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2012 - España
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¿Puedes contar hasta mil?

5 Minutos y 2 Personajes. Dos títeres discuten sobre cuál es el número más importante y piensan que el infinito pero se olvidan del número 1: único Dios, único camino de salvación.




¿PUEDES CONTAR HASTA MIL?




PERSONAJES

MAESTRO
JAIME EL TÍTERE
NIÑOS DEL MUNDO


ESCENARIO

Un Salón de Clases


MAESTRO. Bueno, niños, es casi hora para comer galletas y tomar una siesta.

JAIME EL TÍTERE. ¡Pero, maestro, tengo un problema!

MAESTRO. ¿Cuál es tu problema, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. Me da mucha pena…

MAESTRO. Oh, Jaime, por favor, comparte tu problema con la clase. Estoy seguro de que después te sentirás mucho mejor.

JAIME EL TÍTERE. Gracias, Maestro. Lo que pasa es que tengo sueño pero no me puedo dormir.

MAESTRO. ¿No te sientes mejor de haber compartido tu problema? Tengo una receta segura para que te puedas dormir. Trata de contar hacia atrás desde el 1,000. ¿Crees que puedas hacer eso, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. Puedo intentarlo. 1,000, 999, 998, 997…

MAESTRO. Niños, mientras Jaime está contando les contaré una historia.

JAIME EL TÍTERE. 887, 886, 885….

MAESTRO. Hubo una vez dos amigos: Uno se llamaba Pepe y otro se llamaba Joel. Estaban más unidos que dos hermanos. Estaban de acuerdo en todo. Pepe pensaba que el mejor sabor de los helados era el de chocolate y también Joel pensaba eso. Pepe pensaba que el azul era un color muy bueno, hasta que Joel le recordó el color rojo. Después ellos pensaron que el mejor color de todos era el rojo.

JAIME EL TÍTERE. 773, 772, 771…

MAESTRO. Ellos estaban de acuerdo en todo. Hasta un día en el que Pepe y Joel empezaron a hablar. Ya estaban de acuerdo en que arriba era mejor que abajo, que soleado era mejor que nublado, pero cuando llegaron al tema de los números...

JAIME EL TÍTERE. 669, 668, 667…

MAESTRO. Pues Pepe estaba convencido de que el mejor número era “Un Millón”. Mientras que Joel creía que el mejor numero era 2 millones.

JAIME EL TÍTERE. Oh no, ¡Estoy perdiendo la cuenta! Uh, 555, 554…

MAESTRO. Y ellos sólo se mantuvieron diciendo números más grandes y más grandes ¡3 millones! ¡4 millones! ¡100 millones! ¡400 millones!

JAIME EL TÍTERE. 400 millones, 3.999.999 millones….

MAESTRO. ¡Hasta que finalmente llegaron al INFINITO! Ese es él numero más grande, niños. Entonces Pepe dijo: “Espera.” Le dijo a Joel que habían olvidado él número más importante de todos ¿Saben cuál número es, niños?

JAIME EL TÍTERE. Ya perdí la cuenta.

MAESTRO. Él numero más importante es el 1. ¡Ese es él numero que nos recuerda que hay 1 solo Dios, 1 solo Hijo y sólo 1 camino al cielo!

JAIME EL TÍTERE. Esas son noticias asombrosas, Maestro. Solo tengo una pregunta

MAESTRO. ¿Cuál es tu pregunta, Jaime?

JAIME EL TÍTERE. ¿Tengo que comenzar a contar de nuevo?

MAESTRO. No, Jaime. Ahora puedes dormir profundamente, sabiendo que estás seguro en los brazos del Señor. Y sabiendo que un día muy pronto, Él viene a llevarte a casa.

JAIME EL TÍTERE. ¿Irán también todos mis amigos?

MAESTRO. ¡Él esta “contando” con eso!

Corazón basket

10 Minutos y 2 Personajes. El corazón de un joven se destruye en las manos de una chica que juega con él. El Señor restituirá esa vida. Obra en mímica que pretende que el público entregue su vida y corazón a Dios.




CORAZÓN BASKET




PERSONAJES

CHICO
CHICA


Está un joven cristiano sentado en una silla con una Biblia. De pronto pasa por enfrente de él una chica que coquetea un poco al caminar; él la mira y ella al darse cuenta comienza a acercarse a él. El joven comienza a ponerse nervioso.

La chica comienza a llamarle en forma coqueta mientras que el joven se pone más nervioso, tanto, que cierra la Biblia y la pone tras sus espaldas. La chica le pregunta qué es lo que tiene ahí detrás. Él le dice que nada y le enseña una mano, después la otra y termina por tirar la Biblia y enseñarle ambas manos.

La chica le pide su corazón y él dice que no. La chica insiste de tal manera que el joven accede y se lo entrega. La chica comienza a jugar con el corazón, aventándolo hacia arriba y jugando basket con él. El joven comienza a perseguir desesperado a la chica mientras ella juega con su corazón. Llega el momento en que la chica tira el corazón y lo rompe. Ambos miran el corazón roto y la chica termina pisoteándolo y se va.

El joven levanta pedazo a pedazo el corazón roto. De pronto escucha a Dios que le pide su corazón. El joven se muestra renuente al principio pero después le da corazón extendiendo sus manos hacia el cielo, espera un momento y el corazón le es devuelto con vida. Cuando el corazón entre de nuevo al joven él expresa gozo y gratitud regresando a su silla leer la Palabra.

La chica regresa y vuelve a pedirle que se acerque a ella y él le dice que no, que ella tiene que acercarse a él. La chica se sorprende y le insiste pero el joven cierra su Biblia y parándose de su lugar se acerca a ella. Le dice a la chica que tiene que entregar su corazón a Dios pero ella le dice que no. El joven vuelve a decirle qué tiene que hacer. La chica accede y le da su corazón a Dios. Le es devuelto y la chica recibe gozo cuando su corazón entra en ella. Ambos hacen una invitación al público de entregar también su corazón a Dios.

Una nueva vida

7 Minutos y 2 Personajes. Un payaso vive una vida ficticia en donde aparenta que todo está perfecto cuando en realidad su vida se encuentra totalmente vacía. Pronto se le acercará una persona que le hablará del amor de Dios. El payaso no se cree merecedor de ese amor porque se considera pecador.





UNA NUEVA VIDA

Eunices Herrera


PERSONAJES

ANIMADOR
CRISTIANO

ANIMADOR. (Entra al escenario hablando por el celular.) Sí, ajá, ¿a las 7:30 pm? Allá estaré, claro, no hay ningún problema, tú sabes que si se trata de animar una fiesta, estoy yo para eso: el Señor Diversión. Sí, claro, llegaré temprano. (Cuelga.) ¡Ahhh! Estoy cansado de este odioso trabajo, todo el tiempo la misma cosa: “¡Aquí está Alfredo, su animador estrella, el señor diversión! ¡Ahhh! (Frustración.) Tengo que concentrarme… A ver, ¿qué haré hoy? ¡Piensa, piensa, piensa! ¡Ah! Puedo llevar un espectáculo de imitación… ¡Sí! ¡Qué buena idea! ¡Será magnífico! ¡Ahh! (Frustración.) ¿A quién trato de engañar? Soy un fracaso, no sirvo para nada, ¡mi trabajo no sirve! Pero no me puedo dar el lujo de perderlo, tengo tantas deudas, tengo que pagar el alquiler, el teléfono, le debo a… ¡Ay, ya no me quiero ni acordar!

CRISTIANO. Cristo te ama. (Le entrega un tratado.) Me gustaría que me dedicara unos cuantos minutos de su tiempo.

ANIMADOR. Quiere decir de mi valioso tiempo. Gracias, amigo, discúlpeme pero en estos momentos tengo muchas cosas que hacer.

CRISTIANO. Disculpe que me entrometa pero tiene usted cara de preocupación. ¿Puedo ayudarle en algo? ¿Necesita hablar?

ANIMADOR. No, yo estoy bien, estupendamente bien, no necesito hablar con nadie, así que por favor, váyase y déjeme solo.

CRISTIANO. Disculpe, no quería molestarlo. Si me necesita estaré muy cerca de acá. (Se empieza a alejar.)

ANIMADOR. ¡Ey, ey, espere! Disculpe, no le quería ofender. Mire, la verdad es que estoy un poco preocupado… ¿A quién quiero engañar? Mi vida está hecha un lío, no sé qué hacer… (Se pone la mano en la cabeza, desesperado.)

CRISTIANO. A ver, cálmese, venga, siéntese por acá. Primeramente, ¿cómo se llama?

ANIMADOR. Me llamo Alfredo.

CRISTIANO. Pues yo me llamo César. A ver, Alfredo, ¿qué es lo que le tiene así preocupado?

ANIMADOR. Pues verá, César, tengo tantos problemas. A ver, ¿por dónde empiezo…? Primeramente soy animador de fiestas. Quiero dejar mi trabajo pero no puedo porque tengo un montón de deudas; es más, le confesaré algo: ya no quiero vivir.

CRISTIANO. No, no diga eso. Imagínese cuánto sufrirá su familia…

ANIMADOR. No tengo familia. Bueno, es como si no la tuviera. Mi madre murió cuando yo era pequeño y mi padre me maltrataba y tuve que huir de casa.

CRISTIANO. ¿Y tus amigos?

ANIMADOR. ¿Amigos? Yo no tengo amigos, estoy solo en el mundo, así que si me muriera ahora mismo a nadie le importaría, ya ve… no valgo nada.

CRISTIANO. Claro que sí vale, y mucho. Mire, le diré algo: yo conozco a alguien a quien usted le importa mucho, no se imagina cuánto.

ANIMADOR. ¡Ah, sí? Pues yo no sé quién es ese, no lo conozco. A ver, ¿cómo se llama?

CRISTIANO. Jesús. Sé que ha oído hablar de Él aunque no lo conozca.

ANIMADOR. He oído hablar de Él pero no creo en é. Nunca lo he visto. ¿Cómo creeré en algo o alguien que jamás he visto? ¡Imposible!

CRISTIANO. Le haré una pregunta: ¿usted cree que el viento existe?

ANIMADOR. Pues claro que sí, ¿a qué viene eso?

CRISTIANO. ¿Puedes ver el viento?

ANIMADOR. No lo puedo ver, pero lo siento.

CRISTIANO. Pues así mismo es Jesús: no lo puedes ver pero sí lo puedes sentir. Yo lo siento ahora mismo, sé que Él está aquí a nuestro lado, viéndonos, escuchándonos.

ANIMADOR. Pues yo no, si Él existiera, no dejaría que me estuviera pasando todo esto.

CRISTIANO. Él te quiere ayudar, ¿sabes por qué? Porque te ama.

ANIMADOR. ¿Amarme? ¿A mí? No creo, aunque existiera no podría amarme, no soy una persona buena, de veras que no, odio a mi padre, oído a mi jefe y tengo mucho resentimiento en mi corazón, Él no podría amarme, no lo merezco.

CRISTIANO. Pues Él sí te ama, no importa tu condición, la Biblia dice que Él vino a los enfermos, no a los sanos, así que ten siempre la certeza de que Él te ama.

ANIMADOR. ¿De veras? ¡Vaya! Nunca había pensado en eso, es… maravilloso e increíble

CRISTIANO. Sí lo es, Él fue enviado a morir por ti, a pagar todas tus culpas, para que así puedas tener esperanza.

ANIMADOR. ¿Esperanza? ¿Cuál esperaza?

CRISTIANO. La esperanza de la vida eterna.

ANIMADOR. ¿Vida eterna? ¿Te refieres a no morir? ¿Cómo sería eso posible? Nadie puede vencer a la muerte.

CRISTIANO. Pues Cristo sí lo hizo, Él murió pero al 3er día resucitó, así mismo pasa con los que le obedecen y hacen su voluntad. Cuando mueren es como un pequeño sueño, pues no le tenemos miedo a la muerte, porque sabemos que seremos resucitados en aquel día y que viviremos para siempre con Él, así lo dice su palabra.

ANIMADOR. ¡Guau! Esto que me estás diciendo es maravilloso, pero aún dudo que Él quiera aceptarme… ¿Quién querría a una persona como yo, con tantos defectos y problemas?

CRISTIANO. Pues tengo para decirte que Él es especialista en transformar vidas. Cuando te conviertes a Él, da borrón y cuenta nueva y ya tus pecados no son recordados. Él dice en su palabra: “Si tus pecados fueren rojos como la grana, vendrán a ser como la nieve y como la blanca lana”.

ANIMADOR. ¡Qué bien! Poder perdonar de esa forma, sin recordar el pasado. César, quiero tener esa esperanza como té la tienes. ¿Qué tengo que hacer para lograrlo?

CRISTIANO. Solo tienes que creer en tu corazón, confesar con tu boca que Cristo resucito de los muertos, bautizarte para el perdón de tus pecados y perseverar hasta el fin.

ANIMADOR. César, quisiera hacerte una pregunta: ¿Qué es la vida para ti?

CRISTIANO. La vida... Es Cristo en mí. Es que sin Cristo no hay vida solo puedes existir.

ANIMADOR. Espera, explícame eso. ¿Qué es lo que quieres decir? ¿Que después de tantos años yo he estado y no he estado aquí? Es profundo, no lo entiendo ¡tan sabio que siempre fui!
Creía que mucho sabía; hoy veo que no es así… Pero, ¿tú dices que Cristo es el que hace vivir?
Yo creía que no existía pues yo no lo veo aquí. ¿Cómo entonces tú sostienes que Él es vida para ti?

CRISTIANO. Pues porque Él medio la vida con su sangre carmesí.

ANIMADOR. Pues si a ti Él te dio vida también puede hacerlo en mí. Yo creía, yo pensaba,
que estaba lejos de mí. Ahora... me arrepiento: JESUCRISTO, creo en ti. Desde ahora ya no existo pues al pasado morí. Comienzo una vida contigo, no me inquieta el porvenir; contigo viviré seguro. ¿Quieres tú también vivir?

¿Quién me dará alegría?

13 Minutos y 4 Personajes. Unas niñas le piden a Papá Noel que lleve alegría a todo el mundo pero Papá Noel les dice que él no puedo hacerlo. Lala, una amiga suya les enseña que el único que puede hacer eso es Jesús.


¿QUIÉN ME DARÁ ALEGRÍA?
Yadira Rojas




PERSONAJES

CACHA
LUCY
PAPÁ NOEL
LALA

CACHA. ¡Ay, estoy tan triste…! Es navidad y ahora vienen las fiestas, los regalos… (En voz baja.) Y me dijeron que a Pedrita le van a regalar una muñeca nueva eh, de afuera… ¡Qué rico! ¡Si también a mi me regalaran esas cosas…!

(Entra Lucy)

CACHA. Hola Lucy, ¿cómo estás?

LUCY. Bien y, ¿tú?

CACHA. ¿Qué tú crees? Imagínate que va a empezar la navidad y a mí nunca me regalan nada…

LUCY. (Un poco triste.) ¿Pues y qué? A mí me van a regalar tres muñecas, unos patines, una bicicleta y hasta un juego de cocinita con comida de mentirita y todo.

CACHA. Pero yo no te veo tan contenta.

LUCY. ¡Qué contenta voy a estar si no tengo a nadie que juegue conmigo y mi perrito Cucho se me perdió! Además, siempre me están regañando por portarme mal y ya eso me tiene cansada.

CACHA. De verdad, de verdad…Yo tampoco estoy muy contenta, a mí siempre me están pasando cosas malas… Pero bueno, a lo mejor en esta navidad con tantas fiestas y regalos voy a tener mucha alegría.

LUCY. Sí, y después, ¿qué? Mi perrito Cucho no va a aparecer… y eso me pone tan triste...

CACHA. ¡Tengo una idea!

LUCY. ¿Sí? ¿Cuál?

CACHA. Tenemos que hacer algo por obtener alegría, ¿no es verdad? Pues, ¿qué te parece hacer el baile de neuronas, eh?

LUCY. Claro, está muy súper esa idea, vamos a hacer el baile de neuronas: un dos tres y…

(Las dos, cantando y moviendo los pies: “Mueve tus neuronas, piensa y ponlas a bailar...”)

LUCY. ¡Ya lo tengo! Esperemos a que venga Papá Noel y cuando vaya a regalarnos algo le pedimos alegría, sí, mucha alegría. ¿Qué te parece?

CACHA. Me parece muy bien. De verdad que eres un filtro.

LUCY. Pero mientras esperamos vamos a jugar a algo.

CACHA. Está bien, juguemos a… (Algún juego.)

(Las niñas comienzan a jugar hasta que se van aburriendo.)

LUCY. ¡Ay, qué aburrimiento…!

CACHA. Verdad que sí y Papá Noel que no llega.

LUCY. Tengo un sueño.

CACHA. Yo también.

(Se van acomodando hasta que se quedan dormidas. Entra Papá Noel Mirando para todos lados.)

PAPÁ NOEL. ¿QuiÉn estaba solicitando mis servicios? ¡Ah, aquí están...! (Hacia las niñas.) ¡Hola niñas! ¡Hola niñas! (Grita.) ¡Hola niñas!

(Las niñas se despiertan sobresaltadas, hasta que ven a Papá Noel.)

CACHA. ¡Es papá Noel!

LUCY. Sí. ¡Es Papá Noel de verdad!

PAPÁ NOEL. ¡Hola niñas! He escuchado que han solicitado mis servicios por aquí y les diré que tengo muchos, muchos regalos para todos los niños que quieran. Usted puede solicitarme también en la pagina web: www.papanoel.com

CACHA. Bueno, Papá Noel, en verdad solo necesitamos un regalo.

PAPÁ NOEL. Pues pidan lo que quieran que aquí estoy para hacer sus sueños realidad.

CACHA. Queremos, si usted puede, que ponga mucha alegría en nuestro corazón.

LUCY. Sí, y que no sea solo por la navidad sino para toda la vida.

PAPÁ NOEL. ¿Qué? Pero, ¿saben ustedes lo que están pidiendo? Eso nadie podría hacerlo.

CACHA. Pero usted es papá Noel y les trae regalos a los niños en la navidad, su deseo más preciado.

PAPÁ NOEL. (Hablando bajo.) Pero eso que están pidiendo… ¿Saben el valor que tiene? ¡Es demasiado! (Hablando un poco triste.) Me temo que mis regalos, los juguetes que tanto les gustan a los niños, no pueden darles esa alegría, esa felicidad eterna de la que hablan. Porque los juguetes se pierden o se rompen, o simplemente se olvidan y al llegar los problemas y las cosas feas a sus vidas todo se vuelve muy triste y en ese momento perdemos una vez más esa valiosa alegría.

(Las niñas se entristecen mucho.)

LUCY. ¡Qué triste! Nunca podremos tener esa maravillosa alegría.

CACHA. Sí, ahora estamos perdidas.

PAPÁ NOEL. Discúlpenme, niñas, pero en realidad no puedo hacer nada más por ustedes…Y ahora debo marcharme a otros asuntos. Pero antes quiero probar con ustedes un polvillo mágico que acabo de crear que hace que los niños aburridos y tristes, duerman tranquilos y tengan un lindo sueño. (Busca en su bolso.) Aquí está… (Lo sopla y automáticamente las niñas se quedan profundamente dormidas.)

(Entra Lala cantando.)

LALA. Yo tengo gozo, gozo en mi corazón… ¿Dónde?...

(Mira a las niñas.)

LALA. Pero no puedo creerlo, son Cacha y Lucy… ¡Mira dónde se han quedado dormidas! Voy a despertarlas.

(Las llama y las niñas se despiertan soñolientas.)

LALA. ¡Hola chicas! ¿Cómo se han quedado ahí dormidas?

LUCY. Es que estábamos esperando a Papá Noel y del aburrimiento nos dormimos.

LALA. Pero si Papá Noel no existe, eso en realidad es un invento de estos tiempos donde algún familiar o amigo se disfraza de esta simpática persona para traerles regalos a los niños en Navidad.

CACHA. Sí, pero yo tuve un sueño. ¡Parecía tan real! Sucedió Lucy, que vino papá Noel a vernos. Pero él no podía darnos alegría porque él solo daba regalos, y cuando éstos se rompieran o nos pasara algo malo, nuestra alegría se acabaría.

LUCY. Vaya, ¡qué mala suerte tenemos! Nadie logrará que podamos tener felicidad.

LALA. Vaya, pues eso es verdad. Todos los Papás Noel del mundo son de mentirita, pero además ellos solo traen regalos materiales. Eso de que la vida siempre sea alegre es algo bien difícil y solo hay una persona que puede hacerlo.

CACHA. ¿Una persona?

CACHA y LUCY. ¿Quién?

LALA. ¡Ahhh! Esta persona es Jesucristo, el hijo de Dios. Cuando lo conocemos podemos estar tristes por algún motivo pero aún en medio de la tristeza podemos sentir gozo y paz. ¿Saben ustedes quién es Dios?

CACHA y LUCY. ¡¿No?!

LALA. Pues Dios es el creador de todas las cosas, él creó el mundo entero junto con todo lo que hay en él: el mar, los animales, el sol, las estrellas… Además las creó a ustedes y me creó a mí. Todo esto lo dice en su palabra que es el libro llamado Biblia. La Biblia también dice que Él nos ama mucho pero hay algo que nos separa de Dios ¿Saben qué es?

CACHA. No, ¿qué es?

LALA. El pecado, que es todo lo que hacemos, decimos y pensamos que a Dios no le agrada. Como portarse mal, decir mentiras…

LUCY. ¡Ay! Pero yo siempre me porto mal y más de una vez he dicho mentira.

CACHA. ¡Qué triste! Nunca podremos estar cerca de Dios.

LALA. Pero, ¿saben qué? Dios creó un plan por su inmenso amor. Él envió a Jesús su único y perfecto hijo a salvarnos de nuestros pecados. Jesús nació como un bebé y cuando fue grande lo clavaron allí en una cruz y murió por nuestros pecados. Pero no se quedó muerto, sino que al tercer día resucitó. Y hoy está vivo, está junto a su padre Dios en el cielo. Y ahora gracias a lo que Jesús hizo por ustedes, pueden tener sus pecados perdonados.

CACHA. ¡Yo quiero! Yo quiero que Jesús me perdone para así no estar más separada de Dios.

LUCY. Yo también, ¿pero qué podemos hacer, Lala?

LALA. Ya ustedes reconocieron que son pecadoras y que quieren ser perdonadas. Ahora pueden hablarle a Dios y con un corazón arrepentido pedirle perdón. Entonces ustedes, al igual que yo, se convierten en hijas de Dios y nunca más Jesús las abandona.

(Lala les da indicaciones a las niñas de cómo orar y ellas repiten las frases de la oración.)

CACHA. ¡Qué maravilloso! Ahora somos hijas de Dios.

LALA. Sí, ahora Dios les regala esa alegría de la cual hablan. Ustedes solo tienen que confiar siempre en Él y obedecerlo. Suceda lo que suceda van a sentir gozo aun en medio de los problemas al saber que Dios, nuestro gran Dios está de su lado, que las ama y que siempre las va a ayudar. Ahora ayúdenme a cantar esta canción.

LUCY. ¿Cuál canción?

CACHA. Yo sé cuál: Una que Lala siempre canta, que le enseñaron en la iglesia y creo que habla del gozo.

LALA. ¡Esa misma! Que habla del gozo, la alegría y muchas otras cosas que Cristo nos regala al conocerlo. ¡Vamos a cantar!

CACHA. Sí, porque ya tenemos gozo.

LUCY. ¡Gracias a Dios puedo tener gozo en mi corazón!

(Cantan “yo tengo gozo en mi corazón” y danzando se van.)

La cuerda del diablo

8 Minutos y 4 Personajes. Esta obra subraya la necesidad de tener una relación con Dios para evitar las tentaciones del Diablo. Sin mantener una relación con nuestro Padre celestial, somos una presa fácil para Satanás y la mayor parte del tiempo no nos damos cuenta de que estamos siendo tentados en las manos de Satanás. Las buenas nuevas son que con Dios, Satanás no puede retenernos cerca. Siempre que estemos con Dios estaremos seguros.


LA CUERDA DEL DIABLO
Crystal Taylor

PERSONAJES

DIABLO
JACOBO - Un borracho
JOSÉ - Un hombre de negocios
DIANA - Está de rodillas orando.


ESCENARIO. Hay tres personas de pie en el escenario: Jacobo en la parte izquierda, Diana en el centro y José en la derecha.

VESTUARIO

Diablo: Vestido de negro como si fuera un actor
Jacobo: Vestido informal.
José: Traje de negocios, con un posible ordenador.
Nelly: Vestido informal.

(El Diablo empieza a caminar a lo largo de la iglesia, arrastrando una cuerda detrás de ella; los otros personajes están en el escenario ensimismados en su propio mundo, inconsciente de los otros personajes. El diablo camina hacia Jacobo y empieza a caminar alrededor de él, enrollándole con una cuerda de forma seductora.)

JACOBO. (Observa al Diablo por un rato.) Oye, ¿no tendrás una luz por ahí, no?

DIABLO. Sí, desde luego, todo lo que tú quieras.

JACOBO. Gracias. ¿Qué haces?

DIABLO. Nada, ya sabes, atándoos en vuestros pecados…

JACOBO. Ah, vale. Por cierto, ¿no llevarás algo de dinero? Ya sabes, átame hasta la próxima paga, para… las necesidades

DIABLO. Por ti, cualquier cosa. Aquí tienes un mechero y si vienes conmigo, te cuidaré: tengo todo lo que puedes necesitar… Sólo déjame cuidar de ti y podré atarte más y más. (Despacio lo arrastra fuera del escenario; está completamente atado con la cuerda del Diablo y casi no puede caminar.)

(El Diablo reaparece, arrastra la cuerda y se dirige hacia José. José está en un escritorio escribiendo en el ordenador; el Diablo empieza a caminar alrededor de él, y José se mosquea.)

JOSÉ. Perdona pero, ¿te importaría parar un poquito?

DIABLO. No puedo. Sólo tú tienes control sobre eso.

JOSÉ. ¿Qué? Vale, vale, lo que tú digas… Y, ¿quién eres tú? ¿Y qué estás haciendo?

DIABLO. Lo siento. (Sarcástico.) Soy el Diablo, y te estoy enredando en tus pecados.

JOSÉ. ¿Cómo? ¿Que me estás enredando en mis pecados? Lo siento, pero creo que tú no puedes hacer eso.

DIABLO. ¿Y por qué no?

JOSÉ. Tú lo deberías saber… Tú eres el Diablo, ¿no? Voy a la iglesia y eso me exceptúa de tus influencias así que si no te importa… tengo mucho trabajo todavía.

DIABLO. Es perfecto, tú piensas eso porque vas a la iglesia una vez a la semana y piensas que estás seguro. Estás tan enredado en tu propia vida, que no tienes tiempo para nada más… casi no tienes tiempo para tu familia, ¡deja a Dios en paz! Es perfecto como lo he planeado.

JOSÉ. Pero… si estoy bautizado.

DIABLO. ¿Y? Te he hecho estar tan ocupado, respondiendo llamadas, viendo a clientes, conduciendo de aquí para allí, atrapado en insufribles atascos, he guardado a tu familia feliz y he pasado tiempo con ellos; que cuando llega la hora de parar estás tan cansado que no tienes tiempo para Dios. Poco a poco has ido perdiendo tu relación con Dios hasta el punto que ya no existe. Mi plan ha salido perfecto. Te tengo justamente donde te quiero. Venga, ven conmigo.

(Suena el teléfono.)

JOSÉ. Espera un minuto, un momentito, déjame responder esta llamada. Se me está permitida una llamada, tengo derecho a una llamada, como dice la Constitución.

DIABLO. Así, así, un poquito más…

(El Diablo enrolla lentamente a José, que se enreda en la cuerda del Diablo. El Diablo reaparece y se hace camino hacia Nelly, que está orando. El Diablo arrastra la cuerda pero se queda cogido en algo fuera del escenario. El Diablo continúa estirando y tira, poniéndose más nervioso cada vez. Finalmente la cuerda se libera pero el Diablo no puede estar sino a un metro de Nelly. Ella termina cayendo. El Diablo se pone muy nervioso.)

DIABLO. ¡Ahhhh! (Mirando arriba.) Dios, te puedes quedar a ésta.

(El Diablo sale airadamente.)
Nota de la autora. Estoy orando para que cada uno de vosotros esté seguro en las manos de Dios y que todos aquellos que te vean actuando en esta obra, estén seguros en las manos de Dios.

Todo lo bello no siempre sabe bien

25 Minutos y 10 Personajes. Una joven se deja aconsejar por varios personajes que la llevan a un camino alejado de Dios. Siente que su vida no está limpia y no es merecedora de perdón pero su padre la ayuda para que busque a Dios y confíe en el sacrificio de su hijo Jesús.


TODO LO BELLO SIEMPRE SABE BIEN


PERSONAJES

HOMBRE
VALERIA
DESOBEDIENCIA
PADRE
ENVIDIA
ROMINA
AMBICIÓN
ENRIQUE
DESEO
PERDICIÓN


(Entra un hombre a escena, sucio, mal vestido y tambaleando.)

HOMBRE. Auxilio, ayuda, me siguen, están por todas partes... Lo he perdido todo: mi vida y mi paz y ahora no me queda nada...

(Sube al escenario como puede y exclama delante de todos…)

HOMBRE. Por favor, escóndanme, que si él me agarra estoy perdido; pero si yo no hice nada, ojalá nunca les pase lo que a mí.

(Salen unos brazos dentro del telón y se llevan al hombre.)

HOMBRE. ¡NOOOOO......!

(Apertura del telón.)

VALERIA. Otro día más, las mismas cosas, la misma gente..., ¡Qué aburrido! (pausa al hablar). Lo único interesante está en la televisión.... ¡Sí! ¡Cómo me gustaría ser parte de ese mundo! Salir en las revistas y estar siempre a la moda, conocer lugares nuevos... (Comenta esto con emoción en su voz.) Pero no puedo, papá siempre esta diciéndome que soy joven, que no me apure en crecer. Según él “las cosas llegan, pero a su tiempo”. Recuerdo que me dijo “las edades son como las estaciones del año: llegan en el momento que es necesario y siempre con un propósito”, pero sé es ahora que soy joven, cuanto más tengo que vivir; estoy desperdiciando mi juventud, ¡¡¡LA VIDA SE ME VA!!! (Exclama al sentirse triste.)

(Valeria se da cuenta y repara en el cartel que esta detrás suyo y lee.)

VALERIA. “TODO LO BELLO NO SIEMPRE SABE BIEN”

VALERIA. ¡Qué concepto tan raro! Si se supone que lo bello es lo que a los ojos agrada, entonces no puede saber mal, lo bello siempre es dulce y hermoso. Creo que ese letrero está mal escrito, sí, eso es, está equivocado.

(Cuando Valeria termina de decir esto, baja la cabeza y ve las cinco formas debajo del cartel. Se acerca a la primera (DESOBESIENCIA) muy lentamente, queriendo tocarle la cara cuando de repente, ésta se despierta, la asusta con su saludo.)


DESOBEDIENCIA. Hola...

VALERIA. ¡Huy!... Me asustaste... Hola, ¿cómo estás?

DESOBEDIENCIA. Cansado... Me duele todo: la espalda, las piernas… Esta tortícolis me está matando...

VALERIA. ¡Ay!... ¿Puedo ayudarte en algo?

DESOBEDIENCIA. No, no lo creo. (Sarcásticamente.) Pero gracias por despertarme, Bueno ¿entonces...?

VALERIA. Entonces, ¿qué...?

DESOBEDIENCIA. Entonces... ¿Para qué me despertaste?

VALERIA. Yo... Nada..., yo solo estaba leyendo el cartel… (Miente con cara de yo no fui.)

DESOBEDIENCIA. ¡Ahhh!... Ese cartel… (Despectivamente.) Lo puso alguien de quien prefiero no hablar. No le des ninguna importancia, ese cartel está mal, ¿a quién se le puede ocurrir una idea tan ridícula? Imagínate un mundo lleno de emociones y cosas bellas, solo un tonto se perdería de todo eso. Yo quiero experimentar cosas nuevas y vivir la vida a mi manera, a mí nadie me pone reglas, yo hago mis propias reglas, nadie me dice lo que tengo que hacer, ¡¡¡QUIERO SER LIBRE, Y VIAJAR POR EL MUNDO!!! Sí... un viaje no me vendría nada mal.

VALERIA. ¡Ay!... Sí... Me encantaría ser libre como vos y viajar y conocer nuevos lugares... y tener nuevos amigos... (Emocionada.)

DESOBEDIENCIA. ¡Ahhh! ¿Sí? ¿Y por qué no vienes conmigo? Vamos... No sabes lo bien que la vamos a pasar. Yo te puedo enseñar a vivir sin reglas.

VALERIA. No, gracias, otro día tal vez. Además, ni siquiera te conozco.

DESOBEDIENCIA. ¡Ah, perdón! Mi nombre es Desobediencia. (Pausa 2 ó 3 segundos.) ¿Entonces...?

VALERIA. Entonces, ¿qué?

DESOBEDIENCIA. Entonces... ¿Vamos? ¿Querés venir conmigo?

VALERIA. Lo que pasa es que mi papá nunca me dejará ir.

DESOBEDIENCIA. No podés decir que no te dejan, yo creo que si tu viejo no te deja hacer algo tan bueno, no merece que le obedezcas... es más, allá viene.

VALERIA. Hola papá, vení que quiero presentarte a un amigo.

PADRE. ¿A quién, querida? No veo a nadie.

VALERIA. A él, papá... (Señala a Desobediencia.)

DESOBEDIENCIA. No, solo vos podés verme, soy solo amigo tuyo. (Susurrándole al oído.)

PADRE. Bueno, es tarde, nos vamos.

DESOBEDIENCIA. Dile... vamos...

VALERIA. Papá...

PADRE. ¿Sí, querida?

VALERIA. ¿Puedo ir de viaje con un amigo?

PADRE. Claro, querida, cuando crezcas.

(En ese momento la maquina se pone en frente.)

DESOBEDIENCIA. Ves lo que te dije, no podés obedecer a alguien que piensa que sigues siendo una niña. ¡Ja, ja, ja! Tal vez tenga razón.

VALERIA. ¿Como que cuando crezca? Ya tengo 17 años, además, soy mucho mas madura que mis amigos.

PADRE. Valeria, solo quiero que aprendas a ser prudente, deja de refunfuñar y ven para casa. ¿Sí? (Dice esto con al mano en el rostro de Valeria.)

VALERIA. No, no quiero, nunca me dejas hacer nada de lo que yo quiero, no tengo que obedecerte, yo me quedo.

PADRE. Valeria, no sé qué te pasa, pero voy a hacer de cuenta que no escuché nada, voy a adelantarme a la casa, pero quiero que vengas, ¿entendiste?

(El Padre sale de escena mientras la Desobediencia se alegra de su obra.)

VALERIA. Bueno, lo hice... OK Ahora, ¿qué hacemos?

DESOBEDIENCIA. Yo nada, tú ya hiciste todo lo que yo quería que hicieras. Chao... (Vuelve a su lugar y se congela.)

(Valeria se acerca para ver que había pasado; en eso se despierta ENVIDIA.)

ENVIDIA. Guau... Pero, ¡qué chica más linda! ¡Qué pelo! ¡Qué porte! La verdad creo que estás para modelo.

VALERIA. Gracias, me sonrojas.

ENVIDIA. Nooo... preciosa, vos no te sonrojas, el que pierde el color soy yo al verte. Pero, ¿qué hace una chica tan linda como vos por acá, solita en este barrio tan peligroso? Algunos dicen que por estos lugares andan dando vueltas unos entes malignos buscando chicas solitarias para asustarlas. Pero no te preocupes, por suerte te encontraste conmigo y no con una de esas bestias... Pero bueno, ¿qué andas haciendo por acá?

VALERIA. Estaba charlando con un amigo y no sé qué pasó, se fue y me dejó sola.

ENVIDIA. ¿Amigo? Me encantaría ser tu amigo, ¿puedo, preciosa? ¡Dale! O me muero.

VALERIA. Bueno, yo creo que sí, además me gusta tu buen gusto. Soy Valeria. ¿Y vos?

ENVIDIA. Yo soy la Envidia, y todos quieren ser como yo. Valeria, vos y yo haremos un dúo genial, seremos inseparables.

(Ingresa Romina a escena.)

ROMINA. Hola Valeria, ¿cómo estás?

VALERIA. Hola Romy.

ROMINA. ¿Qué hacés por acá? Iba para tu casa, pensé que estarías allá.

VALERIA. Lo que pasa es que estaba con un ami... (Recordando que nadie más que ella puede ver a sus nuevos amigos cambia la frase.) Estaba pensando... y vos, ¿cómo estás?

ROMINA. Bien... quería invitarte a tomar algo. ¿Querés venir? Yo invito.

(La ENVIDIA entra en acción en ese momento.)

ENVIDIA. Pero, ¡qué bombón! Ella no es solo linda, es hermosa, mira qué pelo, qué ropa, parece que se gastó una fortuna en esos pantalones. La verdad, Valeria, tu amiga no está para modelo, está para super-modelo.

VALERIA. Perdón Romy, puedo pensar algo, ahora vuelvo. (Enojada se lleva a Envidia tomándola del brazo.)

VALERIA. ¿Qué te pasa? Pensé que éramos amigos y lo único que haces es adular a mi amiga.

ENVIDIA. Lo que pasa es que tú eres linda, pero ella lo es más, no lo tomes a mal pero ella tiene un jean hermoso, ¿lo viste?, y el tuyo... bueno, ¿para qué otra cosa lo usas? ¿Y ya viste sus zapatillas? ¿Y las tuyas...? Te doy un consejo: no juegues más al fútbol con ellas. Y lo mejor: su pelo, parece de seda, mientras que a ti, mi amor, usar crema enjuague no te vendría nada mal. Es lo que siempre digo “las cosas hacen a las personas”.

VALERIA. ¿Qué...? ¿Tan mal me veo?

ENVIDIA. Bueno... Sí. Pero no te preocupes, yo te dije que sería tu amigo y lo cumplo, además la tal Rominita es media bruja, te echa en cara sus cosas. ¿Te diste cuenta por qué sale contigo? Para que la gente note que la linda es ella y no vos. ¡Qué bruja! Vamos a ponerla en su lugar.

(Valeria vuelve.)

ROMINA. Bueno, vale, ¿vamos?

ENVIDIA. Eso sonó como una orden. ¡Huy! Te ordenó.

VALERIA. No, Romina, no voy...

ROMINA. ¿Por qué...?

ENVIDIA. Te está pidiendo explicaciones, sí... Eso de donde yo vengo es pedir explicaciones. Dale, decile que es una bruja.

VALERIA. No voy por la sencilla razón que estoy cansada de que te luzcas tan bien cuando salimos, con tu ropa nueva, haciéndote la super-modelo y para llamar la atención y refregarme en la cara lo linda que sos.

ENVIDIA. El pelo, no te olvides del pelo....

VALERIA. Y tu pelo... muy lindo y sedoso, ¿qué pensás? ¿Qué porque tenés todo eso, sos la mejor? Obvio que no.

ROMINA. Valeria, ¿de qué hablás? Si sos re-linda y tenés una belleza interior muy grande...

ENVIDIA. ¿Belleza interior?... Te esta diciendo que sos horrible por fuera, ah no… ¡Ja, ja, ja! ¡Qué bruja...! Yo que vos.... mmm.

VALERIA. ¿Qué me estás queriendo decir con belleza interior, que por fuera soy un monstruo, mejor andate? No te quiero ver más.

ROMINA. Pero no... Vale... ¿Qué te pasa?

VALERIA. Andate, no quiero saber nada de vos.

ENVIDIA. ¡Fuera bicho! ¡Ja, ja, ja!

(Romina se va triste y llorando.)

ENVIDIA. Bueno cumplí, adiós ingenua, ¡ja, ja, ja! (Vuelve a su lugar y se congela.)

(Valeria se siente mal por lo que hizo y trata de alcanzar a Romina, pero en ese momento se despierta AMBICIÓN y la detiene.)

AMBICIÓN. ¿A dónde crees que vas?

VALERIA. Le dije cosas muy malas a mi amiga y quiero pedirle perdón.

AMBICIÓN. ¿Perdón? ¡Ja! Eso es para los débiles, la gente de éxito hace que los demás le pidan perdón, deberías saberlo, pareces una chica inteligente.

VALERIA. Tienes una voz muy fría y calculadora.

AMBICIÓN. Por supuesto, soy la base de la gente rica, el sustento de los gobiernos poderosos, enaltezco al hombre y lo levanto hasta el cielo, soy la Ambición y conmigo dejarás de ser una persona para ser “la persona”.

VALERIA. ¿Podías hacer todo eso conmigo?

AMBICIÓN. ¿Eso te gustaría?

VALERIA. Bueno... yo....

AMBICIÓN. ¡Bien!, ¡ya estamos negociando...! ¡Ey...! Sí que eres buena para esto...

VALERIA. Emm..., sí, supongo... ¿Pero qué tengo que hacer?

AMBICIÓN. Fácil. ¿Querías las cosas de tu amiga? Bueno, yo te las puedo dar si las ambicionas en tu corazón: ropa, joyas, belleza… Todo eso lo puedes tener si tienes mucha ambición.

VALERIA. Sí... Y yo podría salir con Romy otra vez...

AMBICIÓN. ¿Qué? No me entendiste: para tener todo tienes que desechar cosas simples como los amigos o la familia; esa es la clave de todo. Tomá esto y decidme si no vale la pena.

(Saca de un cajón un abrigo de piel, anteojos de sol, joyas, y se las va dando de una a una mientras Valeria sigue hablando.)

VALERIA. ¡Qué cosas más lindas! además con todo esto, ¿quién necesita a Romina?

AMBICIÓN. Eso es lo que quería escuchar de ti. Recuerda que lo externo es lo único que importa, si te ves bien, la gente te tratará bien; llénate de cosas hermosas y el mundo te adorará. (Mientras dice esta última frase vuelve a su lugar y se congela.)

(Entra ENRIQUE a escena.)

VALERIA. Es Enrique y me vio; creo que quiere hablarme.

(Despierta DESEO.)

DESEO. Hola, ¿cómo estás?

VALERIA. ¿Qué tal? (Embobada, sin dejar de ver a Enrique.)

DESEO. ¡Huuy...! Y ese, ¿quién es? ¿Tu novio? Se ve muy bien.

VALERIA. No, no es mi novio, pero me gustaría que lo fuera... (Enamorada.) ¡Ahhh! Y vos, ¿quién sos? (Reaccionando por la presencia del nuevo personaje.)

DESEO. Yo soy el Deseo y creo que puedo ayudarte, si vos querés, claro...

VALERIA. Sí, por favor, decidme qué hago.

DESEO. Míralo fijamente. OK. Ahora jala el dedo y llámalo...

(Valeria llama a Enrique con el dedo.)

DESEO. Eso es, muy bien...

(Enrique la ve y se acerca.)

ENRIQUE. Hola, Valeria, ¿cómo estás? Te ves muy bien.

VALERIA. Gracias, pero creí que no me conocías. Bueno, como nunca me hablaste antes.

ENRIQUE. Bueno, eso era antes, pero ahora te ves muy bien. ¿Qué te hiciste?

VALERIA. ¿Yo?... Nada... Bueno, algunas cosillas con la ayuda de algunos amigos. ¿Te gusta?

DESEO. Ya lo tienes.

ENRIQUE. Perfecto... ¿Te gustaría salir conmigo? Podríamos pasarla muy bien.

VALERIA. Sí, claro... Digo no, digo sí, este... no sé, estoy confundida.

DESEO. Vamos, ¿no era lo que tanto querías? Aprovéchalo ahora que lo tenés.

ENRIQUE. Ya sé lo que pasa, vení que te digo algo...

(Enrique le susurra cosas al oído mientras Valeria abre los ojos de asombro.)

VALERIA. ¿Qué...? No, ¿cómo se te ocurre? Estás loco.

ENRIQUE. Pero si es lo más común del mundo.

DESEO. Vamos Valeria, que me hago vieja de tanto esperar…

VALERIA. Es que no te conozco lo suficiente y no creo que sea correcto.

ENRIQUE. ¿Sabes? Mi abuela tiene más onda que vos, no puedo creer lo amarga que sos, y pensándolo bien, ni que valieras tanto; yo me voy, tonta.

VALERIA. Espera, espera, no te vayas. Ayúdame, ¿qué hago? Enrique se va. (Esta última frase dirigiéndose a Deseo.)

DESEO. A mí no me mires, yo te lo puse, vos no lo aprovechaste, así que me voy, bye. (Se congela.)

VALERIA. No, ¿vos también? Te vas igual que los otros; comienza bien pero siempre termino perdiendo algo. Bueno, sos el último, espero que vos... (Dirigiéndose a PERDICION que despierta interrumpiendo la frase.)

PERDICIÓN. Déjame adivinar, necesitas ayuda, ¿no?

VALERIA. Sí, todo me sale al revés y no entiendo por qué, espero que vos puedas ayudarme.

PERDICIÓN. ¿Quién te hizo pensar que yo vine para ayudarte? No lo puedo creer, sigues tan ingenua como siempre.

VALERIA. Si no viniste para ayudarme, ¿a qué viviste?

PERDICIÓN. Yo soy la Perdición y vine a cobrar todos los favores que te hice, o mejor dicho, las consecuencias de tus errores son mías, Valeria.

VALERIA. Debe ser una broma, si yo no hice nada.

PERDICIÓN. ¡Ja, ja, ja! Aparte de tonta, comediante. Típico de ustedes, los seres humanos. Son capaces de cometer las peores maldades que el mundo ha visto y todavía preguntan: ¿yo qué hice? ¡Qué cuadro más patético! (Se acerca agresivamente a Valeria.)

PERDICIÓN. ¿Quieres que te lo diga? ¿Ah...? La verdad es que no tienes vergüenza, ¿sabes cuántos en el mundo darían todo por el consejo de un padre o una madre? ¡Miles! Pero no, la señorita es lo suficientemente madura como para ignorarlos, ¿verdad? Incluso desobedecerlos. (Aplaude irónicamente) ¡Bravo, bravo, la señorita madures! ¿A dónde te llevó todo esto? ¡A mí, sólo a mí!

(Valeria, al escuchar todo esto se da cuenta de su equivocación.)

VALERIA. Es cierto, pobre de mi papá… él sólo quería protegerme de todo esto y yo no le hice caso. Pero, por favor, compréndeme, no sabía en lo que me metía.

PERDICIÓN. ¿Qué...? No sabías, ¡claro! (En forma sarcástica.) Si era lo que estabas esperando, lo que vos querías, el momento oportuno para desobedecer y lo hiciste.

(La Perdición se acerca a la Desobediencia y ella despierta, ambos se ríen.)

PERDICIÓN. ¿La oíste? No sabía, ¡ja, ja, ja!

(En ese momento Desobediencia ronda a Valeria y la atormenta.)

VALERIA. No..., vasta, dile que se detenga.

PERDICIÓN. ¿Por qué no dijiste que era tu amigo? Y hablando de amigos y amigas, ¿lo de tu miga Romina fue también sin querer? (Corre hacia Valeria y le dice en voz fuerte.) ¡Contesta! ¿Fue sin querer?

(Envidia despierta rondando a Valeria y la atormenta junto con Desobediencia.)

VALERIA. Por favor, basta, te lo ruego..., llévate todo, te lo devuelvo, solo quiero que me dejen en paz.

PERDICIÓN. Todo lo que tienes ahí te lo di yo, por causa de tu ambición, (despierta Ambición) así que lo único que me interesa es tu vida, y para eso estoy aquí, para tomarla. Lastima que tu deseo te haya jugado en contra.

(Deseo se despierta y corre hacia ella.)

PERDICIÓN. Enrique, un buen muchacho, un poco bobo, pero me sirvió, lastima nena que no recordaste que TODO LO BELLO NO SIEMPRE SABE BIEN.

VALERIA. Perdón, no quiero irme, ¡no! (Grita desesperadamente.)

PERDICIÓN. ¿Crees que hay alguien que te ame con todo lo que hiciste?, pero basta me canse de charlas. ¡Tráiganla! Ella viene con nosotros.

(Los seres sujetan a Valeria y cuando están a punto de llevarla se escucha la vos del padre.)

PADRE. Valeria, Valeria, hija, ¿en dónde estás?

VALERIA. ¡Papá, ayúdame, auxilio, papá...!

(Los seres la sueltan pero siguen rondando esperando para volver a atraparla.)

PADRE. ¿Qué te pasa hija? ¿Por qué lloras? ¿Qué te pasó?

VALERIA. Papi, no dejes que me lleven, no quiero, sé que hice mal, pero por favor, ayúdame, ellas quieren llevarme.

PADRE. ¿Quién mi niña, quién?

VALERIA. La Perdición, y junto con ella la Desobediencia, la Envidia, la Ambición y el Deseo. Dicen que todo lo que hice tiene consecuencias y que para mí no hay perdón. Por favor ayúdame.

PADRE. Tranquila, cálmate, es cierto que los errores traen consecuencias pero es mentira que no haya perdón, siempre hay perdón.

PERDICIÓN. ¿Sí...? ¿Y quién te va a salvar de mí? (Dice susurrando.)

PADRE. El perdón está mucho más cerca de lo que crees.

PERDICIÓN. Mentira. (Susurrando.)

PADRE. Valeria, Dios te ama y quiere perdonarte.

VALERIA. Pero papá, me siento sucia, ¿cómo puede ser que Dios me quiera, si he hecho muchas cosas malas, y estoy segura que Él no va a querer saber de mí?

PERDICIÓN. Ya lo entendiste, ven... (Susurrando.)

PADRE. ¡Eso no es cierto!, y si la Perdición te dice eso no la escuches. Dios nos ha dado un regalo muy grande, él envió a su único hijo al mundo y con su muerte en la cruz Él pago el precio de nuestros pecados para salvarnos de la perdición. Y al tercer día resucitó venciendo a la misma muerte, y con su resurrección nos ha entregado la victoria en nuestras manos, para que ya no tengamos temor de esas voces que nos acusan y nos condenan, Valeria, solo extiende tu mano al Señor y pídele vivir una vida junto a Él, y Él te librará de la perdición. (Diciendo esto los seres comienzan a alejarse.)

VALERIA. Papá, ayúdame a que Dios me reciba.

PADRE. ¿Recuerdas cómo hablaste conmigo? Bueno, haz lo mismo con Dios, que sean solo tú y el Señor.

(Valeria camina hacia el frente dejando atrás a su padre.)

VALERIA. Señor, hoy pasé por muchas cosas malas y cometí muchos errores, te pido perdón por cada uno de mis pecados; ya no quiero ser esclava de mi propia perdición. Te doy gracias por tu amor y tu perdón, y hoy sé que ya no hay argumentos contra mí y por tu sangre derramada me vuelvo esclava de tu amor. Quiero que seas tú el motivo de mi vida, Señor.

(Los 5 seres se desploman todos juntos al piso. Se enciende una luz en el centro apuntando a Valeria representando la respuesta de Dios. Se cierra el telón con la canción “No hay argumentos”.)

Doctor Pega Pega

5 Minutos + 6 Personajes. Obrita alegórica sobre la amistad hacia el mundo y la influencia negativa que provoca en nosotros.(Basada en Santiago 4:4)

DOCTOR PEGA PEGA

PERSONAJES

DOCTOR
ENFERMO DE GRIPE
ENFERMO DE NERVIOS
ENFERMO DE COMEZÓN
ENFERMO DE RISA
EMBARAZADA


Versículo: Santiago 4:4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.


(Está el Doctor Pega Pega en su consultorio, habla en voz alta como dirigiéndose a la sala de espera de su consultorio.)

DOCTOR. Pase el siguiente, por favor.

ENFERMO DE GRIPE. (Entra estornudando constantemente.) Doctor, ayúdeme, por favor, esta gripe no me deja en paz desde hace 5 días.

DOCTOR. ¡Ah! Bastante tiempo… (Mientras escribe.) Tómese (nombre de un medicamento) 1 pastilla cada 8 horas. Con esto se le quitará.

ENFERMO DE GRIPRE. Gracias doctor. (Sale aun estornudando, y el doctor empieza a estornudar.)

DOCTOR. El siguiente, por favor. (Aún estornudando.)

ENFERMO DE NERVIOS. (Entra extremadamente nervioso.) Doctor, los nervios me matan, déme algo para tranquilizarme, por favor.

DOCTOR. (Mientras escribe la receta.) ¿Nervios? Tome… (Nombre del medicamento) antes de dormir.

ENFERMO DE NERVIOS. (Muy contento.) Bien, doctor, así lo haré. (Sale aún muy nervioso y el doctor empieza a sentir nervios.)

DOCTOR. ¡Qué nervioso me siento…! Pero bueno, siguiente por favor.

ENFERMO DE COMEZÓN. (Rascándose todo el cuerpo.) Doctor, me pica, todo me pica, déme algo que me quite esto, por favor.

DOCTOR. (Mientras escribe.) Báñese y aplíquese (nombre del medicamento) en todo el cuerpo.

ENFERMO DE COMEZÓN. Gracias, doctor. (Sale, el doctor empieza rascándose levemente la cabeza y luego todo el cuerpo.)

DOCTOR. Pase el que sigue.

ENFERMO DE RISA. (Entra riendo a carcajadas.) Doctor, no puedo parar, me rió y me rió… ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

DOCTOR. (Mientras escribe.) Este tranquilizante le hará bien.

ENFERMO DE RISA. Bueno, doctor, lo tomaré. (Sale riendo muy fuertemente, y el doctor también ríe a carcajadas.)

DOCTOR. Pase el siguiente. (Entra una mujer embarazada, el doctor se asusta.) ¡No, no, por favor, eso no!



Al finalizar el drama pueden reflexionar en las siguientes preguntas:

¿Cómo se asemeja esta situación a la manera en que podemos ser contagiados por cosas en el mundo que nos hacen daño?
¿Qué podemos hacer para evitarlo?

El vacío

20 Minutos y 4 Personajes. Dios desea llenar el corazón del ser humano pero éste no se lo permite e intenta llenar el vacío que siente con otros medios.


EL VACÍO

PERSONAJES

NARRADOR
DIOS
PACO
PANCHITA



NARRADOR. (Fuera de escena. Inicia narrando muy dramáticamente, después es el narrador amistoso.) En el principio -- bueno, después de un tiempo -- Dios creó a Paco, un hombre ordinario.

(Suben las luces a Paco en plataforma derecha. Hay un gran círculo de cartulina
negro pegado a su camisa con cinta.)

NARRADOR. Ahora Paco no era algo especial, pero Dios lo amaba igual y dijo:

DIOS. (Voz fuera de escena.) Paco, hombre ordinario, juntos podemos ser un buen equipo.

NARRADOR. Pero Paco, hombre ordinario, dijo:

PACO. No. Yo me hice a mí mismo, soy autosuficiente y soy auto controlado.

(Paco acompaña con movimientos las palabras del narrador.)

NARRADOR. Entonces Paco, el hombre ordinario, el hombre autosuficiente, orgullosamente siguió sus propios caminos. Pero, uno mismo más uno mismo sólo equivale a uno mismo. Así que, finalmente, este hombre autosuficiente se fastidió a sí mismo. Todavía más, él comenzó a notar un inconfortable vacío en su vida.
Estaba a punto de cerrar las cortinas (Paco pone su mano en la cabeza en forma de pistola) cuando escuchó una pequeña, quieta voz. Dios le estaba hablando….

DIOS. Oye, Paco, yo puedo llenarte ese vacío. ¿Qué dices?

NARRADOR. Probablemente Paco hubiera dicho que “sí”, si no hubiera pasado Panchita, una mujer ordinaria.

(Panchita entra muy elegante, a la izquierda de la plataforma. Se lanzan miradas coquetas y se enamoran. Panchita también lleva un vacío. Pero cuando se ven, ambos se arrancan los vacíos y se agarran de las manos en el centro de la plataforma.)

NARRADOR. Y usted sabe qué pasa cuando un hombre incompleto se encuentra con una mujer incompleta. Oyen campanas, cohetes explotan alrededor y sus vacíos se llenan -- por lo menos por un rato.

(Panchita y Paco se agarran de los brazos y tocan las primeras notas de la marcha nupcial.)

PACO. Yo, Paco, hombre ordinario, te tomo para ser mi legítima esposa — para tomar tus manos entre las mías desde ahora y para siempre.

PANCHITA. Yo, Panchita, mujer ordinaria, te tomo para ser mi legítimo esposo para verte los ojos desde ahora y para siempre.

NARRADOR. ¡Qué alegría! Pero dos semanas después:

PANCHITA. (Fingiendo contentamiento.) ¿Amor? Por favor, ¿podemos dejar de tomarnos de las manos? Me estás lastimando. (Se sueltan las manos.)

PACO. (Con la misma actitud de fingimiento forzado.) ¿Amor? Por favor, ¿podemos dejar de vernos los ojos? Ya me estás mareando (dejan de verse a los ojos.) Te amo, pero a la verdad...

PANCHITA. Yo sé...

PACO y PANCHITA. Se acabó la luna de miel. (De nuevo se ponen sus vacíos.)

NARRADOR. Entonces ahora, la pareja incompleta busca en otros lados algo para llenar sus vacíos. Dios, con su quieta, pequeña voz, decide intentarlo de nuevo:

(Cada uno hace ademanes de escuchar por su lado la voz de Dios, y de no hacerle caso.)

DIOS. Yo te puedo salvar de mucho dolor si me dejas encargarme de tu vacío.

NARRADOR. Pero Paco y Panchita ya estaban intentando llenar el vacío en dos formas diferentes... (Una vez más se quitan los vacíos.)

PACO. ¡El trabajo! (Comienza a hablar por un teléfono celular.)

PANCHITA. ¡Los niños! (Comienza a recoger juguetitos y ropa de bebé.)

PACO. (Con orgullo.) Voy a trabajar 12 horas al día, 5 días de la semana, y en pocos años si no falto al trabajo, voy a tener el honor de ser supervisor y podré trabajar 16 horas al día, 7 días de la semana.

PANCHITA. (Con orgullo.) Voy a pasar todo mi tiempo levantando tiraderos, cambiando pañales y viendo películas de Barny.

PACO. (Con entusiasmo.) Voy a sentirme importante.

PANCHITA. (Con entusiasmo.) Voy a saber que me necesitan.

PACO. (Sin entusiasmo.) Voy a sentirme cansado.

PANCHITA. (Sin entusiasmo.) Voy a sentirme usada.

NARRADOR. Y de nuevo escuchan una voz familiar.

DIOS. Yo puedo llenar tu vida con lo que verdaderamente es importante y útil, si me dejas...

NARRADOR. Pero Paco y Panchita ya habían encontrado una nueva solución a sus problemas: ¡Las fiestas! (Se quitan los vacíos.)

(Panchita y Paco empiezan a actuar como si tuvieran un encuentro con dos amigos imaginarios en una fiesta. Platican a la vez, Paco a la derecha de la plataforma y Panchita a la izquierda de la plataforma. Casi no tienen tiempo de hablar pero sus amigos se despiden. Solos de nuevo, Panchita y Paco esconden su desilusión diciendo frases positivas de su agitada vida social.)

PANCHITA. ¡Mis amigos me han dado un nuevo sentido de valor propio!

PACO. (De nuevo tiene una actitud de entusiasmo forzado.) ¡Mis amigos han — este… — me han dado un mejor concepto de mí mismo!

PANCHITA. (Con menos entusiasmo.) Mis amigas — no siempre me entienden.

PACO. (Con tristeza.) Y mis amigos no pueden estar conmigo las 24 horas del día.

(Se ponen de nuevo los vacíos.)

NARRADOR. ¡No cabe duda de que Dios es paciente! De nuevo les llama.

DIOS. (Alzando un poco la voz.) ¡Ejem! Te lo estoy advirtiendo. Estás corriendo por el camino equivocado, ¡entiende!

NARRADOR. Pero no, no lo entienden. Ahora ellos escogen otra diversión.

PACO y PANCHITA. ¡Deportes y diversión!

(Hacen los movimientos de diferentes deportes mientras hablan.)

PACO. El fútbol (hace movimientos del fútbol.)

PANCHITA. El volibol (hace movimientos del volibol.)

PACO. ¡Las carreras de bicicletas!

PANCHITA. ¡Correr!

(Tocan el William Tell Overture mientras que Panchita corre alrededor de Paco, quien pretende andar en bicicleta. Pronto se cansan y se tiran al piso.)

PACO. (Cansado.) Dominó.

PANCHITA. Damas chinas.

PACO. (Se dirige a Panchita.) ¿Cómo te sientes?

PANCHITA. ¡Con energía!

PACO. ¡Refrescado!

PANCHITA. Adolorida.

PACO. ¿Satisfecho? (Ellos niegan con la cabeza y van y se ponen el vacío.)

NARRADOR. Bueno, doña Panchita y don Paco hombre ordinario hicieron todo lo que podían, pero ese vacío todavía les molestaba. Y una vez más Dios intenta hablarles con su quieta, pequeña voz.

DIOS. (Muy fuerte mientras que Paco y Panchita se agarran y tiemblan.) ¡Atención! ¡Escuchen esto! Es Dios hablando a Paco y Panchita. ¿Me escuchan Paco y Panchita?

NARRADOR. Es fascinante lo claro que se escucha la voz del Señor en momentos de reflexión silenciosa.

PACO y PANCHITA. Está bien, ¿qué quieres?

DIOS. Les quiero llenar ese vacío.

PANCHITA. ¿Quieres quitar nuestro vacío? Pero es muy solemne cuando está cerca.

DIOS. Eso es porque hasta ahora no he llenado tu vacío.

PACO. ¿Por qué crees que puedes llenar este vacío tan grande?

DIOS. Porque soy un Dios grande.

PANCHITA. Pero no te necesitamos, tenemos nuestro trabajo y a los niños.

PACO. Sí.

PANCHITA. Tenemos nuestros amigos.

PACO. Sí.

PANCHITA. Tenemos los deportes y la diversión.

PACO. Sí.

PANCHITA. Tenemos nuestro matrimonio.

PACO. Sí pues, (con rendimiento) disculpa, Señor, ya es tiempo que dejemos de huir de ti.

DIOS. Eso es precisamente lo que quería oír desde el principio.

(Se acercan a un lado de la cortina donde una mano sale de lo alto y les quita los vacíos. Puede ser alguien subido en una silla o en una escalera. No sale esta persona al escenario, sólo su mano.)

NARRADOR. Entonces Dios llena el centro de las vidas de Paco y Panchita. Ahora ocupa el espacio, y cabe perfectamente.

PACO y PANCHITA. (Se abrazan, mientras se escuchan las notas de un himno y se apagan las luces.)