¿Quieres ver tu foto aquí?

¿Quieres ver tu foto aquí?
2012 - España
Mostrando entradas con la etiqueta títeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta títeres. Mostrar todas las entradas

Jorge de la jungla

5 Minutos y 2 Personajes. Jorge vive en la jungla y parece que tiene bastante miedo a todos los animales. Su maestro le animará a que confíe en Dios porque Él puede cuidarle de cualquier peligro.


JORGE DE LA JUNGLA
Jeff Robson traducido por Dr. Rudy Gómez




PROTAGONISTAS

JORGE
MAESTRO

MAESTRO. Estoy buscando a mi amigo Jorge… Jorge me dijo que iba a venir de columpiada y que me iba a recoger más o menos a esta hora (viendo a su reloj).

JORGE. (Se escuchan sonidos selváticos al iniciar la escena. De repente, se escucha a Jorge hacer el llamado de Tarzán por detrás del escenario. La cuerda se mueve de un lado al otro del escenario y se escucha el sonido de Jorge estrellándose contra un árbol. Jorge aparece en la parte posterior del escenario). Ohhh, A Jorge dolerle cabeza. Ohhh A Jorge dolerle el brazo. Ohhh, a Jorge dolerle la pierna. Pero más que todo… ohh a Jorge dolerle la nariz. A Jorge le gustaría tener una nariz más pequeña. Ohhh (gimiendo).

MAESTRO. Jorge… ¿Tú crees que el árbol está bien?

JORGE. (Indignado.) Sí… el árbol todavía creciendo – sólo tener una gran marca. Ahora Jorge tener un gran dolor de cabeza. (Gimiendo y quejándose.)

MAESTRO. No te ves muy bien. ¿Te vas a recuperar? ¿Quieres que ore por ti?

JORGE. (Se recupera y sacude su cabeza) Ah… Jorge va a estar bien… Jorge sentirse mejor ya… cabeza muy resistente, ¿eh? No imaginar que la dama tenga un plátano. Plátanos siempre ayudar a Jorge a recuperarse rápido. No preocuparse por Jorge… Solo ser herida leve (recuperándose un poco más). Además, Jorge ser el rey de la selva – sería bueno si otros animales saberlo. Jorge es el amo de los chupasangre – quizá porque nadie más querer el trabajo. Alguien más ser el amo de las moscas. Jorge ser el amo de las pulgas (se rasca la cabeza) Jorge (en este momento se escucha un rugido ya sea del audiocassette o alguien lo hace directamente en el micrófono). ¡Arrgghh LEOPARDO! (Jorge emite un grito de susto y se esconde detrás del escenario)

MAESTRO. ¿Tienes miedo del leopardo, Jorge?

JORGE. Jorge no temer a nada. ¿Ya se fue el leopardo?

MAESTRO. Sí, Jorge, creo que el leopardo ya se fue. No lo veo por ninguna parte.

JORGE. Que bueno… como Jorge decir, Jorge no tener miedo de nada. Jorge solo temerle a los gatos grandes con dientes filudos, peces pequeños con dientes filudos, insectos con ponzoña, pitones, elefantes en estampida y víboras. Fuera de esos, Jorge no temerle a nada.

MAESTRO. Tú le temes a muchas cosas, Jorge. ¿Sabías que no necesitar estar temeroso todo el tiempo?

JORGE. Jorge no tener miedo… acabar de caerse por pisar cáscara de plátano.

MAESTRO. Deja de pretender, Jorge. Te vi como temblabas cuando el leopardo apareció. Pero no te preocupes… porque yo entiendo que hay que tener cuidado cuando estamos rodeados de peligro. Aún así, no tienes que pasártela viajando constantemente de árbol en árbol porque tienes temor.

JORGE. ¿Qué usted querer decir? ¿Usted tener enorme lanza para pelear con animales peligrosos? ¿O usted tener músculos fuertes como Jorge para desaparecer rápidamente por los árboles?

MAESTRO. No estoy hablando de pelear o ser más fuerte. No te preocupes por eso. En realidad no hay maneras de estar realmente seguros de cualquier peligro.

JORGE. Pelear y ser rápido ayuda a Jorge… bueno algunas veces no. Algunas veces, Jorge casi comido por los animales peligrosos.

MAESTRO. Lo que quiero decir, Jorge, es que es bueno el tener músculos fuertes pero es aún mejor el ser fuertes en Dios y confiar en su poder. Si confías en Dios, Él te protegerá y no tendrás más temor. ¿Entiendes lo que te estoy tratando de decir?

JORGE. Jorge saber acerca de Dios pero, ¿qué usted querer decir? ¿Cómo puede Dios proteger Jorge de mordeduras fatales y peligros si Jorge no poder ver a Dios?

MAESTRO. El ser fuerte en Dios significa que eres amigo de Dios y que te deleitas en hacer lo que el quiere. Cuando le obedeces, Dios te protege porque Él siempre protege a sus amigos. En cierta ocasión, a uno de sus amigos lo encerraron en un foso con muchos leones hambrientos pero Dios protegió a su amigo y no permitió que los leones se lo comieran.

JORGE. ¿Querer decir que si Jorge encontrarse con león, Jorge poder orar a Dios… pero qué si Jorge encontrarse con leopardo? ¿Puede Dios ayudar a Jorge con leopardo también?

MAESTRO. Así es, Jorge. Dios puede protegerte de cualquier peligro… no nada más de los leones. Dios protege a sus amigos porque no le gusta que nada malo les pase, al igual que a ti no te gusta que algo malo les pase a tus amigos.

JORGE. Oh… OK… Jorge ya entender. Jorge ser cuidadoso y Dios lo protege de cosas malas y entonces Jorge no tener más miedo de nada. Pero, ¿qué de las ramas de los árboles?

MAESTRO. Bueno Jorge, si haces cosas peligrosas y eres descuidado te puedes lastimar. Pero Dios te ha estado cuidando hasta ahora porque a pesar de las ramas de los árboles todavía estás vivo.

JORGE. Jorge escuchar llamado de la selva. Jorge tener que irse. Adiós. (Se columpia en la cuerda y fuera del escenario se escucha cuando se estrella contra un árbol – se escucha un “¡ay!” apagado).

Honestidad

5 Minutos y 2 Personajes. Un títere le cuenta a otro historias increíbles que hace pasar por verdaderas. El otro títere no se lo cree y le dice que está hiriendo sus sentimientos...


HONESTIDAD
Lisa Mladinich traducido por María M. Rivera



PERSONAJES

PEZ
PULPO


PEZ. Mi mamá es tan inteligente que se inventó todos los aviones.

PULPO. ¿De veras?

PEZ. Sí. Y mi papa es tan fuerte que puede levantar una casa con un solo dedo.

PULPO. Espérate un minuto…

PEZ. ¡Y mi hermano es un agente secreto y mi hermana es mágica y te puede convertir en un insecto o un dulce o en un emparedado!

PULPO. ¡No te creo!

PEZ. Es cierto. ¡Si no me crees voy a hacer que te arresten por molestar al Rey Pez!

PULPO. ¡Tú no eres un rey! Tú no tienes corona ni vives en un palacio.

PEZ. ¡Sí que sí!

PULPO. ¡No que no!

PEZ. ¡Sí que sí!

PULPO. ¡No que no! ¡No! ¡No! ¡¡¡¡TÚ eres un mentiroso!!!!

PEZ. (Boquiabierto.) ¿UN QUÉ?

PULPO. UN MENTIROSO. Eso es lo que eres.

PEZ. (Tartamudea y camina duro.) Pero, pero, pero… ¡no estoy mintiendo!

PULPO. Mentiroso.

PEZ. Estoy… usando mi imaginación.

PULPO. ¡Usando tu imaginación! ¡Qué cosa!

PEZ. Mi mamá dice que es bueno usar la imaginación.

PULPO. ¡Eso es para decir cuentos y jugar juegos, no para decirle a la gente que lo inventas es verdad! Heriste mis sentimientos cuando me mentiste.

PEZ. ¡Ay! Lo siento.

PULPO. ¿Lo sientes?

PEZ. Sí. De verdad.

PULPO. Ah, entonces te perdono.

PEZ. Gracias. ¿Quieres jugar a imaginar?

PULPO. Claro.

PEZ. ¿Qué si somos niños super héroes mágicos que pueden volar hasta las estrellas y comemos flores de chocolate en Marte?

PULPO. Vaya. Tú si que tienes una imaginación bien grande. ¡Vamos a jugar!

PEZ. ¡¡¡Eso!!! ¡¡Vamos a volar hasta Marte!!

PULPO. ¡¡¡¡¡Arriiiiiiibaaa!!!!!

¿Puedes contar hasta mil?

5 Minutos y 2 Personajes. Dos títeres discuten sobre cuál es el número más importante y piensan que el infinito pero se olvidan del número 1: único Dios, único camino de salvación.




¿PUEDES CONTAR HASTA MIL?




PERSONAJES

MAESTRO
JAIME EL TÍTERE
NIÑOS DEL MUNDO


ESCENARIO

Un Salón de Clases


MAESTRO. Bueno, niños, es casi hora para comer galletas y tomar una siesta.

JAIME EL TÍTERE. ¡Pero, maestro, tengo un problema!

MAESTRO. ¿Cuál es tu problema, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. Me da mucha pena…

MAESTRO. Oh, Jaime, por favor, comparte tu problema con la clase. Estoy seguro de que después te sentirás mucho mejor.

JAIME EL TÍTERE. Gracias, Maestro. Lo que pasa es que tengo sueño pero no me puedo dormir.

MAESTRO. ¿No te sientes mejor de haber compartido tu problema? Tengo una receta segura para que te puedas dormir. Trata de contar hacia atrás desde el 1,000. ¿Crees que puedas hacer eso, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. Puedo intentarlo. 1,000, 999, 998, 997…

MAESTRO. Niños, mientras Jaime está contando les contaré una historia.

JAIME EL TÍTERE. 887, 886, 885….

MAESTRO. Hubo una vez dos amigos: Uno se llamaba Pepe y otro se llamaba Joel. Estaban más unidos que dos hermanos. Estaban de acuerdo en todo. Pepe pensaba que el mejor sabor de los helados era el de chocolate y también Joel pensaba eso. Pepe pensaba que el azul era un color muy bueno, hasta que Joel le recordó el color rojo. Después ellos pensaron que el mejor color de todos era el rojo.

JAIME EL TÍTERE. 773, 772, 771…

MAESTRO. Ellos estaban de acuerdo en todo. Hasta un día en el que Pepe y Joel empezaron a hablar. Ya estaban de acuerdo en que arriba era mejor que abajo, que soleado era mejor que nublado, pero cuando llegaron al tema de los números...

JAIME EL TÍTERE. 669, 668, 667…

MAESTRO. Pues Pepe estaba convencido de que el mejor número era “Un Millón”. Mientras que Joel creía que el mejor numero era 2 millones.

JAIME EL TÍTERE. Oh no, ¡Estoy perdiendo la cuenta! Uh, 555, 554…

MAESTRO. Y ellos sólo se mantuvieron diciendo números más grandes y más grandes ¡3 millones! ¡4 millones! ¡100 millones! ¡400 millones!

JAIME EL TÍTERE. 400 millones, 3.999.999 millones….

MAESTRO. ¡Hasta que finalmente llegaron al INFINITO! Ese es él numero más grande, niños. Entonces Pepe dijo: “Espera.” Le dijo a Joel que habían olvidado él número más importante de todos ¿Saben cuál número es, niños?

JAIME EL TÍTERE. Ya perdí la cuenta.

MAESTRO. Él numero más importante es el 1. ¡Ese es él numero que nos recuerda que hay 1 solo Dios, 1 solo Hijo y sólo 1 camino al cielo!

JAIME EL TÍTERE. Esas son noticias asombrosas, Maestro. Solo tengo una pregunta

MAESTRO. ¿Cuál es tu pregunta, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. ¿Tengo que comenzar a contar de nuevo?

MAESTRO. No, Jaime. Ahora puedes dormir profundamente, sabiendo que estás seguro en los brazos del Señor. Y sabiendo que un día muy pronto, Él viene a llevarte a casa.

JAIME EL TÍTERE. ¿Irán también todos mis amigos?

MAESTRO. ¡Él esta “contando” con eso!

Jonás

5 Minutos y 4 Personajes. Jonás recibe un llamado para ir a predicar a Nínive pero lo rechaza. Se monta en un barco pero comienza una tormenta que sólo se calma cuando es echado por la borda. Se lo tragará un gran pez pero Dios lo rescatará. Jonás, una vez fuera del gran pez, se dirige a Nínive.


JONÁS
Miriam y Javi



PERSONAJES

NARRADOR
VOZ DE DIOS
JONÁS
VOZ CAPITÁN

NARRADOR. Érase una vez, hace mucho tiempo que vivía un hombre llamado Jonás. Un día Dios habló a Jonás y le dijo:

VOZ DE DIOS. ¡¡Jonás!! Quiero que vayas y prediques a la ciudad de Nínive. Ellos van por el mal camino y no puedo ignorarlo por más tiempo.

JONÁS. ¡¡Nínive!! ¡Ni hablar! Lo siento, Dios, pero de ninguna manera voy a ir Nínive. Es un sitio muy malo.

VOZ DE DIOS. Es por eso por lo que quiero que vayas y prediques allí.

NARRADOR. Es entonces cuando Jonás decidió que debía escapar lo más lejos posible de Nínive y de Dios. Se fue al mar y cogió el primer barco que se dirigía en dirección contraria a la que Dios le había ordenado. Cuando se encontraban en medio del mar, Dios mandó una gran tormenta y entonces el barco lentamente empezó a hundirse.
Entonces el capitán del barco exclamó: “¡Que me parta un rayo! No había visto una tormenta como esta en toda mi vida. Debemos aligerar la carga... ¡¡Tirad esos barriles por la borda!!! ¡¡¡Tirad la comida por la borda!!! ¡¡Tirad al capitán por la borda…!! ¡No, espera…! ¡Cancelad la última orden que yo soy el capitán!”.

JONÁS. ¡¡Oh, no!! ¡Esta tormenta es por mi culpa! Debería haber sabido que no se puede esconder nadie de Dios. Lanzarme a mí por la borda y la tormenta pasará. Deshaceos de mí y también lo haréis de la tormenta.

NARRADOR. Pero el capitán no estaba muy convencido y exclamó: “Pero, ¡¡no podemos hacer eso!! Vamos a intentar volver a la orilla.”

JONÁS. No funcionará. La tormenta está empeorando por momentos.

NARRADOR. El capitán sintiéndolo mucho tuvo que pronunciar las siguientes palabras: “No hay nada más que podamos hacer. Lo siento, Jonás. En realidad no quiero hacer esto. ¡Perdóname Señor!”

Entonces Jonás fue lanzado por la borda e inmediatamente después el mar entró en calma. Reinaba una calma milagrosa. Pero Jonás no se ahogó porque Dios envió un pez grande… (Entra el 1º pez.) Más grande que ese. (Entra el 2º pez.) Más grande que ese... (Entra el 3º pez.) ¡¡He dicho que era un pez grande!! (Entra ballena.). ¡¡Eso ya está mejor!! Eh... ¿por dónde iba? ¡Ah, sí! Dios envió un gran pez que se tragó a Jonás enterito. Desde dentro del pez Jonás oró.

JONÁS. ¡Oh! Dios mío, me salvaste de ahogarme pero todavía me encuentro en peligro, en gran peligro. Sé que esto es lo que merezco pero todavía te alabo porque sé que dondequiera que yo vaya tú también vas conmigo. Tú eres el Dios que salva.

NARRADOR. Entonces Dios habló al pez y éste escupió a Jonás de su boca y lo dejó tumbado sobre la arena de la playa. Y Dios habló a Jonás por segunda vez.

VOZ DE DIOS. ¡Jonás! Quiero que vayas a predicar a la gente de Nínive. Ellos van por el mal camino y no puedo ignorarlo por más tiempo.

JONÁS. De acuerdo, Señor, iré. Sé que tú estás conmigo y me ayudarás. Me diste una segunda oportunidad y supongo que la gente que vive en Nínive se lo merece también. ¡¡Nínive, allá voy!!

NARRADOR. Entonces Jonás fue directo a Nínive. Cuando la gente escuchó su mensaje cayeron todos rendidos a los pies de Dios. Desde el rey hasta el niño más pequeño. Y Nínive se convirtió en un lugar mucho más feliz porque Dios estaba con ellos.

….. Y fueron felices y comieron… (decir algo que sea gracioso).


FIN

El valor del perdón

10 Minutos y 4 Personajes. Obra de títeres: El joven Bocota ha reñido con un amigo suyo aunque en realidad es él el que ha tenido un mal comportamiento. Su otro amigo Papanata, le comenta que no puede comportarse así y que tiene que aprender a pedir perdón y a cambiar de actitud.


EL VALOR DEL PERDÓN
Cristian Bertín




PERSONAJES

PAPANATA
BOCOTA
TINTÍN
MAESTRO

(El Maestro presenta la obra. Les pide a los chicos que estén atentos a lo que van a ver en esta representación. Es importante que el Maestro esté al lado del titiritero observando todo lo que sucede con los personajes.)

BOCOTA. (Bocota aparece sollozando.) Snif... snif... snif

PAPANATA. Bocota, ¿seguís resfriado?

BOCOTA. Snif... snif... snif, ya se me pasará. Y déjame, que estoy ocupado.

PAPANATA. ¿Si? ¿Qué te pasa?

BOCOTA. ¿No lo ves?, ¿que estás ciego? ¡Estoy llorando!

PAPANATA. Pero, ¿a qué se debe?

BOCOTA. ¡Es que nadie me quiere! Todos me dejan solo...

PAPANATA. Yo estoy a tu lado... y tenés un montón de chicos a tu alrededor.

BOCOTA. Sí, pero Tintín, mi compañero de banco, se enojó conmigo porque yo me llevé a casa su caja de fibras, ¡me las llevé porque él no quiso prestármelas!

PAPANATA. Bocota, ¡eso es robar!

BOCOTA. Entonces, tuve que pelearme con él... le dije de todo, hasta... (Papanata trata de hacerlo callar.) Encima ¡le di cinco trompadas y tres patadas!

PAPANATA. ¡Bocota, eso está mal!

BOCOTA. Y para colmo al llegar a casa, mi mamá se había enterado de todo lo que pasó. Me dio una flor de paliza, me obligó a devolver las fibras y me prohibió salir a jugar por dos semanas. ¡Buah! ¡Buah! ¡Buah!

PAPANATA. (A los chicos.) Chicos, ¿ustedes le darían un aplauso a Bocota?

NIÑOS: ………………………….

BOCOTA. ¿Lo ves? ¡Nadie me quiere!

PAPANATA. Bocota, creo que el que no quiere a nadie, sos vos. ¡Lo que hiciste estuvo muy mal!

BOCOTA. Y, sí... pero muchos chicos también lo hacen.

PAPANATA. Pero igual está mal. (Dirigiéndose al maestro.) ¿No es cierto, maestro?

MAESTRO. Sí, es cierto. Todas esas cosas malas que hizo Bocota, y que a Dios no le gustan, reciben el nombre de “pecado”. Y el pecado nos separa de Dios.

(Se enseña Romanos 3:23 repitiéndolo varias veces.)

PAPANATA. Espero que recapacites Bocota de que lo que hiciste no estuvo bien. Y recuerda lo que aprendimos recién, que las cosas malas que hacemos nos separan de Dios, como las que le hiciste a Tintín, por lo tanto estás lejos de Dios ¡Piénsalo!

(Papanata sale de escena. Bocota se queda solo meditando.)

BOCOTA. ¡Snif! ¡Snif! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? Si Tintín tuvo la culpa de que yo le pegara por no prestarme las fibras. Se tiene bien merecido las trompadas y las patadas que le di, así se le va lo egoísta. Si vieran, chicos, cómo le quedó la cara, ¡ja! ¡ja!

(En eso llega Tintín.)

TINTÍN. ¡Bocota! ¡Bocota!

BOCOTA. Eh, ¿quién me llama? ¿Quién está ahí?

TINTÍN. Soy yo Bocota, Tintín.

BOCOTA. ¡Qué quieres! Ahh ya sé, vienes a buscar la revancha, bueno dale vení... vení que tengo muchas trompadas y patadas más para darte... vení, vení.

TINTÍN. No, Bocota, no quiero pelear con vos.

BOCOTA. ¿Y entonces? ¿Para qué me llamabas?

TINTÍN. Fui un poco egoísta al no querer prestarte las fibras, por eso te traigo toda mi cartuchera con lápices de colores, microfibras, de todo para que puedas dibujar y pintar lo que quieras.

BOCOTA. Pero... pero yo.

TINTÍN. Usala todo lo que quieras. Eso sí, devolvédmela el lunes la voy a necesitar para la escuela.

BOCOTA. Tintín, pero yo no puedo, yo, yo...

TINTÍN. Te pido disculpas por mi egoísmo, ahora me tengo que ir al dentista, por los dientes que me sacaste ¿te acuerdas? Chau, nos vemos.

(Se va Tintín.)

BOCOTA. ¡Qué tonto que soy! ¿Cómo pude aceptar su cartuchera con todos sus colores? Si yo ¡no me lo merezco! Encima no tuve la valentía de decirle que yo también estuve mal. Se me cae la cara de vergüenza. (Agacha la cabeza y camina de un lado a otro.)

(Aparece Papanata.)

PAPANATA. ¡Bocota!, ¡Bocota! ¡Amigo mío! ¿Cómo estás?

BOCOTA. Déjame, Papanata, no quiero ver a nadie, no merezco nada... nada.

PAPANATA. No digas eso, Bocota, todos cometemos errores y hacemos bien cuando lo reconocemos y pedimos perdón.

BOCOTA. Pero yo no pude, estuve a punto de decirle a Tintín lo mucho que lo sentía y la vergüenza me ganó.

PAPANATA. ¿Cómo? ¿Tintín estuvo con vos?

BOCOTA. Sí, y no me animé a pedirle perdón. Y encima, Tintín me prestó su cartuchera con todas sus cosas. Ahora… ¿Qué hago?

PAPANATA. Lo primeo que tienes que hacer, Bocota, es arreglar tus cuentas con Dios.

BOCOTA. ¿Cómo?

PAPANATA. Tienes que pedirle perdón a Dios por todas las cosas malas que hiciste. Acordate que el pecado te separa de Dios, pero Él quiere estar cerquita tuyo. Es por eso, que envió a su único Hijo, el Señor Jesús, a morir en una cruz para pagar el castigo de todos tus pecados.

BOCOTA. ¿Y cómo hago para pedirle perdón a Dios?

PAPANATA. Simplemente haciendo esta oración conmigo y si ustedes chicos también quieren hacerla, repítanla con nosotros. Cerramos los ojos y agachamos la cabeza.
Oración: Señor Dios, te quiero pedir perdón por todas las cosas malas que hay en mi corazón. Gracias porque un día enviaste a tu Hijo, el Señor Jesús, a morir en la cruz por todos mis pecados. Yo le recibo en mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

BOCOTA. ¡Qué bien que me siento, Papanata! ¡Hay un alivio dentro mío, como si me hubieran quitado una carga!

PAPANATA. Es que… ¡Dios te perdonó! A partir de este momento sos un hijo de Él.

BOCOTA. ¡Qué lindo! ¡Un hijo de Dios!

PAPANATA. Así es. Y cada vez que hagas algo malo, Dios está esperando que le pidas perdón, porque Él es bueno para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.

BOCOTA. Ya arreglé mis cuentas con Dios, ahora quiero arreglar mis cuentas con Tintín. Ya mismo le voy a pedir perdón. ¿Vos crees que me va a perdonar?

PAPANATA. ¡Por supuesto que te va a perdonar! Estás haciendo lo correcto, Bocota, porque dice la Biblia que tenemos que perdonarnos unos a otros así como Dios nos perdonó a nosotros por medio de Jesús. Si querés, yo te acompaño.

BOCOTA. ¡Dale, vamos! ¡Chau chicos!

(Se retiran. El Maestro termina con una reflexión final)

Perdidos en Huataquí

25 Minutos y 9 Personajes. En el país de los animales aparecen dos especies nuevas: dos niños, que se han perdido. Hasta que se arregle su canoa para volver a su casa pasarán los días con los animales y les testificarán del amor de Jesús.


PERDIDOS EN HUATAQUÍ


PERSONAJES

DON LUIS (León)
PULGUIS (Perro)
NICOLÁS (Nene)
FREDO (Sapo)
ROMEO (Ratón)
FIORELLA (Mariposa)
DOÑA ROSA (Rana)
JULI (Nena)
PULGUITA


ESCENOGRAFÍA

2 Árboles
Casita de cartón
Carteles: una semana después... KIOSCO PANADERÍA
Flores varias
Nubes
Sol
Escobita
Pedazos de diarios


MÚSICA
“Ellos son lo mejor”



VOZ EN OFF. Esta historia que está por comenzar transcurre en una selva llamada Huataquí, muy cerquita del mar, un lugar habitado únicamente por animales... Sí, como escuchaste. Todos son animales, grandes, chicos, perros, ratones, pájaros, monos, sapos, bichos de toda clase...
Don Luis, el león, atiende la panadería; Doña Rosa, el mercadito y el repartidor de pizzas es Pulgis, un perro muy ágil y divertido. Aunque dicen que ahora está bastante distraído, creo que está enamorado...

(Aparece en escena Romeo roncando.)

¡Ah! Me olvidaba del Kiosco, lo atiende Romeo y miren ustedes, qué bien que lo hace...

ROMEO. (Sonido de ronquido.) ¡zzzzzzz!

FREDO. (Entra silbando distraído hasta que ve a Romeo roncando.) Otra vez se quedó dormido... (Queja.) Pero siempre lo mismo… Ahora va a ver… (Le habla al público.) Chicos, ¿me ayudan a despertarlo? Este ratoncito dormilón se llama Romeo. A la cuenta de tres todos gritamos: “¡FUEGO! ¡Romeo Fuego!” 1… 2… y… 3

TODOS. ¡Fuegoooooo! ¡Romeo... Fuegooooo!

ROMEO. (Se asusta.) ¡Ay! ¿Dónde? ¡Auxilio! ¡Fuegoooooo! ¡Bomberos! (Mira para todos lados y se da cuenta que era una broma.)

FREDO. ¿Estás loco? ¿Soñaste? ¿Qué te pasa?

ROMEO. ¡Fuiste vos otra vez! ¡Siempre lo mismo, déjame dormir tranquilo!

FREDO. ¡Ah! Resulta que querés dormir ahora… Está bien, dormí pero yo a los diarios me los llevo. ¿No sabés hacer otra cosa que dormir y robarle los dientes a los demás? Acá te pueden afanar todo que vos ni te enterás.

ROMEO. Bueno, viejo, no te enojes. Dejémoslo así, al final ¡yo soy el dueño de este kiosco!

FREDO. Sí, hacé lo que quieras con él pero mis diarios me los vigilas, ¿ok? Si no, no te traigo más.

ROMEO. Bueno, viejito, no te enojes... ¿Qué dicen las noticias?

(Entra en escena la mariposa.)

FREDO. Pregúntale a ella que se entera antes de que salgan en los diarios.

FIORELLA. Perdón, ¿quisiste decir que soy una chusma?

FREDO. No, vos solita lo dijiste.

FIORELLA. Está bien, si no soy bien recibida, ¡me voy! Igual los que se pierden del notición son ustedes. Porque tus diarios, viejo, (dirigiéndose a Fredo) ya están desactualizados. (Risa burlona.) ¡Ja, ja, ja, ja! (Se empieza a ir.)

ROMEO. Pará Fiorella, a mí sí me interesan tus noticias. Contame, ¿hay algo nuevo?

FIORELLA. Bueno, ¿si les digo que esta madrugada Don Luis el león, fue sorprendido por dos especies nuevas?

FREDO. ¿Dos qué?

ROMEO. (Dirigiéndose a los dos.) Dos plantas nuevas, ¡bruto!

FIORELLA. (Se ríe.) ¡No, plantas, no! Algo jamás visto en este bosque.

FREDO. ¡Ah! ¿Y yo me la tengo que creer? Andá…

(Entra Pulguis en escena corriendo.)

PULGUIS. ¿Se enteraron?

FREDO. ¡Uy! ¿Vos también?

ROMEO. Pará, dejá, que hable. Dale, Pulgis, ¿qué cosa? ¿Lo de los monstruos que encontró Don Luis?

PULGUIS. Sí, tienen que verlos, son dos...

FREDO. A ver... ¿Y cómo son?

PULGUIS. Bueno, eh... Tienen dos orejas... Tienen pelito solo acá (tocándose la cabeza) Tienen brazos y piernas largas... ¡Ah! Y el cuerpo es peladito, no tienen pelos, no plumas...

FREDO. Pero, ¿me estás cargando qué tiene eso de raro? A ver, ¿y dónde están?

FIORELLA. En la casa del León, los tiene atrapados en el sótano.

ROMEO. Siempre tan bruto... Y, ¿qué piensa hacer?

FREDO. Seguro que los va a vender por ahí, o se los va a comer… No pierde tiempo. Esto me aburrió. Yo mejor me voy, que la vieja me espera.

FIORELLA. ¡Uy! ¡Yo también!

PULGUIS. Pará, Fiori, no te olvides que esta noche te llevo a pasear.

FIORELLA. ¡Shhhhhhhhh! (Mira a Romeo y baja la voz.) Ya sé, Pulguis, cómo me voy olvidar…

PULGUIS. Chau, hermosa.

(Se van todos, aparece Doña Rosa barriendo la vereda, cantando. Instantes después aparecen los nenes intentado pasar por desapercibidos. Les hacen señas a los chicos para que no digan nada.)

JULI. (Voz bajita.) Chicos, no digan nada que estamos acá.

(Cuando Doña Rosa les da la espalda ellos corren hasta un árbol y allí se esconden. Cuando intentan salir detrás del árbol, Doña Rosa los ve y se asusta.)

DOÑA ROSA. (Grita desesperada unos segundos.) ¡Ahhhhhh!

NENES. (Gritan también.) ¡Ahhhhh!

(La nena corre detrás del árbol y el nene intenta hablar con Doña Rosa.)

NICO. ¡Eh! Discúlpeme, Señora Rana, no quisimos asustarla.

(Doña Rosa se esconde detrás de la escoba y cuando el nene se acerca ella corre.)

DOÑA ROSA. (Tartamudeando de miedo.) ¿Y-y-y uste-e-edes quiénes son?

NICO. Somos Nico y Juli, eh... No sé qué pasa acá pero todos se asustan y quieren atraparnos, ¿nunca vieron dos personas?

DOÑA ROSA. ¿Dos qué?

NICO. Personas, ¿humanos?

DOÑA ROSA. La verdad que no... Y, ¿qué quieren de nosotros?

(Sale la nena detrás del árbol.)

JULI. Nada, ustedes nos quieren atrapar. Un león sucio y peludo nos tuvo encerrados tres horas en un sótano y nosotros solo vinimos de paseo.

DOÑA ROSA. ¿Y de dónde vienen?

NICO. De Paisandú Burú, un lugar del otro lado del mar.

(Aparece Romeo, todos se callan, los ve, se asusta y se desmaya.)

DOÑA ROSA. Pará, mi amor. (Le sopla la cara y lo golpea un poquito.) Viejito, ¡despertate!

JULI. A ver, déjeme a mí... (Se acerca, lo acomoda y Fredo se recupera.)

FREDO. ¡Uyyy! Veo todo nublado… Vieja, ¿sos vos?

JULI. No, soy Juli.

FREDO. ¡Ay! (Se asusta.) Ahora sí te veo, ¿y vos? (Dirigiéndose al Nene.) ¿Qué le están haciendo a mi viejita?

DOÑA ROSA. Nada, no te preocupes, estamos hablando, te los presento: Él es Nico y ella es Juli, son dos...

NENES. (A una sola voz.) ¡¡Ni –ÑOS!!

DOÑA ROSA. ¡Ah! Por ahí andan hablando de ustedes, dicen que hay dos “monstruos” que están asustando a todos los animales del bosque… ¿A qué vinieron?

JULI. ¿Monstruos, nosotros? (Se miran y se ríen.) Somos dos niñitos y solo vinimos a pasear.

NICO. Bueno, yo les explico. Resulta que allá donde vivimos…

(Interrumpe Doña Rosa.)

DOÑA ROSA. En Paisandú Burú , al otro lado del mar ,viejo.

NICO. Exacto, hoy se festeja el Día del Niño.

DOÑA ROSA. O sea de USTEDES... Claro, como para nosotros el 29 de abril: ¡el día del animal!

JULI. ¡Sí!

NICO. Bueno, entonces por ser nuestro día nuestro abuelito nos regaló una canoa. Nosotros nos subimos y remamos, remamos...

JULI. ¡Y aparecimos acá!

NICO. El problema es que nuestros padres no saben nada y tenemos que volver pronto pero nuestra canoa se rompió.

DOÑA ROSA. ¡Uy! Bueno, no se preocupen, tenemos un amigo, el pájaro carpintero que los puede ayudar. Mientras tanto, los invito a comer algo, ¿quieren?

FREDO. ¡NO! Estás loca... Yo a estos dos nos los invito a casa. Son desconocidos, ¿vos crees todo lo que te dicen?

DOÑA ROSA. Claro que sí, viejo malhumorado, ¿no ves la carita tierna y sincera que tienen?

NICO. (Con voz triste.) No se preocupe, señora, nosotros nos arreglamos; voy a buscar ayuda y nos vamos de este lugar.

JULI. (Se pone a llorar.) Y, ahora, ¿qué hacemos, Nico?

NICO. (Se acerca a Juli.) ¡No llores, Juli! Dios nos va a ayudar. ¿Te acordás lo que nos enseñó el abuelo? Siempre tenemos que confiar en Jesús, porque él nos acompaña.

JULI. Sí, es verdad.

(Se van caminando despacito.)

FREDO. Bueno, esperen chicos. ¡Ehh…! En casa hay dos colchones, si quieren pueden dormir una siesta, deben estar cansados y la vieja le prepara algo rico.

NICO. ¿Está hablando en serio?

DOÑA ROSA. Cuando el viejo dice algo, es palabra santa: yo que ustedes corro antes que se arrepienta.

(Telón. Salen todos de escena.)


VOZ EN OFF. Los días siguientes fueron para Nico y Juli inolvidables. Fredo, el esposo de Doña Rosa, los atendió muy bien, les cosió ropita nueva; la Mariposa Fiorella les enseñó a cantar y a bailar; Don Luis el león que los había tenido atrapados, apenado les fue a pedir disculpas y todos se hicieron amigos.

(CARTEL 1. “Una semana después”. CARTEL 2. “PANADERÍA”.)

FIORELLA. Buen día, Don Luis, ¿cómo le va?

DON LUIS. Bien, querida, muy bien, ¿y vos? ¿Seguís de novia con Pulguis?

FIORELLA. ¡Ay, sí...! Es tan dulce.

DON LUIS. Decime, Fiori, ¿qué te traía por acá?

FIORELLA. Bueno, el tema es así: estamos organizando una despedida a Juli y a Nico.

DON LUIS. ¿Qué, se van devuelta a su país?

FIORELLA. Sí, tienen que volver, sus padres deben estar muy preocupados. Hace 6 días que se fueron.

DON LUIS. ¡Uy! Ya se van... Yo me encariñé tanto con ellos. Me porté tan mal el día que llegaron… Decime, Fiori, ¿qué puedo hacer por ellos?

FIORELLA. Bueno, prepárese unas empanaditas, pero acuérdese de no ponerle relleno para animales porque ellos son niños.

DON LUIS. ¡Sí, Fiori, gracias por avisarme! Les voy a preparar algo bien rico.

FIORELLA. Bueno, Don Luis, muchas gracias. (Se va volando.) Nos vemos esta tarde en la plaza central, ¡chau!

(Salen de escena y aparecen Juli y Nico solos jugando.)

NICO. ¡Piedra libre para Juli!

(Sale detrás del árbol.)

NICO. Piedra libre para Pulgis que está atrás de la casita. ¡Ja, ja, ja, ja!

PULGUIS. (Sale detrás de la casita.) ¡Uy! Siempre me descubren...

NICO. ¡Ja, ja, ja! Piedra libre para la pulga que tenés en la cabeza, ¡ja, ja, ja! (Dirigiéndose a Pulgis, quien comienza a buscarla.)

PULGUIS. ¿Dónde?

NICO. ¡Ahí, en la espalda!

(La pulga empieza a escaparse, no la pueden atrapar.)

NICO. (Mira para arriba.) Te ví, Fiori, piedra libre para vos también en la copa del árbol.

(Pulguis sigue tratando de atrapar a la pulga. En un momento se queda quieta y se la come.)

JULI. Pulguis, ¿qué hiciste? ¿Te la comiste?

PULGUIS. Sí, son sabrosas.

JULI. (Suspiro.) ¡Buuaaahhh! ¡Qué asqueroso!

NICO. ¡Uy! Juli, se está haciendo tarde y en un rato tenemos que salir.

FIORELLA. Sí, pero... Miren que hay una sorpresa para ustedes.

PULGUIS. Ah, y antes de irse nos tienen que seguir contando acerca de Jesús porque acá nadie sabe nada.

FIORELLA. Es verdad, no se habla de la Biblia.

PULGUIS. A mí no me quedó muy claro por qué mataron a Jesús, si él era rebueno.

NICO. Es verdad, era requete buenísmo pero había gente que no le creía que era el hijo de Dios. Lo mataron como si hubiera hecho cosas malas.

(Pulguis y fiorella se sorprenden.)

FIORELLA. ¿Y Él dejó que lo mataran?

JULI. Sí, ¿y sabes por qué?

FIORELLA. No.

JULI. Porque el pecado nos separa de Dios y como Él nos amó tanto quiso poner su vida para que nosotros no muramos por nuestras maldades; Él es tan bueno que nos perdona.

PULGUIS. Entonces, ¿vamos a vivir para siempre?

NICO. ¡Sí! Porque Él resucitó y todos los que creían en Él y le entreguen su vida van a vivir con Él eternamente. Cuando Él vuelva a la tierra va a venir a buscar a quienes le creyeron y obedecieron.

FIORELLA. ¡Cuántas cosas que yo no sabía...! ¡Quiero entregarle mi vida a Jesús ahora mismo!

PULGUIS. Y yo también.

NICO. Tenemos que decírselo a Él con nuestras palabras porque Él nos oye. Yo les enseño, repitan.

(Pulguis y Fiorella repiten.)

NICO. Señor Jesús - quiero entregarte mi vida y reconocerte como mi Dios - pedirte perdón por todas las cosas malas que hice hasta hoy - y porque vos sufriste por mí. - Te doy gracias por amarme tanto. - En el Nombre de Jesús. - Amén.

JULI. ¡Ahora todos somos hijos de Dios!

(Interrumpe Doña Rosa.)

DOÑA ROSA. ¡Chicos, vamos! Ya son las tres de la tarde, ¡apúrense que se va a hacer tarde para salir!

NICO. ¡Uy! Es verdad... (Dirigiéndose a Fiori y Pulguis.) Bueno, nos vemos en un ratito. ¡Chau!

(Salen corriendo.)

VOZ EN OFF. Qué felices que estaban Juli y Nico. Habían podido compartir el mensaje hermoso de Dios a sus amigos justo antes de irse. Estaban ansiosos también por volver a su casa, pero qué bien que la habían pasado en el bosque con todos los animales. Les quedaba un ratito, vamos a ver qué sorpresa les prepararon. Están todos los animales en escena. Instantes después entran Juli y Nico.

TODOS. (Gritan.) ¡SORPRESA!

DON LUIS. Juli y Nico, esta fiesta es para ustedes.

ROMEO. Sí, de esta forma queremos agradecerles por su visita y por traer tanta alegría a esta selva.

PULGUIS. Bueno... ¡Ejem! Hay alguien que les preparó una canción. A ver, ¿dónde está mi florcita?

FIORELLA. Acá arriba, ¿dónde voy a estar? Bueno, a ver: Música, maestro.

“Qué felices se nos ve”
Nicolás Amondarain

(Canta Fiorella sola)
Mi Si
En una selva aburrida y gris
La
llegan dos chicos cubiertos de aserrín.
Con pinceladas pueden cambiar,
poner colores y alegría dar.
Una sonrisa hoy puedo tener
al ver el sol de vuelta nacer.
Un sol radiante que vuelve a brillar
ya no hay tristeza ni oscuridad.

(Cantan todos)
Do#- Si La
que felices se nos ve,
Do#-
con tantos chicos que
Si La
son la razón para vivir
Si
son las florcitas de este jardín...

(igual que en la estrofa)

Sus manos sucias podes encontrar
o pegoteadas por un chupetín.
Y muchas cosas te pueden romper
y travesuras siempre van a hacer.
Miles de sueños para soñar
y fantasías para compartir.
Si fuimos niños alguna vez
seamos niños juntos otra vez.

(Igual que en el puente)

Qué felices se nos ve
con tantos chicos que
son la razón para cantar,
son la alegría de este lugar...
Mi SI La Mi
Si esta alegría se llegara a perder
Fa# La Mi
se perderá en tu vida también.
Por sus sonrisas y sus chistes también,
La
queremos juntos agradecerles y decirles
Si Do#- \ La \ SI \ Mi \
que son ¡lo mejor para Dios!.x4

FIN

Desfile de pollinos

6 Minutos y 2 Personajes. Un perro y un burro hablan sobre el orgullo de haber elegido Jesús a un burro como el medio por el cual entró en Jerusalén. Se trata de una obra para marionetas.


DESFILE DE POLLINOS
Art Ferry




PERSONAJES

PABLO – Burro
TOBY – Perro


TOBY. (Perro) Pablo, mi buen amigo, ¿qué es lo que está pasando hoy?

PABLO. (Burro) ¿Cómo, qué es lo que dices…. A qué te refieres?

TOBY. Bueno, pues, a esas ramas de palmeras y a todo el ajetreo que hay en la ciudad. ¿Qué es lo que está pasando?

PABLO. Toby, por lo que tengo entendido, todo esto es por un desfile de Asnos.

TOBY. ¿Un desfile de asnos? Eso no tiene sentido.

PABLO. Quizá, pero es por eso. ¿Sabes? Hace unos 2000 años había un señor conocido como el Rey Jesús que eligió un asno para llevarlo a la ciudad.

TOBY. ¿Por qué eligió un burro? ¿No conocía a nadie que tuviese un caballo?

PABLO. Supongo que no. Los asnos son bestias de carga, entrenadas para trabajar en el campo y no para llevar a Reyes.

TOBY. Entonces, ¿por qué fue en un asno? Las únicas personas que usan asnos son las menos importantes. No reyes, desde luego.

PABLO. Lo sé. Yo soy pobre y poco importante, entrenado para trabajar y no para cargar a Reyes… Pero, deja en paz al rey de reyes. Él me eligió a mí para llevarlo en este desfile mundial de triunfo.

TOBY. Colega, esto se te está subiendo a la cabeza.

PABLO. (Suavemente.) Solo espero no resaltar para que todos puedan ver cuán grande es él, que sea humilde para que todos digan: "Bendito el que viene en el nombre del Señor", y no "que gran asno lleva".

TOBY. Eso es muy raro. Él podría haber ido montado en un caballo de guerra, pero eligió a un asno, un símbolo de paz, uno de los animales más bajos cuyo lomo pudiese cargar semejante peso. Era muy extraño, muy extraño, este hombre que llamaban “Rey Jesús”.

PABLO. Sí, es muy raro y espero que la gente no se fije en este asno de cuatro patas porque de eso no va este día. Se trata de la entrada triunfal del Rey de Reyes, no de un asno. Espero que se acuerden de esto, que no se olviden…

TOBY. Eso espero también, Pablo. Es Jesús el que vino para cargar con nuestros problemas, con el tremendo peso de los pecados de todo el mundo. ¡Qué noble, exquisito trabajo! No podría haber otra tarea mejor para nosotros que la de llevar a Cristo a ciudades o pueblos…

PABLO. Desde luego, qué honor, para nada sería un trabajo, qué privilegio… Y no importa que los asnos pasemos desapercibidos porque lo mas importante para nosotros es llevar a Cristo en nuestras vidas, tanto nosotros los asnos, como vosotros, los humanos. Tener a Cristo en nuestras vidas aquí y ahora, llevarlo allá donde vayamos.

TOBY. ¡Ohhhh ser una persona y tener a cristo en nuestras vidas tambien! Para todos. Asegúrate de llevar a Jesús contigo en tu vida.

PABLO. Si un asno tontito pudo llevar a Jesús, fíjate cuánto más puedes hacer tú.

Tres cuentos tristes y un sueño

15 Minutos y 7 Personajes + Extras. Un niño descubre un libro en el desván. Leerá distintas historias y buscará una solución para una de ellas. De temática navideña se puede utilizar para otra época del año.


TRES CUENTOS TRISTES Y UN SUEÑO


PERSONAJES
(Todos los personajes excepto el niño y el narrador son títeres.)

NIÑO
NARRADOR
BUHO
JUGLAR
VIEJO
REY
REINA
EXTRAS

NARRACIÓN

Cuentan los viejos de blancos cabellos que hay sitios donde descansan los sueños, donde el pasado se mezcla inexplicablemente con el futuro, donde las sombras se alargan hasta hacerse gigantes. Son lugares silenciosos y comunes que relatan, entre telarañas, empolvados y lejanos cuentos.
En mi casa, al final de una larga escalera, había uno de estos lugares, un misterioso desván; un desván con grandes arcones, con chirriantes maderas, con cientos de cajones plagados de secretos por descubrir. Era un lugar especial. Entraba en él apocadamente temiendo despertar los miles de recuerdos que allí dormitaban. Siempre recordaré aquel húsar de plomo medio despintado, aquella caja de música en la que lentamente giraba una etérea y rosada danzarina, aquellos cuadros de caza barnizados y ocres... tantos y tantos objetos opacos e inmóviles que escondían las más fascinantes aventuras.
Aquel día subí por un encargo. No me agradaban los recados; me fastidiaba tener que ir a recoger mi habitación, limpiar mi bicicleta, comprar el pan que siempre se olvida pero aquello... aquello era diferente. Mamá me había pedido que subiese al desván y bajase los adornos para el abeto. Cada año se repetía el ritual. Se cogía aquella caja grande de cartón que olía a viejo, se bajaba al salón y como si de una ceremonia se tratase se colocaban una a una las luces, los colores, las cintas, los paquetes de polícromos lazos. Era el primer aviso de que la Navidad se acercaba pausadamente.

(Durante el relato que sigue, un niño entra en la habitación y sigue el desarrollo de la narración.)

Entré, como siempre, lentamente, callado. Sabía que la caja se encontraba al fondo. Puse la mano delante de la vela temiendo que se apagase. El suelo chirriaba lastimeramente. Me sabía el camino de memoria: primero la plancha de coser, luego la radio de mi abuela, el reloj de pared, el baúl de madera... el baúl de madera. Siempre había pasado a su lado, me era tan común que ni me había planteado el mirar lo que había dentro. Una exacerbada curiosidad me inundó. ¿Qué increíbles historias se esconderían en su interior?
Lo abrí con una exaltación inusual y, francamente, me sentí un poco desilusionado. En su interior tan solo había un libro. Quitando el polvo de su exterior pude leer: “Tres cuentos tristes y un sueño”. La portada estaba roída por algún ratón despistado que se pensó que había descubierto un pedazo de queso y que se encontró con el insípido sabor de la lectura. Al hojear la primera página una advertencia me hechizó: “NO LEAS ESTE LIBRO SI QUIERES ABRIR LOS OJOS, SI ESPERAS QUE LA LUZ SIEMPRE SEA TENUE, SI BUSCAS PASAR POR ESTA VIDA COMO SI NO PASASES”.
Era lo que llevaba esperando hacía mucho tiempo, un libro que me llevase al mundo de la fantasía. Comencé desesperadamente a leer el primer capítulo.

NIÑO. Érase una vez... ¡Siempre empiezan lo mismo! Érase una vez en una granja de una lejana tierra que vivía un abeto, un gran abeto. Era un árbol de muchísimos años que se llamaba Don Abeto Muchosaños. Era muy, muy grande y su sombra refrescaba en verano los animalejos de la granja y cobijaba en invierno de las nieves y del frío.

(Continúa la narración un títere: un búho.)

BÚHO. Yo conocía desde siempre a Don Abeto Muchosaños. Cuando salí por primera vez del cascarón él ya estaba allí. Aprendí a volar entre sus ramas y más de una vez me tuvo que agarrar para que no me cayese. Era todo un árbol. Rara vez sonreía y cuando hablaba todos los seres de la granja quedaban en silencio.
Nuestra granja era muy ruidosa. En ella había muchos animales. Estaba la señora Cerdita del Cieno con sus lechones (se ilumina a Doña Cerdita y a sus lechones), era inconfundible, sobretodo por su olor. Don Pavo Milplumones era de lo más espectacular, vestía de lo más “in”, demasiado coqueto para ser pavo (se ilumina al ave). Don Pollino Testarudez (se ilumina al pollino) era otro de los integrantes de la granja. Ni qué decir que no veía mucho más allá de sus orejeras. ¡Mirad! Ese es Don Gallo Kirikí rodeado de sus polluelos (se ilumina al gallo y a sus polluelos), es un tenor muy bueno. Todas las mañanas nos ameniza con dulces melodías. A todos les gusta mucho, bueno, a casi todos. A Don Ganso Gansotez (se ilumina al ganso) le molesta escucharle. Y, por último, éstas son otras integrantes de nuestra granja (se ilumina a las ovejas), las ovejas de la familia Rebáñez.
Todos vivíamos en la granja muy felices casi todo el año. Mirad.

(Canción de los animales de la granja.)

BÚHO. ¡Ojalá fuera siempre así! Nuestra felicidad dura hasta que llega la fecha. La fecha es algo terrible para todos nosotros. En la fecha los humanos nos eligen para ser sus víctimas. Ellos celebran algo que exige la muerte de algunos de nosotros. Los humanos son así, no les importa quién sufra con tal de que ellos se lo pasen bien. La fecha se está acercando y muchas granjas se quedarán vacías porque los humanos vendrán a llevarse a muchos a los mataderos. ¡Ojalá el humano se diese cuenta de que nosotros también existimos! ¡Que sentimos dolor y miedo! Pero, el humano, sabe tan pocas cosas.
¿Qué es esto que oigo? El humano se acerca.

(Todos aterrorizados. Se apaga la luz y se ilumina al niño.)

NIÑO. ¿Qué es eso? Aquí falta una página. ¡Vaya libro! Si lo llego a saber no comienzo a leerlo. (Tira el libro.) Bueno, a lo mejor tiene otra historia más, alguna historia fascinante. (Coge el libro y comienza a leer.)
¨Érase una vez – otra que empieza igual- Érase una vez en un país tan lejano que no existen mapas, ni carreteras para encontrarlo que había un castillo. El castillo era grande y fuerte, vetusto y con mucha yedra, era el castillo de un rey muy amable.

(Continúa la narración un títere: un juglar.)

JUGLAR. Un rey muy amable que se llamaba Cariñoso IV del noble linaje de los reyes de la Casa de los Simpáticos que llegaron a Amabilandia cuando las alegrías desaparecieron en el perdido mundo de Alegría. Cariñoso IV estaba felizmente casado con la reina Linda del Noble linaje de los Hermosos. Un tío suyo se hizo muy famoso, se llamaba Felipe. Los reyes podían ser muy pero muy felices pero se encontraban tristes porque su hijo, Cariñoso V tenía una terrible enfermedad. Muchos años atrás (se representa mientras se relata) llegó al palacio un hechicero malísimo que se hacía pasar por curandero y regaló a los reyes un monstruo horrible con la excusa que era un instrumento de información y cultura (el hechicero le regala una Televisión). El “Dragón de un solo ojo” cautivó al pequeño príncipe que dejó todas sus actividades para estar tan sólo delante del monstruo. “El Dragón de un solo ojo” hacía que el príncipe hablase cada vez menos con sus padres y le sumía en un hipnotismo mortal.
Los reyes trajeron delante del príncipe los mejores juglares (aparecen juglares y cantan) y no resultó nada. Trajeron los mejores bufones (aparecen los bufones contando chistes) y no resultó nada. Trajeron los mejores domadores de fieras (salen varios domadores con leones) y no resultó nada. Trajeron los mejores prestidigitadores y magos de pacotilla (hacen juegos de manos) y no resultó nada. Los reyes estaban muy pero que muy tristes porque si pronto no se daba una solución seguramente que “El Dragón de un solo ojo” terminaría con la vida del príncipe. (Se apaga de nuevo la luz y se ilumina al príncipe).

NIÑO. De nuevo falta una página. ¡Odio este libro! No le da solución a ninguna historia. Estoy harto... (Deja el libro y hace como si se marcha, lo mira de reojo y vuelve lentamente hacia él.) “Érase una vez... ya pesa, ¿eh? Un constructor de marionetas que era muy pobre muy pobre. Se había pasado la vida haciendo felices a los niños pero ya era tan viejo que apenas podía salir de casa. Pasaba mucho frío, mucho hambre y se sentía muy solo. Los viejos necesitan el apoyo de los demás si no...

VIEJO. Si no los viejos se pueden morir de tristeza. Sólo os tengo a vosotros, mis títeres. Antes venían a casa algunos jóvenes para aprender el oficio, eran aprendices. Yo había aprendido a hacer mis títeres al igual que mi padre y mi abuelo. Y así como había aprendido enseñaba. Pero, duraron poco. Los jóvenes quieren dinero fácil y rápido sin pensar si su trabajo sirve para una buena causa o no. Así me encuentro hablando conmigo mismo y sólo. Antes podía divertir con mis marionetas pero ahora, sin nadie, no tengo ilusión de vivir, (se acerca a un títere de bailarina) ¿Te acuerdas danzarina la de bailes que hemos hecho juntos? (Le hace bailar. Se acerca a dos soldaditos y los hace desfilar). ¿Os acordáis la de marchas que hemos hecho? (Se acerca a dos payasos.) ¡Qué bien nos lo pasábamos haciendo reír a los niños! (Coge una batuta y se levanta toda una banda de títeres. Poner música. Desafinan las cuerdas.) Estoy demasiado sólo para seguir viviendo. Me gustaría dejar este mundo de tristeza. Morir... (Se apagan las luces.)

NIÑO. No puede acabar así esta historia. ¡No puede acabar así esta historia! Espera, aquí hay algo... “¿Quieres solucionar lo insoluble? ¿Quieres dar esperanza al que no la tiene? Por supuesto... ¿Qué tengo que hacer?... ¿Soñar?... ¿Cómo puedo soñar despierto? Nadie sueña despierto. Bueno, lo intentaré (cierra los ojos con fuerza, se apagan las luces y cuando se encienden se encuentra al lado del fabricante de marionetas.)

VIEJO. Tú... ¿Quién eres?

NIÑO. Eso importa poco. Vengo a ayudarte.

VIEJO. ¿A ayudarme?

NIÑO. Por supuesto, no puedo permitir que un maestro en el difícil arte de hacer y manejar los títeres se muera de tristeza y soledad. No sería justo.

VIEJO. Hay tantas cosas injustas en este mundo.

NIÑO. Es verdad tienes toda la razón. Conozco a un niño que morirá bajo las fauces de un terrible dragón si no le ayudas. Eso es una injusticia terrible, ¿verdad?

VIEJO. Por supuesto. ¿Qué tipo de dragón es? Lameante, Escamoso, Devorador. ¿Qué color tiene? Azul, verde, rojo.

NIÑO. Es de los peores, es... “el Dragón de un solo ojo”.

VIEJO. ¿”El Dragón de un solo ojo? Es terrible. ¿Dónde está ese niño?

NIÑO. Ven conmigo y te lo mostraré.

(Se apagan las luces y cuando se encienden se encuentran ante el rey, la reina, el príncipe, el séquito y el temido “Dragón”.)

NIÑO. Majestad, venimos a salvar a su hijo.

REY. Es imposible. El Dragón de un solo ojo lo tiene totalmente hechizado.

NIÑO. Pero yo tengo un amigo que puede ayudarle. Por favor, maestro, puedes mostrarle qué hermoso es el mundo de la imaginación. (El maestro hace una exhibición con sus títeres y el príncipe se aparta del Dragón.)

REINA. Por fin hemos recuperado a nuestro hijo.

REY. (Dirigiéndose al niño) Te daré lo que desees.

NIÑO. Majestad, quisiera que hicieseis un zoo muy especial.

REY. Dime dónde y lo haré.

NIÑO. Venid conmigo. (Se apagan las luces y aparecen en la granja.) Estos animales cada año mueren en la fiesta de la Navidad. Permitidles un armisticio. Haced de esta granja un gran zoo. Que los niños puedan jugar con los animales, escuchar los cantos del gallo, cobijarse bajo la sombra del viejo árbol. Los animales también sufren. Que en vuestro reino todo sea alegría.

REY. Sea como tú dices, pues tus palabras son sabias.

(Voz en off del Niño.)

NIÑO. Aquel fue un hermoso sueño. Uno de esos sueños que tan solo se tienen en sitios como el desván de mi casa. Sueños que cambian nuestras vidas, que nos llenan de ilusión, de esperanza. Sueños que abren nuestros ojos, sueños que hacen crecer en nuestro interior un ideal. Desde entonces procuro que todos los días sean Navidad, que nadie sufra ni esté triste, que los niños se aparten de los cientos de dragones que les rodean, que los ancianos estén menos solos. De vez en cuando he de volver a aquel desván pues el mundo me aplasta y de nuevo vuelvo a escuchar el canto de don Gallo Kirikí, la música de los juglares del castillo de Cariñoso IV, el bailoteo de los títeres del maestro. Es entonces cuando recuerdo que no importan los cuentos tristes si hay un hermoso sueño.