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2012 - España
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Las decisiones y sus consecuencias

11 Minutos y 8 Personajes. Carlos toma una decisión apresurada que le trae malas consecuencias.

LAS DECISIONES Y SUS CONSECUENCIAS


Tema: Cómo el diablo nos tienta a tomar decisiones insensatas.

PERSONAJES

CHAMUQUILLO
CHAMUMALITO
MALVADO
CARLOS
DANIEL
BETO
MARTA
MAMÁ


ESCENA I

(Dos demonios desanimados están esperando a su jefe.)

CHAMUQUILLO. ¿Qué haremos ahora? Parece como si Carlos fuera un cristiano fuerte como Daniel. Ya sabe que puede resistir siempre al diablo usando la verdad de la Palabra de Dios y recordando el poder de la sangre de Cristo que se derramó en su muerte en la cruz para despojarnos, dejándonos solamente el arma de la decepción.

CHAMUMALITO. ¿Por qué no podemos ser asignados a una persona que le tenga miedo al diablo?

CHAMUQUILLO. Sí, solamente así sería posible para nosotros hacer algo verdaderamente malo. Necesitamos un aumento.

(Entra Malvado.)

MALVADO. ¿Qué es esto que oigo de un aumento? Debería pagarles menos, no he oído ninguna buena mala noticia de este pueblo por meses. ¿Qué han hecho? Carlos ya está establecido en la fe y el grupo de jóvenes anda bien. Ustedes son unos inútiles, flojos...

CHAMUQUILLO. Insensatos, necios, perezosos, ignorantes y faltos de habilidad. ¡Mejor nos vamos a Acapulco de vacaciones!

MALVADO. ¡Cuidado! Ustedes son todo esto y mucho peor. No tienen nada de creatividad y menos persistencia.

CHAMUMALITO. ¿Y qué hacemos? Siempre seguimos las órdenes con pésimos resultados. Estos jóvenes oran y aun Satanás mismo no puede nada en contra de la oración.

MALVADO. ¡Cállate! Si intentan hacerlos pecar en gran manera, no funciona. Hay dos estrategias muy seguras. Trata de hacerlos que hagan decisiones de repente sin orar ni pedir consejo. Tiéntalos de dejar lo mejor por lo bueno. El mal uso del tiempo o dinero puede apartar a alguien de Dios. También pueden usar amistades íntimas de personas que son menos entregadas al Señor o de paganos que pueden ser malas influencias.


ESCENA II

(Sala o comedor de Carlos. Carlos está hablando con Daniel por teléfono.)

CARLOS. Pero Daniel, no sé como vivir sin un carro. A mí me aburre esperar el camión y ¿cómo es posible invitar a una chica a salir conmigo si tenemos que andar en camión? Además, la muchacha que quiero invitar a salir porque ya estoy seguro de que es ella la que me gusta, es Marta y ella vive muy lejos, no puedo andar en camión.

VOZ de DANIEL. Pero endeudarte es muy peligroso. Proverbios 22:7 dice: "El que toma prestado es siervo del que presta".

(Tocan a la puerta.)

CARLOS. Alguien está tocando en la puerta. Adiós. Nos vemos el sábado. (Va a abrir la puerta a Beto. ¡Qué milagro! Pásale.

BETO. (Entra.) ¡De veras me da tanto gusto verte otra vez! Lo siento por descuidar a mis amigos. Pero cuando tengas novia vas a entenderlo. ¿Cómo has estado?

CARLOS. Bien, siéntate.

BETO. ¿Sabes qué? Voy a estudiar en el D.F. Allá es demasiado difícil tener un carro. ¿No quieres comprar mi carro? Es casi nuevo y te daré muy buen precio.

CARLOS. ¿Y vas a dejar a tu novia para estudiar por años en el D.F.? Oí que tenías planes de casarte.

BETO. Pues es que si no puedo ganar bien, ¿cómo podríamos vivir felizmente? Regresando al carro, tiene un estéreo fantástico y llantas nuevas.

CHAMUQUILLO. Carlos, cómpralo hoy, hay muchos que quieren el carro. Nunca tendrás otra oportunidad igual. Dile que sí.

CHAMUMALITO. Así podrías salir con Marta, ándale.

CARLOS. Pues el mío ya es un desastre y si me das un buen precio pues sí me gustaría, pero necesito platicar con mi papá y manejarlo por un día.

BETO. Si no me tienes confianza, se lo voy a vender al vecino. Solamente pensé en darte la primera oportunidad.

CARLOS. Sí, te lo compro. ¿Para qué gastar dinero en arreglar el mío otra vez?



ESCENA III

(Carlos y Marta en un restaurante.)

NARRADOR. Por un mes Carlos estuvo muy feliz. Todos admiraron su carro rojo y Marta estaba encantada en salir con él. Pero gastó mucho en reparaciones para su carro y andar con Marta le costó más de lo que esperaba. Total que necesitaba trabajar más para pagar el carro y el único trabajo que podía conseguir era atender la tienda de su tío los fines de semana. Por eso, perdió la reunión de jóvenes y la Iglesia por la mañana. Y después de conocer más a Marta, era obvio que no era tan espiritual como parecía en la Iglesia. Y para aumentar los problemas todavía más, se descompuso la transmisión de su carro. Su papá lo regañó por no pedirle consejo antes de comprar el carro. Viendo en anuncio de la boda de Beto en el periódico, Carlos supo que no era la verdad lo que dijo acerca de estudiar en la capital. Él solamente quería vender el carro porque sabía que tenía mil problemas. Son las siete de la tarde y Carlos y Marta están platicando en un restaurante.

MARTA. No salimos casi nunca y no me invitas a lugares interesantes. A mí me gusta ir a todos los cines que mis amigas han ido. No me gusta perderme ninguna fiesta.

CARLOS. Somos cristianos. Tantas películas son basura. No podemos llenar nuestras mentes con estas cosas. Si la fiesta es de tomar y drogarse no es divertido. Tenemos más diversión en el grupo de jóvenes que en fiestas paganas. Tú sabes que necesito trabajar muchas horas y las materias en la escuela este semestre han sido muy pesadas.

MARTA. Estoy harta de andar en camión. Por lo menos arregla tu carro.

CARLOS. Martita, se descompuso la transmisión. No es cualquier cosa. Va a costar un dineral. No tengo el dinero y mi papá no me ayudará porque está enojado porque no pedí su consejo antes de comprar el carro.

MARTA. No quiero pelear contigo. Búscate otra novia. Este no es el noviazgo con rosas y comida en restaurantes finos y fiestas que yo siempre soñé. Debes dedicarle tiempo a tu novia. Si quieres llenar los requisitos, llámame, si no, adiós

CARLOS. Te acompañare a tu casa.

MARTA. No es necesario, tengo dinero para un taxi. Adiós.

(Carlos no se mueve de su sitio, como que se quedó atónito.)

CHAMUQUILLO. No puedes vivir sin Marta. Llévala a las fiestas y al cine cada semana.

CHAMUMALITO. Eres un fracaso. Mejor deja la escuela para andar con Marta.

(Carlos se queda muy deprimido y solo.)


ESCENA IV

(Carlos en su recámara.)

CARLOS. (Prendiendo la tele.) Yo sé que no debo mirar esta película pero estoy tan deprimido y es chistosa. Si no hago algo para quitarme de la mente los problemas de esta noche no voy a dormir bien.

CHAMUQUILLO. Es la película del año, ándale. Si de veras es malo te arrepentirás mañana.

VOZ de MAMÁ. (Gritando.) Te busca Daniel.

CARLOS. Pásalo a mi cuarto. (Apaga la tele.)

(Toca Daniel.)

CARLOS. ¿Cómo sabías que te necesito urgentemente?

DANIEL. Acabo de salir del trabajo y sé que es poquito tarde pero sentí que debía pasar para saludarte.

CARLOS. Gracias, mil gracias.

DANIEL. ¿Qué pasó?

CARLOS. Todo mal, Marta cortó conmigo y la transmisión del carro se descompuso. Salí muy mal en el examen de electrónica por trabajar y estudiar tanto tiempo; estoy exhausto.

DANIEL. Tú necesitas aclarar tus prioridades. ¿Qué es más importante: un carro o Dios? ¿Marta o Dios?

CARLOS. Seguramente Dios, pero tú tienes carro y novia y también tienes a Dios.

DANIEL. Le doy gracias a Dios que mi carro, cinco años más viejo que el que tenías tú y vendiste, todavía camina. También Fabiola es una bendición muy grande. Ella ama a Dios más que a mí. Ella siempre me permite servir a Dios y realmente con trabajar, estudiar y estar activos en el ministerio no tenemos mucho tiempo para estar juntos. Por ejemplo, le llamé a ella antes de pasar aquí porque tenía planeado pasar por tu casa. Pero ella quiere que sirva a Dios y está dispuesta a aceptar lo que hago. Muchas semanas nos vemos solamente en la Iglesia. Créeme, yo sé que no es fácil no tener carro pero te está costando tu tiempo con Dios y tu paz. Y realmente una muchacha tan egoísta como Marta no vale la pena. Sí, es muy bonita y puede ser agradable, pero la veo fría espiritualmente.

CARLOS. Pero, ¿qué hago?

DANIEL. Si yo estuviera en tu situación, yo vendería el carro, siendo honesto sobre los problemas que tiene. Empezaría a pagar a Beto ese dinero. Entonces, me salía del trabajo los fines de semana para poder asistir a la Iglesia y con el otro trabajo terminar de pagar a Beto. Y oraría por una novia que realmente quiera servir a Dios y te ame a ti sin carro o con carro.

CARLOS. Tienes razón, y realmente todo esto pasó porque nunca pedí consejo de cristianos y personas maduras, ni oré acerca de las decisiones importantes. De pronto compré el carro y le pedí a Marta que fuera mi novia.

DANIEL. Si aprendes esta lección, aun la pérdida de dinero vale la pena. Muchos Cristianos grandes todavía no han aprendido: "Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo, mas en la multitud de consejeros se afirman" Proverbios 15:22

La ignorancia de los príncipes

7 Minutos y 3 Personajes. Esta obra nos da una idea de cómo se mueve el mundo espiritual, las luchas que existen en nuestra mente y las consecuencias que nos traen tanto las buenas como las malas decisiones.

LA IGNORANCIA DE LOS PRÍNCIPES

PERSONAJES

KEVIN. No tiene carácter, es influenciado y manipulado por sus amistades.
ABIGAIL. Es cristiana pero a medias.
NARRADOR. Kevin está soñando, o bien puede ser un ángel hablándole.


(Entran en escena Kevin y Abigail platicando muy emocionados.)

KEVIN. Hombre, no manches, esto estuvo bien cool, ¡qué bueno que me convenciste! Nunca había ido a una fiesta como ésta, aunque ¡oohh, men! Te pasas… Mira las horas que son: 4:30a.m.
Ya me amenazó el jefe. (Kevin imita burlonamente la actitud del jefe) Señor, venga para acá, un retraso más y no lo quiero ver por aquí, está advertido. Si me corren, tú me vas a buscar trabajo.

ABIGAIL. ¡Ah! ¿Yo por qué? Ni creas.

KEVIN. ¿Quieres saber por qué? Bueno, ¿quién es la que me mueve como robot para todos lados, eh, eh, eh?

ABIGAIL. ¡Ay! Ya estás grandecito, ya sabes lo que haces, si bien que te gusta, no te hagas...

KEVIN. No, fíjate que no, lo que pasa es que tengo que cuidarte; eres mi amiga… ¿Qué tal si te pasa algo y todo por no ir contigo? Prefiero no arriesgar tu seguridad.

(Abigail se ríe.)

KEVIN. Ya sé que no me crees, yo siempre he sido un chavo tranquilo, no me gustan esos feos lugares.

ABIGAIL. Corrección, no te gustaban esos lugares, y eeeras tranquilo, acuérdate quién era el que andaba como trompo en medio de la pista y no se quería venir, ¡je, je, je!

ABIGAIL. Lo que pasa, amigo, es que eres muy aburrido, todos tenemos derecho a regarla de vez en cuando, záfate alguna vez de la sana diversión, para salir de la rutina; tú sabes a cabo que no es de todos los días, solo los fines de semana y luego vamos a la iglesia, le pedimos perdón a Dios él nunca nos dejará de amar porque somos sus hijos: un padre nunca deja de amar a un hijo sea como sea, ¿o sí?

KEVIN. No, claro que no, mis padres nunca harían eso; ellos me aman tal y como soy, aunque claro que de niño, cuando me portaba mal, me daban unas corregidas hasta que entendiera. Yo creo que Dios también es así porque….

ABIGAIL. ¡Cof, cof, cof! Bueno, bueno… En lo que quedamos: fin de semana al reventón y luego a pedir perdón. Y no hablemos más de esta situación. He dicho.

KEVIN. Yo no estoy tan seguro de eso.

ABIGAIL. Sí, mira, primero que nada necesitamos juntarnos con ellos, ganarnos su confianza, y después, si se nos presenta algún día la oportunidad, hasta les podemos hablar de Cristo. (Kevin pone cara de insatisfecho) Puedes encontrar ahí tu media naranja, tu ayuda errónea.

KEVIN. ¿Cómo dices?

ABIGAIL. Dije tu ayuda idónea, nada más… La conviertes a Cristo y listo, ¿qué te parecen mis estrategias para ganar almas? ¡Je, je! ¿Qué tal, eh?

KEVIN. ¡Uy! No cabe duda que tienes el don de revelación, no sé si pueda dormir esta noche… Estoy muy emocionado con las estrategias que Dios te revelo.

(Mientras van camino a su casa una voz suave susurra al oído de Kevin.)

NARRADOR. No te engañes, a Dios nunca podrás engañar. Él conoce las intenciones más profundas de tu corazón y todo lo que siembres lo vas a cosechar. Cada decisión que tomas afecta tu futuro para éxito o fracaso, ven aquí, te mostrare algo. Esto es lo que sucede en tu mente natural, a esto se le llama el mundo espiritual. Muy real es, aunque tú no lo ves. Existe en toda mente un campo de batalla donde los pensamientos combaten entre el bien y el mal, y es una lucha constante que vivimos día a día. Existen las malas y las buenas decisiones. Ellas lucharán para conquistar territorios en tu mente, y las decisiones que tomes vivirán cómodamente, y te entregarán a cambio todas sus pertenencias. Siempre hacen eso, es su naturaleza. Algunas te darán éxito, y otras, fracaso. Al fin de cuentas aunque peleen ellas por territorios, tú eres el que escoge cuál de las dos vencerá. Algunas matarás y otras abrasarás: La decisión es tuya. Recuerda que todo te es permitido, pero no todo te conviene. Las malas decisiones tarde o temprano matan tus sueños e ilusiones. Y a tus futuras generaciones, les heredarás solo maldiciones. Por favor, reacciona, detente un momento y ponte a pensar: Que las malas decisiones solo te quieren lastimar. Cuando ya no te quieran, te van a traicionar y como un trapo viejo te van a desechar, su trabajo es engañarte, aprisionarte, encadenarte, meterte en oscuridad y que vivas despojado de tu voluntad. El rey de las malas decisiones es el padre de mentira. Su único propósito es robar, matar y destruir.

Bueno entonces, ¿qué estás haciendo con tu vida? Ya no te dejes engañar: Ármate de valor, y escoge el camino mejor, pelea contra el pecado, pelea, pelea, y no termines derrotado. Fortalécete en el señor y en el poder de su fuerza y saca tu testamento, aquel que tu padre el rey te dejo para que conozcas su herencia. Porque solo así, en el tiempo de la tentación, tú podrás tomar la correcta decisión y te será entregado todo, absolutamente todo, lo que tu enemigo, te ha robado.
Serás prosperado en todo lo que emprendas, vivirás de Victoria en Victoria en los tiempos difíciles. Tendrás la paz que sobrepasa todo entendimiento. Los sueños de tu Corazón se realizarán, y esto solo es algo de las muchas herencias que Él te entregará. Si el día de mañana no te quieres lamentar, recuerda este consejo, no lo debes olvidar. Tú naciste para ir de Gloria, en Gloria y de Victoria en Victoria.
Pero al final de cuentas eres tú el que decide.



NOTA DEL AUTOR. PARA ATRAER LA ATENCION DE LA AUDIENCIA, TENÍA PLANEADO, EN EL AREA DE LA NARRACIÓN, TOMAR ESCENAS DE ALGUNAS PELICULAS FAMOSAS COMO LA DE “EL SENOR DE LOS ANILLOS” EN LA QUE HABLA DE UN REY QUE ESTA PRESO E IGNORA TODA SU HERENCIA; TAMBIÉN GUERREROS PELEANDO, ECT… MIENTRAS SE ESTÁ NARRANDO SE ESTARÍAN PASANDO LOS CORTOS RELACIONADOS CON LO QUE SE ESTÁ HABLANDO. ESTO CREARÍA UN ESCENARIO ACTUAL, MODERNO Y JOVIAL, PERO SE LOS DEJO A SU IMAGINACIÓN Y POSIBILIDADES.

Pies de siervo

5 Minutos y 8 Personajes. Varios jóvenes cristianos son llamados a escalar una montaña pero no todos subirán a la cima.

PIES DE SIERVO
Samuel Hernández Clemente
PERSONAJES

LÍDER DE JÓVENES
CRISTIANO FIEL Y PERSEVERANTE
CRISTIANO CRITICÓN Y LEGALISTA
CRISTIANO TEMEROSO
CRISTIANO PERFECCIONISTA
CRISTIANO FLOJO
CRISTIANO VANIDOSO
CRISTIANO DESORGANIZADO


UTILERÍA

(Se puede meter música para cada actuación, vestuario de acuerdo al personaje, más personajes y escenografía de un bosque.)



TRAMA

ESCENA 1

(El drama inicia en una reunión de jóvenes, donde el líder se encuentra exhortando a la juventud.)

LÍDER. Jóvenes, el Señor está buscando corazones dispuestos a luchar para continuar firmes en Su camino.

(Todos gritan: “Sí, Amén, Aleluya, Sí, Sí”.

LÍDER. Así que no importando lo difícil que sea el camino, ni los gigantes, ni las pruebas, ni los obstáculos… nada nos hará volver atrás.

(Todos gritan: “Así es, Claro, Aleluya, Amén, Amén”.)

LÍDER. Y para probar esto en práctica, mañana subiremos a la montaña (dar el nombre de alguna cercana a la localidad en que se represente la obra), hasta llegar a la cima y orar y estar en comunión con nuestro Dios. Así que los que acepten el reto nos veremos en la base de la montaña a las 5:00 de la mañana. ¿Están de acuerdo?

(Todos gritan: “Sí, Aleluya, Amén, Ahí estaremos”. Se despiden todos.)



ESCENA 2

(Llega el primer joven a la base de la montaña a las 4:59.)

CRITICÓN. ¿Cómo es posible? Ya casi son las cinco y no hay nadie aquí. ¡Qué desorganización! ¡Qué impuntuales! ¿Qué clase de cristianos son éstos? Pero… ¡Hum! ¡Ya sé! ¡Me voy a otra iglesia donde sean más organizados! Yo mejor no voy, Señor. ¡Ahí nos vemos, adiós! (Se va.)

TEMEROSO. ¡Ay, qué oscuro está aquí! ¡Qué miedo! ¿Cómo nos citan a esta hora donde las tinieblas reinan? ¡Uy! Y dijeron que había gigantes ¿Y si me atrapan? ¿O si me resbalo en el camino? ¿O si me pica un animal? ¡Ay, Señor, líbranos del mal! Yo mejor me voy a mi casita a estar bien seguro. Además, soy alérgico al polvo. (Se va.)

PERFECCIONISTA. Son las cinco en punto y no hay nadie, claro… Yo no organicé esta excursión. Si yo lo hubiera hecho sería mejor, los hubiera citado a las 12:00, nos iríamos en carro y hubiéramos ido al mar en vez de a la montaña. ¡Ay, Señor! Esta gente que no piensa… De seguro que no pensaron en las condiciones atmosféricas ni meteorológicas. Mejor no me arriesgo, Señor, ya me voy.

FLOJO. (Cargando su cobija y almohada.) ¡Qué sueño, Señor! ¿Cómo nos citan tan de madrugada? ¡Ay, Señor! Yo sé que tú hablas a través de diferentes maneras, así que por qué no me hablas a través de un sueñito… ¿Sí? ¡Ay! ¡Nos vemos mañana, Señor!

VANIDOSA. (Con espejo, lentes, tacones y vestido de noche) ¡Oh, Señor, he aquí tu humilde sierva, que se atreve a llegar hasta aquí para servirte! ¡Oh, no! ¿Traje todos mis accesorios y protectores solares? ¡Oh, no! Me falta mi filtro solar, ¡Qué tragedia! ¡Y qué horrible clima! Señor, ¡tú no puedes permitir que la imagen de esta tu sierva se deteriore! ¿Verdad? Así que me voy al Salón de Belleza y después nos vemos en el espejo. Bye, Bye.

DESORGANIZADO. (Con portafolio.) ¡Oh, no, Señor! ¿Dijeron a las cinco o a las seis? ¿Aquí o en la cima? ¿Dijeron que era para hoy o para mañana? ¡Ah, ya sé! Voy a sacar mi directorio y le voy a hablar al líder… (Al abrir.) ¡Oh no, me equivoqué de portafolio y traje la mochila de mi hermanito! ¡Ay, no, mejor me voy! ¡Qué desorganizados! ¡Qué falta de comunicación! ¡Oh, no! ¿Por dónde me voy? Creo que estoy perdido. (Sale.)

FIEL. ¡Oh, gracias Señor por permitirme llegar temprano! Parece que no hay nadie y aun si no llegan, yo subiré, no importa qué tan difícil sea, pero tomado de tu mano voy a vencer todo obstáculo, ya que no subiré en mis fuerzas, sino en las tuyas, pues tú eres mi fortaleza y pronto auxilio, pon en mí gozo, ánimo y perseverancia para lograrlo, y quita de mí todo espíritu de crítica, de temor o perfeccionismo y aleja de mí la flojera, vanidad y desorden de mi vida, así que en el nombre de Jesús subiré y venceré pues tu has puesto en mí, pies de siervo para caminar por tus caminos. Gracias, Señor. (Sale rumbo a la cima.)

Amor irreflexivo

8 Minutos y 4 Personajes + Extra. Una joven se siente indecisa frente a las proposiciones de un joven que tiene mala fama.

AMOR IRREFLEXIVO

PERSONAJES

NARRADOR
MADRE
MARÍA
RODOLFO


NARRADOR. Esta es una historia común, de una joven que desperdició los consejos que había recibido. Y se dejó llevar por sus sentimientos. Aunque esta historia es imaginaria puede ocurrir en la vida diaria como una realidad.
Tiene su parte jocosa, pero tiene no solo el propósito de entretenernos sino también de ayudar a pensar con seriedad, en el asunto tan vital en la vida juvenil. AMOR, NOVIAZGO Y MATRIMONIO HOGAR.

La historia comienza cuando María un día va por la calle con el fin de realizar unas cuantas gestiones y compras que su mamá le encargó que hiciese. Hacía un poco de sol y por lo tanto se sentía un poco de calor. María había caminado ya varias cuadras y aun le faltaba más, se sentía cansada y decidió detenerse en uno de los bancos que había en aquella larga calle, al sentarse nota que... Rodolfo, un joven que hace algún tiempo la galanteaba y aun demostraba sus intenciones amorosas… Pero, veamos lo que sucede.

MARÍA. Es verdad que hace un calor enorme, estoy un poco cansada y me quedan unas cuántas cuadras por caminar todavía... ah... deja sentarme en este banco un ratico nada más... (Se sienta y queda pensativa. De pronto se pone nerviosa al ver quien se aproxima, se pone en pie, se sienta de nuevo, se vuelve a poner en pie.) ¡Ah, mi madre! ¡Qué susto! Ese que viene por ahí es Rodolfo. No sé qué voy a hacer... ¿Qué me dirá? ¿Y yo qué le contestaré? En realidad él es tan elegante, tan apuesto, tan agradable, tan distinguido... Él es muy semejante al ideal que yo he estado soñando.
Pero, tengo que actuar con seriedad y astucia para que él no se dé cuenta que me impresiona con su presencia.

RODOLFO. Buenas tardes, María, ha sido una grata sorpresa para mí encontrarte aquí. Te confieso que no lo esperaba, me siento feliz de verte y saber cómo estás. Ahora podemos charlar un rato aquí, ¿no lo crees así?

MARÍA. Oh, sí, sí, pero... no... no... no.

RODOLFO. Pero, ¿qué te pasa? ¿Estás nerviosa?

MARÍA. Este... que... no... no... Pero mira, no puedo conversar porque tengo que hacer unos mandados para mi mamá y me encargó que no me demorara.

RODOLFO. Pero María, tú sabes que yo soy todo un caballero, si no pues ahora será en otra oportunidad, ¿verdad? Pero recuerda que estoy esperando una respuesta tuya. Tú lo sabes, ¿verdad, María?

MARÍA. Sí, sí, yo lo sé, pero... será en otro momento como tú dices, ahora debo irme, hasta luego.

RODOLFO. Hasta luego, bella flor del jardín de mis sueños.

(Se separan y cuando están algo lejos miran hacia atrás y se dicen adiós con las manos, el joven se pierde mientras María habla sola.)

MARÍA. No sé pensar... ¿Cómo voy a pensar? No puedo, es verdad que es tan apuesto... es muy agradable... pero me han dicho que es un picaflor. Dicen que es como una mariposa que va de flor en flor, pero yo creo que en todo caso que eso sea cierto, yo puedo hacerlo cambiar. Mi amor, mi buen comportamiento, mi cariño, lo puede atraer tanto que olvide a todas las demás y dé un paso de seriedad en este asunto.
Pero... Si continúa así... será él un desgraciado y habrá desdichado muchos corazones. Estoy indecisa, no sé qué hacer, necesito un buen consejo. Según he aprendido, la persona indicada es mi mamá... pero, ¡qué va! Temo que ella se oponga y en verdad sentiría mucho perder a Rodolfo. En segundo lugar podría ver al Pastor de mi iglesia. Pero... no... no... él tampoco, sé qué me diría algunas cosas que no quiero que me diga. ¿Quién entonces? Bueno déjame hacerle los mandados a mi mamá... Por cierto, creo que no recuerdo ni la mitad de las cosas que ella me encargó... Después resolveré de buscar un consejo... (Sigue caminando hasta que desaparece.)

NARRADOR. Después de realizar algunos mandados de los que su madre le había encargado, María regresó al hogar un poco preocupada, su madre la estaba esperando impacientemente.

MARÍA. (Entra y le da un beso a la madre.) Ay, mamá, ¡cómo he caminado! Eso ha sido horrible... Pero te resolví todo... Digo... Menos... Bueno, creo que... que todo, no. (Habla dudando.)

MADRE. Hija, creo que te has demorado más de lo debido... Ya yo estaba impaciente... pero con tal de que hayas resuelto todo... aunque yo no sé qué está pasando que últimamente se te olvidan las cosas, y eso no me gusta porque no estás enferma, ¿verdad que no te sientes mal de salud? A veces si no hacemos lo correcto la mente no trabaja bien y hace días que te noto que todo se te olvida.

MARÍA. (Volviendo el rostro.) Todo menos...

MADRE. ¿Qué dices, hija?

MARÍA. No, no, nada, mamá.

MADRE. Bueno, vamos a ver por fin lo que trajiste... María, no veo el hilo de la señora Macías para el vestido que se mandó hacer.

MARÍA. ¡Ay, mamita! Se me olvidó, eso sí que se me olvidó.

MADRE. Pero tampoco veo aquí la tela de la Sra. Ramos. ¿No estaba ella en su casa o es que tampoco fuiste?

MARÍA. (Haciendo una mueca de dolor.) No sé cómo no me di cuenta de llegar pues pasé cerca de su casa.

MADRE. Hija, vuelve y te repito que todo se te olvida.

NARRADOR. La hija está atónita sin saber qué hacer o decir, está con el rostro serio y una mirada como viendo algo imaginario. ¡Cuántos pensamientos pasan por su mente ahora en blanco! Rodolfo, sus palabras, su nerviosismo.

MADRE. ¿María, en qué piensas? Eso que te pasa no es normal en ti, anda hijita, ¿por qué no me dices qué es lo que te pasa?

MARÍA. Nada, mamá, nada, estaba pensando que mañana yo te prometo hacer todos los mandados que hoy olvidé. Perdona mi descuido, mamá.

MADRE. Está bien, hija.

NARRADOR. Al llegar al día siguiente, la joven se arregla y sale para la calle, para cumplir esta vez con lo que la madre le había pedido. Pero automáticamente, y sin darse cuenta, estaba caminando por la misma calle donde ayer se encontró con su galán apuesto. Ahora no está cansada, no siente calor, pero... sí deseos de sentarse aunque sea un ratito solo para recordar a...

MARÍA. Déjame sentarme aquí, aunque hoy no voy a ver a Rodolfo, ni quiero verlo tampoco… Se me olvidarían los mandados de nuevo.

NARRADOR. María estaba pensativa, mira a uno y otro lado como si esperara a alguien pero de pronto sus ojos ven algo, algo que no puede creer.

MARÍA. No, no puede ser, no lo creo, pero... si es él, es cierto lo que mis ojos ven, Rodolfo... Pero... viene con una joven cogido de la mano.

NARRADOR. Rodolfo pasa muy cerca de donde está María, finge no verla. María está clavada en el banco de mármol donde permanece sentada. Ve cómo Rodolfo se aleja, con su acompañante. Ahora sí, que se le han olvidado todos los mandados de su mamá. María, la pobre y desplomada María, sin darse cuenta y sin saber de dónde sacar fuerzas y echarse a andar hacia la casa.

MARÍA. (Llama.) Mamá, ¿dónde estás?

MADRE. Aquí, ven hija, pero por favor, ¿qué té pasa, mi hijita? Te noto nerviosa y preocupada, ¿qué te ocurre, hija mía? Dime, ¿me hiciste los mandados?

MARÍA. No, mamá, no pude, ven conmigo acá, mamá, tengo que conversar contigo.

MADRE. Vamos a sentarnos, te veo mal hace días, pero desde ayer más y hoy todavía más, dime, anda ¿qué te pasa?

NARRADOR. Y María le contó a la madre todo lo ocurrido, su actuación equivocada, su chasco y el fin de aquel episodio triste de su vida y terminó diciendo:

MARÍA. Te aseguro mamá que he aprendido una gran lección: desde hoy con la ayuda de Dios no actuaré tan neciamente, seguiré el consejo de Dios para no fracasar en mi vida y sobre todo serás tú, madre mía, después de Dios, mi primera y única consejera en todas las cosas de la vida, porque me he dado cuenta que tú eres una madre cristiana y quieres lo mejor para mí. Nunca más dejaré de honrar a mi Dios. Y a ti también, madre querida.

MADRE. Me alegro mucho de lo que has acabado de decir hija mía, y quiero que sepas que para una madre inteligente, nunca pasan inadvertidos los problemas y las preocupaciones de sus hijos. Yo estaba estudiando tu caso, pues veía algo anormal en ti, pero ahora solo queda olvidar esta terrible pesadilla por la que hemos pasado y que esta lección te ayude a ti y a todos los que como tú se creen sabios en sus opiniones. Ojalá que desde ahora en lo adelante siempre busques consejos de personas prudentes y así lograrás ser una verdadera cristiana.