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2012 - España

Más bendito es dar que recibir

20 Minutos y 15 Personajes + Extras. Historia de tres familias distintas en las fechas de Navidad. Se trata de una lección de generosidad, de confianza en Dios en los momentos difíciles y de la importancia de la familia.


MÁS BENDITO ES DAR QUE RECIBIR
Lourdes Curubo y Leslie Hernández




PERSONAJES

FAMILIA COLINDRES: PABLO, JOSUÉ, PADRE, MADRE, HIJA
FAMILIA RIGACCI: MADRE, HIJA, PADRE, SIRVIENTA
FAMILIA LÓPEZ: MADRE, PADRE, BEBÉ, 3 HIJOS MÁS
ASALTANTES
NARRADOR


PRIMERA ESCENA

(En casa de los Sres. Colindres. Familia de clase media.)

JOSUÉ. Papá, he estado pensando en lo que tú nos estabas diciendo acerca de la razón por la Navidad... Y llegué a la decisión de que todos debemos regalarle a alguien en necesidad, en lugar de regalarnos a nosotros mismos como hacemos siempre...

PADRE. (Colocando sobre la mesa el libro que estaba leyendo.) Me parece muy buena idea. ¿Qué han pensado tus hermanos?

PABLO. Yo también estoy dispuesto a dar a alguien.

JOSUÉ. Lo que todavía no he pensado a quién le vamos a regalar. (Se queda pensando.)

PADRE. Estoy seguro de que puedes pensar en alguien sin esforzarte mucho.

PABLO. ¿Te acuerdas de la familia López? Ellos tienen muchos hijos y no tienen mucho dinero para darles un regalo a cada uno en esta Navidad. Ellos podrían ser.

HIJA. (Entra corriendo porque ha escuchado la conversación.) Yo le puedo regalar mi muñeca a la niñita.

PABLO. Yo mi juego de camiones, que ya no uso tanto.

PADRE. Me parece que Jesús se sentirá muy feliz de que ayudemos a esa familia. Vamos a contarle a mamá nuestro plan. (Salen todos.)



SEGUNDA ESCENA

(En casa de la familia Rigacci. Familia de clase alta.)

SRA. RIGACCI. (Entra en la cocina o se asoma.) Doña Lola, por favor, coloque dos lugares más en la mesa. El Senador Brown y su señora vienen esta noche a cenar con nosotros. Use la loza nueva dorada y el mantel de hilos dorados.

HIJA. (Entra hablando e interrumpiendo a la mamá y mostrando un regalo envuelto) Madre, ¿quedó bien la envoltura para el regalo de papá?

MADRE. (Tomando el regalo en sus manos.) ¡Quedó hermoso! Anda, colócalo debajo del árbol de la sala principal.

(Hija le da una sonrisa de satisfacción a su madre y sale.)

MADRE. (Arreglando o acomodando algo en la mesa y hablándose en voz alta a sí misma.) ¡Pobre hija! ¡Cómo extraña a su papá! La ambición de estos negocios le quita tiempo que debiera ser para estar con ella... y conmigo. Ya no lo vemos casi. Se va temprano, trabaja tarde, se olvida de que tiene familia...

(Suena el teléfono.)

MADRE. Hola... Sí, querido. Ya casi está todo listo. Te estamos esperando. Sí. No me he olvidado que el Senador y su señora están por llegar... ok... ciao.



TERCERA ESCENA

ESPOSA. (Con su bebé en el brazo, recostada sobre la pared, sentada en el suelo, junto a sus otros hijos quienes duermen sobre el suelo.) Querido, ¿qué vamos a hacer? Ya no queda mucho dinero ahorrado y la economía no está favoreciéndonos después de todo lo que ha ocurrido. Estoy muy preocupada.

ESPOSO. (Bien preocupado.) No sé, querida, yo también estoy bien preocupado. El negocio del taxi no da mucho y casi no tengo pasajeros esta semana. A veces pienso que ni voy a llegar a casa por falta de dinero para comprarle gasolina al auto.

ESPOSA. (Tratando de animarlo un poco.) Tenemos que seguir confiando en Dios y obrando por fe. Hasta hoy Él nos ha mantenido con vida y nos ha provisto lo suficiente para sobrevivir.

ESPOSO. Pero me duele ver a mis hijos en esta situación. (Los mira uno por uno.)

(La esposa limpia una lágrima del rostro de su esposo. Se apaga la luz.)




CUARTA ESCENA

SR. RIGACCI. (Anunciando) ¡Ya llegué! ¿Dónde está mi muñeca?

HIJA. (Entra corriendo y da un abrazo a su papá.) ¡Hola, papá! (Después de varios segundos de abrazo) Papá, estoy muy feliz que viene la Navidad porque vamos a poder pasar tiempo juntos.

SR. RIGACCI. Sí, Annie, aunque sea por algunos días. Tú sabes que no puedo tomar muchos días de vacaciones porque tengo que viajar.

SRA. RIGACCI. (Interrumpe. Saluda a su esposo.) Te llegaron los documentos que esperabas. Están sobre tu escritorio.

SR. RIGACCI. (Deja ir a su hija y sale hacia la oficina.) ¡Oh! Los voy a revisar ahora mismo antes de que llegue el senador. (Le da un beso en la frente a su hija y sale.)

HIJA. ¡Estoy muy feliz de que papá esté en casa esta Navidad!

SRA. RIGACCI. Yo también. Anda, ponte tu vestido ya, que van a llegar los invitados. ¿Quieres que te ayude?

HIJA. Sí, mamá.

(Salen las dos.)



QUINTA ESCENA

NARRADOR. Después de haber presentado el plan a la madre, la familia Colindres dedicó un día completo para ir de compras para la familia López.

(La familia Colindres entra a la sala de la casa con todos los regalos. Los colocan sobre el suelo y otros sobre el sofá.)

MADRE. A ver... ¿Quién tiene su regalo listo para envolver?

PABLO. Yo tengo estos listos para envolver.

HIJA. Yo la muñeca y los calcetines.

MADRE. ¿Y tú, Josué?

JOSUÉ. Ya casi, mamá. Quiero darle algunas cosas mías también.

PADRE. Muy bien, Josué. Eres un joven muy dadivoso. (Dirigiéndose a la madre con su regalo que pueden ser guantes, bufanda, y quizás un abrigo también para el Sr. López.) Querida, acá está el mío. Dime cuando empieces para ayudarte.

(La familia se mantiene ocupada envolviendo regalos. La luz de la escena se apaga.)

NARRADOR. Es el día antes de Navidad y la familia Colindres está muy deseosa de que llegue la mañana porque muy temprano irán y dejarán los regalos en la puerta del humilde hogar de la familia López. Por otro lado, en el hogar de la familia Rigacci hay un poco de tristeza. Los documentos que el Sr. Rigacci recibió fueron tan importantes para él que ha decidido cambiar sus planes familiares y viajar el día antes de Navidad. No estará con su hija en este día.



SEXTA ESCENA

(Cartel o pantalla que diga: “La noche antes de Navidad”.)

(El Sr. Rigacci es asaltado. Le quitan su maletín, su abrigo y lo dejan tirado inconsciente. Un tiempito más tarde, entra el SR. LÓPEZ. se le ha terminado la gasolina de su auto.)

SR. LÓPEZ. ¡Qué frío hace! Se ha terminado la gasolina del auto, tengo que caminar a pie y no tengo abrigo, pero estoy consciente de que Dios está en control y algún plan tendrá con esto. Gracias a Dios que por lo menos estoy cerca de casa.

(Llegando a donde está el Sr. Rigacci tirado.)

SR. LÓPEZ. ¿Señor? ¿Qué le pasa? ¿Está usted bien o está usted borracho?

(No hay respuesta. Lo toca con el pie y lo llama. Tampoco hay respuesta. Se acerca y lo ve de cerca.)

SR. LÓPEZ. ¡Oh! ¡Usted ha sido golpeado! ¡Está sangrando de la cabeza! Vamos. Yo le ayudo... (Comienza a levantarlo.)

SR. RIGACCI. (Comienza a despertarse.) Gracias. Me golpearon. Me llevaron mi maletín y los documentos...

SR. LÓPEZ. No se preocupe, yo lo llevaré con cuidado a mi casa y mi esposa lo va a sanar. Lamento que no tenga mi auto acá para llevarlo.

(Ayuda a levantar al Sr. Rigacci. Comienzan a caminar.)

SR. LÓPEZ. Mi casa es bien humilde... No tenemos una cama para que usted se recueste, pero le vamos a sanar sus heridas...

SR. RIGACCI. Muchas gracias... (Camina con dificultad.)

(Siguen caminando. Llegan a la casa de la familia López. Entran. La Sra. López se sorprende al verlos, pero se da cuenta en seguida de lo que ha ocurrido. Sin decirse ni una palabra ella va y busca una cajita de primeros auxilios que se nota ha sido bien usada antes. Regresa y de una vez comienza a sanar al señor Rigacci. Los niños deben estar ya dormidos.)

SR. LÓPEZ. ¿Necesita que llame a alguien? ¿A la policía para informar el asalto o los documentos perdidos? (La Sra. López sigue atendiendo al Sr. Rigacci.)

SR. RIGACCI. No, gracias. Ustedes han sido demasiado buenos conmigo. (Hablándole a la Sra.) Y usted... usted parece estar muy práctica en sanar heridas... y ya estaba lista, como si me esperara...

SRA. LÓPEZ. No era que lo esperaba, sino que por acá llegan muchas personas como usted buscando alguna ayuda y yo y mi esposo siempre estamos listos para atender al que necesite de nuestra ayuda. Nuestro hogar es muy humilde, como usted puede ver, pero Dios siempre nos bendice y nos da la seguridad de que Él está en control y así como Él ha bendecido a nuestra familia en medio de la pobreza, nosotros también sentimos el deber de ser una bendición a todo aquel que entre por nuestra puerta o que encontremos allá afuera en la calle.

SR. LÓPEZ. Así es, Sr. Dios está en control y Él sabe por qué suceden las cosas. Ahora mismo mi taxi quedó sin gasolina. Si no hubiese sido por eso, no vengo caminando a casa y me lo encuentro a usted... Y de alguna manera usted también ha sido una bendición para nuestra familia porque nos ha dado la oportunidad de ayudar a alguien más.

SR. RIGACCI. No puedo comprender todo lo que ustedes dicen. Mi familia y yo somos una familia muy rica. Lo tenemos todo pero no puedo hablar como ustedes lo hacen. Quizás todavía no he experimentado eso que ustedes han experimentado.

SRA. LÓPEZ. Lo que más buscamos y tratamos es que nuestra familia esté siempre unida. Son muchos nuestros hijos y difícil de darles lo que necesitan, pero lo que nos mantiene unidos es el amor.

SR. LÓPEZ. Es verdad. Sin ellos no podría seguir adelante. Ellos son los que me motivan y me dan la razón de vivir... La familia es lo más importante para nosotros. Es nuestra prioridad, no importa cuál sea la situación.

SR. RIGACCI. (Pensativo.) Mi familia me está esperando... y, debo pasar la Navidad con ella.

(Se apagan las luces de esta escena.)



SÉPTIMA ESCENA

NARRADOR. El día de Navidad...

(Familia Rigacci: Se levantan todos. La hija le da un abrazo al papá. El Sr. Rigacci está todo vendado.)

HIJA. ¡Feliz Navidad, papá!

SR. RIGACCI. ¡Feliz Navidad, hija! (Le entrega un regalo.) Acá está tu regalo de Navidad. Estoy muy feliz porque te lo puedo dar en persona. (A su esposa.) A ti también. Creo que Dios tenía que darme una lección esta Navidad y debo agradecerle por lo que me sucedió ayer. No hay nada mejor en este mundo que estar con mi familia y no hay documento ni propuestas de negocio que sean más importante que ustedes. (Se abrazan los tres.)

(Se apagan las luces del escenario.)




OCTAVA ESCENA

(Familia Colindres: Colocan los regalos en la puerta, tocan la puerta y salen corriendo mientras ríen de alegría. Los regalos pueden estar dentro de tres bolsas de basura negra... Pueden llenarse de papel y encima colocarse los regalos.)




NOVENA ESCENA

(Familia López: el padre abre la puerta. No ve a nadie. Ve los paquetes... Los empieza a mirar...)

SRA. LÓPEZ. ¿Quién es?

SR. LÓPEZ. No hay a nadie pero dejaron algo...

SRA. LÓPEZ. (Va a la puerta curiosa.) ¿De qué estás hablando?

SR. LÓPEZ. (Comienza a abrir un regalo.) Creo que Dios nos ha recompensado en privado por haberle ayudado a uno de sus hijos ayer... Mira.... exactamente lo que necesitaba (tomando el abrigo y poniéndoselo.)

SRA. LÓPEZ. Mira, un vestido para nuestra hija.

SR. LÓPEZ. Ayúdame a entrarlos y llamemos a nuestros hijos.

(Se apagan las luces de la escena.)




DÉCIMA ESCENA

(La familia Colindres entra a su casa muy felices y riendo.

JOSUÉ. ¿Viste el rostro del Sr. López?

MADRE. Sí. Estaba contentísimo...

PABLO. Y la mamá cuando vio el vestido se puso muy feliz también.

HIJA. Le va a gustar mucho la muñeca que le regalé también.

PADRE. Hijos, ¿qué van a hacer ahora? Saben que no tienen ustedes regalos para abrir ahora, ¿verdad?

JOSUÉ. Papá, ¿sabes? Esta Navidad he aprendido algo: los regalos que recibo no son los que me dan felicidad. En realidad es cuando regalo que me siento gozoso. Ver el rostro alegre de otros es lo que me hace feliz.

MADRE. Eso es lo que quiere decir ese versículo... “es mejor dar que recibir”.

PADRE. Y eso es en realidad lo que significa Navidad.


NARRADOR. Hemos aprendido tres lecciones de este drama con las tres familias representadas. Con la familia Rigacci el valor de la familia: el mejor regalo que Dios ha dado a cada uno cada día y en especial en esta Navidad. Si vas a estar lejos de tu familia, llámalos, diles cuánto la aprecias. Es mejor decirles esto, que darles un regalo.

Con la familia López que Dios está en control. No importa en la situación que esté tu familia, Dios tiene un plan para ti. Lo importante es mantenerse unidos y recordar que en esta Navidad no hay que tener demasiado para dar mucho. Aún si lo damos todo, Dios nos bendecirá doblemente. Él siempre cuida de nosotros y suplirá nuestra necesidad.

¿Y la familia Colindres? Que la verdadera razón por la Navidad es dar y hacer felices a otros y que no hay que dar esperando algo a cambio. Uno siente más felicidad cuando da, que cuando recibe.