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2012 - España
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Hablando de modales

7 Minutos y 2 Personajes. Patito y cangrejo discuten porque se acusan mutuamente de ser marionetas y cuando descubren que ambos son marionetas se piden perdón y se reconcilian.


HABLANDO DE MODALES

Lisa Mladinich Translated by María M. Rivera
http://www.catholicmom.com




PERSONAJES

PATITO
CANGREJO


PATITO. Cuá, Cuá.

CANGREJO. Sí, hola.

PATITO. Hola, cuá.

CANGREJO. ¿Cómo estás hoy?

PATITO. Bien, cuá. ¿Y tú?

CANGREJO. Pues muy bien, gracias.

PATITO. Cuá. Tú sí que tienes buenos modales.

CANGREJO. ¡Pues muchas gracias!

PATITO. De nada.

CANGREJO. Practico mis buenos modales todos los días.

PATITO. Qué bien.

CANGREJO. Creo que los buenos modales hacen del mundo un mejor lugar (golpea al patito.)

PATITO. Ay, cuá. Accidentalmente me golpeaste, cuá.

CANGREJO. Lo siento muchísimo. No quería golpearte. Por favor, perdóname.

PATITO. No te preocupes. Ese golpe no me dolió.

CANGREJO. A, pues me alegro. Oye, tú eres una marioneta muy simpática.

PATITO. Cuá. (Mira alrededor.) ¿Quién, yo? ¿Qué quieres decir?

CANGREJO. Quiero decir que tú eres muy simpático. Eres una marioneta simpática.

PATITO. Cuá. Yo no soy una marioneta. Soy un patito de verdad. ¿Ves? Cuá, cuá. Así es que hablan los patitos de verdad. Pero tu sí eres marioneta. Cuá.

CANGREJO. ¿Yo? Yo no soy una marioneta. Soy un cangrejo de verdad. ¿Ves? Los cangrejos caminan de lado, así (mostrando con la pinza). Tú eres la marioneta.

PATITO. ¡No TÚ lo eres!

CANGREJO. ¡No TÚ lo eres!

PATITO. No TÚ… (Se da cuenta del que maneja la marioneta y mira, entonces mira de cerca al cangrejo y planea…) Oye, ven acá. Mira para allá por un segundito. ¿Ves, ves esa persona detrás de nosotros?

CANGREJO. (El cangrejo mira y luego mira al patito aterrorizado.) Yo no sé (mira otra vez.) Pero cada vez que nosotros decimos algo SUS LABIOS SE MUEVEN.

PATITO. (Los dos se asustan y tiemblan.) Vamos a darle el ojo negro.

CANGREJO. Sí. A las tres. Uno, dos, tres. (Se voltean. El/la que maneja las marionetas mira a otro lado y silba, como si nada. Ellos se voltean.)

PATITO. ¿Y eso? ¿Viste eso? Está actuando como si nada. Vamos a tratarlo otra vez. Una, dos, tres. (Se voltean otra vez, el/la de las marionetas mira a otro lado, la misma rutina.)

CANGREJO. Oye, eso está que da miedo.

PATITO. Sí. Me hace sentir como marioneta, ¿no crees?

CANGREJO. Bien que sí. (Se marchitan.)

PATITO. Qué cosa, cuá.

CANGREJO. Sí, que cosa. (Camina de lado.) Oye, lo siento por lo que te estaba diciendo de que eras marioneta.

PATITO. Yo también lo siento, cuá, cuá.

CANGREJO. Yo te perdono.

PATITO. Yo también te perdono.

CANGREJO. Tú eres un buen amigo. No me importa si eres marioneta.

PATITO. A mí tampoco. ¿Qué piensas que debemos hacer ahora? Cuá.

CANGREJO. ¡Vamos actuar algunas historias de la Biblia!

PATITO. ¡Oye! Cuá, que gran idea. ¡Vamos!

CANGREJO. ¡Tú primero!

PATITO. ¡Muchas gracias!

CANGREJO. ¡De nada!, por supuesto. (Se van.)

PATITO. Cuá, cuá, cuá…

FIN

¿Dónde está Dios cuando Dios no está?

13 Minutos y 9 Personajes. Representación de la historia de Job.


¿DÓNDE ESTÁ DIOS CUANDO DIOS NO ESTÁ?


Jorge Weishein




PERSONAJES

RELATOR
SATANÁS
DIOS
JOB
MUJER
BILDAD
ELIFAZ
SOFAR
ELIHÚ


RELATOR. ¡Qué pregunta! ¿No? ¡Y sí, uno se pregunta tantas cosas! Tener fe implica tener preguntas. A veces, son preguntas no más. A veces, no. A mí me impacta tremendamente la historia de Job. ¿La conoces? Job se hizo tantas preguntas y luchó tanto desde su fe que pasó a la historia como modelo para muchos creyentes, especialmente, en esos tiempos cuando se necesita a Dios con toda el alma y pareciera que no hay manera de encontrarse con Él.

La historia en realidad empieza con una discusión entre Dios y Satanás porque Dios habla bien de Job, de lo bueno que es y de lo bien que le va.

Pero Satanás mete cizaña y le dice:

SATANÁS. ¡Y sí, si vivís protegiéndolo, le va bien y, por eso, cree en vos! Quítale todo lo que tiene y vas a ver que hace todo por interés no más.

RELATOR. ¡Dios accede a la apuesta! Dios hace que Job pierda todo. ¡Hasta mueren los hijos! ¡Y Job, cuando se entera de todo, bendice a Dios! Dios vuelve a hablar con Satanás…

DIOS. ¿Viste qué bueno que es Job?

SATANÁS. ¡Pero qué va a ser bueno! ¡Déjalo en la calle! ¡Deja que se enferme! ¿Sabes a dónde te va a mandar?

RELATOR. La mujer discute con Job…

MUJER. ¡Pero mándalo a Dios a freír churros y muérete de una vez!

JOB. ¡Pero qué decís! ¡Estás diciendo pavadas! Si aceptamos las cosas buenas de Dios, entonces, hay que aprender a aceptar las cosas malas también.

RELATOR. Resulta que los amigos de Job se enteran de sus desgracias y vienen tres a visitarlo: Elifaz, Bildad y Sofar. ¡Amigos de verdad, eh! Los tres muy religiosos, pero el problema es que cada uno trata de empezar a buscar una explicación para poder entender semejante situación. Todo esto después de unos días porque al principio estaban tan choqueados que no podían ni hablar. Y como suele pasar en estos casos, se metieron en flor de berenjenal porque, al final, en vez de arreglarla la embarraron más todavía. El problema es que empiezan a juzgar a Job.

ELIFAZ. (Lo trata de consolar.) ¡Job, por algo será! ¡Algo habrás hecho! Seguro que hiciste algo mal y Dios te castigó. Fíjate. ¡Entrega tu vida al Señor, y Dios te va a bendecir!

JOB. Mira, yo no soy quién para juzgar a Dios, pero Él no me puede hacer esto. ¡Esto es una desgracia! ¡Mira cómo estoy! ¿Acaso yo nací para sufrir? ¡Esto no es vida!

BILDAD. Mira, Dios sabe lo que hace. Hay que aprender a aguantárselas. Si Dios lo quiso, por algo será. La sabiduría de Dios es profunda. Además, vos sabes: ¡El que las hace, las paga!”

JOB. Bueno, está bien. ¿Pero yo qué hice? Si hice algo malo, está bien. Pero, ¡yo no hice nada! ¡Si Dios me castiga quiero saber por qué! ¡Dios es injusto!

RELATOR. Job no duda de la enorme sabiduría de Dios, pero él siente que Dios le pega y esconde la mano.

JOB. (A Dios.) ¿Quieres probar mi fe? Bueno, pruébame. A ver. ¡Dale!

SOFAR. Mira, lo que pasa es que vos no entiendes nada. ¿Qué vas a hacer? Es así. Vos no puedes entender todo. Él ve cosas que vos no puedes ver.

JOB. (Se enoja con sus amigos.) ¡Que se ponen a defender a Dios! ¿Quién los mandó a ustedes? ¡Déjenme en paz!

RELATOR. Ahora él se pone a discutir con Dios.

JOB. Yo sé que la vida es pasajera. Hoy estamos. Mañana no estamos.

ELIFAZ. (Lo interrumpe y se vuelve a meter.) ¿Cómo te vas a enojar así con Dios? Nadie es perfecto. Todos somos pecadores. ¿Quién te crees que sos?

JOB. Sí, claro. Hablar es fácil. Yo en el lugar de ustedes también me llenaría la boca hablando. ¡Pero el que sufre soy yo!

BILDAD. No te pongas así. No ves que es peor. El que siembra vientos cosecha tormentas.

JOB. (Harto.) ¡Pero, por qué no me dejan en paz de una vez! ¿Si el problema es conmigo qué tenía que ver mi familia?

SOFAR. (Alterado.) ¡Qué soberbia! ¿Sabés cómo vas a terminar vos? ¡Lo único que estás haciendo es empeorar las cosas!

JOB. ¡Pero qué decís! ¿Cuántos viven lo más bien y son unos sinvergüenzas? ¿Cuánta gente buena no progresa nunca en su vida? Al final, terminan todos en un pedazo de tierra y se lo comen los gusanos. ¿De qué justicia me estás hablando?

ELIFAZ. (Insiste.) Job, dí la verdad. Acepta que te equivocaste. Mírate. Fíjate quien sos y acepta que Dios tiene razón. ¡Si vos te arrepentís, Dios te va a perdonar!

JOB. Pero, ¿de qué Dios me estás hablando? Mira todo lo que pasa. Este mundo es un desastre. Fíjate cómo se abusan de los pobres. Esta es la misma historia de siempre. ¿Qué? ¿Me vas a decir que no es así?

BILDAD. Job, ¿acaso es una novedad la maldad de las personas? Pero el poder de Dios no tiene comparación. ¡Dios es más fuerte!

JOB. No. No es así. Dios sabe perfectamente que soy inocente. ¡Yo no tengo que sufrir así como estoy sufriendo!

SOFAR. Está bien. Los ricos y poderosos hacen lo que quieren, cómo, cuándo y con quién quieren pero, ¿cómo viven? Preocupados y angustiados. ¿Eso es vida? ¡Cuando se mueren igual no se llevan nada!

RELATOR. Job sabe que vivir sabiamente es mucho más que poder disfrutar lo que se tiene. Sabiduría es tener fe en Dios y vivir con respeto por la vida sin hacer daño a nadie.
Job empieza a hacer memoria: “Pensar que a mí me iba bien, todo el mundo me saludaba, la gente me respetaba, yo vivía contento, ayudaba a la gente. Jamás me imaginé tener que pasar una cosa así. La gente se me mata de risa. ¡Hasta los huesos me duelen! Siempre fui honesto. Siempre fui fiel a mi mujer. Al que lo pude ayudar lo ayudé sin pedirle nada. No me río del mal ajeno. Nunca me fié en la plata. Nunca oculté mis errores. ¿En qué me equivoqué?

RELATOR. Elihú, un muchacho, vecino de Job, estaba escuchando la conversación hacía rato. Cuando los tres amigos se dan cuenta que Job está convencido de que es inocente se callan.

ELIHÚ. (Se para enojado.) ¡No lo puedo creer! Perdón que me meta pero… ¡esto no puede quedar así!

Primero: ¡Pensé que como ustedes ya tienen sus buenos años iban a poder explicarle a Job como son las cosas, pero me doy cuenta que al final con tantos años no saben nada! En la vida hay que sufrir para aprender a valorar las cosas. ¡El sufrimiento te enseña a vivir! El sufrimiento te enseña a conocer a Dios.

Segundo: Dios es justo. Dios no es injusto. ¡Dios no mira para otro lado ante las injusticias!

Tercero: Dios no escucha a los soberbios que hablan por hablar. Job, ¿cómo es posible que pretendas ser tan justo como Dios? Además, ¿quién sos vos para no tener que sufrir?

Cuarto: El sufrimiento prepara a las personas para escuchar a Dios. Las personas que no tienen interés en Dios sufren en vano. Pero aquellos creyentes que creen en Dios y lo escuchan son bendecidos por Dios. Dios es maravilloso. Dios es todopoderoso y justo. ¡Jamás hace daño a nadie! ¡Esta es la razón por la que tanta gente cree en Dios!

RELATOR. Cuando la discusión pareciera que se cierra, cuando ya nadie tiene más nada que decir, Dios habla.

DIOS. Pero, ¿quién te crees que sos vos para venir a juzgarme a mí acusándome con todas esas cosas sin sentido? Prepárate porque ahora el que va a tener que escuchar sos vos. ¿Quién te crees que creó todo lo que existe en todo el planeta y el universo? ¿Quién te crees que recorre la tierra de una punta a la otra y desde el cielo hasta sus entrañas cada día? ¿Quién te crees que organiza toda la creación para que la vida del mundo se sostenga? ¿Quién te crees que garantiza la vida de todos los animales sobre la tierra? ¿Acaso es tu sabiduría la que se encarga de que todo el mundo tenga vida?”

RELATOR. Job se queda sin palabras.

JOB. ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué soy yo comparado con vos? ¡Nada!

DIOS. ¿Qué? ¿No vas a seguir acusándome? A ver muéstrame cuánta bronca tienes. ¡Dale! ¿Por qué no salís a matar a todos los que se burlan de vos? ¿Acaso no tienes la fuerza suficiente? Dos ejemplos te doy: Mira la tranquilidad y la confianza con que come el hipopótamo en la orilla de la laguna y no hay nada que lo ponga nervioso. Fíjate en la coraza impenetrable del cocodrilo y la ferocidad con que nada por el río.

JOB. (Reflexiona.) Está bien. Es cierto, la verdad que pensé que te conocía pero la verdad que apenas sabía algunas cosas de vos. Ahora recién me puedo dar cuenta de cuántas maravillas en el mundo muestran tu sabiduría. Tienes razón. Perdóname.

DIOS. (A los amigos de Job.) Ustedes que no fueron capaces de hablar bien de mí como lo hizo Job vayan a arrepentirse. Job va a interceder por ustedes, yo voy a escuchar su oración y los voy a perdonar porque le tengo mucho aprecio a Job.

RELATOR. Dios le restituyó a Job varias veces más todo lo que tenía en bienes y animales, también le restituyó una vida de familia, hijas hermosas y varios hijos varones, y sobre todo, Dios le dio muchísimos años de vida para disfrutar de todas sus bendiciones. ¿Qué historia, no? ¿Dónde está Dios cuando Dios no está? Dios está en la sabiduría que nos permite seguir viviendo cada día en la confianza de que Dios es el único dueño de la vida y siempre bendice a quien confía en él aún sin entender jamás la profundidad de la voluntad de Dios que organiza la vida en el mundo. Que en esta lucha de Job con sus amigos y en su discusión con Dios encontremos pistas para enfrentar desde la fe tantas preguntas que surgen en tantos momentos de nuestra vida. Amén.

El arma secreta del cristianismo

15 Minutos y 9 Personajes. Un joven atraviesa un mal momento en su vida: sus padres quieren divorciarse y cuando intenta orar el enemigo se encarga de distraerlo con otras actividades o pensamientos.


EL ARMA SECRETA DEL CRISTIANISMO


Tema: La oración

PERSONAJES

NARRADOR
MALVADO
CHAMUQUILLO
CHAMUMALITO
CARLOS
DANIEL
CLAUDIA
VOZ DE MADRE
VOZ DE PADRE

ESCENA I: LA CALLE

NARRADOR. Dos demonios chicos están platicando. Ya viene su famoso y asombrante jefe Malvado para revisar sus reportes de trabajo que es apartar a Carlos de Cristo.

MALVADO. ¿Qué progreso han obtenido en desviar a Carlos de los caminos de Cristo?

CHAMUQUILLO. Estamos perdiendo. Ya conocen los jóvenes el gran poder que tiene la verdad de la Biblia y nos resisten cuando tratamos de evitar que lean su Biblia.

MALVADO. Pero todavía no sabe el gran poder de la oración ¿verdad?

CHAMUQUILLO. No, pero solamente necesita aprender que nada es imposible con Dios y que siempre debe orar acerca de todo y no desmayar. Si perseveran en la oración, ¿qué podemos hacer?

MALVADO. Poner dudas, muchas dudas. Hay que decirle cosas como: "No eres digno de orar. La semana pasada te enojaste con tu mamá. Gritarle a tu mamá no es la conducta de un cristiano y por eso Dios no quiere escuchar a un tipo como tú". También le tienen que decir: "¿Ya ves? Oraste y nada sucedió, esto quiere decir que Dios no quiere nada contigo". También deben enseñarles está teología: "Dios sabe todo, por eso no necesitas orar".

CHAMUMALITO. Pero si lee la Biblia, va a encontrar Filipenses 4:6: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias". Entonces van a saber que a pesar de todo deben orar.

MALVADO. Ustedes son muy cobardes. Yo voy con los Cristianos más fuertes en sus momentos más difíciles para meter dudas y ellos me escuchan. Claro que después de tiempo, sus contactos con otros Cristianos y la Palabra de Dios desechan las dudas pero mientras escuchan ellos se sienten miserables. Hay que recibir la satisfacción de atormentar a los Cristianos.

CHAMUQUILLO. ¡Al ataque!


ESCENA II: CARLOS EN SU CASA CON EL TELÉFONO CERCA

(Suena el teléfono.)

VOZ de DANIEL. ¡Hola Carlos! ¿Qué pasó?

CARLOS. Mis papás se están pelando mucho. Están hablando de divorcio. No sé qué hacer.

DANIEL. Hagamos lo que los Cristianos siempre hacen cuando hay un problema fuerte, escucha: Lucas 18:1-8 “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo, pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque no temo a Dios, ni tengo respeto al hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto os hará justicia". Orar y no desmayar es un principio de la vida cristiana. Vamos a orar por teléfono ahora: Señor, Tú eres nuestro Padre celestial. El Dios de todo poder y honra. Tú sabes el problema entre los padres de Carlos; Señor, oramos para que ellos te acepten como Salvador y que Tú resuelvas sus problemas. En el nombre de Cristo, amén.

CARLOS. Gracias, Daniel. Voy a orar y orar y orar. Nos vemos, adiós. (Orando.) Señor ayuda a mis padres, que ellos reciban de Ti lo que necesitan para vivir en armonía y amor.

CHAMUQUILLO. Carlos, ¿no recuerdas como le gritaste a tu mamá hace dos semanas? Esto no fue una acción de un cristiano. Dios ya no te ama. ¿Cómo piensas que Él te escuchará? Ya la regaste, no hay esperanza para ti.

CHAMUMALITO. Además, cuando Héctor te dijo "Aleluya" no testificaste para Cristo. Eres un hipócrita tratando de orar como buen cristiano.

CHAMUQUILLO. ¿Y recuerdas cuando tenías diez años tú y tus amigos mataron el gato de la señora Larga Lengua? ¿Cómo piensas que Dios te contestará? ¡Olvídalo!

(Toca y entra Daniel.)

CARLOS. ¡Daniel! ¡Qué bueno verte!

DANIEL. Cancelaron mi clase de inglés y pensé que necesitabas saber que estoy contigo en tu prueba.

CARLOS. ¡Qué bueno que viniste!; estaba tratando de orar y solamente pasa por mi mente todo lo malo que he hecho. No soy digno de orar. No soy buen cristiano. ¿Cómo puede Dios oír las oraciones de una persona tan mala como yo?

DANIEL. Quiero preguntarte algo: ¿Fuiste salvo por la fe o por obras? ¿Por tu propia justicia o por el hecho de que Cristo siendo perfecto derramó su Sangre por ti?

CARLOS. Soy salvo por fe porque Cristo, siendo perfecto, derramó su sangre por mí. No hay justicia en mí mismo.

DANIEL. ¿Piensas que tienes derecho de orar a Dios porque eres justo o porque eres perdonado?

CARLOS. ¡Oh! Entiendo. Nunca puedo ser justo. Pero tengo derecho a orar porque soy perdonado. Solamente cuando me niego a confesar mi pecado y recibir perdón es cuando Dios no escucha. Era el demonio recordándome pecados ya perdonados, tratando de convencerme que no tengo derecho de orar. Satanás es un mentiroso.

DANIEL. Escucha lo que dice la Biblia en Hebreos 4:15-16 "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". Cristo nos entiende porque pasó todas las tentaciones que pasamos nosotros sin pecar. Siempre podemos orar, si hemos pecado, primeramente necesitamos confesarlo y pedir perdón sabiendo que Él nos dará misericordia. Una vez confesado, tu pecado es perdonado. Dios dijo en Isaías 43:25: "Yo soy el que borró tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordé más de tus pecados". Después, podemos orar por la gracia de Dios en todas nuestras necesidades.

CARLOS. Nunca jamás voy a escuchar al diablo diciéndome que no soy perdonando y no puedo orar porque hice algo mal en el pasado u hoy mismo.

DANIEL. Así se habla. Bueno, ya me voy. Le prometí a Fabiola que saldríamos por un helado. ¡Adiós!

CARLOS. Señor, oro por mis papás. Tú eres todopoderoso y puedes hacer milagros, pon amor entre mis papás. Resuelve sus problemas.

(Voces en el trasfondo.)

VOZ de MAMÁ. Carlos Manuel Gutiérrez Núñez, ¿de dónde vino este lápiz labial color naranja en tu camisa? Yo nunca uso este color ¿quién es la otra mujer? Voy a empacar tu maleta y puedes irte con ella, pero nunca regreses jamás a esta casa, ¡nunca!

VOZ DE PAPÁ. Mireya, sé razonable. Esto no es de un lápiz labial, es de un marcador que estaba usando en un proyecto de mi trabajo; pero si vas a sospechar de todo y emplear un detective para seguirme las 24 horas del día mejor me voy. Hay muchachas más bonitas y más jóvenes quienes estarían muy agradecidas por tener un marido que trabaja tanto y que gana buen dinero.

VOZ de MAMÁ. Siempre mientes. Otra mentira más, además viniste borracho. ¿Cuánto de nuestro dinero apostaste y perdiste anoche? Mejor me voy yo. Voy a la casa de mi mamá. Carlitos puede vivir conmigo allá y tú puedes vivir mejor solo. Mucho mejor.

CHAMUQUILLO. ¡Mira Carlos! Mira los grandes resultados de tu oración. Si oras, se pondrá la cosa aun peor. Mejor no ores.

CHAMUMALITO. Algunas personas oran y reciben resultados pero tú no. Eres un fracaso.

CARLOS. A ver en Lucas 18:1 dice: "La necesidad de orar siempre y no desmayar". Yo voy a creer lo que dice la Biblia, no lo que dicen los demonios y punto.

CHAMUQUILLO. Pero la Biblia dice que Dios sabe todo, ¿por qué oras entonces?

CARLOS. Es mandamiento de la Biblia orar, es parte de su plan divino darnos el privilegio de orar. No entiendo todo, pero voy a obedecer la palabra de Dios.


ESCENA III: LOS DEMONIOS EN LA CALLE

CHAMUQUILLO. ¿Qué hacemos? Carlos está aprendiendo cómo vivir la vida cristiana muy rápidamente. Él cree en la Biblia. Somos un fracaso.

CHAMUMALITO. Cuando deciden firmemente que van a obedecer lo que dice la palabra de Dios aunque no lo entiendan, estamos en problemas.

(Viene Malvado.)

MALVADO. ¡Ustedes nunca me dan buenos reportes! ¡Es porque son cobardes, insensatos, perezosos, inútiles y faltos de habilidad!

CHAMUQUILLO. (Desesperado.) No. Este es un trabajo imposible. Cristo ganó la victoria hace dos mil años en la cruz y todo cristiano que lo sepa bien puede tener la victoria. Además, al final vamos a perecer. ¡Qué horrible existencia!

MALVADO. ¡Basta de auto lástima! Todavía pueden apagar su fe, convencerlo de que vea la situación como normal, hacerlo tan ocupado que no tenga tiempo para orar. O quitarle la concentración cuando ore. Nunca rendirnos. Nuestra venganza es que todos se pierdan. La idea es que Carlos nunca pida la salvación de sus padres o de nadie más. También deben aprovechar cada oportunidad de hacerlo miserable.

CHAMUQUILLO. ¡Al ataque!

CHAMUMALITO. Si podemos ayudar en que Carlos se enamore de una pagana o por lo menos una cristianita…

CHAMUQUILLO. ¡Buena idea! Entonces no va a tener tiempo para orar.


ESCENA IV: ANTES DE LA REUNIÓN DE JÓVENES.

(Carlos está sentado esperando a Daniel y llega Claudia.)

CLAUDIA. ¡Hola Carlos! Te ves triste. ¿Qué pasó?

CARLOS. Mis padres están a punto de divorciarse. Soy el menor. Mis hermanos están casados. Es muy difícil mi hogar.

CHAMUQUILLO. Claudia, ésta es tu oportunidad de atrapar a un hombre

CLAUDIA. Los míos también. Yo sé cómo te sientes. Pero he estado así por tres años. Ni modo. No hay nada que pueda hacer yo. Mejor me refugio en mis amigos. Es más difícil al principio. Pero acéptalo, así es la vida.

CARLOS. Si deciden divorciarse, ¿qué vas a hacer?

CLAUDIA. Siempre puedo vivir con mi abuelita. Soy su favorita.

CHAMUMALITO. Ya, empieza a coquetear. Acuérdate de presentarte como buena cristiana...

CLAUDIA. No vamos a platicar de cosas tristes. ¿Alguien te había dicho que eres muy guapo y muy encantador?

CARLOS. Pues, pues...

CLAUDIA. ¿Qué sueños tienes para tu vida?

CARLOS. Quiero ser doctor cristiano y ayudar a mucha gente.

CLAUDIA. ¡Qué meta tan bonita! Siempre me ha llamado la atención ser enfermera.

NARRADOR. Empezó Carlos a salir con Claudia. Ella era muy comprensiva y aún sus pensamientos eran con ella hasta que casi no leyó la Biblia, ni oró.


ESCENA V: CUARTO DE CARLOS

NARRADOR. Vino Daniel de visita.

CARLOS. Daniel ¡qué bueno verte! ¿Cómo estás?

DANIEL. Estoy bien pero me preocupo por ti.

CARLOS. ¿Por qué?

DANIEL. Dime la verdad; ¿estás todavía leyendo la Biblia cada día y orando?

CARLOS. Pues, con la escuela, el trabajo y mi novia, casi no tengo tiempo.

DANIEL. ¿Piensas que Claudia lee la Biblia y ora?

CARLOS. No, pero ella va a la iglesia conmigo y nunca dice nada en contra de las cosas de Dios.

DANIEL. ¿Quién es más importante para ti, Dios o Claudia?

CARLOS. Pues, Dios obviamente.

DANIEL. Pero, ¿No estás haciéndole más caso a Claudia? Oyes siempre sus consejos pero no tienes tiempo de buscar la sabiduría de Dios en la Biblia. ¿Estás todavía orando por tus papás o como Claudia, has aceptado la situación como normal? Como cristiano estás muriéndote de hambre. Fabiola y yo vamos a empezar a estudiar la Biblia tres veces a la semana. Te invito con Claudia o sin ella.

NARRADOR. Cuando Carlos invitó a Claudia a estos estudios bíblicos, ella se quejaba constantemente y siempre quería ir a otro lugar. Por fin. Carlos se dio cuenta que tenía que escoger entre Claudia y Dios. El diablo también tiene para ti mil maneras para asegurar que no ores. Pero decídete a no rendirte a sus trucos, Cristo mismo dijo que siempre debemos orar y no desmayar.