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2012 - España

Un pecadito molesto

5 Minutos y 2 Personajes. El hombre tiene un pequeño pecado del que no logra desprenderse y en el que siempre recae. Le pide perdón a Jesús pero hasta que no le entregue totalmente su corazón le resultará imposible.


UN PECADITO MOLESTO
John Cosper


PERSONAJES

HOMBRE o MUJER
JESÚS.


(El Hombre entra al escenario. Hay una mesa con un libro encima que se titula «pecado.»)

HOMBRE. ¿Ha tenido alguna vez un pecadito molesto que no se puede quitar? Ya sabe, ¿esa pequeña tentación de la que no se puede librar? No es tan grave o terrible como el homicidio. Solo es una pequeña obsesión que no puede abandonar. Es como fumar: es malo, y se sabe que es perjudicial, pero cada vez que quiere dejar de fumar, recae de nuevo.

(Levanta el libro) Es como si tuvieras un libro grande que usaras para golpearte en la cabeza. (Se golpea). ¡Au! Después, lo haces otra vez (se golpea) y otra vez (se golpea) y otra vez (se golpea) y otra vez (se golpea, y se tambalea, como si le doliera la cabeza). ¡Este me ha dolido! Y cuando piensas que ya te has golpeado demasiado, (se golpea) ¡lo haces otra vez! Empiezas a sentirte deprimido y como un perdedor porque no puedes dejar de golpearte. Entonces, ¡es cuando llamas a JESÚS.!

(JESÚS. corre al escenario y se pone de pie al lado del HOMBRE..)

HOMBRE. Y cuando pronuncias su nombre, ¡está ahí mismo: a tu lado! Te arrodillas (se arrodilla) y dices, «JESÚS., la ha vuelto a fastidiar. Tengo este pecadito que me está volviendo loco y ya no lo aguanto más. Perdóname, por favor”.

JESÚS. ¡Por supuesto! Ve y no peques más.

HOMBRE. (Grita y baila.) ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Jesús me ha perdonado! Te sientes mejor de lo que te sentías antes. ¡Te sientes como Superman, como si tus pies no tocaran la tierra! ¡Estás salvado! ¡Estás perdonado! Estás…

(Ve el libro y se congela.)

HOMBRE. ¡Tentado! ¡Oh, chico, estás siendo tentado! Hace un momento estabas emocionado (levanta el libro) y, aquí estás otra vez: cara a cara con el pecadito de antes (Acerca el libro lentamente hacia sí.) El mismo pecadito que quiere hacerse notar una vez más. ¡No! (Aleja el libro de sí con las manos.) ¡No puedes hacerlo otra vez! Jesús dijo: «Ve y no peques más». ¡No puedes hacerlo! ¡Se supone que los cristianos no debemos pecar! ¡Los cristianos no pecan! (Se golpea). ¡Aaaaah! ¡Lo he hecho otra vez!

(El Hombre deja caer el libro y se arrodilla frente a Jesús.)

HOMBRE. ¡No quería hacerlo! ¡Ha sido un accidente! ¡Un desliz! ¡Un momento de debilidad! ¡No lo volveré a hacer, te lo prometo! ¿Me perdonas?

JESÚS. (Sonríe.) Claro.

HOMBRE. (Se levanta.) Y de nuevo estás de pie otra vez. ¡Nunca más la vas a estropear! Ya la arruiné una vez... No importa. No lo voy a volver a hacer. (Ríe, mira el libro, lo levanta, y se golpea otra vez.) ¡Aaaah! ¡Ya lo he hecho otra vez! (a Jesús.) Yo sé que ha estado muy mal, pero de verdad quiero portarme bien. Por favor, ¿me perdonas otra vez?

JESÚS. Sí.

HOMBRE. ¡Perfecto! ¡Tengo una oportunidad más! Esta vez no la arruinaré. ¡Tengo mucha voluntad! ¡Seré fuerte! (Mira el libro.) ¡Ay! (Mira a lo lejos.) Tengo que ser fuerte. Tengo que ser fuerte. No hay que pensar en ese pecado… En ese pecadito tan insignificante y pequeñito que parece… Llamarte…

(Sus dedos «caminan» por la mesa hasta que llegan al libro y lo tocan. Lo mira de reojo.)

HOMBRE. (Señala fuera del escenario.) ¡Mira! ¡Una vaca volando!

(Jesús. mira. El Hombre se golpea muchas veces con el libro. Jesús lo ve y camina hasta ponerse detrás de él. Lo mira por encima del hombro. El Hombre se congela.)

HOMBRE. ¡Oh! ¡Ahora estás en apuros! Le has dado a Jesús tu corazón, y le prometiste una vida sin pecado. ¿Y qué es lo que pasa? No has cambiado nada, sigues igual que antes. No hay nada que puedas hacer para deshacerte de ese pecadito. Pero en ese momento ves algo de ese pecadito… Miras al pecado, y miras a Jesús. Comparas el pecado con Jesús, y ves que Jesús es mucho más grande que tu pecadito… ¡Y mucho más fuerte! Y te das cuenta de que no tienes que vencer este pecado solo. Jesús puede hacerlo. Él dio su vida para pagar la deuda por nuestros pecados, y cuando les das tu vida, Él quiere todo (el Hombre le da el libro a Jesús), incluso ese pecadito molesto. Y una vez que se lo das a Jesús (Jesús rompe el libro y lo tira), ¡se va para siempre!

(El Hombre abraza a Jesús y salen del escenario.)