guardia 1 sigue arrodillado, mostrando dolor. Jesús se acerca, pone la mano sobre la herida y lo sana. Ambos guardias quedan sorprendidos y el Guardia 1 no sabe cómo agradecerle su curación, mira a Jesús con reverencia y respeto.)

(Aparece el Guardia 3, que se abre paso hasta los otros guardias, empujando y golpeando a los discípulos, tiene una espada en su mano, gesticula y discute con los otros guardias, visiblemente airado, sin prestar atención a Jesús que les habla.)

JESÚS. Como contra un ladrón han salido, con espadas y palos a prenderme. (El Guardia 3 empuja violentamente a Guardia 1 que cae de espaldas completamente al suelo y obliga al Guardia 2 a sujetar a Jesús. Los discípulos tratan de intervenir, pero el Guardia 3 les acomete con su espada y ellos retroceden. El Guardia 3 toma el brazo libre de Jesús y continúa gesticulando e injuriando contra el Guardia 1 mientras sacude a Jesús. Jesús continúa hablando mientras estas acciones ocurren, no se resiste.) Cada día estaba con ustedes, enseñando en el templo y no me prendieron. Pero ésta es su hora... cuando reinan las tinieblas...

GUARDIA 3. (Interrumpiendo a Jesús, hay odio e ira en su voz.) ¡Basta ya!, ¡perro! (El Guardia 2 y 3 empujan y jalan a Jesús brutalmente, llevándoselo por la izquierda del escenario.) Tendrás tu día en la corte. ¡Vamos donde Anás!

(Jesús tropieza mientras los tres salen por la izquierda del escenario. El ruido de fondo de la multitud que se ha escuchado durante todo el arresto, se desvanece mientras Jesús y Sus capturadores salen de la escena. Se escucha el canto de las aves, simbolizando el alba. Los tres discípulos contemplan a Jesús salir desde la derecha del escenario y el Guardia 1 está de rodillas otra vez. Los discípulos notan al Guardia 1, le ayudan a ponerse de pie y los cuatro huyen corriendo por la derecha del escenario. Los sonidos cesan y las luces al centro del escenario se apagan. Se enciende una luz sobre María Teresa Ramos, a la izquierda del escenario.)

MARÍA TERESA. Acaban de ver nuestro video exclusivo del arresto del galileo llamado Jesús. Aparentemente ha sido llevado por los guardias del Sanedrín a la casa de Anás, quien fuera antes el Sumo Sacerdote, a fin de determinar si hay suficiente evidencia para ser juzgado por Caifás, el Sumo Sacerdote actual. Si el Sanedrín encuentra a este Hombre culpable de sedición, es casi seguro que tendrá que enfrentar una corte romana. Mientras Jesús está en custodia, sus seguidores, como una docena de pescadores y comunes, no se encuentran por ninguna parte. Se han dispersado a los cuatro vientos. Les habla María Teresa Ramos, Canal 31, en vivo, desde Jerusalén.

(Se apaga la luz sobre María Teresa Ramos, el escenario queda completamente oscuro. Se escucha la voz en off del Reportero Jorge Molina.)

JORGE. Este ha sido un reportaje especial del Canal 31, gracias por su sintonía. El Noticiero 31 les presentará nuestro reportaje exclusivo del juicio “Jesús contra el Sanedrín”; mañana a las 9:00 a.m. tiempo oriental, 8:00 a.m. tiempo central, en la mayoría de nuestras emisoras.

(Al terminar se pone rápido música, demostrando cierre de noticias y cambio a otro programa, mientras se cierran las cortinas)


ESCENA II

(El juicio ante el Sanedrín)

(El escenario está oscuro, de repente se escucha la voz en off de Jorge Molina)

JORGE. Este es un boletín especial del Canal 31, sobre el juicio “Jesús contra el Sanedrín”. Escuchemos a nuestra corresponsal en el Medio Oriente, María Teresa Ramos, directamente desde el lugar de los hechos... María Teresa Ramos...

(Luz sobre María Teresa Ramos, parada a la izquierda del escenario)

MARÍA TERESA. Estoy reportando en vivo desde el atrio de Caifás, el Sumo Sacerdote. Jesús de Galilea, acusado, además de otras cosas, de intentar derrocar al gobierno romano, ha sido trasladado aquí para enfrentar a sus acusadores. El Canal 31 ha logrado introducir una cámara dentro de la sala y les trae este reportaje del juicio.

(Se apaga la luz sobre ella y continúa hablando, se ilumina el centro del escenario, a la vez se escuchan conversaciones simulando el ruido de una sala de juicio.)

MARÍA TERESA. Mientras nuestra cámara escudriña el salón, pueden ver a los maestros de la ley, los ancianos, los miembros del concilio religioso y al Sumo Sacerdote. Caifás los convocó a una sesión urgente y... (Jesús aparece custodiado por el Guardia 2 y 3 en la penumbra, a la derecha del escenario. María Teresa Ramos se toca el oído como escuchando y habla en voz baja.) Me acaban de decir que Jesús ha entrado a la sala, conducido por los guardias. Esta sesión está para empezar. (El ruido de la multitud decrece. Los guardias llevan a Jesús al borde de la luz iluminando el centro del escenario y lo arrojan violentamente al suelo. Jesús cae en el centro de la luz. El ruido de la gente sube de tono rápidamente. Se escuchan gritos acusatorios desde el público, detrás y a los costados del escenario.)

VOCES. ¡Traidor, criminal, agitador! ¡Mírate ahora (despectivamente, con desprecio) Rey Jesús! ¡Oye rebelde, vuelve a Belén! ¡Canalla, revoltoso, blasfemo, loco, renegado!

(Los guardias gritan también pero se mantienen fuera de la luz, moviéndose, hablando entre ellos y señalando a Jesús. Caifás aparece de pie en una tribuna, en la penumbra a la izquierda del escenario. Aparece el Guardia 4 y se une a los otros dos).
CAIFÁS. (En voz alta, sobre el ruido de la gente y los gritos.) ¡Silencio! ¡Vengan a orden! ¡Silencio! (Los ruidos de la multitud se vuelven susurros.) El prisionero se pondrá de pie. (Jesús se esfuerza para levantarse, pero cae otra vez; los guardias se burlan de Él.) ¡Ponte de pie prisionero, para que oigas tus cargos!, ¡levántate!

(Jesús logra pararse lentamente, respirando entrecortadamente, una vez de pie, frente al público, baja la cabeza; el ruido de la multitud se intensifica.)

GUARDIA 3. (Sin que nadie lo mande, mirando al público, señala a Jesús y habla despectivamente.) Este es el Hombre que podría destruir el templo y reconstruirlo en tres días.

CAIFÁS. (Amonestando al Guardia 3 y sobre el ruido de la gente.) ¡Silencio! ¡Yo examinaré al prisionero! (Hacia el público.) ¡No toleraré otra interferencia como esa, aunque tenga que sacarlos a todos de aquí! (La multitud se calma.) Te pregunto, Jesús, lo mismo que Anás te preguntó anoche: ¿Qué es lo que Tú y tu banda de fanáticos están planeando? ¿Piensas destruir la ciudad de David? (Sube la voz.) ¿Piensas destruir este templo? ¿La ley enviada por Moisés? ¡Por Jehová mismo!

JESÚS. (Calmadamente.) Y te daré la misma respuesta que le di a Anás: Yo he hablado al mundo públicamente. Siempre he enseñado en las sinagogas y en este templo, donde se reúnen todos los judíos y nada he hablado en oculto ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, aquellos a los que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho.

GUARDIA 3. (Sale de las sombras, se para delante de Jesús y le da una bofetada. Jesús vira la cara con el golpe que resuena por la sala.) ¡¿Así respondes al Sumo Sacerdote?!

JESÚS. (Con calma y firmemente.) Si he hablado mal, testifica del mal (el Guardia 3 le da la espalda haciendo un gesto de desprecio con la mano y vuelve a la oscuridad en la derecha del escenario) y si bien, ¿por qué me golpeas? (Jesús baja otra vez la mirada.)

CAIFÁS. ¿No respondes a los cargos contra ti? ¡¿A lo que testifican estos contra ti?! (Jesús mantiene la mirada baja y no responde.) Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios.

JESÚS. (Levanta la vista, pero mira a la derecha del escenario, no a Caifás.) Si les digo, no me creerán. También, si les pregunto, no me responderán ni me soltarán; pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.

CAIFÁS. (Intrigado y con ansias de mal.) Entonces, ¿eres Tú el Hijo de Dios?

JESÚS. (Mirando al público.) Tú lo has dicho. (Sonido de paño o tela desgarrándose. El bullicio de la gente se vuelve ensordecedor.)

CAIFÁS. (Se para enérgicamente y con ira grita a voz en cuello, apuntando a Jesús y mirando a la multitud.) ¡Ha blasfemado! ¡¿Qué necesidad tenemos de testigos?! ¡Han oído su blasfemia! ¿Qué les parece? ¿Cuál es su veredicto?

VOCES. ¡Culpable!, ¡culpable!, ¡culpable!, ¡culpable!

(El Guardia 2 y 3 se acercan a Jesús. El Guardia 3 le escupe el rostro, Jesús se cubre la cara con las manos. El Guardia 2 le da un puñetazo en el estómago, Jesús se dobla de dolor. El Guardia 3 le golpea en la cabeza, Jesús cae de rodillas al suelo. Los guardias lo patean.)

GUARDIA 2. ¡Profetízanos, Cristo!

GUARDIA 3. ¡Sí! ¿Dinos quién te golpeó?

CAIFÁS. Hemos oído suficiente. (El Guardia 2 y 3 levantan a Jesús violentamente y lo ponen delante de Caifás; un guardia le agarra la barbilla, levantándole la cabeza para obligarle a mirar a Caifás.) ¡Guardias! Amarren al prisionero. (El Guardia 3 hace señas al Guardia 4, quien sale de las sombras con una cuerda o cadena y los guardias amarran o encadenan a Jesús.) Jesús, te voy a enviar a Pilato, donde serás juzgado por sedición y traición ¡Esta sesión ha terminado!

(Los guardias sacan a Jesús por el lado izquierdo del escenario, maltratándole y burlándose. Se apaga la luz sobre el centro del escenario y se ilumina el lado izquierdo, donde aparece María Teresa Ramos de pie, con un micrófono en la mano.)

MARÍA TERESA. Pues, como han visto, el Sanedrín ha entregado a Jesús al gobierno romano local, para que sea juzgado por sedición y traición. El patio de la corte ha quedado vacío, todos se han ido a sus casas.

(Pedro sale de la derecha del escenario, deja ver que tiene mucha prisa y quiere pasar desapercibido. La Reportera se da cuenta de su presencia y lo confronta, cortándole el paso. Pedro trata de evitarla, sin conseguirlo.)

MARÍA TERESA. ¡Oiga usted!, señor, ¿tiene un minuto? ¡Señor!, ¿puedo hacerle una pregunta? Por favor… ¿Cuál es su impresión acerca de lo que aquí hemos visto? (La reportera le pone el micrófono delante, esperando su respuesta.)

PEDRO. (Casi huyendo y tratando de no salir en cámara.) No tengo comentarios.

MARÍA TERESA. (Insiste preguntando.) ¿Es culpable?

PEDRO. No tengo comentarios.

MARÍA TERESA. ¡Seguro que usted tiene una opinión! ¿Piensa que Él es culpable?

PEDRO. Otra vez le digo que no tengo comentarios. Por favor... con su permiso. (Pedro trata de alejarse y sale de la luz dirigiéndose hacia la izquierda del escenario, pero la Reportera lo jala por un hombro hacia la luz, obligándolo a voltearse y mirarla.)

MARÍA TERESA. (Con cierta duda.) ¡Espere un momento! ¿No le vi yo anoche en el Huerto de los Olivos? ¿No era usted uno de los que andaba con Jesús?

PEDRO. (Decidido.) ¡Yo no sé de qué me habla! (Retrocede otra vez fuera de la luz.)

MARÍA TERESA. (Recordando y con firmeza.) ¡Pero usted sí estaba con Jesús!

PEDRO. ¡No sé de qué habla! (Empieza a caminar rápidamente hacia la izquierda, alejándose de la luz.)

MARÍA TERESA. ¡Yo lo vi!

PEDRO. (Casi fuera del escenario, gritando desesperado.) ¡Yo no conozco a ese Hombre! ¡Le digo que no lo conozco!, ¡no conozco al tal Jesús!, ¡no lo conozco! (Se escucha un gallo cantar en la distancia.)

MARÍA TERESA. (Vuelve a mirar a la cámara, meneando la cabeza con incredulidad.) Aquí vieron al hombre que ayer mismo estaba dispuesto a dar su vida por Jesús y ahora que su líder va a juicio, niega hasta haber conocido su nombre. Les habló María Teresa Ramos, en vivo, desde Jerusalén.

(El escenario queda totalmente oscuro.)

JORGE. No se pierda esta noche, “Jesús contra Pilato” ¿Es traición o trampa? María Teresa Ramos reportará en vivo, desde la capital judía. Recuerde, esta noche, a las 10:00 p.m., sólo en el Canal 31, le esperamos.

(Al terminar se pone música rápido, demostrando cierre de noticias y cambio a otro programa, mientras se cierran las cortinas.)


ESCENA III

(El juicio ante Pilato)

(El escenario está oscuro, de repente se escucha la voz en off de Jorge Molina.)

JORGE. Interrumpimos este programa para traerles noticias de último momento, sobre la crisis en Judea.

(Luz sobre María Teresa Ramos, de pie a la izquierda del escenario, micrófono en mano.)

MARÍA TERESA. Buenas noches. Hemos recibido noticias que Jesús ha sido entrevistado por Herodes y devuelto a Pilato. El hijo de un carpintero de Nazaret, Jesús, ha sido traído aquí por segunda vez, después que el Gobernador romano examinó los cargos contra Él: subversión, oponerse a pagar impuestos al César y por sus reclamaciones de ser el Mesías.

Personas cercanas al Gobernador, nos han dicho que los cargos contra el nazareno fueron hallados válidos. El gobernante descubrió que Jesús era galileo y estaba bajo la jurisdicción de Herodes, así es que lo envió a éste. Hemos sabido que Herodes no recibió respuesta alguna de Jesús, por tanto, humilló al líder carismático, vistiéndolo como un rey, con un manto regio, antes de devolverlo a Pilato... (Mano en el oído...)

Me dicen que Pilato va a reexaminar al galileo. Vamos ahora a nuestra cámara, que está cubriendo el palacio del gobernador romano.

(Se apaga la luz sobre María Teresa Ramos. Se escucha el sonido de una multitud como en una plaza, algo similar al ruido de la gente en el juicio en el Sanedrín. El centro del escenario se ilumina, Pilato está de pie, de espaldas a la audiencia. Los Guardias 2 y 3 traen a Jesús amarrado o encadenado por la izquierda del escenario. Jesús camina mansamente, los tres se detienen ante Pilato, quien mira a Jesús y Jesús sostiene Su mirada, inocentemente, esperando a que Pilato diga o haga algo. El Guardia 3 hace una seña al Guardia 2 y éste golpea las piernas de Jesús con su lanza. Jesús cae de rodillas a los pies de Pilato, los guardias retroceden unos pasos y se paran enérgicamente en el borde de la luz.)

PILATO. Pues nos encontramos otra vez, Jesús. (Pilato se inclina y ayuda a Jesús a levantarse. Jesús se queda de frente a la audiencia. Pilato comienza a caminar alrededor de Jesús sin quitarle la vista.) Jesús, Jesús, Jesús… ¿Qué voy a hacer contigo? Dime, ahora que estamos solos... sólo entre Tú y yo... (Pilato se detiene brevemente.) ¿Eres Tú el Rey de los judíos?

JESÚS. ¿Tú dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

PILATO. (Comienza a pasearse alrededor de Jesús nuevamente y le responde algo irritado.) ¿Soy yo acaso judío? Tu nación y sus principales sacerdotes te han entregado a mí… (curiosamente) ¿Qué has hecho? (Se detiene detrás, al lado derecho de Jesús y acerca el oído hacia Él.)

JESÚS. Mi reino no es de este mundo. Si lo fuese, mis servidores pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. (Pilato camina detrás de Jesús y se detiene al lado izquierdo, detrás de Jesús, escuchando. Jesús habla pausadamente.) Todo el que es de la verdad oye mi voz.

PILATO. (Intrigado, como buscando en la mente el significado de sus palabras.) Verdad, verdad... ¿Qué es la verdad? (Jesús baja la cabeza. Pilato camina fuera de la luz y se dirige al público en alta voz, sobre el ruido de la multitud.) ¡Yo no hallo ningún delito en Él!... Ustedes tienen la costumbre de que les suelte un prisionero en la Pascua, ¿quieren que les suelte al Rey de los judíos?

VOCES. ¡No!, ¡no!, ¡no a éste! ¡No, danos a Barrabás!

PILATO. (Alarmado.) ¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido este Hombre?

VOCES. ¡Fuera con éste! ¡No, suelta a Barrabás!

PILATO. (Asombrado por la elección, se acerca a Jesús, que mantiene la cabeza baja y camina detrás de Él, pensativo.) ¿De dónde eres Tú? (Pilato llega al lado derecho de Jesús y se da la vuelta. Jesús no le contesta ni se mueve. Pilato se detiene al lado izquierdo de Jesús.) ¿No me hablas a mí? (Pilato vuelve rápidamente al lado derecho de Jesús.) ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte o crucificarte?

JESÚS. (Levanta la cabeza y mira a Pilato a los ojos, Pilato le sostiene la mirada.) Ninguna autoridad tuvieras sobre mí, si no te fuera dada de arriba. Por lo tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. (Vuelve a bajar la cabeza.)

PILATO. (Dirigiéndose al público.) ¡¿Qué hago entonces con éste, que ustedes llaman el Rey de los judíos?!

VOCES. (Desde el público, inmediatamente después de Pilato.) ¡Crucifícalo!, ¡crucifícalo!

PILATO. (Habla por encima de los gritos de la multitud, convencido de la inocencia de Jesús.) ¡Ningún delito de muerte he hallado en Él!

VOCES. (Gritan más fuerte que antes, con convicción.) ¡Crucifícalo!, ¡crucifícalo!, ¡crucifícalo!

PILATO. (Trata de hacerse escuchar por la multitud.) Lo castigaré y luego lo soltaré.

VOZ. (Se destaca sobre los otros gritos.) ¡Si lo sueltas, no eres amigo del César! ¡Todo el que se proclama rey, a César se opone!

VOCES. ¡Fuera con Él!, ¡fuera!

PILATO. (Hace un ademán pidiendo silencio, la gritería decrece considerablemente.) ¿Crucifico a su Rey?

CAIFÁS. (Se adelanta de entre la multitud.) ¡No tenemos más rey que César! ¡Crucifícalo! (La gritería sube de tono una vez más. Pilato se acerca a uno de los guardias y le habla en voz baja. El Guardia 2 sale y regresa trayendo una vasija con agua y un paño. Pilato se sube las mangas de su toga. La gritería se convierte en murmullo curioso.)

PILATO. (Señalando la vasija.) ¡¿Ven esto?! (Señala entonces a Jesús.) ¡Esto es su responsabilidad! (Mete las manos en la vasija y se lava las manos.) Me estoy lavando las manos... (Se las seca con el paño y encara a la multitud.) ¡Soy inocente de la sangre de este hombre!

VOCES. ¡Su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos!

PILATO. (Camina hasta donde está Jesús y le pone la mano en el hombro. Jesús levanta la cabeza y sus miradas se encuentran.) Es tiempo…

(Los actores se inmovilizan en sus posiciones, se apagan las luces sobre el escenario, mientras se cierra la cortina. Se ilumina la parte izquierda del escenario, donde está María Teresa Ramos de pie, micrófono en mano.)

MARÍA TERESA. La ejecución del predicador de Galilea, sin más discusión, será llevada a cabo a las 9:00 a.m. del día de mañana. Un pequeño detalle interesante entre todo esto: las autoridades israelitas han identificado el cuerpo del hombre que los llevó a Jesús... Judas Iscariote fue encontrado ahorcado. Este hombre fue del grupo íntimo de seguidores de Jesús. Soy María Teresa Ramos, Canal 31, reportando en vivo, desde Jerusalén. Buenas noches.

(Se apaga la luz, el escenario queda completamente a oscuras. Se escucha una música de fondo o grabación de un programa de televisión que es interrumpido abruptamente.)

JORGE. No se pierda esta noche, la edición de “La noticia al rojo vivo”. También mañana, a las 9:00 a.m. hora oriental y a las 8:00 a.m. hora en Norteamérica, “La hora de la ejecución”, manténgase con nosotros para que conozca los últimos detalles de estos acontecimientos en el Medio Oriente; «saciamos su sed de conocimientos, porque usted necesita estar informado». Yo soy Jorge Molina, desde Los Ángeles, California, y los espero, a esta misma hora, cada día, buenas noches.

(Se apaga la luz, el escenario queda completamente oscuro. Se escucha una música de fondo o grabación de un programa de televisión que es interrumpido abruptamente.)


ESCENA IV

(La ejecución de Jesús)

(El escenario está oscuro, de repente se escucha la voz en off de Jorge Molina.)

JORGE. Buenos días tengan todos, les habla Jorge Molina, desde el Canal 31, llevándoles a ustedes las últimas noticias ocurridas en el Medio Oriente, escenario actual de grandes revueltas relacionadas con el líder judío Jesús, quien en el día de ayer fue llevado a juicio y condenado a crucifixión por la multitud y los principales líderes religiosos. Ahora, tal y como lo habíamos anunciado en el día de ayer, tenemos un contacto en vivo, desde Jerusalén, con nuestra corresponsal María Teresa Ramos.

(Luz sobre María Teresa Ramos, de pie a la izquierda del escenario, micrófono en mano.)

MARÍA TERESA. Buenas días. A diferencia de los reportajes anteriores, en esta ocasión nuestras cámaras y micrófonos no han podido acercarse como queríamos al lugar de los hechos, ya que ha sido prohibido, por los guardias y demás líderes religiosos, el acercamiento de los diferentes medios de prensa al lugar de la ejecución. Este tipo de ejecución es fuera de lo común en nuestro continente, pero realmente es algo impactante lo que hasta aquí hemos presenciado y que no nos fue permitido grabar.

El mismo reo es obligado a cargar su cruz, es golpeado, abofeteado, escupido y comienza a sufrir los agravios de su muerte, desde que sale rumbo al lugar de la misma. No tenemos referencia de otros prisioneros que hayan pasado por esto, pero ha sido colosal la multitud que ha acompañado a este líder, Jesús, a lo largo de su trayecto hasta el monte conocido por Calvario, en el que ha sido crucificado.

El dolor de su madre, de sus seguidores y demás devotos, ha sido palpable con facilidad, pero aun a ellos se les ha impedido acercarse a Él. Nuestro paso fue obstruido en la ladera de este monte Calvario, pero desde aquí oímos los gritos de los dos crucificados, de los cuales nos han informado, son dos ladrones que yacían con antelación en ese lugar. Los que están al pie de la cruz de Jesús, acompañándolo y viéndolo pagar como un ladrón más, sufren su pena y dolor.

Desde aquí nuestra cámara ha logrado captar esta imagen, en lo más alto del Calvario, que muestra la escena más impactante que jamás se haya visto, donde este hombre, al parecer inocente y condenado injustamente según muchos entrevistados, y cuyo rostro no inspira maldad alguna, sufre las terribles consecuencias de esta muerte tenebrosa. Pero a pesar de ello, desde antes de lograr este pase a MEGAVISIÓN, en el tiempo que hemos estado observando desde acá abajo, no hemos notado que se ha alterado ni que ha pronunciado palabra alguna de venganza a sus torturadores; por el contrario, algo le ha dicho a los ladrones que los rodean, que ha servido de bálsamo para ellos, pues hace un rato estaban muy desesperados y ahora los vemos serenos y a uno de ellos, como si albergara una esperanza más allá de su muerte.

No sabemos cuánto tiempo pueda soportar con vida el galileo en esa cruz, luchando contra la misma muerte, pero cuando ésta lo venza, de seguro habrán acabado estos disturbio en Jerusalén, que han ocupado las noticias en la última semana, la que podemos decir ha sido la última semana de Jesús en la tierra. Yo soy María Teresa Ramos, y esto ha sido un reporte en vivo, desde Jerusalén, para el Canal 31: MEGAVISIÓN.

JORGE. Y así concluyen los sucesos de esta semana en el Medio Oriente, con la muerte en una cruz del quien dijo ser el “Rey de los judíos”, muchas gracias a nuestra Reportera María Teresa Ramos, por este trabajo desde el mismo lugar de los hechos. Recuerde, esta noche, a las 11:00 p.m. nuestro programa de participación “100 Mejicanos dijeron” y mañana sábado, a la misma hora “Sábado Gigante”, con Don Francisco, que lo espera para hacerle pasar un fin de semana estupendo, los esperamos, por este, el Canal 31, yo soy Jorge Molina, quien ha tenido el gusto de compartir estas horas con ustedes. Tengan buenas tardes.

(Al terminar se pone música rápido, demostrando cierre de noticias y cambio a otro programa, mientras se cierran las cortinas.)


ESCENA V

(La gran noticia)

(Esto que continúa, se desarrolla el domingo, día de Resurrección, donde se abren las cortinas con un supuesto programa de TV, que de repente es interrumpido por Jorge Molina, quien trae una noticia de última hora desde Jerusalén; pero ha perdido la comunicación con su Reportera, María Teresa Ramos y decide retransmitir lo relacionado con los hechos que ella trae, acontecidos durante la semana.)

JORGE. Buenos días tenga todos, estimados televidentes, ante todo pedimos disculpas por la interrupción del programa que disfrutaban, pero algo alarmante, de última hora, ha llegado a nuestros medios y queremos que nuestros televidentes sean los primeros en conocer lo que acontece en el Medio Oriente, específicamente en Jerusalén, lugar del cual creímos había sido historia, refiriéndonos al arresto, juicio y muerte del personaje que ha ocupado la atención de muchos en esta recién terminada semana, Jesús.

Estamos tratando de establecer contacto con nuestra Reportera en ese lugar, María Teresa Ramos, desde la capital judía… Buenos días, María Teresa, adelante… (Tras darse cuenta que no responde, insiste) ¿Me escuchas, María Teresa? ¿Estás con nosotros? (Tras unos segundos, se da por vencido y se dirige al público nuevamente.) Parece ser que hemos perdido la comunicación con Jerusalén, rogamos disculpas, pero seguiremos intentando, apenas tengamos a nuestra corresponsal lista, haremos el pase en vivo. Mientras tanto, retransmitiremos los reportajes anteriores hechos por esta periodista, desde ese mismo lugar, para que nuestros televidentes recuerden y los que no tuvieron la oportunidad de verlo en vivo, estén al tanto de lo acontecido en las últimas horas en el ámbito internacional.

(Al terminar comienza a repetirse el guión desde el principio.)


ESCENA VI

(La resurrección de Jesús)

JORGE. Interrumpimos estas imágenes diferidas, para conocer en vivo los detalles de último momento de lo que parece ser la gran noticia del año en el mundo entero. Sin más, ya tenemos en vivo, desde el lugar de los hechos, a María Teresa Ramos ¿Me escuchas ahora, María Teresa?

(Ella afirma y él hace el pase)

MARÍA TERESA. (Aparece con otro vestuario distinto al que ha portado hasta el momento, representando que es otro día. Su voz es de alarma, habla rápido y asombrada de lo que va a decir.) Sí, te escucho, Jorge; buenos días para ti y el resto de los amigos que están con nosotros en esta hora. Algo verdaderamente grandioso e inesperado ha acontecido en esta región de nuestro planeta, algo que no esperábamos cuando nos despedíamos el pasado viernes, creyendo que los sucesos de la última semana habían llegado a su fin con la muerte del, por muchos llamado “Rey de los judíos” y por otros considerado como un farsante y blasfemo.

Pero lo cierto es que en esta mañana, desde bien temprano, reina la algarabía y el asombro en esta ciudad, pues un grupo de seguidores de Jesús afirman, nada más y nada menos, que su líder ha RESUCITADO. Imaginen cómo está la ciudad de convulsa. Los miembros del Sanedrín están que arden de ira con tal noticia y niegan tal suceso. Sin embargo, los conocidos como discípulos de Jesús, afirman que esto es el cumplimiento de lo profetizado por su Maestro antes de morir ¿Será acaso que ese Jesús que fue crucificado, era realmente el Mesías esperado, el Hijo de Dios? Nuestras cámaras se encuentran en estos momentos cerca de los que declaran ser los primeros en oír la noticia.

(Se acerca a Juan, quien está rodeado por otros discípulos y las Marías; la Reportera le extiende el micrófono y pregunta.) ¿Su nombre por favor?

JUAN. Me llamo Juan.

MARÍA TERESA. Lo vi a usted al pie de la cruz, abrazaba a la madre del galileo, ¿es de la familia?

JUAN. Realmente no, pero soy uno de los discípulos que anduvo con Jesús a los largo de Sus tres años de ministerio. Aprendí mucho del Maestro, es alguien sin comparación y por nuestra relación, encomendó a mi cuidado a su madre.

MARÍA TERESA. Dice usted “es”… ¿acaso es de los que piensa que ha resucitado?

JUAN. No, no lo pienso, lo creo firmemente.

MARÍA TERESA. Si habla con tanta seguridad, es porque debe tener un argumento sólido al respecto, ¿pudiera dar detalles para este reportaje?

JUAN. Esta mañana, al enterarnos Pedro y yo de la gran noticia que nos trajeron atónitas María y María Magdalena, corrimos al sepulcro donde el viernes, antes de caer el sol, pusieron el cuerpo del Maestro. Y al llegar allí, todas nuestras dudas fueron disipadas, pues contemplamos que la piedra del sepulcro había sido removida y los lienzos estaban en su lugar. Nuestro Maestro no estaba, ¡había resucitado!

MARÍA TERESA. ¿No cree que pudiera ser causa de su pasión desmedida por… su “Maestro”, como le llaman, lo que haga que imaginen tal acontecimiento irreal? (Es interrumpida por María Magdalena.)

MARÍA MAGDALENA. Se equivoca usted, señora, entiendo que pueda ser asombroso para usted quizás, como lo fue par nosotros de primer momento; pero irreal no es, pues a mí misma se me apareció cerca del sepulcro, cuando lloraba por lo que me habían dicho los ángeles, y me llamó por mi nombre. Pude contemplar al Maestro frente a mí… (Admirada.) Era Jesús y me dio la encomienda de contarles a sus discípulos lo que había visto.

MARÍA TERESA. ¿Usted es de las que fueron al amanecer a llevarle ungüentos y especias aromáticas al sepulcro?

MARÍA MAGDALENA. Sí, mi nombre es María Magdalena, fui con mis otras amigas y al llegar allí y ver la piedra removida, nos asustamos, pero el ángel nos dijo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado”.

MARÍA TERESA. ¿Un ángel, ha dicho?

PEDRO. Sí, ella lo vio y nos contó, fue cuando comprendimos que era cierto lo que Él nos había dicho, que al tercer día resucitaría y las tantas formas en que nos lo dijo.

MARÍA TERESA. ¿Y no es usted el que negó haberlo conocido y haber estado con Él, cuando Jesús fue arrestado? ¿Cómo puede ahora estar de su lado y estar tan seguro de eso que afirma?

PEDRO. Primeramente, porque me arrepentí de haberlo negado y rumbo al Calvario, cuando me miró y me vio llorando, sentí que con Su mirada me perdonaba... Si usted hubiera conocido a Jesús, entendería lo que digo. Después, cuando nos apareció, estando todos reunidos, me preguntó en varias ocasiones: “¿Pedro, me amas?” Y yo le respondí, “Sí, Señor, tú sabes que te amo”, me perdonó y ahora es mi deber decir a todos que Jesús ha resucitado y que vive en nuestros corazones.

JUAN. Nosotros estábamos tristes, atemorizados por haber quedado solos; nos sentíamos turbados, sin esperanza… pero cuando Jesús apareció frente a nosotros y nos preguntó porqué estábamos así, nos dijo que debíamos haber creído en Él… y más que eso, nos mostró Sus heridas en las manos y Su costado, comprendimos que realmente no estábamos derrotados, como los del Sanedrín y demás que lo odiaban nos quisieron hacer creer. Por el contrario, Él llenó nuestras vidas de esperanza una vez más, nos reunificó e hizo que creyéramos lo mismo, que nos uniéramos en un mismo sentir y lleváramos a otros las buenas nuevas de su resurrección. Nos ha encomendado que como buenos discípulos sigamos la obra que Él comenzó y que nos extendamos al mundo entero, proclamando que Él vive y reina, y que nuestra fe y sacrificio no ha sido en vano, porque nuestro Maestro no está muerto, sino que ha resucitado y nosotros también, un día, resucitaremos con Él.

MARÍA TERESA. Es conmovedor lo que nos cuenta, y creo que quien escucha las palabras que han dicho y contempla la firmeza con que lo expresan, no le cabe duda que dicen la verdad, aunque es mucha la oposición que tienen, pero si se unen, creo que podrán sobreponer la verdad que defienden por encima de todo y sin saberlo, han comenzado la obra que su Maestro les legó, haciéndoles conocer a los amigos televidentes que están con nosotros en estos momentos, que su líder, Jesús, ha resucitado.

Muchas a gracias a ustedes por sus palabras y tiempo y a ustedes, queridos amigos televidentes, por acompañarnos en esta última hora. Hemos escuchado de primera mano esta gran noticia que ha hecho estremecer en este primer día de la semana, domingo, al mudo entero. Deben ser millones en todo el planeta, los que hayan escuchado en esta mañana la inesperada, impactante y esperanzadora noticia, que el Jesús que creíamos que estaba muerto aún, ha resucitado. Muchas gracias por la sintonía, yo soy María Teresa Ramos, para el Canal 31, en vivo, desde Jerusalén.