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2012 - España
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ESCENA 1

10 Minutos y 6 Personajes. Un hombre se deja atrapar por distintas tentaciones mundanas sin prestar atención a las advertencias de Jesús. El protagonista llega a un punto en el que está completamente atrapado y tiene que pedir ayuda a Jesús para que le libere de sus cadenas. (La obra es perfecta para realizarla en mímica)


 
ESCENA I
© Carlos Plaza
 
PERSONAJES

PERCE
TENTA 1
TENTA 2
TENTA 3
DE NEGRO
JESÚS

 

ACTO I

Una persona camina alegre, desprevenida y saludando. De repente, se oscurece (se apagan las luces generales) y se enciende una luz que ilumina al personaje: Perce. Se asombra al ver la luz  y al instante otra luz ilumina a Tenta 1. Tenta 1 es una mujer que seduce a Perce con coquetería y que lleva en sus manos una botella de alcohol. Al ver esto, Perce se acerca con cara de gustarle y trata de alcanzar todo, pero otro personaje, De Negro, le pone cadenas sobre el cuerpo. Cuando Perce mira las cadenas que le han puesto se apaga la luz de Tenta 1 y se enciende otra que ilumina a Jesús con los brazos extendidos hacia Perce.

  

Acto II

Perce le da la espalda a Jesús y seguido, se apaga la luz donde está Jesús. A continuación, trata de ir a donde estaba Tenta 1 pero no está e inmediatamente se enciende otra luz que ilumina a Tenta 2. Tenga es un personaje que le invita a ser famoso y a hacerse millonario de manera fraudulenta. Perce trata de acercar a Tenta 2 pero De Negro le coloca más cadenas a Perce. Nuevamente Perce mira las cadenas que le atan y desaparece Tenta 2. Cuando éste desaparece, aparece Jesús otra vez con las manos extendidas hacia él.

 

Acto III

Otra vez Perce le da la espalda a Jesús y Jesús desaparece. Perce  intenta ir donde estaba Tenta 2, pero ya no está. De repente, aparece una persona con los pelos parados y los ojos rojos de llevar 15 días en internet sin dormir, ni descansar. Éste invita a Perce a que se pongan en contacto permanente. A Perce no le parece mal y se acerca a este nuevo personaje que se llama Tenta 3 pero De Negro aparece y le coloca cadenas en las piernas. Al intentar caminar cae de rodillas e inmediatamente después desaparece Tenta 3. Perce dirige su mirada hacia donde había visto a Jesús, pero esta vez no aparece  y grita desesperado: “¡QUIERO SER LIBRE!”

 

Acto IV

En medio de la oscuridad, se oyen las voces de los Tentas burlándose, incitándolo a ir hacia ellos. Luego aparece Jesús, esta vez como crucificado y Perce se arrastra de rodillas hacia Él. Al llegar a Jesús se apagan las luces.



Acto V

Aparece Jesús abrazando a Perce, que ya no tiene las cadenas, porque éstas están en las manos de Jesús.

La jaula de pájaros

5 Minutos y 4 Personajes. Un hombre compra una jaula de pájaros a un alto precio para dejarlos libres. A este mismo hombre se le ofrece comprar la humanidad por un alto precio: su vida.

LA JAULA DE PÁJAROS
© The Skit Guys

PERSONAJES

NARRADOR
JESÚS
CHICO
SATANÁS



NARRADOR. “Tanto amó Dios al mundo que no dudó en entregarle a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca sino tenga vida eterna.”

JESÚS. ¡Perdona chico!

CHICO. ¿Sí?

JESÚS. ¿Qué tienes ahí?

CHICO. Unos pájaros silvestres.

JESÚS. ¿En serio? ¿De dónde?

CHICO. De ese campo de allá (señalando con el índice). Es un campo precioso con un montón de pájaros silvestres.

JESÚS. Interesante. ¿Qué vas a hacer con ellos?

CHICO. Uh, voy a jugar un poquito con ellos.

JESÚS. ¿Jugar?

CHICO. Sí, me encanta jugar con los pájaros silvestres.

JESÚS. ¿Qué clase de juegos?

CHICO. A veces me gusta meter un palo y golpearlos, y ellos hacen ¡aghh! (moviendo la cabeza imitando a los pájaros). Otras veces, me gusta mover la jaula y que piensen que es un terremoto, eso les encanta.

JESÚS. ¿Qué haces con ellos después de jugar?

CHICO. Normalmente se los doy a mi gato para que se los coma. A mi gato le encantan los pájaros.

JESÚS. ¿Sabes qué? A mí también me encantan los pájaros silvestres.

CHICO. ¿De verdad?

JESÚS. Si, déjame comprártelos (sacándose la cartera del bolsillo del pantalón).

CHICO. ¿Quieres comprar mis pájaros silvestres?

JESÚS. ¡Sí!

CHICO. No valen nada, no saben hacer trucos y cuando abras la puerta, se escaparan.

JESÚS. ¿Cuánto cuestan?

CHICO. ¿Lo dices en serio?

JESÚS. Muy en serio.

CHICO. 5€.

JESÚS. Está bien (mientras busca un billete en su cartera).

CHICO. 10€ (mientras mira la cantidad de billetes que tiene en su cartera).

JESÚS. De acuerdo.

CHICO. 20€.

JESÚS. ¡Son pájaros silvestres!

CHICO. ¡Son pájaros exóticos!

JESÚS. ¡Los encontraste en un campo!

CHICO. ¡En un campo exótico!

JESÚS. Está bien, es todo lo que tengo. (Intercambian la jaula por el dinero. Coloca la jaula encima de un taburete, abre la puerta y libera los pájaros mientras los observa como vuelan).

SATANÁS. Veo que estás mirando la jaula.

JESÚS. Sí, ¿qué tienes dentro?

SATANÁS. Tú ya lo sabes.

JESÚS. La humanidad (mientras asiente con la cabeza).

SATANÁS. Los encontré en el jardín del Edén. Lo gracioso es que ellos solos se metieron dentro, yo no hice nada.

JESÚS. ¿Qué planes tienes con ellos?

SATANÁS. Voy a jugar con ellos.

JESÚS. ¿Jugar? ¿Qué clase de juegos?

SATANÁS. De Todo tipo. Voy a poner muchas distracciones en sus vidas, les proporcionaré todo tipo de placeres y luego pondré su mundo al revés. Haré que lo correcto parezca falso y lo falso parecerá correcto.

JESÚS. ¿Y después?

SATANÁS. Los condenaré por la eternidad.

JESÚS. Mi Padre y yo…. Amamos a la humanidad.

SATANÁS. Lo sé.

JESÚS. Queremos que puedan acceder a nosotros. Así que… voy a pagar por su libertad.

SATANÁS. ¿Quieres a estos humanos?

JESÚS. Sí (asintiendo con la cabeza).

SATANÁS. Sabes que te han prometido tantas cosas antes, te van a abandonar.

JESÚS. Algunos sí… y algunos no.

SATANÁS. ¿Estás hablando en serio?

JESÚS. Muy en serio.

SATANÁS. Te va a costar muchas lágrimas.

JESÚS. Lo sé.

SATANÁS. Tu sangre.

JESÚS. Sí.

SATANÁS. Te va a costar la vida.

JESÚS. Lo sé.

SATANÁS. ¿Quieres dar tu vida?

JESÚS. Estoy dispuesto a dar todo lo que haga falta.

(Satanás da la media vuelta y desaparece.)

NARRADOR. Esto nos recuerda lo que hizo Jesús por nosotros en la cruz, él tomo esa cruz y subió al Monte Calvario. Porque te amo a ti y a mí.

Plan de salvación

15 Minutos y 6 Personajes. Dios prepara un plan de salvación para que Adán, Eva y sus descendientes no se pierdan en una muerte eterna. Inspirado en la siguiente predicación (AQUÍ).


PLAN DE SALVACIÓN
loidasomo@gmail.com


PERSONAJES

JESÚS
ÁNGEL 1
ÁNGEL 2
ÁNGEL 3
ÁNGEL 4
ÁNGEL 5
VOZ DE DIOS




(Los ángeles van nerviosos de un lado a otro del escenario. Algunos ángeles están llorando mientras que otros los consuelan. Aparece un ángel que no sabe qué pasa.)

ÁNGEL 1. (Asombrado.) ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estáis todos así?

ÁNGEL 2. ¿No lo sabes?

ÁNGEL 1. ¿Satanás de nuevo?

ÁNGEL 2. Sí y no.

ÁNGEL 1. ¿Qué quieres decir?

ÁNGEL 2. También están implicadas las nuevas criaturas de Jesús.

ÁNGEL 1. ¿Adán y Eva?

ÁNGEL 2. Sí, los dos. Eva tomó del… del… (le cuesta continuar.)

ÁNGEL 3. Del árbol de Dios.

ÁNGEL 1. ¿Cómo? (Muy afectado por la noticia.) ¿Qué… qué ha pasado? ¿Cómo ha sido esto?

ÁNGEL 3. Eva se alejó de Adán y empezó a merodear por el recinto del árbol.

ÁNGEL 1. ¿No se marchó enseguida?

ÁNGEL 3. No, sino que empezó a acercarse más y allí le tentó Lucero.

ÁNGEL 1. ¿Cómo que le tentó Lucero? ¿No le extrañó ver a ese ángel que no conocía?

ÁNGEL 2. Lucero no se presentó como un ángel sino como una serpiente.

ÁNGEL 3. La serpiente le empezó a hablar y ella…

ÁNGEL 1. (Le interrumpe.) ¡Que le empezó a hablar? ¿No le pareció raro que un animal hablase? ¿No sintió el peligro?

ÁNGEL 2. ¿Quién sabe qué es lo que pasó por su mente? Pero su curiosidad la llevó muy lejos.

ÁNGEL 1. No, amigo, no solo la curiosidad sino el poco respecto a su Padre. Pero, ¿Adán?

ÁNGEL 3. Adán estaba trabajando en el huerto y no se enteró de nada.

ÁNGEL 2. La serpiente empezó a cuestionar las advertencias de Dios respecto al árbol.

ÁNGEL 1. Pero, ¿qué le dijo?

ÁNGEL 3. Le dijo que si comía no moriría sino que se haría como Dios.

ÁNGEL 1. (Con tristeza.) ¿Por qué no se fue corriendo?

ÁNGEL 2. La serpiente empezó a halagarle y su cara mostraba la satisfacción que le producía.

ÁNGEL 1. Y al final comió, ¿verdad?

ÁNGEL 2. Sí, y como vio que no le pasaba nada fue a darle también a Adán.

ÁNGEL 1. ¿Y Adán qué hizo? ¿Qué le dijo?

ÁNGEL 2. El semblante de Adán reflejaba la batalla interior que estaba atravesando.

ÁNGEL 1. Entonces, ¿no comió?

ÁNGEL 2. No, también comió. Tomó el fruto y se lo comió deprisa y corriendo, con profunda amargura.

ÁNGEL 2. Y desde entonces están escondidos entre los arbustos intentando tapar su desnudez.

ÁNGEL 1. Siempre han ido desnudos…

ÁNGEL 2. Pero el manto de luz que los revestía se ha esfumado.

ÁNGEL 3. “Serán abiertos vuestros ojos”- dijo la serpiente.

ÁNGEL 1. Y así ha sido… ¡Qué tristeza para nuestro Dios! ¿Y Jesús? ¿Dónde está Jesús?

ÁNGEL 3. Está reunido con su Padre. Llevan bastante rato hablando.

ÁNGEL 2. Todos los ángeles estamos esperando a que salgan.

ÁNGEL 1. Adán y Eva son merecedores de muerte. Dios les advirtió de las consecuencias de la desobediencia a su ley.

ÁNGEL 2. ¿Crees que Dios cambiará de opinión?

ÁNGEL 1. Dios buscará una solución.

ÁNGEL 3. Mirad a la pareja…

ÁNGEL 2. ¡Se han hecho unos trajes de hojas de higuera!

ÁNGEL 1. ¡Qué imagen tan patética! ¡Qué ridículos están!

ÁNGEL 4. ¡Amigos! ¡Ángeles del país amado! ¡Jesús ha salido!

ÁNGEL 5. ¡Silencio! ¡Silencio! Viene hacia aquí.

(Todos los ángeles se postran en reverencia.)

JESÚS. ¡Ángeles amados! Levantaos, quiero compartir con vosotros lo que hemos hablando en santa reunión. Por favor, no os entristezcáis porque hemos encontrado una solución.

(Se escuchan exclamaciones de júbilo por parte de los ángeles.)

JESÚS. Es tan inmenso el amor que sentimos por Adán y Eva que pensar en su muerte eterna nos parte el alma. Pero el pecado ha abierto una brecha entre Dios y sus hijos, que desgraciadamente solo conduce a la muerte.

ÁNGEL 5. Entonces, ¿van a morir?

JESÚS. Sí, tendrán que morir, pero no morirán de muerte eterna.

ÁNGEL 4. ¿Cómo es posible eso? La muerte se opone al concepto de eternidad. Dios es la fuente de la vida y si no están con la vida, están en la muerte.

JESÚS. A no ser que la fuente de la vida misma decida entregarla.

ÁNGEL 1. Señor, ¿qué es lo que quieres decir?

ÁNGEL 2. ¿Estamos entendiendo lo que estamos entendiendo?

JESÚS. Mis ángeles, mis amados, Adán, Eva y todos sus descendientes van a poder vivir para siempre si ellos quieren y eso es lo único que importa.

ÁNGEL 3. ¿Y tú, Señor? Tú eres esa fuente. ¿Cómo vas a morir?

JESÚS. Porque los amo, los amo infinitamente y he decidido ofrecer mi vida para salvar la suya. Le he ofrecido mi vida al Padre como puente que los una de nuevo a Dios.

ÁNGEL 4. Mi señor, tú no puedes morir. ¡Toma mi vida!

(Los ángeles se contagian de la idea de este ángel y comienzan a ofrecer sus vidas: “Sí, toma la mía”, “o la mía”, “toma la de todos”, etc.)

JESÚS. Gracias, muchas gracias. ¡Alabado sea Dios porque su amor mora en vuestros corazones!

(Los ángeles responden: “alabado sea por siempre”.)

JESÚS. Pero no puede ser. La vida de todos los ángeles no sería suficiente para cerrar esa brecha.

(Los ángeles se echan a sus pies, compungidos, y Jesús trata de consolarlos como un Padre amante.)

JESÚS. No os entristezcáis.

ÁNGEL 2. Señor, tu amor escapa de todo entendimiento.

ÁNGEL 4. Y, ¿cómo va a ser esto?

JESÚS. Cuando llegue el tiempo iré a la tierra y tomaré la vida en el mismo punto en que Adán la tenía antes de pecar.

JESÚS 3. Pero Señor, para entonces la tierra estará habitada con descendientes de la pareja que habrán pecado desde su cuna. ¿Cómo vas a sufrir el pecado?

JESÚS. Por amor, solo por amor. (Pausa.) Quiero que sepáis que Satanás intentará hacerme pecar para que el plan de salvación no tenga lugar.

ÁNGEL 1. Estoy seguro de que Satanás intentará cualquier artimaña para apartarte de Dios.

ÁNGEL 2. Igual que hizo aquí en el cielo.

JESÚS. Seguramente y con más ahínco porque habrá mucho en juego.

ÁNGEL 3. ¡Qué plan! ¡Cuánto amor! ¡Alabado sea Dios!

(Todos los ángeles responden: “Alabado sea por siempre”.)

ÁNGEL 4. Un salvador… qué bien suena…

JESÚS. Mis amados, el pecado desaparecerá un día y volveremos a vivir en santa armonía con Adán y Eva y sus descendientes.

(Los ángeles responden a coro: “Amén”.)

JESÚS. No volveremos a saber lo que es sufrimiento, ni pena, ni rodará jamás por nuestras mejillas una lágrima.

(Los ángeles responden a coro: “Gloria al Salvador”.)

ÁNGEL 1. Jesús, ¿qué va a pasar ahora con la pareja?

ÁNGEL 4. ¿Has visto que se han escondido y se han hecho unos trajes de hojas?

JESÚS. Sí, lo sé. Me hubiera gustado ahorrarles las consecuencias del pecado pero ya es demasiado tarde. Adán y Eva fueron creados completamente libres; libres de decidir sus actos y sus pensamientos pero ellos han decidido desobedecer a Dios. Mi Padre hablará con ellos y les mostrará las duras consecuencias de sus erróneas decisiones. Pero no los va a desamparar porque va a compartir con ellos el plan de salvación que hemos diseñado. Hoy no morirán ellos, sino un corderito inocente.

ÁNGEL 2. Señor, qué duro es el pecado, qué tristes las consecuencias… La obediencia a tu palabra nos hace vivir en paz.

ÁNGEL 1. ¡Qué grande y profunda es tu ley!

ÁNGEL 5. Cuánto amor hay en ti.

ÁNGEL 3. ¡Mirad! (Señalando al suelo, como si fuera la tierra.) ¡Dios está llamando a la santa pareja! ¡Silencio! ¡Guardad silencio!

VOZ DE DIOS. (Voz majestuosa.) ¡Adán! ¡Eva! (Pausa.) ¡Hijos míos! ¿Dónde estáis?

ÁNGEL 4. ¡Están temblando!

(Los ángeles le mandan guardar silencio con los dedos en los labios.)

ÁNGEL 4. (En aparte.) ¿Jahvé preguntando dónde están? Él sabe todo y aún así los está interrogando para que puedan explicarse….

(Los ángeles escuchan conmovidos y con respeto la voz de Dios. Después de un rato.)

ÁNGEL 4. ¡A Lucero no le ha preguntado! Le ha dado su sentencia…

(Los ángeles le mandan guardar silencio.)

VOZ DE DIOS. Y habrá enemistad entre la mujer y tú; entre tu simiente y su simiente. Tú le herirás en el talón pero su simiente te herirá en la cabeza.

(Los ángeles muestran alegría.)

ÁNGEL 5. ¡Gracias, Señor, por este grandioso Plan de Salvación!

(Todos los ángeles responden “Amén”.)

El ladrón de la alegría

12 Minutos y 8 Personajes. Un ladrón roba toda la alegría, gozo, paz y amor de varios niños hasta que una niña feliz le hace frente con la ayuda de Jesús.


EL LADRÓN DE LA ALEGRÍA




PERSONAJES
AMOR
GOZO
LADRÓN
DÁDIVA
FE
PAZ
NIÑA FELIZ
ÁNGEL

ESCENA 1
(Los niños juegan libremente en el parque, cuando el niño que tiene el globo con la palabra fe se le ocurre jugar a las escondidas a lo cual todos aceptan.)
AMOR. Bueno tú empiezas contando
GOZO. Está bien, contare hasta 50 y saldré a buscarlos…….
(Todos los demás niños salen a esconderse)
GOZO. 43…. 44…. 45…. 46…. 47…. 48…. 49…. Yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy……. 50… ¿Dónde estarán? Bueno solo tendré que salir a buscarlos, no me será difícil.
(Gozo empieza a caminar y se da cuenta de que alguien lo sigue muy de cerca haciendo lo mismo que hace él.)
GOZO. ¿Quién eres?
LADRÓN. Soy tu amigo.
GOZO. ¿Mi amigo? Tú no eres mi amigo, mis amigos están jugando conmigo a las escondidas y tengo que buscarlos.
LADRÓN. Si fueran tus amigos no se esconderían de ti. Niño, ¿te puedo hacer una pregunta? Te he estado observando y me he dado cuenta que lo único que haces es reírte y cantar.
GOZO. ¡Hummmm! Si dices ser mi amigo deberías conocerme, ¿cierto?
LADRÓN. Cierto, pero tengo tantos amigos que no siempre me acuerdo de cómo son todos.
GOZO. Bueno, lo que pasa es que tengo a Jesús en mi vida y eso me llena de gozo y alegría por lo cual sé que las aflicciones no son comparadas al gozo de saber que soy salvo.
LADRÓN. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¿Jesús no se había muerto? ¿Gozo? Tonterías. (Con mentiras el ladrón trata de robarle el gozo al niño.) ¿Sabes, niño? Mi vida ha sido tan triste; he llorado la mayor parte de mi vida, no tengo familia, nadie que me ame, ¿tú compartirías tu gozo conmigo?
GOZO. No, porque este gozo es solo mío.
LADRÓN. ¿No quieres compartirlo conmigo?
GOZO. No.
LADRÓN. ¿Por qué no?
GOZO. Porque si lo comparto contigo ya no seré completamente feliz y en mi vida existiría amargura y tristeza.
LADRÓN. ¿De verdad que no quieres verme feliz?
GOZO. Este gozo es solo mío, de nadie más.
LADRÓN. ¡Bueno, entonces te lo robare!
(El ladrón le roba el globo que tiene en su mano y se burla del niño.)
LADRÓN. ¡Ja, ja, ja! Ya nunca más serás feliz, tu vida será amarga y triste, ¡je, je, je, je!
LADRÓN. ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué malo que soy! (Sigue burlándose del niño que solo llora arrodillado en el suelo).
GOZO. ¡Qué triste que me siento! Ya nunca más volveré a sonreír; tengo mi corazón lleno de pena y amargura.
LADRÓN. Ahora buscaré a los demás niños y les mentiré para robarle sus dones.
(Va en busca de los niños que están a las escondidillas).
LADRÓN. Hola, niño amor.
AMOR. Hola, no lo conozco, ¿quién es?
LADRÓN. Soy un amigo, ven conmigo, yo también estoy jugando, vamos a buscar a tus demás amigos.
AMOR. Pero, no lo había visto antes, ¿cómo me conoce?
GOZO. Estoy ocupando el lugar de tu amigo gozo, él me cedió su lugar, ven conmigo.
AMOR. Ok, vamos.
LADRÓN. Hola, niño dádiva.
DÁDIVA. ¡Oh! ¿Y cómo me encontró? ¿Quién es usted?
AMOR. Él es un amigo de gozo, él está jugando con nosotros.
LADRÓN. Sí, ven, vamos a encontrar a los demás.
DÁDIVA. Ah, pero mi madre me ha dicho que no hable con extraños.
LADRÓN. Sí, pero debes saber que yo soy de confianza, soy un gran amigo, ya lo verás.
DÁDIVA. (Dirigiéndose al niño amor.) Bueno, si tú estás junto a él y no te pasó nada, entonces les acompaño.
LADRÓN. Ya verás, ya verás todo saldrá bien. ¡Ji, ji, ji, ji! (Risa de suspicacia.) Ahora busquemos a la paz y al niño fe… ¿Dónde estarán escondidos?
DÁDIVA. Yo los vi. Creo que están por acá, vengan conmigo.
AMOR. Ok, apresurémonos.
LADRÓN. Oh, acá están los que me faltaban.
FE. ¿Qué sucede? ¿Dónde está gozo?
PAZ. Ya estoy cansada de estar escondida, y dime amor, ¿quién es este hombre?
AMOR. Pues es un amigo de gozo; está jugando con nosotros.
FE. Bien, ¿y ahora qué haremos?
LADRÓN. Sí, ahora quiero que todos ustedes me den su amor, paz, fe, y dádiva.
TODOS. No. Son nuestros.
LADRÓN. Se los robaré, ustedes no volverán a ser felices. ¡Je, je, je, je! Ahora tengo el poder...
(Los niños salen llorando y tristes.)

ESCENA FINAL
(Aparece el ladrón jactándose de todo lo malo que es.)
LADRÓN. ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué malo que soy! Cada día a muchos más niños les he robado su alegría… ¡Ja, ja, ja, ja! (En tono de burla.) ¡Qué tontos, ingenuos…! Creen que Jesús vive, que el amor es vital para la unidad, que con la fe se logran muchas cosas y que deben ser dadivosos con los que necesitan. ¡Ja, ja, ja, ja!
(Mientras el ladrón se burla entra una Niña con globos en los cuales salen los nombres: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, dominio propio. Ella entra entonado varios cánticos de alabanzas los cuales llaman la atención del ladrón.)
LADRÓN. ¿Y ésta quién es? (Pregunta al publico.) Lo que me faltaba parece estar mal de la cabeza, pero bueno verá que después que le robe sus alegrías nunca más va a cantar una de esas torpes canciones. ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Hola, niña! Te vi cantar, reír y me pareció interesante saber ¿por qué estás tan feliz? ¿Acaso estás de cumpleaños o te regalaron algo? ¿O quizás estás de novia con algún chico atlético por el cual muchas se mueren?
NIÑA FELIZ. No, señor, ni lo uno ni lo otro. (Sigue cantando mientras recoge flores.)
LADRÓN. Pero, debe existir una razón para tal felicidad.
NIÑA FELIZ. Sí, lo que pasa es que estoy rodeada de amor. Mis pastores y hermanos en mi iglesia me aman y me…
LADRÓN. (La interrumpe.) ¡Otra loca más! Perdón, otra linda niña… Sigue comentándome tu gran alegría.
NIÑA FELIZ. Bueno y lo más importante es que tengo a Jesús en mi vida.
LADRÓN. Qué interesante pero, ¿sabes algo? Jesús murió, lo mataron en una cruz, murió y punto: no existe más.
NIÑA FELIZ. Perdón, señor, pero Jesús vive, el resucitó al tercer día y ahora vive en mi corazón.
LADRÓN. ¡Ja, ja, ja, ja! Debes estar loca, niña: Jesús murió y punto y para que veas que es cierto, te robaré tus alegrías ¡Ja, ja, ja, ja! (El ladrón le arrebata los globos (sinónimo de su alegría.) ¡Ja, ja, ja, ja! Te los robé, ahora serás infeliz, sin alegría, sin amor, nadie te va a querer que malo que soy. ¡Ja, ja, ja, ja!
(El ladrón se da cuenta que la niña sigue feliz, cantando más fuerte y hasta danzando.)
LADRÓN. ¡Hum! ¿Qué es lo que pasa? Quizás esta niña piensa que le estoy jugando una broma pero para demostrarle que no es así acabaré de una vez por todas con su alegría. (El ladrón saca una aguja y revienta uno por un uno los globos.) A la 1, 2, 3 chao, amor, (revienta el globo. Hace lo mismo hasta reventar el último globo pero ve que no causa efecto eso en la niña.) ¿Qué es lo que pasa? Aún no deja de cantar y pareciera que cantara más fuerte… ¡Qué desagradable esta niña! Tendré que darle un susto tremendo; quizás se calle y se ponga a llorar. (El ladrón camina por detrás de la niña y sin que ella se dé cuenta la asusta, la niña sigue cantando muy feliz.) Escúchame, niña, ¿cuál es el motivo de que estés así? Te robé tu felicidad y más aún, la destruí y sigues así de alegre.
NIÑA FELIZ. Ya le expliqué, señor, que en mí vive Jesús y por lo cual él es mi gozo, mi paz, amor, mi alegría, mi todo.
LADRÓN. Basta, te dije que Jesús murió, yo lo mate, vi como él murió y es más, me burlé de su muerte. Él no es nada porque ya murió. ¡Ja, ja, ja, ja! Dime algo, niña, mira a tu alrededor: ¿ves a Jesús? Solo yo estoy aquí porque yo lo maté y ahora haré lo mismo contigo. ¡Ja, ja, ja, ja!
(La niña se arrodilla en el suelo y empieza a orar.)
NIÑA FELIZ. Señor Jesús, yo sé que tú moriste, pero que resucitaste al tercer día para darme vida y ahora vives en mi corazón. Te pido que por misericordia ayudes a este señor que está diciendo cosas sobre ti, que no le tomes en cuenta todo lo que él dice, manda a uno de tus ángeles para que le demuestre tu poder sobre los cielos.
(El ladrón toma a la niña de un brazo.)
LADRÓN. Ahora verás que solo yo existo.
(En eso entra un personaje de blanco en escena, un ángel, la niña lo ve y exclama.)
NIÑA FELIZ. ¡¡Jesús!! Sé que mandarías a un ángel para ayudarme como siempre lo haces.
(El ladrón al ver el ángel exclama.)
LADRÓN. ¿De verdad que Jesús está vivo? No puede ser, mejor me voy… (El ladrón sale huyendo.)
(El ángel toma a la niña y la abraza y mirando al público exclama…)
ÁNGEL. El ladrón vino para matar, hurtar y destruir, y Jesús vino a este mundo para que tengan vida y vida en abundancia.

Bienaventurados los que no vieron y creyeron

6 Minutos y 6 Personajes. Lectura coral sobre la resurrección de Jesús y la bendición de creer en Él sin haber visto.




BIENAVENTURADOS LOS QUE NO VIERON Y CREYERON




PERSONAJES

VARÓN 1
VARÓN 2
VARÓN 3
DAMA 1
DAMA 2
DAMA 3
CORO



VARÓN 1. Ahí va Jesús de Nazaret con su cruz sobre sus hombros, y su corazón lleno de tristeza y amargura, lleno de angustia y penurias.

DAMA 1. Mientras la gente incrédula y descarada de Él se burlaba diciendo:

CORO. He aquí el rey de los judíos, quien salvo a otros y no puede salvarse a sí mismo.

VARÓN 2. Y en el Gólgota le crucificaron en medio de dos malhechores, sus pies y manos clavaron y su costado traspasaron.

DAMA 2. Mas Él como cordero manso enmudeció, contra ellos palabras no pronunció.

VARÓN 3. De repente Jesús murió.

DAMA 3. El cielo se abrió.

VARÓN 1. El velo del templo se rasgó en dos.

DAMAS. Los sepulcros se abrieron y los muertos vivieron.

VARONES. Y atemorizados los incrédulos creyeron.

VARÓN 2. Es que el hombre siempre dice: Primero ver y después creer, porque el creer sin ver es locura.

DAMA 1. Pasó el primer y el segundo día, mas en el tercero…

VARONES. ¡El Cristo resucitó!

DAMAS. ¡De los muertos se levantó!

CORO. ¡La muerte Él venció!

VARÓN 3. Pero los apóstoles como no vieron, no creyeron.

DAMA 2. Mas Jesús se les apareció en medio y les dijo:

VARÓN 1. Yo soy.

DAMA 2. Y ellos humillados pidieron perdón.

VARÓN 2. Pero Tomás que con ellos no estaba al oír la nueva dijo:

VARÓN 3. Primero ver y después creer.

VARÓN 2. Y al cabo de 8 días Jesús volvió a aparecer y le dijo a Tomás:

VARÓN 1. Pon tu dedo en mi mano y tu mano en mi costado.

VARÓN 2. Y el humillado pidió perdón.

DAMA 3. Mas Jesús alzó la voz y dijo:

CORO. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

VARÓN 3. Han pasado casi dos mil años predicando este hermoso evangelio:

VARÓN 1. Que Cristo murió y resucitó de entre los muertos.

VARÓN 2. Mas tú, amado amigo, ¿qué estás esperando para venir a cristo?

DAMA 1. Que el cielo se abra y derrame sus aguas.

DAMA 2. Que la tierra tiemble y destruya tu casa.

DAMA 3. O que un ángel te mueva la cama.

VARÓN 3. Mejor atiende a la voz de mi razón.

VARÓN 2. Porque fiel es el que dijo:

CORO. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

Cristo Hombre

5 Minutos y 2 Personajes. Jesús le explica a hombre qué es lo que va a hacer subiendo al monte. Al principio no comprende el alcance de lo que Jesús le dice pero poco a poco entiende que Él es su salvación.





CRISTO HOMBRE




José Inostroza

PERSONAJES

CRISTO
HOMBRE


(Jesús entra por un costado, el hombre sale a su encuentro.)

HOMBRE. Disculpe, Señor, ¿dónde va?

CRISTO. Voy hacia aquel monte.

HOMBRE. ¡Al monte! Pero, ¿usted sabe? Allí sólo van los que han hecho mal, aquellos que han robado, matado o no sé qué cosas; pero usted…

CRISTO. Sí, yo iré... Tengo que subir, es importante. Yo no he hecho mal, sin embargo, sobre mis espaldas cargo la maldad de todo el mundo, y también la tuya... Si no subo morirás tú y todos los demás. Sólo mira a tu alrededor: gente asesinada, matanzas por ideales que nadie entiende; otros se suicidan al no encontrar esperanza en sus vidas... ¿Entiendes por qué subir? Si mi Padre sufre, yo también. Por eso me envió...

HOMBRE. ¿Cómo, su Padre le envió? No, no, no entiendo... Allí morirá y... su Padre le envía. ¿Qué Padre podría hacer eso? La verdad es que no comprendo... Su padre le envía y usted obedece, ¡qué locura! No lo puedo creer.

CRISTO. Obedecer, ese es el problema del HOMBRE. Adán, Caín, desde el principio hasta hoy han desobedecido... y tú también lo has hecho.

HOMBRE. Bueno, sí, trato de ser...

CRISTO. Si entendieras la trascendencia de Dios en tu vida, si yo estuviera realmente en tu vida, no sólo tratarías, sino que lo harías. ¡Cuánto dolor evitarías para tu vida!

HOMBRE. Me doy cuenta del dolor, del sufrir. Y estas cadenas que me tienen atado, necesito la libertad, la limpieza, la tranquilidad...

CRISTO. La paz, el amor de Dios que te protege, bendice, que te considera, Tu Creador, y lo principal, tu perdonador. Por eso tengo que subir al monte, morir injustamente, derramar mi sangre como sacrificio de expiación y clavar en esa cruz la carga que hoy oprime tu vida y la de todo el mundo... Hombre, ven conmigo.

HOMBRE. Señor, mi Señor, no quiero que me dejes solo...

CRISTO. Estás cansado y trabajado, los muchos pecados han producido un sufrir constante... Ven y yo te haré descansar.

HOMBRE. ¿Cómo descansaré Señor, si tú vas rumbo al monte de la muerte?

CRISTO. ¿De la muerte? Dirás de la victoria. El poder de Dios se hará sentir en toda la tierra, y el mal será herido de muerte. Tú podrás decir: “libre soy y tengo paz”. Entonces, la muerte ya no será más y la victoria se elevará en el infinito del cielo... ¡Ven sígueme! (El hombre lo sigue y salen juntos.)

Cuando Jesús toca a mi puerta

14 Minutos y 7 Personajes. Una mujer y sus hijas son asistidas por una doctora que desinteresadamente ofrece su trabajo a las personas más necesitadas. Lo mejor es que les testificará de Jesús en las fechas de Acción de Gracias y todos juntos compartirán ese día tan especial.


CUANDO JESÚS TOCA A MI PUERTA
Cedida amablemente por su autor: Luis Vallín


(Apc. 3:20) “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

PERSONAJES

NARRADOR
DOCTORA BORJON
JULISA
VALERIA
ANA
JOSÉ
SOFÍA



PRIMER ACTO


(El primer panorama que se ve es una sala de espera en una clínica. La gente pasando de un lado a otro, algunos pacientes sentados esperando su turno, una recepcionista apurada en el teléfono y escribiendo notas, la doctora llamando al siguiente paciente, y ahí se encuentran los personajes principales que son; la Doctora Borjon, Julisa (la mama soltera), sus hijas: Valeria y Ana, y su hijo José, y Sofía, la amiga de la Doctora. (Luz apagada.)


NARRADOR. Una sala de espera en la clínica de la doctora Borjon, un día como cualquier otro con pacientes de todo tipo es el escenario de todo el año, pero aun siendo hoy uno de los días más festejados en toda la nación: el Día de Acción de Gracias, en esta clínica siempre es lo mismo: quejas aquí, llamadas allá, y es que la Doctora Borjon trabaja horas extras ayudando a su comunidad. Una comunidad que no tiene los recursos económicos para pagar un doctor general. Ella siempre le da gracias a Dios por haberle dado ese talento de ser doctora y el don de servicio; su lema es: ‘Jesús vino a servir, no para ser servido y yo digo lo mismo’. Aquí todos la llaman: ‘el ángel’. A ella no le gusta que la llamen así pero ellos así le dicen. Hoy será un día muy especial para ella y para Julisa, ¡hoy Jesús las sorprenderá haciendo una de las suyas!

(Se enciende la luz.)

RECEPCIONISTA. ¡Disculpe! ¿Quién falta de registrarse?

JULISA. ¡Falto yo!

RECEPCIONISTA. Tenemos que llenar este formulario para nuestros archivos, luego usted lo firma. Pero antes necesito verificar alguna información personal requerida por la política de nuestra clínica. ¿Está usted de acuerdo?

JULISA. Sí, está bien.

RECEPCIONISTA. ¿Su nombre?

JULISA. Julisa González.

RECEPCIONISTA. ¿Nombre de su esposo?

JULISA. Soy divorciada, ¿tiene algún problema con eso?

RECEPCIONISTA. Ninguno, ah… Puede tomar el formulario y llenarlo en su lugar si usted lo desea. Lo firma y me lo trae. Gracias.

(Mientras Julisa va a sentarse, sus hijas empiezan a discutir por lo que siempre discuten las jóvenes de su edad (improvisar). Julisa empieza a regañarlas para que se comporten. Se apaga la luz.)

NARRADOR. A Julisa la vida no le ha sonreído muy bien que digamos. Quedó embarazada a le edad de 15 años de su primera hija: Valeria y su novio no quiso casarse. Luego, un año más tarde volvió a quedar embarazada y fue la misma historia: quedó sola una vez más y cuando por fin encontró a alguien de quien realmente se enamoró y decidió casarse a los 5 años, la abandonaron. De ese matrimonio nació José, su hijo menor, que es muy callado y que siempre pasa desapercibido.

(Se enciende la luz. Cuando el narrador termina, aparece Sofía, la amiga de la doctora. Se sienta y ahí empieza la conversación.)

SOFÍA. ¡Buenas tardes! ¿Cómo está?

(No recibe respuesta, y pregunta otra vez.)

SOFÍA. No hay mucha gente el día de hoy, ¿verdad?

JULISA. (Cortante.) No.

SOFÍA. ¿Son sus hijas?

JULISA. Sí.

SOFÍA. Hola, ¿cómo están? Yo me llamo Sofía. ¿Y ustedes?

VALERIA. Yo me llamo Valeria y ella Ana, y aquella cosa se llama José.

JOSÉ. Shut-up!

ANA. You shut-up!

JOSÉ. Whatever!!

JULISA. ¿Ya van a empezar de nuevo? ¡Compórtense como la gente y como lo que son!

VALERIA. ¡Mira quien habla! ¿No te mordiste la lengua, mamá? Si tú eres la que hace más escándalo que nosotros tres juntos, ¡con tu mal genio que ni tú te lo aguantas!

SOFÍA. ¡Perdón, perdón, no quise provocar un problema entre ustedes!

ANA. No se preocupe, ya tenemos muchos, lo mismo nos da uno más.

JULISA. ¡Perdone usted! Como ve, no somos una familia muy normal que digamos. Es solo que… no he podido ser una buena madre para llevar las riendas de esta familia y…

JOSÉ. (Interrumpe.) Here we go again!

JULISA. Y… desde que él nos abandonó… pues no he podido con estos tres, la verdad ¡no sé cómo hemos sobrevivido!

SOFÍA. Bueno, no se preocupe por eso, yo la entiendo perfectamente. Mi mamá también fue madre soltera y yo también le di muchos problemas, y por supuesto ella también sufría. Recuerdo que un día la encontré llorando en su habitación con una fotografía en la mano, en la cual estábamos mi papa, ella y yo, que tenía como cuatro anos de edad y… ella se culpaba así misma de la desgracia. Ahí me di cuenta que las dos sufríamos por igual, y que lo único que tenía yo era ella y ella a mí.

ANA. ¿Y su mamá dónde está?

SOFÍA. ¡Ella descansa en Dios! Falleció hace 3 años.

VALERIA. ¿Y cómo murió?

SOFÍA. Un accidente de carro. Otro carro la impactó en una luz del semáforo. La persona venía ebria y no vio la luz que ya estaba en rojo… y golpeó el auto de ella y ahí murió instantáneamente.

JULISA. ¿Y cómo hizo para recuperarse de todo eso? Le pregunto porque usted habla con mucha paz en su interior...

SOFÍA. No fue fácil, pero cuando conocí a Jesús y dejé que entrara en mi corazón todo cambió para bien. Pude superar muchas cosas.

ANA. ¿Y cómo puedes conocerlo?

SOFÍA. La doctora Borjon fue la que me habló de Jesús…

(Se apaga la luz.)

NARRADOR. Entonces ella empezó a contarles toda la historia entre ella y la Doctora. De cómo en medio de la tormenta de sufrimiento la doctora la guió a conocer y aceptar a Jesús como Salvador. También les contó de cómo cada día de Acción de Gracias se reunían para cenar y dar gracias por las cosas buenas que Dios nos da, y por la amistad que habían encontrado entre ellas porque no tenían familiares con quien compartir ese día. Julisa y sus hijos se sintieron identificados en ese área, pues ellas no solían celebrar nada porque la soledad las deprimía y al mismo tiempo le pidieron a Sofía que le mostrara a Jesús como Salvador…

(Se enciende la luz.)

JULISA. Entonces, ¿tú podrías ayudarnos a encontrar a ese Jesús el Salvador?

SOFÍA. ¡Por supuesto que sí! ¡La Doctora puede ayudarnos también! ¡Mira, ahí está! ¡Hola!

DOCTORA. ¡Hola Sofía! Pensé que no ibas a venir.

SOFÍA. ¿Cómo crees que se me va a olvidar un día como este? Mira, te presento a Julisa y su familia: Valeria, Ana, y José, nuestros invitados de honor para la cena. No tienen con quién celebrar el día de Acción de Gracias.

DOCTORA. ¡Qué bueno! Tan pronto termine nos vamos a cenar.

(Se apaga la luz.)

NARRADOR. Esa noche Jesús tocó la puerta del corazón de Julisa y sus hijos. Estaban a punto de tomar la mejor decisión de su vida, que era abrir la puerta de sus corazones a Jesús. De ahí se fueron a casa de Sofía, prepararon la mesa, conversaron sobre sucesos de su pasado, hablaron de todas las cosas que les habían sucedido: buenas y malas, y luego se sentaron a la mesa para dar gracias y cenar. Pero faltaba algo por hacer…

(Se enciende la luz.)


SEGUNDO ACTO

DOCTORA. Bueno, antes de empezar a cenar yo quiero decirles que hoy no sólo se puede celebrar un día histórico o festivo, sino celebrar dando gracias a Dios por todo lo que Él ha hecho en nuestras vidas, y lo que hizo por nosotros al dar a su hijo para que pagara con su muerte y sufrimiento nuestros pecados. Pero con su resurrección nos dio vida eterna.

VALERIA. Sofía nos habló acerca de Jesús que fue el que le ayudó vivir una vida nueva. ¿Usted nos puede ayudar?

DOCTORA. Sí, yo les puedo ayudar. Como les estaba diciendo Dios mandó a su Hijo Jesús para que por medio de su muerte en la cruz, pagara por todos nuestros pecados. Luego resucitó al tercer día y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre. Eso lo declara la Biblia. Pero hay un problema… y es que para estar con Jesús hay dos formas de hacerlo: una es siendo perfecto y yo no soy perfecta, solo Dios es perfecto, nadie es perfecto. La otra es aceptando a Jesús como tu único Salvador, porque Él es perfecto y pagó el precio por nosotros. ¿Quieren ustedes hacer esa decisión hoy?

FAMILIA. ¡Sí!

DOCTORA. OK. Primero permítanme orar por ustedes, y luego hacemos una oración juntos: Señor te damos gracias no solo por el día de hoy, sino todos los días, gracias que me permitiste conocer a esta familia, tan necesitada de ti, que nunca te habían conocido porque nadie les había hablado de ti. Pero ahora te conocerán, ¡gracias Padre! Por este privilegio que me das de guiarlos a ti. Ahora, repitan conmigo esta pequeña oración: “Señor Jesús, entra a mi Corazón y sálvame, te pido perdón por todos mis pecados y me arrepiento de ellos; creo con todo mi Corazón que tú eres Hijo de Dios, que diste tu vida por mí para salvarme y darme vida eterna, hoy te entrego mi vida, en el nombre de Cristo Jesús. Amén”

SOFÍA. Ahora que ya aceptaron a Jesús como su único Señor y Salvador de sus vidas, yo quisiera que tú, Julisa, oraras dando gracias por el día de hoy y por este milagro.

JULISA. Señor te doy gracias por habernos encontrado, gracias por poner en nuestro camino a la Doctora y a Sofía; gracias por tu amor y tu perdón. Ahora guíanos con tu poder y amor. Amén.

NARRADOR. Esa noche fue maravillosa: no sólo se celebró el Día de Acción de Gracias sino cuatro nacimientos nuevos, cuatro almas más para Cristo y se cumplió lo que Dios quería: que esta familia lo conociera, se entregara y cenara con Él. Posiblemente tú te has sentido solo o sola en estos días donde se celebra la comunión con tus seres queridos, y aun así te sientes solo, hoy Dios te habla a ti que estás sufriendo y te dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Apc. 3:20

El rechazo

13 Minutos y 4 Personajes. Obra con mucha carga mímica. Un joven rechaza varias veces a Jesús que quiere acompañarlo allí donde va.


EL RECHAZO




PERSONAJES

JOVEN
AMIGO 1
AMIGO 2
JESÚS

Jesús se pone atrás de la silla donde está sentado el joven y se queda ahí hasta el fin del drama con una expresión tierna en su cara y observando lo que sucede.

El joven se sienta en una silla junto a una mesa con teléfono en medio del escenario. El joven en voz alta dice que quiere seguir a Dios más fielmente. Se compromete a leer su Biblia, estudiarla, y ser más dedicado a las cosas del Señor. No va a ir a las fiestas con sus amigos porque se da cuenta de que eso le hace decaer espiritualmente. Esa noche se queda en su casa dedicado a leer su Biblia.

Suena el teléfono. Lo contesta y unos de sus amigos le invitan a una fiesta. Con varios pretextos dice que no puede, que tiene mucha tarea, que no puede salir, etc. El joven lee Romano 1:16 "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego". El joven habla en voz alta de lo que dice el versículo. Un amigo llega y simula que toca a la puerta. Sin levantarse el joven sentado le da permiso que entre. Su amigo le invita a la fiesta de nuevo, diciéndole que van a disfrutar mucho, que las chavas, que la cerveza, etc. El joven se queda sentado, y el amigo descubre que está leyendo su Biblia. Entonces se burla de él, y por fin se va.

El joven lee Romanos 12:1, 2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino trasformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". El joven sigue hablando en voz alta acerca de la necesidad de ser diferente y santo en este mundo, presentando su cuerpo como sacrificio vivo. Pero se nota que no está demasiado cnvencido de su decisión de quedarse... Su actitud es más de obligación que de compromiso.

El amigo regresa a la puerta, entra, y otra vez empieza a burlarse del joven, repitiendo los detalles de la fiesta, etc. Después de unos minutos de pretextos el joven decide ir a la famosa fiesta, y le dice que necesita un minuto para arreglarse. El "amigo" lo espera en su carro, sale, mientras que el joven se arregla. Camina hacia la puerta y Jesús lo sigue. El joven da vuelta y le dice a Jesús: "Mira, no puedes ir conmigo esta noche. Quédate aquí, por favor" y pone a Jesús atrás de la silla.

Se vuelve a ir y otra vez Jesús lo sigue. Otra vez el joven le dice que no puede ir porque no va a estar a gusto donde va a ir él. Otra vez le pone atrás de la silla. Por tercera vez el joven sale y Jesús lo sigue. Esta vez el joven se enoja y tomándolo de los hombros le dice a Jesús: "No te lo voy a decir más, no puedes ir conmigo" (Con voz exclamativa.) El joven se va rápido con su amigo y deja a Jesús sólo y muy triste.

(Luego, como si se regresara el tiempo, hasta donde el amigo toca por segunda vez la puerta del joven, se repite lo que sigue.)

El amigo regresa a la puerta, entra y otra vez empieza a burlarse del joven, repitiendo los detalles de la fiesta, etc. El joven se mantiene fiel, y le responde a su amigo que no podría deshonrar a Jesús en ir a la fiesta ya que Dios es un Dios santo. Después de un rato de insistir y burlarse, el "amigo" se enoja y da por terminada su amistad, dirigiéndose a la puerta para irse, el joven trata de suavizar las cosas y mantener su amistad (realmente le duele perder a su amigo).

Después de unos segundos, Jesús deja su lugar atrás de la silla y abraza al joven; él voltea y sonríe con Jesús.

El Jardín

15 Minutos y 5 Personajes. Obra de mímica. Después de que Adán peca, los diablos se alegran porque es encontrado culpable de muerte. Cuando su sentencia de muerte se va a llevar a cabo Jesús toma su lugar.


EL JARDÍN




PERSONAJES

ADÁN
DIOS
SATANÁS
SOLDADO/DEMONIO
ÁRBOL

El drama empieza con Adán de rodillas sin vida. Dios está atrás de Adán. Dios sopla el aliento de la vida indicando esta acción con las dos manos y Adán abre sus ojos y se pone de pie. Los dos caminan juntos, y Dios le muestra a Adán todas las maravillas del jardín de Edén. Cuando llegan al árbol, Dios le dice que no puede comer de este árbol, pero con las manos indica que todo el resto del jardín puede disfrutar.

Adán anda en el jardín feliz. Satanás entra y también le muestra a Adán todas las cosas del jardín. Al llegar al árbol, Satanás le invita a Adán a comer de la fruta del árbol. Adán le dice que no puede comer de éste porque Dios lo prohíbe (indicando con las manos hacia el cielo.) Pero Satanás sigue tentándolo, entonces arranca un fruto y lo come, disfrutándolo. Después de resistir un rato, Adán comienza a dudar, y trata de que nadie lo vea, come también del árbol.
En el instante que Adán muerde la fruta, Adán cae de rodillas y actúa como si tuviera dolor y estuviera enjaulado. Satanás grita y empieza a bailar y marchar alrededor de Adán con sus brazos levantados en victoria. El árbol sale. (Estas acciones ocurren simultáneamente.)

Después de un tiempo de celebración para Satanás, el soldado viene y le ayuda a tirar a Adán al suelo. Lo tiran con fuerza, y toman sus brazos y piernas para crucificarlo. Cuando está acostado Adán en esta forma, Satanás toma un martillo y el soldado un clavo y Satanás levanta el martillo para clavar una mano. En este momento viene Dios (ahora Jesús) y detiene el brazo a Satanás antes de que dé el martillazo. Satanás y el soldado se quedan congelados en sus posiciones con el martillo y el clavo. Jesús le dice a Adán que se levante, y Jesús toma su lugar. Adán se sale. Cuando Jesús está en posición, Satanás y el soldado continúan clavando (tres veces cada mano y los pies). Tomándole de sus hombros, lo ponen de pie. Después Satanás y el soldado celebran un poco más y se salen.

Adán regresa, ve que Jesús ha muerto en su lugar, y se arrodilla ante su Dios y Señor.

Opcional: para no dar la impresión que el hombre debe adorar un Jesús crucificado, después de unos momentos en la cruz, Jesús puede "romper" el poder de la cruz y empezar a andar victoriosamente, entonces el hombre lo adora.)

Él volverá

17 Minutos y 11 Personajes. Un grupo de trabajadores se encuentra en una construcción trabajando duramente. La mayoría han perdido las esperanzas de que su Señor vuelva y se han apartado de la construcción dejándose llevar por pasiones pasajeras, luego se darán cuenta de que Él está por venir muy pronto.





ÉL VOLVERÁ
Eunices Herrera y José A. Pérez
Ministerio Teatral Alpha
República Dominicana




PERSONAJES

MARCOS
NATY
CLEO
JOSÉ
CITRA
MARIANA
ISAÍAS
DISTRACCIÓN
PEREZA
TIEMPO
JESÚS




VOZ EN OFF



PRIMERA ESCENA

(Entre luz aparecen 7 personajes con palas y picos trabajando incesantemente, bajo un ambiente en media luz, con una música triste. Los trabajadores inician conversando.)

MARCOS. Realmente siento que cada día la tierra se torna má dura.

NATY. Sí, Marcos. Este trabajo se pone cada vez más difícil: los obstáculos, los problemas, los cayos en las manos y el desánimo entre los obreros me llevan a preguntarme si podremos soportar y estar de pie hasta el final.

MARCOS. Yo también he estado pensando lo mismo, también me he sentido desanimado y vulnerable, sobre todo al ver la desunión y los conflictos entre los obreros. Sin embargo, todo eso también me lleva a pensar que vendrá algo mejor. Eso fue lo que Él nos prometió.

CITRA. ¿Por qué ustedes en vez de estar hablando tanto, no siguen trabajando? Esto se torna cada vez más insoportable, estoy cansada de todo este trabajo.

MARIANA. Sí todos sabemos que es difícil trabajar tanto.

MARCOS. No digan eso, recuerden las promesas que Él nos hizo. Cuando nos comisionó jamás se nos dijo que iba a ser fácil.

JOSÉ. Pero tampoco nos dijeron que iba a ser difícil, que duraría tanto la construcción y sobre todo que Él duraría tanto tiempo ausente.

CLEO. Estoy de acuerdo con José. Antes de estar aquí estábamos mejor, no trabajábamos tanto y descansábamos más.

NATY. ¿Cómo es posible que piensen de esa forma? Si antes de estar aquí no teníamos nada, aquí sí tenemos esperanza.

CITRA. ¿Esperanza? ¿A qué tipo de esperanza te refieres? Porque la única esperanza que veo posible es morir de cansancio.

ISAÍAS. Sí, yo en particular me siento muy cansado.

MARCOS. Señores, por favor, ¿por qué tanto desanimo? Tenemos que seguir trabajando fuertemente y adelantar esta obra.

JOSÉ. ¿Que por qué tanto desanimo? Porque cuando Él nos contrató, nunca nos dijo que se iría y nos dejaría solos.

MARCOS. Pero no estamos solos, recuerden que nos dejó un compañero.

ISAÍAS. Sí, pero no es lo mismo, si Él estuviera aquí no sería igual.

MARIANA. Opino lo mismo, Él no debió marcharse.

NATY. Pero Él se fue para mejoría de nosotros, recuerden la promesa, Él vendrá, así que sigamos trabajando.

CLEO. Es que yo ya no resisto más.

MARIANA. Yo tampoco.

NATY. ¡Ey, animo chicos!


SEGUNDA ESCENA

(Entra Pereza.)

PEREZA. (Bosteza, mira al grupo.) Tiene que haber una causa muy fuerte para que estas personas sigan trabajando tan arduamente y sin descanso por… (Saca un calendario.) ¿Casi 2000 años? Guau, ¿saben algo? Es sorprendente como algunos todavía tienen tanto ánimo… (Se acerca al grupo, se dirige a Isaías.) Ey, amigo, parece que no te gusta mucho estar aquí. Mira esos cayos en tus manos, no te ves muy conforme, estas quemado por el sol. ¿Qué te parece si te tomas un descanso, aunque sea uno pequeño? (Chasca los dedos.) Ey… Es una pena que no puedas verme, ni oírme, solo estoy en tu subconsciente, si me vieras podría ser más persuasiva. Bueno si no quieres, tú te lo pierdes. Bye.

(Sale. Los trabajadores inician nuevamente su conversación.)

CLEO. ¿Saben algo? Deberíamos tomarnos un receso en esta construcción y volver luego, no creo que eso signifique nada.

CITRA. Estoy de acuerdo, podemos descansar y volver.

MARCOS. ¡No! No podemos irnos y abandonar la obra, Él puede venir en cualquier momento y si no nos encuentra aquí, ¿qué será de nosotros?

ISAÍAS. No creo que Él venga ahora, podemos tomarnos un receso, yo estoy decidido, me voy, tomo un receso y luego volveré y seguiré trabajando en la obra.

MARCOS. ¡No! No te vayas, Él puede venir y no encontrarte aquí trabajando en la construcción.

ISAÍAS. No, no, yo vendré antes de que Él regrese, no te preocupes, adiós chicos.

NATY. Adiós

(Se va. Entra distracción.)

DISTRACCIÓN. (Va pasando por el lugar sin percatarse de la presencia de los trabajadores, y al darse cuenta…) ¡OH! ¿Y estas personas aquí? Se notan… ¿Aburridos? (Se acerca.) ¡Sí! Ciertamente están aburridos, necesitan relajarse, salir de la rutina, cambiar de ambiente, necesitan… ¡¡¡Diversión!!! Sí, eso es lo que necesitan. ¡Ey! ¿Qué tal tú? (Dirigiéndose a Mariana.) Te notas aburrida, podemos divertirnos mucho, veamos qué opción tengo para ti… (Saca una lista larga de actividades.) Domino, pasear, ver televisión, jugar a las cartas, ir al campo, ir a la playa, ver el partido… ¡¡Escoge una!! No, mejor escógelas todas, ¡¡un día completo de pura diversión!! ¡Ey, hola! ¿Hola? ¿No me ves? ¡Ah, qué pena! Tenía más ideas en mente. Bueno por lo menos lo intenté… (Sale.)

(Siguen conversando…)

CITRA. Ah me siento súper aburrida, hacemos lo mismo todos los días, trabajar, trabajar y trabajar.

NATY. Por favor no se quejen tanto, tengamos confianza y sigamos esta obra ya casi estamos terminando.

MARIANA. Bueno, ya estoy muy cansada de estar aquí. Tengo demasiados años trabajando en esta construcción que cada día se torna más dura, más difícil, yo me voy.

MARCOS. Quédate. No te desanimes ahora, siento que su regreso está muy cerca.

MARIANA. No. No puedo seguir, de veras, no sé ustedes pero yo me voy. (Sale.)

(Entra Avaricia.)

AVARICIA. A ver.. Trece millones novecientos mil... Trece millones... ¡Ay! Ya perdí la cuenta otra vez, tendré que empezar de nuevo, uno, dos... ¡Oh! ¿Y éstos? Se ven... sucios, cansados, aburridos... ¡Ah! Necesitan Dinero. Hola, ¿cómo están? Se ven un poco... ¿Pobres? Sí, pobres. Ey, ¿quieren un yate? Yo se lo puedo dar. ¿Un carro de lujo? ¿Una casa? ¿Fama? ¡¡¡De todo!!! Solo tienen que seguirme, hacer lo que yo digo y tendrán todo lo que siempre han soñado. ¡Ey! ¿Es que no me oyen? ¿Hola? ¿Hola? Bueno estaré por allá por si cambian de opinión.

CLEO. Mira lo sucio y miserable que nos vemos, quisiera tener ropa linda, de marca... ¡Ah! Quisiera comprar tantas cosas, pero trabajando aquí no he conseguido ni conseguiré nada.

CITRA. A mí me gustaría tener joyas, un lindo vestido...

MARCOS. Ey, amigos, el dinero no da la felicidad, además lo que Él nos prometió no se compra ni con todo el dinero del mundo, ténganlo presente. Nos dará el galardón cuando Él vuelva.

JOSÉ. Oye, Marcos, estás errado. ¿Cómo crees que todavía Él va a volver? Parece que Él ya se olvidó de nosotros, solo nos quiso reclutar para abandonarnos y dejarnos solos. Para mí esto es perder el tiempo, queremos hacer nuestra vidas en otra parte, disfrutar, divertirnos. Yo me voy de acá.

CITRA. Sí, eso es lo que queremos, nos vamos y creo que tú también debes acompañarnos.

MARCOS. No, no me voy, recuerden sus palabras, lo que nos dijo de la higuera, ¿no lo ven? Ya las ramas están tiernas, sus hojas brotan, el verano está cerca y eso nos anuncia que Él vendrá.

NATY. Yo me quedo al igual que José.

CLEO. ¿Y tú, José, Cleo, qué dices?

JOSÉ. Yo me voy con ustedes, ya no quiero estar aquí.

CITRA. Bueno, pues no perdamos más tiempo, vámonos.

MARCOS. Están cometiendo un grave error.

CLEO. No, no es así. (Se van.)

(Naty y Marcos se agarran de las manos y miran cómo se alejan sus compañeros.)

MARCOS. Nos causa mucha tristeza que ellos se hayan ido, pero no podemos perder la vista del objetivo por el cual estamos aquí.

NATY. Sí, lo sé.

VOZ EN OFF. Y siguieron trabajando, día tras día, mes tras mes, año tras año, agotados, cansados, pero sin perder la esperanza.

(Aparece José.)

NATY. Mira, Marcos, ¡¡es José!!

MARCOS. ¿José? ¿Dónde? ¡Oh, sí! Parece que vuelve a trabajar en la obra.

JOSÉ. Hola, ¿cómo están? Bueno, lucen cansados.

MARCOS. Ey, José, ¡qué gusto volver a verte! ¿Vienes nuevamente a trabajar con nosotros?

JOSÉ. ¿Yo? No, qué va, solo vine a ver si era verdad lo que decían muchos, que todavía ustedes estaban aquí, después de más de 3 años que nos fuimos y veo con mis propios ojos que es verdad. Parece increíble.

NATY. Sí, cada día que pasa sabemos que es un día menos para encontrarnos con Él.

JOSÉ. Bueno… Solo pasé a eso y a saludarlos, me voy.

MARCOS. Ey, pero no te vayas tan rápido, Naty y yo iremos al deposito a buscar más ladrillos, quédate un rato para que conversemos un poco.

JOSÉ. Bueno… está bien, pero no tarden mucho, ¿sí?

NATY. Volvemos enseguida.

(Salen.)

JOSÉ. ¡Ah! ¡Qué pena con ellos! Ellos piensan persuadirme para que vuelva, pero yo no lo haré, tuve que salir de acá, necesitaba divertirme, hacer mi vida, soy muy joven para gastar todo mi tiempo en esto… (Señala la construcción.) No, esto no es para mí.

(Se escucha un ruido.)

JOSÉ. ¿Marcos? ¿Naty? ¿Son ustedes? Ey, ¿quién está ahí?

TIEMPO. (Sale.) Hola, Marcos.

MARCOS. ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

TIEMPO. Soy Tiempo, tu tiempo y te conozco desde antes que nacieras.

MARCOS. ¿A mí? Estás equivocado. Yo jamás te había visto.

TIEMPO. Siempre he estado a tu lado, pero tú no te habías dado cuenta.

MARCOS. ¿Qué? ¿Estás loco? ¿Me quieres hacer una broma?

TIEMPOS. No, no es ninguna broma, te vi cuando ibas a la escuela, cuando jugabas cuando eras pequeño… e incluso me acuerdo de ese día cuando te caíste de tu bicicleta roja cuando tenías 7 años; te llevaste un gran susto, lo recuerdo como si hubiese sido ayer.
MARCOS. ¡Ah! (Grita.) ¿Quién eres? ¡Policía! ¡Auxilio!

TIEMPO. Ey, Ey, tranquilo ya te dije que soy tu tiempo, aunque vengan no podrán verme, solo tú puedes hacerlo. En fin, solo vine a decirte que... a ver cómo te digo esto: bueno el caso es que me estoy agotando.

MARCOS. ¿Agotando? ¿Como así? ¿Acaso estás enfermo? Además eso a mí no me importa.

TIEMPO. Pues debería importarte, porque soy parte de tu vida, si me pasa algo a mí te afecta y viceversa, con la única diferencia que yo no tengo nada que perder.

MARCOS. ¿Está usted loco? Me está asustando, ¿es eso lo que quiere asustarme?

TIEMPO. No pretendía eso, pero… imagínate qué puedo hacer, en fin, sólo vine a decirte eso, para que lo tengas presente. Mi jefe me envió a esto, considero que no me estabas usando de acuerdo con el manual y decidió darme de alta, a ver…. (Saca un reloj.) ¡Guau! La verdad es que queda muy poco, ¡qué pena que no me hayas aprovechado de la forma correcta…! Has cometido muchos errores en la vida, pero el mayor de ellos fue abandonar la construcción. (Señala la construcción.) Debiste hacerle caso a tus compañeros, debiste quedarte, así estuvieras en una mejor posición de la que estás ahora.

MARCOS. Ey, ¿cómo sabes que estaba aquí en la construcción? ¿Te lo dijo José o Naty?

TIEMPO. No me lo dijo nadie, ¿es que eres sordo? ya te lo dije: sé todo sobre ti, siento haberte dicho todo esto, pero así son las reglas, ¡¡adiós!!

MARCOS. ¡Espera! ¿Cuáles reglas? ¿Quieres decir que voy a morir? ¿Es eso? Déjame decirte que soy muy joven y tengo muy buena salud, te equivocaste de persona, me queda mucho tiempo por delante.

TIEMPO. ¡Jaque mate! (Se va.)

MARCOS. ¿Y este sujeto? ¡Cuántos locos sueltos hay en las calles, ja! Todavía me queda mucho tiempo. ¡Yo lo sé!

(Se escucha el sonido de un reloj: “tic tac tic tac tic tac”.)

MARCOS. ¿Qué es eso?

(Se escucha más rápido tic tac tic tac… Marcos siente un dolor en el pecho.)

MARCOS. Ah ah, ¿qué me pasa? No no puedo morirme aún, soy muy joven, ¡¡¡no!!! Por favor, otra oportunidad, por favor, ¡un medico! ¡Auxilio! (Sale.)

(Vuelven Marcos y Naty.)

MARCOS. ¡¡José, José!! Oh, ¿dónde estará?

NATY. ¡Se fue! Pero le dijimos que nos esperara, ojalá tenga suerte de rectificar su error.

MARCOS. Ojalá, pero a veces cuando lo queremos hacer ya es muy tarde. Vamos, Naty, sigamos trabajando.

(Siguen trabajando. Se escucha música celestial y trompetas.)

JESÚS. ¿Hay alguien? ¿Todavía queda alguien?

MARCOS. ¡Señor, has vuelto! Míranos, señor, estamos aquí.

NATY. ¡Qué alegría, Señor, volviste!

JESÚS. ¿Dónde están los demás? ¿Qué ha pasado con ellos?

MARCOS. Señor, casi todos se han ido. Algunos se marcharon al poco tiempo de que tú te fueras, otros duraron más tiempo, pero luego se cansaron y prefirieron marcharse y tomar otro rumbo.

JESÚS. Entonces, solo ustedes han soportado, llegaron hasta el final.

NATY. Sí, señor, siempre confiamos en que regresarías a buscarnos.

(Se arrodillan a sus pies.)

JESÚS. Vengan mis fieles siervos, sobre poco han sido fieles, y sobre mucho los pondré, han soportado como valientes guerreros, ahora disfruten del gozo de su señor. Vengan conmigo, lejos de aquí al lugar preparado para todos los fieles desde antes de la fundación del mundo.