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2012 - España

Un pollino atado que nadie ha montado

10 Minutos y 6 Personajes. Los animales de un corral van a Jerusalén a recibir a Jesús. Pollino quiere ir pero está atado y no puede. Su madre le dice que la fe y la oración pueden mover montañas y al poco entran los discípulos y se lo llevan.


UN POLLINO ATADO QUE NADIE HA MONTADO
Cedida amablemente por su autora: Lourdes González




PERSONAJES

POLLINO
BURRA
PELUSA (Oveja)
PAVO
PALOMA
TOTÓ (Perro)

(La escena se desarrolla en un corral de animales, mama burra y el pollino se encuentran comiendo.)

BURRA. Come mucho, querido mío, para que crezcas sano y fuerte.

POLLINO. Madre, ¿Puedo ir a jugar con mi amigo Totó?

BURRA. Hoy no, querido hijo; mira, estamos atados. No podemos salir de nuestro corral.

POLLINO. (Llamando a la oveja, que va pasando por el frente.) ¡Hey, Pelusa! ¿A dónde te diriges?

PELUSA. ¡Bee…! Voy camino de Jerusalén, hoy es el gran día.

POLLINO. ¿El gran día? ¿A qué te refieres?

PELUSA. ¿No escuchaste las noticias?

POLLINO. ¿Qué noticias?

PELUSA. El señor Gallo se levantó muy temprano hoy y despertó a todos en la aldea anunciando las nuevas noticias.

POLLINO. ¿Y cuáles son esas noticias?

PELUSA. Hoy es el gran día, el día que hizo el señor... El día en que el hijo de Dios será manifestado a toda Jerusalén.

POLLINO. ¿Hoy es el día?

PELUSA. El gallo se levantó muy temprano y nos despertó a todos mientras cantaba:
“Este es el día, este es el día, este es el día que hizo el señor; Día de alegría, día de alegría, día de alegría y de gozo...”

PELUSA. Por eso me dirijo hasta Jerusalén: quiero ser de las primeras que vea entrar al hijo de Dios... Nos vemos luego... (Sale cantando.)

POLLINO. ¡Espérame, voy contigo! (Comienza a caminar, pero la soga no lo deja.) ¡No puedo ir! Estoy atado. Madre, ¿escuchaste las noticias? ¡Hoy es el gran día!

BURRA. Sí, hijo mío, acabo de escuchar las noticias. ¿No es grandioso? Toda la naturaleza espera este día.

POLLINO. ¿Y nosotros nos lo vamos a perder?

BURRA. Pues parece que sí, estas cuerdas nos impiden asistir a ese evento tan importante.

POLLINO. ¡No es justo! Toda la naturaleza estará ahí para recibir al hijo de Dios en Jerusalén y nosotros tendremos que permanecer aquí atados en el camino.

BURRA. De nada vale quejarse y es mejor que nos resignemos. Pelusa nos contará cuando regrese.

(Entran el pavo y la paloma.)

PALOMA. Apúrese, don pavo, las azoteas ya deben estar colmadas de aves viajeras.

PAVO. Voy lo más rápido que puedo, pero no quiero estropear mis plumas. Quiero estar hermosa para cuando el maestro me vea.

PALOMA. A tus plumas no les pasará nada si te apuras un poco.

POLLINO. ¿Van hacia Jerusalén?

PALOMA. Hacia allá nos dirigimos. El gallo nos avisó esta mañana.

POLLINO. Sí, Pelusa nos lo contó.

PAVO. ¿Y qué hacen ahí parados? Vamos, apúrense, debemos llegar pronto a Jerusalén; éste es un acontecimiento que no podemos perdernos.

POLLINO. No podemos ir, nuestro amo nos dejó atados.

PALOMA. ¿Y se han de perder la entrada triunfal del maestro?

POLLINO. No podemos desatar el nudo de nuestra cuerda...

PAVO. ¡Qué pena! Hoy es un día que nadie puede perderse.

PALOMA. Pavo, ya hemos perdido demasiado tiempo; vamos, que las azoteas se llenan muy rápido.

PAVO. Adiós, pollino, lamento que no puedas ir a ver al maestro. Esa cuerda es la culpable... La próxima vez no permitas que te aten.

(Salen.)

POLLINO. Madre, ¿escuchó lo que dijo el señor pavo? Que no permita que me vuelvan a atar…

BURRA. Pero eso te haría desobediente y va en contra de tu naturaleza… Y no podemos ir en contra de nuestra naturaleza.

POLLINO. ¿Qué quiere decir?

BURRA. Eres un pollino, cuando seas adulto serás un burrito, y a los burritos se les ata y hasta sirven para transportar a los humanos.

POLLINO. ¿Transportar a los humanos? ¿Y por qué? ¿Acaso los humanos no tienen piernas que los transporten?

BURRA. Sí, pero muchos prefieren ir sentados sobre nuestros lomos.

POLLINO. ¿Y llevar toda esa carga sobre nuestros lomos? Eso no es justo. ¿Por qué si ellos poseen piernas, no las usan?

BURRA. Porque nosotros fuimos creados para su servicio. Dios les dio potestad para gobernar sobre nosotros y así tiene que ser. Esa fue la voluntad de Dios.

POLLINO. Pues a mí no me gustaría cargar sobre mi lomo a ningún humano...

BURRA. Aún no te ha llegado el momento, pero créeme que no vas a poder resistirte, pues para eso fuiste creado. Recuerda, es la voluntad de Dios...

POLLINO. Mira, ahí vine mi amigo Totó y parece que tiene prisa. ¿A dónde vas con tanta prisa?

TOTÓ. Voy camino de Jerusalén, hoy es el gran día...

POLLINO. Ya nos enteramos, ya pasaron por aquí Pelusa, la oveja, la paloma y el pavo real.

TOTÓ. ¿Y tú no vas para Jerusalén?

POLLINO. No puedo, estoy atado a esta cuerda.

TOTÓ. ¡Qué malo! ¿Entonces te vas a perder un acontecimiento tan importante?

POLLINO. No puedo soltarme...

TOTÓ. Pues si tú no vas, yo tampoco voy.

POLLINO. ¿Qué dices?

TOTÓ. Tú eres mi mejor amigo y si tú no puedes ir, yo tampoco voy a ir; me quedaré a tu lado y te acompañaré.

POLLINO. ¿Y te perderás de ver entrar en Jerusalén al maestro?

TOTÓ. Tú también te lo vas a perder...

POLLINO. Totó, eres un gran amigo, un amigo fiel y verdadero, pero no es justo que te pierdas un acontecimiento tan importante como ese por mi culpa. No puedo aceptar que hagas ese sacrificio. Ve a Jerusalén, ve y ríndele tributo al Maestro, ve y recibe la bendición que yo estoy seguro que a través de ti, yo también he de ser bendecido...

TOTÓ. Pero...

POLLINO. Ningún pero; vete rápido que ya se acerca la hora.

TOTÓ. Está bien, adiós, amigo.

POLLINO. Adiós. Madre, ¿usted vio el sacrificio que estaba dispuesto a hacer mi amigo Totó?

BURRA. Totó es un amigo de verdad.

POLLINO. Bueno madre, creo que nos vamos a perder la entrada triunfal del Maestro a Jerusalén.

BURRA. Hijo, ¿por qué no pruebas la oración? La oración puede mover montañas...

POLLINO. ¿Usted cree que si oro seré liberado de estas cuerdas que me atan?

BURRA. Ya te dije: la fe puede mover montañas.

POLLINO. Querido Dios, mi corazón anhela ir a Jerusalén a rendirle honra al hijo de Dios, pero esta cuerda no me lo permite. ¿Podrías desatarla? Amén. (Da unos pasos, pero aun esta atado.) No funcionó, aún estoy atado.

BURRA. Si lo crees y lo confesares en tu boca, lo verás.

POLLINO. Voy a ir a Jerusalén a rendirle tributo al maestro, voy a ir a Jerusalén a rendirle tributo al maestro, voy a ir al Jerusalén a rendirle tributo al maestro...




(Mientra él dice esto entran los discípulos, lo desatan y se lo llevan. Mientras él, regocijado, sigue repitiendo: “Voy a ir…”)