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2012 - España

La palabra que vence

13 Minutos y 7 Personajes + Extras. Una joven consulta con su pastor los problemas que tiene y el pastor le anima a que ponga su confianza en las promesas de la Biblia. Varios personajes intentarán desviarla del camino pero se aferra a la biblia para vencer.



LA PALABRA QUE VENCE
Angélica Camelo - Copyright© 2000



PERSONAJES

MARÍA
PASTOR
DUDA
SUEÑO
ENVIDIA
DESÁNIMO
NARRADORA
CORO



PRIMERA ESCENA

(El escenario: Dividido en dos partes, 2 teléfonos, 1 para el Pastor y otro para María.)

NARRADORA. Está la hermana María en su habitación bastante preocupada y llama por teléfono al Pastor Marcos.

(Suena el teléfono.)

PASTOR. ¿Haló?

MARÍA. Hermano Marcos, Dios le bendiga. ¿Cómo ha estado?

PASTOR. Bien, hermana, gracias al Señor. Y a usted, ¿cómo le ha ido?

MARÍA. Hermano, bastante preocupada, usted sabe que nosotros los jóvenes somos tan débiles y la verdad es que tengo tantos problemas que no tengo fuerza para seguir adelante.

PASTOR. Hermana, no le crea esas mentiras al diablo. El Señor dice en su Palabra en 1 Juan 2:14 "os escribo a vosotros jóvenes porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros”. Mire lo que añade: “habéis vencido al maligno”. Esto lo dice la Palabra del Señor y ésta es fiel y verdadera; nosotros debemos creerla. También recuerde que El Señor dice en Filipenses 4:13 "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece". Hermana, usted sabe qué significa todo... Esto incluye su problema.

NARRADORA. El espíritu de duda inmediatamente se hace presente.

MARÍA. Hermano, por favor, ore por mí para que yo pueda vencer en esta situación.

PASTOR. Mire, María, yo con todo gusto voy a orar por usted, pero yo quiero invitarla a que se arrodille y ore usted también y tome la Palabra del Señor y crea en todas esas promesas escritas que el Señor tiene para nosotros. Mire, lo que dice en 2ª de Timoteo 1:7 "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Crea con todo su corazón esta palabra y siga adelante, nuestro Dios es un Dios de amor y de misericordia y estoy seguro de que Él le va a ayudar en todas sus dificultades de acuerdo a su voluntad.

MARÍA. Muchas gracias pastor, trataré de hacer lo que usted me aconseja.

(Cambia el escenario: uno solo, como un cuarto.)



SEGUNDA ESCENA

NARRADORA. María trata de irse a orar y el espíritu de duda empieza a hablar con ella. Mientras el espíritu de duda habla, María parece muy turbada.

DUDA. Hola María, ¿vas a orar? No pierdas tu tiempo... Tú sabes que esas Palabras de la Biblia funcionan en otros pero no en ti.... ¿No te acuerdas cuántas veces ha pasado? Tú misma lo has visto.

MARÍA. No... No... Yo sé que también son para mí, yo creo en ellas. Señor yo sé que me escuchas y sé que tú eres poderoso para responder a mis necesidades de acuerdo a tu voluntad... Yo creo en tu Palabra, tu Palabra es viva y eficaz, es lo que yo leo en Hebreos 4:12 y además yo sé que todo lo puedo en ti que me fortaleces, Señor.

DUDA. Dios tiene que ocuparse de tanta gente mucho más importante que tú... Él no te va a escuchar...

MARÍA. No... Romanos 2:11 me dice que Cristo no hace acepción de personas.

NARRADORA. Duda llama al espíritu envidia y le pide ayuda para vencer a María.

DUDA. ¡Envidia! ¡Envidia! Por favor, ayúdeme con ésta que está más difícil.

ENVIDIA. Déjemela a mí. ¿No te da envidia cómo le va de bien a tus vecinos y ellos no necesitan pelarse las rodillas? Ellos ni siquiera son Cristianos.

DUDA. Él tiene razón. Si ves que no es necesario hacer nada de lo que tú haces como "Cristiana", para obtener todas las cosas espectaculares que tienen tus vecinos.

MARÍA. Mmmmm... ¡NO! Proverbios 23:17 dice que no debo tener envidia de los pecadores, sino que debo perseverar en el temor de Dios todo el tiempo. Yo creo esta palabra.

ENVIDIA. Yo creo que no hay nada que hacer... Chao.

DUDA. No, no se vaya.... Bien, voy a llamar a otro: Sueño.

SUEÑO. Ya voy... Acabo de ganar una batalla, una hermanita que dice que iba a orar dos horas… Logré que se quedara profundamente dormida a los 20 minutos. La verdad es que ni siquiera pudo empezar su oración.

DUDA. (Hablando con sueño.) Te felicito, pero aquí hay una hermanita que está más difícil. Venció al espíritu de envidia y yo no sé por donde más atacarla, por eso lo he llamado. (Se dirige a María.) Piensa en lo que tú siempre has anhelado y Dios no te ha respondido; Él no lo va a hacer.

MARÍA. ¡No! Porque Dios me dice en Isaías 55:9 “Como son más altos los cielos que la tierra, así son Sus caminos más altos que mis caminos y Sus pensamientos más que mis pensamientos”.

DUDA. No se da cuenta de que sus dificultades son muy grandes, piense un momento...

MARÍA. Sí... Son muy grandes mis dificultades.

SUEÑO. Mas bien acuéstese un rato a dormir, ¿no está cansada? Un buen sueño le haría bien, es bien saludable… Mire cómo se le cierran los ojos y todo lo que tiene que hacer mas tarde. Descanse un rato.

NARRADORA. María se siente casi vencida, luego mira la Biblia y exclama:

MARÍA. No, yo quiero permanecer en oración. En Mateo 6:25 El Señor me dice que no me debo afanar por la vida, qué habré de comer, o qué habré de beber, ni por mi cuerpo, qué habré de vestir; las aves, ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y mi Padre Celestial las alimenta. Señor si tú haces esto con las aves, tú dices que harás cosas mucho mejor que estas con nosotros tus hijos. Yo creo en tu Palabra y quiero esperar en ella.

SUEÑO. (Hablando con María.) Mire que una siesta ahora le haría bien. (Hablando con Duda.) No, esta está muy difícil, se sabe casi toda la Biblia y aquí sí ya no hay nada qué hacer. Usted sabe que quedamos desarmados frente a esas Palabras.

(El espíritu de desánimo aparece de un brinco.)

DESÁNIMO. Yo creo que me necesitan.

SUEÑO. La verdad es que estamos perdiendo el tiempo aquí, vamos a atacar a los que no conocen esas Palabras... Yo mejor me voy.

DESÁNIMO. Se nota que sueño no ha escuchado de mi buena fama.

DUDA y DESÁNIMO. Usted ya está perdida; no se da cuenta lo débil que es, eso no le agrada a su Dios. Yo creo que Él la ha desechado.

MARÍA. No... No... Yo leo en Juan 3:16 que de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo, todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna. (En muy alta voz dice.) Esto significa que Yo tengo vida eterna, que soy salva, que tengo sus promesas y que Él está conmigo y me escucha. Gracias, Señor, por tu paz, por el gozo que me das. (Comienza a cantar) Porque El vive, me enfrentaré al mañana, porque Él vive ya no hay temor, porque yo sé, que el futuro es suyo, la vida vale más y más solo por Él. (Repite.)

(El espíritu de duda y desánimo saltan asustados y huyen tan pronto como escuchan esta confesión y entonces María da gloria a Dios y sigue alabando.)

(Aparecen tres ángeles blancos cantando la misma canción.)

NARRADORA. Apreciado hermano que alegría entender que gran tesoro tenemos en la Palabra del Señor, tantas promesas que alcanzan para todo tipo de necesidad. La Palabra del Señor es esta espada de dos filos que penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón y mente y con la oración constituyen nuestra arma mortal que nos hace invulnerables contra los ataques del enemigo. Apreciado padre de familia, Dios le ha dejado una hermosa tarea a usted y es la de sembrar su Palabra Santa en el corazón de sus hijos, de esta manera usted no solo lo está equipando poderosamente a sus hijos para los ataques de la vida diaria, sino que usted les está brindando la oportunidad de conocer y entender la única razón por la que vale la pena vivir y es porque Él, nuestro Dios Jesucristo Vive.

(Siguen cantando la canción “Porque Él vive”.)