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2012 - España

Él volverá

17 Minutos y 11 Personajes. Un grupo de trabajadores se encuentra en una construcción trabajando duramente. La mayoría han perdido las esperanzas de que su Señor vuelva y se han apartado de la construcción dejándose llevar por pasiones pasajeras, luego se darán cuenta de que Él está por venir muy pronto.





ÉL VOLVERÁ
Eunices Herrera y José A. Pérez
Ministerio Teatral Alpha
República Dominicana




PERSONAJES

MARCOS
NATY
CLEO
JOSÉ
CITRA
MARIANA
ISAÍAS
DISTRACCIÓN
PEREZA
TIEMPO
JESÚS




VOZ EN OFF



PRIMERA ESCENA

(Entre luz aparecen 7 personajes con palas y picos trabajando incesantemente, bajo un ambiente en media luz, con una música triste. Los trabajadores inician conversando.)

MARCOS. Realmente siento que cada día la tierra se torna má dura.

NATY. Sí, Marcos. Este trabajo se pone cada vez más difícil: los obstáculos, los problemas, los cayos en las manos y el desánimo entre los obreros me llevan a preguntarme si podremos soportar y estar de pie hasta el final.

MARCOS. Yo también he estado pensando lo mismo, también me he sentido desanimado y vulnerable, sobre todo al ver la desunión y los conflictos entre los obreros. Sin embargo, todo eso también me lleva a pensar que vendrá algo mejor. Eso fue lo que Él nos prometió.

CITRA. ¿Por qué ustedes en vez de estar hablando tanto, no siguen trabajando? Esto se torna cada vez más insoportable, estoy cansada de todo este trabajo.

MARIANA. Sí todos sabemos que es difícil trabajar tanto.

MARCOS. No digan eso, recuerden las promesas que Él nos hizo. Cuando nos comisionó jamás se nos dijo que iba a ser fácil.

JOSÉ. Pero tampoco nos dijeron que iba a ser difícil, que duraría tanto la construcción y sobre todo que Él duraría tanto tiempo ausente.

CLEO. Estoy de acuerdo con José. Antes de estar aquí estábamos mejor, no trabajábamos tanto y descansábamos más.

NATY. ¿Cómo es posible que piensen de esa forma? Si antes de estar aquí no teníamos nada, aquí sí tenemos esperanza.

CITRA. ¿Esperanza? ¿A qué tipo de esperanza te refieres? Porque la única esperanza que veo posible es morir de cansancio.

ISAÍAS. Sí, yo en particular me siento muy cansado.

MARCOS. Señores, por favor, ¿por qué tanto desanimo? Tenemos que seguir trabajando fuertemente y adelantar esta obra.

JOSÉ. ¿Que por qué tanto desanimo? Porque cuando Él nos contrató, nunca nos dijo que se iría y nos dejaría solos.

MARCOS. Pero no estamos solos, recuerden que nos dejó un compañero.

ISAÍAS. Sí, pero no es lo mismo, si Él estuviera aquí no sería igual.

MARIANA. Opino lo mismo, Él no debió marcharse.

NATY. Pero Él se fue para mejoría de nosotros, recuerden la promesa, Él vendrá, así que sigamos trabajando.

CLEO. Es que yo ya no resisto más.

MARIANA. Yo tampoco.

NATY. ¡Ey, animo chicos!


SEGUNDA ESCENA

(Entra Pereza.)

PEREZA. (Bosteza, mira al grupo.) Tiene que haber una causa muy fuerte para que estas personas sigan trabajando tan arduamente y sin descanso por… (Saca un calendario.) ¿Casi 2000 años? Guau, ¿saben algo? Es sorprendente como algunos todavía tienen tanto ánimo… (Se acerca al grupo, se dirige a Isaías.) Ey, amigo, parece que no te gusta mucho estar aquí. Mira esos cayos en tus manos, no te ves muy conforme, estas quemado por el sol. ¿Qué te parece si te tomas un descanso, aunque sea uno pequeño? (Chasca los dedos.) Ey… Es una pena que no puedas verme, ni oírme, solo estoy en tu subconsciente, si me vieras podría ser más persuasiva. Bueno si no quieres, tú te lo pierdes. Bye.

(Sale. Los trabajadores inician nuevamente su conversación.)

CLEO. ¿Saben algo? Deberíamos tomarnos un receso en esta construcción y volver luego, no creo que eso signifique nada.

CITRA. Estoy de acuerdo, podemos descansar y volver.

MARCOS. ¡No! No podemos irnos y abandonar la obra, Él puede venir en cualquier momento y si no nos encuentra aquí, ¿qué será de nosotros?

ISAÍAS. No creo que Él venga ahora, podemos tomarnos un receso, yo estoy decidido, me voy, tomo un receso y luego volveré y seguiré trabajando en la obra.

MARCOS. ¡No! No te vayas, Él puede venir y no encontrarte aquí trabajando en la construcción.

ISAÍAS. No, no, yo vendré antes de que Él regrese, no te preocupes, adiós chicos.

NATY. Adiós

(Se va. Entra distracción.)

DISTRACCIÓN. (Va pasando por el lugar sin percatarse de la presencia de los trabajadores, y al darse cuenta…) ¡OH! ¿Y estas personas aquí? Se notan… ¿Aburridos? (Se acerca.) ¡Sí! Ciertamente están aburridos, necesitan relajarse, salir de la rutina, cambiar de ambiente, necesitan… ¡¡¡Diversión!!! Sí, eso es lo que necesitan. ¡Ey! ¿Qué tal tú? (Dirigiéndose a Mariana.) Te notas aburrida, podemos divertirnos mucho, veamos qué opción tengo para ti… (Saca una lista larga de actividades.) Domino, pasear, ver televisión, jugar a las cartas, ir al campo, ir a la playa, ver el partido… ¡¡Escoge una!! No, mejor escógelas todas, ¡¡un día completo de pura diversión!! ¡Ey, hola! ¿Hola? ¿No me ves? ¡Ah, qué pena! Tenía más ideas en mente. Bueno por lo menos lo intenté… (Sale.)

(Siguen conversando…)

CITRA. Ah me siento súper aburrida, hacemos lo mismo todos los días, trabajar, trabajar y trabajar.

NATY. Por favor no se quejen tanto, tengamos confianza y sigamos esta obra ya casi estamos terminando.

MARIANA. Bueno, ya estoy muy cansada de estar aquí. Tengo demasiados años trabajando en esta construcción que cada día se torna más dura, más difícil, yo me voy.

MARCOS. Quédate. No te desanimes ahora, siento que su regreso está muy cerca.

MARIANA. No. No puedo seguir, de veras, no sé ustedes pero yo me voy. (Sale.)

(Entra Avaricia.)

AVARICIA. A ver.. Trece millones novecientos mil... Trece millones... ¡Ay! Ya perdí la cuenta otra vez, tendré que empezar de nuevo, uno, dos... ¡Oh! ¿Y éstos? Se ven... sucios, cansados, aburridos... ¡Ah! Necesitan Dinero. Hola, ¿cómo están? Se ven un poco... ¿Pobres? Sí, pobres. Ey, ¿quieren un yate? Yo se lo puedo dar. ¿Un carro de lujo? ¿Una casa? ¿Fama? ¡¡¡De todo!!! Solo tienen que seguirme, hacer lo que yo digo y tendrán todo lo que siempre han soñado. ¡Ey! ¿Es que no me oyen? ¿Hola? ¿Hola? Bueno estaré por allá por si cambian de opinión.

CLEO. Mira lo sucio y miserable que nos vemos, quisiera tener ropa linda, de marca... ¡Ah! Quisiera comprar tantas cosas, pero trabajando aquí no he conseguido ni conseguiré nada.

CITRA. A mí me gustaría tener joyas, un lindo vestido...

MARCOS. Ey, amigos, el dinero no da la felicidad, además lo que Él nos prometió no se compra ni con todo el dinero del mundo, ténganlo presente. Nos dará el galardón cuando Él vuelva.

JOSÉ. Oye, Marcos, estás errado. ¿Cómo crees que todavía Él va a volver? Parece que Él ya se olvidó de nosotros, solo nos quiso reclutar para abandonarnos y dejarnos solos. Para mí esto es perder el tiempo, queremos hacer nuestra vidas en otra parte, disfrutar, divertirnos. Yo me voy de acá.

CITRA. Sí, eso es lo que queremos, nos vamos y creo que tú también debes acompañarnos.

MARCOS. No, no me voy, recuerden sus palabras, lo que nos dijo de la higuera, ¿no lo ven? Ya las ramas están tiernas, sus hojas brotan, el verano está cerca y eso nos anuncia que Él vendrá.

NATY. Yo me quedo al igual que José.

CLEO. ¿Y tú, José, Cleo, qué dices?

JOSÉ. Yo me voy con ustedes, ya no quiero estar aquí.

CITRA. Bueno, pues no perdamos más tiempo, vámonos.

MARCOS. Están cometiendo un grave error.

CLEO. No, no es así. (Se van.)

(Naty y Marcos se agarran de las manos y miran cómo se alejan sus compañeros.)

MARCOS. Nos causa mucha tristeza que ellos se hayan ido, pero no podemos perder la vista del objetivo por el cual estamos aquí.

NATY. Sí, lo sé.

VOZ EN OFF. Y siguieron trabajando, día tras día, mes tras mes, año tras año, agotados, cansados, pero sin perder la esperanza.

(Aparece José.)

NATY. Mira, Marcos, ¡¡es José!!

MARCOS. ¿José? ¿Dónde? ¡Oh, sí! Parece que vuelve a trabajar en la obra.

JOSÉ. Hola, ¿cómo están? Bueno, lucen cansados.

MARCOS. Ey, José, ¡qué gusto volver a verte! ¿Vienes nuevamente a trabajar con nosotros?

JOSÉ. ¿Yo? No, qué va, solo vine a ver si era verdad lo que decían muchos, que todavía ustedes estaban aquí, después de más de 3 años que nos fuimos y veo con mis propios ojos que es verdad. Parece increíble.

NATY. Sí, cada día que pasa sabemos que es un día menos para encontrarnos con Él.

JOSÉ. Bueno… Solo pasé a eso y a saludarlos, me voy.

MARCOS. Ey, pero no te vayas tan rápido, Naty y yo iremos al deposito a buscar más ladrillos, quédate un rato para que conversemos un poco.

JOSÉ. Bueno… está bien, pero no tarden mucho, ¿sí?

NATY. Volvemos enseguida.

(Salen.)

JOSÉ. ¡Ah! ¡Qué pena con ellos! Ellos piensan persuadirme para que vuelva, pero yo no lo haré, tuve que salir de acá, necesitaba divertirme, hacer mi vida, soy muy joven para gastar todo mi tiempo en esto… (Señala la construcción.) No, esto no es para mí.

(Se escucha un ruido.)

JOSÉ. ¿Marcos? ¿Naty? ¿Son ustedes? Ey, ¿quién está ahí?

TIEMPO. (Sale.) Hola, Marcos.

MARCOS. ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

TIEMPO. Soy Tiempo, tu tiempo y te conozco desde antes que nacieras.

MARCOS. ¿A mí? Estás equivocado. Yo jamás te había visto.

TIEMPO. Siempre he estado a tu lado, pero tú no te habías dado cuenta.

MARCOS. ¿Qué? ¿Estás loco? ¿Me quieres hacer una broma?

TIEMPOS. No, no es ninguna broma, te vi cuando ibas a la escuela, cuando jugabas cuando eras pequeño… e incluso me acuerdo de ese día cuando te caíste de tu bicicleta roja cuando tenías 7 años; te llevaste un gran susto, lo recuerdo como si hubiese sido ayer.
MARCOS. ¡Ah! (Grita.) ¿Quién eres? ¡Policía! ¡Auxilio!

TIEMPO. Ey, Ey, tranquilo ya te dije que soy tu tiempo, aunque vengan no podrán verme, solo tú puedes hacerlo. En fin, solo vine a decirte que... a ver cómo te digo esto: bueno el caso es que me estoy agotando.

MARCOS. ¿Agotando? ¿Como así? ¿Acaso estás enfermo? Además eso a mí no me importa.

TIEMPO. Pues debería importarte, porque soy parte de tu vida, si me pasa algo a mí te afecta y viceversa, con la única diferencia que yo no tengo nada que perder.

MARCOS. ¿Está usted loco? Me está asustando, ¿es eso lo que quiere asustarme?

TIEMPO. No pretendía eso, pero… imagínate qué puedo hacer, en fin, sólo vine a decirte eso, para que lo tengas presente. Mi jefe me envió a esto, considero que no me estabas usando de acuerdo con el manual y decidió darme de alta, a ver…. (Saca un reloj.) ¡Guau! La verdad es que queda muy poco, ¡qué pena que no me hayas aprovechado de la forma correcta…! Has cometido muchos errores en la vida, pero el mayor de ellos fue abandonar la construcción. (Señala la construcción.) Debiste hacerle caso a tus compañeros, debiste quedarte, así estuvieras en una mejor posición de la que estás ahora.

MARCOS. Ey, ¿cómo sabes que estaba aquí en la construcción? ¿Te lo dijo José o Naty?

TIEMPO. No me lo dijo nadie, ¿es que eres sordo? ya te lo dije: sé todo sobre ti, siento haberte dicho todo esto, pero así son las reglas, ¡¡adiós!!

MARCOS. ¡Espera! ¿Cuáles reglas? ¿Quieres decir que voy a morir? ¿Es eso? Déjame decirte que soy muy joven y tengo muy buena salud, te equivocaste de persona, me queda mucho tiempo por delante.

TIEMPO. ¡Jaque mate! (Se va.)

MARCOS. ¿Y este sujeto? ¡Cuántos locos sueltos hay en las calles, ja! Todavía me queda mucho tiempo. ¡Yo lo sé!

(Se escucha el sonido de un reloj: “tic tac tic tac tic tac”.)

MARCOS. ¿Qué es eso?

(Se escucha más rápido tic tac tic tac… Marcos siente un dolor en el pecho.)

MARCOS. Ah ah, ¿qué me pasa? No no puedo morirme aún, soy muy joven, ¡¡¡no!!! Por favor, otra oportunidad, por favor, ¡un medico! ¡Auxilio! (Sale.)

(Vuelven Marcos y Naty.)

MARCOS. ¡¡José, José!! Oh, ¿dónde estará?

NATY. ¡Se fue! Pero le dijimos que nos esperara, ojalá tenga suerte de rectificar su error.

MARCOS. Ojalá, pero a veces cuando lo queremos hacer ya es muy tarde. Vamos, Naty, sigamos trabajando.

(Siguen trabajando. Se escucha música celestial y trompetas.)

JESÚS. ¿Hay alguien? ¿Todavía queda alguien?

MARCOS. ¡Señor, has vuelto! Míranos, señor, estamos aquí.

NATY. ¡Qué alegría, Señor, volviste!

JESÚS. ¿Dónde están los demás? ¿Qué ha pasado con ellos?

MARCOS. Señor, casi todos se han ido. Algunos se marcharon al poco tiempo de que tú te fueras, otros duraron más tiempo, pero luego se cansaron y prefirieron marcharse y tomar otro rumbo.

JESÚS. Entonces, solo ustedes han soportado, llegaron hasta el final.

NATY. Sí, señor, siempre confiamos en que regresarías a buscarnos.

(Se arrodillan a sus pies.)

JESÚS. Vengan mis fieles siervos, sobre poco han sido fieles, y sobre mucho los pondré, han soportado como valientes guerreros, ahora disfruten del gozo de su señor. Vengan conmigo, lejos de aquí al lugar preparado para todos los fieles desde antes de la fundación del mundo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dios les bendiga grandemente por la oportunidad de permitir el uso de estas lindas obras que Dios les bendiga enormemente saludos desde houston tx. = )