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2012 - España
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Una nueva vida

7 Minutos y 2 Personajes. Un payaso vive una vida ficticia en donde aparenta que todo está perfecto cuando en realidad su vida se encuentra totalmente vacía. Pronto se le acercará una persona que le hablará del amor de Dios. El payaso no se cree merecedor de ese amor porque se considera pecador.





UNA NUEVA VIDA

Eunices Herrera


PERSONAJES

ANIMADOR
CRISTIANO

ANIMADOR. (Entra al escenario hablando por el celular.) Sí, ajá, ¿a las 7:30 pm? Allá estaré, claro, no hay ningún problema, tú sabes que si se trata de animar una fiesta, estoy yo para eso: el Señor Diversión. Sí, claro, llegaré temprano. (Cuelga.) ¡Ahhh! Estoy cansado de este odioso trabajo, todo el tiempo la misma cosa: “¡Aquí está Alfredo, su animador estrella, el señor diversión! ¡Ahhh! (Frustración.) Tengo que concentrarme… A ver, ¿qué haré hoy? ¡Piensa, piensa, piensa! ¡Ah! Puedo llevar un espectáculo de imitación… ¡Sí! ¡Qué buena idea! ¡Será magnífico! ¡Ahh! (Frustración.) ¿A quién trato de engañar? Soy un fracaso, no sirvo para nada, ¡mi trabajo no sirve! Pero no me puedo dar el lujo de perderlo, tengo tantas deudas, tengo que pagar el alquiler, el teléfono, le debo a… ¡Ay, ya no me quiero ni acordar!

CRISTIANO. Cristo te ama. (Le entrega un tratado.) Me gustaría que me dedicara unos cuantos minutos de su tiempo.

ANIMADOR. Quiere decir de mi valioso tiempo. Gracias, amigo, discúlpeme pero en estos momentos tengo muchas cosas que hacer.

CRISTIANO. Disculpe que me entrometa pero tiene usted cara de preocupación. ¿Puedo ayudarle en algo? ¿Necesita hablar?

ANIMADOR. No, yo estoy bien, estupendamente bien, no necesito hablar con nadie, así que por favor, váyase y déjeme solo.

CRISTIANO. Disculpe, no quería molestarlo. Si me necesita estaré muy cerca de acá. (Se empieza a alejar.)

ANIMADOR. ¡Ey, ey, espere! Disculpe, no le quería ofender. Mire, la verdad es que estoy un poco preocupado… ¿A quién quiero engañar? Mi vida está hecha un lío, no sé qué hacer… (Se pone la mano en la cabeza, desesperado.)

CRISTIANO. A ver, cálmese, venga, siéntese por acá. Primeramente, ¿cómo se llama?

ANIMADOR. Me llamo Alfredo.

CRISTIANO. Pues yo me llamo César. A ver, Alfredo, ¿qué es lo que le tiene así preocupado?

ANIMADOR. Pues verá, César, tengo tantos problemas. A ver, ¿por dónde empiezo…? Primeramente soy animador de fiestas. Quiero dejar mi trabajo pero no puedo porque tengo un montón de deudas; es más, le confesaré algo: ya no quiero vivir.

CRISTIANO. No, no diga eso. Imagínese cuánto sufrirá su familia…

ANIMADOR. No tengo familia. Bueno, es como si no la tuviera. Mi madre murió cuando yo era pequeño y mi padre me maltrataba y tuve que huir de casa.

CRISTIANO. ¿Y tus amigos?

ANIMADOR. ¿Amigos? Yo no tengo amigos, estoy solo en el mundo, así que si me muriera ahora mismo a nadie le importaría, ya ve… no valgo nada.

CRISTIANO. Claro que sí vale, y mucho. Mire, le diré algo: yo conozco a alguien a quien usted le importa mucho, no se imagina cuánto.

ANIMADOR. ¡Ah, sí? Pues yo no sé quién es ese, no lo conozco. A ver, ¿cómo se llama?

CRISTIANO. Jesús. Sé que ha oído hablar de Él aunque no lo conozca.

ANIMADOR. He oído hablar de Él pero no creo en é. Nunca lo he visto. ¿Cómo creeré en algo o alguien que jamás he visto? ¡Imposible!

CRISTIANO. Le haré una pregunta: ¿usted cree que el viento existe?

ANIMADOR. Pues claro que sí, ¿a qué viene eso?

CRISTIANO. ¿Puedes ver el viento?

ANIMADOR. No lo puedo ver, pero lo siento.

CRISTIANO. Pues así mismo es Jesús: no lo puedes ver pero sí lo puedes sentir. Yo lo siento ahora mismo, sé que Él está aquí a nuestro lado, viéndonos, escuchándonos.

ANIMADOR. Pues yo no, si Él existiera, no dejaría que me estuviera pasando todo esto.

CRISTIANO. Él te quiere ayudar, ¿sabes por qué? Porque te ama.

ANIMADOR. ¿Amarme? ¿A mí? No creo, aunque existiera no podría amarme, no soy una persona buena, de veras que no, odio a mi padre, oído a mi jefe y tengo mucho resentimiento en mi corazón, Él no podría amarme, no lo merezco.

CRISTIANO. Pues Él sí te ama, no importa tu condición, la Biblia dice que Él vino a los enfermos, no a los sanos, así que ten siempre la certeza de que Él te ama.

ANIMADOR. ¿De veras? ¡Vaya! Nunca había pensado en eso, es… maravilloso e increíble

CRISTIANO. Sí lo es, Él fue enviado a morir por ti, a pagar todas tus culpas, para que así puedas tener esperanza.

ANIMADOR. ¿Esperanza? ¿Cuál esperaza?

CRISTIANO. La esperanza de la vida eterna.

ANIMADOR. ¿Vida eterna? ¿Te refieres a no morir? ¿Cómo sería eso posible? Nadie puede vencer a la muerte.

CRISTIANO. Pues Cristo sí lo hizo, Él murió pero al 3er día resucitó, así mismo pasa con los que le obedecen y hacen su voluntad. Cuando mueren es como un pequeño sueño, pues no le tenemos miedo a la muerte, porque sabemos que seremos resucitados en aquel día y que viviremos para siempre con Él, así lo dice su palabra.

ANIMADOR. ¡Guau! Esto que me estás diciendo es maravilloso, pero aún dudo que Él quiera aceptarme… ¿Quién querría a una persona como yo, con tantos defectos y problemas?

CRISTIANO. Pues tengo para decirte que Él es especialista en transformar vidas. Cuando te conviertes a Él, da borrón y cuenta nueva y ya tus pecados no son recordados. Él dice en su palabra: “Si tus pecados fueren rojos como la grana, vendrán a ser como la nieve y como la blanca lana”.

ANIMADOR. ¡Qué bien! Poder perdonar de esa forma, sin recordar el pasado. César, quiero tener esa esperanza como té la tienes. ¿Qué tengo que hacer para lograrlo?

CRISTIANO. Solo tienes que creer en tu corazón, confesar con tu boca que Cristo resucito de los muertos, bautizarte para el perdón de tus pecados y perseverar hasta el fin.

ANIMADOR. César, quisiera hacerte una pregunta: ¿Qué es la vida para ti?

CRISTIANO. La vida... Es Cristo en mí. Es que sin Cristo no hay vida solo puedes existir.

ANIMADOR. Espera, explícame eso. ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Que después de tantos años yo he estado y no he estado aquí? Es profundo, no lo entiendo ¡tan sabio que siempre fui!
Creía que mucho sabía; hoy veo que no es así… Pero, ¿tú dices que Cristo es el que hace vivir?
Yo creía que no existía pues yo no lo veo aquí. ¿Cómo entonces tú sostienes que Él es vida para ti?

CRISTIANO. Pues porque Él medio la vida con su sangre carmesí.

ANIMADOR. Pues si a ti Él te dio vida también puede hacerlo en mí. Yo creía, yo pensaba,
que estaba lejos de mí. Ahora... me arrepiento: JESUCRISTO, creo en ti. Desde ahora ya no existo pues al pasado morí. Comienzo una vida contigo, no me inquieta el porvenir; contigo viviré seguro. ¿Quieres tú también vivir?

Como ángel de luz

15 Minutos y 4 Personajes. Dos demonios se acercan a una joven triste sin dirección en la vida para ofrecerle todo tipo de regalos a cambio de su alma. Un cristiano entrará en escena para defenderla de los ataques del enemigo.
COMO ÁNGEL DE LUZ
Lizeth Gómez Mata y Anthony Fernández
PERSONAJES

SATANÁS
AYUDANTE DE SATANÁS (DEMONIO)
CRISTIANO
JOVEN


I ACTO

(Se abre el telón y aparece Satanás hablando consigo mismo.)

SATANÁS. ¡Ja! Estoy un poco preocupado ya que aunque son muchos los que me siguen existen también los que son tan tercos y quieren irse con Jesús. Por miles de años he intentado convencerlos por medio de engaños. Y es que muchos son tan ingenuos que con una sonrisa se olvidan de su Dios y me siguen a mí… ¡Ja, ja, ja, ja! Por eso soy el príncipe de este mundo, llamado “el mentiroso y padre de mentira”. Disfrazándome de ángel de luz soy eficaz pero claro, nunca sobra ayuda y por eso he mandado llamar a mi mayor demonio: el espíritu de engaño. Es tan temible que hasta a mí me da miedo. Él es fuerte, grande demoníaco… ¡Ja, ja, ja, ja! (Cuando habla acerca de su demonio debe de hacerlo con orgullo y cuando dice “demoníaco” debe poner una cara de malo y misterio.)

(En eso entra el ayudante que es un demonio totalmente contrario de lo que habló. Entra cayéndose y tira a Satanás.)

SATANÁS. Y éste que es tan torpe, ¿quién es? ¿Ah?


AYUDANTE. (Poniéndose en posición firme como si estuviera en un ejército con la mano en la frente y con algo de orgullo.) Soy el demonio N° 13, señor, presentándose ante su presencia, señor, con malas y buenas noticias, señor.

SATANÁS. ¿Malas y buenas noticias dices? ¿De qué hablas?

AYUDANTE. ¿Cuál le digo primero, señor? ¿Las malas o las buenas, señor?

SATANÁS. Bueno, creo que dime las malas primero.

AYUDANTE. Las malas son que el demonio del que usted hablaba se enfermó, señor.

SATANÁS. ¿Se enfermó? ¿De qué?

AYUDANTE. En su ultima misión, señor, se enfrentó con la Biblia, que es la verdad y se tuvo que retirar, señor, ahora está pasando una depresión, pero no se preocupe señor, ya le dejé a un demonio que lo acompañe, señor.

SATANÁS. ¡Ah, qué bueno! ¿Y a quién le dijiste que lo acompañara?

AYUDANTE. Al espíritu de tristeza, señor.

SATANÁS. ¿Qué? ¿Estás loco?

AYUDANTE. Es que fue el único demonio que pareció compadecerse de él, señor.

SATANÁS. (Casi llorando.) ¿Y las buenas?

AYUDANTE. Las buenas son que como ese demonio está deprimido y usted necesita ayuda, yo se la conseguí, señor.

SATANÁS. Sí, ¿quién es alguien mejor que el primero? Dime, ¿quién?

AYUDANTE. Pues le diré, señor, que soy yo, señor.

SATANÁS. No, en serio, dime.

AYUDANTE. Soy yo, señor, el demonio N° 13, señor.

SATANÁS. Pero, ¿que no podía haber algo un poquito mejor?

AYUDANTE. Lo siento, señor, pero cuando di la noticia de que usted iba a ocupar un demonio nadie quiso venir al saber que le tocaría ser compañero de usted porque dicen que usted no pega ni una, señor, y que usted está aquí por tonto y por…

SATANÁS. Ya, ya, ya, te entendí, demonio. Pero dime, ¿que no tienes nombre o qué? ¿Acaso eres un demonio de las matemáticas para que tengas número en lugar de nombre, o qué?

AYUDANTE. No, señor, lo que sucede es que soy huérfano y no tengo nombre; sólo el numero 13 porque así me decían por mi mala suerte, pero usted me dice si quiere me cambio el nombre a mentira y así usted sería mi papá por eso de que usted es padre de mentira y no sé qué…

SATANÁS. ¡Ya, cállate! Te seguirás llamando 13 porque yo no soy como Dios que cambia los nombres de los hijos.

AYUDANTE. Bueno, papi, digo señor…

SATANÁS. Y dime nada más “amo” porque eso es lo que soy para ti: un amo.

AYUDANTE. ¿Qué dijiste: que te amo?

SATANÁS. ¡Ya, cállate! Y vámonos para la tierra a tomar algún bus para ir a la casa de alguien que no sé quién pueda ser.

AYUDANTE. ¿Bus pero tú eres el príncipe de este mundo y viajas en bus?

SATANÁS. Sí, porque eso es lo que me pasa por no ser omnipresente pero ya, vámonos y deja de hablar 13, que ya es tarde.


(Se cierra el telón.)


II ACTO

(Aparecen Satanás y el demonio 13 en la tierra.)

(Sería buena idea la de tirar un poco de humo en escenario y el sonido de un bus al arrancar para empezar.)

SATANÁS. (Ahogándose entre el humo.) ¡Ju, ju! Ya llegamos, ¡ju! ¡Vaya viaje en bus…!

AYUDANTE. ¿Verdad que sí?

SATANÁS. Las cosas cambian en este mundo y es el colmo que los buses estén tan caros, hasta para nosotros, ¿verdad?

AYUDANTE. No para mí.

SATANÁS. ¿Por qué lo dices?

AYUDANTE. Porque mientras viajábamos le robé unos cuantos colones al sujeto que iba al lado.

SATANÁS. ¡Oh, me sorprendes!

AYUDANTE. ¿Verdad que sí?

SATANÁS. Sí, sólo que la próxima vez que robes al que esté al lado asegúrate de que no sea a mí.

AYUDANTE. Perdón. (Sonríe ingenuamente mientras le devuelve el dinero.)

SATANÁS. Es que eres realmente tonto; acuérdame que al terminar esto te mande al cielo para no verte más y es…

(Entra una joven caminando y mirando a los lados como si estuviera perdida o confusa. El Demonio 13 al verla le intenta decir a Satanás que voltee para que la vea.)

SATANÁS. …Y es que eso me pasa por ser tan tonto, sólo a mí se me ocurre traerte a la tierra. (Voltea a ver y mira a la muchacha.) ¡oh, oh! ¿Ves lo que están viendo mis ojos 13?

AYUDANTE. ¿Tienes 13 ojos?

SATANÁS. No seas tonto, así es tu nombre, ¿no?

AYUDANTE ¡Ah, sí! ¿Qué me dijiste?

SATANÁS. Que si estás viendo lo que veo allá. (Señala.)

AYUDANTE. Sí, no lo puedo creer, tres pizzas por el precio de una y con coca cola gratis es tentador, ¿verdad? ¿Fue idea tuya?

SATANÁS. Sí, digo no, yo hablo de la muchacha con cara de no sé dónde estoy.

AYUDANTE. ¿Ya te perdiste también? Estás aquí al lado mío.

SATANÁS. No yo sino ella.

AYUDANTE. ¡Ah, ya!

SATANÁS. Ve y haz algo bien en tu vida.

AYUDANTE. OK.

(El demonio se acerca a ella por la espalda como si fuera un valiente y le toca el hombro fuertemente. Ella voltea enojada y le rocía un spray para dejar ciegos a los ladrones.)

AYUDANTE. ¡Ahh! ¿Qué haces? (Sale corriendo y se oculta tras Satanás.)

SATANÁS. ¿Y?

AYUDANTE. Me chilló los ojos.

SATANÁS. Sí que eres tonto, así no es mi estilo. Mira cómo lo hago y aprende. (Se acerca a la muchacha. Se pone una máscara con aspecto feliz por un lado y por el otro lado una cara de malvado.)

SATANÁS. ¿Qué te pasa hermosa niña, por qué estás tan triste?

JOVEN. (Casi llorando.) Es que ando buscando una razón de vivir, un estilo de vida y no lo encuentro… no encuentro la solución.

SATANÁS. Tranquila, no llores, yo tengo la solución para tus problemas, ¿no es así, queridísimo amigo? (Refiriéndose al ayudante 13.)

AYUDANTE. ¡Ah, sí, sí, claro, cómo no!

SATANÁS. Mira, muchacha, yo te puedo ofrecer cualquier cosa que desees, sólo pídemela.

JOVEN. ¿Cualquier cosa?

SATANÁS. Sí, cualquier cosa, sólo me tendrás que dar pues (dice esto como si no fuera gran cosa) tú alma, ¿qué te parece, ah?

JOVEN. ¿Mi alma?

SATANÁS. Sí, pero esos son pequeños detalles, aquí lo que importa es lo que tú deseas, lo que tú quieras te puedo dar; vamos, pídemelo.

JOVEN. Bueno yo deseo, deseo, deseo, ¡ay!, no sé lo que deseo…

SATANÁS. Bueno para esas ocasiones tengo un menú para escoger, ¡demonio! Digo, ¡amigo! Hazme el favor de traerme el menú de deseos.

(El ayudante al traer el menú lo tira por el suelo ya que son varias hojas.)

SATANÁS. Ten cuidado, baboso, con lo que haces.

(El ayudante recoge las hojas.)

SATANÁS. Bueno, como te venía diciendo, éste es el menú de deseos y te podemos dar unas muy buenas opciones como la de convertirte en una súper modelo anoréxica de 90-60-90 o ésta, de convertirte en una estrella de rock y poner unos cuantos mensajes subliminales en tus canciones entre otras, ¿qué te parece?

JOVEN. Sí, me parece buena la idea pero dime, ¿entonces te tengo que entregar mi alma?

(Entra Cristiano.)

CRISTIANO. ¡Satanás, apártate!

SATANÁS. Y a éste, ¿quién lo llamó?

CRISTIANO. ¿Qué mentiras le estás diciendo? ¡Joven, no le hagas caso a este engañador!

JOVEN. ¿Quién dijiste que era él?

CRISTANO. Su nombre es Satanás y es malo, muy malo, y no quiere nada bueno para ti ni para nadie.

JOVEN. Pero él me dijo que me iba a dar lo que ando buscando, una solución para mi vida.

CRISTIANO. No es cierto, pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados.

(Interrumpe el ayudante.)

AYUDANTE. (A la joven.) No hagas caso, ven con nosotros por el camino fácil y no te mortifiques la vida.

CRISTIANO. Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, ¡joven, no lo oigas!

JOVEN. (Señalando a Satanás.) Pero, mira qué amable se ve, mira qué rostro tan feliz… ¿Cómo podría hacer daño a alguien?

CRISTIANO. No me extraña que pienses así, porque no sabes que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

SATANÁS. Ya es suficiente. (Dirigiéndose al Cristiano.) Vete ya, ella creyó en mí, me pertenece, es mía.

CRISTIANO. No, Satanás, ella es de Dios, y te ordeno a ti, a tu demonio, que se vayan en el nombre de Jesús.

SATANÁS y DEMONIO. ¡Nooooo!

SATANÁS. Pero esto no se queda así; has ganado esta batalla pero no la guerra, seguiré engañando con mi máscara a más jóvenes. Vámonos 13 y no te juntes con esa chusma

(El ayudante corre a hacer como Kico en el Cahvo pero el Cristiano le enseña la Biblia y el demonio se retira escondiéndose detrás de Satanás.)

AYUDANTE. Jefecito, ¿nos vamos en bus otra vez?

SATANÁS. Sí y cállate.

(Salen de escena.)

JOVEN. Perdón, no sabía que él era tan malo…

CRISTIANO. No me pidas perdón a mí, pídeselo a Dios, cierra tus ojos y repite conmigo:

(La joven debe repetir la oración en voz alta.)

CRISTIANO y JOVEN. Señor Jesucristo, te pido perdón por todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo te acepto como mi único, verdadero y suficiente salvador personal, escribe mi nombre en el libro de la vida, en el nombre de Jesús. Amén.


FIN

La Jaula

10 Minutos y 3 - 7 Personajes de mímica. Unos jóvenes se encuentran atrapados en una jaula imaginaria y descubren una Biblia que encierra una llave oculta que los libera de su esclavitud.



LA JAULA



Todos los jóvenes empiezan agachados dentro de una jaula invisible. Se ve que sufren y tienen dolor, atrapados, con movimientos lentos… Una Biblia es puesta apenas al alcance de un joven. Extendiendo su brazo la toma y la mete dentro de la jaula. La abre y descubre una llave. Con las manos muestra claramente que tiene la llave en la mano, y con la Biblia y la llave abre la puerta de la jaula y se escapa, dejando a los demás adentro.
El tono de la música cambia cuando sale, y se ve el gozo y el alivio del joven ya fuera de la jaula. Brinca y sonríe disfrutando su libertad. Después de un rato, se acuerda de sus compañeros que todavía están atrapados, encerrados en la tristeza y la miseria. Con la misma Biblia que tiene en sus manos se acerca a la jaula, y les da la Biblia a los prisioneros. Ellos también la abren, sacan la llave, y salen de su esclavitud.
Todos se ponen a regocijar y disfrutar las maravillas y la gloria de la vida. Se salen del escenario.
Requiere algo de explicación: Encontramos en la Biblia el mensaje que nos da libertad.

La historia de Harlen

7 Minutos y 4 Personajes. Un joven esconde detrás de una máscara la realidad de su interior: vacío y tristeza para mostrar al mundo que en apariencia él está bien.


LA HISTORIA DE HARLEN




PERSONAJES


HARLEN. Va vestido con pantalón blanco y polera de manga corta y guantes blancos.
NOVIA. Vestimenta llamativa, juvenil y lleva una flor en la mano
JUAN SONRISA. Ropa colorida y alegre, puede llevar un sombrero o gorro, y maquillado con una gran sonrisa.
ALFONSO. Puede llevar una túnica, gafas y entra con unos cuadernos.

UTILERÍA
Máscara con una gran sonrisa, que la utilizará cuando entran los personajes, luego se la quita.
Biblia. Que se utilizará al final.

GUIÓN
(Voz en Off. Entra Harlen caminando con aspecto de cansado, cargando una mochila y con cara maquillada, triste. Se usa durante toda la obra una música suave y como triste, que puede ser de Guitarra o teclado y que se hace más rápida cuando él va en busca de la máscara.)
VOZ EN OFF. ¡Hola Harlen! ¿Cómo estás? Amigo de mi vida, ¡el increíble Harlen! ¿Qué te pasa? ¿De nuevo con esos estados de ánimo? ¿De vuelta con el bajón? ¡Harlen, no es posible que caigas en estos estados depresivos tan frecuentes! ¡Tú que eres quien alegra fiestas, el que siempre tiene la última palabra, el más destacado! ¿Cómo es posible que sientas esa depresión, esa angustia? ¡Mira! Si te vieran tus amigos, ¿qué dirían? No te preocupes Harlen, no viene nadie.
Harlen, ¿por qué no tratas de pensar en algo que te anime? ¿Qué te parece si vamos a bailar? Sí, Harlen, tú que eres el mejor, que cuando estás en la pista todo el mundo te mira. ¡Claro, Harlen, si eres el mejor...! Harlen, Harlen, levanta ese ánimo, ¡vamos!
¡Harlen, Harlen, siento pasos! ¡No pueden verte así! ¡Pronto, la mascara! Es tu amigo “Juan Sonrisa” el rey de los chistes. Saluda Harlen. ¡Hola! ¿Qué tal?... Bien, muy bien, lo mismo. Parece que Juan Sonrisa quiere contarte un chiste, escúchalo. Pero si ese chiste es el mismo de la otra vez. Pero bueno, Harlen, ríete igual, ríete igual. Mira cómo se ríe el muy tonto... Harlen, ahora es tu turno. ¡Hazle una de las tuyas! ¡A ver, que mire hacia allá! Hazle una de las tuyas... ¡A la una, a las dos y a las tres! ¡Ja, Ja, ja! Lo mataste con esa. ¡Eres increíble, Harlen! Chau, Chau, Adiós.
Harlen, Harlen, ¿y ahora?, ¿qué sucede? No puedes estar solo, de vuelta la angustia, de nuevo la depresión, de vuelta esos estados de ánimo. Harlen, Harlen, yo sé que quieres tener una sonrisa para tu corazón. Harlen, Harlen, siempre tan idealista... Harlen, se me ocurre una idea: Algo que te va a animar: ¿Qué te parece si vamos al cine? Vamos a ver... (mencionar una película). ¡Claro! Si esa película la viste como tres veces... Anímate hombre, ¿cómo puedes seguir así? ¡Harlen, Harlen! ¡Siento pasos! ¡Pronto, la máscara! No pueden verte así... Es tu novia y ella tiene un concepto muy elevado de ti. ¡Y ahora veremos a Harlen “El rompecorazones”! Mira, Harlen, ahí tiene la muy tontita, está loca por ti. Para ella eres más que... Osvaldo Laport o Gerardo Romano. Eres más que su galán de telenovelas. ¡Harlen, Harlen, eres increíble! Harlen, ¿por qué no la invitas a dar un paseo? Demuéstrale tus conocimientos culturales. Aquí estamos... (Muestra lugares. Hace alarde de sus conocimientos) Mira cómo quedó anonadada con tus conocimientos. Harlen, tú dominas varios idiomas. Dile que la amas en inglés. “I love you”. Ahora en francés: “J’aime, bon amour”. Ahora en chino: pe-cho-cha. Harlen, Harlen, la tenés enloquecida.
Harlen, mira quién viene ahí, Alfonso, tu compañero de estudios. De seguro que viene con algún problema que no puede resolver. (Entonces le pregunta a Harlen.) Es tu oportunidad de lucirte ante tu novia. A ver, a ver... eso es un boleto para Harlen (Ecuación) E=m.c2 ¡Mira, se fue contento como perro con dos colas! Harlen, mira cómo se quedó tu novia, orgullosa, eres el mejor, Harlen. ¡Harlen, ya es tarde! Es hora de que tu novia regrese. No, no, Harlen, ni un rato más, demuéstrale quién lleva los pantalones. Harlen, Harlen, tú eres un romántico, chau, chau, (tira un beso).
Harlen tu novia se ha ido, y tú de vuelta con esa angustia y esa depresión. ¿Por qué no tomas algunas píldoras de las que te recetó aquel psiquiatra? Sí, aquel que estaba medio loquito. Sí, ya sé que te tomaste como cinco frascos y sigues igual, nada ha cambiado... Yo sé que necesitas una sonrisa para tu corazón. Tú no eres el único, Harlen. ¿Si supieras las cosas que hace la gente para sentirse feliz? ¡Harlen, Harlen! ¡Siento pasos! ¡Pronto, la máscara! No pueden verte así. Es tu amigo Juan Sonrisas, no puede verte así, Harlen. ¡Hola! ¿Qué tal? ¡Lo mismo de siempre! No, Harlen, no te quites la máscara, viene Alfonso. ¡Hola! ¿Qué tal? Bien, bien, chau, chau. ¡Hasta luego! ¡Harlen, Harlen! ¡No te quites la máscara, viene tu novia! ¡Harlen, es Juan Sonrisas, es Alfonso, es tu novia!
¡Harlen, Harlen! ¿Ya no aguantas más esa máscara? Pero Harlen, tienes que entender que no eres el único que tiene máscara. Todo el mundo tiene la suya. Si no, mira a tu alrededor... Cada uno con sus propias máscaras: ellos no te pueden ayudar; si no, pídeles a ellos una sonrisa. Están buscando lo mismo que tú. ¡Harlen, Harlen! ¡El idealista empedernido! Harlen, tienes que asumir que así es la vida. Tienes que tomar tu carga, cada uno tiene la suya propia (agarra la mochila y empieza a caminar como al principio).

Aquí se puede terminar con un mensaje aplicado a las máscaras y una invitación a aceptar la gracia de Jesucristo.

El payaso triste

5 Minutos y 2 Personajes. Detrás de las risas de un payaso se esconde una vida de sufrimiento y desilusión. El encuentro con Jesús le traerá felicidad.



EL PAYASO TRISTE
Christopher García Peñaranda

PERSONAJES
PAYASO
JESÚS

PAYASO. (Se despide de los niños y se acerca hacia una silla con un espejo.) Adiós niños, sí, adiós, pronto nos veremos. ¡Ay, qué cansancio! Estos niños eran muy revoltosos, no me dejaron en paz ni un momento, estoy muy cansado. ¡Qué vida que tengo! Si estos niños supieran todo lo que me ha pasado... Que detrás de estas pinturas mi corazón está triste y esta máscara sólo la uso para ocultar mis penas. Los recuerdos de mi niñez no me dejan vivir, hasta hoy recuerdo cuando mis papás llegaban borrachos todas las noches y en días de fiesta ni siquiera llegaban. Al día siguiente se aparecían diciendo que se habían perdido. Las golpizas que me daban cuando llegaban a casa me dolían mucho; eran tremendas. ¡Cuánto odio a mis padres! Hasta que llegó un día en que ya no pude aguantar más y decidí escaparme de mi casa. Fue mejor vivir en las calles que soportar los golpes y las borracheras de mis padres, ¡extraño a mis hermanitos! ¿Cómo estarán?Pero por otro lado, en las calles soporté el desprecio de las personas y dormía bajo los puentes. Empecé vendiendo dulces para vivir pero de todos lados me corrían. Después me regalaron una cajita de lustrar y me puse a lustrar zapatos; esto me permitió ganarme algunos pesitos, pero era un trabajo duro y a veces el grupo del Charly, un lustrabotas bastante mayor, me robaba el dinero. Recuerdo que fue en las calles cuando empecé con este negocio de ser payaso. Sufrí mucho y aprendí a no confiar en nadie, y también, a no amar a nadie, todos me fallaron yo crecí solo y llegué hasta donde estoy solo. Me hubiera gustado estudiar... Ahora duermo en un pequeño cuarto, que es mejor que dormir en los puentes. Vivo haciendo reír a los niños, pero cuando los veo reír junto a sus padres, mi corazón revienta de rabia porque mis padres nunca estuvieron conmigo en ninguno de mis cumpleaños. Pero siempre digo: “¡Vamos a jugar chicos con el payaso Chinchulín!” Pero mi corazón no deja de llorar. Ninguno de ellos se imagina mi sufrimiento y mi dolor ¡La función debe continuar!

JESÚS. Hijo mío, yo conozco tu sufrimiento.

PAYASO. ¿Quien está ahí? Salga de donde está.

JESÚS. Yo siempre estuve contigo y conozco tu dolor. ¡Ven a mí y yo sanaré tus heridas!

PAYASO. Ya, en serio ¿quién es? ¿Qué quiere?

JESÚS. Tu vida.

PAYASO. ¿Mi vida? ¡Uy! Ahora sí que estoy loco, ¿y cuánto pagaría por mi vida?

JESÚS. ¡Mi sangre!

PAYASO. ¿Quién eres tú?

JESÚS. Soy Jesús y quiero sanar tu corazón.

PAYASO. ¿Eres real o estoy soñando?

JESÚS. Soy real.

PAYASO. No puede ser que me hayas escuchado. Y si eres tan real, ¿por qué mi vida fue un desastre y nunca estuviste conmigo? ¿Dónde estabas cuando más me necesitaba?

JESÚS. Siempre intenté acercarme a ti y sanar tu vida.

PAYASO. ¿Cómo?

JESÚS. Sí, muchas veces mis hijos fueron a tocar la puerta de tu casa… Tú sólo eras un niño y tu mamá siempre les dijo: “estoy ocupada y no quiero oír nada de religión.”

PAYASO. Sí, ya recuerdo.

JESÚS. Quise llegar a ti, pero te burlaste de Óscar cuando se acercó a hablarte de mí.

PAYASO. Ah sí, el cristianito, siempre me burlaba de él.

JESÚS. Ahora quiero sanar tu vida.

PAYASO. ¿Cómo? ¿Eres mago? Además, yo hice cosas malas y no lo merezco.

JESÚS. Yo di mi sangre por amor a ti, pero tienes que creer en mí y dejarme entrar en tu corazón, y seguir mis enseñanzas.

PAYASO. ¡No sé qué hacer!

JESÚS. Te amo, no importa cómo seas, arrepiéntete de tus pecados y ábreme tu corazón y tus pecados serán perdonados. Te amo tanto que hasta di mi vida por ti.

PAYASO. ¿Así tan fácil?

JESÚS. Sí, yo ya pagué por tus pecados, sólo cree en mí.

PAYASO. Bueno, Jesús, (se hinca.) Señor Dios mío, perdóname, me arrepiento de mis pecados, soy un pecador, pero desde este momento te abro mi corazón para que tú guíes mi vida. ¡Te necesito, mi Dios! ¡Te necesito! (Cuando se levanta su rostro tiene alegría.) Gracias, Dios, ya no necesito una máscara, ya no necesito fingir, ahora en verdad soy feliz. ¡Gracias Padre mío tengo un nuevo amor y siempre te seguiré!


Nota del Editor. Al final es indispensable explicar que Jesucristo no nos habla de forma audible, sino que a través de la Biblia podemos conocer acerca de su amor y su sacrificio por nosotros y sería bueno dar un mensaje evangelístico más completo a los que vieron la obra, y hacer la invitación a aceptar a Jesucristo como su Salvador.