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2012 - España
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El primer asesinato

12 Minutos y 4 Personajes. Caín mata a su hermano Abel cuando su sacrificio no es aceptado por Dios. Obrita para ilustrar un sermón sobre la lucha de Satanás con la simiente. El final es abierto y depende de una explicación posterior. Inspirada en Génesis 3:15 y en el siguiente sermón (aquí).



EL PRIMER ASESINATO
loidasomo@gmail.com



PERSONAJES

AYUDANTE
SATANÁS
ABEL
CAÍN

(Es una obra en la que los personajes de Caín y Abel no hablan sino que van realizando de forma mímica, todo lo que Satanás y el Ayudante dicen de ellos. Se han obviado, por tanto, todas las referencias mímicas de su parte.)

AYUDANTE. ¿Has observado a los dos jóvenes?

SATANÁS. Sí, al milímetro.

AYUDANTE. ¿Has visto su actitud?

SATANÁS. ¿De quién?

AYUDANTE. De Abel.

SATANÁS. Sí, he puesto especial énfasis en él.

AYUDANTE. ¿Crees que podría ser él?

SATANÁS. Es posible.

AYUDANTE. Se deleita en hacer el bien, además, obedece a sus padres en todo lo que le piden y ofrece sinceros sacrificios a Dios.

SATANÁS. Sí, Abel ha resultado un joven muy difícil de persuadir.

AYUDANTE. No así su hermano…

SATANÁS. (Sonrisa irónica.) No, Caín es muy manejable.

AYUDANTE. Tanto como la tierra que ara.

SATANÁS. Habéis hecho un trabajo muy bueno con él.

AYUDANTE. Gracias, ha sido muy fácil: desde joven ya apuntaba maneras. Cuando sus padres trataban de explicarles lo que sucedió en Edén y de prevenirles de nuestros ataques, siempre lográbamos distraerle con cualquier cosa: un gusanillo juguetón, los aleteos de una mariposa, el canto de un pájaro…

SATANÁS. ¡Qué bien os han servido las criaturas de Ése! ¡Alabadas sean las criaturas del Señor!

(Los dos se ríen.)

AYUDANTE. Se esmera bastante en su trabajo.

SATANÁS. Sí, ¿os habéis fijado en el brillo de sus ojos cuando mira su huerto?

AYUDANTE. No, nos habíamos percatado.

SATANÁS. Por eso hay que estar siempre al tanto. Ese brillo bien encaminado puede derivar en orgullo. Mira, observa… (Se acerca a Caín que está labrando la tierra y le habla al oído.)

SATANÁS. Pasa la mano por los frutos. ¡Qué buen color tienen! ¡Qué aroma! ¡Y cómo pesan…! No hay otro huerto como el tuyo. Tu padre no sabe tanto como tú. ¡Claro! Él no lo ha aprendido de niño, lo ha tenido que hacer como un castigo y ha perdido la ilusión del Edén. ¡Prueba uno! ¡Hum! ¡Qué bien sabe! Seguro que son tan buenos como los que comían tus padres en el Jardín. Míralo otra vez. ¡No, no! Este es mucho mejor que los del Edén… ¡Seguro!

(Caín se queda extasiado y con cara de orgullo.)

SATANÁS. Ya está.

AYUDANTE. ¡Ahí viene Abel!

(Entra Abel; habla con su hermano, observa sus frutos.)

AYUDANTE. De todos los hijos de la pareja, éste es el único que se ajusta a la profecía de Dios.

SATANÁS. Abel, Abel, ¿vas a aplastarme tú la cabeza? Ya veremos quién aplasta a quién el qué.

AYUDANTE. Dios dijo que sería un descendiente de la mujer: su simiente y éste es el que…

SATANÁS. (Le corta enfadado.) De este me encargo yo.

AYUDANTE. ¡Mira! Están construyendo unos altares.

SATANÁS. Perfecto para mis planes… (Se acerca a Caín y le habla al oído mientras construye el altar.) Ya sabes que a Dios hay que ofrecerle lo mejor y qué mejor que tus frutos, ¿verdad? Sí, esos frutos que superan a los del Edén.

(Caín se queda pensativo a medida que escucha las palabras de Satanás.)

SATANÁS. Seguro que Dios se enorgullece de ti y le das una lección al santurrón de tu hermano. ¡Qué poco original es este Abel!

(Los hermanos terminan de construir los altares y cada uno coloca sus ofrendas. Cuando Abel ve la ofrenda de Caín se acerca a él para intentarle convencer de su error.)

AYUDANTE. Abel, Abel, ahórrate el discursito, ¿no ves que el brillito de sus ojos le impide ver la realidad? ¿Le estás contando otra vez la experiencia de vuestro padre?

SATANÁS. Abel, que no, que no se acuerda del sufrimiento de vuestro padre cuando tuvo que degollar a esa pobre ovejita, ni de cómo le escurría la sangre por sus manos y sentía la inercia del cuerpo muerto. No, tampoco recuerda cómo experimentó por primera vez las lágrimas, ni de cómo, sorprendido, al sentírselas brotar se tocó la cara y se la cubrió de sangre. No, Abel, no, no se acuerda… Ahora solo ve gusanillos y maripositas… ¡Que canten todos los pájaros ahora!

(Se escuchan cantos de pájaros y Abel desiste de convencer a su hermano. Realizan el sacrificio y el sacrificio de Abel es aceptado porque desciende fuego del cielo y lo consume. No ocurre nada con el de Caín y el semblante de Caín se desvanece.)

SATANÁS. Lo que pensabas: que Dios es poco agradecido con tus ofrendas… ¡Con lo que has trabajado en la Tierra! Y Abel… Con esa carita de ángel… Pero bien que se ríe de ti. No es tan santito como parece.

(Abel se acerca a su hermano e intenta consolarlo. Le empieza a explicar la cuestión del sacrificio.)

AYUDANTE. ¡Hombre, Caín! Aunque no quieras reconocerlo, tu hermano tiene razón y sin derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados.

SATANÁS. Tenías que saber que el pecado no es algo para tomárselo a la ligera y que éste desagrada a Dios.

AYUDANTE. Sí, id a dar un paseo, a ver si de una vez por todas se calla Abel…

(Van caminando y Abel sigue hablando.)

SATANÁS. ¡Qué pesado es tu hermano, verdad? Y además, ¿no eres tú el mayor? Tú tendrías que estar al mando y no él. ¿Qué se ha pensado?

AYUDANTE. Y ahora te dice que te sientes, que va a buscarte un poco de agua fresca.

SATANÁS. ¡Basta ya! ¡Que no eres un muñeco! ¡Levántate! Que se entere de quién eres tú… Aquí y ahora… ¡TÚ DECIDES!

(Caín enfadado y alterado, agarra una piedra y golpea a su hermano que cae muerto al suelo. Aún con la piedra en la mano…)

SATANÁS. Perfecto, Caín, yo no lo habría hecho tan bien. ¿Quién iba a aplastarle la cabeza a quién?

Batalla Espiritual

12 Minutos y 7 Personajes. Satanás se aprovecha de nuestras debilidades para atacarnos y alejarnos más de Dios. Será tarea de los cristianos ayudar a aquellas personas que están en problemas o luchas espirituales.



BATALLA ESPIRITUAL



PERSONAJES

MUJER HAMBRIENTA
DIABLO
MUCHACHA
HOMBRE
EMBARAZADA
ÁNGEL
SATANÁS


“PORQUE NO TENEMOS LUCHA CONTRA SANGRE Y CARNE, SINO CONTRA PRINCIPADOS, CONTRA POTESTADES, CONTRA LOS GOBERNADORES DE LAS TINIEBLAS DE ESTE SIGLO, CONTRA HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD EN LAS REGIONES CELESTES. EFESIOS 6:12”

MUJER HAMBRIENTA. (Entra caminando desesperada y aprisa se pasea de lado a lado del escenario en el segundo plano.) ¡Tengo hambre! ¡Tengo hambre! ¡Necesitó comer! ¡Tengo hambre! (Se toca la panza y repite lo mismo cada vez más desesperada busca comida en unos botes de basura.)

DIABLO. (Entra como si nada y se acerca a la mujer con cara de burla y asco.) ¿Tienes hambre?

MUJER HAMBRIENTA. (Sigue caminando desesperada.) ¡Sí, tengo hambre!

DIABLO. ¿Y nadie te da de comer?

MUJER HAMBRIENTA. No, nadie (desconsolada.)

DIABLO. Claro, si la gente es mala (afirmando), todo mundo es malo. Yo sé qué podrías hacer…

MUJER HAMBRIENTA. Morirme… tengo mucha hambre.

DIABLO. Pues sí, si no comes te vas a morir… (Sonríe sarcásticamente.)

MUJER HAMBRIENTA. No sé qué hacer… Quiero comer.

DIABLO. Es que no hay nada que comer… ¿Qué? ¿Vas a comer piedra?

MUJER HAMBRIENTA. Si pudiera, comería piedras... (Mira pasar a una muchacha bien arreglada con bolsas del súper.)

(La muchacha se da cuenta y la quiere evadir. No dice nada, camina de un extremo a otro del escenario, mira su reloj y regresa por el mismo lugar y se va.)

DIABLO. (Mientras pasa la muchacha le dice a la mujer hambrienta.) ¡No pierdas tu tiempo! ¡No pierdas tu tiempo! ¿No ves que solo lleva comida para ella? ¿Que no ves la cara de hambrienta que tiene…? No te arrodilles eres un cero a la izquierda…

MUJER HAMBRIENTA. (Mientras el Diablo le habla ella se acerca a la muchacha.) Ayúdame, tengo hambre (se inclina y le toca). Quiero comer, dame de comer…

(Sale de escena la muchacha.)

DIABLO. Nadie te va a ayudar, nadie te quiere, la gente no te quiere, no sé cuál es el amor que dice la gente que da, a ti nadie te ama…

MUJER HAMBRIENTA. Tengo mucha hambre, entiéndeme.

DABLO. Y, ¿cómo le vas a hacer? Mejor muérete…

MUJER HAMBRIENTA. ¿Y cómo le hago para morir?

DIABLO. Mátate.

MUJER HAMBRIENTA. ¿Y cómo me mato?

(Entra un hombre comiendo una torta, la mujer se acerca y le ruega que le dé despacito.)

DIABLO. Nadie te va ayudar…

HOMBRE. Cómetelo… (Enojado lo tira al piso.)

MUJER HAMBRIENTA. (Se inclina a recoger y lo come.)

DIABLO. ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Mira cómo se burlan de ti… Tú tienes que vengarte… Él tiene mucho más dinero y mira lo que te dio: puras migajas… Yo te doy una solución (le entrega una pistola.)

(El hombre se queda hablando por celular.)

MUJER HAMBRIENTA. (Se acerca a el con la pistola.) Dame todo lo que tengas...

(El hombre despoja de su cartera reloj celular y se aleja asustado. La mujer lo toma, se coloca en el centro del escenario y se lamenta por lo que hizo.)

DIABLO. Mira en lo que te has convertido: en una limosnera andrajosa y ahora ladrona… ¡Ja, ja, ja! Así nadie te va a querer… Aquí está la pistola, quédatela de recuerdo. Ahora te deberías poner a trabajar para hacer las cosas bien. (Se retira hacia la izquierda.)

(La Mujer se coloca de rodillas o postrada en silencio.)

EMBARAZADA. (Entra por la izquierda y empieza a caminar de extremo a extremo.) ¡Soy una tonta! ¡Soy una tonta! (Pataleando.)

DIABLO. ¿A ti qué te pasa?

EMBARAZADA. ¿Y tú quién eres?

DIABLO. Un buen amigo…

EMBARAZADA. ¡Tengo un problema! Un problema muy grande… (Se toca la cabeza con las dos manos.)

DIABLO. Cuéntame, yo te voy a ayudar.

EMBARAZADA. Me acabo de enterar que estoy embarazada y no sé qué hacer… (Se toca el vientre, se inclina hacia el piso y se lamenta diciendo.) No sé cómo decirle a mis padres…

DIABLO. ¡Huuuy! Me imagino que el tipo se fue…

EMBARAZADA. Claro.

(Se levanta y el diablo la encamina.)

DIABLO. Mira, todos son así y tus papás cuando se enteren te van a matar…

(La embarazada lo escucha atentamente. El Diablo le da una tarjeta.)

DIABLO. Tranquila. Yo conozco un doctor que te podrá ayudar: vas y abortas. Nadie se va a dar cuenta… Ni tus papás van a saber de esa situación ni tu novio…

EMBARAZADA. (Llorando se seca las lágrimas.) Creo que esta es la mejor solución… (Se va al lado derecho del escenario.)

DIABLO. ¡Qué bien hago mi trabajo!

(La embarazada regresa.)

DIABLO. Hola, ¿cómo estás? ¿Qué pasó?

EMBARAZADA. Ya aborté. (Contesta tranquilamente.)

DIABLO. ¿Cóóómoo? ¿Abortaste? Ese es un niño que no tiene la culpa de lo que tú hiciste; por favor, eres una asesina y tus padres se van a dar cuenta. Asesinaste, tu padre te va decir que mejor le hubieras avisado en lugar de abortar… Eres una desgracia. No tienes oportunidad, ¡¡estás muerta!!

EMBARAZADA. ¡Nooooo! (Se inclina y se postra al lado de la mujer hambrienta.)

DIABLO. (Se coloca al frente en primer plano.) ¡Ja, ja, ja! ¡Qué bien hago mi trabajo! Mi padre que está allá abajo estará muy orgulloso de mí… Como engaño a la gente la mando a robar, abortar, estoy orgulloso de mí… (Se retira al la izquierda pero escucha algo y observa de lejos.)

(Llegan cristianos con Biblia en mano y se acercan a las postradas y le hablan de la palabra de Dios.)

DIABLO. ¡Déjalo! No les hagas caso, no, no, no… ¡Satanás, Satanás!

(Entra Satanás con sus demonios que lo rodean.)

DIABLO. Amo, amo… (Se acerca a Satanás.) No sé qué hacer, a los que engaño han sido rescatados.

SATANÁS. ¡Inútil! ¿Qué es lo que dices?

DIABLO. Sí, mi señor, no sé qué hacer… ¡SON UNOS CRISTIANOS!

SATANÁS. ¿Quiénes?

DIABLO. De… de… de… de Cristo ese.

SATANÁS. Yo soy el príncipe de este mundo. Yo fui el que crucifiqué a Jesús en una cruz y lo exhibí. ¿Qué tipo de poder tienen ellos?

ÁNGEL. Ellos tienen la armadura de Dios con la cual te pueden resistir y estar firmes pues yo demostré mi dominio y poder. Ellos siendo tan debiluchos, ¿crees tú que me pueden vencer? ¡Ja!
.
VOZ. Es cierto, Satanás, eres el príncipe de este mundo pero Él es el Rey de Reyes y Señor de señores.

SATANÁS. No debí pisar estos terrenos; es mejor que me vaya de aquí. Vámonos, no sirves para nada…


TEXTO FINAL. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y habiendo acabado todo estar firmes. EFESIOS 6:13