¿Quieres ver tu foto aquí?

¿Quieres ver tu foto aquí?
2012 - España
Mostrando entradas con la etiqueta marionetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marionetas. Mostrar todas las entradas

Abuela

5 Minutos y 2 Personajes. Una abuelita le enseña a su nieto a no aburrirse y a producir estupendas ideas de los momentos en silencio.



ABUELA
Lisa Mladinich traducido por María M. Rivera
[Una presentación de como escuchar esa vocecita callada]

PERSONAJES

NIÑO
ABUELA

NIÑO. ¿Oye, abuela?

ABUELA. ¿Sí, mi amor?

NIÑO. Estoy aburrido.

ABUELA. Eso es bueno.

NIÑO. ¿Eso es BUENO? ¡¡¡¿Qué quieres decir que eso es BUENO!!!

ABUELA. Quiero decir que es maravillo que estés teniendo un buen día, un día callado.

NIÑO. Pero eso es ABURRIDO.

ABUELA. A veces cuando estamos aburridos, se nos ocurren ideas maravillosas. Si estuviéramos ocupados todo el tiempo, no tendríamos pensamientos tan maravillosos, que son un regalo de Dios.

NIÑO. ¿Como qué tipo de pensamientos maravillosos?

ABUELA. Bueno, hace mucho tiempo no había aviones, pero dos hermanos llamados Orville y Wilbur tuvieron pensamientos maravillosos de personas volando como pájaros en el aire. ¡Cuando tuvieron suficiente tiempo para pensarlo, comenzaron a construir el primer avión!

NIÑO. Vaya. ¿Cuáles son otros tipos de pensamientos maravillosos?

ABUELA. Bueno, déjame preguntarte: ¿Cómo crece una flor?

NIÑO. Yo no sé.

ABUELA. ¿Qué hace que el sol brille tan brillante?

NIÑO. ¡Yo no sé, abuela!

ABUELA. ¿Qué es el amor?

NIÑO. ¡Yo sé esa! ¡El amor es un besito en la nariz!

ABUELA. ¡Bien! Y el amor es escuchar, atender, perdonar. Jesús quiere que nos ayudemos, ayudemos a nuestros padres… todas estas cosas muestran amor.

NIÑO. ¿Tú que hiciste para ayudar a tus padres, abuela?

ABUELA. Yo crecí en una finca, así que ordeñaba las vacas y le daba comida a las gallinas.

NIÑO. Yo quisiera vivir en una finca.

ABUELA. Tienes ojitos de sueño. ¡¡ Mi amorcito… mi amorcito!!

NIÑO. ¡Ay! Estaba pensando pensamientos maravillosos sobre una finca. Me gustaría ser un granjero cuando sea grande.

ABUELA. ¿Lo ves? ¡Tuviste un poquito de tiempo para pensar y mira qué maravilloso pensamiento!

NIÑO. ¿Lo hice?

ABUELA. Bien que sí. Cuéntame más sobre tu finca.

NIÑO. Bueno, voy a tener un establo grande y rojo, lleno de animales.

ABUELA. ¿Qué tipo de animales? ¿Gallinas y vacas?

NIÑO. No. ¡Yo quiero leones y Pokemos, y ballenas y venados!

ABUELA. ¡Suena muy bonito! ¿Vas a sembrar maíz, o papas o trigo?

NIÑO. No. Bombones. ¡Yo quiero árboles de dulces y bombones en toda mi finca!

ABUELA. Ay, sí ya entiendo. ¿Tú y tu esposa van a tener niños en la finca?

NIÑO. No. Solamente, tú, abuelo, y mamá y papá.

ABUELA. ¿Y tu hermanita, qué?

NIÑO. ¿La tengo que tener con nosotros también?

ABUELA. ¡Claro que sí! Ella es parte de tu familia. Es muy Chiquita, por ahora y mantiene a tus padres muy ocupados, pero muy pronto va a crecer, como tú los hiciste y te vas a divertir mucho con ella.

NIÑO. ¿Estás segura?

ABUELA. Estoy segura. Hace mucho tiempo yo era una niñita.

NIÑO. ¿Tú? ¿Tú eras una bebita? ¡¡Yo nunca he visto una bebita con pelo blanco y lentes!!

ABUELA. Yo tenía el cabello rojo y no tenía lentes cuando era bebita, y lloraba todo el tiempo.

NIÑO. Suena igualito a mi hermanita. Ella tiene el cabello rojo y llora todo el tiempo. ¡Igual que abuela! Oye, se me ocurrió un pensamiento maravilloso sobre ella.

ABUELA. ¿Qué cosa?

NIÑO. Cuando ella sea grande y yo sea grande, creo que va a ser igual que tú. Y eso será maravilloso. Entonces tendré dos abuelas perfectas.

ABUELA. Y yo tendré un nieto perfecto. (Lo abraza.)

NIÑO. ¿Abuela?

ABUELA. ¿Sí, mi amor?

NIÑO. ¡Se me olvidó estar aburrido! ¡Estaba muy ocupado pensado cosas maravillosas!

ABUELA. ¡Así se hace!

NIÑO. Voy a salir afuera a pensar más sobre los pajaritos, los árboles, las ranas, los insectos y las flores, y como las hojas cambian de color y…

ABUELA. ¡Adiós mi amor! ¡Dios te bendiga!

El espectáculo más grande del mundo

5 Minutos y 2 Personajes. Una marioneta quiere ser guapa para que los niños la quieren pero su hermana le enseña que la tienen que querer por lo que hay en su corazón.


EL ESPECTÁCULO MÁS GRANDE DEL MUNDO
Lisa Mladinich. Traducido por María M. Rivera




PERSONAJES

SISSY
PINKY

SISSY. ¡Y ahora, el espectáculo más grande del mundo! ¡Ta, tá! (bailando y cantando) ¡Vaya, sí que me sé mover! ¡Eso!

PINKY. Oye, Sissy.

SISSY. Dime, Pinky…

PINKY. ¿Qué haces?

SISSY. ¡Estoy haciendo un programa muy emocionante sobre mí! Yo soy muy talentosa, ¿sabes? Yo sé bailar y soy super, duper, requete bonita. ¿No piensas que mi cabello rojo es super, duper, requete bonito? ¿Hmmmm?

PINKY. Está bien.

SISSY. Yo sé que tú quisieras tener lentejuelas en tu cabello, así como yo.

PINKY. A mí me gustan mis trenzas.

SISSY. Pero mi cabello, es che, che, chévere y su, su, su, ¡super, eso! Bueno, ya es hora de mi siesta de belleza… (Se acuesta y ronca.)

PINKY. Ay, vaya. ¿Sissy? ¿Sissy? Sí que está durmiendo. Es increíble. ¿Los niños duermen siestas? Yo también. Pero usualmente duermo en mi cama con mi sabanita. Mi hermana se duerme en cualquier sitio. Mira eso. Te apuesto que podemos hacer mucho ruido y ella seguiría durmiendo. ¡Vamos a intentarlo! Vamos todos a gritar ¡“Despierta”! Una, dos, tres… ¡Despierta! No, todavía está durmiendo. Vamos a intentarlo otra vez. ¿Qué debemos gritar? ¿Tienes papas apachurradas en la cabeza? ¿Tu nariz se convirtió en globo? (Los niños gritan lo que quieren.)

SISSY. (Brincando.) ¡Oye! ¡Me despertaste de mi siesta de belleza! ¡Necesito mi siesta de belleza todos los días, para estar siempre hermosa! Así que silencio, para que pueda dormir. ¡Buenas noches! (Se acuesta.)

PINKY. Se durmió otra vez. Yo no creo que necesita más siesta de belleza ¿Qué piensan? Yo creo que ella ya es muy bonita. Se preocupa demasiado. Me pregunto cuándo se despertará…

SISSY. (Brincando.) ¡Estoy despierta! ¡Y ahora, para el espectáculo más grande del mundo! ¡Ta, tá! (Bailando y cantando.) Eso, sí que me veo bien… ¡Oh, sí, se me mover, eso, eso!

PINKY. ¿Sissy?

SISSY. ¿Ahora qué Pinkiy?

PINKY. ¿Por qué actúas tan rara?

SISSY. ¡Rara! Yo no estoy actuando rara. Estoy mostrándole a todos lo talentosa y bella que soy.

PINKY. ¿Por qué?

SISSY. (Se detiene, y habla convencida.) Para caerles bien.

PINKY. Tú me caes bien a mí. Y a mí no me importa si eres talentosa y bella.

SISSY. Bueno, pero tú eres mi hermana. Por supuesto te tengo que caer bien. Pero, ¿y esos niños allí?

PINKY. Creo que tú les caerías bien si eres… simpática.

SISSY. ¿De verdad? ¿O sea que no tengo que ser super bella y darles dulces y dinero y pararme de cabeza y comer gusanos para caerles bien?

PINKY. No, no seas boba. Solamente tienes que ser simpática. Le vas a caer bien a algunas personas y a otras no. Pero todas esas otras cosas son tontas.

SISSY. ¿Estás segura de que esos niños son buena gente?

PINKY. Sí. Son muy buenos niños. Tienen buenos modales – mira qué bien están escuchando. Estoy segura de que si tú los tratas bien les vas a caer requete bien.

SISSY. ¿Segura?

PINKY. Bastante segura. ¿Por qué no les preguntas?

SISSY. No puedo. (Se esconde detrás de Pinky.)

PINKY. ¿Por qué?

SISSY. De momento soy muy tímida.

PINKY. ¿Quieres un abrazo?

SISSY. Sí, por favor.

PINKY. Te quiero mucho, Sissy. No tienes que cantar o bailar o ponerte lentejuelas en el cabello. Yo siempre seré tu hermana y siempre voy a ser tu amiga.

SISSY. ¡Pero me gusta ponerme lentejuelas en el cabello!

PINKY. ¡Eso está bien! Las lentejuelas son bonitas. Pero no hacen que te quiera más. Es tu corazón lo que me importa. ¡Te quiero!

SISSY. (Suspira, lo piensa.) Gracias, Pinky. Me has dado la valentía para presentarme a estos niños. ¡Hola! ¡Yo soy Sissy! Y tengo una hermana muy simpática que se llama Pinky. ¿Quieren conocerla? ¡Aquí está!

PINKY. Hola niños y niñas. Me alegra mucho conocerlos. ¿Verdad que mi hermana es adorable?

SISSY. Gracias Pinky. Tú eres la mejor amiga que jamás he tenido.

PINKY. ¡Eso me dan ganas de cantar!

SISSY. ¡Bien! ¡Me encanta cantar!

PINKY. ¡Cantemos pues!

SISSY. ¡¡La, la, la, la, tra, la, lí! (con el tono de Estrellita (Twinkle, Twinkle, Little Star))
Yo te quiero mi estrellita…

PINKY. No tienes que ser bonita…

SISSY. Eres parte de mi familia…

PINKY. Hermanita de mi corazón…

SISSY. Día y noche te quiero un montón…

PINKY. ¡Vamos, vamos a jugar!

SISSY. ¡Sí! ¡Vamos pues! ¿Oye, quieres poner lentejuelas en mi cabello?

PINKY. ¡Claro que sí, vamos! ¡Adiós niños!

Domingo de Pascua

5 Minutos y 2 Personajes. Una marioneta le explica a otra sobre el significado del Domingo de Pascua.


DOMINGO DE PASCUA
Lisa Mladinich. Traducido por María M. Rivera




PERSONAJES


RANA
GATO




RANA. ¡¡¡A la bim, a la bam, a la bim-bom-bam, Jesús, Jesús, Ra, ra, ra!!!

GATO. ¿Qué haces?

RANA. ¡Me estoy preparando para el domingo de pompones!

GATO. ¿Domingo de pompones? ¿No será Domingo de Pascua?

RANA. ¿No es pompones?

GATO. No, es PASCUA, como la flor. Pascua. Tú sabes, las ramas verdes largas que la gente usaba para abanicar a Jesús según entró a Jerusalén en un burrito. Fue justo antes de que sufriera y muriera por nuestros pecados.

RANA. Ay… qué vergüenza. Yo creía que era pompones, por eso estaba haciéndole una porra a Jesús.

GATO. ¡No, eso está BIEN! Me encantó tu porra. ¿Sabías que cuando la gente vieron a Jesús entrar a la cuidad lo abanicaron con las palmas y le hicieron porras?

RANA. ¿Hicieron eso?

GATO. ¡Bien que sí! Cantaron, gritaron y dijeron: “¡¡¡Hosana al Rey!!!”

RANA. ¡Vaya, eso sí que es una porra!

GATO. ¡Sí! ¡Y Jesús les sonrió y la gente estaba feliz de verlo! Porque lo habían escuchado enseñar y lo habían visto sanar a los ciegos y los lisiados y ¡hasta resucitar a los muertos!

RANA. ¡Vaya, eso se merece una porra!

GATO. No, y la cosa se puso mejor después de eso, cuando Jesús murió por nosotros unos días después.

RANA. Sí, eso es tan triste.

GATO. Sí. Es triste que algunas personas lo odiaran y lo mataran. Pero Jesús puede coger una cosa mala y convertirla en algo bello y bueno.

RANA. ¿Quieres decir cuando algo malo me pasa, Jesús puede hacer que algo bueno salga de eso?

GATO. ¡Sí! ¡Jesús puede usarlo todo, bueno y malo, para demostrarnos su Amor!

RANA. Vaya. ¡Eso me dan ganas de hacer más porras!

GATO. Está bien, dale. Somos amigos de Jesús Cristo. ¡Tenemos muchas razones para hacer porras!

RANA. ¡¡Aaaa la bim-bom-bom-bom-bom-BAAAM, y chis, chas, o-o-o- HOSANA!! ¡Brincamos, cantamos, gritamos Jesús, Jesús! ¡Nuuuestro Rey!

GATO.¡¡¡RA, RA, RA!!!

Honestidad

5 Minutos y 2 Personajes. Un títere le cuenta a otro historias increíbles que hace pasar por verdaderas. El otro títere no se lo cree y le dice que está hiriendo sus sentimientos...


HONESTIDAD
Lisa Mladinich traducido por María M. Rivera



PERSONAJES

PEZ
PULPO


PEZ. Mi mamá es tan inteligente que se inventó todos los aviones.

PULPO. ¿De veras?

PEZ. Sí. Y mi papa es tan fuerte que puede levantar una casa con un solo dedo.

PULPO. Espérate un minuto…

PEZ. ¡Y mi hermano es un agente secreto y mi hermana es mágica y te puede convertir en un insecto o un dulce o en un emparedado!

PULPO. ¡No te creo!

PEZ. Es cierto. ¡Si no me crees voy a hacer que te arresten por molestar al Rey Pez!

PULPO. ¡Tú no eres un rey! Tú no tienes corona ni vives en un palacio.

PEZ. ¡Sí que sí!

PULPO. ¡No que no!

PEZ. ¡Sí que sí!

PULPO. ¡No que no! ¡No! ¡No! ¡¡¡¡TÚ eres un mentiroso!!!!

PEZ. (Boquiabierto.) ¿UN QUÉ?

PULPO. UN MENTIROSO. Eso es lo que eres.

PEZ. (Tartamudea y camina duro.) Pero, pero, pero… ¡no estoy mintiendo!

PULPO. Mentiroso.

PEZ. Estoy… usando mi imaginación.

PULPO. ¡Usando tu imaginación! ¡Qué cosa!

PEZ. Mi mamá dice que es bueno usar la imaginación.

PULPO. ¡Eso es para decir cuentos y jugar juegos, no para decirle a la gente que lo inventas es verdad! Heriste mis sentimientos cuando me mentiste.

PEZ. ¡Ay! Lo siento.

PULPO. ¿Lo sientes?

PEZ. Sí. De verdad.

PULPO. Ah, entonces te perdono.

PEZ. Gracias. ¿Quieres jugar a imaginar?

PULPO. Claro.

PEZ. ¿Qué si somos niños super héroes mágicos que pueden volar hasta las estrellas y comemos flores de chocolate en Marte?

PULPO. Vaya. Tú si que tienes una imaginación bien grande. ¡Vamos a jugar!

PEZ. ¡¡¡Eso!!! ¡¡Vamos a volar hasta Marte!!

PULPO. ¡¡¡¡¡Arriiiiiiibaaa!!!!!

La lección de natación

7 Minutos y 2 personajes. Un pez intenta enseñar a nadar a un gato pero como el gato tiene miedo se burla de él. El gato le dice que se ha sentido herido por sus palabras y ambos hacen las paces.

LA LECCIÓN DE NATACIÓN


Lisa Mladinich. Traducido por María M. Rivera
http://www.catholicmom.com


Mateo 5:22: Pero yo les digo, el que insulte a su hermano será reo de juicio…

PERSONAJES

PEZ PAYASO
GATO

PEZ PAYASO. Bienvenidos, bienvenidos a la escuela oceánica de natación. ¡¡Hoy, yo, el gran maestro de natación le enseñaré a ustedes, mamíferos de tierra, como nadar!!

GATO. ¡Qué bueno! Estoy listo. ¡Vamos a empezar!

PEZ PAYASO. Bien, bola de pelo sin aletas, brinca al agua.

GATAO. O sea… ¿que brinque? ¿Sin mi burbuja?

PEZ PAYASO. ¡Métete ahí y nada, chillón, o te dará un cocotazo en la cabeza con una banana!

GATO. ¡Pero, yo pensé que tú me ibas a enseñar!

PEZ PAYASO. ¿Que estás ASUSTADO? ¿Eres un gatito chillón con pañal? ¡Na, na, na, na, na, bebé! ¡Tú eres un bebé chillón! (Se ríe.)

GATO. Pero, yo nunca he nadado antes…

PEZ PAYASO. Gato miedoso, gato miedoso (riéndose con alboroto).

GATO. ¡Esto no me gusta nada! ¡Me voy a mi casa!

PEZ PAYASO. Pero, ¿por qué? ¡Todavía no has aprendido a nadar!

GATO. ¡Porque tú no eres nadita de simpático!

PEZ PAYASO. Vamos, ¡es un chiste! ¡Se supone que te tienes que reir!

GATO. ¡Pero me estás diciendo cosas feas que hieren mis sentimientos!

PEZ PAYASO. ¡Pero yo soy un pez payaso! ¡Los peces payasos son chistosos! ¡Yo pensé que era chistosísimo!

GATO. Pues a mí no me estuvo chistoso. Me hiciste sentir muy mal y con vergüenza. Se me quitaron los buenos sentimientos.

PEZ PAYASO. Lo siento. Yo pensé que te reirías de mis chistes.

GATO. Pero tus chistes no eran buenos. Eran groseros.

PEZ PAYASO. ¿Pues, entonces eso no es bueno?

GATO. No. No lo es.

PEZ PAYASO. Bueno, tú me has enseñando algo muy importante.

GATO. ¿Yo te enseñé a ti?

PEZ PAYASO. Sí. Tú me enseñaste que mis palabras siempre deben ser buenas.

GATO. ¿Sabes? Me acabas de regresar todos mis buenos sentimientos. Me estoy sintiendo con ganas de nadar otra vez. ¿Piensas que me puedes enseñar?

PEZ PAYASO. ¡Claro! ¡Absolutamente! ¡Respetuosamente invito a mi amigo felino al océano! ¡Bienvenido a mi hogar, mi escuela, mi banco! ¿Entiendes? ¿Banco? ¿Los peces nadan en bancos? ¡Ja, ja! ¡¡Es un chiste de mí!!

GATO. ¡Eso sí es chistoso! ¡¡¡Vamos a nadar!!! ¡¡Vamos!!


FIN

Nota de la autora:
Yo siempre les pregunto a los niños si está bien decir chistes sobre nuestros amigos. Al final de la presentación usualmente responden correctamente diciendo que no. Entonces les pregunto si está bien decir chistes sobre nosotros mismos, generalmente responden correctamente diciendo que sí. Les pregunto si quieren escuchar algunos chistes sobre mí, y entonces me pongo de pie y tratando lo mejor que puedo a ser chistosa les digo:
1. Yo soy tan alta que cuando llueve yo soy la primera en saberlo.
2. Yo soy tan alta y flaquita que cuando saco la lengua parezco una cremallera.
Después de reírnos, les pregunto si mis chistes hirieron sus sentimientos y me aseguran que no. Ese es el punto.




Hablando de modales

7 Minutos y 2 Personajes. Patito y cangrejo discuten porque se acusan mutuamente de ser marionetas y cuando descubren que ambos son marionetas se piden perdón y se reconcilian.


HABLANDO DE MODALES

Lisa Mladinich Translated by María M. Rivera
http://www.catholicmom.com




PERSONAJES

PATITO
CANGREJO


PATITO. Cuá, Cuá.

CANGREJO. Sí, hola.

PATITO. Hola, cuá.

CANGREJO. ¿Cómo estás hoy?

PATITO. Bien, cuá. ¿Y tú?

CANGREJO. Pues muy bien, gracias.

PATITO. Cuá. Tú sí que tienes buenos modales.

CANGREJO. ¡Pues muchas gracias!

PATITO. De nada.

CANGREJO. Practico mis buenos modales todos los días.

PATITO. Qué bien.

CANGREJO. Creo que los buenos modales hacen del mundo un mejor lugar (golpea al patito.)

PATITO. Ay, cuá. Accidentalmente me golpeaste, cuá.

CANGREJO. Lo siento muchísimo. No quería golpearte. Por favor, perdóname.

PATITO. No te preocupes. Ese golpe no me dolió.

CANGREJO. A, pues me alegro. Oye, tú eres una marioneta muy simpática.

PATITO. Cuá. (Mira alrededor.) ¿Quién, yo? ¿Qué quieres decir?

CANGREJO. Quiero decir que tú eres muy simpático. Eres una marioneta simpática.

PATITO. Cuá. Yo no soy una marioneta. Soy un patito de verdad. ¿Ves? Cuá, cuá. Así es que hablan los patitos de verdad. Pero tu sí eres marioneta. Cuá.

CANGREJO. ¿Yo? Yo no soy una marioneta. Soy un cangrejo de verdad. ¿Ves? Los cangrejos caminan de lado, así (mostrando con la pinza). Tú eres la marioneta.

PATITO. ¡No TÚ lo eres!

CANGREJO. ¡No TÚ lo eres!

PATITO. No TÚ… (Se da cuenta del que maneja la marioneta y mira, entonces mira de cerca al cangrejo y planea…) Oye, ven acá. Mira para allá por un segundito. ¿Ves, ves esa persona detrás de nosotros?

CANGREJO. (El cangrejo mira y luego mira al patito aterrorizado.) Yo no sé (mira otra vez.) Pero cada vez que nosotros decimos algo SUS LABIOS SE MUEVEN.

PATITO. (Los dos se asustan y tiemblan.) Vamos a darle el ojo negro.

CANGREJO. Sí. A las tres. Uno, dos, tres. (Se voltean. El/la que maneja las marionetas mira a otro lado y silba, como si nada. Ellos se voltean.)

PATITO. ¿Y eso? ¿Viste eso? Está actuando como si nada. Vamos a tratarlo otra vez. Una, dos, tres. (Se voltean otra vez, el/la de las marionetas mira a otro lado, la misma rutina.)

CANGREJO. Oye, eso está que da miedo.

PATITO. Sí. Me hace sentir como marioneta, ¿no crees?

CANGREJO. Bien que sí. (Se marchitan.)

PATITO. Qué cosa, cuá.

CANGREJO. Sí, que cosa. (Camina de lado.) Oye, lo siento por lo que te estaba diciendo de que eras marioneta.

PATITO. Yo también lo siento, cuá, cuá.

CANGREJO. Yo te perdono.

PATITO. Yo también te perdono.

CANGREJO. Tú eres un buen amigo. No me importa si eres marioneta.

PATITO. A mí tampoco. ¿Qué piensas que debemos hacer ahora? Cuá.

CANGREJO. ¡Vamos actuar algunas historias de la Biblia!

PATITO. ¡Oye! Cuá, que gran idea. ¡Vamos!

CANGREJO. ¡Tú primero!

PATITO. ¡Muchas gracias!

CANGREJO. ¡De nada!, por supuesto. (Se van.)

PATITO. Cuá, cuá, cuá…

FIN

Jonás

5 Minutos y 4 Personajes. Jonás recibe un llamado para ir a predicar a Nínive pero lo rechaza. Se monta en un barco pero comienza una tormenta que sólo se calma cuando es echado por la borda. Se lo tragará un gran pez pero Dios lo rescatará. Jonás, una vez fuera del gran pez, se dirige a Nínive.


JONÁS
Miriam y Javi



PERSONAJES

NARRADOR
VOZ DE DIOS
JONÁS
VOZ CAPITÁN

NARRADOR. Érase una vez, hace mucho tiempo que vivía un hombre llamado Jonás. Un día Dios habló a Jonás y le dijo:

VOZ DE DIOS. ¡¡Jonás!! Quiero que vayas y prediques a la ciudad de Nínive. Ellos van por el mal camino y no puedo ignorarlo por más tiempo.

JONÁS. ¡¡Nínive!! ¡Ni hablar! Lo siento, Dios, pero de ninguna manera voy a ir Nínive. Es un sitio muy malo.

VOZ DE DIOS. Es por eso por lo que quiero que vayas y prediques allí.

NARRADOR. Es entonces cuando Jonás decidió que debía escapar lo más lejos posible de Nínive y de Dios. Se fue al mar y cogió el primer barco que se dirigía en dirección contraria a la que Dios le había ordenado. Cuando se encontraban en medio del mar, Dios mandó una gran tormenta y entonces el barco lentamente empezó a hundirse.
Entonces el capitán del barco exclamó: “¡Que me parta un rayo! No había visto una tormenta como esta en toda mi vida. Debemos aligerar la carga... ¡¡Tirad esos barriles por la borda!!! ¡¡¡Tirad la comida por la borda!!! ¡¡Tirad al capitán por la borda…!! ¡No, espera…! ¡Cancelad la última orden que yo soy el capitán!”.

JONÁS. ¡¡Oh, no!! ¡Esta tormenta es por mi culpa! Debería haber sabido que no se puede esconder nadie de Dios. Lanzarme a mí por la borda y la tormenta pasará. Deshaceos de mí y también lo haréis de la tormenta.

NARRADOR. Pero el capitán no estaba muy convencido y exclamó: “Pero, ¡¡no podemos hacer eso!! Vamos a intentar volver a la orilla.”

JONÁS. No funcionará. La tormenta está empeorando por momentos.

NARRADOR. El capitán sintiéndolo mucho tuvo que pronunciar las siguientes palabras: “No hay nada más que podamos hacer. Lo siento, Jonás. En realidad no quiero hacer esto. ¡Perdóname Señor!”

Entonces Jonás fue lanzado por la borda e inmediatamente después el mar entró en calma. Reinaba una calma milagrosa. Pero Jonás no se ahogó porque Dios envió un pez grande… (Entra el 1º pez.) Más grande que ese. (Entra el 2º pez.) Más grande que ese... (Entra el 3º pez.) ¡¡He dicho que era un pez grande!! (Entra ballena.). ¡¡Eso ya está mejor!! Eh... ¿por dónde iba? ¡Ah, sí! Dios envió un gran pez que se tragó a Jonás enterito. Desde dentro del pez Jonás oró.

JONÁS. ¡Oh! Dios mío, me salvaste de ahogarme pero todavía me encuentro en peligro, en gran peligro. Sé que esto es lo que merezco pero todavía te alabo porque sé que dondequiera que yo vaya tú también vas conmigo. Tú eres el Dios que salva.

NARRADOR. Entonces Dios habló al pez y éste escupió a Jonás de su boca y lo dejó tumbado sobre la arena de la playa. Y Dios habló a Jonás por segunda vez.

VOZ DE DIOS. ¡Jonás! Quiero que vayas a predicar a la gente de Nínive. Ellos van por el mal camino y no puedo ignorarlo por más tiempo.

JONÁS. De acuerdo, Señor, iré. Sé que tú estás conmigo y me ayudarás. Me diste una segunda oportunidad y supongo que la gente que vive en Nínive se lo merece también. ¡¡Nínive, allá voy!!

NARRADOR. Entonces Jonás fue directo a Nínive. Cuando la gente escuchó su mensaje cayeron todos rendidos a los pies de Dios. Desde el rey hasta el niño más pequeño. Y Nínive se convirtió en un lugar mucho más feliz porque Dios estaba con ellos.

….. Y fueron felices y comieron… (decir algo que sea gracioso).


FIN

Perdidos en Huataquí

25 Minutos y 9 Personajes. En el país de los animales aparecen dos especies nuevas: dos niños, que se han perdido. Hasta que se arregle su canoa para volver a su casa pasarán los días con los animales y les testificarán del amor de Jesús.


PERDIDOS EN HUATAQUÍ


PERSONAJES

DON LUIS (León)
PULGUIS (Perro)
NICOLÁS (Nene)
FREDO (Sapo)
ROMEO (Ratón)
FIORELLA (Mariposa)
DOÑA ROSA (Rana)
JULI (Nena)
PULGUITA


ESCENOGRAFÍA

2 Árboles
Casita de cartón
Carteles: una semana después... KIOSCO PANADERÍA
Flores varias
Nubes
Sol
Escobita
Pedazos de diarios


MÚSICA
“Ellos son lo mejor”



VOZ EN OFF. Esta historia que está por comenzar transcurre en una selva llamada Huataquí, muy cerquita del mar, un lugar habitado únicamente por animales... Sí, como escuchaste. Todos son animales, grandes, chicos, perros, ratones, pájaros, monos, sapos, bichos de toda clase...
Don Luis, el león, atiende la panadería; Doña Rosa, el mercadito y el repartidor de pizzas es Pulgis, un perro muy ágil y divertido. Aunque dicen que ahora está bastante distraído, creo que está enamorado...

(Aparece en escena Romeo roncando.)

¡Ah! Me olvidaba del Kiosco, lo atiende Romeo y miren ustedes, qué bien que lo hace...

ROMEO. (Sonido de ronquido.) ¡zzzzzzz!

FREDO. (Entra silbando distraído hasta que ve a Romeo roncando.) Otra vez se quedó dormido... (Queja.) Pero siempre lo mismo… Ahora va a ver… (Le habla al público.) Chicos, ¿me ayudan a despertarlo? Este ratoncito dormilón se llama Romeo. A la cuenta de tres todos gritamos: “¡FUEGO! ¡Romeo Fuego!” 1… 2… y… 3

TODOS. ¡Fuegoooooo! ¡Romeo... Fuegooooo!

ROMEO. (Se asusta.) ¡Ay! ¿Dónde? ¡Auxilio! ¡Fuegoooooo! ¡Bomberos! (Mira para todos lados y se da cuenta que era una broma.)

FREDO. ¿Estás loco? ¿Soñaste? ¿Qué te pasa?

ROMEO. ¡Fuiste vos otra vez! ¡Siempre lo mismo, déjame dormir tranquilo!

FREDO. ¡Ah! Resulta que querés dormir ahora… Está bien, dormí pero yo a los diarios me los llevo. ¿No sabés hacer otra cosa que dormir y robarle los dientes a los demás? Acá te pueden afanar todo que vos ni te enterás.

ROMEO. Bueno, viejo, no te enojes. Dejémoslo así, al final ¡yo soy el dueño de este kiosco!

FREDO. Sí, hacé lo que quieras con él pero mis diarios me los vigilas, ¿ok? Si no, no te traigo más.

ROMEO. Bueno, viejito, no te enojes... ¿Qué dicen las noticias?

(Entra en escena la mariposa.)

FREDO. Pregúntale a ella que se entera antes de que salgan en los diarios.

FIORELLA. Perdón, ¿quisiste decir que soy una chusma?

FREDO. No, vos solita lo dijiste.

FIORELLA. Está bien, si no soy bien recibida, ¡me voy! Igual los que se pierden del notición son ustedes. Porque tus diarios, viejo, (dirigiéndose a Fredo) ya están desactualizados. (Risa burlona.) ¡Ja, ja, ja, ja! (Se empieza a ir.)

ROMEO. Pará Fiorella, a mí sí me interesan tus noticias. Contame, ¿hay algo nuevo?

FIORELLA. Bueno, ¿si les digo que esta madrugada Don Luis el león, fue sorprendido por dos especies nuevas?

FREDO. ¿Dos qué?

ROMEO. (Dirigiéndose a los dos.) Dos plantas nuevas, ¡bruto!

FIORELLA. (Se ríe.) ¡No, plantas, no! Algo jamás visto en este bosque.

FREDO. ¡Ah! ¿Y yo me la tengo que creer? Andá…

(Entra Pulguis en escena corriendo.)

PULGUIS. ¿Se enteraron?

FREDO. ¡Uy! ¿Vos también?

ROMEO. Pará, dejá, que hable. Dale, Pulgis, ¿qué cosa? ¿Lo de los monstruos que encontró Don Luis?

PULGUIS. Sí, tienen que verlos, son dos...

FREDO. A ver... ¿Y cómo son?

PULGUIS. Bueno, eh... Tienen dos orejas... Tienen pelito solo acá (tocándose la cabeza) Tienen brazos y piernas largas... ¡Ah! Y el cuerpo es peladito, no tienen pelos, no plumas...

FREDO. Pero, ¿me estás cargando qué tiene eso de raro? A ver, ¿y dónde están?

FIORELLA. En la casa del León, los tiene atrapados en el sótano.

ROMEO. Siempre tan bruto... Y, ¿qué piensa hacer?

FREDO. Seguro que los va a vender por ahí, o se los va a comer… No pierde tiempo. Esto me aburrió. Yo mejor me voy, que la vieja me espera.

FIORELLA. ¡Uy! ¡Yo también!

PULGUIS. Pará, Fiori, no te olvides que esta noche te llevo a pasear.

FIORELLA. ¡Shhhhhhhhh! (Mira a Romeo y baja la voz.) Ya sé, Pulguis, cómo me voy olvidar…

PULGUIS. Chau, hermosa.

(Se van todos, aparece Doña Rosa barriendo la vereda, cantando. Instantes después aparecen los nenes intentado pasar por desapercibidos. Les hacen señas a los chicos para que no digan nada.)

JULI. (Voz bajita.) Chicos, no digan nada que estamos acá.

(Cuando Doña Rosa les da la espalda ellos corren hasta un árbol y allí se esconden. Cuando intentan salir detrás del árbol, Doña Rosa los ve y se asusta.)

DOÑA ROSA. (Grita desesperada unos segundos.) ¡Ahhhhhh!

NENES. (Gritan también.) ¡Ahhhhh!

(La nena corre detrás del árbol y el nene intenta hablar con Doña Rosa.)

NICO. ¡Eh! Discúlpeme, Señora Rana, no quisimos asustarla.

(Doña Rosa se esconde detrás de la escoba y cuando el nene se acerca ella corre.)

DOÑA ROSA. (Tartamudeando de miedo.) ¿Y-y-y uste-e-edes quiénes son?

NICO. Somos Nico y Juli, eh... No sé qué pasa acá pero todos se asustan y quieren atraparnos, ¿nunca vieron dos personas?

DOÑA ROSA. ¿Dos qué?

NICO. Personas, ¿humanos?

DOÑA ROSA. La verdad que no... Y, ¿qué quieren de nosotros?

(Sale la nena detrás del árbol.)

JULI. Nada, ustedes nos quieren atrapar. Un león sucio y peludo nos tuvo encerrados tres horas en un sótano y nosotros solo vinimos de paseo.

DOÑA ROSA. ¿Y de dónde vienen?

NICO. De Paisandú Burú, un lugar del otro lado del mar.

(Aparece Romeo, todos se callan, los ve, se asusta y se desmaya.)

DOÑA ROSA. Pará, mi amor. (Le sopla la cara y lo golpea un poquito.) Viejito, ¡despertate!

JULI. A ver, déjeme a mí... (Se acerca, lo acomoda y Fredo se recupera.)

FREDO. ¡Uyyy! Veo todo nublado… Vieja, ¿sos vos?

JULI. No, soy Juli.

FREDO. ¡Ay! (Se asusta.) Ahora sí te veo, ¿y vos? (Dirigiéndose al Nene.) ¿Qué le están haciendo a mi viejita?

DOÑA ROSA. Nada, no te preocupes, estamos hablando, te los presento: Él es Nico y ella es Juli, son dos...

NENES. (A una sola voz.) ¡¡Ni –ÑOS!!

DOÑA ROSA. ¡Ah! Por ahí andan hablando de ustedes, dicen que hay dos “monstruos” que están asustando a todos los animales del bosque… ¿A qué vinieron?

JULI. ¿Monstruos, nosotros? (Se miran y se ríen.) Somos dos niñitos y solo vinimos a pasear.

NICO. Bueno, yo les explico. Resulta que allá donde vivimos…

(Interrumpe Doña Rosa.)

DOÑA ROSA. En Paisandú Burú , al otro lado del mar ,viejo.

NICO. Exacto, hoy se festeja el Día del Niño.

DOÑA ROSA. O sea de USTEDES... Claro, como para nosotros el 29 de abril: ¡el día del animal!

JULI. ¡Sí!

NICO. Bueno, entonces por ser nuestro día nuestro abuelito nos regaló una canoa. Nosotros nos subimos y remamos, remamos...

JULI. ¡Y aparecimos acá!

NICO. El problema es que nuestros padres no saben nada y tenemos que volver pronto pero nuestra canoa se rompió.

DOÑA ROSA. ¡Uy! Bueno, no se preocupen, tenemos un amigo, el pájaro carpintero que los puede ayudar. Mientras tanto, los invito a comer algo, ¿quieren?

FREDO. ¡NO! Estás loca... Yo a estos dos nos los invito a casa. Son desconocidos, ¿vos crees todo lo que te dicen?

DOÑA ROSA. Claro que sí, viejo malhumorado, ¿no ves la carita tierna y sincera que tienen?

NICO. (Con voz triste.) No se preocupe, señora, nosotros nos arreglamos; voy a buscar ayuda y nos vamos de este lugar.

JULI. (Se pone a llorar.) Y, ahora, ¿qué hacemos, Nico?

NICO. (Se acerca a Juli.) ¡No llores, Juli! Dios nos va a ayudar. ¿Te acordás lo que nos enseñó el abuelo? Siempre tenemos que confiar en Jesús, porque él nos acompaña.

JULI. Sí, es verdad.

(Se van caminando despacito.)

FREDO. Bueno, esperen chicos. ¡Ehh…! En casa hay dos colchones, si quieren pueden dormir una siesta, deben estar cansados y la vieja le prepara algo rico.

NICO. ¿Está hablando en serio?

DOÑA ROSA. Cuando el viejo dice algo, es palabra santa: yo que ustedes corro antes que se arrepienta.

(Telón. Salen todos de escena.)


VOZ EN OFF. Los días siguientes fueron para Nico y Juli inolvidables. Fredo, el esposo de Doña Rosa, los atendió muy bien, les cosió ropita nueva; la Mariposa Fiorella les enseñó a cantar y a bailar; Don Luis el león que los había tenido atrapados, apenado les fue a pedir disculpas y todos se hicieron amigos.

(CARTEL 1. “Una semana después”. CARTEL 2. “PANADERÍA”.)

FIORELLA. Buen día, Don Luis, ¿cómo le va?

DON LUIS. Bien, querida, muy bien, ¿y vos? ¿Seguís de novia con Pulguis?

FIORELLA. ¡Ay, sí...! Es tan dulce.

DON LUIS. Decime, Fiori, ¿qué te traía por acá?

FIORELLA. Bueno, el tema es así: estamos organizando una despedida a Juli y a Nico.

DON LUIS. ¿Qué, se van devuelta a su país?

FIORELLA. Sí, tienen que volver, sus padres deben estar muy preocupados. Hace 6 días que se fueron.

DON LUIS. ¡Uy! Ya se van... Yo me encariñé tanto con ellos. Me porté tan mal el día que llegaron… Decime, Fiori, ¿qué puedo hacer por ellos?

FIORELLA. Bueno, prepárese unas empanaditas, pero acuérdese de no ponerle relleno para animales porque ellos son niños.

DON LUIS. ¡Sí, Fiori, gracias por avisarme! Les voy a preparar algo bien rico.

FIORELLA. Bueno, Don Luis, muchas gracias. (Se va volando.) Nos vemos esta tarde en la plaza central, ¡chau!

(Salen de escena y aparecen Juli y Nico solos jugando.)

NICO. ¡Piedra libre para Juli!

(Sale detrás del árbol.)

NICO. Piedra libre para Pulgis que está atrás de la casita. ¡Ja, ja, ja, ja!

PULGUIS. (Sale detrás de la casita.) ¡Uy! Siempre me descubren...

NICO. ¡Ja, ja, ja! Piedra libre para la pulga que tenés en la cabeza, ¡ja, ja, ja! (Dirigiéndose a Pulgis, quien comienza a buscarla.)

PULGUIS. ¿Dónde?

NICO. ¡Ahí, en la espalda!

(La pulga empieza a escaparse, no la pueden atrapar.)

NICO. (Mira para arriba.) Te ví, Fiori, piedra libre para vos también en la copa del árbol.

(Pulguis sigue tratando de atrapar a la pulga. En un momento se queda quieta y se la come.)

JULI. Pulguis, ¿qué hiciste? ¿Te la comiste?

PULGUIS. Sí, son sabrosas.

JULI. (Suspiro.) ¡Buuaaahhh! ¡Qué asqueroso!

NICO. ¡Uy! Juli, se está haciendo tarde y en un rato tenemos que salir.

FIORELLA. Sí, pero... Miren que hay una sorpresa para ustedes.

PULGUIS. Ah, y antes de irse nos tienen que seguir contando acerca de Jesús porque acá nadie sabe nada.

FIORELLA. Es verdad, no se habla de la Biblia.

PULGUIS. A mí no me quedó muy claro por qué mataron a Jesús, si él era rebueno.

NICO. Es verdad, era requete buenísmo pero había gente que no le creía que era el hijo de Dios. Lo mataron como si hubiera hecho cosas malas.

(Pulguis y fiorella se sorprenden.)

FIORELLA. ¿Y Él dejó que lo mataran?

JULI. Sí, ¿y sabes por qué?

FIORELLA. No.

JULI. Porque el pecado nos separa de Dios y como Él nos amó tanto quiso poner su vida para que nosotros no muramos por nuestras maldades; Él es tan bueno que nos perdona.

PULGUIS. Entonces, ¿vamos a vivir para siempre?

NICO. ¡Sí! Porque Él resucitó y todos los que creían en Él y le entreguen su vida van a vivir con Él eternamente. Cuando Él vuelva a la tierra va a venir a buscar a quienes le creyeron y obedecieron.

FIORELLA. ¡Cuántas cosas que yo no sabía...! ¡Quiero entregarle mi vida a Jesús ahora mismo!

PULGUIS. Y yo también.

NICO. Tenemos que decírselo a Él con nuestras palabras porque Él nos oye. Yo les enseño, repitan.

(Pulguis y Fiorella repiten.)

NICO. Señor Jesús - quiero entregarte mi vida y reconocerte como mi Dios - pedirte perdón por todas las cosas malas que hice hasta hoy - y porque vos sufriste por mí. - Te doy gracias por amarme tanto. - En el Nombre de Jesús. - Amén.

JULI. ¡Ahora todos somos hijos de Dios!

(Interrumpe Doña Rosa.)

DOÑA ROSA. ¡Chicos, vamos! Ya son las tres de la tarde, ¡apúrense que se va a hacer tarde para salir!

NICO. ¡Uy! Es verdad... (Dirigiéndose a Fiori y Pulguis.) Bueno, nos vemos en un ratito. ¡Chau!

(Salen corriendo.)

VOZ EN OFF. Qué felices que estaban Juli y Nico. Habían podido compartir el mensaje hermoso de Dios a sus amigos justo antes de irse. Estaban ansiosos también por volver a su casa, pero qué bien que la habían pasado en el bosque con todos los animales. Les quedaba un ratito, vamos a ver qué sorpresa les prepararon. Están todos los animales en escena. Instantes después entran Juli y Nico.

TODOS. (Gritan.) ¡SORPRESA!

DON LUIS. Juli y Nico, esta fiesta es para ustedes.

ROMEO. Sí, de esta forma queremos agradecerles por su visita y por traer tanta alegría a esta selva.

PULGUIS. Bueno... ¡Ejem! Hay alguien que les preparó una canción. A ver, ¿dónde está mi florcita?

FIORELLA. Acá arriba, ¿dónde voy a estar? Bueno, a ver: Música, maestro.

“Qué felices se nos ve”
Nicolás Amondarain

(Canta Fiorella sola)
Mi Si
En una selva aburrida y gris
La
llegan dos chicos cubiertos de aserrín.
Con pinceladas pueden cambiar,
poner colores y alegría dar.
Una sonrisa hoy puedo tener
al ver el sol de vuelta nacer.
Un sol radiante que vuelve a brillar
ya no hay tristeza ni oscuridad.

(Cantan todos)
Do#- Si La
que felices se nos ve,
Do#-
con tantos chicos que
Si La
son la razón para vivir
Si
son las florcitas de este jardín...

(igual que en la estrofa)

Sus manos sucias podes encontrar
o pegoteadas por un chupetín.
Y muchas cosas te pueden romper
y travesuras siempre van a hacer.
Miles de sueños para soñar
y fantasías para compartir.
Si fuimos niños alguna vez
seamos niños juntos otra vez.

(Igual que en el puente)

Qué felices se nos ve
con tantos chicos que
son la razón para cantar,
son la alegría de este lugar...
Mi SI La Mi
Si esta alegría se llegara a perder
Fa# La Mi
se perderá en tu vida también.
Por sus sonrisas y sus chistes también,
La
queremos juntos agradecerles y decirles
Si Do#- \ La \ SI \ Mi \
que son ¡lo mejor para Dios!.x4

FIN

Desfile de pollinos

6 Minutos y 2 Personajes. Un perro y un burro hablan sobre el orgullo de haber elegido Jesús a un burro como el medio por el cual entró en Jerusalén. Se trata de una obra para marionetas.


DESFILE DE POLLINOS
Art Ferry




PERSONAJES

PABLO – Burro
TOBY – Perro


TOBY. (Perro) Pablo, mi buen amigo, ¿qué es lo que está pasando hoy?

PABLO. (Burro) ¿Cómo, qué es lo que dices…. A qué te refieres?

TOBY. Bueno, pues, a esas ramas de palmeras y a todo el ajetreo que hay en la ciudad. ¿Qué es lo que está pasando?

PABLO. Toby, por lo que tengo entendido, todo esto es por un desfile de Asnos.

TOBY. ¿Un desfile de asnos? Eso no tiene sentido.

PABLO. Quizá, pero es por eso. ¿Sabes? Hace unos 2000 años había un señor conocido como el Rey Jesús que eligió un asno para llevarlo a la ciudad.

TOBY. ¿Por qué eligió un burro? ¿No conocía a nadie que tuviese un caballo?

PABLO. Supongo que no. Los asnos son bestias de carga, entrenadas para trabajar en el campo y no para llevar a Reyes.

TOBY. Entonces, ¿por qué fue en un asno? Las únicas personas que usan asnos son las menos importantes. No reyes, desde luego.

PABLO. Lo sé. Yo soy pobre y poco importante, entrenado para trabajar y no para cargar a Reyes… Pero, deja en paz al rey de reyes. Él me eligió a mí para llevarlo en este desfile mundial de triunfo.

TOBY. Colega, esto se te está subiendo a la cabeza.

PABLO. (Suavemente.) Solo espero no resaltar para que todos puedan ver cuán grande es él, que sea humilde para que todos digan: "Bendito el que viene en el nombre del Señor", y no "que gran asno lleva".

TOBY. Eso es muy raro. Él podría haber ido montado en un caballo de guerra, pero eligió a un asno, un símbolo de paz, uno de los animales más bajos cuyo lomo pudiese cargar semejante peso. Era muy extraño, muy extraño, este hombre que llamaban “Rey Jesús”.

PABLO. Sí, es muy raro y espero que la gente no se fije en este asno de cuatro patas porque de eso no va este día. Se trata de la entrada triunfal del Rey de Reyes, no de un asno. Espero que se acuerden de esto, que no se olviden…

TOBY. Eso espero también, Pablo. Es Jesús el que vino para cargar con nuestros problemas, con el tremendo peso de los pecados de todo el mundo. ¡Qué noble, exquisito trabajo! No podría haber otra tarea mejor para nosotros que la de llevar a Cristo a ciudades o pueblos…

PABLO. Desde luego, qué honor, para nada sería un trabajo, qué privilegio… Y no importa que los asnos pasemos desapercibidos porque lo mas importante para nosotros es llevar a Cristo en nuestras vidas, tanto nosotros los asnos, como vosotros, los humanos. Tener a Cristo en nuestras vidas aquí y ahora, llevarlo allá donde vayamos.

TOBY. ¡Ohhhh ser una persona y tener a cristo en nuestras vidas tambien! Para todos. Asegúrate de llevar a Jesús contigo en tu vida.

PABLO. Si un asno tontito pudo llevar a Jesús, fíjate cuánto más puedes hacer tú.

Marionetas de Navidad

25 Minutos y 4 Personajes + Extras. Una niña quiere ser directora de un teatro de marionetas y tiene que pasar una serie de pruebas de las que saldrá con éxito.


MARIONETAS DE NAVIDAD
Víctor Armenteros

PERSONAJES

ARLEQUÍN
McGREGOR
SUSAN
PEPA


NARRACIÓN:

La Navidad es ensueño,
Alegre tintinear de las campanas;
El brillo de mil luces
Que huelen a leña quemada.
Mazapanes con harina,
Velas de colores,
Chimeneas ahumadas.

La Navidad es ensueño,
Blanca nieve en las calles,
En las transparentes ventanas;
Es el sabor de los alfajores
Que mi abuela hizo una mañana.

La Navidad es ensueño,
Recuerdos brumosos,
Infancias lejanas,
Sonrisas sinceras,
Verdes abetos con bolas cromadas;
Es el cantar sonoros villancicos
Entre zambombas y carracas.

La Navidad es ensueño,
Fraternal abrazo,
Bufandas de lana,
Copos de blanco en un frío amanecer;
Es la memoria gris de ilusiones de cartón,
De marionetas pintadas.

La Navidad es ensueño,
Discreto registro de un niño rosado
Entre amarillenta paja



PRIMERA ESCENA

(Arlequín es una muchacha con cabellos dorados.)

ARLEQUÍN. La infancia es una época de grandes esperanzas, de ilusiones concretas, de energía, de sinceros afectos. ¿Quién no osó, en su niñez, surcar los mares de la realidad para envolverse en la fantasía? ¿Quién no luchó con los molinos de la enemistad para formar un mundo de simpatía, un mundo mejor que el de los mayores? ¿Quién no soñó con ser el director de un Teatro de Marionetas, marionetas con el espíritu de la Navidad? Hoy es el momento de retornar a la anhelada niñez, al espíritu de las níveas memorias de una Navidad en el hogar.

¡S I L E N C I O¡
¡EL TEATRO DE MARIONETAS DE NAVIDAD COMIENZA SU FUNCIÓN!

(Arlequín saca de su bolsa dos marionetas. Una representa a un titiritero o circense, la otra a una niña de rubiáceos cabellos. Colocándoselas en las manos comienza la narración.)

ARLEQUÍN. En un triste rincón de quién sabe dónde, se encontraba Susan, la de los cabellos dorados. Se sentía inmensamente triste porque no tenía amigos. Todos sus vecinos se habían hecho mayores y, como era Navidad, estaban muy preocupados en comprar pavo, turrón, champán, guirnaldas. ¡Qué triste es el mundo de los mayores! –pensaba Susan-. A mí no me gusta esta fiesta de la Navidad –exclamó con gran energía. Susan se encontraba con un gran problema: la Navidad le parecía algo insípido, insustancial. Para ella, estas fiestas, eran un gran muñeco de papel con muchos colores pero sin corazón. Todo era tristeza en su vida hasta que apreció un personaje de alegre semblante y alocado sino: John Sibinus Jepsen Michelson y McGregor.


SEGUNDA ESCENA

(Se escucha música circense y entra en escena McGregor. Se aproxima a Susan que se halla en la mitad del escenario y comienza a entablar contacto con ella.)

McGREGOR. ¡Señoras, Señores! ¡Damas y Caballeros! ¡Niños y niñas! ¡Ladies and Gentlemen! ¡Monsieurs et Mesdemoiselles! ¡Homes i Donas! ¡Bambinas y ragazzos!, con ustedes...
¡EL TEATRO DE MARIONETAS DE NAVIDAD DE JOHN SIBUNIS JEPSEN MICHELSON Y MCGREGOR! ¡GRAN ATRACCIÓN INTERNACIONAL QUE HA BATIDO TODOS LOS RECORDS DE TAQUILLA EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS! ¡VENGAN, SEÑORES! ¡VENGAN!

(Silencio. Mc se entristece progresivamente.)

ARLEQUÍN. Durante muchos años el teatro de Mc había sido muy importante. Miles de marionetas aparecían en sus actuaciones. Marionetas de mano con doradas costuras, marionetas de cuerda con desmembrados movimientos, frágiles marionetas de cartón con una terrible fobia a la humedad, exquisitas marionetas de porcelana con pálidas faces. Pero, su época dorada, había desaparecido. Los niños preferían jugar a cowboys, soldados, luchadores intergalácticos antes que asistir al teatro de McGregor. Los mayores habían convencido a todos los niños que para ser feliz tenían que tener muñecos de plástico, bicicletas de plástico, colores de plástico, osos de plástico. Algunas veces hacían aparecer en televisión a tres señores con vestidos de orientales, decían que eran tres reyes magos de reinos exóticos pero no eran más que los dueños de ciertos emiratos que producían plástico.
Mc pensaba que ningún niño más volvería a su espectáculo y se sentía triste. ¿Cómo podrían comprender el sentido de la Navidad si no asistían al lugar donde se encontraba su verdadera existencia? La tristeza aprisionaba a Mc hasta que... ¡Un niño! ¡Un niño! Ni corto ni perezoso se acercó a Susan. Estaba dispuesto a mostrarle todos los detalles de su teatro, llegaría a ser su sucesora si así lo quisiese. ¿Quizás tuviera un poquito del espíritu de la Navidad?

McGREGOR. ¡Hola!
(Silencio.)

McGREGOR. ¡Hola!
(Silencio.)

McGREGOR. ¡Hola! Me llamo John Sibinus Jepsen Michelson i McGregor pero si quieres puedes llamarme McGREGOR.

SUSAN. ¡Vete! ¡No quiero saber nada de ti!

McGREGOR. ¡Oye! ¿Nadie te ha dicho que tienes mal genio?

SUSAN. ¡Lárgate! ¡ERES UNA PERSONA MAYOR!

McGREGOR. ¿Qué?... Yo... Eso... ¡Te puedo prometer que nunca lo he hecho adrede!

SUSAN. Si llevas una corbata doblada. Está doblada pero es una corbata. A los mayores os gusta llevar esas cosas porque, con ellas os creéis más importantes. Y no sólo lleváis corbatas sino que además os compráis coches para lucir lo que tenéis, estudiáis para tener dinero y compraros coches, tenéis mal genio porque tenéis que estudiar para tener dinero y así compraros coches, como tenéis mal genio os dan envidia los niños que viven felices y para que no sean felices les compráis juguetes de plástico. Pues, para que lo sepas, no pienso comprarme ninguno de esos juguetes. Ahora lo sabes... ¡VETE!

McGREGOR. Pero yo nunca...

SUSAN. No me des excusas. Siempre estáis dando excusas. Excusas para tratar mal a la gente, para regañar a los niños, para criticar a los mayores, para aprovecharos de la naturaleza, de las flores. Quiero que tengas bien claro que no me gustan las flores de plástico.

McGREGOR. ¿Y los ambientadores?

SUSAN. Tampoco.

McGREGOR. ¿Y la luz de bombilla?

SUSAN. No.

McGREGOR. ¿Y las gominolas?

SUSAN. ¡Buah! Son de plástico.

McGREGOR. ¿Y los relojes?

SUSAN. Los odio.
(Silencio.)

McGREGOR. Y... ¿Las, las... marionetas de cartón?
(Susan se vuelve lentamente hacia Mc con grandes ojos e interés.)

SUSAN. ¿Tienes alguna?

McGREGOR. Sí, tengo muchas. Soy el director de un teatro de marionetas de Navidad.

SUSAN. Marionetas de Navidad.

McGREGOR. De entre todas las marionetas del mundo, las de Navidad son las más alegres. Juguetean entre copo y copo de nieve bajo los auspicios de don Blanco.

SUSAN. ¿Don Blanco?

McGREGOR. Don Blanco es un muñeco grandote, con sombrero de copa, roja bufanda y zanahoria por nariz que está hecho de nieve.

SUSAN. ¿Usa corbata?

McGREGOR. ¡Claro que no! Don Blanco es un señor muy respetable.

SUSAN. (Resignada.) Me gustaría ser la directora de un teatro de marionetas de Navidad.

McGREGOR. ¡Hum! Tienes aptitudes pero tendrías que pasar alguna que otra pruebilla. Total, nada de importancia.

SUSAN. ¡Vale! Estoy dispuesta.

McGREGOR. Muy bien, comenzaremos con los preparativos. En primer lugar... ¿Cuál es tu nombre?

SUSAN. Susan, la de los cabellos dorados.

McGREGOR. Susan. Susan. No está mal, me gusta. Susan, sígueme.

SUSAN. ¿A dónde?

McGREGOR. Al teatro de marionetas de Navidad de McGregor.
(Música triunfal.)

ARLEQUÍN. Mc no cabía de júbilo. ¡Había encontrado un sucesor para su teatro de marionetas! Pero... ¿Pasaría las pruebas de admisión? Le explicó que las marionetas no podían hablar y que era una norma vital que guardase silencio delante de ellas. Además tenía que estar siempre muy alegre pues las marionetas pueden deshacerse si ven a un niño triste. Una marioneta es un ser muy sensible y con el que se tiene que tener mucho cuidado. Le explicó que los mayores habían intentado hacer marionetas de plástico pero eran muy feas y sin corazón. Y el corazón es lo más importante en una marioneta porque bombea amor a todo su cuerpo.


TERCERA ESCENA

(Mc y Susan se encuentran dentro del teatro de marionetas dispuestos a realizar la primera prueba.)

McGREGOR. La primera prueba es muy fácil. Tendrás que ser un cocinero de Navidad. No me mires con esa cara que te lo explico enseguida. Para poder ser un gran director necesitas conocer muy bien la Navidad, la verdadera Navidad. Los mayores piensan que la Navidad es pavo, turrón, champán, guirnaldas o bullicio; la Navidad es mucho más que eso, es cariño entre las personas, pasteles de alegría, mazapanes de harina con sabor a bondad, hojaldres de amistad y coloradas guindillas de afecto. Claro que todo ha de ir envuelto con un dorado lazo de sinceridad. Pasemos a la prueba.
(Música para despertar a las marionetas.)

McGREGOR. Ésta es “ni pincho” y ésta “ni corto”, ellas te van a enseñar a hacer los diferentes preparados que ha de conocer el director de un teatro de marionetas de Navidad. En primer lugar te hará un pastel de alegría.
(Representan la realización de un pastel.)

McGREGOR. Intenta hacerlo tú.
(Susan imita la representación anterior.)

McGREGOR. Ahora te enseñarán a hacer los mazapanes de harina con sabor a bondad. (Silencio.) ¿Qué no podéis?

ARLEQUÍN. Otra vez con el problema de siempre: las marionetas se olvidaban de su trabajo. Desde que Pepa, la gitana, se había llevado la llave de la caja verde, ocurría siempre lo mismo. Las marionetas de Mc sólo podían usar la imaginación de los niños y ahora esto les iba a ser vedado porque las marionetas de Navidad estaban perdiendo la memoria. Mc tuvo que ordenar a ni pincho y a ni corto que volviesen a su baúl de madera hasta que se acordasen de la receta de los mazapanes de harina con sabor a bondad y, así, dejar incompleta la primera prueba. La caja verde era algo asombrosamente especial, bajo quien sabe qué misterioso efecto daba a todas las cosas el verdadero espíritu de la Navidad, convertía en realidad los deseos más ansiados. Una vez convirtió a un mayor en el más inocente de los niños cuando realizaba un viaje de negocios a una lejana ciudad. Pero ésta es una leyenda muy antigua que los mayores desean olvidar. Y, es que, a los mayores les parece muy importante llamarse nombres como Saulo pero les incomodan las personas que se llaman Pablo y son como niños.



CUARTA ESCENA

McGREGOR. Ahora que conoces el secreto de la caja verde te darás cuenta de lo importante que es tu labor y el que superes con éxito estas pruebas. A propósito, te voy a presentar a “vaya corte tío”. ¿Quién es? Es el leñador de la Navidad. Para que en los hogares hayan árboles cargados con espumillón y bolas, “vaya corte tío” tiene que subir a heladas montañas, atravesar nevadas cumbres, escoger entre cientos de abetos. Él es muy trabajador y se encarga de cortar la leña que calentará nuestros hogares los días de frío. Por eso has de aprender muy bien cómo realizar tu oficio.
(“Vaya corte tío” hace su representación.)

McGREGOR. Ahora es tu turno, Susan.
(Susan realiza la representación.)

McGREGOR. Muy bien. Has pasado exitosamente esta prueba.
(Se escucha música y aparece Santa Claus.)

ARLEQUÍN. Susan se sentía fascinada por aquel encuentro. Tener al mismísimo Santa Claus delante de ella. ¡Qué ilusión! ¡Ah! Perdonad por esta intromisión. Pero es que quería recordar a los mayores que si desean entender bien la historia han de guardar en los bolsillos una pizca de paciencia. Es que, no se puede tener el espíritu de Navidad de golpe después de tantos años de adultez. Pero, sigamos con la historia.


QUINTA ESCENA

MCGREGOR. Si existe algo importante en la Navidad es la música. Susan tienes que conocer a “blanche”. Bueno, ése es el nombre con el que la llamamos los amigos pero en realidad se llama “Blanchecommelaneige”. Ella dirige nuestra orquesta de marionetas y has de estar bien relacionada con ella. Más aún, tenemos una vacante de concertino y has de tocar con los músicos de guiñol la “Opus Navidae” que están preparando. Por eso... ¡Orquesta de Guiñol!
(Música y aparecen en escena todos los musiñecos.)
Ellos son los musiñecos y has de tocar con ellos, bajo la dirección de “blanche”, si quieres conocer algo más del espíritu de la Navidad.
(Representación de los musiñecos.)

McGREGOR. Has pasado la prueba con toda la entereza de un director de un teatro de marionetas.

(Entra otra vez en escena Santa Claus acompañado de una anciana.)

ARLEQUÍN. Tras marcharse Santa Claus, “masviejaquelaorden” enseñó a Susan a hacer los mazapanes de harina con sabor a bondad. Le explicó que tenía que seleccionar con mucho cuidado la harina, que tuviese la misma proporción de caridad que de generosidad y sinceridad, si no, el mazapán saldría o duro o empalagoso. Le comentó la enorme importancia del azúcar moreno, pues el blanco hacía daño y producía mal genio. Le enseñó a hacer mazapanes de distintas formas y colores: níveas palomas de la paz, dulces lanosos corderos, grandes y rosados corazones. Le recalcó la importancia de que el horno tuviese calor de familia. Los hornos de gas eran peligrosos y, además, venían de la misma sustancia que el plástico. “Masviejaquelaorden” aconsejó a Susan como sólo lo saben hacer las abuelas y, así, los mazapanes tenían un sabrosísimo gusto a bondad, virtud tan usual en nuestras ancianas consejeras. Susan comenzaba a comprender que no es nada fácil ser director de un teatro de marionetas de Navidad.


SEXTA ESCENA

McGREGOR. Te queda tan sólo una prueba. ¿Te gusta pintar? Pues bien, quiero que sepas que el oficio de pintor de Navidad es algo imprescindible, esencial, necesario. Te has preguntado alguna vez quién es el que pinta de blanco las calles en las fechas navideñas, o quién llena de vaho los cristales de tu casa, quién impregna de azul intenso los días de mucho frío. Sí, ya sé que no lo sabes. Es... “casi me mancho”, una marioneta de lo más artista.
(Música y aparición de la marioneta.)

McGREGOR. Te presento a “casi me mancho”, el te enseñará a pintar la Navidad con los colores más apropiados, ¿verdad?
(“Casi me mancho” se pone triste.)

McGREGOR. ¿Qué te ocurre?

SUSAN. ¿Estás enfermo?
(“Casi me mancho” mira a Susan enfadado.)

McGREGOR. Ssss. No debes hablar (muy solemne). Esto ha llegado al colmo. Tenemos que poner una solución a todo esto. Necesitamos la llave de la caja verde, sin ella mis marionetas irán olvidando lo que deben hacer y nos quedaremos sin Navidad. Tengo unas ganas bárbaras de encontrarme con esa Pepa.
(Música siniestra, aparece en escena Pepa, la gitana.)

PEPA. Hombre, ya tenía ganas de que me necesitases.

McGREGOR. Yo no te necesito.

PEPA. Claro que sí, sin mí no habrá paisajes navideños este año, ni ningún otro. Las calles se tornarán grises por culpa de los gases plásticos, los abetos no serán verdes sino grises, la gente no tendrá en su cara pintada ninguna gran sonrisa sino una tristeza muy grisácea. Todo será gris y opaco. Los niños no jugarán ni estarán alegres, serán niños de plástico. Niños de plástico. NIÑOS DE PLÁSTICO.

McGREGOR. No, eso nunca, eso nunca. No, no, ¡NO!
(Mc se cae al suelo turbado por la idea. Susan se acerca a él y éste, débilmente, le comenta…)

McGREGOR. Susan, sólo tú puedes ayudarme. ¡Ayúdame!
(Susan se acerca a Pepa.)

SUSAN. Sra. Pepa, no se porte así. No se da cuenta de que la única felicidad en el mundo es tener el espíritu de la Navidad. Yo sé que tú eres buena persona. (Le pone la mano encima del hombro.) Lo que ocurre es que has tenido una educación incorrecta. (Muy segura.) Sé que eres el producto de las malas lecturas. ¿Quién te manda leer tebeos? Esas cosas no se hacen. Imagínate si todo fuese gris. Serías una persona muy triste. No pondrías ninguna guirnalda en tu casa, ni colgarías ninguna bola en el árbol de Navidad.

PEPA. ¿No podría colgar ninguna bola en el árbol de Navidad?

SUSAN. No.

PEPA. Yo no tengo la culpa de ser así. Los mayores me enseñaron a jugar con muñecas de plástico. Nunca he tenido una marioneta con un gran corazón.

SUSAN. Sra. Pepa, lo importante no es que tengamos marionetas con gran corazón sino que nosotros tengamos un corazón muy grande. Si los mayores tuviesen el espíritu de la Navidad en sus corazones, los niños no tendrían que jugar con muñecos de plástico, ni ir a guarderías de plástico, ni callarse cuando los mayores tienen mal genio de plástico, ni acostumbrarse a tener caprichos de plástico. Todos seríamos como las marionetas de Navidad.

PEPA. Y, ¿cómo podríamos hacer eso?

SUSAN. Sra. Pepa, la llave que tienes en la mano es la solución. Gracias a ella la caja verde se podrá abrir y todo el mundo se convertirá en un gran teatro de Navidad.

PEPA. Y, ¿podré poner bolas de Navidad en mi árbol?

SUSAN. Claro. Todos los días.
(Silencio.)

PEPA. Toma. A mí ya no me hace falta.

(GRAN JÚBILO.)

McGREGOR. Muy bien, Susan. Has pasado exitosamente la última prueba. Ya puedes ser una directora de un teatro de marionetas de Navidad. (Empieza la música y comienza a llamar a todas las marionetas de Navidad.)
Ni pincho, ni corto. ¡A escena!
Vaya corte tío, ¡a escena!
Blanchecommeneige, ¡a escena!
Casi me mancho, ¡empieza a pintar el decorado!
Masviejaquelaorden, ¡venga a escena, por favor!
(Un momento de silencio.)
Pepa, la zíngara de los ojos pequeños y corazón grande, ¡a colocar las bolas del árbol de Navidad!
Hoy es un día muy especial. Susan ha comprendido qué es el verdadero espíritu de la Navidad.
(Susan aparta a un lado del escenario a McGREGOR.)

SUSAN. ¿Qué tiene la caja verde dentro?

McGREGOR. Ahora que eres directora de un teatro de marionetas de Navidad te lo puedo decir. Dentro de la caja verde hay un libro negro.

SUSAN. ¿Un libro negro?

McGREGOR. Un libro negro muy antiguo. Un libro de hojas muy finas y con historias preciosas, historias de mayores que se hicieron como niños, historias de niños que fueron como directores de un teatro de marionetas de Navidad. Pero la historia más bonita de todas, habla de un niño que nació en un establo, entre amarillentas pajas. Un niño de color rosado que vino a luchar contra todos los que quieren hacer de este mundo un mundo artificial, un mundo de plástico. ¿Sabes por qué las marionetas de cuerda son las más felices? Porque son guiadas por dos palos cruzados, dos palos con la forma de una cruz. Y es que, el niño de esta historia, para darnos el espíritu de la Navidad, murió en una cruz.

SUSAN. McGREGOR.

MCGREGOR. ¿Sí, Susan?

SUSAN. Me gustaría leer ese libro.

ARLEQUÍN. ¿Os ha gustado mi historia? Espero que sí. No es una historia de mucha acción, ni de espectaculares escenario, ni de grandes gestas. Es una historia de cada día. Por eso... si no te gustan las cosas de plástico, si no quieres seguir usando corbata, si odias nuestro materializado mundo y deseas tener el espíritu de la Navidad, anhelas que el mundo sea un gran teatro de marionetas...
¡VENID A LA FUNCIÓN! ¡VENID A MI TEATRO!
¡NO DEJÉIS DE ASISTIR AL TEATRO DE MARIONETAS DE NAVIDAD DE SUSAN, LA DE LOS CABELLOS DORADOS!

La camisa del hombre feliz


10 Minutos y 7 Personajes. Un rey no es feliz y sus siervos intentan buscarle soluciones.


LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ
Teatro para marionetas
Hermanos Grim – Adaptación de Víctor Armenteros

PERSONAJES

NARRADOR
REY
RECAREDO
BUFÓN
JEFE
ENCARGADO
PASTOR

NARRACIÓN. Érase una vez, hace mucho tiempo en un país muy lejano donde vivía un rey muy rico, ocurrió esta historia:

El rey, que se llamaba Godofredo, tenía muchos caballos. Algunos eran muy negros y rápidos, otros eran muy grandes y lentos, otros muy blancos y elegantes. Tenía tantos que apenas sabía los nombres de todos. Él los usaba para dar largos paseos por sus bosques, pues tenía muchos bosques con muchos árboles y flores. Árboles muy grandes y ancianos, flores de muchísimos colores y tipos: azucenas, hortensias, claveles, rosas, geranios, jazmines, lirios... Bueno, muchísimas. Tenía también muchos perros ya que al rey le gustaba mucho cazar faisanes, liebres, conejos, jabalíes, ciervos, gamos... Bueno, le gustaba cazar de todo. Como tenía muchas riquezas también tenía numerosos ganados para alimentarse muy bien. ¡Ah! Vivía en un castillo muy grande y alto, con muchas almenas y banderas y un puente levadizo muy grande. En su castillo había muchos músicos y bufones. Allí, en el castillo, también vivía su hijo Recaredo al que quería mucho.

Un día, el rey Godofredo se puso enfermo. El médico fue a visitarlo y no sabía qué enfermedad podía tener. El caso es que el rey Godofredo estaba muy triste y ni él ni nadie sabían la razón. Acudió a visitarlo el encargado de los caballos un día.

ENCARGADO. ¿Majestad?

REY. Pasad, Encargado de mis caballos. Decidme qué queréis.

ENCARGADO. Hemos notado mis ayudantes y yo que su majestad se encuentra muy triste. Quisiéramos ayudarle a que se sane y hemos preparado su mejor caballo lo mejor que hemos podido. Hemos adornado los árboles del bosque y lo hemos plantado de flores. Todo esto para que su majestad pasee por allí y se mejore.

REY. ¡Ay! ¡Ojalá pudiera! No puedo pasear estando tan triste.

NARRACIÓN. El Encargado de los caballos se fue y vino el jefe de las cacerías.

JEFE. Majestad.

REY. Pasad, Jefe de las cacerías. ¿Qué queréis?

JEFE. Hemos notado mis ayudantes y yo que su majestad se encuentra muy triste.

REY. Esto me suena.

JEFE. Quisiéramos ayudarle a que se sane y hemos preparado los perros, los mejores, para que su majestad cace y se mejore. Hemos pintado dianas en todos los ciervos, en todos los gamos, en todos los jabalíes, en todos los conejos, en todas las liebres...

REY. ¡Basta! Estoy enfermo. No puedo cazar estando triste. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

NARRACIÓN. Después que se fue el Jefe de las cacerías vino el Pastor de todos los ganados del rey.

PASTOR. Majestad.

REY. Pasad, Pastor de los ganados. Decidme qué es lo que deseáis.

PASTOR. Hemos notado mis ayudantes y yo...

REY. Me está empezando a hartar tanto preámbulo.

PASTOR. Quisiéramos ayudarle a que se sane y hemos preparado para ello un gran banquete. Quizá si su majestad come bien se mejore.

REY. ¡Ay! Se me hace la boca agua pero... no puedo comer estando triste. ¡Ay qué tristísimo que estoy! ¡Ay! ¡Ayyyyyy!

NARRACIÓN. Nada más marchase el Pastor de los ganados vino el bufón de la Corte.

BUFÓN. Majestad, ¿sabe ese chiste de la hormiga que se carga al elefante?

REY. Sí.

BUFÓN. Majestad, he notado...

REY. ¡Lo sé! ¿Qué queréis?

BUFÓN. Quisiera contaros algunos chistes a ver si...

REY. Estoy triste y no estoy para bufonadas. ¡Ay! ¡Ayyy!

NARRACIÓN. Todos habían fallado en su intento de curar al rey. Se reunieron para hablar lo desanimados que estaban cuando llegó el Príncipe Recaredo.

RECAREDO. Vengo a daros una difícil tarea. Me ha dicho un sabio muy sabio de un país muy, pero que muy lejano, que la única solución para mi padre el Rey...

TODOS. ¡Viva el Rey!

RECAREDO. Dejadme que siga. La única solución para mi padre el Rey...

TODOS. ¡Viva el Rey!

RECAREDO. Silencio. Dice que la única solución es que busquemos a un hombre que sea feliz y le pongamos al rey una camisa de éste. Así que, ¡venga! A buscar todos esa camisa.

NARRACIÓN. Se despidieron del rey con muchas reverencias y se fueron a buscar la camisa del hombre feliz. Tardaron muchos días, semanas, hasta que fueron llegando uno a uno.

ENCARGADO. Majestad.

REY. ¿Tenéis la camisa?

ENCARGADO. No, Majestad. No encontré a nadie feliz.

REY. Bueno, no te preocupes. ¡Qué le vamos a hacer!

JEFE. Majestad.

REY. ¿Tenéis la camisa?

JEFE. No, Majestad. No encontré a nadie feliz.

REY. Nada, no llores. Otro lo encontrará.

PASTOR. Majestad.

REY. ¿La tenéis?

PASTOR. No, majestad. No encontré a nadie feliz.

REY. ¡Pues lo tenemos claro! Bueno, no te preocupes.

NARRACIÓN. Todos tenían unas caras muy largas cuando vieron llegar al bufón.

BUFÓN. Majestad.

REY. ¿Sí?

BUFÓN. Estoy cansadísimo. Llevo semanas contando chistes y no hay manera. No hay nadie feliz.

REY. ¡Vaya!

NARRACIÓN. Estaban todos tristes cuando llegó el Príncipe Recaredo.

RECAREDO. Papá.

REY. Hijo, ¿la has encontrado?

RECAREDO. Cuando salí de aquí tuve que vadear grandes ríos, cruzar montañas heladas, luchar contra dragones...

TODOS. ¡Ohhhh!

RECAREDO. Lidiar terribles batallas con osados guerreros, asaltar inexpugnables castillos...

TODOS. ¡Ohhh!

RECAREDO. He recitado cientos de poemas en cientos de plazas, he...

REY. Hijo...

RECAREDO. ¿Sí, papá?

REY. Déjate de rollos y al grano.

RECAREDO. Tras todas mis peripecias encontré a un hombre que era muy, muy pobre pero era feliz.

REY. Entonces, ¿has traído su camisa?

RECAREDO. No, era tan pobre que no tenía camisa.

TODOS. ¡Ohhh!

RECAREDO. Pero me dijo su secreto.

TODOS. ¡Ahhh!

RECAREDO. Las riquezas no dan la felicidad.

TODOS. ¡Ohhh!

RECAREDO. Tampoco la pobreza.

TODOS. ¡Ahhh!

RECAREDO. El secreto de la felicidad está...

(Tose el bufón.)

TODOS. ¡Ssss!

RECAREDO. El secreto de la felicidad está en uno mismo.

NARRACIÓN. El rey se dio cuenta que su problema era su apego a las riquezas y fue repartiéndolas equitativamente a los que las necesitaban. Así, poco a poco, llegó a ser un hombre feliz.

Historia de Navidad

7 Minutos y 2 Personajes. Historia del nacimiento de Jesús contada por marionetas. Se necesitan unas diapositivas para completar la obra; Para conseguirlas clique AQUÍ.

HISTORIA DE NAVIDAD


Entra el niño cantando un villancico: “...ande, ande, ande, la Mari Morena, ande, ande, ande que la noche es buena...” Se tropieza con su abuela/o: ¡Huy!


NIÑO: Hola abuelito, quiero que me cuentes la historia tan bonita que siempre me cuentas por estas fechas.

ABUELO: Bueno, pero esta vez cierra bien los ojos e imagínate las escenas. En un pequeño planeta (DIAPOSITIVA) que está ubicado en medio de millones de estrellas, hace más de 2000 años sucedió, sí, sí, aquí en nuestro planeta Tierra, (DIAPOSITIVA) en un pequeño pueblo de Palestina, llamado Belén, esta (DIAPOSITIVA) historia irrepetible.

NIÑO: Sigue por favor, que estoy viéndolo todo...

ABUELO: Un hombre y una mujer, llamados José y María, ella embarazada, tuvieron que desplazarse a su tierra natal para ser censados o para que lo entiendas mejor, registrados en un libro, en el libro del ayuntamiento del pueblo de Belén.
Justo en esos días Maria estaba a punto de dar a luz, por lo que intentaron rápidamente buscar un lugar para dormir, pero todo estaba lleno, porque había venido, al igual que ellos, mucha gente para ser censada. Después de buscar y buscar, al final les dieron un lugar en un establo.

NIÑO: ¿En un establo­? Pero si allí no hay camas y además huele muy mal.

ABUELO: Tú cierra los ojos y sigue imaginando... (DIAPOSITIVA) Dios envió al ángel Gabriel, antes de estar embarazada, a María, y le dijo: ¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo... le pondrás por nombre Jesús. El será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob eternamente y su reino no tendrá fin”.

NIÑO: Pobre María, cuánto le tuvo que doler…

ABUELO: Pues, (DIAPOSITIVA) esa noche que dormían en el establo, Jesús nació entre una mula y un buey...

NIÑO: ¡Qué triste! Mi Salvador naciendo en lo más humilde del planeta.

ABUELO: A todos los niños les gusta mucho la noche de Navidad... (DIAPOSITIVA) Imagínate, Pedrito, ¡aquella fue la primera Navidad! ¡La verdadera Navidad! Las profecías anunciaban que Jesús vendría al mundo, pero el pueblo judío esperaba que llegara como un rey y como eran demasiado orgullosos, Dios prefirió dar la buena noticia (DIAPOSITIVA) a personas humildes, y escogió a un grupo de pastores que estaban en el campo. Un ángel del Señor se acercó y les dijo: “No tengáis miedo... Hoy os ha nacido en el pueblo de David un Salvador, que es Cristo el Señor. El bebé esta envuelto en paños y acostado en un pesebre” (DIAPOSITIVA). Después el cielo se llenó de ángeles y todos cantaban. ¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de buena voluntad!.

NIÑO: Y ¿cuándo se enteran los magos de Oriente?

ABUELO: Dios quería que este acontecimiento fuera conocido en el mundo entero, no solo para salvar a los judíos sino a todos los pueblos. Estos sabios, llamados magos, descubrieron una nueva estrella en el cielo y decidieron seguirla. Prepararon rápidamente sus cosas, montaron sus camellos y partieron. Después de días viajando, al final llegaron a un establo.

NIÑO: Y dime, (DIAPOSITIVA) ¿qué regalos le trajeron a Jesús?

ABUELO: Se arrodillaron para adorarle y abrieron sus regalos. Le ofrecieron oro, en símbolo de gloria y grandeza; incienso, por lo glorioso de lo que vieron, y mirra, por lo amargo de su tarea. (DIAPOSITIVA) ¿Qué regalo le hubieras hecho tú?

NIÑO: Pues... lo que tú me dijiste la otra vez, mi mejor regalo es darle al Dios Niño mi corazón.

ABUELO: Y vosotros, ¿qué estáis esperando? (DIAPOSITIVA) Dejad que Cristo nazca hoy en vuestro corazón.