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2012 - España
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La palabra que vence

13 Minutos y 7 Personajes + Extras. Una joven consulta con su pastor los problemas que tiene y el pastor le anima a que ponga su confianza en las promesas de la Biblia. Varios personajes intentarán desviarla del camino pero se aferra a la biblia para vencer.



LA PALABRA QUE VENCE
Angélica Camelo - Copyright© 2000



PERSONAJES

MARÍA
PASTOR
DUDA
SUEÑO
ENVIDIA
DESÁNIMO
NARRADORA
CORO



PRIMERA ESCENA

(El escenario: Dividido en dos partes, 2 teléfonos, 1 para el Pastor y otro para María.)

NARRADORA. Está la hermana María en su habitación bastante preocupada y llama por teléfono al Pastor Marcos.

(Suena el teléfono.)

PASTOR. ¿Haló?

MARÍA. Hermano Marcos, Dios le bendiga. ¿Cómo ha estado?

PASTOR. Bien, hermana, gracias al Señor. Y a usted, ¿cómo le ha ido?

MARÍA. Hermano, bastante preocupada, usted sabe que nosotros los jóvenes somos tan débiles y la verdad es que tengo tantos problemas que no tengo fuerza para seguir adelante.

PASTOR. Hermana, no le crea esas mentiras al diablo. El Señor dice en su Palabra en 1 Juan 2:14 "os escribo a vosotros jóvenes porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros”. Mire lo que añade: “habéis vencido al maligno”. Esto lo dice la Palabra del Señor y ésta es fiel y verdadera; nosotros debemos creerla. También recuerde que El Señor dice en Filipenses 4:13 "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece". Hermana, usted sabe qué significa todo... Esto incluye su problema.

NARRADORA. El espíritu de duda inmediatamente se hace presente.

MARÍA. Hermano, por favor, ore por mí para que yo pueda vencer en esta situación.

PASTOR. Mire, María, yo con todo gusto voy a orar por usted, pero yo quiero invitarla a que se arrodille y ore usted también y tome la Palabra del Señor y crea en todas esas promesas escritas que el Señor tiene para nosotros. Mire, lo que dice en 2ª de Timoteo 1:7 "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Crea con todo su corazón esta palabra y siga adelante, nuestro Dios es un Dios de amor y de misericordia y estoy seguro de que Él le va a ayudar en todas sus dificultades de acuerdo a su voluntad.

MARÍA. Muchas gracias pastor, trataré de hacer lo que usted me aconseja.

(Cambia el escenario: uno solo, como un cuarto.)



SEGUNDA ESCENA

NARRADORA. María trata de irse a orar y el espíritu de duda empieza a hablar con ella. Mientras el espíritu de duda habla, María parece muy turbada.

DUDA. Hola María, ¿vas a orar? No pierdas tu tiempo... Tú sabes que esas Palabras de la Biblia funcionan en otros pero no en ti.... ¿No te acuerdas cuántas veces ha pasado? Tú misma lo has visto.

MARÍA. No... No... Yo sé que también son para mí, yo creo en ellas. Señor yo sé que me escuchas y sé que tú eres poderoso para responder a mis necesidades de acuerdo a tu voluntad... Yo creo en tu Palabra, tu Palabra es viva y eficaz, es lo que yo leo en Hebreos 4:12 y además yo sé que todo lo puedo en ti que me fortaleces, Señor.

DUDA. Dios tiene que ocuparse de tanta gente mucho más importante que tú... Él no te va a escuchar...

MARÍA. No... Romanos 2:11 me dice que Cristo no hace acepción de personas.

NARRADORA. Duda llama al espíritu envidia y le pide ayuda para vencer a María.

DUDA. ¡Envidia! ¡Envidia! Por favor, ayúdeme con ésta que está más difícil.

ENVIDIA. Déjemela a mí. ¿No te da envidia cómo le va de bien a tus vecinos y ellos no necesitan pelarse las rodillas? Ellos ni siquiera son Cristianos.

DUDA. Él tiene razón. Si ves que no es necesario hacer nada de lo que tú haces como "Cristiana", para obtener todas las cosas espectaculares que tienen tus vecinos.

MARÍA. Mmmmm... ¡NO! Proverbios 23:17 dice que no debo tener envidia de los pecadores, sino que debo perseverar en el temor de Dios todo el tiempo. Yo creo esta palabra.

ENVIDIA. Yo creo que no hay nada que hacer... Chao.

DUDA. No, no se vaya.... Bien, voy a llamar a otro: Sueño.

SUEÑO. Ya voy... Acabo de ganar una batalla, una hermanita que dice que iba a orar dos horas… Logré que se quedara profundamente dormida a los 20 minutos. La verdad es que ni siquiera pudo empezar su oración.

DUDA. (Hablando con sueño.) Te felicito, pero aquí hay una hermanita que está más difícil. Venció al espíritu de envidia y yo no sé por donde más atacarla, por eso lo he llamado. (Se dirige a María.) Piensa en lo que tú siempre has anhelado y Dios no te ha respondido; Él no lo va a hacer.

MARÍA. ¡No! Porque Dios me dice en Isaías 55:9 “Como son más altos los cielos que la tierra, así son Sus caminos más altos que mis caminos y Sus pensamientos más que mis pensamientos”.

DUDA. No se da cuenta de que sus dificultades son muy grandes, piense un momento...

MARÍA. Sí... Son muy grandes mis dificultades.

SUEÑO. Mas bien acuéstese un rato a dormir, ¿no está cansada? Un buen sueño le haría bien, es bien saludable… Mire cómo se le cierran los ojos y todo lo que tiene que hacer mas tarde. Descanse un rato.

NARRADORA. María se siente casi vencida, luego mira la Biblia y exclama:

MARÍA. No, yo quiero permanecer en oración. En Mateo 6:25 El Señor me dice que no me debo afanar por la vida, qué habré de comer, o qué habré de beber, ni por mi cuerpo, qué habré de vestir; las aves, ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y mi Padre Celestial las alimenta. Señor si tú haces esto con las aves, tú dices que harás cosas mucho mejor que estas con nosotros tus hijos. Yo creo en tu Palabra y quiero esperar en ella.

SUEÑO. (Hablando con María.) Mire que una siesta ahora le haría bien. (Hablando con Duda.) No, esta está muy difícil, se sabe casi toda la Biblia y aquí sí ya no hay nada qué hacer. Usted sabe que quedamos desarmados frente a esas Palabras.

(El espíritu de desánimo aparece de un brinco.)

DESÁNIMO. Yo creo que me necesitan.

SUEÑO. La verdad es que estamos perdiendo el tiempo aquí, vamos a atacar a los que no conocen esas Palabras... Yo mejor me voy.

DESÁNIMO. Se nota que sueño no ha escuchado de mi buena fama.

DUDA y DESÁNIMO. Usted ya está perdida; no se da cuenta lo débil que es, eso no le agrada a su Dios. Yo creo que Él la ha desechado.

MARÍA. No... No... Yo leo en Juan 3:16 que de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo, todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna. (En muy alta voz dice.) Esto significa que Yo tengo vida eterna, que soy salva, que tengo sus promesas y que Él está conmigo y me escucha. Gracias, Señor, por tu paz, por el gozo que me das. (Comienza a cantar) Porque El vive, me enfrentaré al mañana, porque Él vive ya no hay temor, porque yo sé, que el futuro es suyo, la vida vale más y más solo por Él. (Repite.)

(El espíritu de duda y desánimo saltan asustados y huyen tan pronto como escuchan esta confesión y entonces María da gloria a Dios y sigue alabando.)

(Aparecen tres ángeles blancos cantando la misma canción.)

NARRADORA. Apreciado hermano que alegría entender que gran tesoro tenemos en la Palabra del Señor, tantas promesas que alcanzan para todo tipo de necesidad. La Palabra del Señor es esta espada de dos filos que penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón y mente y con la oración constituyen nuestra arma mortal que nos hace invulnerables contra los ataques del enemigo. Apreciado padre de familia, Dios le ha dejado una hermosa tarea a usted y es la de sembrar su Palabra Santa en el corazón de sus hijos, de esta manera usted no solo lo está equipando poderosamente a sus hijos para los ataques de la vida diaria, sino que usted les está brindando la oportunidad de conocer y entender la única razón por la que vale la pena vivir y es porque Él, nuestro Dios Jesucristo Vive.

(Siguen cantando la canción “Porque Él vive”.)

Las decisiones y sus consecuencias

11 Minutos y 8 Personajes. Carlos toma una decisión apresurada que le trae malas consecuencias.

LAS DECISIONES Y SUS CONSECUENCIAS


Tema: Cómo el diablo nos tienta a tomar decisiones insensatas.

PERSONAJES

CHAMUQUILLO
CHAMUMALITO
MALVADO
CARLOS
DANIEL
BETO
MARTA
MAMÁ


ESCENA I

(Dos demonios desanimados están esperando a su jefe.)

CHAMUQUILLO. ¿Qué haremos ahora? Parece como si Carlos fuera un cristiano fuerte como Daniel. Ya sabe que puede resistir siempre al diablo usando la verdad de la Palabra de Dios y recordando el poder de la sangre de Cristo que se derramó en su muerte en la cruz para despojarnos, dejándonos solamente el arma de la decepción.

CHAMUMALITO. ¿Por qué no podemos ser asignados a una persona que le tenga miedo al diablo?

CHAMUQUILLO. Sí, solamente así sería posible para nosotros hacer algo verdaderamente malo. Necesitamos un aumento.

(Entra Malvado.)

MALVADO. ¿Qué es esto que oigo de un aumento? Debería pagarles menos, no he oído ninguna buena mala noticia de este pueblo por meses. ¿Qué han hecho? Carlos ya está establecido en la fe y el grupo de jóvenes anda bien. Ustedes son unos inútiles, flojos...

CHAMUQUILLO. Insensatos, necios, perezosos, ignorantes y faltos de habilidad. ¡Mejor nos vamos a Acapulco de vacaciones!

MALVADO. ¡Cuidado! Ustedes son todo esto y mucho peor. No tienen nada de creatividad y menos persistencia.

CHAMUMALITO. ¿Y qué hacemos? Siempre seguimos las órdenes con pésimos resultados. Estos jóvenes oran y aun Satanás mismo no puede nada en contra de la oración.

MALVADO. ¡Cállate! Si intentan hacerlos pecar en gran manera, no funciona. Hay dos estrategias muy seguras. Trata de hacerlos que hagan decisiones de repente sin orar ni pedir consejo. Tiéntalos de dejar lo mejor por lo bueno. El mal uso del tiempo o dinero puede apartar a alguien de Dios. También pueden usar amistades íntimas de personas que son menos entregadas al Señor o de paganos que pueden ser malas influencias.


ESCENA II

(Sala o comedor de Carlos. Carlos está hablando con Daniel por teléfono.)

CARLOS. Pero Daniel, no sé como vivir sin un carro. A mí me aburre esperar el camión y ¿cómo es posible invitar a una chica a salir conmigo si tenemos que andar en camión? Además, la muchacha que quiero invitar a salir porque ya estoy seguro de que es ella la que me gusta, es Marta y ella vive muy lejos, no puedo andar en camión.

VOZ de DANIEL. Pero endeudarte es muy peligroso. Proverbios 22:7 dice: "El que toma prestado es siervo del que presta".

(Tocan a la puerta.)

CARLOS. Alguien está tocando en la puerta. Adiós. Nos vemos el sábado. (Va a abrir la puerta a Beto. ¡Qué milagro! Pásale.

BETO. (Entra.) ¡De veras me da tanto gusto verte otra vez! Lo siento por descuidar a mis amigos. Pero cuando tengas novia vas a entenderlo. ¿Cómo has estado?

CARLOS. Bien, siéntate.

BETO. ¿Sabes qué? Voy a estudiar en el D.F. Allá es demasiado difícil tener un carro. ¿No quieres comprar mi carro? Es casi nuevo y te daré muy buen precio.

CARLOS. ¿Y vas a dejar a tu novia para estudiar por años en el D.F.? Oí que tenías planes de casarte.

BETO. Pues es que si no puedo ganar bien, ¿cómo podríamos vivir felizmente? Regresando al carro, tiene un estéreo fantástico y llantas nuevas.

CHAMUQUILLO. Carlos, cómpralo hoy, hay muchos que quieren el carro. Nunca tendrás otra oportunidad igual. Dile que sí.

CHAMUMALITO. Así podrías salir con Marta, ándale.

CARLOS. Pues el mío ya es un desastre y si me das un buen precio pues sí me gustaría, pero necesito platicar con mi papá y manejarlo por un día.

BETO. Si no me tienes confianza, se lo voy a vender al vecino. Solamente pensé en darte la primera oportunidad.

CARLOS. Sí, te lo compro. ¿Para qué gastar dinero en arreglar el mío otra vez?



ESCENA III

(Carlos y Marta en un restaurante.)

NARRADOR. Por un mes Carlos estuvo muy feliz. Todos admiraron su carro rojo y Marta estaba encantada en salir con él. Pero gastó mucho en reparaciones para su carro y andar con Marta le costó más de lo que esperaba. Total que necesitaba trabajar más para pagar el carro y el único trabajo que podía conseguir era atender la tienda de su tío los fines de semana. Por eso, perdió la reunión de jóvenes y la Iglesia por la mañana. Y después de conocer más a Marta, era obvio que no era tan espiritual como parecía en la Iglesia. Y para aumentar los problemas todavía más, se descompuso la transmisión de su carro. Su papá lo regañó por no pedirle consejo antes de comprar el carro. Viendo en anuncio de la boda de Beto en el periódico, Carlos supo que no era la verdad lo que dijo acerca de estudiar en la capital. Él solamente quería vender el carro porque sabía que tenía mil problemas. Son las siete de la tarde y Carlos y Marta están platicando en un restaurante.

MARTA. No salimos casi nunca y no me invitas a lugares interesantes. A mí me gusta ir a todos los cines que mis amigas han ido. No me gusta perderme ninguna fiesta.

CARLOS. Somos cristianos. Tantas películas son basura. No podemos llenar nuestras mentes con estas cosas. Si la fiesta es de tomar y drogarse no es divertido. Tenemos más diversión en el grupo de jóvenes que en fiestas paganas. Tú sabes que necesito trabajar muchas horas y las materias en la escuela este semestre han sido muy pesadas.

MARTA. Estoy harta de andar en camión. Por lo menos arregla tu carro.

CARLOS. Martita, se descompuso la transmisión. No es cualquier cosa. Va a costar un dineral. No tengo el dinero y mi papá no me ayudará porque está enojado porque no pedí su consejo antes de comprar el carro.

MARTA. No quiero pelear contigo. Búscate otra novia. Este no es el noviazgo con rosas y comida en restaurantes finos y fiestas que yo siempre soñé. Debes dedicarle tiempo a tu novia. Si quieres llenar los requisitos, llámame, si no, adiós

CARLOS. Te acompañare a tu casa.

MARTA. No es necesario, tengo dinero para un taxi. Adiós.

(Carlos no se mueve de su sitio, como que se quedó atónito.)

CHAMUQUILLO. No puedes vivir sin Marta. Llévala a las fiestas y al cine cada semana.

CHAMUMALITO. Eres un fracaso. Mejor deja la escuela para andar con Marta.

(Carlos se queda muy deprimido y solo.)


ESCENA IV

(Carlos en su recámara.)

CARLOS. (Prendiendo la tele.) Yo sé que no debo mirar esta película pero estoy tan deprimido y es chistosa. Si no hago algo para quitarme de la mente los problemas de esta noche no voy a dormir bien.

CHAMUQUILLO. Es la película del año, ándale. Si de veras es malo te arrepentirás mañana.

VOZ de MAMÁ. (Gritando.) Te busca Daniel.

CARLOS. Pásalo a mi cuarto. (Apaga la tele.)

(Toca Daniel.)

CARLOS. ¿Cómo sabías que te necesito urgentemente?

DANIEL. Acabo de salir del trabajo y sé que es poquito tarde pero sentí que debía pasar para saludarte.

CARLOS. Gracias, mil gracias.

DANIEL. ¿Qué pasó?

CARLOS. Todo mal, Marta cortó conmigo y la transmisión del carro se descompuso. Salí muy mal en el examen de electrónica por trabajar y estudiar tanto tiempo; estoy exhausto.

DANIEL. Tú necesitas aclarar tus prioridades. ¿Qué es más importante: un carro o Dios? ¿Marta o Dios?

CARLOS. Seguramente Dios, pero tú tienes carro y novia y también tienes a Dios.

DANIEL. Le doy gracias a Dios que mi carro, cinco años más viejo que el que tenías tú y vendiste, todavía camina. También Fabiola es una bendición muy grande. Ella ama a Dios más que a mí. Ella siempre me permite servir a Dios y realmente con trabajar, estudiar y estar activos en el ministerio no tenemos mucho tiempo para estar juntos. Por ejemplo, le llamé a ella antes de pasar aquí porque tenía planeado pasar por tu casa. Pero ella quiere que sirva a Dios y está dispuesta a aceptar lo que hago. Muchas semanas nos vemos solamente en la Iglesia. Créeme, yo sé que no es fácil no tener carro pero te está costando tu tiempo con Dios y tu paz. Y realmente una muchacha tan egoísta como Marta no vale la pena. Sí, es muy bonita y puede ser agradable, pero la veo fría espiritualmente.

CARLOS. Pero, ¿qué hago?

DANIEL. Si yo estuviera en tu situación, yo vendería el carro, siendo honesto sobre los problemas que tiene. Empezaría a pagar a Beto ese dinero. Entonces, me salía del trabajo los fines de semana para poder asistir a la Iglesia y con el otro trabajo terminar de pagar a Beto. Y oraría por una novia que realmente quiera servir a Dios y te ame a ti sin carro o con carro.

CARLOS. Tienes razón, y realmente todo esto pasó porque nunca pedí consejo de cristianos y personas maduras, ni oré acerca de las decisiones importantes. De pronto compré el carro y le pedí a Marta que fuera mi novia.

DANIEL. Si aprendes esta lección, aun la pérdida de dinero vale la pena. Muchos Cristianos grandes todavía no han aprendido: "Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo, mas en la multitud de consejeros se afirman" Proverbios 15:22

Amor irreflexivo

8 Minutos y 4 Personajes + Extra. Una joven se siente indecisa frente a las proposiciones de un joven que tiene mala fama.

AMOR IRREFLEXIVO

PERSONAJES

NARRADOR
MADRE
MARÍA
RODOLFO


NARRADOR. Esta es una historia común, de una joven que desperdició los consejos que había recibido. Y se dejó llevar por sus sentimientos. Aunque esta historia es imaginaria puede ocurrir en la vida diaria como una realidad.
Tiene su parte jocosa, pero tiene no solo el propósito de entretenernos sino también de ayudar a pensar con seriedad, en el asunto tan vital en la vida juvenil. AMOR, NOVIAZGO Y MATRIMONIO HOGAR.

La historia comienza cuando María un día va por la calle con el fin de realizar unas cuantas gestiones y compras que su mamá le encargó que hiciese. Hacía un poco de sol y por lo tanto se sentía un poco de calor. María había caminado ya varias cuadras y aun le faltaba más, se sentía cansada y decidió detenerse en uno de los bancos que había en aquella larga calle, al sentarse nota que... Rodolfo, un joven que hace algún tiempo la galanteaba y aun demostraba sus intenciones amorosas… Pero, veamos lo que sucede.

MARÍA. Es verdad que hace un calor enorme, estoy un poco cansada y me quedan unas cuántas cuadras por caminar todavía... ah... deja sentarme en este banco un ratico nada más... (Se sienta y queda pensativa. De pronto se pone nerviosa al ver quien se aproxima, se pone en pie, se sienta de nuevo, se vuelve a poner en pie.) ¡Ah, mi madre! ¡Qué susto! Ese que viene por ahí es Rodolfo. No sé qué voy a hacer... ¿Qué me dirá? ¿Y yo qué le contestaré? En realidad él es tan elegante, tan apuesto, tan agradable, tan distinguido... Él es muy semejante al ideal que yo he estado soñando.
Pero, tengo que actuar con seriedad y astucia para que él no se dé cuenta que me impresiona con su presencia.

RODOLFO. Buenas tardes, María, ha sido una grata sorpresa para mí encontrarte aquí. Te confieso que no lo esperaba, me siento feliz de verte y saber cómo estás. Ahora podemos charlar un rato aquí, ¿no lo crees así?

MARÍA. Oh, sí, sí, pero... no... no... no.

RODOLFO. Pero, ¿qué te pasa? ¿Estás nerviosa?

MARÍA. Este... que... no... no... Pero mira, no puedo conversar porque tengo que hacer unos mandados para mi mamá y me encargó que no me demorara.

RODOLFO. Pero María, tú sabes que yo soy todo un caballero, si no pues ahora será en otra oportunidad, ¿verdad? Pero recuerda que estoy esperando una respuesta tuya. Tú lo sabes, ¿verdad, María?

MARÍA. Sí, sí, yo lo sé, pero... será en otro momento como tú dices, ahora debo irme, hasta luego.

RODOLFO. Hasta luego, bella flor del jardín de mis sueños.

(Se separan y cuando están algo lejos miran hacia atrás y se dicen adiós con las manos, el joven se pierde mientras María habla sola.)

MARÍA. No sé pensar... ¿Cómo voy a pensar? No puedo, es verdad que es tan apuesto... es muy agradable... pero me han dicho que es un picaflor. Dicen que es como una mariposa que va de flor en flor, pero yo creo que en todo caso que eso sea cierto, yo puedo hacerlo cambiar. Mi amor, mi buen comportamiento, mi cariño, lo puede atraer tanto que olvide a todas las demás y dé un paso de seriedad en este asunto.
Pero... Si continúa así... será él un desgraciado y habrá desdichado muchos corazones. Estoy indecisa, no sé qué hacer, necesito un buen consejo. Según he aprendido, la persona indicada es mi mamá... pero, ¡qué va! Temo que ella se oponga y en verdad sentiría mucho perder a Rodolfo. En segundo lugar podría ver al Pastor de mi iglesia. Pero... no... no... él tampoco, sé qué me diría algunas cosas que no quiero que me diga. ¿Quién entonces? Bueno déjame hacerle los mandados a mi mamá... Por cierto, creo que no recuerdo ni la mitad de las cosas que ella me encargó... Después resolveré de buscar un consejo... (Sigue caminando hasta que desaparece.)

NARRADOR. Después de realizar algunos mandados de los que su madre le había encargado, María regresó al hogar un poco preocupada, su madre la estaba esperando impacientemente.

MARÍA. (Entra y le da un beso a la madre.) Ay, mamá, ¡cómo he caminado! Eso ha sido horrible... Pero te resolví todo... Digo... Menos... Bueno, creo que... que todo, no. (Habla dudando.)

MADRE. Hija, creo que te has demorado más de lo debido... Ya yo estaba impaciente... pero con tal de que hayas resuelto todo... aunque yo no sé qué está pasando que últimamente se te olvidan las cosas, y eso no me gusta porque no estás enferma, ¿verdad que no te sientes mal de salud? A veces si no hacemos lo correcto la mente no trabaja bien y hace días que te noto que todo se te olvida.

MARÍA. (Volviendo el rostro.) Todo menos...

MADRE. ¿Qué dices, hija?

MARÍA. No, no, nada, mamá.

MADRE. Bueno, vamos a ver por fin lo que trajiste... María, no veo el hilo de la señora Macías para el vestido que se mandó hacer.

MARÍA. ¡Ay, mamita! Se me olvidó, eso sí que se me olvidó.

MADRE. Pero tampoco veo aquí la tela de la Sra. Ramos. ¿No estaba ella en su casa o es que tampoco fuiste?

MARÍA. (Haciendo una mueca de dolor.) No sé cómo no me di cuenta de llegar pues pasé cerca de su casa.

MADRE. Hija, vuelve y te repito que todo se te olvida.

NARRADOR. La hija está atónita sin saber qué hacer o decir, está con el rostro serio y una mirada como viendo algo imaginario. ¡Cuántos pensamientos pasan por su mente ahora en blanco! Rodolfo, sus palabras, su nerviosismo.

MADRE. ¿María, en qué piensas? Eso que te pasa no es normal en ti, anda hijita, ¿por qué no me dices qué es lo que te pasa?

MARÍA. Nada, mamá, nada, estaba pensando que mañana yo te prometo hacer todos los mandados que hoy olvidé. Perdona mi descuido, mamá.

MADRE. Está bien, hija.

NARRADOR. Al llegar al día siguiente, la joven se arregla y sale para la calle, para cumplir esta vez con lo que la madre le había pedido. Pero automáticamente, y sin darse cuenta, estaba caminando por la misma calle donde ayer se encontró con su galán apuesto. Ahora no está cansada, no siente calor, pero... sí deseos de sentarse aunque sea un ratito solo para recordar a...

MARÍA. Déjame sentarme aquí, aunque hoy no voy a ver a Rodolfo, ni quiero verlo tampoco… Se me olvidarían los mandados de nuevo.

NARRADOR. María estaba pensativa, mira a uno y otro lado como si esperara a alguien pero de pronto sus ojos ven algo, algo que no puede creer.

MARÍA. No, no puede ser, no lo creo, pero... si es él, es cierto lo que mis ojos ven, Rodolfo... Pero... viene con una joven cogido de la mano.

NARRADOR. Rodolfo pasa muy cerca de donde está María, finge no verla. María está clavada en el banco de mármol donde permanece sentada. Ve cómo Rodolfo se aleja, con su acompañante. Ahora sí, que se le han olvidado todos los mandados de su mamá. María, la pobre y desplomada María, sin darse cuenta y sin saber de dónde sacar fuerzas y echarse a andar hacia la casa.

MARÍA. (Llama.) Mamá, ¿dónde estás?

MADRE. Aquí, ven hija, pero por favor, ¿qué té pasa, mi hijita? Te noto nerviosa y preocupada, ¿qué te ocurre, hija mía? Dime, ¿me hiciste los mandados?

MARÍA. No, mamá, no pude, ven conmigo acá, mamá, tengo que conversar contigo.

MADRE. Vamos a sentarnos, te veo mal hace días, pero desde ayer más y hoy todavía más, dime, anda ¿qué te pasa?

NARRADOR. Y María le contó a la madre todo lo ocurrido, su actuación equivocada, su chasco y el fin de aquel episodio triste de su vida y terminó diciendo:

MARÍA. Te aseguro mamá que he aprendido una gran lección: desde hoy con la ayuda de Dios no actuaré tan neciamente, seguiré el consejo de Dios para no fracasar en mi vida y sobre todo serás tú, madre mía, después de Dios, mi primera y única consejera en todas las cosas de la vida, porque me he dado cuenta que tú eres una madre cristiana y quieres lo mejor para mí. Nunca más dejaré de honrar a mi Dios. Y a ti también, madre querida.

MADRE. Me alegro mucho de lo que has acabado de decir hija mía, y quiero que sepas que para una madre inteligente, nunca pasan inadvertidos los problemas y las preocupaciones de sus hijos. Yo estaba estudiando tu caso, pues veía algo anormal en ti, pero ahora solo queda olvidar esta terrible pesadilla por la que hemos pasado y que esta lección te ayude a ti y a todos los que como tú se creen sabios en sus opiniones. Ojalá que desde ahora en lo adelante siempre busques consejos de personas prudentes y así lograrás ser una verdadera cristiana.

El sonido del segundo violín

15 Minutos y 13 Personajes + Ronda niños. Un abuelo cuenta la historia de la luna a unos niños. La luna, mal aconsejada por una estrella, decide alejarse del sol para brillar con luz propia. Se vuelve engreída y cuando los tiempos cambian se queda sin amigos. Decide volver con el sol que siempre le había tratado tan bien. El abuelito compara la luz del sol con la luz del mundo.


EL SONIDO DEL SEGUNDO VIOLÍN


PERSONAJES

ABUELO
NIÑO
NIÑA 1
NIÑA 2
NIÑA 3
HOMBRE
MUJER
NIÑOS RONDA
LUNA
SOL
ESTRELLA
ESTRELLA 1
ESTRELLA 2
VENUS


I ACTO

(Escena: en una plaza un abuelo caminando y niños jugando. En la galaxia, el sol, la luna, los planetas, las estrellas.)

NIÑO. Abuelo, ya es tarde para tomar sol, ¿qué anda haciendo?

ABUELO. Esperando para tomar un poco de luna...

NIÑA 1. ¿Tomar luna? Nunca había oído eso, ¿de qué se trata?

ABUELO. Es solamente para que la luna no se ponga celosa...

NIÑA 2. ¿Celosa? ¿La luna se pone celosa?

ABUELO. Sí, saben que una vez mi abuelo me contó una historia de cuando la luna se puso celosa del sol...

NIÑA 3. ¡Ah, yo quiero escucharla! ¡Cuéntenos Don Pedro!

ABUELO. ¿De veras quieren escucharla? Bueno, vamos a sentarnos y se la cuento...

NIÑOS. ¡Bieeeennn!

ABUELO. Durante miles de años, la relación había sido perfecta hasta donde cualquiera pudiese recordar: la luna había reflejado con fidelidad los rayos del sol en la oscura noche. Era el dúo más grandioso del universo. Otras estrellas y planetas se maravillaban ante la confiabilidad del equipo... Su reflejo cautivó a una generación tras otra de terrícolas. La luna se convirtió en símbolo de romance…

(Aparece una pareja caminando por la calle.)

HOMBRE. Bajo esta “luz de luna” te declaro mi eterno amor...

MUJER. Siempre recordaré este momento...

ABUELO. Esperanzas sublimes e incluso rimas infantiles...

(Aparece una ronda infantil.)

NIÑOS. ¡Allá está la luna comiendo tuna, le pedí un pedacito y no me quiso dar, tomé mi sillita y me puse a llorar!

ABUELO. “No dejes de brillar luna de la cosecha”, cantaba la gente y así lo hacía, es decir, lo hacía hasta cierto punto. Es que veréis... la luna en realidad no brillaba, reflejaba. Tomaba la luz que le daba el sol y la apuntaba hacia la tierra. Una simple tarea: recibir iluminación y compartirla... Se pensaría que semejante combinación duraría para siempre, pero...

LUNA. (Canta.) “Yo la haré brillar, brillará, brillará...” ¡Hola estrella! ¿Cómo estás?

ESTRELLA. Yo muy bien... sin embargo parece que tú no...

LUNA. ¿Por qué dices eso, estrellita?

ESTRELLA. (Mirándose las uñas.) Debe ser difícil ser luna ¿no?

LUNA. Pero, ¿qué dices? ¡Me encanta! Me toca realizar una tarea importante. Cuando oscurece, la gente me mira esperando recibir ayuda. Y yo miro al sol y él me da lo que necesito, y les doy a las personas lo que ellas necesitan. Dependen de mí para iluminar su mundo y yo dependo del sol.

ESTRELLA. Así que tú y el sol deben estar bastante unidos...

LUNA. ¿Unidos? Vaya, si somos como uña y carne, como Abbott y Costelo, los Pimpinela, ¡qué sé yo!

ESTRELLA. O... Chasman y Chirolita...

LUNA. ¿Quién?

ESTRELLA. Ya sabes, el ventrílocuo y el muñeco.

LUNA. Bueno, eso del muñeco, no sé.

ESTRELLA. Eso precisamente es lo que quiero decir: tú eres el muñeco, no tienes luz propia. Dependes del sol, eres el acompañante. No tienes fama propia.

LUNA. ¿Fama propia?

ESTRELLA. Sí, hace demasiado tiempo que tocas “el segundo violín”. Te hace falta dar un paso por cuenta propia.

LUNA. ¿A qué te refieres?

ESTRELLA. Me refiero a que es hora de que dejes de reflejar y empieces a generar. Haz lo tuyo. Sé tu propio jefe. Haz que la gente sepa quién eres en realidad.

LUNA. Y... ¿Quién soy?

ESTRELLA. Pues... Eres... Eh... Verás... ¡ejem...! Bueno, eso es lo que debes averiguar. Necesitas averiguar quién eres.

LUNA. Creo que lo que dices tiene un poco de sentido, nunca me puse a considerar las desigualdades de esta relación. ¿Por qué tengo que ser yo siempre la encargada de cubrir el turno de noche? ¿Por qué a mí primero tuvieron que pisarme los astronautas? ¿Por qué a mí siempre me acusan de causar olas? ¿Y por qué, para variar, no le aúllan al sol los perros y los lobos? ¿Por qué tiene que ser algo negativo “estar en la luna” mientras que “tomar sol” es una práctica que siempre está de auge? ¡Tienes razón! ¡Ya es hora de que haya una igualdad solar-lunar aquí arriba!

ESTRELLA. ¡Ahora sí que hablas! ¡Ve a descubrir la luna verdadera! (Se ríe.)




II ACTO

LUNA. ¡Venus querida! Por fin puedo conocer tu Spa... ¡Hoy comienzo a transitar el camino de la autosuperación! (Se besan.)

VENUS. ¡Bienvenida! ¡Qué gusto verte! ¿En qué puedo ayudarte?

LUNA. (La luna se mira a un espejo.) ¡Oh, mi cutis es un desastre! ¡Tan lleno de cráteres y cosas por el estilo! ¡Mi guardarropa se limita a tres tallas media, llena, y cuarto, y mi color! ¡Si es un amarillo anémico! ¿Podrás ayudarme, Venus?

VENUS. Por lo visto te has dispuesto a apuntar a metas altas. Bueno, comenzaremos con la aplicación de fomentos de glaciar en el cutis... Incluiremos nuevas formas para tapar esos cráteres, con triángulos y cuadrados, ya veremos... el color lo resaltaremos con el vestido, puedes elegir entre rojo, magenta, naranja...

LUNA. Bueno, el magenta me parece un poco más sobrio...

VENUS. Yo te recomendaría el naranja, es lo más “chic”, está de moda lo atrevido, lo osado...

LUNA. Está bien, con tal que ya nadie me llame “cara de queso”.

VENUS. Comenzaremos con una dieta y gimnasia para bajar de peso, en dos semanas ¡estarás bárbara!




III ACTO

ABUELO. La nueva luna había bajado de peso y mejorado su estado físico. Su superficie estaba tan suave como la piel de un bebé. Todo anduvo bien por un tiempo, su nuevo aspecto hizo que disfrutara de su propio brillo de luna...

ESTRELLA 1. Los meteoros que pasaban por aquí te querían saludar; escucharon de tu fama y querían pedirte autógrafos...

LUNA. ¡Ay lo siento tanto! Diles que no puedo atenderlos hoy, será en otra oportunidad, tengo una jaqueca terrible y tengo mi sesión de masajes, luego iré al agasajo que me prepararon las lunas de las galaxias vecinas, y de paso miro con ellas la novela...

ESTRELLA 2. Sra. Luna, llamaron las estrellas de la galaxia del norte, la más lejana, querían dejarle sus saludos y felicitaciones, por haber trascendido tanto su fama este último tiempo, por su belleza y sus talentos, my lady.

LUNA. Ay, muchas gracias...



IV ACTO

ABUELO. La luna estaba feliz, tenía amigos, gozaba de fama... No tuvo necesidad del sol... hasta que cambió la moda. De repente el estilo osado ya no estaba de moda entró la moda estilo colegial. Se detuvieron los elogios y comenzaron las risitas... La luna era lenta en darse cuenta que estaba pasada de moda. Cuando al fin se dio cuenta y cambió su naranja por finas rayas, la moda pasó a ser estilo campesino.

LUNA. Venus, te mandé llamar porque tú me ayudaste la otra vez cuando fui a verte.

VENUS. Ay sí, pero rápido porque estoy apurada...

LUNA. Tú resultaste una buena amiga en esa oportunidad. Estas piedras brillantes incrustadas me causan un dolor insoportable y estoy medio descolocada con la moda, pensé que... quizá... tú puedas ayudarme otra vez...

VENUS. Lo siento tanto, pero no puedo, tengo muchas lunas exitosas esperándome y no puedo atenderte ahora, tal vez después, dentro de uno, dos, o seis meses... ¡Mejor el año que viene! ¡Adiós!

LUNA. Y tú estrellita, me has servido tan bien.

ESTRELLA 2. Lo siento, my lady... digo... luna cara de queso, ¡yo no atiendo más que a estrellas! ¡Adiós!

ESTRELLA 1. Yo también me voy, me llamaron para que represente a la luna de la galaxia del norte, resultó toda una revelación, todas las luces van detrás de ella.

(La luna se queda sola.)

LUNA. Bueno, me he quedado sola... ¿Para qué sirve todo esto después de todo? Un día una figura en la portada de una revista para que al día siguiente la olviden... Vivir de elogios… ¡Qué error! ¿Y el sol? Es extraño, desde que inicié mi campaña en busca del yo, es la primera vez que pienso en él... ¡Qué buenos milenios pasamos juntos! Entonces los elogios no me preocupaban, ni lo que la gente decía... si recibía algún elogio, se lo pasaba a él, ¡al jefe! Creo que estoy comprendiendo su plan, quizá hasta me estaba haciendo un favor. Lo peor de todo es este frío... ¡Es insoportable! Debe ser por la ausencia del sol. ¿Dónde se fue el calor? Y ¿el resplandor? ¡Está muy oscuro! Pero este frío... Es como si viniera de adentro, los abrigos no sirven, este temblor helado sale de lo profundo de mi núcleo, y esta sensación de soledad... (Comienza a sentir algo tibio.) Pero... es como si estuviera calentando, ¿el sol? ¡No, no puede ser! Él me daba todo lo que necesitaba, cumplía un propósito, sentía calor, estaba contenta. Cumplía, cumplía el propósito para el cual fui creada, pero... ¡ahora ya es demasiado tarde... fui una tonta... Nunca me atrevería a volver a mirarlo a la cara... (Llora.)

SOL. ¡Luna! ¡Lunita! ¡Aquí estoy!

LUNA. ¿Qué? ¿Quién me llama?

SOL. Yo, el sol...

LUNA. No puede ser... ¿Estuviste allí todo el tiempo?

SOL. Todo.

LUNA. ¡Qué vergüenza! Estuve dando un buen show ¿no es cierto? Los terrícolas al menos se estaban divirtiendo, ¡hasta los apostadores de Las Vegas intentaban adivinar la próxima moda, si sería chic o colegial (se sonríe) en lugar de ser la luz de su mundo me convertí en el blanco de sus bromas... no te culpo, nunca podrás perdonarme. (Llora.)

SOL. No llores, siempre estuve esperando que volvieras, nunca me alejé de ti, no podías sentir el calor simplemente porque no me mirabas, ¡cómo no perdonarte, si hemos sido un equipo tanto tiempo, y me alegra que hayas regresado! ¡A trabajar se ha dicho!

LUNA. ¡Cómo no, jefe! ¡Gracias!

ABUELO. Así la luna se quitó su abrigo, volvió a ser redonda y nuevamente se vio una luz en el cielo oscuro. Una luz más llena. Una luz aún más brillante. Y hasta el día de hoy cuando el sol brilla, la luna refleja y se ilumina la oscuridad, la luna no se queja ni se pone celosa. Sólo hace lo que siempre debió hacer. La luna ilumina.

NIÑO. ¡Qué linda historia!

NIÑA 1. ¡Miren parece que la luna hoy ilumina más que nunca!

ABUELO. Niños, pero hay una lección que debemos aprender de esta historia.

NIÑA 2. ¿Cuál? Si nosotros no somos lunas, ni dependemos del sol...

NIÑA 3. Sí, pero Jesús dijo que nosotros somos la luz del mundo...

ABUELO. Exactamente, Jesús nos dijo que nuestra misión era iluminar este mundo, al igual que la luna, y saben, el Sol representa a Jesús. Solamente dependiendo de él vamos a poder llevar la luz al mundo, lejos de él, nuestra luz se apaga y ya no somos útiles, si queremos cumplir con el máximo propósito para el cual estamos aquí, tendremos que depender exclusivamente de Él, para no fracasar y sentirnos vacíos sin nada que hacer... a ver, a ver ¿cuántos quieren depender exclusivamente de Jesús, y ser la luz del mundo?...