¿Quieres ver tu foto aquí?

¿Quieres ver tu foto aquí?
2012 - España
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

La vida sin amor

13 Minutos y 6 Personajes. Un matrimonio se encuentra en crisis y sus amigos les dan diferentes consejos. Pueden ver una versión que han hecho de esta obrita AQUÍ


LA VIDA SIN AMOR
Fabiola García


PERSONAJES

ESPOSO
ESPOSA
AMIGO 1
AMIGO 2
AMIGA 1
AMIGA 2


ACTO 1


ESPOSA. (En tono triste y enojado.) Esto ya no puede seguir así, vos sólo pasas trabajando, y cuando estás los fines de semana en casa querés que fuerzas vayamos a ver a tu mamá y te enojas cuando te pido que vayamos a ver la mía.

ESPOSO. Va, ya saliste otra vez con la misma cantaleta... Por cierto, ¿dónde están los niños?

ESPOSA. ¿No te acordás que te dije que los llevaría donde mamá este fin de semana para que no nos vieran pelear y así poder hablar con más tranquilidad?

ESPOSO. ¡Ah! Volviendo con el tema. Yo trabajo mucho para darles a ustedes todo lo que piden… Así que no te quejes y anda, plánchame la ropa que mañana voy a Costa Rica…

ESPOSA. Ya fregamos… Hasta hoy me decís que te vas de viaje. ¿Y por cuánto tiempo esta vez? (En tono irónico.)

ESPOSO. Por un mes, así que ya dejo todas las cuentas pagadas y si se acaba la comida queda abierto el crédito en el mercadito de la esquina, y si alguien se enferma, con mi amigo Juan que es el dueño del hospital también queda abierto el crédito...

ESPOSA. (Lo interrumpe.) ¿Ves? Siempre lo mismo: no confías en mí y no me dejas en efectivo nada de dinero y solo me querés tener aquí de nacha… (Llorando.)

ESPOSO. ¡Ah! Si les hacen falta medicinas, queda abierto el crédito en la farmacia de doña Chona. ¿Vas a plancharme la ropa?

ESPOSA. Anda donde tu mamá a que te la planche. (Sale de escena tirando lo primero que tiene a mano.)

ESPOSO. (Suena su cel.) ¡Ajá! Juan… Sí, voy saliendo, en media hora llego.


ESCENA II

(En un café.)

AMIGO 1. Te veo triste y muy demacrado, ¿qué pasa?

ESPOSO. Ya no aguanto a mi mujer… Dice que soy un mal marido, que la golpeo, que no le doy cariño, que solo quiero hacer lo que yo digo y sobre todo que no le doy amor a ella ni a mis hijos… Además, eso del amor es pura pamplinas.

AMIGO 1. Si no está fundamentado en la roca que es Cristo Jesús, por supuesto que no resultará nunca porque sólo Jesucristo que dio su vida por nosotros y que al tercer día resucitó es quien nos enseña realmente a cómo amar.

ESPOSO. Ya me salís otra vez con lo mismo… No creo en eso que dices… Bueno, creo que existe un Dios pero hasta ahí no más.

AMIGO 1. De creer, muchos creen, mas hasta cuando se lo conoce es que uno comienza a confiar y por ende Él nos enseña a amar de la manera que realmente es. ¿Recordás cómo estuve a punto de divorciarme?

ESPOSO. Bien, me acuerdo, y no comprendo cómo seguís con ella con todas las cosas que me contabas…

AMIGO 1. Porque al llegar ambos a los pies de la cruz, nos dimos cuenta de que los dos estábamos equivocados, que debíamos pedirnos perdón, y dado ese paso, la pasión que sentíamos cuando nos casamos, ahora realmente es un amor de acuerdo a la voluntad de Dios.

ESPOSO. ¡Va! Me lo estás pintando como el final de un cuento de Disney, ¡ja, ja, ja! Eso no existe…

AMIGO 1. Claro que no, no es que no vayan a surgir problemas o diferencias, más Cristo Jesús siempre nos dice cómo resolverlas…

(Suena el teléfono, es su esposa, y le habla en tono cariñoso diciéndole que no se preocupe porque no le quedó tiempo de hacer la cena, que se irán ambos a cenar, y que pasarán dejando a los hijos donde una de las abuelas.)

AMIGO 1. Bueno amigo, tengo que irme, en poco tengo una cita con mi amada.

ESPOSO. (Asombrado.) Te acompaño al carro.

(Ambos salen del escenario)



ACTO II

(Comedor de la casa.)

ESPOSA. ¡¡Amelia!! ¡Qué bueno que viniste! Necesito que me aconsejes.

AMIGA 1. Contame qué pasa, te oí por el teléfono la voz muy triste y me preocupé.

ESPOSA. Hoy sí, ya no aguanto más, es imposible con mi esposo, no quiere recapacitar, ¿qué hago?

AMIGA 1. Sí, comprendo, tenés de vivir este martirio ya por más de 20 años, no deseo poner más hiel sobre la herida pero ¨te lo dije¨, ¿te acordás que cuando eran novios te dije que él tenía muchos defectos, sobre todo que era un autoritario? Por eso yo tengo mi trabajo y soy súperindependiente: tengo maestría, además las mujeres somos más inteligentes que los hombres, siempre voy al salón, y sobre todo nunca cocino y por eso pago trabajadora para que se encargue de los niños.

ESPOSA. Sí, pero es que cuando una está enamorada no mira los defectos… Pero, ¿qué hago?

AMIGA 1. Vete de tu casa, llévate los niños, además ellos ya están grandes y no les afectará.

(Tocan a la puerta.)

ESPOSA. ¿Quién?

AMIGA 2. ¡Soy yo, Ruth!

AMIGA 1. ¡Va! Mejor me voy, ya viene tu amiga la santurrona...

(Sale la Amiga 1 y entra la 2.)

ESPOSA. ¿Qué te trae por acá? Hace tiempo que no me visitabas…

AMIGA 2. Algo en mi interior me dijo que viniera a verte, ¿te pasa algo?

ESPOSA. Sí, los mismos problemas con mi esposo: falta de buena comunicación, y de una buena distribución de las tareas en el hogar, si él me dejara trabajar aunque sea medio tiempo, él no trabajaría tan duro y los fines de semana la pasaríamos juntos y más holgados….

AMIGA 2. ¿Has hablado con él? ¿Se han sentado a platicar?

ESPOSA. Cada vez que él tiene un fin de semana libre y que deseo platicar con él siempre me sale con lo mismo, o se va a jugar golf o se va a ver a su mamá.

AMIGA 2. ¿Y qué piensas hacer?

ESPOSA. ¡Irme de la casa con mis hijos!

AMIGA 2. Esa no es una buena decisión, ¿por qué no mejor sigues orando para que tu matrimonio sea restaurado? De hecho venía a invitarte al grupo de oración, ¿vienes?

ESPOSA. Ok.

(Salen las dos del escenario.)


ESCENA II

(Tomando cerveza Esposo y Juan. Juan lo aconseja mal.)

AMIGO 2. ¡Vamos, hombre! Hace más de una hora que tienes esa cerveza y a duras penas la has probado… ¿Qué pasa?

ESPOSO. Estoy preocupado, al principio que llamaba a la casa solo me contestaban mis hijos y no me pasaban con mi esposa, y de tres días hacia acá, estoy llamando a la casa y nadie me contesta….

AMIGO 2. No te preocupes, llámala al celular y verás cómo todo está bien.

ESPOSO. No tiene celular, solo yo en la casa uso celular.

AMIGO 2. Entonces, ¿para qué te preocupas? Me contaron de un lugar cerca donde hay unas mujeres súper lindas… (Tono de malicia.)


ACTO III

(Esposo se encuentra con su celular buscando localizando a su esposa por todos lados.)

ESPOSO. (Con el cel.) ¿Ahí está? Voy a buscarla. En verdad decirle que he cambiado, mi amigo Rodrigo ha sido instrumento de Dios y me ha hecho ver muchas cosas que no comprendía. Bueno, mejor voy para allá. Por favor, dile que me dé una última oportunidad.

(Sale del escenario y vuelve a entrar, hace como que toca una puerta y entra a escena la esposa.)

ESPOSO. Amor, te ruego que vuelvas conmigo. En verdad Jesucristo me ha cambiado, ya no soy el mismo.

ESPOSA. No te creo para nada, ¿para qué volver? ¿Para lo mismo de siempre?

ESPOSO. Por eso, antes que nada deseo pedirte perdón, y que ambos busquemos de Dios…

ESPOSA. Está bien, te acompañaré, y veremos qué pasa, no prometo nada.



ESCENA II

(En el comedor de la casa del esposo y esposa, se encuentra con ellos Rodrigo y Ruth; esposo y esposa les dan las gracias a Dios y ellos por la restauración de su matrimonio. Los seis leen 1ª de Corintios 13.)

La diferencia entre un cristiano y un cristianito

5 Minutos y 4 Personajes. Dos amigas hablan sobre el prometido de una de ellas. El joven parece no haber comprendido qué significa entregar su vida a Cristo y su amiga está preocupada por el futuro de ambos.

LA DIFERENCIA ENTRE UN CRISTIANO Y UN CRISTIANITO



Tema: El Nuevo Nacimiento.

PERSONAJES

ANDREA
LILY
KIKO
NARRADOR


ESCENA

(Andrea y Lily platicando mientras toman un refresco o sentadas en un sofá.)

ANDREA. (Con emoción.) Estoy enamoradísima. Voy a casarme con Kiko. Es tan guapo, tan atento, tan atlético, tan inteligente, tan generoso. Es todo un galán.

LILY. Pero es inconverso. La Biblia dice: “No os unáis en yugo desigual”.

ANDREA. Ya oró y aceptó a Cristo y quiere bautizarse.

LILY. Pero nunca lo veo los domingos por la mañana.

ANDREA. Es porque es el único tiempo que tiene su equipo de fútbol para entrenar. El equipo tiene muy buena oportunidad para ganar el campeonato de su liga. Sería una lástima perder la oportunidad.

LILY. ¿Y la reunión de Oración?

ANDREA. Pues, es su noche de estudio, la única noche que no nos vemos. Además, tú eres muy clavada. Hay muchos Cristianos buenos que nunca van a la oración. Si vas exigir todo eso a un novio, vas a perderlo.

LILY. Pero ni es fiel en la reunión de jóvenes. Y cuando viene, no participa y siempre parece muy aburrido con las pláticas.

ANDREA. La Biblia dice que no debes juzgar. Además, Kiko es serio y no se emociona mucho.

(Entra Kiko gritando con emoción.)

KIKO. ¡Andrea, Andrea! ¡Mira lo que escribieron acerca de mí y nuestro equipo en el periódico! ¡Mira! “Kiko Martínez es el mejor portero que hemos visto en esta liga universitaria en la década”. (Kiko da un grito de emoción.) ¡Oh, perdóname, Lily, por no saludarte! Es que esto es lo máximo en mi vida.

LILY. Felicidades, Kiko. Es un gran honor. Pero si esto es lo máximo para ti, ¿no tienes otras metas en la vida?

KIKO. Sí, casarme con Andrea y ganar mucho dinero.

LILY. Y ¿tienes metas espirituales?

KIKO. Cuando sea viejito y no pueda jugar fútbol, tal vez iré al culto más seguido. Y por supuesto quiero ser una buena persona para ganar el cielo.

LILY. ¿Pero qué dice la Biblia al respecto?

KIKO. Es un libro que nunca he leído. Necesito dedicarme completamente a mis estudios. Tengo la oportunidad de graduarme con las mejores calificaciones de mi generación. Bueno, gusto en saludarte, tengo que irme. Necesito organizar al equipo para un último entrenamiento. (A Andrea.) Adiós, mi amor.

LILY. Andrea, ten cuidado. Kiko no parece nada un hombre nacido de nuevo.

ANDREA. El aceptó a Cristo en la campaña evangelística y tú no debes juzgarlo.

NARRADOR. ¿Qué es realmente ser nacido de nuevo? Jesucristo mismo dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. Es posible que Andrea cometa un error fatal por no analizar qué es nacer de nuevo. Tú también debes pensar seriamente en esto.

Siga con una plática en el tema: “¿Qué es nacer de nuevo?”.

Amor irreflexivo

8 Minutos y 4 Personajes + Extra. Una joven se siente indecisa frente a las proposiciones de un joven que tiene mala fama.

AMOR IRREFLEXIVO

PERSONAJES

NARRADOR
MADRE
MARÍA
RODOLFO


NARRADOR. Esta es una historia común, de una joven que desperdició los consejos que había recibido. Y se dejó llevar por sus sentimientos. Aunque esta historia es imaginaria puede ocurrir en la vida diaria como una realidad.
Tiene su parte jocosa, pero tiene no solo el propósito de entretenernos sino también de ayudar a pensar con seriedad, en el asunto tan vital en la vida juvenil. AMOR, NOVIAZGO Y MATRIMONIO HOGAR.

La historia comienza cuando María un día va por la calle con el fin de realizar unas cuantas gestiones y compras que su mamá le encargó que hiciese. Hacía un poco de sol y por lo tanto se sentía un poco de calor. María había caminado ya varias cuadras y aun le faltaba más, se sentía cansada y decidió detenerse en uno de los bancos que había en aquella larga calle, al sentarse nota que... Rodolfo, un joven que hace algún tiempo la galanteaba y aun demostraba sus intenciones amorosas… Pero, veamos lo que sucede.

MARÍA. Es verdad que hace un calor enorme, estoy un poco cansada y me quedan unas cuántas cuadras por caminar todavía... ah... deja sentarme en este banco un ratico nada más... (Se sienta y queda pensativa. De pronto se pone nerviosa al ver quien se aproxima, se pone en pie, se sienta de nuevo, se vuelve a poner en pie.) ¡Ah, mi madre! ¡Qué susto! Ese que viene por ahí es Rodolfo. No sé qué voy a hacer... ¿Qué me dirá? ¿Y yo qué le contestaré? En realidad él es tan elegante, tan apuesto, tan agradable, tan distinguido... Él es muy semejante al ideal que yo he estado soñando.
Pero, tengo que actuar con seriedad y astucia para que él no se dé cuenta que me impresiona con su presencia.

RODOLFO. Buenas tardes, María, ha sido una grata sorpresa para mí encontrarte aquí. Te confieso que no lo esperaba, me siento feliz de verte y saber cómo estás. Ahora podemos charlar un rato aquí, ¿no lo crees así?

MARÍA. Oh, sí, sí, pero... no... no... no.

RODOLFO. Pero, ¿qué te pasa? ¿Estás nerviosa?

MARÍA. Este... que... no... no... Pero mira, no puedo conversar porque tengo que hacer unos mandados para mi mamá y me encargó que no me demorara.

RODOLFO. Pero María, tú sabes que yo soy todo un caballero, si no pues ahora será en otra oportunidad, ¿verdad? Pero recuerda que estoy esperando una respuesta tuya. Tú lo sabes, ¿verdad, María?

MARÍA. Sí, sí, yo lo sé, pero... será en otro momento como tú dices, ahora debo irme, hasta luego.

RODOLFO. Hasta luego, bella flor del jardín de mis sueños.

(Se separan y cuando están algo lejos miran hacia atrás y se dicen adiós con las manos, el joven se pierde mientras María habla sola.)

MARÍA. No sé pensar... ¿Cómo voy a pensar? No puedo, es verdad que es tan apuesto... es muy agradable... pero me han dicho que es un picaflor. Dicen que es como una mariposa que va de flor en flor, pero yo creo que en todo caso que eso sea cierto, yo puedo hacerlo cambiar. Mi amor, mi buen comportamiento, mi cariño, lo puede atraer tanto que olvide a todas las demás y dé un paso de seriedad en este asunto.
Pero... Si continúa así... será él un desgraciado y habrá desdichado muchos corazones. Estoy indecisa, no sé qué hacer, necesito un buen consejo. Según he aprendido, la persona indicada es mi mamá... pero, ¡qué va! Temo que ella se oponga y en verdad sentiría mucho perder a Rodolfo. En segundo lugar podría ver al Pastor de mi iglesia. Pero... no... no... él tampoco, sé qué me diría algunas cosas que no quiero que me diga. ¿Quién entonces? Bueno déjame hacerle los mandados a mi mamá... Por cierto, creo que no recuerdo ni la mitad de las cosas que ella me encargó... Después resolveré de buscar un consejo... (Sigue caminando hasta que desaparece.)

NARRADOR. Después de realizar algunos mandados de los que su madre le había encargado, María regresó al hogar un poco preocupada, su madre la estaba esperando impacientemente.

MARÍA. (Entra y le da un beso a la madre.) Ay, mamá, ¡cómo he caminado! Eso ha sido horrible... Pero te resolví todo... Digo... Menos... Bueno, creo que... que todo, no. (Habla dudando.)

MADRE. Hija, creo que te has demorado más de lo debido... Ya yo estaba impaciente... pero con tal de que hayas resuelto todo... aunque yo no sé qué está pasando que últimamente se te olvidan las cosas, y eso no me gusta porque no estás enferma, ¿verdad que no te sientes mal de salud? A veces si no hacemos lo correcto la mente no trabaja bien y hace días que te noto que todo se te olvida.

MARÍA. (Volviendo el rostro.) Todo menos...

MADRE. ¿Qué dices, hija?

MARÍA. No, no, nada, mamá.

MADRE. Bueno, vamos a ver por fin lo que trajiste... María, no veo el hilo de la señora Macías para el vestido que se mandó hacer.

MARÍA. ¡Ay, mamita! Se me olvidó, eso sí que se me olvidó.

MADRE. Pero tampoco veo aquí la tela de la Sra. Ramos. ¿No estaba ella en su casa o es que tampoco fuiste?

MARÍA. (Haciendo una mueca de dolor.) No sé cómo no me di cuenta de llegar pues pasé cerca de su casa.

MADRE. Hija, vuelve y te repito que todo se te olvida.

NARRADOR. La hija está atónita sin saber qué hacer o decir, está con el rostro serio y una mirada como viendo algo imaginario. ¡Cuántos pensamientos pasan por su mente ahora en blanco! Rodolfo, sus palabras, su nerviosismo.

MADRE. ¿María, en qué piensas? Eso que te pasa no es normal en ti, anda hijita, ¿por qué no me dices qué es lo que te pasa?

MARÍA. Nada, mamá, nada, estaba pensando que mañana yo te prometo hacer todos los mandados que hoy olvidé. Perdona mi descuido, mamá.

MADRE. Está bien, hija.

NARRADOR. Al llegar al día siguiente, la joven se arregla y sale para la calle, para cumplir esta vez con lo que la madre le había pedido. Pero automáticamente, y sin darse cuenta, estaba caminando por la misma calle donde ayer se encontró con su galán apuesto. Ahora no está cansada, no siente calor, pero... sí deseos de sentarse aunque sea un ratito solo para recordar a...

MARÍA. Déjame sentarme aquí, aunque hoy no voy a ver a Rodolfo, ni quiero verlo tampoco… Se me olvidarían los mandados de nuevo.

NARRADOR. María estaba pensativa, mira a uno y otro lado como si esperara a alguien pero de pronto sus ojos ven algo, algo que no puede creer.

MARÍA. No, no puede ser, no lo creo, pero... si es él, es cierto lo que mis ojos ven, Rodolfo... Pero... viene con una joven cogido de la mano.

NARRADOR. Rodolfo pasa muy cerca de donde está María, finge no verla. María está clavada en el banco de mármol donde permanece sentada. Ve cómo Rodolfo se aleja, con su acompañante. Ahora sí, que se le han olvidado todos los mandados de su mamá. María, la pobre y desplomada María, sin darse cuenta y sin saber de dónde sacar fuerzas y echarse a andar hacia la casa.

MARÍA. (Llama.) Mamá, ¿dónde estás?

MADRE. Aquí, ven hija, pero por favor, ¿qué té pasa, mi hijita? Te noto nerviosa y preocupada, ¿qué te ocurre, hija mía? Dime, ¿me hiciste los mandados?

MARÍA. No, mamá, no pude, ven conmigo acá, mamá, tengo que conversar contigo.

MADRE. Vamos a sentarnos, te veo mal hace días, pero desde ayer más y hoy todavía más, dime, anda ¿qué te pasa?

NARRADOR. Y María le contó a la madre todo lo ocurrido, su actuación equivocada, su chasco y el fin de aquel episodio triste de su vida y terminó diciendo:

MARÍA. Te aseguro mamá que he aprendido una gran lección: desde hoy con la ayuda de Dios no actuaré tan neciamente, seguiré el consejo de Dios para no fracasar en mi vida y sobre todo serás tú, madre mía, después de Dios, mi primera y única consejera en todas las cosas de la vida, porque me he dado cuenta que tú eres una madre cristiana y quieres lo mejor para mí. Nunca más dejaré de honrar a mi Dios. Y a ti también, madre querida.

MADRE. Me alegro mucho de lo que has acabado de decir hija mía, y quiero que sepas que para una madre inteligente, nunca pasan inadvertidos los problemas y las preocupaciones de sus hijos. Yo estaba estudiando tu caso, pues veía algo anormal en ti, pero ahora solo queda olvidar esta terrible pesadilla por la que hemos pasado y que esta lección te ayude a ti y a todos los que como tú se creen sabios en sus opiniones. Ojalá que desde ahora en lo adelante siempre busques consejos de personas prudentes y así lograrás ser una verdadera cristiana.