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2012 - España
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Tienda de identidades

12 Minutos y 8 Personajes. Un hombre sin identidad entra en una tienda de identidades para comprar una. La dependienta le enseña varias opciones hasta que se topa con la del cristiano.

TIENDA DE IDENTIDADES

PERSONAJES

DEPENDIENTA
PERSONA
MALO
PAYASO
ESTUDIOSO
CANTANTE
ACTOR
CRISTIANO

Estamos en una tienda de “identidades”. Las identidades están tapadas con una sábana blanca para que no cojan polvo y no se quiénes son. La dependienta está dando vueltas por la tienda hasta que entra un cliente. Se trata de una persona sin identidad que está buscando una para su vida. El cliente va vestido de un color uniforme, sin destacar mucho (todo gris, o negro oscuro) con capucha y con la cara tapada.

DEPENDIENTA. ¡Hola! ¡Buenos días!

CLIENTE. ¡Buenos días!

DEPENDIENTA. ¿En qué puedo ayudarle?

CLIENTE. Sí, mire, estoy de visita por aquí y al pasar delante de la tienda me llamó muchísimo la atención y decidí entrar a ver qué había ya que quizá alguna de las cosas que tiene por aquí me puedan servir.

DEPENDIENTA. Pues bienvenido. Si quiere echar un vistazo y preguntar algo, aquí estoy para ayudarle.

CLIENTE. Muchas gracias. (El cliente va dando vueltas sin atreverse a levantar las sábanas.) Disculpe…

DEPENDIENTA. ¿Sí?

CLIENTE. Podría enseñarme un poco lo que tiene oculto por aquí.

DEPENDIENTA. Desde luego. Sí, mire, nuestra tienda se ha especializado en la venta de identidades y por lo que veo quizá usted esté interesado en adquirir una.

CLIENTE. Sí, así es.

DEPENDIENTA. Pues ha venido al lugar perfecto.

CLIENTE. La verdad es que he probado tantas identidades que he perdido la mía propia y al ver esta tienda me he animado a entrar y probar suerte. ¿Me podría mostrar algún ejemplo?

DEPENDIENTA. Por supuesto, yo le muestro, venga por aquí. Como no sé el presupuesto que tiene le voy a enseñar desde las más accesibles hasta las más caras y así usted decide cuál se puede ajustar a su vida. ¿Le parece bien?

CLIENTE. Sí, sí, muy bien.

DEPENDIENTA. (Levanta la primera sábana y descubre a un joven con una pistola en la mano apuntando, en actitud agresiva. El cliente se asusta al verla.) Como puede ver, ésta es la identidad del malo. Si usted compra esta personalidad todo el mundo le va a temer. ¿Quién se va a meter con usted? ¡Nadie!

CLIENTE. Esta personalidad es muy interesante. Cuando yo era pequeño, mis compañeros me golpeaban en la escuela, me insultaban y me dejaban todo dolorido… Ojalá hubiera tenido esta identidad antes, me habría ido mejor…

DEPENDIENTA. Si usted hubiera venido entonces, no le habrían tocado ni un pelo…

CLIENTE. Pues sí, yo me habría defendido y les habría asustado. ¿Sabe lo que le digo? Que me quedo con esta identidad.

DEPENDIENTA. Bueno, como quiera, pero quizá haya ahora otras le vayan mejor con su situación actual. Déjeme que le enseñe el resto.

CLIENTE. Bueno, está bien…

DEPENDIENTA. (Levanta otra sábana y aparece un payaso haciendo monerías.) Como puede ver, ésta es la identidad del payaso. Esta identidad es bien interesante también porque con ésta va a ser muy feliz y va a hacer muy feliz a todos los que están a su alrededor.

CLIENTE. Fíjese que tiene razón... ¿Quién quiere ser un malo, asustar a todas las personas para que se venguen de uno cuando se puede ser un payaso y hacer reír a las personas amadas sin que se alejen de ti? Está muy interesante ésta del payaso.

DEPENDIENTA. A usted lo van a querer, lo van a invitar a todas las fiestas y va a ser el centro de atención de todos...

CLIENTE. ¡Qué bien! Cuando yo era pequeño contaba chistes y la única que se reía era mi mamá, nada más… Así que con esta identidad veo que puedo ser feliz, pero ya que estamos me gustaría ver el resto porque cada identidad nueva que me enseña es mejor que la anterior.

DEPENDIENTA. ¡Por supuesto! Es por eso que tienen distintos precios… Déjeme mostrarle otra. (Quita la sábana y aparece la personalidad del estudioso.) Como puede ver ésta es la identidad del estudioso. Si se lleva esta identidad, como graduado de la Universidad de Harvard, todo el mundo va a estar interesado en usted. Su opinión va a ser muy influyente e incluso los presidentes contarán con su consejo.

CLIENTE. Tiene usted mucha razón. Con esta identidad, yo creo que podría hacer hasta dinero con sólo aparentar que tengo mucha sabiduría.

DEPENDIENTA. Claro, claro…

CLIENTE. Atraería a gente más importante, ya no estaría con los amigos de siempre, ¿verdad? Me gusta mucho, creo que me voy a llevar ésta.

DEPENDIENTA. Bueno pero, ¿qué le parece si le enseño el resto? Igual hay otra mejor para usted.

CLIENTE. De acuerdo.

DEPENDIENTA. (Levanta otra sábana y aparece un joven cantante.) Como puede ver, ésta es la identidad del rockero. Con esta identidad va a poder viajar de país en país y todo el mundo va a saber quién es usted. Va a tener fama, dinero, va a ser escuchado por millones de personas. Es una identidad muy interesante. Va a recorrer mundo y las chicas van a estar locas por usted.

CLIENTE. Me gusta, me gusta… Esta personalidad me está gustando. (Lo imita.) Fíjese, parece que ya se me pega algo…

DEPENDIENTA. Le está perfecta.

CLIENTE. Yo siempre he tenido la intención de viajar pero como no tenía dinero me ha sido imposible; pero con esta personalidad creo que voy a poder realizar ese sueño. Las personas se me echarán encima para que les firme autógrafos. ¿Quién no quiere ser una persona reconocida con fama y éxito?

DEPENDIENTA. Claro que sí. ¿Está interesado en ella?

CLIENTE. ¡Sí, sí, por supuesto!

DEPENDIENTA. Pues aún tengo una mejor: la más cara. (Quita la sábana.) Esta identidad es la de actor.

CLIENTE. ¿Un productor de cine?

DEPENDIENTA. Esta identidad es bien interesante. Déjeme decirle… Porque con esta identidad usted va a hacer el papel que quiera. Podrá cambiar de personalidad, de personaje y va a ganar mucho dinero…

CLIENTE. Tiene razón. Siendo productor de cine puedo ser un cantante, aparentar que soy estudioso, hacer tonterías como un payaso y hasta volverme malo, si es necesario. Yo creo que ésta es la personalidad adecuada.

DEPENDIENTA. Pero déjeme recordarle que esta es la personalidad más cara y no sé si usted tendrá tanto dinero para comprar esta identidad… Mire el precio…

CLIENTE. (Mira la etiqueta y se asusta.) ¡Uy! Pues… ¿sabe? Quizá tendría que venir en otro momento… En fin… Gracias por su ayuda, las identidades son interesantes pero no sé si me convencen al 100% ya que algunas de ellas ya las he probado en parte en otros momentos de mi vida y no me han llenado… Yo pensaba que esta vez iba a ser diferente pero quizá no sea así… Bueno, de todas formas, gracias, ha sido muy amable pero todo esto es como muy complicado.

DEPENDIENTA. Bueno, espere, no se vaya todavía. Permítame un segundo. Por aquí tengo otra identidad que no la muestro mucho porque no suele interesarse a la gente. Sólo échele un vistazo, tampoco pierde nada. Si ya ha probado algo de las otras identidades y no se ha sentido cómodo como para adoptarlas como su identidad personal fija, quizá algo distinto le haga pensar. ¿Qué le parece?

CLIENTE. Bueno, sí, tiene razón. No tengo nada que perder.

DEPENDIENTA. (Quita la sábana.) La tengo aquí tan aparcada, sin vender desde hace tanto tiempo, que si a usted le interesa se la regalo.

(Se trata de la identidad del cristiano. Un hombre vestido normal, sin nada llamativo.)

CLIENTE. (Mirando la identidad.) ¿Y esta qué identidad es?

DEPENDIENTA. Es la identidad del cristiano. Fíjese, lo interesante de esta personalidad es que viene con un manual de instrucciones que se llama la Santa Biblia.

CLIENTE. ¿Con un manual de instrucciones?

DEPENDIENTA. Así es…

CLIENTE. La verdad es que aparte del manual no tiene nada llamativo ni interesante…

DEPENDIENTA. Desde luego, lo que distingue a esta identidad del resto es este manual. Algunos clientes que se la llevaron vinieron a decirme luego que lo interesante de la identidad era precisamente ese manual. Que les sirvió de muchísima ayuda y que no entendían cómo podía ser tan barata con el valor que tenía ese manual…

CLIENTE. Bueno, pues no sé… En sí no me dice mucho pero quizá el manual traiga un poco de luz a esta identidad. He probado muchas identidades en la vida pero nunca me había planteado ésta… Quizá debería probar…

DEPENDIENTA. ¿Quién sabe? Quizá encuentre su verdadera identidad ahí.

CLIENTE. Entonces, ¿de verdad que me la da?

DEPENDIENTA. Sí, así es…

CLIENTE. No sé qué decirle, se lo agradezco mucho… Espero encontrar mi verdadero yo en las letras de este manual.

DEPENDIENTA. De nada. Mucha suerte y por favor, venga a contarnos su experiencia cuando la conozca mejor.

CLIENTE. Así lo haré. (Coge a la identidad y se la lleva.)

FINAL ALTERNATIVO

(Se apagan las luces para expresar el paso del tiempo.)

CLIENTE. (Entra de nuevo en la tienda vestido de forma normal y con la Biblia en la mano.) De todas las identidades que he tenido esta es la única identidad que ha llenado el vacío de mi corazón. Con esta personalidad he sido yo el que ha escogido su propia personalidad. (Se marcha de la sala.)

DEPENDIENTA. (Al público.) ¿Qué identidad están comprando ustedes? ¿Están escogiendo la identidad correcta?

Batalla Espiritual

12 Minutos y 7 Personajes. Satanás se aprovecha de nuestras debilidades para atacarnos y alejarnos más de Dios. Será tarea de los cristianos ayudar a aquellas personas que están en problemas o luchas espirituales.



BATALLA ESPIRITUAL



PERSONAJES

MUJER HAMBRIENTA
DIABLO
MUCHACHA
HOMBRE
EMBARAZADA
ÁNGEL
SATANÁS


“PORQUE NO TENEMOS LUCHA CONTRA SANGRE Y CARNE, SINO CONTRA PRINCIPADOS, CONTRA POTESTADES, CONTRA LOS GOBERNADORES DE LAS TINIEBLAS DE ESTE SIGLO, CONTRA HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD EN LAS REGIONES CELESTES. EFESIOS 6:12”

MUJER HAMBRIENTA. (Entra caminando desesperada y aprisa se pasea de lado a lado del escenario en el segundo plano.) ¡Tengo hambre! ¡Tengo hambre! ¡Necesitó comer! ¡Tengo hambre! (Se toca la panza y repite lo mismo cada vez más desesperada busca comida en unos botes de basura.)

DIABLO. (Entra como si nada y se acerca a la mujer con cara de burla y asco.) ¿Tienes hambre?

MUJER HAMBRIENTA. (Sigue caminando desesperada.) ¡Sí, tengo hambre!

DIABLO. ¿Y nadie te da de comer?

MUJER HAMBRIENTA. No, nadie (desconsolada.)

DIABLO. Claro, si la gente es mala (afirmando), todo mundo es malo. Yo sé qué podrías hacer…

MUJER HAMBRIENTA. Morirme… tengo mucha hambre.

DIABLO. Pues sí, si no comes te vas a morir… (Sonríe sarcásticamente.)

MUJER HAMBRIENTA. No sé qué hacer… Quiero comer.

DIABLO. Es que no hay nada que comer… ¿Qué? ¿Vas a comer piedra?

MUJER HAMBRIENTA. Si pudiera, comería piedras... (Mira pasar a una muchacha bien arreglada con bolsas del súper.)

(La muchacha se da cuenta y la quiere evadir. No dice nada, camina de un extremo a otro del escenario, mira su reloj y regresa por el mismo lugar y se va.)

DIABLO. (Mientras pasa la muchacha le dice a la mujer hambrienta.) ¡No pierdas tu tiempo! ¡No pierdas tu tiempo! ¿No ves que solo lleva comida para ella? ¿Que no ves la cara de hambrienta que tiene…? No te arrodilles eres un cero a la izquierda…

MUJER HAMBRIENTA. (Mientras el Diablo le habla ella se acerca a la muchacha.) Ayúdame, tengo hambre (se inclina y le toca). Quiero comer, dame de comer…

(Sale de escena la muchacha.)

DIABLO. Nadie te va a ayudar, nadie te quiere, la gente no te quiere, no sé cuál es el amor que dice la gente que da, a ti nadie te ama…

MUJER HAMBRIENTA. Tengo mucha hambre, entiéndeme.

DABLO. Y, ¿cómo le vas a hacer? Mejor muérete…

MUJER HAMBRIENTA. ¿Y cómo le hago para morir?

DIABLO. Mátate.

MUJER HAMBRIENTA. ¿Y cómo me mato?

(Entra un hombre comiendo una torta, la mujer se acerca y le ruega que le dé despacito.)

DIABLO. Nadie te va ayudar…

HOMBRE. Cómetelo… (Enojado lo tira al piso.)

MUJER HAMBRIENTA. (Se inclina a recoger y lo come.)

DIABLO. ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Mira cómo se burlan de ti… Tú tienes que vengarte… Él tiene mucho más dinero y mira lo que te dio: puras migajas… Yo te doy una solución (le entrega una pistola.)

(El hombre se queda hablando por celular.)

MUJER HAMBRIENTA. (Se acerca a el con la pistola.) Dame todo lo que tengas...

(El hombre despoja de su cartera reloj celular y se aleja asustado. La mujer lo toma, se coloca en el centro del escenario y se lamenta por lo que hizo.)

DIABLO. Mira en lo que te has convertido: en una limosnera andrajosa y ahora ladrona… ¡Ja, ja, ja! Así nadie te va a querer… Aquí está la pistola, quédatela de recuerdo. Ahora te deberías poner a trabajar para hacer las cosas bien. (Se retira hacia la izquierda.)

(La Mujer se coloca de rodillas o postrada en silencio.)

EMBARAZADA. (Entra por la izquierda y empieza a caminar de extremo a extremo.) ¡Soy una tonta! ¡Soy una tonta! (Pataleando.)

DIABLO. ¿A ti qué te pasa?

EMBARAZADA. ¿Y tú quién eres?

DIABLO. Un buen amigo…

EMBARAZADA. ¡Tengo un problema! Un problema muy grande… (Se toca la cabeza con las dos manos.)

DIABLO. Cuéntame, yo te voy a ayudar.

EMBARAZADA. Me acabo de enterar que estoy embarazada y no sé qué hacer… (Se toca el vientre, se inclina hacia el piso y se lamenta diciendo.) No sé cómo decirle a mis padres…

DIABLO. ¡Huuuy! Me imagino que el tipo se fue…

EMBARAZADA. Claro.

(Se levanta y el diablo la encamina.)

DIABLO. Mira, todos son así y tus papás cuando se enteren te van a matar…

(La embarazada lo escucha atentamente. El Diablo le da una tarjeta.)

DIABLO. Tranquila. Yo conozco un doctor que te podrá ayudar: vas y abortas. Nadie se va a dar cuenta… Ni tus papás van a saber de esa situación ni tu novio…

EMBARAZADA. (Llorando se seca las lágrimas.) Creo que esta es la mejor solución… (Se va al lado derecho del escenario.)

DIABLO. ¡Qué bien hago mi trabajo!

(La embarazada regresa.)

DIABLO. Hola, ¿cómo estás? ¿Qué pasó?

EMBARAZADA. Ya aborté. (Contesta tranquilamente.)

DIABLO. ¿Cóóómoo? ¿Abortaste? Ese es un niño que no tiene la culpa de lo que tú hiciste; por favor, eres una asesina y tus padres se van a dar cuenta. Asesinaste, tu padre te va decir que mejor le hubieras avisado en lugar de abortar… Eres una desgracia. No tienes oportunidad, ¡¡estás muerta!!

EMBARAZADA. ¡Nooooo! (Se inclina y se postra al lado de la mujer hambrienta.)

DIABLO. (Se coloca al frente en primer plano.) ¡Ja, ja, ja! ¡Qué bien hago mi trabajo! Mi padre que está allá abajo estará muy orgulloso de mí… Como engaño a la gente la mando a robar, abortar, estoy orgulloso de mí… (Se retira al la izquierda pero escucha algo y observa de lejos.)

(Llegan cristianos con Biblia en mano y se acercan a las postradas y le hablan de la palabra de Dios.)

DIABLO. ¡Déjalo! No les hagas caso, no, no, no… ¡Satanás, Satanás!

(Entra Satanás con sus demonios que lo rodean.)

DIABLO. Amo, amo… (Se acerca a Satanás.) No sé qué hacer, a los que engaño han sido rescatados.

SATANÁS. ¡Inútil! ¿Qué es lo que dices?

DIABLO. Sí, mi señor, no sé qué hacer… ¡SON UNOS CRISTIANOS!

SATANÁS. ¿Quiénes?

DIABLO. De… de… de… de Cristo ese.

SATANÁS. Yo soy el príncipe de este mundo. Yo fui el que crucifiqué a Jesús en una cruz y lo exhibí. ¿Qué tipo de poder tienen ellos?

ÁNGEL. Ellos tienen la armadura de Dios con la cual te pueden resistir y estar firmes pues yo demostré mi dominio y poder. Ellos siendo tan debiluchos, ¿crees tú que me pueden vencer? ¡Ja!
.
VOZ. Es cierto, Satanás, eres el príncipe de este mundo pero Él es el Rey de Reyes y Señor de señores.

SATANÁS. No debí pisar estos terrenos; es mejor que me vaya de aquí. Vámonos, no sirves para nada…


TEXTO FINAL. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y habiendo acabado todo estar firmes. EFESIOS 6:13